Londor llegó al campamento y no pudo creer el desastre que era el campamento, había escombros y cuerpos por doquier.

Por dentro se alegró que no fueran jedis los muertos.

Tenia ganas de llamar a sus compañeros, pero desconocía si los clones del campamento seguían siendo hostiles.

Encendió su sable y avanzó con un par de soldados que estaban ilesos.

El silencio lo intranquilizaba.

Pero el silencio fue roto por unos atacantes, que con un golpe de la fuerza derribaron a los clones y los inmovilizaron con su sable de luz.

Por un momento los estuvo por atacar, pero lejos de ser enemigos, eran caras conocidas.

- Londor? Estás vivo!, nosotros nos encargaremos de estos clones, tranquilo.- el que decia estas palabras era Kandar, que junto a Flora, tenían a los soldados a punta de sable.

- Un momento, no les hagan daño, son aliados.- intervino el joven jedi alejando los brazos de sus compañeros de los clones.

- Si, hasta que tratan de matarte compañero. Venían tras tuyo con los rifles en alto. - replicó Kandar y se preparó para dar el golpe de gracia.

El joven jedi los alejó a ambos usando la Fuerza y pudo ver la cara de sorpresa tanto en la maestra como en su jedi compañero.

- Pero qué? Estás loco? Explicate ahora mismo.- le dijo Kandar enojado.

-Yo tampoco entiendo bien que pasa, al menos demos una oportunidad a los clones, ellos podrán explicarnos.- Dijo el joven jedi, estaba bastante malherido y no presentaba muy buen aspecto.

- Creo que todos merecen una explicación en este momento.- replicó una voz atrás de ellos.

El grupo se dio vuelta y pudo ver que era un clon que tenía su casco en la mano.

- Todos merecen saber la verdad.- añadió.