Muy buenas gente querida :D
Una vez más, como prácticamente cada mes (?) un nuevo capítulo
Espero que les guste, debo advertir que contiene un ligero (ligeriiiiiiiiiisimo) IchiHime,
PEEEERO contribuye al IchiRuki ;)
Sin más, los dejo leer...
Nos leemos abajo
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Deathberry una vez más
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Capítulo 8: Cercanía.
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Inoue Orihime se levantó con muchas energías esa mañana. Decidió prepararse un suculento desayuno de cereales con leche y un poco de albahaca para darle más sabor. Lo comió sin prisas y se despidió de su hermano antes de salir de la casa, rumbo hacia la de su amado Kurosaki-kun.
Estos últimos días había estado un poco decaída, mucho más al saber que ahora Ichigo ya sabía quién es Rukia, pasó toda la noche anterior pensando sobre ese tema y decidió que no podía darse por vencida. Por eso mismo, unas cuadras antes de llegar, se puso un rico perfume que su amiga le había regalado y caminó con más seguridad. Sabía que Rukia estaría allí, cumpliendo su misión, pero se dijo que no se dejaría intimidar. Además, ella tenía en cuenta la promesa que le hizo cuando recién llegó. Y sabía muy bien que Kuchiki Rukia no rompía sus promesas.
Como siempre, la shinigami estaba sentada sobre el poste de luz frente a la casa, la saludó con mucha alegría y tocó el timbre de la casa.
-¡Enseguida voy!- escuchó que decía Yuzu- ¡Ah, Inoue-san!
-Buenos días, Yuzu-chan.
-Buenos días, pasa por favor. ¿Quieres desayunar?
-Oh no, gracias. Ya comí- sonrió mientras Yuzu la hacía sentar en el sofá.
-¿Estás buscando a mi hermano?
-Así es, pensé que podríamos ir a clases juntos.
-Oh, bueno… él todavía está durmiendo. Déjame ir a buscarlo.
-Te lo agradezco, Yuzu-chan.
La pequeña subió las escaleras en busca de su hermano al tiempo que se cruzaba con su gemela.
-¿Quién tocó el timbre?
-Es Inoue-san, viene a buscar a onii-chan.
-Vaya… No se quiere quedar atrás eh- murmuró.
-¿Cómo dices Karin-chan?- preguntó la pequeña sin entender lo que decía.
-No importa Yuzu, ¿el viejo no está?
-No, tuvo una emergencia más temprano.
-Menos mal, sino iba a estar atosigando a Inoue-san. ¿Acaso Ichi-nii todavía no se levanta?
-Iba a despertarlo ahora.
-Deja, iré yo. Mejor tú ve a acompañar a Inoue-san.
Yuzu se extrañó por el repentino comportamiento colaborativo de su hermana, pero decidió dejarlo pasar y hacerle caso.
-Está bien, dile que el desayuno ya está listo.
-Sí, sí.
Karin llamó una vez, solamente para decirle a su hermano que realmente intentó despertarlo sin entrar, y luego entró casi sin hacer ruido. La habitación estaba a oscuras y se dirigió hacia las cortinas, abriéndolas completas. Al otro lado, Rukia se sorprendió ver a Karin en el cuarto de Ichigo, ésta la saludó y con señas le dijo que iba a despertar a Ichigo. La shinigami sonrió, sabiendo que Karin no despertaría a Ichigo de una forma cariñosa.
-Ichi-nii, es hora de levantarse- comenzó, despacio- Ichi-nii~
Rukia se acercó hasta el tejado, apoyándose en el marco de la ventana para tener una mejor visión del momento.
-¡Arriba Ichi-nii, no seas perezoso!- sujetó las sábanas del lado de los pies y le estiró con fuerza, haciendo que Ichigo despertara de golpe.
-¿¡Qué ocurre!?
-¡Arriba Ichi-nii, llegaras tarde!
-¿Qué demo… ¿Karin? ¿Qué estás haciendo en mi cuarto sin permiso?
-Llamé a tu puerta y no contestaste. Vamos Ichi-nii, Yuzu dijo que el desayuno ya está listo y además tienes visita.
-¿Hah?
-¡Karin-chan, onii-chan dense prisa o se enfriará!
-¿Lo ves?
-Agh… ¡vete para que pueda cambiarme!
-Con ese humor jamás conseguirás novia, hermano.
-¡Karin!- exclamó, pero ella ya había salido del cuarto. Ichigo gruñó de nuevo y Rukia rió por el comportamiento mañanero de los hermanos. En días como esos extrañaba estar en la casa. Ichigo salió de la habitación hacia el baño y cuando terminó bajó encentrándose con la invitada.
