Capítulo 9 – Valor
El campamento permanecía ajeno al tumulto en la base de los separatistas, por lo que Aladia prefirió practicar sola en su tienda con la esfera de entrenamiento que los jedis suelen usar en los templos.
Afuera podía escuchar a la fauna del planeta, la charla de los soldados que habían quedado en el campamento, pero su mente estaba en otro lado, focalizada en aquella esfera que flotando, estaba preparada para dispararle en cualquier momento.
Los movimientos irregulares de la esfera tratan en todo momento de distraer al usuario, para luego disparar cuando el usuario está desconcentrado.
Ahí es cuando la Fuerza hace la diferencia, permitiendo que la joven pueda hacerse una con lo que la rodea…incluso con la esfera.
Blam!
El disparo fue totalmente inadvertido, pero con un rápido movimiento de su sable pudo bloquearlo. La joven comprende que su concentración mejora cada día.
Pero duda de la vida que le promete la órden, duda de la felicidad que le depara y todo lo que debe dejar atrás cuando asuma su papel como un miembro más.
("La duda es el camino del miedo").- Piensa para sí.
Pero este pensamiento se vió interrumpido mientras apagaba la esfera por un diálogo afuera de su tienda.
-Ejecuten la órden 66-. Dijo una voz por el comunicador de los soldados.
-¿Debemos matar a todos…incluso a la niña?- Preguntaron.
Tras un silencio que a Aladia le pareció eterno, escucho que uno de los soldados decía –De acuerdo-.
Trató de actuar lo más rápido que pudo y reactivó la esfera, esta vez en su modo más peligroso. Hecho esto, se escondió detrás de su litera y esperó.
Los siguientes momentos fueron una serie de sucesos claves para su supervivencia.
Vieron a la chica con el sable en la mano, lista para saltar contra ellos, pero no vieron la esfera hasta que fue tarde.
Pese a estar fuertemente armados, los clones fueron sorprendidos por la esfera quien les propinó una ráfaga de disparos aturdidores, lo que no les dejaba concentrarse y los disparos salían en todas direcciones. Normalmente mortales en grandes cantidades, ellos estaban protegidos por sus armaduras de los golpes aturdidores.
Esto le dio la oportunidad a Aladia que necesitaba, activó su sable y saltó con la intención de detener a sus atacantes, sin mediar palabra cortó el brazo del primer clon, al tiempo que el otro la golpeaba con el arma en la cabeza.
Pese a caer, no se dio porvencida, usando la Fuerza quebró la punta del bláster del otro clon.
Al disparar esté, el arma le reventó en las manos y lanzó a los clones y la niña al costado de la tienda.
El portador del arma ya no se levantó.
Ya recuperado el clon manco, trató de incorporarse y sacar la pistola del cinturón, pero Aladia estaba decidida a sobrevivir e hizo algo que ella nunca hubiera pensado…decapitó al soldado sin vacilar.
Cuando bajó la mirada y vió a los soldados muertos, por fin comprendió lo que había hecho pero ninguna lágrima corrió por sus ojos pese a la angustia.
Aladia sabía que no habría vuelta atrás de lo que había hecho, pero no entendía el motivo del ataque.
Sólo supo que tenía que sobrevivir.
Estos pensamientos la mantuvieron un momento inmóvil, pero los ruidos de disparos afuera indicaban que el peligro estaba lejos de terminar.
Con un nuevo valor que ni ella misma conocía, salió de la tienda lista para encontrar lo desconocido.
