¡Muy buenas noches/días/tardes mi gente querida!
Por fin estoy de vuelta con un nuevo capítulo, me llevó más tiempo del previsto, pero por fin está aquí.
Lamento haber tardado mucho, pero ¿se acuerdan de los trabajos que tenía que hacer para la universidad? Bueno, los estoy pintando ahora (?
Para los que no saben, estoy en mi último año del Profesorado en Artes Visuales y tengo que pintar 10 cuadros, no es nada fácil ¿saben?
Buenos, dejemos eso de lado y centrémonos en los importante... ¡el capítulo de hoy!
Espero que les guste y...
¡Nos leemos abajo!
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V
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Deathberry una vez más
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Capítulo 13: Real.
Un mes.
Un maldito mes desde que la lluvia había empezado a caer en la ciudad de Karakura y no parecía tener interés de acabarse por el momento.
El malhumor de Ichigo había aumentado conforme los días, pero trataba de controlarse cuando estaba con sus hermanas y amigos.
Veía caer las gotas contra la ventana del instituto con fuerza y suspiró. En ese momento no tenía ganas de prestar atención a la clase de historia, si de por sí era aburrida la lluvia solo lo empeoraba.
Unos asientos más adelante Ishida parecía más entretenido en el paisaje que en la clase, aunque él lo disimulaba mejor que Ichigo. Él observó con curiosidad, era raro ver al presidente de la clase tan distraído, parecía estar mirando a un punto fijo pero cuando Ichigo quiso ver hacia ahí no encontró nada que realmente llamara su atención. Volvió a mirar a su amigo, pero luego desistió intentar encontrar una respuesta.
-Es Ishida después de todo- pensó y volvió a perderse en sus pensamientos.
Por algún motivo, su mente lo llevó a recordar el momento que tuvo hace tres semanas. Cuando había ido hacia el río y de alguna manera encontró dentro suyo algo que pensó ya había terminado. Resopló contra la mano en la que estaba apoyado, seguro que no era nada y sólo estaba imaginando cosas.
Desde afuera Rukia lo observó sin perder un detalle, ella más que nadie sabía cómo influenciaba la lluvia en el humor de Ichigo, pero había algo más que todavía no comprendía del todo. Algo que ni siquiera él parecía entender y ella no quería hacerlo tampoco. Porque sabía que si lo intentaba solo terminaría herida y ya no quería estarlo más.
Desde lo ocurrido en la tienda de Urahara, Grimmjow la ha estado molestando más que antes y realmente estaba agotada. De la misión, de su estadía, de la lluvia y de Ichigo también. Lo único que quería hacer en ese momento era dormir y cuando abriese los ojos nuevamente todo lo que la molestaba por fin terminase. Así que decidió acompañar a Ichigo hasta su casa y no quedarse más que eso, realmente necesitaba descansar.
Cuando el mayor de los hermanos Kurosaki llegó a casa encontró a su padre tomando un café en el sofá.
-Bienvenido hijo- lo saludó calmadamente, extrañando a su hijo.
-Estoy en casa- murmuró- ¿Qué te pasa?
Isshin rió y levantó la taza, invitándolo a servirse un poco del café que quedó en la cocina- La lluvia me pone nostálgico, es todo.
-¿Nostálgico?
Fue cuando se acercó al sofá de regreso con si taza de café que se dio cuenta que Isshin tenía un álbum en su regazo. La página que estaba abierta tenía una foto de cuando su madre aún vivía y sus hermanas eran unas pequeñas bebés.
-Si- contestó con una sonrisa melancólica- ¿Alguna vez te conté que tu madre y yo nos conocimos bajo una lluvia como esta?
-¿De verdad?
-Claro- dio un sorbo a su café y suspiró- Ella me salvó esa vez.
-¿De qué te salvó?- Ichigo pasó unas páginas y vio a sus padres cuando eran más jóvenes. Probablemente mucho antes de que él mismo naciera.
-Fue en una pelea, digamos que estaba en desventaja y ella fue mi ángel de la guarda que apareció en el momento indicado. Ella era muy fuerte ¿sabes?
-Si te salvó, imagino que si- le contestó con una sonrisa viendo una foto de su madre adolescente haciendo muecas.
-Así es, ella realmente los tenía bien puestos- carcajeó por lo bajo- Rukia-chan me la recuerda un poco.