-Inoue.
-Buenos días, Kurosaki-kun.
-Buenos… días. ¿Qué… qué te trae por aquí?
-¡Onii-chan! Tienes que ser más amable.
-Déjalo, ya sabes cómo es nuestro hermano.
-Estás de buen humor, ¿no Karin?- dijo Ichigo sarcástico. Pero ella no le respondió, se sentó en la mesa y esperó a que sus hermanos se acomodaran para desayunar.
-¿Segura que no quieres comer algo, Inoue?
-Gracias Kurosaki-kun, pero desayuné antes de venir.
Cuando los hermanos terminaron, Ichigo tomó su bolso y se dirigió a la puerta con la chica.
-Nos vemos más tarde.
-Qué tengan un buen día.
Y con esa frase, Orihime se sintió feliz. Pensó que no sería difícil acostumbrarse.
-No pensé verte tan temprano- comentó Ichigo.
-Es que hoy amanecí con tanta energía que quise venir a buscarte para ir juntos.
Ichigo no respondió, solo asintió. Durante el camino, Inoue comenzó a relatar sus anécdotas de los últimos días pero él casi no la escuchó. Más bien se perdió en sus pensamientos. La miró de reojo y pensó que Inoue Orihime era una chica muy linda, realmente no recordaba cómo fue que ambos empezaron a hablar y luego hacerse amigos, pero no era la primera vez tampoco que tenía esa clase de pensamientos. Su padre le decía contantemente que debía conseguirse una novia, aunque hace un par de meses había dejado de insistir tanto, pero hasta ahora no había pensado realmente en ese tema y el comentario de Karin de esa mañana no lo ayudaba.
-¿Kurosaki-kun?
-¿Hmm? Disculpa, me distraje.
-¿Está todo bien?
Ichigo sonrió, haciendo sonrojar a la chica.
-Sí, no te preocupes Inoue. Vamos, hay que apurarnos.
Desde atrás, Rukia los observó irse. Otra vez presenciaba una escena como esa, y le dolía pensar que no sería la última. Se regañó mentalmente. No debo tener estos sentimientos egoístas se dijo, pero era más fácil decirlo que hacerlo.
Por primera vez, desde que se hizo shinigami, decidió dejar de lado su misión e irse. Volteó y se dirigió a la casa de Urahara. Solo esperaba no volver a encontrarse a esos dos de nuevo.
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Desde la mañana que Inoue no paró de sonreír, es decir, ella no es una persona seria ni nada, pero quien la conocía bien sabía que ella estaba muy risueña.
-Vaya, pareces muy feliz hoy.
-¡Tatsuki-chan! Realmente me siento bien.
-Me alegra escucharlo- dijo la chica mientras se sentaba a su lado, era la hora del almuerzo y como siempre estaban debajo del árbol en el patio- ¿Acaso esa felicidad tiene nombre y apellido?
-Ah…- murmuró sonrojada- Algo así…
-¿Algo así? ¿No estás segura acaso?
-Bueno… es que nunca se con certeza lo que está pensando.
-Si bueno, yo tampoco se… y eso que soy su mejor amiga… o algo así.
Orihime rió.
-Tú también dudas, Tatsuki-chan.
-Lo sé, es solo que Ichigo es un completo idiota.
-A veces… me gustaría ser otro tipo de chica, alguien como…
-¿Cómo quien?- preguntó sin entender.
-¡Ah! ¡Nadie, nadie!- exclamó, moviendo sus brazos nerviosa- Será mejor que comamos antes de que termine el receso.
-Mmm-murmuró Tatsuki, a veces creía que su amiga le ocultaba ciertas cosas que ella debería saber.
Durante el resto del día Orihime no decayó en energía, hasta se animó a pedirle a Ichigo que la acompañase al salir de clases a un lugar, que inventó en el momento, para comprar algunas cosas.
-¿Segura que quieres que te acompañe? No soy bueno en esas cosas- le dijo, dudoso.
-No hay problema Kurosaki-kun, no necesitas ser un experto.
Ichigo dudó, incluso estaba a punto de negar porque sabía que terminaría siendo el burro de cargas, pero al ver los ilusionados ojos de Inoue terminó aceptando.
-Es-está bien… nos veremos a la salida- le dijo y se dio media vuelta para ir con sus amigos.
Ahora lo estaba esperando, tal y como él le había dicho. Estaba ansiosa y antes, cuando se dio cuenta que Rukia no estaba con ellos, su alegría aumentó. No quería parecer mala, pero el que la shinigami estuviera cerca todo el tiempo la cohibía más de lo que ya estaba. Respiró profundo para darse fuerza y cuando iba a soltar el aire, se atragantó al escuchar que la llamaban.
