Muy buenas gente querida, no andaba muerta andaba de parranda (?)
Por fin un capítulo más de este fic
Uno que, por cierto, me gusta mucho :D
Espero que lo disfruten y dejen sus reviews ;)
¡Nos leemos abajo!
v
.
Deathberry una vez más
.
Capítulo 7: Memorias II: Viejos tiempos.
.
No le dejó terminar de hablar a Renji cuando empezó a correr desesperada buscándolo. No podía ser cierto. ¡No podía! ¿Qué tenía en la cabeza ese idiota como para aceptar semejante petición?
Corrió por los pasillos del cuartel lo más rápido que pudo. Tenía que encontrarlo antes de que cometiera alguna estupidez. Dobló en la esquina y casi se tropieza con su capitán.
-¡Ukitake-taichou!- exclamó- No debería estar levantado. Todavía está débil.
-No te preocupes por mi Kuchiki- le sonrió- Estoy mejor que antes, ahora dime ¿por qué corres con tanta prisa?
-Yo…-murmuró nerviosa.
-Ya veo- le dijo con seriedad al verla bajar la mirada- Así que te has enterado.
-¡Taichou!- lo miró- ¡Dígame dónde está, por favor!
-Kuchiki…
-Por favor… Renji me dijo que fue una orden del Comandante General, por el bien de la Sociedad de Almas y el mundo humano. Lo entiendo, pero…
La voz de Rukia estuvo a punto de romperse cuando Ukitake le puso una mano en su hombro, tratando de tranquilizarla.
-Se supone que esto solo era información para capitanes. ¿Sabes cómo se enteró Abarai-kun?
-Nii-sama…
Ukirake sonrió. Byakuya suele ser frio y acatar las órdenes sin rechistar, pero cuando se trata de su hermana siempre termina desviando su camino.
-Entiendo… él está en la habitación contigua a la sala de reuniones. Ve rápido.
Rukia se inclinó en una rápida reverencia y corrió hacia el lugar que su capitán le había dicho. No podía perder más tiempo. Él la vio marchar y suspiró con tristeza. Su querida teniente volvería a estar triste otra vez.
Cuando llegó a la puerta, su respiración era errática y por un momento dudó abrirla cuando levantó su mano. Respiró profundo y entró. Enfrente, dándole la espalda, estaba el shinigami que había estado buscando.
-Ichigo.
Él se tensó cuando la escuchó y se volteó sorprendido. Se suponía que no tendría que estar allí.
-Rukia.
Como tantas otras veces, se quedaron mirando desde la distancia en la que estaban. Directo a los ojos, de la única manera en la que ellos sabían comunicarse sin mentir. Cuando Rukia llegó parecía triste, pero su expresión comenzó a cambiar a una enojada y lentamente comenzó a acercarse al shinigami de cabello naranja. Ichigo lo vio venir, pero no pudo esquivarlo aunque lo hubiera intentado. Rukia lo golpeó tan fuerte que tuvo que arrodillarse hasta quedar a su altura para sostener su estómago.
-Tu…maldita…
-¡Eres un idiota!
-¿¡Ah!? ¡Tú eres la idiota que anda golpeando a la gente!
-¡Te lo mereces!
-¿¡Es esto lo que merezco por todo lo que pasó con Yhwach!?
-¡Por supuesto que no! ¡Ni tampoco lo que el Comandante quiere que hagas, idiota!
-¡No tengo elección, escuchaste a Yhwach!- se levantó- ¡Puede volver!
-¡Si vuelve solo debes hacerte más fuerte, siempre ha sido así!
-¡Él es más fuerte que mis otros enemigos Rukia, lo sabes muy bien!
-¡No es esta la solución!
-¡Entonces dime otra, Rukia, porque nadie lo sabe!
-¡No lo sé! No lo sé, pero…- dijo con la voz quebrada- Podremos encontrarla, todo esto es muy apresurado.
-Rukia-él intentó acercarse, pero ella lo rechazó y se alejó.- No me hagas esto más difícil, Rukia.
-No solo para ti es difícil, idiota.
-¿Cómo te enteraste?
-Renji me lo dijo.
-¿Renji? Pero cómo… Byakuya- afirmó y ella asintió.
-Al menos nii-sama si tiene consideración conmigo. ¿Acaso pensabas que me enteraría después que pase todo?
-… De hecho, eso quería.
-¿Y luego me preguntas por qué te digo idiota? Idiota.