-¿Qué?- lo miró incrédulo- Esa enana mandona no tiene nada parecido a mamá. Ella era amable y bondadosa, no ruda y testaruda.
-Aunque no lo creas, Masaki era muy testaruda. Realmente hizo que me doliera la cabeza en varias ocasiones- dio otro trago y acarició la foto que Ichigo estuvo apreciando antes- En especial cuando era adolescente, siempre que se le metía algo en la cabeza era imposible de sacarlo. Siempre fue muy decidida… como Rukia-chan.
-Pareces conocerla mucho.
-Y a ti parece molestarte.
Ichigo frunció más el ceño y volvió a mirar la foto.
-Para nada.
Isshin negó con la cabeza, la terquedad de Masaki fue heredada a Ichigo.
-Rukia-chan…- comenzó en un murmullo, Ichigo estaba por contestarle que no le interesaba nada más de esa chica, pero no le dijo nada- Ella es así porque ha pasado por muchas cosas. Desde muy pequeña tuvo que aprender a sobrellevar los problemas sola y es por eso que actúa de esa manera.
-¿Qué… qué le pasó?- preguntó al final, aunque estaba convencido que era solo por seguirle la corriente a su padre.
-Ella fue abandonada cuando era una bebé en un pueblo muy carente. Tuvo que criarse sola. Sé que Rukia-chan parece muy brabucona a veces, pero eso es solo porque tenía que defenderse en ese tipo de lugar.
El chico le vio sentido a lo que su padre decía, ella siempre parecía estar atenta a lo que sucedía a su alrededor y no era como otras chicas, no quería que alguien la proteja, ya le había demostrado que podía hacerlo ella misma.
-Escucha hijo, y espero realmente que entiendas lo que voy a decirte- Isshin estaba serio como pocas veces- Masaki y Rukia-chan son la definición correcta de mujeres reales, como pocas en esta vida, pueden tener todos los defectos que dijimos, pero su mayor cualidad es la de ser capaz de sacrificar muchas cosas mientras que aquellos a quienes aprecien estén bien. Inclusive poner en juego su corazón por algo que en realidad no les hace ningún bien. Esto es lo que quiero que sepas, hijo: Si tienes la posibilidad de encontrar una chica así, una chica real, serás el hombre más afortunado que haya pisado esta tierra. Incluso si no dura demasiado. Pero no te quedes mirando, porque ella no va a estar para siempre.
Isshin le dio un apretón en su hombro y se levantó dejando el álbum en la mesa ratona. Ichigo volvió a mirar la foto tratando de pensar en lo que su progenitor le había dicho. ¿Quién no iba a estar para siempre?
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Cuando la lluvia aminoró Ichigo decidió salir y despejarse un poco. Lo que su padre le había dicho antes seguía rondándole por la cabeza. No entendía por qué se lo había dicho, ¿acaso todo tenía que estar obligatoriamente relacionado con ella? Además, hace más de un mes que no la veía y no le importaba. ¿Qué más daba que ella estuviese ocupada y no pudiera salir más con ellos? ¿O que las veces que iban a la tienda tampoco esté y debían aguantar las malditas insinuaciones de ese Grimm-algo? Tampoco le interesaba esa picazón en el pecho que sentía desde que ya no la veía. Bah, no le importaba para nada.
Caminaba por las calles con las manos en los bolsillos y casi encorvado, no prestaba atención hacia dónde se dirigía ni tampoco se fijaba el camino por el que iba y eso hizo que sin querer chocara con un tipo y sus amigos.
-¿Por qué no miras por dónde camina, idiota?
Ichigo lo ignoró y quiso seguir su camino, pero la mano del otro chico lo detuvo.
-¿Qué pasa?- le preguntó empujándolo- ¿Tienes miedo?
Los otros dos se carcajearon, pero cuando Ichigo levantó el rostro sintieron un escalofrío recorrerles la espalda.
-Tú… ¿tú eres Kurosaki?- murmuró el tercero al reconocerlo.
-¿Qué? ¿Este es Kurosaki? Es solo un niñato.
-Seh, nosotros podemos contra este mocoso.
Rodearon a Ichigo y él pensó que debió haberse quedado en casa.
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El celular de Rukia comenzó a sonar en medio del silencio de la habitación. Se destapó alargando su mano para poder alcanzarlo, todavía medio dormida.
