¡Muye buenas mi gente querida!
Eme aquí con un nuevo capítulo :D
Si, un jueves/viernes (son exactamente las 00:17 hs) pero es debido a una razón... mañana tengo que viajar y no iba a poder publicar el día pactado.
Así que decidí escribir y publicar hoy.
Este capítulo me llevó toda la tarde, lo que me sorprende incluso ya que el anterior me llevó semanas terminarlo. Creo que es un capítulo importante, ya que Rukia comienza a acercarse mucho más a sus amigos... pero bueno, no los quiero spoilear, así que los dejo leer.
Nos leemos abajo
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Deathberry una vez más
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Capítulo 10: Confrontación.
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Desde esa mañana, en la que vieron a Rukia como siempre acompañar a Ichigo, la notaron más seria de lo habitual. Sonrió cuando los saludó, pero su cambio de expresión fue rápido y evidente. Durante las clases, la shinigami parecía más ensimismada en sus pensamientos que en Ichigo, y eso comenzó a preocupar a sus amigos. Ishida decidió, a la hora del almuerzo, acercarse a ella para tratar de averiguar lo que le pasaba, pero Rukia le dijo que no se preocupara, que solo eran cuestiones de su misión. Sin embargo, el Quincy no le creyó.
Cuando ambos subieron a la terraza, para encontrarse con todos reunidos, fue Keigo quien lo recibió con una noticia.
-¡Oi, Ishida!- exclamó, levantando la mano como si éste no los viera- ¡Hemos decidido ir al centro de juegos a la tarde! ¿Vienes con nosotros?
-Es inútil Keigo- le dijo Ichigo sin interrumpir su almuerzo- Ishida nunca viene con nosotros, es un amargado.
-Lo que sucede, Kurosaki, es que yo si tengo obligaciones que cumplir.
-¿Cómo dices?
-¿Eres sordo acaso? ¿O no te has lavado bien las orejas?
-Tu… maldito bastardo…- murmuró Ichigo levantándose para enfrentarse al pelinegro, pero Inoue trata de impedirlo poniendo sus manos en su brazo para atajarlo.
-Tra-tranquilo Kurosaki-kun, Ishida-kun solo está bromeando.
-Si Kurosaki, sólo bromeo- dijo burlón el Quincy.
-Termina de comer tu maldito almuerzo, Ichigo. Keigo no te va a perdonar.
-¡Maldita Tatsuki!- exclamó Keigo al verse sorprendido sacando la comida de Ichigo.
-¡Consíguete tu propia comida, idiota!
-¿Y bien, Ishida-kun?- preguntó de nuevo Inoue, sonriente- ¿Vendrás con nosotros?
Él la miró, normalmente negaría esa invitación, pero cuando lo iba a hacer se le ocurrió una idea.
-Está bien- asintió y Orihime sonrió satisfecha- Pero me gustaría invitar a alguien, si es posible.
-¿Ah? ¿A quién quieres invitar?- preguntó Keigo con la boca llena.
-¿Acaso a tu novia?- dijo Mizuiro, despegando su mirada de la pantalla de su celular.
-Claro que no, solo es una amiga.
-No me importa, mientras más seamos, mejor- contestó Tatsuki- ¿Quién es?
Ishida sonrió y Rukia temió lo peor.
-No te atrevas- le dijo con un tono amenazante. Chad e Inoue la miraron de reojo y luego a su amigo otra vez.
-No me digas que es…- murmuró Ichigo, mientras alejaba la cara de Keigo de su comida.
-Se llama Rukia, Kuchiki Rukia.
-¡Ishida!- exclamó disgustada.
-¿Kuchiki Rukia?- dijo Tatsuki al aire- El nombre se me hace extrañamente familiar.
-A mí también- murmuró Mizuiro y Keigo asintió.
-¿Por qué la invitas a ella?- preguntó Ichigo, con el ceño más fruncido.
-Yo también quiero saber eso- contestó la shinigami.
-Creo que ha estado trabajando demasiado estos días, le vendría bien un descanso.
-¡Me parece una genial idea!- exclamó Inoue, juntando sus manos emocionada- Hay que ir a la tienda de Urahara para avisarle.
-Tú también Inoue…- y ella sólo sonrió más.
-¿Qué dices tú, Sado-san?- él solo asintió y Rukia suspiró derrotada.
