Muy buenas mi gente querida, después de un mes (?) al fin un nuevo capítulo!

Lamento haber tardado, pero es un defeco que no puedo controlar :(

Espero que aun así ese capitulo sea de su agrado así que...

¡Nos leemos abajo!


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Deathberry una vez más

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Capítulo 6: Cena en familia.

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Desde el "glorioso" reencuentro que tuvieron en la tienda de Urahara, Ichigo y Rukia no compartían un ambiente muy amigable. Pasaron tres días desde que Ichigo la conoció, y esos tres días, que por alguna razón siempre coincidían, terminaban discutiendo por cualquier tontería.

-Esa maldita enana gritona- pensó sobando su mandíbula, el día anterior ella lo había golpeado por haberse burlado de los conejitos de peluche que Ururu le mostraba.

Movió su cabeza tratando de sacar esos recuerdos de la violenta mujercita y volvió a su lectura, no podía descuidar sus deberes por pensar en esa chica cuyo color de ojos todavía no podía distinguir. Es más, eso no debía ser un tema que lo distraiga de absolutamente nada. ¿Qué le importaba a él si eran violetas o azules? Bah, nada. Nada de nada.
Revolvió su cabello con una mano y decidió que era hora de descansar. Apagó la linterna de su escritorio y cayó en la cama como un peso muerto. Expulsó aire y cerró los ojos. Ya no quería pensar en lo realmente fuerte que pegaba.

Mientras tanto, afuera de su habitación Rukia, con su traje de shinigami, lo observaba caer dormido sin mucho esfuerzo. Tenía tantos sentimientos encontrados desde que casi choca con él delante de la tienda de Urahara que no sabía cómo actuar cada vez que se volvían a ver. Sabía que estaba mal, haberse encontrado así y seguir haciéndolo desde ese momento no era parte de su misión. No debía volver a meterse en su vida, no importa si él la recordaba o no. Suspiró cansada y comenzó su camino de regreso a casa de Urahara. Por culpa de ese idiota tenía que usar el gigai al menos una vez al día para hacer algún recado. Y era ese el momento en el que siempre se encontraba al pelinaranja junto a los demás. Rukia enfrentó al ex capitán sobre eso, pero él solo respondió con una evasiva.

-No son cosas que yo pueda planear, Kuchiki-san. Simplemente suceden.- le dijo mientras se abanicaba.

-"Simplemente suceden"- remedó Rukia con una voz chillona mientras llegaba a la tienda- Estúpido Urahara, estoy segura que algo tienes que ver con todo esto.

Cuando ya estaba acostada sobre el futón, se dijo que no debe pensar demasiado en eso, que lo mejor era evitar cualquier tipo de conversación-incluso las peleas- y de esa manera no estaría involucrándose más en la vida del chico.

-Es más fácil decirlo que hacerlo- susurró en la oscuridad, mientras cerraba los ojos para ser arrastrada al mundo de los sueños.

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-He dicho que no.

-Por favor, Kuchiki-san.

-No.

-Por favoooooooor.

-¡Basta ya, Urahara! ¿Qué parte de "no" no has entendido?

-Pero tienes que hacerlo, Kuchiki-san. Ya lo hablé con Kyoraku-sōtaichō y él está de acuerdo.

-¿Qué hiciste qué?

-Hablé con él hace unos días y él…- un golpe lo silenció de pronto y terminó en el suelo.

-¿Qué demonios tienes en la cabeza?- preguntó Rukia, todavía con la mano hecha puño alzada.

-Él y yo creemos que ahora que Kurosaki-san ya te conoce, puedes hacer tu misión más de cerca.

Urahara se sentó y se masajeó al cabeza, realmente pegaba fuerte.

-No lo entiendo.

-Es simplemente una manera de continuar con tu trabajo.

-Claro que no, mi deber es vigilar a Ichigo. Observar cualquier cambio que pueda indicar algo relacionado a su anterior vida. No necesito estar cerca de él, no más de lo que ya estoy.

Rukia apretaba sus puños con fuerza, no podía dejarse vencer por sus sentimientos.

-Se que puede resultar contraproducente para ti, Kuchiki-san. Pero Kyoraku-sōtaichō sabe de la nueva situación, en la que por una casualidad te has reencontrado de nuevo con Kurosaki-san.

-No voy a interponerme más en su vida, Urahara.

-No lo harás. No necesitas establecer algún tipo de relación con él para seguir con tu misión. Pero podrás estar más cerca y te darás cuenta de los detalles más rápido.

-Eso no tiene sentido- trató de que su voz no sonara tan abatida como se sentía, pero Urahara pudo percibirla de igual manera.

