¡Muy buenas muy gente querida!
Por fin un nuevo capítulo, me atrasé un día, pero aquí está (?
Quiero aclarar que no es lo que esperaba de este capitulo, pero es lo que me salió .-. Espero que les guste porque me llevó bastante poder hacerlo (?
Otra cosa, ¿vieron la hermosa portada? La imagen no es mía, pero la edición si. Cuando vi la primera vez pensé que encajaba perfectamente con las posiciones y los sentimientos de Ichigo y Rukia. Así que lo use para este fic :D
Quiero agradecer muchísimo a aquellas personas que se toman el tiempo de escribir un comentario, los leo siempre y me emociono por todo lo que me dicen :')
Gracias a: Vinsmoke Ursidae, Inverse L. Reena, Yukkiteru Yukitemura Taisho, Aqua, Andre, Sakidi, Uchiha Sam97 y Nel01324
Mil gracias por las cosas lindas que me escriben, es por ustedes que este fic sigue teniendo la vida que tiene.
Y ahora, sin más, los dejo con el nuevo capítulo
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V
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Deathberry una vez más
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Capítulo 12: Lluvia.
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Ichigo abrió los ojos cuando escuchó la estruendosa lluvia golpear su ventana. Se levantó hasta quedar sentado y desvió su mirada hacia el vidrio empañado. Había estado lloviendo toda la semana, sin parar, y ya comenzaba a cansarle ver siempre el mismo cielo.
-No me gusta la lluvia en primer lugar- se dijo mientras apartaba las sabanas que lo cubrían. A pesar del horroroso clima, debía prepararse para ir a clases.
Cuando bajó fue recibido por una patada de su padre.
-¡BUENOS DÍAS HIJO MIO!
-¡No patees a la gente que acaba de despertar!
-¡Debes estar atento a todo, estúpido hijo, siempre con la guardia en alto!- comenzó a decir, aprovechando a hablar sobre la buena alimentación y la realización adecuada de deportes, pero Ichigo dejó de escucharlo. En cambio, se giró hacia su hermana, que estaba parada frente a la ventana mirando muy preocupada el cielo.
-¿Qué ocurre, Karin?
…O eso creía él.
Afuera, sentada en el poste de luz, se encontraba Rukia completamente empapada. No veía hacia la casa, sino más bien a un costado, evitando la mirada de la pequeña Kurosaki.
-Oi, Karin, te estoy hablando- volvió a decir mientras la movía un poco sobre el hombro. Ella pareció escucharlo ya que se volteó.
-Lo siento Ichi-nii, estaba distraída.
-Eso veo... ¿qué acaso la lluvia te tiene así?
Karin volvió a mirar a la shinigami, pero ella parecía encontrar entretenido algo más alejado de la casa.
-Algo así…- murmuró. No le gustaba ver a Rukia así, tenía tantas ganas de llamarla e invitarle a su casa, pero sabía que no podría. Además de que ella tampoco lo haría.
-Mmm- Ichigo siguió el trayecto que Karin hacía, pero solo veía el frente de su casa completamente mojado- Ya deja eso y vamos a desayunar.
Ambos fueron al comedor y Rukia volvió a posar sus ojos en la casa. No podía mirar a Karin estando en la situación en la que estaba, no podía dejar su lugar de trabajo, no podía volver a estrechar lazos. No si quería salir sana y salva de esa misión.
Se acomodó mejor, poniendo sus brazos cruzados encima de sus rodillas y su cabeza sobre ellas. No le molestaba la lluvia, no sería ni la primera ni la última vez que participase en una misión así. De alguna manera, a pesar de todas las cosas malas que le han pasado cuando el cielo lloraba, ella sentía que la lluvia buscaba sacar algo de ella. Un peso que a veces ni ella sabía que tenía.
Hacía una semana que la lluvia mojaba todo a su paso.
Hacía una semana que ella había dejado de usar el gigai.
Hacía una semana que ella e Ichigo no se habían vuelto a ver cara a cara. Y aunque le doliese en lo más profundo de su alma, era lo mejor. Para él y para ella también.
-¿Cuándo dejará de llover?- preguntó Yuzu mientras acomodaba los platos del desayuno- No puedo lavar la ropa si continúa así.
-El pronóstico anuncia lluvia para varios días- le dijo su padre mientras leía el periódico.
-Ah- suspiró- Tendré que colgar la ropa adentro.