-No necesito salir a pasear- les dijo aunque sabía que ellos no le iban a contestar.
-¿Tú la conoces, Orihime?- preguntó Tatsuki con extrañeza.
-Eh… si, Tatsuki-chan, es una vieja amiga- le dijo un poco nerviosa- Creo que te la mencioné antes, debe ser por eso que se te hace familiar su nombre- ella asintió, pero no del todo convencida.
-¿Alguna objeción, Kurosaki?- el pelinaranja no había nada desde hacía rato y sólo se dedicaba a terminar su comida.
Él lo miró y frunció más el ceño. Rukia pensó que se negaría, no sería la primera vez, pero al final le sorprendió su respuesta.
-Ninguna- murmuró.
-¡Está decido!- exclamó Keigo con efusividad- ¿Es linda esa Kuchiki-san? ¡Tal vez nos enamoremos a primera vista y termine con una novia!
A Rukia se le ensombreció su frente y le sudó la nuca.
-Cállate ya, idiota- le dijo Ichigo.
En lo que duró el almuerzo, sólo se escuchaban murmuraciones de Keigo acerca de su posible futuro noviazgo… por lo menos hasta que Ichigo y Tatsuki decidieron que era suficiente.
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Antes de que terminaran las clases, Rukia se dirigió hacia la tienda para poder ponerse el gigai.
-¡Oh! Has llegado temprano hoy, Kuchiki-san.
-No porque yo quiera- le contestó, malhumorada- Ishida se las arregló para comprometerme para ir a jugar con ellos.
-No me sorprende de Ishida-kun- rio con su abanico tapando su boca- Tu gigai está en tu habitación.
-Sí, gracias- asintió y se dirigió hacia allí.
Urahara suspiró con nostalgia y se recostó en el suelo mientras se soplaba.
-Ese Quincy sabe jugar bien sus cartas- escuchó que decía Yoruichi mientras se acercaba.
-Ishida-kun no desaprovecha ninguna situación- le dijo y bostezó- También me gustaría ir a jugar.
-Tú ya estas viejo.
-No me digas eso, estoy en plena juventud.
-Lo que digas.
Escucharon abrir la puerta y vieron a Rukia ya en el gigai. Tenía puesto un vestido bordó que se ata por el cuello, debajo tenía mangas largas de color beige y una botas cortas negras.
Urahara silbó.
-Estas muy linda, Kuchiki-san.
Ella se sonrojó un poco y trató de cambiar de tema.
-¿Dónde se fue?
-Dijo que quería pasear por Karakura.
-Sólo espero que no busque problemas.
-No te preocupes, no lo va a hacer~.
Antes de responder, vieron entrar a Ichigo, Inoue, Ishida y Chad.
-¡Bienvenidos!
-Buenas tardes- saludó Inoue y cuando vio a su amiga se acercó a ella y la tomó de las manos- ¡Estás muy linda, Kuchiki-san!
-Ah… gracias, Inoue.
-Los demás nos están esperando en el lugar- dijo Ishida, acomodándose los anteojos.
-Me alegra saber que lleven a Kuchiki-san a pasear, te hará bien cambiar de aire. Sólo les pido que la traigan temprano.
-No eres mi hermano para decidir eso, Urahara- le miró ceñuda, él solo sonrió sin levantarse.
-De hecho yo me pensaba más un padre, pero si crees que soy tan joven como para ser tu hermano dejémoslo así.
Rukia bufó y desvió su mirada, topándose con la de Ichigo.
-Parece que sabías que vendríamos, a pesar de que lo decidimos en el almuerzo- comentó con suspicacia.
-La tecnología existe para algo, Kurosaki- le contestó Ishida.
Fue él quien bufó esa vez y Rukia suspiró, al parecer no era tan buena idea ir con ellos.
-¡Vamos Kuchiki-san, no queremos hacer esperar a los demás!- le dijo Inoue mientras le agarraba de la mano para salir de la tienda.
-¡Adios~!- despidió el ex-shinigami -¡Diviértanse y tráeme un regalo, Kuchiki-san!
-¿Realmente es una buena idea?- preguntó la gata una vez que se alejaron.
-No lo sé- suspiró- Sólo espero que todo salga bien.
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Durante el camino, Inoue habló con Rukia sobre todo y nada. Los chicos habían quedado atrás, escuchando parlotear a su amiga e Ichigo no dejaba de fruncir el ceño.
