Capítulo 4

-Hey, Trisha, levántate ya, el sol salió, debemos movernos para llegar al siguiente pueblo rápido, anda es hora- Dijo Silver despertando a la unicornio blanca de sus sueños.

-¿Tan rápido?, Quisiera dormir un poco más- Comentó la unicornio manteniendo sus ojos cerrados.

-Y yo un buen desayuno, anda, podremos descansar más cómodamente en el pueblo siguiente, vamos- Respondió él con una sonrisa y la unicornio se levantó, bostezó un poco y usó su aura para guiarse por la cabaña y seguir al pegaso.

-Silver, ¿Qué haremos ahora?- Preguntó ella con sus ojos cerrados.

-Pues como dije, lo primero es llegar al próximo pueblo, de ahí nos haremos de provisiones y después veremos que hacer- Respondió el pegaso tomando su bolsa de viaje.

-¿Eso es todo?, ¿Qué acaso no tienes un plan mejor?- Preguntó ella algo sorprendida y consternada.

-La verdad esto es lo más lejos que he planeado en mi vida- La unicornio no podía creer lo que escuchaba –Siempre he hecho las cosas en el momento y todo me ha salido bien- Comentó él riendo un poco.

-Tiene que ser una broma, ¿Cómo puedes decir eso?, ir por ahí sin un plan, no me extraña como terminaste en la situación de enfrentar a esos monstruos aquella noche, ¿Acaso eso también fue algo que resultó bien?- Le preguntó ella con algo de molestia por la actitud.

-Bueno, en el momento no, pero, al final si terminó siendo algo bueno- Respondió él de forma simpática y con una sonrisa.

-¿Cómo es que una situación así puede terminar en algo bueno?- Preguntó ella escéptica.

-Bueno, gracias a eso te conocí ¿No es así?- La respuesta del pegaso hizo a la unicornio sonrojarse un poco y no supo cómo responder –Vamos, nos espera un buen tramo de camino, toma esto servirá por mientras- Dijo él y le dio una manzana que la pony tomó y empezó a comer, escuchaba de igual manera cómo Silver también comía algo antes de seguir con el viaje.

-Silver, ¿crees qué hay posibilidad de que mi abuelo…?- Preguntó Trisha caminando detrás del pegaso.

-No lo sé, pero, todo es posible en esta vida, ¿no?, pero pase lo que pase, seguro que te sigue cuidando, de una u otra manera- Comentó él con una sonrisa y la pony asintió.

Después de varias horas de camino por fin llegaron a la siguiente villa, era pasando medio día según podían ver por la posición del sol, al menos ese mundo tenía aun la luz del sol, cosa que la emperatriz Sparkle no había podido quitar, a pesar de haber aprisionado a Celestia el sol seguía con su rutina como siempre por alguna razón que nadie entendía del todo, lo cual mantenía la esperanza y a raya a los esrribos de la oscuridad.

-Nombres- Dijo un pony guardia a la puerta de la muralla que rodeaba la villa.

-Silver Wing, y ella es Trisha- Respondió el pony señalándola.

-¿Asunto?- Preguntó el guardia.

-Descanso y provisiones, solo eso señor- Respondió Silver, Trsha se mantenía en silencio y detrás del pegaso, nunca antes había estado fuera del bosque y todo esto era nuevo para ella.

-Muy bien adelante- Respondió el guardia y los dejó entrar.

-Procedimientos estándar, siempre son lo mismo en cada villa, no los culpo, con todo lo que pasa en el mundo nunca se puede ser demasiado cuidadoso- Le dijo él a Trisha.

-Por lo que he visto tú no eres muy cuidadoso que digamos la verdad- Le contestó Trisha y el pegaso se rio.

-Ja, bueno sí, soy la excepción que prueba la regla- Respondió él con simpatía y ella negó con la cabeza ante la actitud siempre despreocupada del pegaso y se preguntaba cómo es que seguía con vida.

-Bueno, ¿A dónde vamos a hora?- Preguntó la pony que usaba su magia, un hechizo de localización para saber dónde se encontraba y poder tener una imagen mental de las cosas a su alrededor.

-A la posada, ahí descansaremos y comeremos algo, después de eso pasaremos la noche aquí, y en la mañana, pues, veremos qué hacemos- Comentó el pony poniéndose pensativo.

-¿Pasa algo Silver?- Preguntó ella al sentir el cambio en las emociones repentinas del pegaso.

-No es solo que…, bueno, para ser sincero yo no duro mucho en algún lugar, siempre estoy de un lado para otro, nunca había tenido compañía- Respondió él y se puso a pensar.