-Lo siento Kuchiki-san, pero esto es una orden del Comandante General- explicó mientras se levantaba y de su bolsillo sacaba un papel- Esto ha llegado esta mañana.

Ella lo tomó y se dio cuenta que era la orden por escrito, firmada y sellada por el mismo Kyoraku Shunsui. Suspiró derrotada y se adentró a la habitación, pasando de Urahara. Cuando regresó, utilizaba su gigai.

-Sigo pensando que esto no es una buena idea- Urahara sonrió y le palmeó la cabeza.

-Te ves mucho mejor así, Kuchiki-san- y antes de que ella vuelva a golpearlo, salió del lugar, dejándola sola.

Volvió a suspirar, caminó hacia el cajón donde sabía que Urahara guardaba su billetera, la tomó y salió de la casa. Si iba a continuar su trabajo de esa manera, necesitaba algunos cambios de ropa.


Cuando pensó en comprarse ropa, con el dinero de Urahara, no pensó que se encontraría de cara con las gemelas Kurosaki.

-¡Rukia-chan! Qué alegría verte-exclamó Yuzu cuando la vio.

-¿Qué tal, Rukia-chan?- saludó Karin.

-Yuzu, Karin, ¿cómo han estado?- preguntó luego de salir del estupor al encontrarlas.

-Estamos muy bien Rukia-chan, es raro verte por esta clase de lugares.

-Lo mimo digo yo de Karin- sonrió con burla.

-Ni me lo recuerdes Rukia-chan, todo ha sido por culpa de Yuzu.

-¡No seas mala Karin-chan!- le dijo con un puchero en los labios- No quería venir sola, ni tampoco venir con papá. Ya sabes cómo se pone.

Rukia trató, en serio trató, pero no pudo evitar imaginar a Isshin recorriendo toda la tienda de ropa buscando vestidos y adornos que combinaran para su hija.

-Como sea, yo tengo una excusa, ¿qué tal tu, Rukia-chan?

-Digamos que ya no necesito ir como shinigami- trató de explicar.

-¿Quieres que te ayudemos a elegir, Rukia-chan?- preguntó entusiasmada Yuzu. La shinigami recordó que cuando vivía en el armario de Ichigo solía usar su ropa, así que no le vio problema.

-Claro- aceptó sonriendo.

No supo cuanto tiempo realmente pasaron en ese lugar, pero las caras de cansancio de Karin y Rukia manifestaban que ya había sido demasiado. Yuzu todavía daba vueltas buscando algún que otro accesorio, y hubiese continuado de esa manera si no fuera porque su hermana le gritó desde el puf donde estaban sentadas que ya era hora de cerrar la tienda.

-Creo que no volveré a comprar ropa nunca más- dijo Rukia mientras salían. Esperaba que Urahara no le pidiera una indemnización por todo lo que gastó.

-Ni que lo digas, ni siquiera sé si voy a usarlas todas alguna vez- Karin y ella llevaban varias bolsas en cada mano, casi arrastrándolas.

-No ha sido para tanto- exclamó Yuzu con el doble de bolsas que ellas.

-Ya quiero ver la cara del viejo cuando vea todo esto- rio la morena.

-Estoy segura que a Isshin-san le va a dar un sincope después de esto- ambas rieron imaginando la situación.

-¡Tengo una idea!

-Ah, no me da buena espina.

-A mi tampoco.

-Tonterías, no es nada malo- negó con la cabeza- ¿Qué te parece si te quedas a cenar en casa, Rukia-chan?

Rukia boqueó, sin saber qué contestar. ¿Ir a la residencia Kurosaki a cenar teniendo en cuenta todo lo que eso implicaba?

-No creo que sea una buena idea, Yuzu.

-¿Por qué no? Papá se va a poner muy feliz de verte de nuevo.

-Es que…

-Por favor, Rukia-chan. Si es por onii-chan él dijo que no estaba seguro de ir a cenar hoy.

La shinigami miró a Karin, como queriendo comprobar las palabras de su gemela. Ella asintió, no sabiendo si lo que Yuzu planeaba era algo bueno o no. Rukia suspiró, que contando ya debía ser la tercera vez en el día, y miró a Yuzu con una sonrisa de derrota.

-Sólo si preparas el curry que me prometiste la última vez- aceptó por fin.

Yuzu brincó emocionada y emprendió la marcha hacia la casa. Karin y Rukia se miraron de reojo y movieron los hombros despreocupadamente, para luego seguir el camino de la más pequeña de las hermanas.