-¿Hay algo que te molesta, Kurosaki?- preguntó Ishida con falsa preocupación.
-Nada.
-¿No te gusta que Kuchiki esté aquí?- preguntó Chad, para asombro de los otros dos.
-No… no es eso, es lo que… No lo sé- rascó su nuca y miró a la pequeña chica sonreírle a su amiga- Me inquieta demasiado- confesó.
-¿Qué quieres decir?- inquirió Ishida, levantando una ceja.
-Ni yo sé qué quiero decir- murmuró frustrado- Es lo que… es demasiado extraña. ¿Qué acaso no piensan igual?
Ishida y Chad miraron a la shinigami y luego a su amigo.
-Ella es… especial- contestó Ishida y Chad asintió acorde.
-Especial… no es la primera vez que lo escucho. ¿Qué demonios tiene de especial esa enana?
-Lo averiguaras tú mismo- respondió el Quincy antes de llegar al lugar.
Entraron buscando a los demás, pero fue Keigo quien los encontró primero.
-¡Por aquí, chicos!
Ante el escándalo, muchos se voltearon a ver y, con vergüenza, caminaron hacia ellos.
-No hace falta que grites, idiota- regañó Tatsuki golpeándolo.
Cuando se juntaron todos, a Keigo le brillaron los ojos al ver a la invitada de Ishida.
-¿Tu eres Kuchiki Rukia-san?- preguntó casi babeándose. Ella asintió, mirándolo con una sonrisa nerviosa- Mucho gusto, yo soy Asano Keigo- le dijo cambiando su voz a una más grave- Tu futuro esposo.
-¡La vas a espantar, estúpido!- golpeó de nuevo la karateka.
-Un gusto conocerte, Kuchiki-san.
-Igualmente- sonrió a Mizuiro y a Tatsuki.
-Bueno, ¿qué les parece si vamos a jugar?- dijo Inoue- ¡Estoy ansiosa!
Y así los chicos comenzaron a pasearse por el lugar. Keigo quería jugar a todas las máquinas, mientras que Ishida y Chad se pusieron a jugar pool. Inoue y Mizuiro intentaron jugar a la máquina de peluches y Tatsuki al de pulseadas. Ichigo y Rukia se limitaron a mirar como sus amigos se divertían. El pelinaranja, sin saber por qué, se acercó a la chica que estaba tomando un jugo.
-¿Acaso viniste sólo a tomar y verlos jugar?- le preguntó sonando demasiado rudo para su gusto.
Rukia alzó una ceja ante su pregunta y le contestó de la misma manera.
-No te veo jugar con ellos, así que tú viniste a hacer lo mismo.
-Agh… yo no juego porque no quiero.
-Puedo responderte lo mismo- contestó y volvió a tomar de su jugo- ¿Acaso estás enojado con algo?
-No estoy enojado.
-Tu ceño fruncido dice lo contrario- le dijo, pero luego rectificó- Aunque tú siempre estás así.
Antes de que le pueda contestar, Mizuiro se acercó a ellos y sonrió.
-Toma Kuchiki-san- le dijo mientras le extendía un peluche de un conejito- Pareces ser de la que les gusta esta clases de cosas.
Ichigo iba a burlarse, estaba por decir que esa chica era demasiado machona para esa clase de cosas pero un chillido sobreexcitado lo interrumpió.
-¡Chappy!- exclamo abrazando el peluche- ¡Muchas gracias Kojima-kun, es hermoso!
-No es nada- sonrió.
-¿Cómo te puede gustar esa cosa horrorosa?- preguntó Ichigo- Ni siquiera parece un conejo.
-¡Cállate!- regañó- Tú no tienes idea de lo hablas, Chappy es lo más lindo del mundo.
-Ugh…
-¡Mizuuuuuiroooooo!- gritó Keigo al ver la escena- ¡Eres un maldito traidor! ¿Por qué le das esas cosas a Kuchiki-san? ¿Acaso te gusta? ¿¡Ah!?
-Tranquilo Asano-kun, tú no tienes posibilidad.
-¡Maldito!
Rukia no dejaba de abrazar y restregar su rostro en el felpudo conejo ante la mirada asqueada del pelinaranja. De reojo pudo ver un juego que le llamó la atención. Sobre una tarima estaban dos chicos que sostenían unas espadas con luces y peleaban.