-Hey Inoue, lamento hacerte esperar. La sensei quería hablar conmigo.
-A-acabo de llegar, Kurosaki-kun, no te preocupes- le dijo cuando se recuperó.
-Bien, ¿a dónde vamos entonces?
-Es una tienda que está en el centro de la ciudad, ¿vamos?
-Claro.
Nada podía arruinar el feliz día de Inoue. O al menos eso esperaba.
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-¡Kuchiki-san! ¿A qué se debe que vengas tan temprano a casa?
-No es nada, solo pensé que era aburrido seguir a Ichigo todo el tiempo cuando no hay nada realmente relevante.
-Vaya, es la primera vez que te veo hacer algo así.
-No la molestes Kisuke, Kuchiki debe tener sus razones.
-¡Pero Yoruichi!- se quejó.
-Yoruichi-san, es raro verla por la mañana.
-Me he acostumbrado demasiado a esta forma, me paso durmiendo casi todo el día.
-Deberías cambiar de vez en cuando, Yoruichi, así podríamos ir a pasear más de seguido.
-Eres muy tacaño en nuestras citas, Kisuke.
-¿Cómo dices? Siempre te compro todo lo que me pides.
-No me compraste el oso que te pedí la última vez.
-¡Ya no tenía dinero!
-Eso no debía ser un impedimento.
Rukia sonrió, eran pocas las veces que podía verlos en un plan menos… bromista y sarcástico a esos dos. Sin interrumpir, entró a la casa encontrándose con una nerviosa Ururu.
-¿Qué ocurre, Ururu?- preguntó, sobresaltándola.
-Ku-kuchiki-san, me asustó- dijo poniendo una mano en su pecho, tranquilizándose.
-Lo siento, pero te ves alterada. ¿Qué te pasa?
-Es… es que Jinta salió a jugar futbol y aún no ha vuelto. Y se supone que él debía acompañarme a hacer las compras, no puedo yo sola y no voy a poder hacer la cena.
-Tranquila, tranquila- le dijo al ver que volvía a alterarse- Yo te ayudaré, no te preocupes.
-¿E-en serio? ¿No voy a molestarla?
-No, de hecho tengo el día libre, así que no hay problema.
Ururu sonrió y fue en busca de su bolso, mientras que Rukia buscaba su gigai. Sin embargo, sentía que tal vez no fue tan buena idea hacerle caso a la niña. Una vez estuvieron listas, salieron de la tienda dejando a los otros seguir discutiendo.
Pasaron el resto del día haciendo las compras, Ururu era muy selecta con los ingredientes frescos así que Rukia decidió no interrumpirle y aprovechaba a buscar otras cosas que faltaban. Ya se estaban yendo a la casa cuando Ururu recordó algo.
-¡Los postres de Jinta!
-¿Qué cosa?
-Me estoy olvidando de eso, siempre los compramos cuando venimos, pero como él no vino hoy casi me olvido.
-¿Y acaso es muy importante?
-Bueno… no realmente, pero Jinta terminará golpeándole si no le llevo.
Rukia estuvo a punto de quejarse y decirle que no debe hacerle caso a ese niño violento, pero Ururu se dio la vuelta y empezó a correr gritando un "ya vuelvo", así que Rukia no tuvo más opción que esperar.
No pasó mucho tiempo cuando sintió que tenía compañía.
No se equivocó cuando se vio como un burro de carga antes, no porque ella se lo pidiera, él no iba a dejar que una chica llevase todas las bolsas sola, pero de todas maneras el sentimiento estaba.
-¿Seguro que no quieres que te ayude, Kurosaki-kun?
-No te preocupes, ¿qué más necesitas?
-Bueno, quiero comprar más ramitas de perejil, ¿sabías que quedan muy ricas con el helado de chocolate?
-Eh… n-no- le contestó inseguro y se hizo prometer mentalmente que no aceptaría nada que ella le ofreciera para comer.
Salieron de la tienda para seguir con la compra pero Ichigo se detuvo cuando escuchó que alguien se quejaba.
-Suéltame, idiota.
-Vamos preciosa, no me lo hagas difícil.
-Si te acercas más te vas a arrepentir.
-No me hagas reír, ahora dame todo lo que tienes.
Ichigo no lo dudó, corrió con las bolsas a cuestas hacia donde creía que provenían las voces.
-¡Kurosaki-kun!- exclamó Inoue al verlo correr y lo siguió.
Rukia sintió que alguien agarraba su antebrazo izquierdo y la volteaba.
