Muy buenas mi gente querida :D
De nuevo aquí, con un nuevo capítulo.
Atrasada, pero un nuevo capítulo.
Estuve varios días con la idea y ya tenía escritos varias partes, pero no sabía cómo continuar ni como terminar el capítulo.
Pero ya está, lo hice.
Espero que les guste
Nos leemos abajo
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V
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Deathberry una vez más
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Capítulo 11: Decisiones.
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No supo en qué momento pasó de ser una observadora pasiva a estar activamente cerca de nuevo del grupo de amigos/compañeros que tuvo cuando residía en el mundo humano. Comenzó a ocupar el gigai todos los días, así que resolvió que lo mejor era no salir de él a menos que sea absolutamente necesario.
Sin quererlo, volvía a estar rodeada de la gente que en algún momento formó parte importante de su vida. Aunque claro, la mayoría de ellos no estaba al tanto de quién realmente era ella. A veces, solo a veces, pensaba que nada había cambiado y que esos pequeños momentos eran parte de su vida cotidiana. Luego despertaba de su ensoñación y se regañaba mentalmente por caer en esa fantasía.
Suspiró. Su misión, aunque en un principio parecía sencilla, se estaba haciendo más difícil con el pasar de los días. Ichigo no mostraba signo alguno de poder recuperar sus memorias o poderes… lo más probable sería que pronto la llamasen para informar el estado de su misión.
-¿Qué ocurre, chibi-chan?- escuchó una voz burlona a su lado, sacándola de sus pensamientos- ¿Pensando en ese idiota pelinaranja?
-Cállate- le contestó sin ánimo de discutir.
Ambos estaban afuera del instituto Karakura, Rukia esperando a sus amigos y Grimmjow… él solo la siguió.
-¿No quieres pelear ahora?- rió- Eres más sexy cuando te comportas agresiva.
Rukia frunció el ceño y se apoyó en el muro tras su espalda.
-¿Qué estás haciendo aquí? ¿Ya te aburriste del mundo humano?
-Bueno, es cierto que quería divertirme… Y supe que lo haría cuando te vi salir de la tienda de ese viejo loco.
Miró al arrancar levantando una ceja, escéptica.
-Si estás tan aburrido, deberías volver a tu mundo.
-Ahí sí que moriría de aburrimiento.
-No tengo inconveniente con eso- Grimmjow carcajeó y se apoyó sobre su antebrazo izquierdo, para poder ver mejor a Rukia.
-Tienes una lengua muy afilada, chibi-chan.
-Vuelve a decirme chibi-chan y mi lengua no será lo único filoso que sentirás.
Grimmjow sonrió socarrón, pero antes de que pudiera decir algo, sintió unos reiatsu conocidos.
-Parece que tus amigos ya terminaron sus asuntos- le dijo y miró un poco por el costado del muro. Tanto él como Rukia no estaban tan lejos. Volvió a sonreír cuando vio un ya conocido ceño fruncido acercarse. Decidió que era hora de divertirse, por lo que se inclinó un poco más hacia la shinigami con una intención que ella no comprendió.
-¿Qué estás haciendo?
-Sólo quiero escucharte mejor, chibi-chan- le explicó y la miró directo a los ojos, y mentalmente se preguntó de qué color serían- Estás tan abajo que no te alcanzo a oír desde aquí.
Una enorme vena salió de la frente de Rukia y con toda la fuerza que pudo golpeó a Grimmjow directo en la nariz, haciendo que sangre.
-¡Te lo advertí, idiota!- exclamó.
-¡Te dije agresiva, no bruta!- contestó él, poniendo su mano en su sangrante nariz- Maldita.
-Te lo merecías.
Rukia iba a gritarle de nuevo, pero una voz la interrumpió.
-¿Acaso estamos molestando?- preguntó Ichigo al ver la escena.
-¿Molestando?- preguntó Rukia, sin comprender.
El arrancar limpió su nariz y sonrió, se acercó a la shinigami y apoyó su brazo en su cabeza.
-¿Tú qué piensas?- le dijo burlón, Ichigo frunció más el ceño y cuando abrió la boca para contestarle fue la misma Rukia quien lo interrumpió.
