Capítulo 2 - Entrenamiento
Aladia no piensa en los sucesos que la llevaron a descubrir su capacidad natural con la Fuerza ni en los designios que llevaron a un Maestro Jedi a encontrarse con ella y llevarla hasta Coruscant.
Solamente hace caso a sus instintos y bloquea los disparos que la esfera de entrenamiento realiza hacia ella. No percibe ni a los clones que la observan bloquear con su sable, ni a la maestra Flora que la evalúa, ni el resto de seres que la rodean en el paisaje del planeta.
-Los movimientos de la chica han mejorado con gran rápidez- Piensa la maestra Flora severamente. Ve como la chica predice los movimientos de la esfera mientras con gráciles movimientos, bloquea cada uno de los disparos mientras su cabello rubio se agita de un lado al otro y controla sus emociones para armonizar con la Fuerza.
Sin embargo, sus pensamientos son perturbados por la decisión de llevar a la chica a este planeta, al centro de la guerra. - Estaría más segura en el templo, junto con los demás aprendices, no en este bosque bajo fuego de droides.- Piensa para si.
La esfera eventualmente se detiene y la muchacha apaga su sable, mientras los clones comentan sobre el desempeño, Flora se acerca a la chica y le dice:
-Lograste focalizar tu mente Aladia.-
-Cada vez es más fácil maestra, siento que ya podría enfrentarme a los droides o quizá a Grievous.-
-¡No digas tonterias!.- grita de repente Flora, logrando que incluso los clones parezcan sorprendidos.
-Pero maestra, yo no...-
-Pero nada Aladia, muchos jedi han caído por ser presa de su orgullo, y muchos han caído ante Grievous. La maestra Shaak Ti se enfrentó a él en dos ocasiones y casi pierde la vida.-
-Esta bien, lo siento.- Contesta apenada.
La maestra puede sentir la sinceridad de la voz en la niña y la pena en sus profundos ojos azules.
La llama de la juventud se vislumbra en ellos, incluso se siente mal por regañarla, pero debe aprender que el orgullo ha llevado en el pasado a la Orden a sufrir bajas y en ocasiones al sendero del Lado Oscuro.
-Tu maestra tiene razón joven padawan.- dice una voz a espaldas de ella.
Cuando la muchacha se da vuelta, ve que la voz provenia de Kandar, un caballero jedi que vino también con la expedición y se recupera de unas heridas recibidas en combate.
Kandar es lo que todos llamarían un casanova, si no hubiera dado un voto de lealtad a los jedi.
Con una larga melena oscura, su piel bronceada y su sonrisa encantadora, el joven ha sabido romper más de un corazón...excepto Flora.
-Soy la prueba viviente de ello.- Aseguró esbozando una sonrisa, lo que provocó la risa de uno que otro de los clones y la sonrisa de la joven, pero la reprobación de la maestra Flora.
-Debes reposar Kandar, todavía no estas curado.-
-No puedo quedarme mucho tiempo aquí recostado, Londor está yendo a combatir con ese bicho fugitivo.-
Flora frunce el ceño y aplica esa mirada que usa para sus alumnos, después de todo Kandar fue uno de ellos.
-No frente a la niña- piensa el jedi herido, aunque ella esta lejos de serlo. Ha demostrado la madurez para acompañarlos a luchar contra el CIS.
Hace como que está dolorido y se apoya en uno de los clones, logrando que este lo acompañe a su tienda, no sin antes dar la razón a su maestra...algún día demostrará ser tan sabio como ella.
-Aladia, pasemos a otro entrenamiento, esta vez de tu concentración.-
-Si maestra.- Los ojos de la joven vuelven a emitir ese calor que sólo la juventud tiene y Flora sonrie.
