¡Buenas mi gente querida!

Ya se que estamos a 20 de enero, pero... ¡Feliz 2017!

Espero sea un año lleno de buena fortuna y lleno de actualizaciones de fanfics :D

Se que hace mucho no actualizo, pero tenganme paciencia, ¿si?

Espero que este capítulo les guste y mucho ;)

Nos leemos abajo


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Deathberry una vez más

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Capítulo 5: Nada va a pasar.

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Desde que Urahara la mandó de compras la primera vez, a cada oportunidad que tenía le pedía que volviera a usar su gigai para alguna clase de mandado. Rukia podría haberse enojado y reclamado que entorpecía en su misión, pero no lo dijo. A ella realmente le gustaba usar el gigai y pasear por Karakura y dejar un poco de lado su trabajo. La excusa de Urahara era que la rutina de Ichigo no iba a cambiar y ella sabía que tenía razón. Rukia no recordaba alguna vez haber tenido una ruina tan aburrida como la de Ichigo. Es decir, pasó muchos días con papeleos y demás situaciones que como teniente debía cumplir, pero en general su rutina laboral era más divertida que la vida diaria de Ichigo. Bostezó aburrida mientras lo observaba estando en clases. Al parecer, por el bostezo de Ichigo a la par suyo, él también estaba aburrido.

-Ahora es una persona común y corriente- pensó- es normal, supongo.

Ichigo miró por la ventana, sin escuchar lo que el profesor estaba diciendo. Era la historia de Japón de hace más de trescientos años, era mucho que no se haya dormido hasta el momento. Casualmente, su vista se posó en la rama en la que Rukia estaba apoyada y si no fuera porque ella tenía plena certeza de que él no podía verla, se sentiría observada. Desde que volvió no ha tenido el valor de acercarse lo suficiente. Siempre ha estado a unos metros por detrás, vigilándolo de lejos. Mucho menos cuando Inoue y los demás, pero en especial Inoue, están a su lado. No ha vuelto a hablar con ella desde que le hizo ese pedido y solo saluda a Ishida y Chad desde su posición como vigilante.
Con un extraño sentimiento de culpa y pesar se preguntó cuánto más duraría esa misión. No le gustaba estar espiando a Ichigo de esa manera y que no lo recuerde solo hace que le duela más, pero poder verlo y saber que está bien le aportaba algo positivo a todo eso.

Cuando escuchó el timbre que daba fin al día de clases, se levantó y bajó del árbol en un salto. Esperó un poco a que Ichigo saliera y cuando estaba punto de seguirlo su celular sonó.

-¿Qué querrá Urahara ahora?-murmuró entre dientes, revisando el mensaje que le había mandado.

-"Puedes venir por favor, Kuchiki-san? Te necesito!"

Suspiró y guardó el celular. Observó una vez más a Ichigo mientras hablaba con Ishida, Chad e Inoue.

-No va a pasar nada-se dijo y partió hacia lo de Urahara usando shunpo.

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O eso creyó…

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-Hace mucho no vamos a lo de Urahara- dijo Ichigo mientras caminaban fuera del instituto.

-Es cierto, seguramente hay cosas nuevas que contar- comentó Ishida disimulando picardía. Chad a su lado solo asintió.

-Ah… ¿No podemos ir otro día? Tal vez Urahara-san esté muy ocupado- intentó convencer Inoue. Ishida la miró con las cejas alzadas.

-¿El sombrerero loco? Debe estar acostado abanicándose junto a ese gato raro.

-¿Gato raro?- pensaron los tres amigos. Ishida no esperaba poder contarle a Yoruichi-san cómo la había llamado el chico. Iba a terminar rasguñado por toda la cara.

-¿Y bien? ¿Vamos a ir?- preguntó Ichigo.

Los demás se miraron, y aunque Inoue no parecía muy convencida, aceptó ir.

-No va a pasar nada malo- pensó, mientras se dirigían hacia la tienda.

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Realmente nada malo ocurriría.

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-¿Por qué demonios tiene una lista tan larga?- exclamó Rukia estampando en la mesa la larga hoja que le había dado el tendedero.

-Es porque necesito muchas cosas, Kuchiki-san.

-¡La mitad de estas cosas te las traje hace tres días!

-Ya sabes cómo son los niños, Kuchiki-san- dijo mientras se abanicaba- Están en pleno crecimiento y comen mucho.

