Nuevo día de infierno
Kat dormitaba plácidamente pero en minutos aun cerrando los ojos, escuchó las voces de sus padres, sabía que eran ellos, pero no comprendía mucho de lo que decían.
-Mi hija, está #%&, ¿pero cómo?-
-Señora ya le dijimos que está en observación &%$, lo sabe desde&%$-
-Pero debo saber cómo doctor, sólo eso-
-Por favor, dejenos terminar y le comunicaremos de nuevo...
Kat escuchó a su madre llorar, parecía ser de día, algo temprano ya que se encontraba sola, y su padre se había retirado al trabajo. Al mismo tiempo que observaba la escena podía sentir la tristeza e impotencia en sus palabras. Kat desesperada abrió los ojos de golpe y la cobija cayeron al suelo, estaba sudando y se encontraba agitada.
Fue en dirección al baño y se mojó la cara, a continuación tomó una toalla y secó su cara. Se observó en el espejo y su aspecto ya no era el mismo, tenía cuernos y ojos de color, pero eso ya no le llamaba la atención, sino su expresión, reflejaba preocupación.
-Ya Kat, pronto los verás-
Tomó coraje y decidió desayunar, su estómago gruñía repetidamente y eso la obligaba a comer. Abrió la puerta y no vio a ningún conocido, al parecer esta gente se despertaba tarde. Con cuidado bajó las escaleras y ninguna alma estaba despierta. Esto le dio calma en preparar algo sabroso para todos, y qué mejor que en solitario.
Así Kat, tomó algunos huevos y carne, parecía tocino y lo cocinó todo junto, pensativa buscaba café para preparar pero no estaba en ningún lado.
-Aquí está lo que buscas- una estática irrumpía la escena.
Alastor observó a la chica pararse del suelo, avergonzada se exaltó de su presencia y bajó la cara. Esto le hacía sonreír y sentirse poderoso.
-Ah... Gracias- tomó el envase y preparó agua para calentar, ahora el único sonido era la cocción del huevo y el tocino. Kat no quiso ver al demonio, no le daba buena espina.
-Por cierto, Buenos días querida- habló con dulzura y energía.
-Buenos días Alastor- contesto sin dejar de preparar el desayuno.
Alastor estaba sentado a espaldas de ella, lo que podía disfrutar de la vista que dejaba ver aquella sexy pijama. Divertido decidió incomodarla para su propicio goce.
-Esa pijama te queda bien-
Kat se encogió de hombros y sonrojada giro ante el demonio, que sin pena alguna la observaba cuidadoso, dejando notar cierta lujuria en su mirada.
-¡Ésto no es mío!- gritó presionada por el momento.
-Lo sé, pero te queda muy bien, deja ver al público observar tus lindas piernas-
Kat ahora furiosa quiso parar a Alastor.
-Deja de ser un sucio y dejame tranquila-
-No era mi intención, sólo dejaba notar tus atributos-
-Eso no te da derecho a incomodarme, pervertido, ahora dejame sola y vete-
Alastor se paró de su asiento y se dirigió hacia ella quedando enfrente de manera oponente, a lo cuál la joven no dejó de actuar valientemente.
Alastor tomó la barbilla de Kat haciendo que ella lo mirara fijamente, su reacción no dejó de ser furiosa ante ello.
-Kat, te recuerdo que estás bajo mi control y eso me hace mérito de querer actuar contigo como más me plazca. ¿Estamos en la misma sintonía?-
-No me importa lo que digas, eso no te da derecho de tratarme así, y no lo voy a permitir-
Alastor molesto tomó a la joven de los brazos y con fuerza la sometió contra la mesa, quedando él arriba y ella debajo. Ahora podía observarla con más detalle, sus pechos, su cadera ancha, su cintura, sus piernas, su hermosa cara.