-Oh, te entiendo- Contestó ella también poniéndose pensativa.

Poco después llegaron a la posada, un lugar con muros de piedra y techo de madera y paja, acorde a lo que se tenía al alcance para hacer ahí, Silver y ella entraron, de inmediato sintieron las miradas sobre ellos, un pony armado siempre llamaba la atención y Trisha era de buen parecer lo cual llamaba la atención de los machos, por primera vez en mucho tiempo, la pony se sentía insegura, por lo que se pegó más a Silver, no estaba acostumbrada a estar rodeada de tantos ponys.

-No te preocupes- Le dijo Silver y tomó su casco un momento para calmarla –Mientras yo esté aquí contigo nada malo te pasará, eso te lo prometo- La pony volvió a sonrojarse un poco y de pronto se sentía segura de nuevo, asintió sin decir nada y siguió al pegaso, Silver pasó a la recepción, pidió una con dos camas pero la dueña de ese lugar le comentó que todas estaban reservadas pero aún tenía algunas con solo una cama, al final él aceptó lo cual puso un poco nerviosa a Trisha pero no dijo nada por la timidez de estar rodeada.

-Gracias, aquí tiene- Le dijo la dueña para darle una llave al pegaso –Disfrute de su estancia, la cena se sirve de 6 a 6:30, antes del anochecer- Les avisó ella.

-Gracias- Comentó el pegaso y llevó a la unicornio hasta la habitación; el cuarto era simple, tenía una cama, un par de muebles, una bandeja para lavarse frente a un espejo un par de toallas, sábanas y un almohada, el lugar iluminado por una lámpara de aceite, por lo menos era algo espaciosa –Bueno, henos aquí, lástima que todo lo demás estaba ocupado, en fin, Trisha, tu puedes usar la cama, yo dormiré en una esquina de la habitación- Comentó el pegaso.

-¿Qué? Pero, ¿no será incómodo?- Preguntó ella.

-Nah, he dormido en el suelo antes, también lo he hecho en árboles y sobre rocas, así que estoy acostumbrado, además, no creo que sea adecuado para dos ponys dormir en una cama tan pequeña sin estar relacionados de alguna manera sentimental, ¿no lo crees?- Preguntó él lo cual hizo a la pony ruborizarse más.

-Eres un degenerado- Le reprochó ella a lo que Silver rio de nueva cuenta.

-Ya, ya, calma, solo estoy jugando, iré a traer algo de comida, tu mientras instala las cosas, descuida, yo tengo la llave del lugar así que solo yo puedo entrar, ¿okey?- Dijo él al notar el nerviosismo de la unicornio que lo acompañaba.

-Está bien, pero no tardes por favor- Respondió ella y el pegaso asintió para luego salir por algunos alimentos frescos que acompañaran a lo que ya traían.

Trisha puso sus cosas en la única cama y usó su magia para sentir el cuarto alrededor, una especie de hechizo de eco-localización para ubicarse mejor y tener una imagen mental, no tan definida como la de su aura pero al menos esa no gastaba mucho de su energía, había aprendido de Silver que usar el aura costaba mucho esfuerzo, era por eso que terminó tan cansado la primera noche que lo encontró peleando con todas aquellas criaturas y con aquel monstruo partido a la mitad, así que por el momento su hechizo tendría que bastar y solo usar el aura cuando fuese absolutamente necesario.

Trisha entonces notó otra puerta más ahí en la habitación, entró para recorrer el lugar y su magia le dio la imagen de una tina y al lado unas brazas en metales lista para calentar el agua, ella sonrió y se quitó sus ropajes para entrar en aquella cálida agua en lo que Silver regresaba, puso seguro a la puerta por si acaso; mientras se encontraba en la tina recordó de nueva cuenta a su abuelo y se puso melancólica, lo extrañaba demasiado, por fin le lloró un poco, ahí donde sus lágrimas se ocultaban con toda el agua que recorría su cuerpo, lo único que le quedaba de él eran sus enseñanzas en magia y aquella vestimenta y bastón que le había dado antes de que partiera.

-Hey Trisha, ¿Estás aquí?- Se escuchó la voz de Silver fuera del cuarto de baño lo cual sacó a la unicornio de sus recuerdos.

-Ah, sí, perdón, es solo que decidí darme una pequeña ducha antes de que regresaras- Respondió ella mie ntras salía del agua y con su magia se aseguraba de que le pegaso no intentara espiarla.

-De acuerdo, no hay problema, yo también necesito una antes de que caiga la noche del tono, perdona si me tardé, decidí que era mejor comprar los víveres que necesitamos de una vez antes de que se hiciera más tarde y no tuviéramos oportunidad, aquí traje también la comida, comenzaré sin ti si no te importa- Habló él y Trisha oía como acomodaba las cosas.

