Ángel caído

-¿Un ángel caído?- Kat rascaba su cabeza sin comprender.

-No pareces del todo muerta, si me permites decirlo- Alastor inspeccionaba a la joven.

-Pero yo morí, lo vi todo- Kat se sentía más perdida que antes.
Alastor emitió unas risas y posó su mano sobre el hombro de la joven.

-Hueles diferente, a kilómetros se nota lo virgen de tu alma, y eso vuelve locos a los demonios, nada personal-

-Me dices que todo esto es... ¿porque soy virgen?-

-Así es, la mayoría de los suicidas mueren por situaciones completamente irracionales, celos, engaños, adicciones, sexo, trastornos mentales, mis favoritos. Alastor extendía sus brazos.

- Todo eso mancha el alma de las personas pero tú, hmm eres especial-
Kat incómoda se alejó un poco del demonio, estaba avergonzada porque nunca había tenido esa clase de encuentros con algún hombre o mujer. En parte, era algo que siempre la oprimía en vida y lo cuál se burlaban de ella, cosa que nunca comprendió de sus compañeros.

-Entiendo que nunca tuve relación es, pero era algo que no me llamaba la atención, yo... Yo tenía cosas más serias por las que me preocupaba-

-¿Y te siguen preocupando aquí?-
Kat sorprendida volteó a verlo, ¿¡cómo rayos sabía eso de ella!? Aún asustada preguntó.

-¿Eso qué tiene que ver?-

-Querida, cuando mueres no hay preocupación, no aquí en el pentagrama, pero si tú sigues preocupada por cosas de tu vida, significa que no estás del todo muerta-

-¿Cómo sabes eso?- interrogaba un poco molesta.

-Hay libros querida, prohibidos por unos cuántos, pero cuando eres uno de los más poderosos no hay limitación alguno- su sonrisa era grande y orgullosa.

- ¿Significa que puedo regresar a la vida?- sus ojos azules brillaban como esferas.

-Puede ser... No estoy seguro, necesitaría de "Alguien" para comprobarlo-

-Pero dijiste que eras poderosos, ¿ no puedes llevarme al mundo humano?-

-Lo siento, yo no, pero Apple Daddy puede y Stolas también-

-¿Cómo los contacto?-

-Niña, son demonios ocupados, pero... Podrías hacerlo dulzura-

-¿Cómo?-

Kat hizo una muestra de sorpresa, ya sabía a lo que Alastor se refería, era su olor vírgen.

-¿Quieres que me prostituya?-

-¡JA no!, eso no es tener clase, no te rebajes a eso-

-¿Entonces cómo?-

-Existen lugares de alta clase donde podremos encontrarlos-

Kat giró sus ojos, sabía a lo que se refería Alastor.

-"Damas de compañía ", " Geishas", ya lo entiendí-

-¡Qué lista!- hizo una pausa- ¿Entonces qué dices?- su brazo se estiraba hacia Kat.

-Entro- dijo firme y tomó la mano de Alastor. Un brillo verdoso inundó la habitación, Kat cubrió sus ojos econ su brazo y Alastor más orgulloso que nada observaba a su víctima.

-¡Bien!, el trato está hecho- comentaba sacudiendo el polvo de sus hombreras.

-¿Trato?, nunca dijiste algo de un trato-

-Uy, no leíste las letras chiquitas linda-

-¿Qué me harás?- inspeccionaba a Alastor con precaución.

-Oh nada, sólo tome el control sobre tu ser, nada personal-

-¡QUE!-

Alastor se echó a reír. -Querida, ¿Creiste que todo sería tan fácil?- decía sarcástico.

-Yo... Kat cayó, su ingenuidad la había metido en esto, nunca pensó en las consecuencias, ¡Tan impulsiva que soy!.

-Yo quiero algo a cambio-

-¿Qué cosa?- contestó aún más molesta.

-Tu pureza-

-Pero qué...

-Esa esencia tuya me hará más poderoso que nunca. Piénsalo bien Darling, es un ganar ganar.

La joven no tenía comprensión alguna en que estaba metida, no sabía qué tipo de horrores le haría aquel demonio rojo, y eso la tenía temerosa, pero por otro lado le gustaría ver si era verdad que ella seguía viva, ya que alguno que otro recuerdo se le venía a la cabeza.
Con coraje y tensando sus músculos miró en dirección de Alastor.

-No sé qué cosas me harás, pero quiero ver a mi familia-

-Ja ja ja, las almas arrepentidas toman las mejores decisiones-

Alastor acercó a la joven tomándola por la cintura.