-Oye Ichi-nii- llamó Karin, mientras revolvía con una cuchara su taza.
-¿Qué ocurre?- preguntó mientras se metía una tostada en la boca.
-¿Cuándo vendrá de nuevo Rukia-chan?
-¿Hah?- miró a su hermana sin comprender y terminó de comer- ¿Por qué me preguntas a mí?
-Bueno… sé que han estado pasando tiempo juntos.
-No porque yo quiera.
-¡Yo también quiero volver a ver a Rukia-chan!- exclamó Yuzu emocionada.
-¡Mi tercera hija! ¡Papá estará contento si viene de nuevo!
Ambos, padre e hija, comenzaron a planear lo que harían cuando la shinigami los visitase, ignorando a los otros dos.
-¿Y bien?- preguntó Karin de nuevo.
Ichigo la miró y frunció el ceño. Agarró otra tostada y habló.
-No sé por qué me dices a mí, no somos amigos- mordió el pan y volvió a hablar- Además hace tiempo no la veo.
-Bueno, es comprensible que con la lluvia no puedan verse- dijo Yuzu retomando su desayuno.
-Los chicos y yo igual salimos- explicó sin mirarla, tratando de que no se note el mal humor- Es ella la que nunca va.
Isshin y Karin se miraron, preocupados por la shinigami.
-Tal vez solo está ocupada- contestó Yuzu, sin ver a su padre y hermana.
-Tal vez- murmuró y terminó de desayunar.- Estuvo delicioso Yuzu, ya debo irme. Nos vemos luego.
-¡Que te vaya bien!
Ichigo salió de casa abrigado y con paraguas en mano. Miró hacia el cielo y suspiró.
-Odio la lluvia- murmuró y abrió el paraguas, comenzando a caminar.
Rukia, que había bajado cuando él salió, lo escuchó. Cerró los ojos cuando el pasó al lado suyo y al voltearse para seguirlo, ella también murmuró.
-Lo sé.
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Ishida la había sentido llegar antes de verla. Incluso bajo lluvia la shinigami cumplía con su deber y no le sorprendía verla empapada encima de la rama. Pero había algo que le preocupaba.
Desde hacía una semana ella no había vuelto a utilizar el gigai y cada vez que quería hablar con ella sobre eso terminaba cambiando de tema o algo los interrumpía. Ahora, verla así mojada como estaba, pensó que se veía demasiado frágil. Sus ojos brillaban con un deje de agonía pero al mismo con determinación. Él sabía que Rukia había tomado una decisión, pero no sabía sobre qué.
-¡Con un carajo Ishida, te estoy hablando!- gritó Ichigo haciendo que le Quincy saliera de su ensoñación.
-Disculpa Kurosaki, cuando la gente comienza a decir estupideces automáticamente dejo de escuchar- le dijo mientras se acomodaba los lentes.
Ishida también había notado el creciente mal humor que ha ido acumulando esos días el pelinaranja.
-Maldito.
-¡Quiero que termine la lluvia!- exclamó Keigo alzando sus brazos- ¡Quiero salir!
-De igual manera salimos, Asano-kun, no veo el problema por unas cuantas gotas.
-¿Unas cuantas gotas? ¡Ha estado así desde hace una semana!
-¿Y?
-¡Y lo peor de todo es que no he visto a la hermosa Kuchiki-san!
-Tal vez se cansó de ver tu estúpida cara y ya no quiere salir con nosotros- le dijo Tatsuki mientras comía, si por ella fuera, que esa chica no apareciera. Al menos no hasta que Inoue e Ichigo hayan empezado a salir.
Estaban dentro del salón, habían juntados sus mesas para poder almorzar.
-¡No seas mala, Tatsuki!
-Yo concuerdo con ella.
-¡Mizuiro!
Ichigo los ignoró, pero su ceja se había crispado ante la mención de la chica. ¿Acaso todos iban a preguntar por ella hoy? Ella ya no se juntaba con ellos y no les había dado ninguna explicación, ¿y qué? Como si fuera tan importante.
Ishida observó en silencio como el ceño de Ichigo, fruncido como siempre, lo hacía cada vez más. Volvió a mirar a la shinigami y ella lo imitó. Se miraron a los ojos y él hizo un movimiento con la cabeza a la cual ella, rendida, asintió.
-Con permiso, tengo que ir al baño- explicó, más para molestar a Ichigo que por otra cosa.