-Mira preciosa, si no quieres que te lastime más te vale darme todo lo valioso que lleves- le dijo un hombre con aspecto cuarentón, tal vez un poco borracho.
-Aléjate de mí.
-No te quieras hacer la ruda conmigo, chiquilla- amenazó pegándose más a ella y Rukia sintió a través de su vestido una punta apretarle en su costado.
-Suéltame, idiota- le exigió, tratándose de quitárselo de encima.
-Vamos preciosa, no me lo hagas difícil- apretándola más.
-Si te acercas más te vas a arrepentir- dijo poniéndose firme.
-No me hagas reír, ahora dame todo lo que tienes.
Pero antes de que siquiera el hombre pudiera soltar la primera carcajada Rukia se movió velozmente y con su pierna derecha golpeó al hombre en la entrepierna, logrando que éste soltara su brazo. Luego le pegó un puñetazo que probablemente le dejaría el ojo morado. El hombre la miró enojado, pero cuando estaba a punto de contra-atacarla, una mano lo sujetó del hombro y lo mandó varios metros atrás. Incrédulo, observó al tipo que lo había lanzado, y al ver su cara enojada sintió el miedo recorrer su columna vertebral así que decidió irse corriendo de ahí.
-Maldito cobarde- murmuró Ichigo cuando lo vio irse.
Volteó y observó a Rukia parada frente a él, mirándolo con sorpresa.
-I-Kurosaki… ¿Qué haces aquí?
-Eso no importa, ¿estás bien?
-Si claro, realmente no necesitaba de tu ayuda ¿sabes?- le dijo para tratar de evitar que se note su asombro al verlo.
-¿Ah? Después de lo que hice por ti, ¿así me tratas?- preguntó incrédulo.
-Por si no lo notaste, me estaba defendiendo.
-¡Ese tipo estuvo a punto de lanzarte sobre ti!- exclamó, las bolsas de ambos estaban en el suelo así que Ichigo pudo señalarla con su mano libre.
-¡Iba a golpearlo de nuevo!
-¡Eres una malagradecida!
-¡Y tu eres un metiche!
-¡Estaba tratando de ayudar!
-¡Nadie te lo pidió!
-¡Agh! Si sabía que eras tú, no hubiese venido corriendo.
-¿Acaso querías ser mi príncipe rescatador, Kurosaku-kun?
-Deja esa maldita voz.
-¡Kurosaki-kun!- exclamó Inoue al llegar- ¡Kuchiki-san! ¿Qué pasó?
-Un tipo intentó robarle- le dijo antes de que Rukia alcanzara a explicarse, ella lo miró entrecerrando los ojos.
-¿Estás bien? ¿Te hizo algo?
-No te preocupes, Inoue. Estoy bien.
-¿Segura?- preguntó tomándole de las manos.
-Tranquila, Kurosaki llegó a tiempo- le dijo, sorprendiendo al chico.
-Me alegro tanto- suspiró aliviada. Pero Ichigo vio algo que le hizo dudar de lo que decía la chica.
-¡Estás sangrando!- le dijo y apunto su brazo izquierdo.
Las chicas miraron donde apuntaba y la pelinaranja se sorprendió.
-¡Hay que parar la sangre!- le dijo e hizo el amague de poner sus manos en posición, pero luego las quitó.
-No es nada, seguramente me rozó con su navaja.
-¿Navaja?- dijo Ichigo- ¿Me estás diciendo que el tipo tenía una navaja y aún así te arriesgaste a golpearlo?
Antes de que Rukia le contestase, Orihime sacó un pañuelo de su bolsillo y lo mojó con agua de una botella que tenía en las bolsas. Luego cubrió su herida para limpiar la sangre.
-Ya te dije que no es nada- dijo, aunque no especificó a quién.
Ichigo observó la escena frustrado, se sintió inútil por no poder haber sido de más ayuda. Era cierto que ella se había defendido bien antes de que él llegara e incluso tal vez hubiera podido deshacerse del tipo sin su ayuda y ahora, al verla lastimada, causaba en él una impotencia que él no entendía realmente.
Rukia observó su ceño fruncido mientras Inoue terminaba de limpiarla, conocía esa mirada. La había visto demasiadas veces como para no hacerlo. Siempre detestó eso de él. Esa auto-culpabilidad por cualquier cosa que pasaba, por cualquier cosa que le pasaba. No entendía por qué siempre se culpaba por cosas que no estaban en su control, pero ahí estaba, el siempre heroico Ichigo. Aun sin memoria, su esencia nunca se iba.