Rukia sabía que Jinta comía mucho, pero dudaba que Ururu fuera tan voraz al comer.

-Maldito niño- musitó mientras se guardaba la lista en el bolsillo de su vestido- La próxima vez que lo vea comer como un cerdo los voy a obligar a limpiar diez veces la tienda.

Urahara sonrió divertido. Rukia Kuchiki podía dar miedo muchas veces y Jinta lo sabía de primera mano.

-Bien, mejor me voy ahora. No quiero llegar cuando ya esté oscureciendo.

-Okay, Kuchiki-san-cerró su abanico y la despidió ahitándolo- ¡No te olvides de comprar mucha leche, Yoruichi-san anda tomando mucho!

-¡Ya lo sé sombrerero idiota, deberías decirle a Yoruichi-san que no tome tanto!

-¡Oh, no! ¡Yoruichi-san se enoja mucho cuando le reclamo sobre eso!

Rukia ya estaba caminando hacia la puerta mientras discutía con Urahara.

-¡Búscate una maldita vaca entonces!- exclamó mientras abría la puerta de un tirón, pero nada la hubiese preparado para ver lo que estaba del otro lado.

Kurosaki Ichigo estaba con la mano alzada, aparentemente en un amago de abrir la puerta. Rukia quedó congelada en su sitio al verlo de frente, sin poder creer que él estaba tan cerca.

El pelinaranja mientras tanto la miraba sorprendido, cuando estaba por abrir la puerta, ésta se abrió sola y de ahí salió una pequeña mujer gritando quién sabe qué. Cuando ella lo miró a los ojos, no pudo evitar pensar que nunca había visto unos con ese color. ¿Violeta o azul?
Ella boqueó sin saber qué decir, nunca pensó que lo encontraría de frente y mucho menos de esa manera. Cuando estaba por disculparse o algo parecido, escuchó que alguien la llamaba.

-¡Kuchiki-saaaaaan! ¡Espera!- exclamó Urahara. La vio en el marco de la puerta y se paró detrás suyo- ¡Cuánto me alegra que no te hayas ido, yo… ¡oh! Kurosaki-san, Inoue-san, Ishida-san y Sado-san, que bueno verlos.

Fue ahí que Rukia cayó en cuenta que Ichigo no estaba solo. Estuvo tan impresionada por ver a Ichigo que olvidó todo lo demás.

-Ah, lo siento… debo irme- dijo como pudo y se alejó de la puerta. Ichigo se hizo a un lado para dejarla pasar.

-¡Espera Kuchiki-san!- Urahara se acercó a ella y bajo la mirada de los recién llegados hablaron un momento hasta que ella le entregó una hoja de papel de su bolsillo. Lo vieron anotar algunas cosas en el papel y se lo volvió a entregar. Ella lo miró con una ceja alzada y luego se fue. –Fiuu~ menos mal no se había ido todavía. Pasen, pasen~

Los recién llegados se acomodaron mientras Urahara le pedía a Ururu que hiciera té. Cuando la pequeña les sirvió, Ichigo no puedo evitar preguntar.

-¿Quién era esa chica?- dijo mientras soplaba un poco su té antes de tomar un sorbo.

Inoue, a su lado, lo miró de reojo.

-Es una inquilina- respondió Urahara, con tranquilidad.

-¿Inquilina? No sabía que alquilabas.

-Bueno, de alguna manera hay que ganarse la vida- explicó mientras veía a Yoruichi ingresar a la habitación.

-Oh, mira Kurosaki- dijo Ishida para cambiar de tema- Ahí está Yoruichi-san, el gato raro que dijiste.

Ichigo supo cuando vio al gato sacar sus garras y verlo a los ojos de manera asesina que se vengaría de Ishida por eso.

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Sorprendentemente, Urahara había disminuido la lista de compras, así que no había tardado tanto como pensó. Trató de concentrarse en las compras y tratar de olvidar el pequeño episodio de esa tarde, ya estaba ocultándose el sol cuando terminó y ya estaba llegando de nuevo a la tienda de Urahara. Solo esperaba que las visitas ya se hayan marchado.

-Estoy de vuelta- dijo en voz alta. La tienda ya estaba cerrada, así que deberían estar todos dentro.

-¡Aquí Kuchiki-san!