-¡No es necesario que digas todo lo que vas a hacer!
Cuando salió, Rukia no se encontraba muy lejos. Estaba completamente mojada, pero supuso que nadie notaría el suelo regado.
-Que rápida.
-Shunpo- se limitó a contestar y él asintió- ¿Qué quieres hablar conmigo, Ishida?
Él saco su celular del bolsillo, la gente lo vería raro si se ponía a hablar sólo en medio del pasillo. Se lo puso en la oreja y comenzó.
-Hace tiempo no apareces ante los demás.
-No es algo que necesite hacer en realidad.
-Pensé que te gustaba salir con nosotros.
-No me molesta, pero no es imperativo.
-No te entiendo, Kuchiki. Creí que no había problemas con que uses tu gigai.
-Y no lo hay- explicó y suspiró, cruzando sus brazos- El comandante ha dado su permiso para eso.
-¿Cuál es el problema entonces?- preguntó sin entender.
-Yo soy el problema- Ishida frunció el ceño, contrariado, así que ella trató de explicarse- No puedo hacer como si yo fuese una chica humana común y corriente, Ishida.
-Lo estabas haciendo bien hasta hace una semana.
-No puedo seguir fingiendo lo que no es. Lo que ya no es.
-Kuchiki…
-Escucha Ishida- interrumpió sin brusquedad- Agradezco lo mucho que te preocupas por mí, pero ya no es necesario.
-No te entiendo.
-Cumpliré mi misión como tenía planeado en un principio. Sin acercarme a él ni a nadie más. Cometí el error de volver a crear lazos y eso puede interponerse en mi misión.
-¿Interponerse? No te creo.
-¿Cómo?
-A pesar de los obstáculos que se te presenten, siempre completas tus misiones Kuchiki. No veo por qué esta clase de cosas podría entorpecer tu misión.
Rukia lo miró con asombro, realmente no pensó que el Quincy la pusiera en esa situación.
-Bien. Bien, sí. Tienes razón. Algo así efectivamente podría sobrellevar y cumplir con mi trabajo. ¿Quieres que te sea sincera?
-Adelante.
-No quiero volver a pasar por todo de nuevo, Ishida. Todo esto de la memoria de Ichigo ha sido muy difícil para mí, y venir aquí y presentarme ante él como una completa extraña no fue parte de mis planes. No tenía intención de volver a hablar con él, que me conociera de nuevo. Y nuestra relación no es la mejor actualmente.
-Ustedes siempre fueron así. Su relación se basaba en las peleas que tenían.
Rukia rió, casi con sarcasmo.
-No es lo mismo, y lo sabes. Él y yo ya no tenemos la misma confianza de antes.
-¿Es por Inoue?-se aventuró a preguntar.
Ella lo miró sorprendida, pero luego cerró los ojos y negó con la cabeza.
-No… es decir, no es algo que me guste mirar ciertamente pero yo sé que ella lo ama y a Ichigo siempre le agradó. No es difícil de pensarlos como una pareja.
-¿Entonces? Sigo sin entenderte, Kuchiki.
-Es solo por mí, Ishida. La única que sale perjudicada por volver a acercarse a Ichigo soy yo. Solo… quiero ser egoísta.
Ishida apretó con fuerza su celular.
-¿No puedo hacer algo?
-Has hecho suficiente. Lo mejor es volver a observarlo de lejos, sin meterme en su vida de nuevo.
-¿Te diste cuenta que él está de muy mal humor desde entonces?
-Ichigo siempre ha sido así.
-Hace una semana exactamente- dijo, ignorándola.
Rukia suspiró y negó.
-No tiene nada que ver.
-Ha llovido desde entonces.
-No controlo el clima, Ishida.
-¿No es así a lo que él le llamaba cada vez que algo malo le pasaba? ¿Lluvia interior?
-Ishida… ¿Por qué haces esto?
Él no respondió y sólo se quedó mirándola a los ojos. Ojos que parecían a punto de llorar, aunque sabía que en realidad no lo harían.
-A pesar de todo, son mis amigos…
Rukia se enterneció. Era la primera vez que lo escuchaba decir eso.
-Realmente agradezco que te preocupes, pero lo mejor es continuar así hasta que mi misión concluya.
El Quincy parecía querer decir algo más, pero una voz lo interrumpió.
-Oye- llamó un muy serio Kurosaki.