-Claro adelante, yo comeré en cuanto salga- Respondió ella para luego secar su pelaje y su crin, se vistió con un atuendo más relajado pero que le permitiría moverse con libertad en caso de una emergencia, salió de la habitación y notó con su magia al pegaso terminando de comer.

-Hey, te ves bien Trisha- Dijo él y la unicornio sonrió –Anda ven, aquí traje tu comida y por allá los víveres- Respondió el pegaso y se levantó en dirección al cuarto de baño, Trisha notó al acercarse a la bolsa de víveres que era una buena cantidad de ellos.

-Oye Silver, ¿Cómo es que puedes pagar todo esto?, ¿De dónde sacaste todo el dinero necesario para comprarlo?- Preguntó ella.

-Ah sí eso, pues digamos que soy de los pocos que hacen un trabajo que no muchos quieren hacer y cómo es muy raro que haya alguien que quiera hacerlo pues la paga es mejor- Respondió él dejando a la unicornio confundida por sus palabras así que ella ya no preguntó más y se acercó con cuidado a la mesa para tomar sus alimentos en lo que el pegaso tomaba una ducha para limpiarse y relajarse después de todo lo ocurrido –Uf, bueno eso de verdad me hacía falta, ahora si no te importa quiero descansar un rato je- Dijo el pegaso acomodándose en una silla.

-Claro adelante, yo, practicaré un poco- Respondió ella pero el pegaso ya estaba roncando lo cual sorprendió a la unicornio al ver lo rápido que su compañero se quedó dormido, casi de inmediato.

Trisha tomó uno de los libros que había traído consigo, lo abrió y usó sus cascos para poder sentir la lectura braile, algo que su abuelo había hecho, traducir todos los hechizos que él conocía a ese idioma para que la pony no tuviese problemas para consultarlos, repasar esos libros la hizo sentirse nostálgica de nuevo, sabía que tenía que seguir adelante pero eso no quitaba que fuese muy difícil aceptar la pérdida de su abuelo, sabía que cargaría con eso toda su vida, aun así seguía fuerte, tenía que hacerlo, si su abuelo creía que ella tenía un destino más grande entonces ella honraría la memoria de su abuelo de esa manera, buscando ese destino y ayudando a quien pudiera, fuese como fuese.

La noche llegó y con ello la pony sintió de nuevo ese incremento en su magia al sentir la luz de la luna que entraba por la ventana sobre su pelaje, si era verdad lo que su abuelo le decía entonces había mucho que ella necesitaba aprender, volteó hacia la dirección donde estaba aún descansando el pegaso Silver, pudo sentirlo con esa aura de nuevo, de hecho usó la propia para poder ver de nuevo sus facciones, nunca su visión había sido tan fuerte como la que tenía con ese pegaso, ella estaba segura de que era por la misma energía que ambos compartían aunque en el fondo sentía algo más por él, o eso creía.

Después de unos cuantos minutos más ella dio un bostezo y decidió que era hora de descansar, seguiría leyendo en la mañana antes de partir, según Silver tenían que seguirse moviendo, confiaba en él, pero había cosas que de verdad le gustaría que el pegaso guerrero le contara, pero suponía que lo haría a su debido tiempo, así que por el momento a ella no le quedaba otra cosa más que ser paciente, subió a la cama y se cubrió con una manta para luego recostarse y poder dormir por un par de horas, esperaba que las criaturas no atacaran esa noche, era un evento que rara vez se daba pero cuando pasaba entonces era una paz que se agradecía mucho en esos tiempos.

Varias horas después ella sintió que algo no andaba bien, ecos sonaban en su cabeza los cuales la despertaron de súbito, cuando lo hizo usó su magia para ubicarse y vio que toda la habitación seguía en orden, excepto por una cosa que le preocupaba, Silver no se encontraba en su lugar, lo cual le asustó un poco, le llamó pero no le respondió, tampoco podía sentirlo en la habitación del baño, fue entonces que escuchó gritos fuera, tomó su báculo y salió al pasillo donde con su magia pudo sentir a varios ponys yendo de un lado a otro asustados y cargando armas, temía lo peor.

-Perdone ¿Qué ocurre?- Preguntó a una terrestre que pasaba frente a ella.

-¡Nos atacan!, ¡están aquí!, hay que irnos si queremos seguir con vida, toma lo que puedas y corre como si no hubiese un mañana- Exclamó con miedo la pony y siguió su camino.

