Capítulo 8 - Traición

No fue difícil acercarse al jedi, después de todo habían compartido decenas de batallas juntos, de a poco lo fueron rebasando y aseguraron su posición, hasta lograr ponerlo a cubierto a empujones, lo que lo sorprendió.

- Necesitamos que permanezca cubierto un momento señor.- Dijo BR-632 al joven caballero.

Londor intentó incorporarse y fue empujado de vuelta hacia atrás violéntamente por el soldado. -Insisto señor...debe quedarse un momento a cubierto. Es una orden.-

-¿Pero qué les pasa, no ven que ten...- pero fue interrumpido antes de terminar por los blásteres que la apuntaban, varios soldados habían sacado sus armas y uno de ellos le indicó con un gesto que dejara el sable láser en el piso.

De fondo el ruido iba disminuyendo de a poco, señal de que el foco principal de droides se estaba apagando o quizá porque había media docena de armas menos que no disparaban al enemigo, sino que le estaban apuntando.

Londor no comprendía nada, estaba paralizado y su instinto le decía que el más mínimo movimiento podía ser fatal. El tono del clon era serio, no era una órden, lo estaban amenazando.

Aún así, por más peligroso que fuera, tenía que intentarlo, un rápido movimiento de su brazo hizo que las cajas detrás de los clones los golpearan y entonces corrió hacia el túnel de salida, lo más rápido que pudo.

Empujó a un par de soldados con la fuerza que le estaban por apuntar, y aprovechando las áreas donde los droides seguían disparando, intentó escabullirse.

Sin embargo, en su afán de escapar no vió el cuerpo tirado en el suelo y resbaló.

La caída no fue dura, pero cada segundo que perdía era crucial, se preguntaba cuantas armas le estarían por disparar en este momento.

Rápidamente trató de incorporarse pero entonces lo escuchó.

Click!

El ruido del seguro de un bláster, se dió vuelta lentamente y vió a Bijey apuntándole.

-¿Qué sucede?, somos aliados Bijey.-

-Tus mentiras terminan ahora sucio jedi, hemos visto la verdad y no dejaremos que la República caiga.- Fue la respuesta del clon, por primera vez había cólera en la voz de este.

Su muerte era segura a manos de un compañero, un amigo quizá, Londor no pudo hacer otra cosa que mirar al visor de quien sería su verdugo.

Fue entonces cuando lo sintieron, primero una pequeña vibración en el piso, luego la estática y por último el estruendo con la onda de choque.

Nadie tuvo tiempo a nada, ni los droides, ni los clones...ni siquiera el jedi tuvo tiempo a otra cosa que levantar su mano y tratar de protegerse con la Fuerza.

Aunque era demasiado tarde.

Para Londor, todo se volvió oscuro, y no volvió a sentir su cuerpo. La oscuridad los rodeó a todos y en ese momento la habitación quedo en silencio.

Nadie más se movió.