-No te arrepentirás Kat- dijo en tono suave y seductor.

Kat sonroja se soltó de Alastor, indignada por aquel atrevimiento de él, soltó un "Aléjate", cosa que lo hizo reír, Esta joven me dará tanta diversión.

-Bien, me retiro, es hora que recapacites todas la información que se te ha dado- exclamaba dando media vuelta y dirigiéndose hacia la puerta.

-Espera, Alaastor...- la chica emitía en su voz un poco de desconfianza.

Alastor giró para notar la angustia de Kat, no podía negarlo esos ojos azules lo cautivaban cada que los veía. Siempre disfrutaba ver a sus presas con esa misma expresión.

-¿Sí?- verbalizó con soberbia

-¿Cómo lo harás?- se notaba algo intranquila ante la propuesta del demonio.

-¿Tu pureza?- Kat asintió, Alastor dejando unos minutos en silencio, se retornó hacia la puerta, la abrió y sin cerrar aún la entrada, comentó.

-OH, eso lo irás veindo...- Sin más que decir, siniestramente cerró el umbral y la joven quedó en shock, no sabía que estaba haciendo, cansada y abatida por lo experimentado, se dejó caer en la cama.
-Qué he hecho...- Sólo sentía el arrepentimiento de sus acciones, pero en verdad anhelaba volver a ver a su madre y padre, que eran los principales en su vida. ¿Estaba arrepentida de cometer suicidio?, en ese momento era un sí, y mucho.

-Debería dormir, espero relajarme para mañana-
Kat se paró de su cama y exploró un poco el lugar, estaba en búsqueda de alguna pijama, pero lo único que encontró fue una toalla, si pensaba dormir sólo con eso se enfermaría. De pronto unos golpecitos sonaron, Kat decidió abrir y estaba Angel al otro lado.

-So... Hola- decía muy tranquilo.

-Hola Angel, ¿te puedo ayudar en algo?- contestó contenta.

-Sé que todo esto resulta extraño y raro, pero... Bueno aquí tienes una mano, en realidad cuatro- dijo alzando todas sus manos a la par.

Kat río un poco y sonrió hacia su nuevo amigo.
-Eso es lindo de tu parte, gracias, en verdad todo esto es una locura, nunca imaginé que morir seguiría igual de difícil-

-Bueno nena, así pasa, a todos nos ha pasado, es cuestión de que te acostumbres y sigas adelante-

-Ya... Por cierto tendrás alguna ropa para dormir, no tengo nada y...-

-¡Por supuesto querida!, ven acompañarme a mi cuarto- Angel guio a Kat por el pasillo del hotel, hasta llegar a una puerta similar a la suya. Angel abrió la puerta y un color rosa reinaba la habitación. Uno que otro objeto afelpado o con peluche estaba a la vista.

-Bienvenida a mi reino rosa, lo mío es tuyo baby-

-Wow, es hermoso tu cuarto- inspeccionaba cada rincón del mismo.

-¿Una pijama no?- interrogó Angel buscando en un cajón.

-S- sí, por favor- Kat estaba sentada al borde la cama, ésta era suave y muy adornada.

- ¡Ta-da!, ésta es perfecta para ti, ¿no crees?-
Sacó un vestido de seda color vino, y su juego, que consistía en una bata transparente del mismo color, de las mangas estaban adornadas de un material afelpado que le daba un toco sexy. Kat poso su mirada ante aquel conjunto y dudosa lo tomó.

-Esto es lindo, pero no es de mi gusto-

-¡Ja ja ja!, amiga, tienes un lindo cuerpo, ¿no te has visto?- Angel tomó a la joven ante un espejo completo, dejando notar sus anchas caderas y sus piernas largas y torneadas. Kat quitó su vista del espejo y Angel notó aquello.
-¿Dije algo malo?-

-No, yo, gracias por prestarme esto, prometo regresarlo- Kat se notaba rara, Angel decidió ignorarla, no quería incomodarla.

-De nada linda, regresa lo cuándo puedas, no problem-

Kat emitió un gracias y salió de la habitación, corrió hacia su cuarto y se encerró, sin decir nada cambió su atuento, por fortuna no tenía un espejo muy grande y se observó con aquel conjunto puesto, Angel estaba en lo correcto, no se veía mal. Sonrió sonrojada, en vida nadie se había se había fijado en ella de esa forma.
Aún consternada, se fue a dormir, rezando que mañana fuera oteo nuevo día.

Bueno bueno, es algo que llevo y voy disfrutando mucho, espero en un futuro poner algunos fan arts de la historia, y así.