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Ichigo no pensaba cenar en su casa esa noche, pero al parecer a Chad se le olvidó que tenía que tenía que cubrir el turno de un compañero en su trabajo y al final se dio por cancelada. Sabía que Ishida no iba a invitarlo a nada, y realmente no quería aceptar alguna propuesta de Inoue para comer alguna creación suya, así que decidieron juntarse a cenar algún otro día. Cuando llegó a la casa, solo vio a su padre.

-Ya volví.

-¡Oh! Bienvenido hijo.

-¿Dónde están las chicas?- preguntó dejando su mochila en el sofá y sentándose al lado.

-No deben de tardar, fueron a comprarse ropa.

-Ugh… Espero que Karin no venga tan mal.

-¡Eso pasa porque mi pequeña Yuzu no me deja acompañarla!

-¡Eres un pervertido, por supuesto que no dejará que la acompañes!

-¡Masaki! ¿Qué he hecho para que mis hijos no quieran que su amado y buen mozo padre los acompañe?- preguntó llorando frente al cartel e su esposa.

-Actuar como loco- respondió Ichigo, pero su padre no lo escuchó.

Escuchó como la puerta de la entrada se abría y los murmullos de sus hermanas.

-¡Estamos en casa!- dijo Yuzu.

-¡Trajimos una invitada!- esta vez fue Karin quién habló.

-¿Una invitada?- pensó Ichigo. Era raro que las chicas trajeran a alguien, más a esa hora.

-¡Estamos en la cocinas hijas mías!

-Perdón por tardar tanto papá, tuvimos que comprar los ingredientes para cena y…- Yuzu calló de golpe al ver a su hermano sentado en el sofá.

-¿Qué ocurre Yuzu?- Karin apareció detrás y miró a su hermano sorprendida- Ichi-nii… ¿No ibas a cenar afuera?

-Bueno, ese era el plan, pero hubo un contratiempo. ¿Por qué parecen tan sorprendidas de verme?

-Es que…

-Con permiso- una tercera voz se asomó a la cocina y al ver al pelinaranja quedó sorprendida igual que las hermanas.

-¡Hah! ¿Qué haces tú aquí?- preguntó Ichigo saltando del sofá.

-Ah…yo…- Rukia no sabía qué hacer. No pensó encontrarse con él, y estaba segura que las chicas tampoco sabían que él iba a estar. Antes de poder si quiera formular una oración se vio interrumpida.

-¡RUKIA-CHAAAAAAAN!- el grito de Isshin despertó a todos de la sorpresa inicial y cuando ya se espabilaron, vieron al hombre correr hacia la chica y abrazarla tan fuerte que la levantó de suelo -¡Cuánto me alegro de verte, Rukia-chan!

-A-ah… Isshin-san, también me alegra verlo, pero… no puedo respirar…

-¡Suéltala viejo que la asfixias!- Karin logró que la soltara de una patada que lo mandó directo a la pared donde estaba el enorme poster.

-¡Masaki!- exclamó abrazándose a la imagen de la mujer- ¡Nuestra tercera hija ha regresado!

-¿Tercera hija?- preguntó Ichigo- ¡Para ya de lloriquear y dime cómo demonios la conoces!- volteó hacia sus hermanas y las señalo-¡Ustedes también!

Las chicas se miraron sin saber qué responder.

-No solo Ishida y los demás la conocen, también ustedes ¡y encima le dices tercera hija!

-¿Acaso no lo sabes, Ichigo?- respondió Isshin tornándose serio de repente.

-¿Saber qué?

-Papá…- murmuraron las gemelas, temerosas de lo que pudiera decir el hombre.

-Que Rukia-chan… ¡Es amiga de tus hermanas!- exclamó volviendo a abrazar a Rukia- ¡Eso pasa porque nunca estás en casa más que para comer y dormir!

-¿¡Ah!?

-¡E-es cierto onii-chan! ¡No es la primera vez que Rukia-chan viene a nuestra casa!- A Yuzu no le gustaba mentir, aunque técnicamente no lo hacía… ¿cierto?

-¿Y por qué es la primera vez que la veo aquí?

-Bueno, eso es porque tú sueles quedar con tus amigos- Karin, en cambio, le salía natural el hecho de mentir.

-¿Y por qué Ishida, Chad e Inoue la conocen?

-Eso debes preguntarles tú, ¿qué vamos a saber nosotras?

Cuando Ichigo iba seguir preguntando, Yuzu se adelantó diciendo que tenía que hacer la cena antes de que sea tarde y que dejara de incordiar a los invitados. Isshin la invitó a sentarse y Rukia, aunque insegura por quedarse ahí, aceptó.

-Debiste haber venido antes, Rukia-chan. Realmente te extrañaba~

-Recién ahora estoy más establecida, Isshin-san.