-¿Qué juego es ese?- preguntó interrumpiendo el lloriqueo de su amigo.
-Oh, parece que es nuevo- le contestó el pelinegro.
Rukia dejó de restregarse a chappy y contempló lo que los chicos miraban. Sus ojos brillaron ante la aparente pelea que estaban dando unos chicos.
-Quiero intentar ese- dijo en voz alta, aunque no le decía a nadie en realidad. Los chicos la miraron con incredulidad.
-Es más un juego de chicos- le dijo Mizuiro.
-No importa.
-Te pueden lastimar, Kuchiki-san- trató de convencer Keigo.
-No te preocupes, Asano-kun.
-¿Qué estás loca, enana?- le dijo Ichigo y ella le miró frunciendo el ceño- Te van a tirar enseguida.
-¿Quieres apostar?
-¿Ah?
-Nadie va a ganarme, Kurosaki.
-¡Ja! Eso veremos.
Rukia le pidió a Mizuiro que le tenga a Chappy y se acercó al juego bajo la atenta mirada de los chicos. Chad, Ishida, Tatsuki e Inoue se acercaron también.
-Está loca- murmuró Ichigo.
-¡Eso es Kuchiki!- exclamó Tatsuki- ¡Demuéstrales que las mujeres somos fuertes!
-Van a lastimar a mi futura esposa- lloriqueó Keigo.
Cuando la shinigami llegó para hablar con el encargado, éste le miró extrañado.
-¿Estás segura?- preguntó desconfiado- No quiero tener que llamar a algún doctor.
-No se preocupe- le dijo con una voz aguda- No los lastimaré tanto.
El encargado le dio el equipo que consistía en una pechera, coderas y guantes negros, junto a la espada. Luego anotó su nombre.
-Ante tres toques, pierdes. Sólo se puede golpear donde estés protegida y no puede salir de la tarima. Las espadas se prenderán cuando golpees y en el tablero se indicara si el golpe fue dado. ¿Entendido?
-Si- asintió mientras se acomodaba todo. Su primer contrincante sonrió arrogante cuando la vio subir.
-Una señorita no debería jugar a esto- le dijo- Pero trataré ser amable y no lastimarte.
-Oh, no te preocupes por mí- le dijo sin cambiar la vocecita- Lo mejor será que lo hagas por ti.
Cuando terminó de decir eso, lo miró de una forma en la que el chico pensó que podía leerlo por completo. Tragó grueso y se puso en guardia.
-Tú lo quisiste.
Ichigo y los demás se acercaron más a la tarima para observar el juego.
-Muy bien, el juego empieza en 3, 2, 1… ¡Let's go!
El chico avanzó hacia Rukia con rapidez, pero ella lo esquivó y de un movimiento rápido lo golpeó por la espalda, haciendo que tanto la pantalla como la espada brillaran.
-¡Primer punto!
Rukia sonrió y el chico enrojeció de cólera.
-Muy bien chica, tú lo quisiste así- le dijo y embistió la espada contra ella pero de nuevo fue más rápida y detuvo el ataque con la suya. Ejerció un poco de fuerza, logrando que trastabillara y con un golpe seco le pegó en el pecho con la punta de su espada.
-¡Segundo golpe!
Para ese momento varias personas comenzaron a acercarse a ver el espectáculo que la chica estaba dando. El chico comenzó a sudar y volvió a arremeter contra ella, chocaron sus espadas varias veces hasta que Rukia volvió a golpearlo en abdomen.
-¡Tercer golpe!- exclamó ante el encargado ante el asombro de los espectadores- ¡La ganadora es Rukia Kuchiki!
La gente, más que nada las chicas, comenzaron a vitorearla con gran emoción.
-¡No puedo ser que una chica venza a un hombre!- exclamó un chico rubio y se subió a la tarima- ¡Yo voy a pelear y te derrotaré! Lo otro debió ser solo suerte de principiante.
Rukia sonrió y esperó a que el otro se colocara el equipo, cuando el juego empezó no le fue difícil dar el primer golpe.
-¡Parece que esa chica te va a vencer a ti también!- le gritó Tatsuki con burla.
El rubio la ignoró y con más fuerza volvió a blandir su espada. Con ligereza y elegancia, Rukia esquivaba cada golpe y se defendía con su espada. Cuando encontró un punto ciego en su defensa no dudó en arremeter y obtener su segundo golpe.