Ishida lo miró y le extraño verlo así.
-¿Qué quieres?
-Enseguida tocará el timbre, tienes que recoger tus cosas.
-Está bien- giró un poco y miró a la shinigami que veía hacia la ventana- Hablaremos después- le dijo a modo de despedida.
Ella asintió y salió rápidamente. No quería estar tan cerca del chico recién llegado.
Ishida simuló que cortaba la llamada y guardó su celular.
-¿Por qué me miras así?
-Tú…
Uryu levantó una ceja ante la duda de Ichigo, ¿desde cuándo titubeaba en decir algo?
-¿Yo qué?
Ichigo rascó su nuca y tras dar un sonoro suspiro respondió.
-Nada… no es nada- y se giró de nuevo hacia el salón.
El pelinaranja se sintió frustrado consigo mismo, pero no dijo nada más en lo que duró la clase. No entendía por qué le molestaba haber escuchado que Ishida hablaba con ella. Lo peor es que él no dijo nada cuando volvió de hacer la dichosa llamada. ¿Qué acaso no escuchó que todos hablaban de ella durante el almuerzo? Estúpido Ishida. Se lo guarda todo para él solito.
-¿Te diste cuenta que él está de muy mal humor desde entonces?
¿Quién estaba de mal humor desde entonces? Keigo tal vez, ya que él estaba hablando de ella todo el tiempo. Porque él, ¡ja! Él siempre estaba de mal humor. Esa enana del demonio no tenía nada que ver. Es solo la maldita lluvia que no se detiene.
-¿No puedo hacer algo?
¿Por qué Ishida quiere hacer algo por ella? ¿Acaso se había metido en problemas y por eso ya no salía con ellos? Bah, no le interesaba. Ella se hace la chica fuerte, pues que lo resuelva sola… ¿no?
-Ha llovido desde entonces.
Él también se había dado cuenta. Pero solo era una coincidencia, ¿cierto? Es decir, ella no podía hacer cosas como controlar el clima y eso. Aunque esa chica siempre lo sorprendía.
-¿No es así a lo que él le llamaba cada vez que algo malo le pasaba? ¿Lluvia interior?
Lluvia interior. Él mismo lo llamó así cuando su madre murió. ¿Cómo es que Ishida lo sabía? Porque… era de él de quien estaba hablando, no le cabía en duda. Agh… estaba más confundido que antes.
-kuuuuun- escuchó a, lo que le pareció- lejos- Kurosaki-kuuuuuuuuun.
Ichigo se volteó y vio a Inoue, Chad e Ishida a su lado.
-Lo siento Inoue, estaba pensando.
-Es por eso que llueve tanto- se burló el Quincy.
Antes de que Ichigo le contestase, Inoue habló.
-Kurosaki-kun, te estábamos preguntando que a dónde iremos hoy.
-¿Dónde están Keigo, Mizuiro y Tatsuki?
-Tatsuki-chan tiene entrenamiento- contestó Inoue- Kojima-kun tiene una cita y Asano-kun también fue.
-Así que solo quedamos nosotros.
-Así es.
Ichigo lo pensó un rato, pero sólo se le ocurrió un lugar.
-Vamos a la tienda de Urahara.
Los tres amigos miraron sorprendidos al chico. Hacía tiempo que no iban a ese lugar.
-¿A la tienda de Urahara-san?- preguntó Inoue, nerviosa- ¿Estás seguro?
-Sí, hace mucho no vamos.
Al final, pese a las negativas internas de Inoue, se encaminaron hacia la tienda. Rukia los seguía sin saber, hasta que el camino comenzó a hacérsele conocido. Rápidamente se acercó a los chicos y les preguntó.
-Por favor díganme que no van a la tienda.
Ninguno pudo contestar en voz alta, pero Inoue le sonrió en son de disculpa, Chad asintió e Ishida suspiró, encogiéndose de hombros. Rukia quiso golpear al pelinaranja por ocurrírsele ir precisamente a ese lugar, justo cuando no era el momento adecuado.
Cuando llegaron, encontraron a Urahara tendido en el suelo, acariciando a Yoruichi. Él se sorprendió al verlos, ya que desde todo lo ocurrido con Rukia ya no venían.
-Vaya, miren lo que ha traido la lluvia- exclamó y se levantó, cargando a la gata- ¡Bienvenidos!
-Muchas gracias- dijeron Inoue e Ishida, Chad e Ichigo asintieron.