-¿Acaso estás viviendo con ese viejo loco?

-Sí, bueno… es el único que podía darme hospedaje.

-¡No era el único, Rukia-chan!- exclamó fingiendo enfado- ¡En esta casa siempre te recibiremos con los brazos abiertos!

-Pche- murmuró por lo bajo Ichigo, aunque Rukia pudo oírlo.

-No creo que hubiese sido una buena opción, pero agradezco el ofrecimiento- le dijo con una voz casi chillona que hizo que Ichigo frunciera más el ceño.

Las niñas, que estaban en la cocina, sentían esa extraña tensión desde que llegaron. No pensaban poner a Rukia en esa situación, pero no siempre los planes salen como uno quiere. Rukia e Isshin parecían conversar bien, pero Ichigo era otro cantar. Sentado en uno de los sillones individuales, con el ceño más fruncido de lo normal y sin decir una sola palabra.

De pronto, el teléfono fijo que estaba en clínica empezó a sonar, e Isshin pidió una disculpa a Rukia mientras se levantaba a atender.

Ichigo la miró fijamente una vez su padre se fue. Rukia trataba de ignorarlo, pero le ponía muy nerviosa.

-¿Podrías dejar de mirarme así?

-¿Así como?

-Así como me miras. Es molesto.

-Ambos sabemos que no es el que te mire lo que es molesto.

Rukia lo miró por fin, sus palabras realmente le habían dolido, pero no se lo demostraría. Era una shinigami después de todo.

-No entiendo cuál es tu problema. ¿Tanto te molesta que las personas que te rodean conozcan otras personas?- preguntó con voz chillona adrede.

-Ggh… No hagas esa estúpida voz, ¿realmente te creen cuando hablas así?

-¿A qué te refieres, Kurosaki-kun?- preguntó sin dejar su actuación. En serio quería dejar de actuar como lo hacía antes, pero cuando se daba cuenta lo trataba como si él todavía la recordara.

-¡A eso! Deja ya esa maldita vocecita.

-Es mi voz normal, Kurosaki-kun, no le veo nada malo.

-Nadie puede creerte con esa voz, ¡déjala ya te digo!

-Oh~ Kurosaki-kun, no deberás gritarle de esa manera a una chica. Eso no es lindo.

-Eres tú la que no es linda. Encima de todo, enana.

-¿Cómo dices?- preguntó ya sin fingir la voz. Ichigo encontró un punto débil.

-Puede que seas enana, pero esta estúpida voz no te queda.

-¡Deja ya de decirme enana, idiota!

-¡No me digas idiota!- exclamó-¡Además es tu culpa que por no hacerme caso antes!

-¡Yo hago lo que quiera!

-¡Entonces te seguiré llamando enana, enana!

-Maldito idiota- murmuró levantando el puño derecho- ¡Te prohíbo que me llames así!

-¿¡Hah!? ¡No eres nadie para prohibirme nada!

-¡Por supuesto que sí, yo…!- se interrumpió cuando vio a Isshin acercarse y se le ocurrió una idea -¡Por favor, Kurosaki-kun, no me digas esas cosas, me lastimas!

La vocecita chillona que Ichigo odiaba había vuelto.

-¿De nuevo con eso, enana? ¿Qué acaso no tienes otro truco?- Ichigo, por supuesto, no había visto a Isshin.

-Por favor, Kurosaki-kun… No digas más- lloriqueó y sacó un pañuelo de su bolsillo para limpiarse una falsa lagrima.

Ichigo no entendía lo que le pasaba. Hasta hace un momento parecía querer golpearlo y ahora se ponía a llorar. ¿Quién entendía a las mujeres?

-Ichigo- la voz seria de su padre, por alguna razón, hizo que se tensara y mirara de reojo a su espalda. Isshin l veía enojado y alrededor tenía un aura negra- ¿Qué le has hecho a Rukia-chan?

-¿Qué? ¡No le hice nada!- negó con la cabeza, cruzando sus brazos.

-Ah, Isshin-san… no se preocupe, yo-sinf- no es nada.

-¿Qué demo… ¡Deja de fingir, maldita!

-¡Ichigooooooo!- de pronto, Isshin saltó hacia él, pegándole una súper patada que Ichigo no tuvo tiempo de esquivar.

-¡Maldito viejo!

-Ven Rukia-chan, vamos a las cocinas con mis queridas hijas. No te acerques al bruto de mi hijo.

Rukia no dijo nada, solo se dejó llevar. Pero antes de entrar a la cocina, ella lo miró una vez más. Ichigo casi saca humo de las orejas al ver como Rukia le sonreía socarrona. La muy maldita le había ganado esa vez.