-¡Tú puedes, Kuchiki-san!- exclamaron Inoue y Keigo.
Ichigo observaba con asombro los movimientos de la chica. Se desenvolvía con la espada de una manera refinada y con gracia, como si danzara.
-¡Tercer golpe!- escuchó de nuevo- ¡La ganadora es Rukia Kuchiki!
La gente, incluso muchos chicos, volvieron a vitorear por ella. Ichigo frunció el ceño cuando Rukia lo miró y le dijo moviendo los labios "te lo dije". Se separó de sus amigos y subió también. Tantos ellos como Rukia se sorprendieron ante esa acción, pero ella pronto volvió a sonreír.
-¿También quieres perder, Kurosaki?
-Serás tú quien pierda- le contestó mientras se ponía los guantes.
-No seas mal perdedor y salgas llorando después- le dijo con arrogancia y de fondo de escucho el típico "uh" para indicar pelea.
-No te preocupes, no voy a ser yo quien llore- le contestó, poniéndose en guardia- Ya compre pañuelos para ti.
En vez de enojarse, como Ichigo pensó que haría, Rukia rio y se acomodó también. Cuando la pelea empezó, por alguna razón, Ichigo se sentía cómodo con la espada. No le costaba manejarla a pesar de que era la primera vez que jugaba y lo sintió tan natural que no quiso tratar de darle una respuesta. Chocaron varias veces, pero ninguno había golpeado al otro. Rukia pensó que, a pesar de no haber tocado una espada hace tiempo, Ichigo todavía tenía habilidad. Innata tal vez. Sin embargo había perdido práctica. Sus golpes no eran tan precisos como antes y, aunque era rápido, no tanto como ella.
En un descuido, Rukia se le adelantó y terminó ganado su primer punto.
-¿Ya estás cansando, fresita?
-Ni un poco, enana.
Los espectadores veían el intercambio de golpes y palabras con atención. Sobre la tarima había una tensión que ninguno supo definir.
Inoue llevó sus manos a su boca, nerviosa. Ver a Ichigo pelear le hizo rememorar los viejos tiempos, sus mejillas se pusieron coloradas y su corazón comenzó a latir con más fuerza.
Ichigo frunció el ceño mientras seguía chocando las espadas. No había ningún punto ciego al que pudiese atacar y cada vez sentía que ella lo encerraba más. Únicamente podía defenderse. Rukia esquivó un golpe y le pegó en el abdomen, logrando que él gruñera.
-Un golpe más y estás fuera, Kurosaki-kun- le dijo agudizando la voz.
-No uses esa maldita vocecita- protestó.
Volvieron a arremeter con fuerza, chocando las espadas e Ichigo apretó su mandíbula al verse complicado en la lucha. Rukia esquivó con rapidez el golpe y volvieron a chocar, una, dos, tres veces más hasta que Ichigo creyó ver su oportunidad. Trató se golpearla en su costado, pero antes de que siquiera la rozara, Rukia interpuso su espada y con fuerza le hizo retroceder, logrando que su espada saliera volando. Ella volvió a colocarse en frente y con la punta de su espada apuntó a su cuello.
-Has perdido, Kurosaki-kun- le dijo con una sonrisa de autosuficiencia y después le golpeó, apenas un toque, en su pecho.
-¡Tercer golpe!- escuchó que decía el encargado- ¡Tercera victoria consecutiva para Rukia Kuchiki!
Los aplausos no se hicieron esperar e Ichigo suspiró. Comenzó a sacarse el equipo y vio unos pequeños pies acercándose a él, cuando levantó la vista no se sorprendió ver a Rukia allí.
-Fuiste el mejor con el que peleé- le dijo con una sonrisa- Tal vez si practicaras más terminarías siendo mejor que yo.
Ichigo se dijo que debía ofenderse, que ella sólo se estaba burlando de él, pero por alguna razón le creyó. No vio burla ni maldad en sus ojos y en lo único que pensó fue que, a la luz del lugar, parecían ser de un color violeta oscuro.
-La próxima voy a patearte el trasero- le dijo con una sonrisa.
-Ver para creer, Kurosaki- contestó y se dieron la mano, ante el público que decidió aplaudir con más ahínco.
Al bajar, fue Tatsuki quién la felicitó primero.