-Sabes que no me gustan las despedidas.
-Siempre me dices que no es un adiós.
-Esta vez sí lo será.
-¿Por qué aceptaste esto?
-El Comandante cree que es la única forma. Ya pasó una vez.
-Es distinto.
-Claro que no, solo voy a acostumbrarme a ser una persona común de nuevo.
-No eres una persona común.
-Lo seré ahora.
-Antes extrañabas ser quien eres ahora.
-Ya no lo voy a hacer.
-Por supuesto. Ni siquiera recordaras quién soy.
-Rukia…
-¿Así terminará todo? ¿Como si nunca nos hubiésemos conocido?
Ichigo no le contestó. No sabía qué decirle para contradecirle, mucho menos sabiendo que lo que ella decía era todo cierto.
-Si pudiera no lo haría.
-Era esto lo que querías en un principio, ¿recuerdas?
-Solo era un niño estúpido.
-Sigues siendo un niño estúpido.
-Sólo porque tú triplicas mi edad- rió.
-Deberías respetar un poco más a tus mayores, idiota- sonrió cruzando sus brazos.
-Creo que ya tienes suficiente de mis respetos, Rukia. Mi admiración también.
-No te pongas cursi ahora- trató de bromear, pero su voz se escuchó un poco apagada.
-No me pongo cursi, solo digo lo que siento. Eres una de las mejores personas y shinigami que he conocido.
-Cállate.- bajó su mirada y apretó más sus brazos.
-No he conocido a nadie más que pueda sacarme tan rápido de mis depresiones o que me tranquilice cuando estoy alterado.
-Solo hacen falta unos cuantos golpes, no es nada.
-Nunca nadie ha detenido mi lluvia interior.
Rukia apretó sus labios con fuerza.
-Cállate ya, Ichigo.
-¿No me crees?
-¿Por qué ahora?
-Se que no suelo decírtelo mucho Rukia, pero eres muy importante para mí. Y aunque pueda sonarte mal, me alegra saber que no voy a recordarte.
Ella sintió como un hueco se formaba en su estómago y como su corazón latió más deprisa.
-La última vez que no tuve poderes, lo único que hacía era pensarte. Los primeros meses fue así, no podía sacarte de mi cabeza. Pero luego comprendí que no volvería a verte y me convencí que debía olvidarte. Entonces tu nombre se volvió casi un tabú.
Se acercó lentamente a ella, y Rukia no se movió esta vez.
-No quiero volver a pasar por todo eso de nuevo. El Comandante cree que si no tengo recuerdos sobre todo esto, mis poderes se cerraran en mi interior. A cambio me implantarán recuerdos falsos.
-¿Y qué pasa con los que si recordamos? ¿O acaso te borrarán de nuestros recuerdos también?
-Ustedes son fuertes. Tú eres fuerte Rukia, podrás con esto.
-No soy fuerte- negó con la cabeza- No tanto como crees.
-Tal vez no físicamente, pero eres emocionalmente la persona más fuerte que conozco, Rukia. Has pasado por tantas cosas que esto no será nada.
-No te desvalorices, Ichigo. Eres mucho más que eso.
Ambos quedaron en silencio. Se habían dicho todo y nada en tan poco tiempo que no sabían qué hacer. Sin embargo, había algo que Ichigo quería saber.
-¿Qué soy, Rukia?
-Eres un idiota- fue lo primero que le vino a la mente y lo soltó-Nunca sabes callarte cuando debes hacerlo y siempre terminas metiendo tus narices en los asuntos de los demás. A veces pienso que tiene una especie de complejo de héroe.
-¡Oye!
-Pero… Eres la persona más amable que he conocido, incluso con tu eterno ceño fruncido. Sabes cómo dar palabras de consuelo y siempre pareces entender a los demás. Me entendiste tanas veces, como pocos pueden hacerlo…
Rukia levantó su mirada, y de alguna forma, Ichigo recordó esa despedida en la que creyó que jamás volvería a verla. Se estremeció al pensar que esta vez sí sería real.
-No quiero perderte, Ichigo.
Pocas veces Rukia se mostraba tan frágil, e Ichigo se odiaba por ser él quien lo provocaba.
-Siempre puedes ir y observarme a pesar de que no pueda verte- le dijo, repitiendo lo que ella le había dicho una vez.
Rukia intentó sonreír, pero no pudo. Se acercó a él y apoyó su frente en su pecho.