-Basta de bromas- le dijo y tranquilamente se lo quitó de encima.
-No sea aburrida, reina- contestó y Rukia no supo si odiaba más que le diga "chibi-chan" o "reina".
-¿Quién es él?- preguntó Keigo, ignorando los múltiples ceños fruncidos.
-No te interesa- le dijo el arrancar.
-¿Qué?- exclamó ofendido- ¿Él también va con nosotros?
-No- dijeron Rukia, Ishida e Ichigo al mismo tiempo. Grimmjow levantó una ceja e hizo un gesto con la mano quitándole importancia.
-Nah, no me interesa pasar mi tiempo con ustedes- tanto Tatsuki como Keigo fruncieron el ceño- Nos veremos después, chibi-chan.
Y antes de que Rukia pudiese golpearlo de nuevo, él ya se había dado la vuelta y se alejó.
-¿Quién es ese idiota?- preguntó Tatsuki mientras lo veía marcharse.
-Es eso- le dijo Rukia- un idiota.
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En esa ocasión decidieron ir a pasear a un pequeño parque que había llegado a la ciudad. No era la primera vez que visitaba uno, Ichigo la había llevado una vez cuando todavía vivía en su casa, pero no dejaba de sorprenderse por los juegos que había.
Hablando de él… Ichigo no había cambiado su mal humor desde que salieron de clases. O tal vez fue después, no lo sabía. Lo único que sabía era que su ceño estaba más marcado que de costumbre.
Rukia trató de ignorarlo, hablando con Mizuiro y Keigo, aunque este último era más bien dejado de lado por los otros dos.
-Nee, Kurosaki-kun- llamó Inoue- ¿Te parece si jugamos a aquel?- preguntó apuntando a un puesto de tiros con una escopeta.
Ichigo miró sin ganas, pero luego suspiró y asintió. Orihime, contenta, lo tomó del brazo y lo arrastró hacia ahí.
-Orihime-chan es muy efusiva- dijo Keigo, viendo con envidia a Ichigo- Maldito afortunado.
-Déjalos en paz, Asano-san- le dijo Mizuiro sin despegar la mirada de su celular- ¿No te parece que hacen una linda pareja?
-Sólo lo dices porque ambos tienen el mismo color de cabello.
-Claro que no.
Y de repente se metieron en una discusión del por qué harían buena pareja de la cual Rukia no quiso participar. Se alejó de ellos, desviando un poco su mirada hacia la pareja en disputa.
-Supongo que Kojima-kun tiene razón- susurró y trató de distraerse con algún juego.
Mientras tanto, Ichigo trató de concentrase en el blanco. Pero por alguna razón, la imagen de lo que vio instantes antes de llegar llenó su mente.
No supo por qué, pero algo le dijo mirara por la ventana justo antes de que el timbre de finalización de clases tocara. Y lo que vio no le gustó nada. Sabía que ella tenía que ir esa tarde, Keigo los había vuelto a comprometer en una salida y ella no fue la excepción. Cada vez estaba más integrada a su grupo. Y ahí estaba ella, podía verla porque su pequeña figura estaba posada tras el muro justo a la entrada. Pero luego al ver esa otra figura cerca de ella, algo hizo que quisiera que el maldito timbre tocara pronto. Cuando lo hizo, se apresuró a juntar sus cosas y dio un último vistazo por la ventana, y ver a ese Grimm-lo-que-sea acercarse tanto a ella hizo que, por algún motivo, quisiera protegerla.
-Maldición- murmuró y disparó, pegando al objetivo.
-¡Eres increíble, Kurosaki-kun!
Ichigo se preparó para el siguiente golpe y de nuevo lo evocó a ese idiota, como la misma Kuchiki lo había llamado. Cuando lo miró a los ojos mientras ellos se acercaban y se inclinó más hacia ella hizo que algo dentro suyo enervara con demasiada fuerza. Si hubiese podido, realmente lo hubiese golpeado.
El segundo golpe volvió a dar en el objetivo. Solo le faltaba uno.
-Bien muchacho, un tiro más y podrás llevarte el premio- le dijo el dueño, pero él no lo escuchó.