-¡Estuviste genial ahí arriba, Kuchiki!
-¡Eres increíble, Kuchiki-san!
-Realmente fue digno de ver cómo derrotabas sin sudar a Kurosaki.
-¡Oye!
-Felicitaciones, Kuchiki-san.
-Muchas gracias- dijo de nuevo fingiendo la voz. Ichigo gruñó otra vez, pero no le dijo nada.
El resto de la tarde pasaron jugando a otras máquinas y burlándose (entiéndase Ishida y Keigo) de la inminente derrota del pelinaranja. Era entrada en la noche cuando decidieron que ya habían tenido suficiente.
-¡Uuuf! Realmente me divertí hoy- exclamó Inoue con efusividad.
Ella, junto a Ichigo, Ishida y Chad acompañaban a la shinigami hasta la tienda. Los dos pelinaranjas iban caminando en frente, mientras que los demás un par de pasos atrás.
-¿Te divertiste, Kurosaki-kun?
-Sí, supongo que sí.
-Me gustaría que volviésemos a repetir este día y…- Inoue no dejó de hablar, pero Ichigo dejó de escucharla. Tenía demasiado presente a la pequeña figura que iba detrás con ese horrible conejo abrazada. Pese a que estaba molesto por la derrota, en realidad pensaba que había sido divertido. Tener una espada en la mano y pelear contra ella, por alguna razón, le había parecido lo más divertido que hizo en mucho tiempo. Se rascó la nuca con una mano y trató de ignorar las risas del fondo, era seguro que tanto ella como Ishida se estaban burlando de él… o tal vez no. No debería importarme, se dijo, pero no podía dejar de pensar en eso.
- ¿Kurosaki-kun?- salió de su ensoñación cuando sintió el toque de las manos de Inoue en su brazo- ¿Estás bien?
Él la miró y pudo vislumbrar una auténtica preocupación. A veces pensaba que esa chica era demasiado buena. Le sonrió y las mejillas de la chica se tiñeron de rojo.
-No te preocupes, estoy bien- le contestó sin apartar su toque. Ella le sonrió con dulzura y le siguió contando cosas.
Rukia apretó con más fuerza a Chappy, todo este tiempo se había distraído hablando con Ishida - y ocasionalmente con Chad- y justo cuando desvía su mirada se tiene que topar con esa cursi escena. Se dijo que no debería molestarse, que no era importante, que no tenía que afectarle… pero algo dentro suyo no pensó igual y sintió como si un poco de eso se caía y rompía en pedacitos.
-¿Todo en orden, Kuchiki?- preguntó Ishida, tanto él como Sado habían visto esa escena, pero decidieron no comentar nada.
-Si- murmuró y negó con la cabeza, como si quisiera quitarse algo de encima- Si, todo bien.
Ellos asintieron y dejaron pasar el momento. Sin querer, Rukia había quedado un poco atrás y antes de que pudiese acelerar su paso y acercarse, un enorme brazo la detuvo. Agarrado por encima de su pecho y por sus hombros hizo que detuviera su caminar. No le aprisionaba con fuerza y tal vez fue eso lo que más le impresionó.
-Así que aquí estabas, chibi-chan.
Ante la voz, y el reiatsu tan conocido por tres de ahí, voltearon encontrándose a Rukia siendo rodeada por una persona.
-¿Quién eres tú?- preguntó Ichigo primero, pero la exclamación de sus amigos fue su respuesta.
-¡Grimmjow!
El arrancar sonrió mordaz sin soltar a la pequeña shinigami. Todos podían verlo ya que estaba usando un gigai al igual que Rukia.
-¿Qué estás haciendo acá?- le preguntó Ishida, poniendo en guardia. Aunque sabía que no podría pelear ahí con Ichigo mirando.
-No vine a hablar con ustedes- le dijo, mirándolos de a uno. Ichigo sintió que su mirada quedó más tiempo en él- Sólo vine a hablar con la pequeña reina.
-Aléjate de ella- le masculló de nuevo el Quincy. Ichigo se extrañó ver que tanto Ishida como Chad parecían estar a punto de saltar por defender a la chica y sintió a Inoue aferrarse más a su brazo.
Rukia anticipo lo que lo chicos querían hacer, así que trató de evitar conflictos.
-Está bien- le dijo y se sacó el brazo de encima.
-¿Estás segura, Kuchiki?