-Oh cielos…- Dijo Trisha con preocupación, regresó a la habitación y tomó las cosas que había atraído Silver, por un momento pasó la idea de que el pegaso la hubiera abandonado pero los víveres seguían ahí así como la bolsa de viaje del pegaso, solo faltaba su armadura y su espada –Silver…- Recordó la primera vez que se encontraron y supo dónde podía localizar al pegaso plateado.

Ella salió de la posada en la que se encontraban y de inmediato pudo escuchar a todos los ponys ir de un lado para otro con desesperación mientras gritaban y se apuraban a cargar cosas para ir a los refugios, otros estaban atrincherando sus hogares para resistir y otros tantos estaban apagando incendios que había en sus casas, ella se preguntó cómo es que no se dio cuenta de eso antes, su sueño debió ser profundo, utilizó su magia para darse una visión mental del lugar y pasar casi sin percances, sabía a dónde dirigirse, cerca de la mura donde de seguro las tropas estaban ya combatiendo los monstruos que intentaban entrar a esta villa.

Ella siguió con el único motivo de cerciorarse de que el pegaso que la acompañaba estaba ahí, bien, y tal vez defendiendo lo cual ella pensaba era algo heróico aunque si actuaba como lo vio en el bosque aquella noche entonces podría necesitar ayuda, pero ¿Cuál ayuda?, ¿la de ella?, la única razón por la que pudo salvar al pegaso esa noche fue porque los monstruos estaban distraídos con él y porque eran muy pocos, ahora el número era mayor y ella ni siquiera sabía dónde estaba Silver, ¿Qué hacer?, solo rogar que él estuviese bien.

-¡Vamos, muévanse rápido, a los puestos de refugio que no tenemos mucho tiempo!- Gritaba un pony guardia que dirigía a más ponys que iban corriendo atemorizados de la situación actual.

-Disculpe, ¿Dónde es la batalla?- Preguntó ella al pony.

-Por aquí rápido, siga la línea, las fuerzas enemigas atacaron la muralla sur, las tropas los detienen en lo que llevamos a todos los posibles a los refugios, de verdad son grande en número, debieron sentirse frustrados por no poder derribarnos antes así que… ¡¿Señorita a dónde va?!- Gritó el guardia al ver como la pony salía corriendo a toda prisa en esa dirección pero no la siguió.

-Silver debe estar ahí, tiene que estar ahí- Se dijo ella mientras usaba ahora su aura para percibir mejor las cosas, se estaba volviendo mejor en eso, todo le daba una imagen más clara y de pronto la vio, una línea que la guiaba como si le estuvieran indicando ya el camino, supo de inmediato a dónde se dirigía y siguió su camino.

En la muralla, varios ponys disparaban flecha tras flecha para frenar a la avanzada enemiga, era un grupo de verdad numeroso, arriba de 100 criaturas se habían visto arribar apenas oscureció y las tropas las contenían con dificultad, las bajas habían sido notables, más de 20 ponys habían perdido ya la vida en defensa de ese pueblo mientras que del otro lado se contaban más de 30 enemigos derrotados eso no les impedía el avance y la estaba dañando una sección de la muralla para entrar, pegasos y unicornios mantenían a raya a las criaturas voladoras que intentaban infiltrarse, solo por ellos y su sacrificio esos monstruos no habían llegado más lejos y los habitantes podían evacuar.

Trisha llegó y de inmediato fue bombardeada por todos los sentidos que le daban una imagen abrumadora de la situación, como nunca había estado antes en un campo de batalla no se esperaba recibir las horribles imágenes que su aura y magia dibujaban en su cabeza, cuerpos decapitados, sangre en el suelo que sentía más cuando la tocaban sus cascos, por momento entró en pánico y se refugió en un callejón cercano; asustada, empezó a respirar para calmarse, tenía que concentrarse en lo que había venido a hacer, pero eso le era difícil de lograr, no estaba preparada para esto y había perdido el rastro de Silver, debió haberse ido a refugiar pero no lo hizo, Silver habría regresado por ella, prometió no dejarla pero ella no confió en eso y fue a exponerse sola a un peligro innecesario, volvió a asustarse y cubrió sus oídos por los ruidos de la pelea, tan asustada estaba que no notó que sus palabras por lo bajo atrajeron atención no deseada hacia el lugar donde se estaba ocultando.

-Él va a volver, él va a volver- se repetía y fue cuando volvió a prestar atención a su magia de localización apenas a tiempo para esquivar un zarpazo por parte de un lobo negro.