Se preparó de nuevo y justo cuando iba a dar el golpe final, una voz se coló en su concentración.
-¿Tu no vas a jugar, Ishida?
-No por el momento, realmente no hay mucho que yo pueda jugar.
-Nadie va a pensar nada de ti porque te diviertas- rió.
-Por favor Kuchiki, tú sabes que yo no soy del tipo que viene a este lugar a entretenerse.
Ella carcajeó un poco y eso hizo que Ichigo fallara el último tiro.
-¡Oh!- exclamó el dueño- ¡Es una lástima!
-Ah… lo lamento Inoue.
-No hay problema, Kurosaki-kun- sonrojada por el pesar del chico.
-No se preocupen, les daré un pequeño premio de consuelo- el hombre le extendió a Orihime un pequeño llavero en forma de corazón- Esta vez soy yo quien consuela a tu novia, muchacho. Ten cuidado- guiñó un ojo, cómplice.
Ella se sonrojó e Ichigo se apresuró a aclarar.
-Ella no es mí…- pero una pelota pegó en su cabeza.
-¡Ah! ¡Lo siento Ichigo!- gritó Keigo al ver que la pelota que había lanzado para derribar las botellas lo había golpeado.
-Agh… ¡Tú, maldito idiota!- exclamó mientras corría hacia él y Keigo trataba de escapar.
Inoue, aún sonrojada por el comentario del hombre, sonrió y tocó su pecho, notando lo rápido que comenzó a latir su corazón.
-Realmente suena lindo- sonrió y guardó el llavero en su cartera. Apreciaría mucho ese pequeño objeto.
Y así pasó el día, todos jugaron algo al menos una vez. Ishida ganó unos cuantos pececitos que después regaló a unas niñas que no podían conseguirlos, Chad y Tatsuki a un juego de pulseadas, Rukia jugó a tiro al blanco y los demás a casi todo lo demás que había. Ichigo no volvió a jugar después del último, pero se divirtió viendo a los demás.
Justo cuando estaba anocheciendo decidieron irse, pero el celular sonando de Rukia la hizo atrasarse a los demás.
-Si- contestó sin mirar la pantalla, viendo como los demás caminaban en frente de ella.
-Rukia.
La voz del otro lado se oyó firme y seria. La conocía tanto que no pudo evitar sorprenderse y detener su caminar. Sintió que su sangre se congelaba y que sus manos temblaban.
-Nii-sama- contestó en casi un susurro.
-¿Cómo has estado, Rukia?
El corazón de la shinigami estaba a punto de salírsele por la boca y sin querer desvió su mirada a la cabellera naranja que iba caminando en frente.
-Todo bien hermano, no es como si pudiera hacer mucho por ahora- trató de sonar lo más calmada posible, aunque realmente no podía dejar de temblar.
-Me alegro- aunque su voz no denotaba nada parecido- Hace tiempo que has ido al mundo humano y aún no ha llegado ningún informe.
-Lo sé. Lo siento.
-No puedes descuidar tu trabajo, Rukia. Tu escuadrón depende de ti.
-También lo sé, nii-sama.
-Será mejor que lo demuestres, el capitán comandante quiere que le mandes noticias de tu misión.
Rukia cerró los ojos y trató de calmarse.
-Por ahora no hay novedades que informar, nii-sama. Supongo que le mundo humano se ha vuelto aburrido.
Escuchó a Byakuya soltar un monosílabo, como si estuviera de acuerdo.
-Hay mucho ruido, ¿dónde estás?
-Ah, Ichigo y los demás han decidido ir a un parque. Incluso de donde lo observo se puede escuchar el ajetreo de personas.
Bien. No le estaba mintiendo aunque omitía parte de la verdad.
-Entiendo.
Ichigo dejó de pelear con Keigo cuando se dio cuenta que alguien faltaba. Extrañado, se dio la vuelta y vio a la pequeña chica parada, hablando por el celular y demasiado pálida para su gusto. Preocupado, aunque trató de que no se notase, se acercó a ella y al parecer ya estaba terminando la llamada.
-Si. Lo sé- escuchó cuando estuvo cerca. Rukia lo miró a los ojos un momento y después desvió su mirada- Está bien, nos vemos Nii-sama.