-¿No la escuchaste cuatro-ojos?- se burló- La reina ya ha hablado.
-Es suficiente- le dijo mirando a Grimmjow y luego a Ishida- No te preocupes, sólo será un momento.
-Pero…
-Tranquilo- le dijo y luego volteó con el arrancar detrás. Se alejaron un poco, todavía podían verlos pero ya no oírlos.
-¿Qué estás haciendo?
-Los vi y me dieron ganas de molestarlos- se burló.
Rukia suspiró con cansancio y frunció su ceño.
-¿Es lo único que querías?
-Si- contestó levantó un brazo y apoyó su mano en el muro detrás de ella- ¿Quieres que busque otro motivo?
Lo observó con una ceja alzada, si no lo conociera realmente pensaría que estaba tratando de decirle algo.
-No- contestó- Ahora, si eso era lo único que querías hacer será mejor que te vayas.
-¿Por qué?- inquirió sin moverse- ¿Temes que los inútiles de tus amigos se metan conmigo?
-Cállate.
-El Kurosaki desmemoriado no puede hacer nada por ti ahora.
-No entiendo qué me estás tratando de decir.
-Puedes entenderlo como se te plazca.
Se miraron a los ojos y Rukia frunció más el ceño ante la sonrisa burlona del arrancar.
-Todavía no sé qué haces aquí.
-Me aburrí de Hueco Mundo y pensé que sería más entretenido estar aquí.
-No sé qué pensar.
-No me interesa lo que pienses, chibi-chan- ante el apodo, a Rukia le saltó una vena.
-¡No me digas chibi-chan!
Y bajo la sorprendida mirada de todos, Rukia le propinó un puñetazo por debajo de la mandíbula.
-¡Agh! ¡Maldita!- exclamó sobándose el golpe, pero ella ya estaba caminando de regreso hacia sus amigos. -¡No te vas a escapar de mí!
Rukia no le contestó, pero mentalmente sabía que tenía razón. Después de todo, ambos estaban en la casa de Urahara.
-¿Estás bien Kuchiki-san?- preguntó Inoue cuando estuvo más cerca.
-No te preocupes, estoy bien.
-No sabía que él estaba en Karakura- le dijo Ishida, entendiendo el humor de la shinigami en la mañana.
-Si… en realidad llegó anoche- él asintió, comprobando su teoría.
Ichigo no dijo nada, pero Rukia pensó que quería hacerlo. La miraba con su ceño fruncido más marcado que nunca y un mal humor que hasta se olía. Rukia le iba a preguntar qué le ocurría, pero él le dio la espalda y comenzó a caminar.
-Vámonos ya, se hace tarde.
Los cuatro chicos se miraron y comenzaron a seguirle. Aunque Inoue se puso de nuevo a su lado no le habló como minutos antes.
Por otro lado, Ichigo no entendía la razón de su malhumor. Desde que ese extraño sujeto se apareció algo en él hizo que desconfiara completamente. Y lo peor fue que cuando se llevó a la pequeña chica, como si ella tuviese el deber de hacerlo, y no se quejó. Primero con Ishida y después con este tipo… Grimm-lof… Gimm-bog…. Grimm-lo-que-sea. Apretó sus puños dentro del bolsillo de su pantalón con impotencia. Impotencia por no poder controlar ese extraño sentimiento que surgía, y que era la causa de su mal humor.
Rukia observó la tensa espalda de Ichigo. Sabía que estaba molesto, todo él se lo decía, pero no entendía el por qué.
Apretó más su abrazo al peluche. Parecía ser que a pesar de lo mucho que se había divertido esa tarde, todo había sido arruinado por el estúpido arrancar.
Este es, hasta ahora, el capítulo más largo que hice para este fic.
Quería hacerlo así, para poder mostrar no solo el acercamiento de Rukia sino también la aparición de Grimmjow. Hablando del sexy arrancar... ¿Qué les pareció su entrada triunfal? Una de las primeras cosas que se me ocurrieron para este fic fue que él apareciera xD
Quiero agradecer a todos los que me dejan reviews o ponen esta historia en sus favoritos 3 en especial a Andre, quien fue la única persona en adivinar que sería Grimmjow la persona misteriosa (?
Bien, sin más nada que decir, espero que les haya gustado y espero sus comentarios si así fue.
¡Nos leemos pronto!
