Dellso se prepara para resistir ante una nueva acometida de la República, pero sabe que esta vez es a todo o nada.

Hace 2 días perdió casi todos sus droides en la escaramuza contra esos condenados Jedi, pero no todo fue lamentable, ya que uno de ellos fue herido...espera que de gravedad.

-Nuestrrros exploradorrrres nos i'dican que están cerrrrka de la entrrrada, esta vez lograrrran e'trar.- le dice uno de sus guardaespaldas.

El geonosiano le hace una seña a su camarada y le indica que vaya a su puesto.

Su esperanza con esta fábrica secreta era poder dar un poco más de tiempo a los separatistas, que recibieron un golpe fatal con la muerte de Dooku.

Si tan sólo hubiera contado con unos meses más...tendría una armada para dar apoyo a sus líderes, pero no importa nada lo que haga ahora, la revolución (como ellos lo ven) está condenada al fracaso.

Ni siquiera el mando de Grievous puede sacarlos de esta derrota absoluta que se cierne sobre ellos, pero quizá no todo este perdido...en ese momento, tuvo una idea bastante peculiar.

La fábrica caería ese día, no importa lo que Delso hiciera, pero al menos se llevaría consigo a esos entrometidos y quizá con un poco de suerte lograría escapar.

-(Sólo tengo que lograr que lleguen al centro de mi base y ahí caerán.)- Piensa

Pocos fuera de su especie saben que él fue responsable del mecanismo de defensa de los droides, en caso de que alguno de sus aliados traicionara a los Geonosianos, Dellso tendría que desactivarlos y esa armada se convertiría en un montón de chatarra.

Sin embargo, si pudiera adaptar esa señal por un campo magnético...lo emociona pensar en que haría a las débiles mentes de los clones.

Y a los jedis, especialmente a ellos...