Muy buenas, gente querida. Por fin he vuelto ;D

Desde hace tres semanas que no publico, pido perdón por eso

pero tienen que saber que ya comenzaron mis finales, hoy me hice un tiempito para escribir y no seguir tardando tanto con esto.

Gracias a todos los que leyeron el anterior y haber comentado :*

Espero que este les guste

Nos leemos abajo


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Deathberry una vez más

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Capítulo 4: De compras.

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Una especie de neblina cubría todo el campo visual de Ichigo. No sabía hacia donde dirigirse, no podía ver nada en absoluto. Miraba hacia todos lados, se ponía cada vez más nervioso y su respiración se aceleraba. Solo así pudo darse cuenta que cuando expulsaba el aire, se formaba hubo debajo de su nariz.

-¿Acaso… hace frío?- pensó.

Sin pensarlo mucho tiempo, decidió caminar hacia delante. No supo cuánto tiempo caminó sin rumbo, pero cuando ya pensaba en detenerse, un listón rojo apareció frente a él. No entendió cómo, así de la nada, eso llegó ante él, pero no tuvo miedo. En cambio, decidió seguir el listón. Era largo, y por alguna razón sus pasos comenzaron a ser más y más rápidos, hasta el punto que terminó corriendo. Y aun así, no podía llegar al final del listón.

-¿Qué demonios ocurre?- se dijo, sin dejar de correr. Por alguna razón necesitaba llegar al final. Necesitaba saber qué había del otro lado. Pero cuando pensó que no podría seguir corriendo, una voz lo alertó.

-¡Ichigo!

Él se detuvo por instinto. Jadeaba. Intentó encontrar de dónde provenía la voz, pero la niebla no le daba tregua.

-¿Dónde…?

-¡Ichigo!

No sabía quién lo llamaba, no reconocía la voz. Pero por alguna razón la sentía extrañamente familiar.

-¡Ichigo!

Giró la cabeza de repente. La voz estaba cerca. Aunque no sabía quién era, podía distinguir que era de una mujer.

-¿Quién eres?- preguntó al aire.

-Ichigo… ¿acaso no puedes verme?

Él no supo contestar. Era cierto, él no podía verla. Pero no quería decirle eso. Sentía que de alguna manera esa verdad la lastimaría… y también a él.

-¿Quién eres?- volvió a preguntar.

La voz no le contestó enseguida.

-¿Tampoco me recuerdas?- preguntó también, y a Ichigo le pareció notar un deje de decepción en sus palabras.

-No.

-Pero viniste hacia mí. ¿Por qué lo hiciste entonces?

-Sólo… sólo seguí el listón- señaló, pero cuando volvió su mirada ya no había ningún listón.

-No hay ningún listón. No puedes recordarme, no puedes verme.

-Pero… ¡estaba aquí!- exclamó- Corrí siguiendo ese listón rojo.

-Si no puedes verme, tampoco puedes ver el listón, Ichigo.

-¿Qué?

-Esa es la regla. Y tú, al igual que todos, debes cumplirla.

-¿Por qué puedo escucharte, entonces?

Pero la voz no le contestó. Esperó un poco más, pero no volvió a hablar.

-¡Oi! ¿Qué demonios pasa ahora?

No hubo respuesta.

-¿Acaso no puedo escucharte tampoco? ¡No me dijiste quién eras! ¡Oi!

La niebla comenzó a dispersarse tras un fuerte frío viento que le calaba hasta los huesos.

-¡Respóndeme!- exclamó y le sorprendió que su voz haya salido tan desesperada- ¡Sé que sigues ahí!

El viento se detuvo, pero el frio seguía ahí. Escuchó unos pasos acercándose, pero no vio a nadie. De pronto sólo una palabra quería salir de su boca.

-Ru…

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Escuchó a Yuzu llamarlo para desayunar cuando abrió los ojos. Todavía desorientado por el sueño, se sentó en la cama y se refregó los ojos en un intento de espabilarse.

-¿Ru?- dijo en voz baja-¿Qué demonios es Ru?