-No sería lo mismo, idiota.
-¿Sabes?- le dijo mientras le rodeaba con sus brazos y apoyaba su cabeza en la de ella.
-¿Hmm?- Rukia descruzó sus brazos y apretó entre sus dedos el haori de shinigami de su espalda.
-Lo más probable es que vuelva a llover.
Ichigo la sintió temblar y un sollozo ahogado se escuchó apenas. La apretó un poco más y hundió su rostro en su cuello. No quería separarse de ella, no quería dejarla así, pero sabía que era lo mejor que podía hacer. No quería arriesgarse a que Yhwach volviera a aparecer. Y si lo hacía, no estaba seguro de poder protegerla esta vez.
No se dieron cuenta cuánto tiempo estuvieron así hasta que el Comandante General entró a la habitación. Carraspeó para que pudiera escucharlo y con lástima le dijo a Ichigo que ya era la hora.
-Hay que irnos, Kurosaki-san.
Él asintió y con mucha fuerza de voluntad, se despegó de Rukia.
-Es hora.
Ella asintió.
-No me odies, Rukia.
-Debería hacerlo.
-Lo sé, solo…
Rukia lo miró y suspiró. Levantó una mano y acarició su mejilla, sorprendiendo a Ichigo.
-No lo haré- le dijo- Ten una buena vida, Ichigo.
Él agarro su mano y besó su palma.
-Espero que algún día, vivo o muerto, pueda volver a verte, Rukia.
-Trata de tardarte mucho para morir, no quiero que estés aquí tan pronto.
Ambos rieron y de a poco se separaron.
-Adiós, Rukia.
-Adiós, Ichigo.
Y la puerta se cerró. Rukia se arrodilló en el suelo y unas cuantas lágrimas rebeldes se escaparon. Tiempo después, sería Rukia quien comunicara a sus amigos lo que había pasado con Ichigo. Tanto Ishida, Inoue y Sado pidieron que no se les borrara la memoria, así como a la familia de Ichigo. A todos aquellos a los que Rukia conoció en el mundo humano y que sabían la condición de Ichigo fueron desmemorizados al igual que él.
En ese momento, Rukia pensó que nunca más los volvería a ver.
.
.
.
Rukia salió de su ensoñación cuando vio a Ichigo salir corriendo de la casa. El muy idiota estaba llegando tarde de nuevo. Decidió, por esta vez, correr a su lado, como si realmente volvieran a los viejos tiempos en donde ambos se dormían tarde porque estaban ocupados matando hollows y al día siguiente tenían que correr para llegar a tiempo a clase. Él siempre la culpaba por hacerlo trabajar hasta tan tarde, y ella siempre le decía que era culpa suya por no poner el despertador. Siempre peleando. Incluso en sus despedidas eran así.
-Idiota- murmuró. De pronto, él se detuvo y miró hacia atrás.
-¿Qué demo…?-dijo extrañado, pero no había nadie más que él- Debe ser mi imaginación- y luego siguió corriendo. Pero Rukia no fue tras él inmediatamente. Miró su espalda alejarse y decidió que solo fue una coincidencia. Si, solo eso.
-¡Ah! ¡Llegué a tiempo!- exclamó Ichigo al ingresar al aula.
-Debes considerarte con suerte, Kurosaki. La sensei tuvo una reunión a última hora así que llegará tarde.
-Qué te digo, Ishida…
-Me alegra que llegaras a tiempo, Kurosaki-kun.
-Últimamente te está pasando mucho, Ichigo- dijo Chad a su lado.
-Sí, no sé qué me pasa.
-Se te pegaron las sabanas, no hay que buscarle tanta vuelta al asunto.
-¡Cállate Ishida!
-¡Ichigooooooo!- Keigo saltó hacía él, pero fue recibido por un golpe que lo derribó.
-Veo que tienes un nuevo hábito de llegar tarde, Ichigo.
-No es mi culpa Mizuiro.
-¡No me ignores, Ichigo!
Inoue reía con la conversación cuando vio a Rukia posarse en la rama de siempre. La saludó con la mano y ella le correspondió.
-¿A quién saludas, Inoue?- preguntó Ichigo tratando de despegarse de Keigo.
-Ah, eh… ¡a una mariposa que se posó en la ventana!
-¿Una mariposa?
-¡Sí! Era tan linda que no pude evitar saludarla.
-En…tiendo…- dijo inseguro y decidió no preguntar más.