Él espero pacientemente a que ella cortara y guardara su celular para hablar.
-¿Está todo bien?- preguntó sin sonar ansioso, o al menos lo intentó.
-Lo estoy- le dijo y lo miró sin comprender- ¿Por qué no lo estaría?
-Oh, no lo sé- le dijo sarcástico- Tal vez porque te pusiste pálida de repente y ¡oh, claro! No nos olvidemos de tus manos temblantes.
Rukia tocó su rostro en un involuntario acto, pero lo único que sintió fueron sus dedos fríos y un leve temblor.
-No ha pasado nada- le dijo, tragando grueso- Son imaginaciones tuyas.
-¿Acaso le tienes miedo a tu hermano o algo así?- le preguntó, ignorándola.
-No le tengo miedo- le contestó, levantando orgullosamente su mentón- Solo le tengo respeto.
-Ajá, si- murmuró- Lo que digas.
Ella frunció el ceño y antes de que Ichigo le volviese a preguntar, decidió interrumpir.
-¿Qué ocurre, Kurosaki-kun?- preguntó con la voz más aguda que pudo hacer- ¿Estabas preocupado por mí? Eres muy amable.
Un tic en la ceja de Ichigo le hizo saber que había hecho una buena jugada.
-No empieces con ese tonito de mierda.
-¿Tonito?- dijo fingiendo desconcierto- ¿Qué tonito, Kurosaki-kun? Y, por favor, no digas malas palabras en mi presencia, soy una señorita después de todo.
-¡Que le bajes a ese tonito!- exclamó, apuntándola con su dedo- ¿Y qué clase de señorita eres tú? ¡Eres la mujer más ruda que he conocido!
-¿Ah? ¡Yo no soy ruda, idiota!- gritó, perdiendo los papeles.
-¡Claro que sí! ¡Golpeas a la gente sin consideración!- y en un inconsciente acto, puso su enorme mano sobre su cabeza y la empujó un poco- ¡Y tú también dices palabrotas!
-¡Lo digo cuando comienzas a molestarme, idiota!- llevó sus manos a la cara de Ichigo y comenzó a estirar sus mejillas- ¡Suéltame ya!
-¡Shúeltame tú!
No se dieron cuenta que la gente comenzó a ver el espectáculo que estaban armando y los espectadores comenzaron a murmurar, riendo por la escena.
-Parece que están teniendo una pelea.
-Qué relación más rara tienen esos dos.
-¿No te parecen lindos?
-Deben llevarse bien.
-¿Crees que son novios o algo?
-Yo creo que sí, no con cualquiera puedes llevarte así de bien.
Tanto comenzó a ser el bullicio a su alrededor que ambos inevitablemente dejaron de pelear, aunque sin separarse, para empezar a ver a las personas que los miraban.
-¡Oye amigo!- gritó un chico- Trata de no maltratarla tanto, es demasiado linda para eso.
-Si su novio la maltrata, puede venir conmigo señorita.
-¡No sean tontos! Es obvio que ellos dos se aman.
-Sí, sí. Eso es amor verdadero.
Tanto Ichigo como Rukia los miraban con una ceja levantada, sin entender del todo lo que decían.
-¡Dejen de pelearse y bésense ya!
Y fue ahí cuando cayeron en lo que estaba pasando.
-¡Si, si! ¡Beso!
Y de pronto, la gente comenzó a corear "beso" haciendo que tanto Ichigo como Rukia palidecieran. Se miraron sin saber qué hacer y, por una extraña razón que él no intentó analizar en ese momento, asintieron en un acuerdo silencioso. Contaron mentalmente hasta tres y corrieron lo más rápido que pudieron alejándose de esa gente que seguía exigiendo un beso.
Incluso pasaron de largo a sus amigos que no se habían enterado de nada y vieron con confusión a los dos chicos correr hasta llegar a la salida del parque. Cuando los alcanzaron, ambos estaban jadeando fuertemente sujetándose de sus rodillas.
-Eso estuvo cerca- dijo Ichigo.
-Sí- murmuró Rukia- Realmente pensé que quedaríamos atrapados con toda esa gente.