Kat, estaba asustada y temblaba, estaba segura que en ese instante él abusaría de ella, por lo que trató de safarse, cosa que no logró, para ser delgado tenía mucha fuerza. Casi sin llorar cerró los ojos y dejó que el momento pasara, pronto sintió que el peso del demonio retrocedía dejándola sola.
Kat abrió los ojos con cuidado y lo observó ahora parado frente a ella.
-Tu olor me vuelve loco, deberías hacer algo con eso, casi, yo...-
Kat seguía sin articular palabra alguna. Sólo pudo retomar su postura y alejarse de él.
-¡Aléjate de mí!- gritó furiosa y salió del lugar. Alastor seguía sonriendo con calma y el olor de la comida lo sacó de su trance, casi se quemaba el desayuno.
Kat sollozando corrió por las escaleras, distraídamente sintió su cuerpo chocar con otro, un grito de una chica resonó en el pasillo. Kat observó a la chica, y no era Charlie, sino alguien más.
-¡Discúlpame, no vi por dónde estaba y...
-Te perdono, pero, ¿quién eres y qué haces aquí?-
-Ah, sí, soy una recién llegada y Charlie me permitió quedarme y ser parte del equipo, aquí en el hotel-
-¿Recién llegada, EH?, es bueno conocer a otro miembro pero no me imaginaba en esta situación-
-Lo siento de nuevo, no quería molestarte-
-Sin preocupaciones niña, soy Vaggie-
-Kat-
Ambas chicas se dieron la mano en un saludo. La albina se retiró a la cocina y Kat a su respectivo cuarto, ahora con la incómoda situación con Alastor, decidió irse a bañar. Y así fue, Kat vistió algunas ropas que Charlie le había prestado anteriormente, cosa que utilizó. Se vio en el espejo y le parecía lindo en conjunto, una falda negra a los tobillos, y una blusa blanca con un moño negro, y sus botas negras con tacón.
Sintiendo calma salió de la habitación y deseaba comer, en su encuentro a su destino Angel salió detrás de ella.
-¡Hey Kat!- corría hacía ella.
-Hola Angel, buenos días-
-Buenas las tengas-
Ambos rieron.
-Muero de hambre, pero primero este nene tenía que bañarse- dijo tocando su copete y arreglándolo.
-Te ves bien, hace rato bajé a hacer el desayuno pero... Nada, sólo eso-
-¿Qué me escondes?- Angel curioso acercaba su cara contra la joven.
-Sólo tuve un encuentro muy incómodo con Alastor- respondió incómoda.
-¡Uuuuyy!, amiga puede que le gustes- decía jugando.
-Hablo enserio, él se portó muy agresivo conmigo, ¡me puso contra la mesa!-
-Vaya, eso sólo lo hace por tu olor vírgen-
-No pareces sorprendido-
-La verdad no, pero podemos hacer que eso cambie...
Kat se acordó lo que el demonio escarlata le había dicho de esos "lugares".
-La verdad es que necesito un sugar Daddy, quiero dinero- replicó en tono sensual.
-Sabes conozco un lugar de tu porte... Muchos demonios poderosos lo visitan con regularidad, puede que encuentres algo que te agrade- guiñó un ojo al terminar la frase.
-Quiero ir- su entusiasmo en sus palabras emocionó a Angel.
Los dos amigos habían llegado a la cocina, y de inmediato hablaron de su encuentro, sería esa misma noche a las 8 pm. Mientras conversaban Vaggie los veía con desgano, y sólo se remitía en comer. Pasaron pocos minutos para que Charlie llegara, con su optimismo saludó a todos y contó los planes que tenía en mente, pero fue interrumpida por Husk quién desesperadamente buscaba un plato,Alastor le cedió el suyo y el gato sólo le gruñó.
Así la mañana tranquila comenzó a llenarse de sentimientos variados, cosa que caracterizaba al Hotel Hazbin...
Amig s gracias por leer este fic, la verdad trato de darle variedad y seriedad al asunto, pero meh, me siento muy divertida de hacerlo y espero les vaya gustando.
Hasta la próxima👌