Al sentir a la criatura de cerca tuvo temor, las había sentido con su magia de cerca antes pero siempre había existido esa barrera mágica que tenía su abuelo, así que nunca se había preocupado porque esas cosas le fueran a hacer algún daño antes, pero ahora entendía lo vulnerable que en realidad era, no podía pelear muy bien, y sus hechizos tardarían un poco, necesitaba espacio y tiempo para poder recitar un encantamiento, hacer el símbolo era más rápido pero igual requería de tiempo y precisión así como control pero con la bestia así de cerca, no tenía tiempo, porque en ese momento, lo único que ella podía sentir era miedo y una desesperada urgencia por salir de ahí.

Esquivó el golpe de la bestia aunque rasgó un poco sus ropajes, activó su aura de nuevo para poder ver más claramente en su mente y siguió corriendo hasta llegar a un callejón sin salida.

-Esto tiene que ser una broma, hay demasiadas energías en el aire, todas a la vez me confunden demasiado- se decía a sí misma mientras se escondía detrás de una caja de madera y hacía un hechizo de fuego para defenderse.

No pasó mucho antes de que el lobo que la seguía le diera alcance en el callejón, pero ella estaba preparada esta vez, apenas el lobo asomó su cabeza ella dejó ir la bola de fuego que quemó la cara de ese monstruo, dio un horrendo chillido de dolor lo cual ella esperaba que no hiciera ya que llamaría la atención de otras de esas criaturas directo a su posición, y no se equivocó, poco a poco llegaron más de esas criaturas que tapaban su única salida de ahí, pensó entonces en tele-transportarse pero la verdad era que ningún lugar de ese pueblo era seguro en ese momento, así que tenía dos opciones, dejarse vencer por el miedo y aceptar que sería comida de esas criaturas o pelear, pensó por un instante el Silver y cómo él enfrentó a todas esas criaturas que lo tenían acorralado, ella se armó de valor y usó su magia para arrojar las cajas de madera y luego prenderles fuego con uno de sus hechizos creando una barrera de fuego que mantenía a las criaturas a raya, no por mucho pero si lo suficiente para que ella se pudiese concentrar en algo más grande para tener una oportunidad.

-IGNUS DI FAIRA, MAKO OTU FLARIES…- Empezó a decir ella concentrada y con sus cascos delanteros extendidos, mientras hablaba un círculo naranja se empezó a formar y crecer frente a ella en su cuerno, las flamas que había creado antes se apagaron y los lobos se lanzaron sobre ella pero… –GRATO LLAMASU!- Gritó ella y de su círculo surgió un poderoso lanzallamas que quemó a las criaturas en pleno vuelo quienes solo sintieron su carne putrefacta achicharrándose, ella bajó sus cascos y respiró para recuperar el aire, hechizos de esa potencia costaban más energía pero vio con alivio que había funcionado, de los lobos solo quedaban huesos negros quemados por su intenso fuego.

Ella caminó hacia fuera del callejón, vigilando con su magia que no se acercarán más criaturas, pero dado a que había usado un fuerte hechizo antes, su magia no le daba la misma precisión, ahora que lo pensaba su abuelo le había dicho que esos hechizos de tales magnitudes gastarían parte importante de su magia y que tenía que practicarlos para que su cuerpo se fuera acostumbrando, pero ella no lo había hecho tan seguido, nunca vio la necesidad porque siempre estaba dentro de aquel lugar protegida de todos los peligros, no pensó que saldría y no pensó que de verdad lo fuese a necesitar, hasta ahora.

-Lo siento abuelo, debí escucharte- Se dijo así misma y realizó otro hechizo de localización solo para encontrarse con la sorpresa de que uno de esos cuerpos no estaba del todo quemado y venía ya tras de ella, se dio la vuelta pero fue derribada antes de poder hacer un hechizo, ambos rodaron en el suelo pero el monstruo se reincorporó primero que ella y atacó, Trisha no pudo hacer nada pero de pronto una espada se encajó en el cuerpo de ese lobo y terminó con su vida, al sentir el aura de quien le había ayudado supo de inmediato de quién se trataba y sintió un gran alivio.

-Oh, aquí estas Trisha- Comentó Silver extendiendo su casco a la unicornio -¿Qué haces fuera?, ¿no ves lo peligrosa que es la situación de…?- El pegaso se detuvo al notar tras de ella varios cuerpos calcinados de esas criaturas, luego revisó a la que había atravesado con su espada para ver que estaba en casi las mismas condiciones que los demás, luego volteó a ver a la unicornio que por el aura y la cercanía de Silver, pudo sentir sus ojos sobre ella -¿Acaso, tu hiciste esto Trisha?- Le preguntó.