Para su suerte, la sensei llegó y la clase empezó. El día pasó sin más, sin nada que Rukia pudiera catalogar como "raro" o "diferente". Suspiró aburrida, tal vez tendría que hacerle caso a Urahara y usar más el gigai. Se acercó un poco a Ichigo cuando él y los demás se reunieron a la salida.
-Lo siento, pero tengo una cita- dijo Mizuiro saliendo del edificio mientras Keigo le perseguía y gritaba que por qué lo abandonaba.
-¿Dónde vamos entonces?- preguntó Inoue.
-No lo sé, me da igual- dijo Ichigo, bostezando.
-¿A la casa de Urahara-san?- preguntó de nuevo la chica.
-¡NO!- exclamó cruzando sus brazos-¡Ni loco!
-¿Qué te ocurre Kurosaki?
-¡Esa loca enana del demonio va a estar ahí y todavía no superé lo de la ultima vez!- Ichigo no les había contado lo de la cena en su casa, pero tampoco tenía interés en hacerlo.
-Que descortés eres, Kurosaki- sonrió burlón Ishida.
-¡Dices eso porque no te golpea! ¡La descortés es ella!
-No deberías decir esas cosas, Ichigo.
-¿Tú también Chad?
Detrás, Rukia trataba de resistir la tentación de golpearlo lo más fuerte que pudiera. Los chicos podían verla, así que intentaban que Ichigo dejara de decir cualquier cosa.
-De hecho- comenzó Ishida con una sonrisa malvada- Yo si tengo ganas de ir a la tienda.
-¡Ishida-kun!
-Me gustaría ver a Kurosaki tratar de evitar recibir algún golpe de Kuchiki-san. Aunque dudo que eso sea posible.
-¿Cómo dices?
-Te apuesto que si vamos allá, de alguna manera harás que ella pierda la paciencia y termine golpeándote.
-¿Apuestas? ¡Bien! Vamos a apostar.
-¡Kurosaki-kun! ¿Estás seguro?
-¡Por supuesto!
-Bien, te apuesto ¥200 a que Kuchiki-san te golpe antes de que termine el día.
-¡Bien!- ambos sacaron el dinero y lo pusieron en el pañuelo de Ishida, se sorprendieron al ver otros ¥200- ¡Chad!
-Yo también pienso que Kuchiki lo golpeará.
-Qué gran amigo eres, Chad- dijo Ichigo con sarcasmo.
Ishida le sonrió a Rukia antes de voltearse y dirigirse a la tienda. Rukia le correspondió y se fue más rápido utilizando el shunpo. Ichigo iba a perder la apuesta.
.
.
.
Cuando los chicos llegaron, Rukia ya estaba dentro del gigai y estaba ayudando a Ururu a hacer el té.
-¡Kuchiki-san! ¡Ururu-chan! Déjenme ayudarlas- Inoue se acercó a las chicas y las ayudó a servir y llevar el té.
-Te lo agradezco, Inoue.
-Bienvenidos, bienvenidos~
-¿Qué tal, sombrerero?- le dijo Ichigo mientras se sentaba.
-No me quejo- contestó- Veo que no se te quita la maña de decirme así, ¿eh?
-Bienvenido, Kurosaki-kun- le dijo Rukia con una voz muy chillona.
-Agh… Tú…
-¿Ocurre algo?- preguntó con falsa amabilidad.
Ichigo estuvo a punto de decir algo, seguramente ofensivo, pero vio de reojo a Ishida quién sonreía victorioso.
-No…nada.
Urahara los observó con curiosidad, pero luego comprendió que Ichigo trataba de no ser grosero con Rukia por alguna razón. Observó a la shinigami y al Quincy y solo confirmó sus sospechas.
-Oh~ eres muy amable hoy, Kurosaki-san.
-Así es, Kurosaki-kun, me sorprendes.
Ichigo maldijo en silencio, aparentemente Urahara estaba por hacérselo más difícil también.
La tarde transcurrió con los constantes comentarios chillones de Rukia y los burlones de Ishida y Urahara. Chad no decía nada, pero sabía que la paciencia de Ichigo estaba por acabar e Inoue solo rogaba que la shinigami no lo golpeara muy fuerte. Harto, Ichigo se ofreció a limpiar la mesa y no esperó ninguna afirmación cuando se levantó y lo hizo. Ya en la cocina, suspiró cansado y se dispuso a lavar las tazas.
