Capítulo 7 - Caos

Todo fue muy rápido y apenas si alcanzaron a reaccionar para ser recibidos por ráfagas de bláster de droides.

Bijey logró ponerse a cubierto, mientras trata con dificultad de reorganizar a su escuadrón.

BLAM!, BLAM!

Los disparos suenan por doquier, ve como Londor arremete a los droides con su sable.

Alrededor es todo un caos y vuelan las ráfagas aliadas y enemigas.

-Trata de suicidarse, idiota.- Piensa el clon y luego grita: -Aquellos con vida, protejan al jedi, ¡intenten cubrirse!.-

Mientras tanto, Londor salta entre medio de ellos y arremete con furia, desmembrando a los droides sin compasión.

Los droides no son adversarios para el jedi y cuando logre calmar a su escuadrón podrán acabar con ellos, pero algo no anda bien, Bijey lo percibe.

Dispersos y heridos, muchos de los soldados clon buscan protección, mientras que algunos proveen de fuego a su comandante y el caballero jedi.

De a poco lograr atrincherarse y abatir a las primeras unidades, pero esto esta lejos de terminar ya que una segunda camada de droides aparece de los contenedores abiertos.

Haciendo un rápido recuento de tropas, Bijey ve que ha perdido en la confusión a casi un cuarto de su escuadrón entre bajas y heridos, por lo que va a ser crucial terminar con esto rápido.

Decidido a organizarlos mejor, saca su comunicador, para transmitir una formación a los más alejados de su posición, pero nada lo había preparado para ese momento.

La imagen que vió en su comunicador era la del canciller Palpatine, o al menos se parecía mucho a él, porque su aspecto había cambiado por completo.

Antes de que Bijey pudiera decir palabra alguna, la voz del holograma dijo las siguientes palabras: "Ejecute la Órden 66".

De pronto todo tenía sentido.

Cientos de imágenes pasaron por la cabeza del comandante y sus tropas, de pronto supieron el porqué de esta guerra.

Los jedi querían hacerse con el poder...justificándose con las miles de invasiones, su presencia en el gobierno y hasta su expansión a otros mundos.

No cabe duda tampoco que las heridas que vió en el rostro del canciller deben ser obra de ellos, probablemente un atentado fallido.

Bijey consideró todo esto y comunicó a sus tropas que no cesen el fuego a los droides, y luego por una comunicación privada indicó a sus mejores soldados que rodeen al jedi, debían hacerle creer que lo estaban protegiendo.

Luego actuarían.