-¡Pasen, pasen! Por favor, dejen sus paraguas en el rincón. ¡Ururu-chan, prepara un poco de té por favor!
Kisuke los guió hacia la pequeña salita y se sentaron alrededor de la mesita. Puso a Yoruichi entre sus piernas y sacó su abanico.
-¿A qué debo esta sorpresa tan mojada?
-Hace mucho que no veníamos- dijo Ichigo, mirando un poco por los alrededores.
-Mmm~- vio de reojo a Rukia que se ponía detrás de los chicos, cerca de la puerta.- Curioso el día que eligieron venir de visita.
Ururu entró, pidiendo permiso, y sirvió el té a cada uno, pidiendo una silenciosa disculpa a Rukia por no poder ofrecerle uno. La shinigami le sonrió e hizo un ademán con la mano restándole importancia.
Mientras la pequeña servía el té, comenzaron a hablar.
-¿Acaso no conoces el sentido de la redecoración?- preguntó Ichigo, mirando hacia las paredes, aunque a veces se dedicaba a tratar de ver por la puerta abierta por la que Ururu había entrado.
-Oh~ pero si a mí me gusta como está ahora, Kurosaki-san.
-Por primera vez estoy de acuerdo con Kurosaki, tu sentido del estilo es pésimo- comentó el Quincy, agradeciendo a la pequeña por el té.
-Vamos, vamos, que no está tan mal.
Ichigo ya casi no disimulaba y cada cierto tiempo desviaba sus ojos hacia la puerta.
-¿Buscas algo en particular, Kurosaki-san?- preguntó el ex-shinigami, escondiendo su sonrisa tras el abanico.
-Nada en específico.
-Bien, creo que voy a cambiar de pregunta- carraspeó- ¿Buscas a alguien en particular?
Ichigo lo miró fijamente y todos guardaron silencio, la shinigami sintió su corazón subírsele hasta la garganta, pero luego negó con la cabeza fuertemente. No podía volver a caer.
-No, yo…
Pero antes de poder terminar la puerta se abrió y Rukia supo entonces que eso sólo podría empeorar.
-Vaya, ¿están tomando el té y no me has invitado?- dijo Grimmjow, levantando una ceja- Que mal anfitrión eres.
-Lo siento, Grimmjow-kun, no sabía que te gustaba el té- se disculpó el rubio, pidiéndole a Ururu que traiga otra taza. Una vez que lo hizo la pequeña se retiró.
-¿Qué demonios hace él aquí?- preguntó Ichigo al verlo.
-¿Qué piensas idiota?- sonrió, metiendo las manos en sus bolsillos- Vivo aquí.
-¿Qué dices?- preguntó incrédulo. No solo lo tenía que aguantar cuando él aparecía por sorpresa cuando ella también lo hacía, también tendría que aguantarlo cuando visitasen a Urahara.- ¿Por qué vive aquí?- le preguntó al rubio.
-Bueno, creo que te había comentado lo beneficioso de los ingresos.
-Realmente son raros para venir a este lugar bajo lluvia- dijo el arrancar ignorando las quejas del pelinaranja y se sentó. Sonrió socarrón al sentir la incomodidad y el creciente mal humor de los otros invitados.
-No es de tu incumbencia- le contestó tajante Ichigo y eso solo hizo que Grimmjow sonriera más.
-Bueno, bueno, parece que tu mal humor ha empeorado.
-¿Qué mierda estás diciendo?
-¿Acaso se debe a algo en específico?- preguntó, ignorando la que él le hizo primero- ¿Es porque ahora sabes que vivo aquí? ¿O tal vez porque vivo justo bajo el mismo techo que la reina? ¿Es porque no la puedes ver?- añadió ácidamente.
-¿Cómo dices?
-Eso. ¿O es que me vas a decir que no te has dado cuenta de la ausencia de- antes de continuar, sintió el filo de la espada de Rukia tocar su garganta. No se movió, por lo que Ichigo no sospechó nada, pero los otros que si podían verla temieron lo peor.
-Una palabra más y serás tú el que sienta la ausencia de algo- le dijo amenazante, su zampakuto estaba en su modo shikai.
-¿De quién?- se aventuró a preguntar Ichigo al ver que él no pensaba continuar.
-Tu sabes- le dijo sonriente y Rukia apretó un poco más su cuello.