-No tienes por qué hacerlo- escuchó que le decía justo la persona a la que no tenía ganas de ver.
-No me importa. No es como si no lo hiciera en casa.
Trató de ignorarla lo más que pudiera. Sabía que si se sobresaltaba y la insultaba, ella lo golpearía.
-Estoy segura que Yuzu debe obligarte a ayudarla.
-Soy yo quién se ofrece, ¿qué clase de hermano crees que soy?
Él no volteó en ningún momento, así que no vio cuando ella sonrió.
-De hecho creo que eres de los hermanos sobre-protectores. Pero quién sabe.
Él se sorprendió por su respuesta y no pudo evitar voltearse y observarla un poco.
-Tal vez lo sea. Un poco…- dijo y siguió lavando- ¿qué haces aquí?- preguntó tratando de no sonar tan rudo.
-Urahara quiere que saque el pastel que Ururu hizo anoche. Pero es mejor que espere a que termines así también comes con los demás.
A Ichigo le parecía casi surrealista que él y ella estuvieron hablando tan civilizadamente. Tanto que no pudo evitar sospechar.
-¿Acaso quieres algo de mí?
-¿Cómo?- preguntó incrédula.
-Estás actuando muy raro conmigo ahora. Muy… amable.
-¿Qué estás queriendo decir con eso?
-¡Nada! es solo que… me parece raro.
-¿Raro? ¿Por qué es raro que trate de hablar contigo de una manera cordial?
-¡Eso exactamente!- exclamó y dejando las tazas en la pileta- ¡Desde que tu y yo nos conocemos no hemos hecho más que pelearnos!
-Bueno, eso es así por tu culpa. ¿Recuerdas quién insultó a quién en primer lugar?
-¡Ya dije que no se por qué lo hice!
-¿Me insultas y luego dices que no sabes por qué lo haces?- preguntó- El único raro aquí eres tú.
-¡Agh!- volteó de nuevo a la pileta y terminó de enjuagar las tazas- De todas no es un insulto si lo que te digo es verdadero.
-¿Cómo dices?
-Tú dices que te insulté cuando te dije que no eras una dama- le dijo mientras ponía los utensilios a secar en la mesada- Pero en realidad, no eres una dama. Así que no es insulto.
Rukia quedó asombrada por lo que dijo. Estaba segura que en cualquier otro día o momento ella lo golpearía sin mediar más palabra, pero ahora en lo único que podía pensar era en reír. Y lo hizo. Rió con las ganas y ánimos que hace tanto no tenía.
Ichigo, por otro lado, estaba viendo a Rukia reír impresionado. Realmente pensó que la había cagado. Creyó que ya había perdido la apuesta cuando la vio inclinarse un poco, pero para su sorpresa no lo hizo. En vez de eso empezó a reír como jamás pensó que pudiera hacerlo. No entendió qué ocasionó ese suceso, ni tampoco entendió por qué empezó a reír él también. Pero así fue. Ambos reían como si se conocieran de toda la vida. Tal para Ichigo era extraño todo aquello, pero para Rukia era volver una vez más a los viejos tiempos.
-¡Kuchiki-san! ¿Encontraste el pastel?- se escuchó a Urahara gritar desde la sala.
Tratando de calmarse un poco, Rukia le contestó en voz alta que si y luego fue a sacarlo de la heladera. Cuando Ichigo se calmó, la ayudó a llevar los platos y antes de salir de la cocina, ella lo llamó.
-Oye Kurosaki.
-¿Hmm?- respondió volteándose, pero fue recibido por un golpe que lo hizo voltear otra vez.
-Eso fue por lo de antes- le dijo sonriendo y luego salió de la cocina.
-¡Maldita!- exclamó sobándose el golpe, pero pese a todo, sonrió.
.
.
.
Aunque no le duró mucho cuando vio a Ishida y Chad hacer el gesto con las manos indicando dinero. Había perdido la maldita apuesta.
.
Yo!
Como leyeron, la despedida fue muy IchiRukista (?)
Al final no puse ningún beso, pero creo que no lo necesitó. Siento que está bien así.
Gracias a todos por sus comentarios, en especial a Andre que me pidió este momento con ansias.
Trataré de no tardar mucho con el siguiente, ya tengo pensado qué pasará con nuestros queridos protas y quién puede llegar a aparecer en el siguiente ¬w¬
Nos leemos en el siguiente capítulo :*