Como pudo, llevó todas las bolsas hacia donde estaba Urahara.

-Deberías contratar a un repartidor de leche, Urahara. No puedo ir cada tres días a buscarla- dijo mientras entraba.

-Tendré que seguir tu consejo, Kuchiki-san.

Si Rukia ya se había calmado por el encuentro de la tarde, ahora volvía a darle un sincope. Estaban sentados a la mesa, comiendo algo parecido a bollos seguramente preparados por Ururu.

-Ah, lamento interrumpir- dijo y cuando estaba por darse la vuelta, apareció Tessai.

-Kuchiki-sama, permítame- él agarró las bolsas de las manos de ella y luego se retiró.

-Ven Kuchiki-san, siéntate con nosotros.

Rukia no sabía si matar a Urahara por la situación en la que la metía o huir despavorida del lugar.

-No creo que…

-Por favor, siéntate Kuchiki-san- dijo, para su sorpresa, una sonriente Inoue.

-¿Qué? ¿Tú la conoces Inoue?- preguntó Ichigo desconcertado.

-Eh… ah…- murmuró nerviosa, no pensó que Ichigo le preguntaría eso.

-Yo también la conozco- dijo Ishida, ajustándose los lentes.

-Y yo- murmuró Chad.

-¡¿Ah?! ¿Por qué todos la conocen y yo no?

-Nuestro mundo no gira alrededor de tu ombligo, Kurosaki- explicó Ishida.

-¿Qué demonios dices?

Rukia suspiró y cuando volteó a ver a Orihime, esta le sonrió y decidió sentarse también.

-Deja ya de lloriquear Kurosaki, solo porque conozcamos a alguien más que tú no te tiene por qué molestar.

-Cállate ya, idiota.

Extrañamente, Rukia se sentía incómoda. Nunca antes, desde que conocía Ichigo, se había sentido así a su lado. El solo hecho de que él no tenga ni una ligera idea de quién sea ella aumentaba la incomodidad.

-Realmente te agradezco que hayas ido por mí a comprar, Kuchiki-san.

-No hay problema, después de todo me estás dejando quedar aquí.

Ichigo quiso preguntar de donde sus amigos y ella se conocían, pero el codazo de Ishida lo calló.

-¿Ahora tu usan como la chica de los mandados, Kuchiki-san?- preguntó Ishida.

-Es un precio que tengo que pagar, supongo- sonrió.

-¡La próxima me tienes que avisar Kuchiki-san, asi vamos juntas!- exclamó Inoue juntando sus manos, añorando ese momento.

-Ten por seguro que será pronto, Inoue.

-¿Cuánto tiempo te quedaras por aquí, Kuchiki?- Chad hizo la pregunta a la que algunos estaban esperando la respuesta.

-Aun no lo sé, todo depende.

-¿De qué?- preguntó sin evitarlo el pelinaranja.

Rukia lo miró sorprendido por la pregunta y aclarando un poco su recientemente seca garganta, contestó.

-De mi trabajo- contestó.

-¿Trabajo? ¿Eres mayor que nosotros?

Rukia no supo bien que contestar, y por eso agradeció la intervención de Ishida.

-Que descortés Kurosaki, eso no se le pregunta a una dama.

-¿Qué? ¿Una dama?- preguntó irónico- Por la forma en que la escuché gritar antes de llegar fue de todo menos de una dama.

Todos quedaron en silencio e Ichigo boqueó al darse cuenta de lo que había dicho. ¿Por qué demonios se le ocurría decir eso frente a esa extraña?
Mientras tanto, Rukia apretaba su puño muy cerca de su rostro y su cuerpo entero temblaba en un intento de controlarse.

-¿Qué estás queriendo decir con eso?- murmuró entre dientes.

-Ah, eh… yo…- Ichigo no sabía dónde meter su cabeza de lo avergonzado que se sentía.

-Tu…Tu… ¡maldito estúpido!- exclamó de pronto y cuando Ichigo quiso darse cuenta, tenía una almohadilla para sentarse estampada fuertemente en su rostro. -¡Por supuesto que soy una dama!

-¿Ah? ¿¡Qué clase de dama le tira a una persona una maldita almohadilla!?- gritó Ichigo tirando el objeto hacia el costado.

-¡Es tu culpa! ¿Quién le dice a una chica que no es una dama?