Cuando Yuzu, con ayuda de Karin, terminó de cocinar, se sentaron a la mesa de manera que Rukia quedó sentada al lado de Karin, en frente estaba Ichigo y a su lado Yuzu. Isshin, por supuesto, en la punta.

En el transcurso de la cena, el único que no hablaba era Ichigo. Contestaba alguna que otra pregunta de sus hermanas, pero solo eso. Y cuando podía, miraba a Rukia de manera sospechosa. Algo en ella no le cuadraba del todo. Conversaba y reía como una chica normal, pero para Ichigo solo era una simple actuación. De las veces que se vieron desde que la conoció sólo se ha llevado peleas y golpes de esos encuentros.

-Tch… No sé por qué lo pienso tanto, es solo una enana maldita- murmuró para sí mismo, pero cuando sintió una fuerte patada en su tobillo supo que en realidad si hubo alguien que lo escuchó. Miró a Rukia agarrándose del borde de la mesa para no gritarle, mientras que ella reía por algún aburrido chiste de su padre.

Luego de eso, no hubo ningún arrebato por parte de ambos, así que terminaron la cena en paz. Cuando terminaron, Rukia ayudó a Yuzu a lavar los platas en agradecimiento y poco después decidió que era hora de volver.

-El curry estuvo delicioso Yuzu- la familia Kurosaki, incluido Ichigo por orden de su padre, estaban en el pequeño portón de la casa despidiendo a la invitada.

-Me alegro, Rukia-chan.

-No olvides venir a visitar a tu padre, Rukia-chan- dijo Isshin haciendo una pose con sus manos, sujetando su barbilla.

Rukia sonrió y asintió.

-Lo haré, no se preocupe.

-Cuidate Rukia-chan- ella asintió a lo dicho por Karin y cuando iba a darse la vuelta, con todas sus bolsas en la mano, escuchó algo que la hizo detenerse.

-No seas maleducado Ichigo, despídete de Rukia-chan- reprendió el mayor.

-Ugh…

Rukia lo observó, expectante, pero si lo conocía como sabia que lo hacía, no la saludaría. Mucho menos teniendo en cuenta la escasa relación que tenían.

-Eh…

La shinigami sintió compasión por él, después de todo lo estaban obligando prácticamente.

-Nos vemos algún otro día, Kurosaki- le dijo ella y le sonrió. Le sonrió como hacía tiempo no lo hacía. Le sonrió de la forma en la que antes, cuando el todavía tenía memorias suyas, se despedían cuando alguno de ellos tenían que volver a su respectivo hogar. Y de alguna manera, Ichigo supo diferenciar esa sonrisa de las otras que había visto plasmado en su rostro. La vio bajar un poco sus párpados, dándole un aspecto de seguridad, y mover la comisura de sus labios hacia un lado, logrando perfectamente una sonrisa ladina. Nunca la había visto sonreír así, le parecía curioso como una chica que medía la mitad de él pudiera tener una sonrisa tan poderosa. Sintió que esa sonrisa debía ser el bálsamo de muchas personas.

Antes de que él pudiera corresponder el saludo, ella ya se había dado la vuelta, caminando de regreso a la tienda.

-Ah~ Rukia-chan está cada vez más linda~- Isshin y las gemelas se dieron la vuelta también para regresar dentro de la casa.

-La próxima trata de no acosarla tanto, viejo.

-¿Pero qué dices Karin? Yo solo quería saber cómo estaba mi tercera hija.

-Karin-chan tiene razón, no debes sobrepasarte con Rukia-chan, papá.

-¡Yuzuuuu!

Ichigo no se había movido de su lugar, siguió observando el camino por el cual Rukia se hacía ido sin saber realmente qué pensar de ella.

-Ichi-nii, hay que entrar, ya es tarde.

Él se dio la vuelta y vio a Karin en la puerta, Yuzu y su padre seguían discutiendo dentro de la casa.

-Sí, ya voy- le dijo para luego caminar y entrar en la casa.

Karin lo vio entrar y suspiró, deseando de verdad que esta cena no haya arruinado los planes de Rukia.

Aunque el lado positivo de todo era que habían tenido una cena como hacía mucho tiempo no tenían.


Yo~

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Para el siguiente capítulo, quiero incluir una escena muy emotiva de Ichigo (con memoria) y Rukia. Me preguntarán "¿Por qué me spoilea?" Bueeeno, la cosa es que no se si incluir un beso o no y bueno... me debo a mi gente (?) Quiero saber su opinión, lo esperaré con ansias.

Hasta el siguiente capítulo ;)