Decidió no darle importancia, tenía que desayunar rápido o llegaría tarde de nuevo.


Mientras tanto, Rukia observó a Ichigo despertar. Le parecía que estaba confundido, pero lo atribuyó a su despertar. De reojo, vislumbró a Inoue llegar. Le saludó con entusiasmo y tocó el timbre y fue recibida por la pequeña Yuzu.

Pese a todo, Rukia tenía una idea de cuál era la rutina del pelinaraja. Todos los días se levantaba relativamente temprano, desayunaba y luego se iba al instituto. A veces solo, a veces con Inoue. Trabajaba un par de días a la semana y el resto ganaba dinero participando en los clubes. Eran pocas las veces que se peleaba con otros tipos a lo largo del día, pero ella nunca dudaba que podía ganarles a todos. Y aún así, ella creía que Ichigo buscaba algo más en lo que gastar su tiempo.

Rukia lo acompañó en todo su trayecto durante el día, Ishida y Chad sabían que estaba allí, pero trataron de que Ichigo no notara nada raro en sus actitudes. Cuando las clases terminaron, le llegó una extraña llamada de Urahara.

-¡Kuchiki-saaaaaaaan! ¡Necesito que me hagas un pequeño favor!

-¿Qué clase de favor?- preguntó desconfiada.

-¿Puedes venir a la tienda? Kurosaki-san no va a hacer nada nuevo, no te perderás de nada.

Rukia lo meditó un segundo, era cierto que Ichigo no solía cambiar de rutina, pero Urahara tampoco le daba buena espina.

-¿Qué necesitas?

-Por favor, ven y te explico aquí. Es de suma importancia.

Ella suspiró y utilizó shunpo para llegar más rápido a la tienda. Más le valía a Urahara que fuera importante. Cuando aterrizó, Kisuke la recibió con gran emoción.

-¡Me alegra que llegaras, Kuchiki-san! ¡Pensé que estaría perdido!

-¿Qué ocurre?-preguntó, cruzándose de brazos.

-Verás, tengo un encargo importante que necesito que hagas.

-¿De qué se trata?

-Bueno… es algo importante, sino no te lo pediría con tanto apuro.

-Dime ya, Urahara.

-Necesito… que vayas a una verdulería- dijo al fin y Rukia solo lo miró desorientada.

-¿Cómo dices?

-Ururu no tiene verduras para la cena, y ella no puede ir a comprarlas ahora. Ella y Jinta todavía están en la escuela y luego tienen que hacer los deberes.

-¿Qué hay de Tessai?

-Oh no, él está muy ocupado ayudándome con la tienda.

-¿Y… Y Yoruichi-san?

-Sigue en su forma de gato.

-¿En serio pretendes mandarme ahí?

-Por favor- juntó sus manos en signo de plegaria- Te daré un gigai para que puedas ir.

Rukia pensó en negarse, golpearlo en la cara por siquiera pensar en pedirle una cosa así, pero decidió que le debía una a Urahara por estarla hospedando. Además, le gustaría volver a sentirse dentro de un gigai.

-Está bien-suspiró sus palabras- Sólo… dime qué es lo que tengo que comprar.

Urahara casi saltó de la felicidad y entró de nuevo en la tienda para buscar el gigai. Rukia solo esperaba que nada malo pasara con esto.

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Cuando llegó a casa después de clases no pensó que sus hermanas le pedirían que las acompañara de compras. De alguna manera, terminaron convenciéndolo y ahora era solo el simple cargador de bolsas mientras Yuzu seguía buscando precios en alimentos y Karin una bebida energizante que había visto en la televisión.

-¡Ya ríndete Karin! No está la maldita bebida- exclamó exhausto.

-¡Tiene que estar Ichi-nii!

-Tal vez esté en otra tienda- dijo Yuzu- Yo tampoco encuentro lo que busco.

-Bien- dijo Karin- Vámonos a otro.

Ichigo sólo las siguió, lamentándose no haberse quedado en casa.

Caminaron un poco más antes de llegar a la siguiente tienda, pero Yuzu se detuvo antes de entrar.