-No me mires así, idiota- le dijo, sacándole de su ensoñación- Estoy bien, fue un rasguño.
Ichigo no le contestó, solo apretó sus puños.
-"Si tal vez hubiese llegado antes"- dijo Rukia, sorprendiéndolo- ¿Eso es lo que ibas a decir, no?
Inoue, sin querer, dejó de limpiar la herida al escucharla decir eso.
-Yo…
-El hubiera no existe, Kurosaki- trató de que su nombre no saliera de sus labios- Sin embargo creo que las cosas pasan por algo.
-¿Dices que el hecho de que un tipo intentara robarte y que de paso te lastimara el brazo pasó por algo?-preguntó con suspicacia el chico.
Rukia sonrió e Ichigo pensó que ella sabía algo que él no.
-Todo esto hizo que lucieras bien ante una chica, ¿te parece poco?- le contestó, moviendo la cabeza hacia Orihime.
-Aunque no precisamente de la salvada- dijo él, y sin quererlo, ambos rieron.
-Ya está limpia, Kuchiki-san- le dijo Inoue, tratando de que no se notase tanto la interrupción.
-Te lo agradezco Inoue- le sonrió.
-Será mejor que te lo vendes, para que no se infecte.
-Eso haré.
-¡Kuchiki-san!- exclamó Ururu, que llegaba corriendo- Ya conseguí todo. Buenas tarde, Kurosaki-san, Inoue-san.
-Buenas tardes / Ururu-chan- dijeron los dos.
-Bien, será mejor irnos antes de que se haga más tarde- la pequeña asintió y agarró un par de bolsas del suelo.
-Nosotros también tenemos que irnos- dijo Ichigo, agarrando también sus bolsas.
-Cuídense mucho Kuchiki-san, Ururu-chan.
-Tú también Inoue- Rukia miró a Ichigo y él asintió, como si pudiera saber lo que ella le estaba por decir.
-Nos vemos- se despidió Ichigo, pero antes de alejarse, Rukia lo llamó.
-Kurosaki- él volteó expectante- Gracias- y fueron ella y Ururu quienes se alejaron primero.
Ichigo las observó irse y luego volteó, Orihime lo miró de reojo y pensó que estaba algo desconcertado.
-¿Te pasa algo, Kurosaki-kun?
-Es solo… Tienes una amiga rara, Inoue.
-¿Cómo? ¿Por qué lo dices, Kurosaki-kun?
-Es que… Agh, no sé cómo decírtelo. Primero nos peleamos de la nada, luego parece como si ella me leyera la mente… ¡Y después me da las gracias! ¿Quién demonios puede entenderla?
-Kuchiki-san… es muy especial- le contestó sin profundizar más en el tema.
-Ya lo creo- murmuró- Vamos, terminemos esto y luego te acompaño a tu casa.
Orihime asintió, pero aunque trató de no mostrarlo se sintió igual o más desanimada que los días anteriores. Cuando llegó a su casa después del largo día que había tenido se sentó frente a la foto de su hermano.
-Ya volví, hermano- le dijo sonriente- ¿Sabes? Sé que esta mañana me dije que no me daría por vencida, pero es difícil. Hoy realmente me sentí cercana a Kurosaki-kun, pero…
Arrugó la tela de su falda entre sus dedos y suspiró.
-Pero… es increíble lo mucho que Kuchiki-san conoce a Kurosaki-kun. Con solo verlo a los ojos supo realmente en qué estaba pensando. Yo no puedo hacerlo, a pesar de que estuve años viéndolo de lejos, yo no sé en qué está pensando. Ni siquiera Tatsuki-chan puede. A veces pienso que es un poco injusto, ¿no crees?
Agarró el portarretratos y lo bajó en fu falda.
-Kuchiki-san solo estuvo dos meses cuando se conocieron y desde entonces creo que ella sabe más de él que yo… No quiero sentir esto que siento, pero… Yo quiero transformarme en la chica que conoce todo de él. ¿Está mal querer aprovechar que ya no recuerda a Kuchiki-san para tomar ese lugar?
Sintió las lagrimas correr por sus mejillas hasta caer en el rostro fotografiado de su hermano.
-En ocasiones creo… creo que nunca voy a poder estar a la altura en la que estuvo Kuchiki-san. No importa si ya no recuerda todo lo que pasaron juntos, nunca voy a poder alcanzarla. Nunca voy a poder leer tan bien a Kurosaki-kun.
Yo~ :D
Mil gracias a todos los que siguen esta historia, agradecería que me dejen un review, porfa, ¿si?
Espero que les haya gustado y esperen con ansias el siguiente.
Un beso para todos :*
