-Recomendaría que bajemos los sables y tratemos de escuchar que tienen para decir, no nos atacarán, no al menos estos que vienen conmigo.- Dijo Londor.

Decidieron escuchar lo que el clon tenía para decir. Se pusieron en ronda alrededor de él, tanto jedis como clones, estos últimos no sin antes dejar sus armas de lado. En la ronda también se encontraba el clon atado, quien luego de vociferar órdenes y maldiciones por un rato para que lo soltaran, se quedó callado contemplando con odio a los presentes.

- Todo este tiempo luchamos a su lado, vivimos y morimos con los jedi, a quienes juramos lealtad y aprendimos a considerar uno más de nosotros. Incluso nos hicimos amigos.- Era GH-762. Un soldado de asalto del escuadrón.

Con la muerte de Bijey, él se encontraba al mando de lo que queda de la unidad.

El soldado hostil sobreviviente a la explosión se encontraba atado al lado del orador.

- Pero aún así quisieron matarnos.- dijo Kain.

- Si, y voy a explicar o al menos tratar de explicar el porqué.- le contestó el clon.

Por un breve momento hizo una pausa.

Los clones heridos también estaban presentes y estaban siendo atendidos por el único médico superviviente.

Entre ellos apenas sobrevivieron al ataque 3 ingenieros, 1 médico, 2 pilotos, 1 zapador y apenas 4 soldados de asalto.

Solamente 2 de los soldados y uno de los pilotos estaban ilesos.

Luego de este silencio, GH-762 continuó.

- El día de hoy, recibimos una transmisión. La misma decía "Ejecuten la Orden 66". Es difícil de transmitir el sentimiento que nos produjo, pero fue una sensación como de odio, un odio irracional, sabíamos que estábamos haciendo algo mal, pero fue como si algo nos fuera diciendo de a poco que ustedes eran el enemigo, pesadillas, sueños, visiones que nos iban implantando esa idea hasta darle forma...todo condensado en ese segundo posterior luego a la orden-

-¿ La orden 66?, ¿Eso qué significa?.- Fue Flora la que hablo esta vez.

Los clones se miraron un momento y todos guardaron silencio. Esta pausa no le gustaba a los jedi y pudieron ver como lentamente llevaban la mano a sus sables.

- Creo que no hay razón ya para seguir en silencio compañeros.- Fue el médico que habló. - Soy HG-569. El médico remanente del batallón 709. Con nuestro entrenamiento en Kamino, recibimos una serie de órdenes secretas que serían activadas al pronunciarse cierto código.- continuó

- ¿ Un código?, ¿Por qué no sabíamos nada de esto?.- preguntó Kain.

El médico suspiró y se encogió de hombros.

- Los jedi no podían saber nada de ninguna de estas órdenes, y en sí la mayoría del regimiento las ignora hasta que son activadas.-

Los jedi se miraron entre sí y se reunieron para hablar un momento.

Cuando volvieron, era Flora quien encabezaba el grupo. Fue la única que habló.

- Digamos que les creo soldados, pero díganme, ¿Quién o quiénes podían activar estás órdenes?.

- Principalmente nuestros creadores en Kamino y bueno...alguien más que está por encima de todos, aún del Consejo Jedi.-

Los rasgos de Flora se endurecieron.

- Quién es ese alguien más?.- preguntó.

El médico la miró con ojos tristes y le contestó.

- La otra persona que puede activar las órdenes no es otro que el Canciller Palpatine.-