Capítulo 11 - Pérdidas
La Fuerza nunca estuvo muy presente en la vida de Londor, llegando por momentos a dudar de si mismo con respecto a su entrenamiento o el ser un Jedi.
Siempre le había permitido sentir sus alrededores y por momentos funcionaba casi como un sexto sentido...pero en este momento, la Fuerza parecía haberlo abandonado por completo.
Fuera del dolor intenso que sentía debido a lo que parecía haber sido una explosión de algún tipo, no sentía nada de su alrededor.
Lo que si recordaba era que los clones habían querido matarlo.
Por ello, en cuanto abrió los ojos y vio a uno de los soldados que intentaba ayudarle, se alejó todo lo que pudo arrastrándose hasta llegar a una pared.
-¡Traidores! Trataron de matarme.- Dijo el jedi desesperadamente.
-Señor, lo lamento pero no entiendo lo que me dice.- le respondió el clon frente a él.
El miedo de Londor no se disipó al instante, quiso encender su sable y este no respondía, con un chispazo le hizo saber que no funcionaria nuevamente, sin embargo eso no era lo peor de todo ya que pudo notar que alrededor suyo todo era muerte y desolación, pocos soldados se movían. El soldado que le hablaba estaba sin el casco y sangraba por una herida en su frente
-¿Que pasó aquí?.- preguntó Londor.
-Un ataque sorpresa, somos pocos los que sobrevivimos, si llegamos a ser diez los que áun seguimos con vida sería mucha suerte.-
Su desesperación no amainó, pero trato de calmarse y ver si los soldados trataban de engañarle, al mirar a un costado pudo ver que Bijey no se movía, le costaba pensar que quizá este no se moviera más, aún cuando tratara de matarle.
Más tranquilo, trato de incorporarse pero volvió a caer y por fin aceptó la ayuda del soldado que se identificó como GH-762.
Para su sorpresa y la del clon, los sobrevivientes en pie rondaban alrededor de veinte sumando un par que venían del hangar donde tal parece el enemigo había escapado, no sin antes darles este golpe fatal. Afortunadamente ningún droide había quedado en pie, tener que luchar ahora habría sido simplemente demasiado.
Londor les indicó que luego vendrían por los muertos, les debían un entierro, pero que era crucial transportar a los heridos, unos diez de diversa gravedad.
Apoyándose en GH-762, les dio la orden de emprender la vuelta al campamento y ahí se encargarían de aclarar que fue ese ataque a traición.
El camino de vuelta por el túnel se les hizo eterno y todos estuvieron agradecidos por respirar aire fresco, aquí en la entrada fue donde tuvieron que dejar a dos de los heridos que ya no se movían y también decidió quedarse AM-790.
-Mis piernas están pesadas y el casco me pesa, mi vista esta brumosa chicos, se que no voy a llegar al campamento, por favor déjenme pasar mis últimos momentos en paz.-
Lo despidieron con un saludo cargado de congoja y lo apoyaron contra un árbol para que pudiera disfrutar la brisa en paz.
La caminata fue triste y solemne, fue allí donde debieron despedir a dos compañeros más que no pudieron continuar, uno de ellos se disparó antes de que nadie pudiera hacer algo. Fuera lo que fuera que les atacó, había alterado la forma de pensar de los clones pudo notar el joven Jedi.
Estaban sintiendo emociones que nunca parecían demostrar. Pero sus pensamientos fueron interrumpidos por una explosión cerca del campamento, quiso apurarse pero ni su estado ni el grupo se lo permitieron, por lo que tuvieron que avanzar con la misma cautela de antes.
No fue hasta que estuvieron cerca del campamento que vieron la columna de humo. El mundo de Londor se estaba desmoronando, algo había pasado y quería respuestas.
Esperaba que quedara alguna cara conocida que se las diera.