-Lo sé- rió sin pensar- Creí que no saldríamos más.
Ante la mirada estupefacta de los demás, Ichigo y Rukia comenzaron a reír a carcajadas. Keigo mordió un pañuelo, llorando por lo afortunado que era su amigo, mientras Mizuiro sacaba fotos con su celular. Tatsuki veía asombrada a su amigo, hacía tiempo que no lo veía reír tan espontáneamente, mucho menos con una chica al lado. Ishida y Chad veían la escena con una pequeña sonrisa, era como volver a los viejos tiempos. Inoue pensó lo mismo, ver a Ichigo reír de esa manera era algo que ella había extrañado todo ese tiempo… pero una vez más, no era ella quien lograba hacerlo.
-¿Qué ocurrió, Kurosaki-kun, Kuchiki-san?- preguntó sonriente, en un pobre intento de cortar ese momento. El nudo en su estómago amenazaba con terminar en lágrimas si no terminaban pronto.
Ambos intentaron retener las carcajadas que todavía tenían atascadas para poder reincorporarse y contestarle a su amiga.
-Sólo…- comenzó Ichigo y sin quererlo desvió su vista en la pequeña figura a su lado- Una pequeña confusión.
Rukia rió y asintió.
-Pequeña, sí.
Los demás decidieron no darle tanta importancia al asunto y solo asintieron, aunque Keigo comenzó a gritarle a Ichigo que le enseñase su truco para tener tantos momentos así con chicas lindas.
Orihime y Tatsuki hablaron durante el camino, pero la karateka notó una extraña tensión en su amiga.
-¿Está todo bien?- le preguntó en voz baja.
-¿Hm?- miró extrañada a la chica- Todo está muy bien, Tatsuki-chan. Estoy muy feliz de pasar estos momentos con ustedes.
-¿Segura?
-¿Por qué preguntas Tatsuki-chan?
-Te noto un poco rara… ¿Es por esa chica Kuchiki?
Orihime se sorprendió por la deducción y su amiga e internamente se recriminó parecer demasiado obvia.
-Claro que no, Kuchiki-san es mi amiga.
-No me refiero a eso, Orihime.
Ella la miró y sonrió, no quería llorar. Mucho menos con todos ahí.
-Estoy bien, Tatsuki-chan. Gracias por preocuparte.
Tatsuki asintió, aunque no muy convencida. Volvió a mirar al frente, viendo a Rukia hablar con Ishida y no muy lejos de ella estaba Ichigo con Chad, no caminaban pegados el uno al otro, pero la distancia que los separaba no era mucho. Frunció el ceño, esperando que su tonto amigo se diese cuenta pronto de los sentimientos de su mejor amiga.
Cuando el camino de todos debía tomar rumbos distintos, a Tatsuki se le ocurrió una idea.
-Oye, Ichigo ¿por qué no acompañas a Orihime a su casa?
-¡Tatsuki-chan!
-¿Qué? No es la primera vez que lo hace- y era cierto. Pero de alguna manera quería que esa chica nueva supiera qué tan profunda era la relación de esos dos. Posó su mirada en ella, esperando algún tipo de reacción, pero ella no parecía darle mucha importancia.
-Claro, no hay problema- contestó el chico, moviendo sus hombros en un ademán de que no le importaba.
-¡Perfecto!- exclamó Tatsuki y se acercó a su amiga para hablarle en susurros- Debes aprovechar cada oportunidad.
Orihime la vio sorprendida, pero luego asintió. No dejaría pasar el momento.
-Te lo agradezco, Kurosaki-kun.
-No es nada.
Ishida pensó que Tatsuki realmente sabía jugar sus cartas. Miró de reojo a la shinigami, pero ella estaba entretenida hablando con Mizuiro. Suspiró. Realmente esa chica tenía grandes dotes de actriz.
-¿Te acompaño a casa de Urahara-san, Kuchiki?- sorprendió Ishida, todos lo observaron extrañados.
Rukia lo miró y sonrió al entender lo que el chico estaba pensando. Él había cambiado mucho desde que se conocieron.
-No te preocupes Ishida. Prometo ser cuidadosa al ir a casa- bromeó un poco.