-¡No eres una dama si andas gritando por ahí y tirándole objetos a la gente!

-¡Por supuesto que soy una dama, solo que tu estúpido cerebro de bakamono no sabe identificarlas!

-¿Cómo me dijiste?

-¿Aparte de ciego, sordo? ¡Ba-ka-mo-no!

-¿Quién te crees que eres enana?

-¡No me digas enana!

-¡Te digo lo que eres, e-na-na!

-¡Tu eres el gigante anormal, cualquiera se siente pequeño a tu lado!

-Tu debes sentirte como hormiga, ¿no?

-¿Cómo te atreves?- cuando Rukia estuvo a punto de estirar su puño cerrado hacia él, Jinta y Ururu entraron a la habitación.

-¡Oh! Parece que interrumpimos algo, Ururu.

-No creo… no creo que sea algo bueno, Jinta.

Ichigo y Rukia se dieron cuenta que ambos estaban de pie mientras discutían y que se habían acercado un poco, aunque no demasiado, al otro. Se miraron a los ojos y corrieron su rostro hacia el otro lado, ambos ofendidos, y volvieron a sentarse en sus lugares.

-Bueeeeno, ¿se quedan a cenar?- preguntó Urahara abanicándose.

Los chicos se miraron y rechazaron la invitación.

-Otro día, tal vez- dijo Ishida y los tres se levantaron.

-Es una lástima, pero espero que pronto acepten mi invitación. Ururu, acompáñalos hasta la puerta.- la pequeña asintió y obedeció.

-Nos vemos otro día, Urahara-san, Kuchiki-san- se despidió Inoue.

-Hasta luego- dijeron los chicos y caminaron hasta la salida. Ichigo miró de reojo a Rukia cuando pasó por su lado, pero rápidamente corrió su vista.

-Maldita enana-pensó mientras se iba.

Cuando los chicos se fueron, Rukia soltó el aire que aparentemente había estado guardando en un suspiro. Refregó su rostro con ambas manos rápidamente.

-¡¿Qué demonios acaba de pasar?!- exclamó liberando su rostro.

-Me parece que tuviste un agradable reencuentro con Kurosaki-san.

-¿Agradable? ¡Eso no tuvo nada de agradable!

-¿No te sientes feliz, Kuchiki?- habló Yoruichi por primera vez desde que habia aparecido.

-No hay forma que me sienta feliz, se supone que no debo interferir en la vida de Ichigo.

-Es demasiado tarde para eso- rió el gato.

-Pero ahora Ichigo no sabe quién soy, si me vio es porque estoy en un gigai. Maldición, hasta nos gritamos como si realmente recordara todo.

-Hay costumbres que no se pueden olvidar, Kuchiki-san. Incluso sin memoria- dijo Urahara- Kurosaki-san reaccionó por una especie de instinto. Tanto su cuerpo como algo dentro suyo le hicieron reaccionar a una situación en la que si hubiese sido hace varios meses atrás no pasaría de un hecho cotidiano en sus vidas.

-Es tan extraño… por un momento pensé que en realidad nada había cambiado- musitó para sí- Pero él no sabe quién soy. Es la primera vez que me ve.

-Debes saber, Kuchiki, que por más que se intente cambiar el destino y los miles de hilos que cruzan en sus caminos, tarde o temprano se vuelven a encontrar. Incluso si antes los han cortado.

Rukia la observó marcharse rumbo hacia la cocina, las palabras dichas por la shinigami en forma de gato rondaban en su mente sin poder comprenderlas del todo.

-Lo mejor es que vayamos a cenar, Kuchiki-san. Imagino que has de estar cansada.

Ella asintió y se levantó de su lugar. Urahara, quien se quedó sentado un poco más, miró hacia la ventana y suspiró con seriedad.

-Realmente espero que lo que has dicho pueda hacerse realidad, Yoruichi-san.


He aquí el final del capítulo de hoy, por fin hay reencuentro, pero para que haya momentos más IchiRukis todavía falta.

Lo mejor es seguir leyendo con gran pasión (?)

Muchas gracias a todos los que dejan comentarios, de a poco se llena mi corazón con lo que me dicen.

Gracias a los que han llegado hasta acá y espero que, haya gustado o no, dejen un review.

Nos leeremos pronto en otra actualización. (Ya sea en esta o en otra historia)

Buenas noches :*