-¿Si?
-¿Rukia-chan? ¿Estabas dormida?
-Isshin-san- murmuró al reconocerlo, se enderezó quedando sentada y trató de despabilarse- Si, bueno… más bien dormitaba.
-Entiendo. Lamento molestarte, pero mi hijo salió de la casa hace un rato.
-Creo que Ichigo es bastante grande para cuidarse solo, Isshin-san.
-Lo sé, Rukia-chan. Pero tengo la sensación de que esta vez va a necesitarte.
-¿A qué se refiere?
-Por favor Rukia-chan, si vas a buscarlo usa tu gigai. Estoy seguro de que vas a necesitarlo.
-¿Y cómo sabe eso?
-Puede llamarlo el instinto de padre. Espero que lo encuentres pronto, Rukia-chan.
-Eso haré- suspiró y se levantó- No se preocupe.
-Ahora que sé que vas a ir, no lo hago. Gracias.
Al terminar la llamada la shinigami fue en busca de su gigai, no creía que fuese una buena idea pero se lo había prometido a Isshin.
-¿Y ahora en qué problema te has metido, idiota?
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No entendía cómo había terminado en esa situación, pero ahí estaba. Peleando contra tres tipos gigantes, teniendo una clara desventaja. Pero no iba a salir corriendo, si querían pelea, él no se negaría.
Esquivó los golpes y repartió más. En el oscuro callejón al que lo habían metido parecía desértico así que no veía ninguna posibilidad de que alguien pasara por ahí y lo ayudase. Aunque no le importaba, ya había dejado inconsciente a uno, podría con los restantes.
O eso fue lo que pensó antes de que uno se colocara a su espalda y lo sostuviera contra su cuerpo, a merced del otro tipo.
-¿Te crees más fuerte que nosotros?- se mofó mientras limpiaba la sangre de la cara-Ahora te mostraré quién es más fuerte, chiquillo.
-¿Acaso haciendo trampas es que te consideras más fuerte?- se burló Ichigo- Si tu amigo no me estuviera agarrando ya estarías igual que el otro- hizo un ademán con la cabeza, apuntando al tercero.
-Veremos quién cae primero- le dijo sin borrar la sonrisa y lo golpeó en el estómago. Ichigo exclamó un insulto y recibió un golpe más- Parece que ya no te sientes tan valiente.
Ichigo jadeaba, gotas de sudor caían de su frente, pero aun así sonrió.
-¿Te sientes feliz de golpear a un mocoso a base de engaños? Realmente eres fácil de complacer.
-Que graciosillo- le contestó molesto- Te haré reír más.
Cuando estuvo a punto de golpearlo de nuevo, sintió un pequeño golpe en la cabeza y luego escuchó una voz.
-¡Oye grandulón! ¿Por qué no te metes con alguien de tu tamaño?
Los tres hombres voltearon a verla. Ichigo abrió los ojos sorprendido de verla ahí parada, con una pose arrogante.
-¿Quién te crees que eres tú, niña?- reclamó- ¿Acaso no ves que estamos ocupados? Ve a buscar a tu mami por ahí.
-Creo que deberías ser tu quien busque a su mami, porque vas a terminar llorando.
-¿Ah? ¿Qué mierda estás diciendo?
Se alejó de Ichigo y se acercó a Rukia, que no se intimidó ante los metro ochenta del hombre.
-Es tu última oportunidad, enana.
Una vena saltó de ella y apretando su puño le gritó:
-¡No soy enana!- y lo golpeó. El hombre jamás se lo esperó, así que recibió el puñetazo en toda su cara. Su compañero, impresionado por la fuerza de Rukia, aflojó el agarre de Ichigo y él aprovechó para escapársele.
-¡Nunca bajes la guardia!- exclamó y lo golpeó con tanta fuerza que lo mandó volar, dejándolo inconsciente.
Mientras que el otro tipo volvió a levantarse, en busca de venganza.
-Maldita- murmuró y se acercó a ella con rapidez, Rukia no se movió, pero Ichigo fue más rápido y se puso en frente.
-Ahora sí que voy a reír- le dijo y con una patada lo estampó contra la pared más cercana. Rukia vio el momento oportuno y agarró su mano.
