La marcha a lo largo del bosque se torna difícil y fatigosa, incluso para los experimentados soldados del batallón 709.

El planeta Baradun no tiene ninguna posición estratégica ni recursos que convertir en armamento bélico, pero si una fábrica de droides que podría alargar la guerra un poco más y fue la razón de su viaje.

-Estamos cerca de la cueva, es raro que no hayamos encontrado acción todavía general Londor.- dice Bijey.

-Es verdad, pero les dimos una buena la última vez. Recuerda...no estoy orgulloso de mi rango.-Replica Londor.

El comandante hace caso omiso de estas últimas palabras. Su unidad nació para el combate, sólo los aptos eran destinados para la guerra, y el jedi demostró más de una ocasión que pese a no ser el más apto para la guerra, se merece su posición a razón de sangre y tierra.

Permanecen un buen rato en absoluto silencio, solamente roto por la fauna del bosque que se aleja de la marcha.

De las casi mil tropas que bajaron al planeta, apenas llegan a las 400 hoy en día.

-(Muchos hermanos perdidos por tan poco.)- Piensa XC-3488, un soldado de asalto que se pregunta si la guerra terminará pronto para ellos.