-Am, si, es uno de los hechizos de grado mayor que me enseñó mi abuelo, pero no lo practiqué como debía y… me dejó agotada- Respondió ella aun recuperando el aliento.

-Vaya, había visto tus hechizos pero, cielos, esto es increíble, no sabía que podías pelear así, me impresionas- Dijo el pegaso sorprendido, la situación ya se estaba controlando, las tropas informaban que los monstruos se retiraban y empezaban labores de rescate y atención de los heridos.

-La verdad es… que no puedo, Silver, me asusté, todo el tiempo dentro de aquella zona segura… no me hizo fuerte, apenas sentí una criatura frente a frente sin tener la seguridad y… solo corrí como una cobarde, le fallé a mi abuelo y a ti, esto que hice, me tomó mucho tiempo, pude haber muerto más fácil de lo que piensas, no soy útil, sería solo una carga para ti, debes dejarme por tu seguridad…- Dijo ella sintiéndose mal por la manera en que actuó ante la situación.

-Oye, si no mal recuerdo, fue un hechizo similar el que usaste para salvarme ¿no?- Preguntó él y ella volteó hacia él –Eres buena en esto, creo que como dices toma algo de tiempo pero seguro que si practicas llegaras al punto en que podrás hacerlo sin decir palabra, escuché que grandes hechiceros pueden realizar este tipo de magia sin palabras- Agregó él sonriendo como siempre.

-Oh bueno, sí, pero yo estoy lejos de ese nivel, puedo hacer hechizos básicos de fuego pero varios otros toman más tiempo, aunque mi abuelo decía que entre más los practicara más fuertes se volverían y gastaría menos magia al hacerlos, aunque dudo mucho que aquí pueda haber alguien con quien practicar y la verdad no confiaría del todo en ellos, son extraños, bueno, para mí lo son, después de crecer aislada, el mundo da mucho miedo y es demasiado grande- Confesó ella mirando hacia alrededor como los ponys seguían pasando de un lado a otro aun asustados o heridos usando su aura.

-Sí, te entiendo, el mundo es un lugar muy difícil ahora, ero hubo un tiempo en el que no lo fue ¿sabes?- Contestó él mirando también hacia los otros ponys.

-Sí, mi abuelo me contaba las historias que a él le contaron sus abuelos, y los abuelos de sus abuelos, de una tierra de Equestria que vivía en paz y armonía- Dijo ella suspirando.

-Una tierra en la que toda clase de criaturas podía convivir en paz y sin miedo a la noche, sin tener que vivir ocultos o pelear para sobrevivir, sin sufrir la pérdida de otros como parte de su vida cotidiana- Por primera vez desde que lo conoció, Trisha notó la seriedad en las palabras del pegaso de pelaje plateado, gracias a su aura pudo identificar su silueta y tener la imagen en su mente de que estaba volteando hacia los otros ponys que llevaban a sus heridos y muertos, su rostro estaba tieso, pero luego dio un suspiro y volvió a sonreír como siempre lo hacía –Bueno, el peligro ya pasó, regresemos a la habitación del hotel para descansar un poco más antes de que salga el sol, después de eso empezaremos a practicar- Comentó él empezando a caminar.

-¿Practicar?, ¿De qué hablas?- Preguntó ella.

-Pues de tus hechizos claro está, si lo sé, yo no soy un mago o un unicornio pero apuesto a que puedo ayudarte a practicar un poco esos hechizos- Dijo Silver sonriendo.

-Pero… ¿Estás seguro?, podría lastimarte, y no quiero eso la verdad- Respondió ella confundida por la sugerencia del pegaso.

-Jaja, descuida, tal vez no lo parezca pero soy más rudo de lo que me veo- Dijo él riendo y luego se acercó a Trisha –Escucha, es obvio que tú y yo vamos a afrontar más de estas situaciones mientras más viajemos por esta tierra, así que creo que sería bueno que tuvieras un poco más de entrenamiento, no solo para que practiques tus hechizos, sino también te enseñaré un poco de combate cuerpo a cuerpo- Sugirió él alegre como siempre, incluso se veía entusiasmado al hablar de entrenar.

-Pero, soy ciega, Silver- Respondió ella señalando sus ojos.

-Cierto, pero me dijiste que puedes ver con la ayuda de magia y aura ¿verdad?, para ser honesto yo también puedo hacer algo similar, lo aprendí mientras me entrenaba, ¿recuerdas mi pelea también con esa cosa gigante?, creo que puedo enseñarte como canalizar tu aura de la manera en que a mí me enseñaron- Mencionó él con un casco en su barbilla ya imaginando las lecciones que le darían.