-No lo sé- le contestó y pasó sus manos por sus brazos varias veces- ¿No creen que está haciendo frío?
Urahara e Ishida, que al parecer fueron los únicos en darse cuenta de lo que significaba esa pregunta, miraron a Ichigo con intriga.
-En efecto- concedió Kisuke- Se está poniendo más fresco, prenderé el calefactor- le dijo mientras se levantaba. Cuando pasó por detrás de Rukia le susurró- Por favor, calma tu reiatsu, Kuchiki-san.
La pequeña shinigami trató de calmarse respirando profundo y luego guardó a Sode no Shirayuki. Era notorio el cambio de temperatura, pero Ichigo lo adjudicó al calefactor.
-Sigo sin entender a qué te refieres- le dijo Ichigo, sin mirarlo mientras tomaba su té.
-Lo que tú digas- tomó de un sorbo todo su té y se levantó, saliendo de la sala sin despedirse.
Mentira.
Sí sabía por quién lo decía, lo que no sabía era por qué. No eran amigos, apenas eran conocidos. Sí, le contó sobre su secreto mejor guardado, pero solo fue un momento de debilidad. No era nada. No le importaba.
Apretó con fuerza la taza, ¿por qué demonios tenía esa maldita sensación en el pecho?
Ishida lo miró de reojo y luego a Rukia que miraba a Ichigo de una manera que no pudo descifrar. ¿Angustia? ¿Anhelo? ¿Culpa? Ella le dijo que no había nada que él pudiese hacer por ella, pero tal vez podía hacerlo por Ichigo.
-¿Qué pasó con tu otra inquilina?- le preguntó sin mostrar importancia. El pelinaranja casi lo mira agradecido, por lo que resolvió no hacerlo, sólo se limitó a ver al sombrero.
-Ella… ha estado muy ocupada. Casi no se la puede ver últimamente- dijo en un doble sentido que sólo tres de ellos pudieron entender. Ichigo asintió como si fuera a él a quien le respondía.- La pobre debe estar toda empapada, sólo espero que no me moje todo el piso cuando venga o sino deberá limpiarlo ella.
-No tientes a tu suerte- le dijo Rukia y Urahara rió como si lo hiciera por su propio chiste.
Estuvieron un rato más hasta que la lluvia aminoró un poco. Se despidieron y luego cada uno siguió su camino, Rukia volvió a seguir a Ichigo hasta la casa. Caminó detrás suyo todo el camino, cerró los ojos cuando volvieron a pasar por el rio y él se detuvo.
Ichigo miró hacia el rio y se le vino a la mente la última vez que estuvo en ese lugar. Bajó las escaleras hasta llegar donde había estado esa vez y se acuclilló sin dejar de lado su paraguas. Rukia lo siguió hasta quedar a unos pasos, el mechón que le atravesaba la cara estaba completamente pegado a su rostro y ya comenzaba a tiritar un poco. Se ajustó la bufanda y se preguntó si tardaría demasiado estando ahí.
Él, por otro lado, no sabía realmente qué lo había llevado a estar ahí nuevamente. Miró al cielo que no parecía querer detenerse y tocó su pecho, sujetando con fuerza su camiseta.
-Parece que no quiere dejar de llover- murmuró y por un momento Rukia creyó que no estaba hablando del clima. Ella levantó las manos, viendo las gotas caer en sus palmas y luego las cerró en un puño.
-Hace mucho que no ha dejado de llover.
Lo confieso, quería este capítulo más sad y no pude (?
Todavía no se encuentra nuestro dúo favorito, pero ya tengo la idea de cómo lo van hacer, tranquilos mis pequeños saltamontes.
Ichigo, como pudieron leer, no entiende qué es lo que le pasa realmente con Rukia. Para él es tan confuso todo, no sólo lo relacionado con ella sino ella misma. Por favor entiendan que ese otro final (no canon en este fic) puede hacer que la gente pierda un poco lo cuerdo de la gente (?
Bien, Grimmjow apareció. Urahara apareció. Rukia sigue con su decisión de no usar el gigai. E Ishida quiere ver bien a sus amigos (amo la relación que él y Rukia tienen en este fic, Kubo pudo haberlos hecho más amigos en el manga) Todos contentos... espero.
Realmente espero que les haya gustado y voy a esperar ansiosa todo lo que quieran decirme en los comentarios.
¡Nos leemos en un próximo capítulo!