Él sonrió e Ichigo observó la escena incrédulo. Nunca había visto a Ishida tan caballeroso, bueno, si con Inoue pero ella era…. Simplemente Inoue. Miró a la chica y ella, al sentir su mirada, lo observó de reojo y sonrió. Y se maldijo en su interior por corresponderle medianamente.
-Bueno, váyanse ya- dijo Tatsuki cuando vio ese sutil intercambio- Se hace tarde y una señorita como Orihime no puede estar tan tarde afuera.
Los chicos asintieron y se despidieron. Orihime caminaba nerviosa al lado de Ichigo, con las manos agarradas, moviéndolas frenéticamente. Lo miró de reojo, pero él estaba concentrado en su camino, con su ceño habitualmente fruncido.
-Hoy fue un día muy divertido, ¿no?- le preguntó intentando romper ese silencio.
-Sí, supongo- contestó- Aunque el idiota de Keigo siempre termina llorando por todo.
Ella rió un poco y de nuevo se puso nerviosa, no sabía cómo sacar el tema que la carcomía.
-Mmm… ¿Kurosaki-kun?
-¿Sí?
-Qué… qué ocurrió con Kuchiki-san?- dijo por fin, con el corazón en la boca.
Ichigo la miró por fin, sin saber qué responder.
-Lo usual- le contestó y se encogió de hombros- Pelearnos.
-Pero… No parecía que estaban peleando… Más bien, todo lo contrario.
Internamente se reprendió por sonar más una acusación que una acotación.
-Eso, bueno…- rascó su nuca y suspiró- Hubo un malentendido cuando peleábamos y tuvimos que salir corriendo. Supongo que al final todo nos resultó gracioso.
-Vaya, debió haber sido muy malo como para que corran así- sonrió- Parece que tú y Kuchiki-san se están llevando mejor.
-¿Qué? ¿Llevarme bien con esa enana?- bufó- Creo que estás viendo cosas raras Inoue. Lo único que hacemos cuando nos vemos es pelear, y siempre termina golpeándome. Es demasiado bruta.
Ichigo no la miró cuando habló de Rukia, pero Inoue sí. Aunque él estaba de perfil, podía ver que, de alguna manera, se emocionaba cuando hablaba de la shinigami. Y estaba segura que sus ojos brillaban cuando la insultaba. Apretó más sus manos y miró al piso con desánimo, a pesar de todos sus esfuerzos…
No.
Movió su cabeza, sacándose esas ideas pesimistas. No podía dejarse derrotar por algo así, pese a todo, Rukia tendría que volver a su mundo tarde o temprano y no volvería a ver a Ichigo. Tal vez sonaba mal, pero Tatsuki le había dicho que no desperdicie las oportunidades que tenía. Así que no lo haría.
Se armó de valor y se acercó más al chico, él la miró cuando sintió que tomaba su brazo. Inoue sonrió, como si realmente no estuviese haciendo algo raro y le preguntó:
-¿Quieres quedarte a cenar, Kurosaki-kun?
Ichigo comenzó a sudar, nervioso por la cena que la chica podría preparar.
-Ah… lo-lo siento Inoue, seguramente Yuzu ya preparó todo en casa y siempre me regaña por no avisar antes.
-Oh… no hay problema- le dijo un poco decepcionada. Ichigo tragó grueso y estaba seguro que se arrepentiría por lo que estaba por decirle.
-Otro día estaría bien- y ella sonrió ansiando ese momento.
Ichigo no la alejó, así que Inoue tampoco se soltó de su brazo. Todo el camino a su casa estuvieron así.
Mucho más atrás, Rukia estaba apoyada en una de las paredes para evitar que ellos la vieran. Abrió sus ojos, que a la luz de la luna parecieron azul, y tomó una decisión.
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No volvería a usar el gigai.
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Chan, chan, chaaaaaaan!
Y así, amigos míos, ha terminado este capítulo.
¿Qué les pareció?
La decisión que toma Rukia al final fue un bonus (?
Muchísimas gracias a todos los que me dejan un review. Los leo siempre.
Espero que les haya gustado y haganmelo saber con sus comentarios (y si no, también)
Nos leeremos en el próximo capitulo, adios~