-¿Te enseñaron?, tú también tuviste un maestro entonces- Comentó ella al llamarle la atención lo que el pegaso le había dicho.

-Jeje, bueno claro, uno no nace sabiendo como pelear o usar su magia de manera correcta en tu caso, todos requerimos de un instructor, un mentor, como tu abuelo lo fue para ti y bueno, yo solo quiero que practiquemos y mejoremos juntos, ¿Qué dices Trisha?, ¿Aceptas?- Le preguntó él con confianza que de alguna manera transmitía con sus palabras a la unicornio blanca.

-Claro, tienes razón, lo que sea que venga más adelante, será mejor si estamos preparados, a partir de ahora practicaremos juntos- Respondió ella sonriendo y tomó el casco del pegaso a manera de trato -¿Por cierto, fuiste de inmediato a ayudar para la hora que yo desperté?- Le preguntó ella al pegaso.

-Sí y no, ven te explico cuando estemos de regreso en la posada- Le respondió y ella asintió para seguirlo de regreso al lugar donde se estaban quedando mientras en esa villa.

Ambos regresaron y durmieron un poco, había cosas de qué hablar pero por el momento necesitaban tener un buen descanso para el día, tampoco faltaba mucho para el amanecer pues las criaturas habían cesado su ataque y se habían retirado a las profundidades oscuras del bosque pero no había duda de que regresarían de nueva cuenta, siempre lo hacían, una vez que las criaturas ponían el ojo en una ciudad, que no tuviese muros de roca sólida, seguirían intentando e intentando hasta que quedase destruida, este era el motivo por el cual, después de un solo ataque, muchos abandonaban las villas e iban en otras en busca de una mejor oportunidad de vida para ellos mismos o para sus familias.

Trisha despertó sintiendo los rayos del sol sobre su pelaje, se levantó y talló sus ojos, en este momento no tenía ni magia o aura activada por lo que estaba por completo en la oscuridad.

-Oh ya despertaste- La voz de Silver la exaltó pero de inmediato se relajó al reconocerla, hizo su hechizo de localización y pudo ver en su mente la imagen del pegaso en la mesa sirviendo algo en un par de vasos –Ven, pedí un poco de leche para el desayuno y traje un par de panes que compré, cómelos, están buenos- Dijo él mientras mordía uno de los panes y bebía un largo sorbo de leche.

-¿Cuánto tiempo dormimos?- Preguntó Trisha bostezando algo.

-Un par de horas, no más de 3 eso es seguro, pero bueno, anda termina que tenemos que ponernos en marcha- Respondió él terminando su desayuno rápidamente.

-¿En marcha?, ¿Por qué?- Preguntó ella.

-¿Recuerdas el ataque de anoche?, pues causó muchos daños y los muros quedaron casi destrozados, así que la gran mayoría va a ir a la villa siguiente a varias horas de camino, por seguridad, de seguro los monstruos volverán a atacar aquí, con más fuerza que ayer puesto que no pudieron lograr su objetivo de deshacerse de este lugar, esos monstruos son demasiado obstinados y no se rinden hasta que logran su objetivo- Explicó él que empezó a preparar sus cosas mientras Trisha desayunaba aunque con algo de lentitud por estar pensando en lo ocurrido la noche anterior.

-El mundo… es peor de lo que pensé- Dijo ella.

-Y esto no es ni la mitad, pero bueno, no podemos hacer nada más que seguir adelante- Respondió él lo cual molestó algo a Trisha por la ligereza que le daba este pegaso a la situación.

-¿Cómo?, ¿cómo puedes estar así de calmado después de lo que pasó?, ponys murieron y otros fueron heridos y ahora hay que huir de nuevo, dime ¿Cómo puedes tomarlo tan a la ligera?- Preguntó ella dando un rostro serio.

-No sé- Respondió con simpleza –Creo que porque estoy acostumbrado a esto, siempre viví así y se me hizo algo normal, al menos hasta que los encontré a ti y a tu abuelo, fue una experiencia nueva para mí, tener un lugar seguro, sin preocupación por algún ataque y… bueno, juntos, una familia, alguien que te protege y te cuida, a quien le importas- Dijo él y la miró, de nuevo ella pudo sentir los ojos del pegaso sobre su ser –Lo siento de verdad, pero también te agradezco, me mostraste otro lado de la vida que no conocía, uno que vale la pena buscar y desde ahora, voy a pelear por que todos puedan tener algo igual a lo que tu tenías- Sonrió él y la unicornio se quedó callada por sus palabras.

-Silver…- Dijo al fin.