-¿Qué ocurre ahora?- preguntó casi con temor Ichigo.

-¿Yuzu?- dijo Karin, pero luego siguió la dirección de su mirada y pudo observar qué era lo que su hermana estaba viendo. Ichigo apoyó las bolsas en el suelo y estaba tratando de descansar, así que no se dio cuenta.

A lo lejos, las gemelas observaban a Rukia de espaldas. Tenía en la mano una bolsa y parecía que estaba ocupada mirando algo que tenía en la otra. A Yuzu se le llenaron los ojos de lágrimas y en un arrebato comenzó a correr en su dirección.

-¡Yuzu!- exclamó Karin, corriendo tras ellas.

Cuando Ichigo quiso darse cuenta, sus hermanas ya estaban bastante lejos.

-¡Karin, Yuzu!- llamó y lo más rápido que pudo juntó todas las bolsas y corrió tras ellas.

Sorprendentemente, Yuzu fue lo bastante rápida para su hermano, pero Karin la alcanzó casi sin problemas.

-¡Rukia-chan!-exclamó cuando la tuvo cerca.

Ella se volteó sorprendida por el llamado y antes de que supiera con exactitud lo que estaba pasando, unos pequeños brazos la rodearon y sintió su hombro mojado.

-¡Eres tu Rukia-chan! ¡Realmente eres tú!- decía sin apartarse.

Rukia recién reaccionó cuando vio a Karin con las mejillas rojas y los ojos cristalinos. La shinigami sonrió y con su brazo libre le hizo un gesto para que imitara a su hermana. Sabía que Karin no era tanto de demostraciones de cariño, pero cuando ella la abrazó como lo hacía Yuzu pensó que era afortunada por ser de las pocas personas a las que ella les mostraba ese lado.

-Te extrañamos tanto, Rukia-chan- le dijo Yuzu, un poco recuperada del llanto.

-Y yo a ustedes- le contestó, acariciando sus cabezas.

Las chicas se separaron y se limpiaron el resto de lágrimas que tenían en el rostro.

-¿Hace cuánto estás aquí, Rukia-chan?

La shinigami y la otra gemela Kurosaki se miraron, no quería mentirle a Yuzu, pero tampoco necesitaba de su misión.

-No hace mucho- respondió al fin.

-Deberías venir a casa, papá te extraña mucho también- le sonrió- Haré el curry que tanto te gusta.

-Yuzu… No creo que Rukia-chan pueda ir a nuestra casa.

-¿Por qué?-pero ni bien terminó de preguntar, se dio cuenta de la razón- Oh…

Rukia le sonrió y le acarició el rostro con delicadeza.

-Un día que él no esté, iré a visitarlos, tenlo por seguro.

La sonrisa de Yuzu fue tan bonita, que Karin no pudo evitar esperar que ese día pase realmente.

-Lo mejor es que me vaya por ahora, todavía tengo cosas que comprar- les mostró la hoja de papel que leía antes de que ellas llegaran.

-Sí. Nos vemos pronto, Rukia-chan.

-Hasta luego, Rukia-chan.

Ella volvió y se despidió con la mano. Justo cuando se dio vuelta y comenzó a alejarse, Ichigo llegó agitado junto a sus hermanas, las bolsas le habían dificultado la corrida.

-¿Qué pasó? ¿Por qué corrieron así?- preguntó jadeante.

-Oh, bueno… nos encontramos con una vieja amiga.

-¿Vieja amiga? ¿Quién?

-No la conoces, Ichi-nii- le dijo Karin- Mejor vámonos a comprar lo que falta, ya tengo hambre.

-¡Es cierto!

-¿No podemos irnos todavía?

-No- dijeron las dos al mismo tiempo, mientras se volvían a las tiendas.

A Ichigo le esperaba una larga tarde.

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Como pudieron leer, la familia de Ichigo si puede recordar a Rukia. Y también algunos de sus amigos.

Se que todavía no les doy muchas respuestas, pero tengan paciencia (?)

Sigan leyendo y de a poco irán entendiendo todo ;)

Gracias a todos, y nos leemos en el próximo :*