-Bueno anda, no hay mucho tiempo, el grupo parte en menos de 30 minutos, quieren llegar para antes de que caiga el día- Agregó él tomando las cosas, Trisha asintió y terminó su desayuno para luego tomar su báculo de madera y su pequeña maleta e ir junto con él al grupo que estaba por partir.

-Entonces, me ibas a decir por qué no estabas en la habitación cuando desperté, ¿Qué era?- Preguntó ella y Silver hizo una mueca, no quería decirlo pero se lo había prometido desde antes.

-Bueno, la verdad es que no soy un soldado tal cuál si es lo que imaginas, yo ya estaba afuera un poco antes del ataque, me entrenaron para no dormir más d horas al día así que aprovecho esa cualidad para mantener todo vigilado, a veces si la hago de soldado cuando el dinero escasea, el resto del tiempo pues, me dedico a otra cosa- Respondió él añadiendo más misterio a su ser.

-¿Tan poco duermes?, olvida eso, ¿Qué clase de trabajo haces entonces?- Preguntó ella; Silver se detuvo por un momento y miró a varios lados para asegurarse de que nos les prestasen mucho atención, luego metió su casco en su bolsa y sacó algo que ella no pudo identificar pero parecía puntiagudo, él se lo puso en su casco y al sentirlo mejor con su tacto se dio cuenta de lo que era –Una… ¿garra?, pero esto es de uno de los…- Dijo ella algo asustada y dejó caer eso que de inmediato levantó Silver.

-Lo siento, sí, soy una especie de recolector también, hay quienes pagan muy alto por este tipo de objetos, no solo garras, dientes, fibras de alas de los voladores y otros más, perdón por ocultarlo de ti...- Dijo él con algo de pena mientras guardaba la garra de vuelta en su mochila que llevaba al lado.

-¿Es por esto que lo haces? ¿Solo por dinero?- Preguntó ella algo decepcionada.

-Bueno… en parte sí, es decir, debo sobrevivir de alguna manera, todos lo hacen, no es que me agrade pero, ¿qué otra opción tengo?, no me gusta mucho seguir órdenes, además mi maest… ¿sabes qué?, no importa eso está en el pasado, hay que seguir, conozco la siguiente villa a la que iremos, ahí me desharé de esto y podremos descansar mucho, verás que sí- Comentó él y ella asintió de nueva cuenta para seguirlo.

-Quien te enseñó a pelear, ¿era alguien de fiar?- Preguntó ella.

-Sí, y mucho- Respondió él con simpleza y siguió caminando, dada a la cortante respuesta ella entendió que era un tema que no debía forzar, aunque tenía curiosidad de saberlo, tal vez se lo diría en un futuro.

Ahora los dos se dirigían hacia otra villa junto con el resto del pueblo, lo que les deparara ahora e destino sería cuestión de lo que ellos decidieran hacer.

CASTILLO

-¿Dónde y cuándo fue eso?- Se oyó una voz desde la oscuridad, la luz no pasaba ahí solo había oscuridad, el fuego apenas daba suficiente luz para ver las siluetas que asemejaban a ponys y las sombras que reflejaban simplemente hacía más tenebrosa la situación, solo se alcanzaban a distinguir unas pequeñas escaleras que subían hasta un trono y nada más.

-Lejos de aquí, pero pude sentirlo, una energía acabó con uno de mis bebes, oh la pobrecita criatura tenía tanto por devorar y matar- comentó otra voz a los pies de esos escalones, se encontraba arrodillaba y lo único que se notaba era un mechón de pelo color rosa muy pálido.

-Ya veo, bueno, supongo que esto requiere de una investigación, sea lo que sea, si pudo derrotar a uno de ellos, entonces puede que valga la pena ponerle algo de atención- Respondió la figura sentada en el trono cuyo único rasgo distintivo que se notaba eran unos brillantes ojos rojos.

-Entonces, ¿Crees que puede ser ella?- Preguntó una voz más elegante pero igual de femenina arrodillada al lado de la figura de mechón rosa, aunque esta tenía un mechón igual pero de color morado pálido.

-Puede ser, pero necesitamos confirmarlo, han pasado más de 300 años después de todo, podría ser, envíen a alguno de sus subordinados y que regrese con lo que encuentre, podría ser el momento que hemos esperado- La figura bajó del trono y se expuso la luz tenue de las antorchas para revelarse como Twilight Sparkle, o ya no más, con la misma apariencia del día que tomó Canterlot y con ello gran parte de Equestria –Lo que sea que encuentre, quiero saber lo que es- Agregó y sonrió ampliamente con un dejo maligno.

CONTINUARÁ...