-Será mejor que nos vayamos antes de que despierten- él asintió, tratando de no pensar en ellos tomados de la mano, y comenzó a correr detrás de ella.
Corrieron hasta llegar a una plaza vacía y se adentraron un poco hacia la parte boscosa, se soltaron y se agacharon tratando de recuperar la respiración. Ichigo se dejó caer junto al tronco de uno de los árboles y jadeante miró a Rukia.
-Tú… ¿cómo...?
-Coincidencia- le contestó, aunque realmente no fue así.
Él asintió y se recostó, al hacerlo dejó escapar un quejido y apretó su estómago.
-¿Estás bien?
-Si… sólo me molesta un poco.
Rukia lo miró sin creer, le hizo un gesto con la mano para que no se moviera y ella se alejó rumbo hacia la calle. Cuando volvió, lo hizo con una bolsa que tenía el logo de una farmacia. Cuando todavía residía en Karakura, Isshin le había enseñado algunas pautas básicas para atender a un herido. Realmente le alegraba haberle prestado atención.
-Te dije que estaba bien- dijo Ichigo cuando la vio sacar algunas cosas de bolsa.
-Los dos sabemos que no es así- lo miró y le apuntó con un pedazo de algodón- Así que será peor si te resistes.
Ichigo gruñó, pero asintió y se dejó hacer. Rukia se acercó hasta quedarse arrodillada a su lado, mojó el algodón con un poco de agua oxigenada y lentamente lo pasó por su rostro, donde las heridas eran más evidentes.
-Realmente sabes meterte en problemas- murmuró. Ichigo le iba a contestar que era la primera vez en mucho tiempo que lo hacía y que ella no estaba cuando eso, pero calló. No quería violentarla como de costumbre.
Cuando terminó de desinfectar, aplicó una pomada que el farmacéutico le dijo que era para inflamaciones. Estaba tan concentrada en su tarea que no se percató en lo cerca que estaban, pero Ichigo sí que se dio cuenta. Estaba tenso, con los puños apretados fuertemente y trataba de no mirarla a los ojos.
-¿Falta mucho? Molestas.
-Cállate. No tienes derecho a quejarte, fue tu culpa terminar así.
-¡Esos tipos hicieron trampa!
-Lo sé- le dijo, apretando un dedo en uno de los moretones del cachete, haciendo que Ichigo soltase un quejido- Pero como tú mismo dijiste, nunca bajes la guardia. Mucho menos con tipos así.
-Pfh- bufó y esperó a que ella terminara de curarlo. Rukia le puso una curita en la frente y luego se apartó.
-Lo demás será mejor que lo hagas tú- le dijo tendiéndole la crema- A menos que no te moleste que yo lo haga.
Ichigo lo dudó por medio segundo, pero luego agarró la crema y se levantó la camisa colocándose el ungüento en donde tenía los moretones. Mientras tanto Rukia comenzó a buscar algo más en la bolsa.
-Cuando termines tomate esto- le mostró una tableta de pastillas y una botella de agua pequeña- El hombre de la farmacia me dijo que esto servirá para calmar el dolor.
Él asintió y cuando terminó su tarea tomó dos pastillas. Rukia pensó que debía dolerle más de lo que admitía. Luego ambos se sumergieron en un profundo silencio. Ichigo suspiró y la miró.
-Jamás pensé que de todas las personas que pudieran haber aparecido lo hayas hecho tú.
Rukia cerró los ojos y se encogió de hombros.
-Solo fue una casualidad- mintió, tal vez si fuese el antiguo Ichigo se hubiese dado cuenta enseguida de que así era, pero ahora lo creía difícil.
Él frunció el ceño, no sabía por qué, pero no terminaba de creer en sus palabras, pero aun así lo dejó pasar.
-De todas maneras, gracias. Me salvaste.
Rukia sonrió y se acomodó en el césped. Lo sentía húmedo bajo sus piernas, pero no le molestó.
-Yo solo fui una distracción, te salvaste prácticamente solo.
-Ese puñetazo no fue una distracción, al menos no para ese hombre- si pudiera, Ichigo se estaría riendo a carcajadas en ese momento.
-Se lo tenía merecido.
-No lo niego, pero dijo una mentira.
-Si no quieres terminar peor que ahora, será mejor que te calles- amenazó e Ichigo rió lo que pudo por el dolor.
-Tranquila, ya suficiente tendré que explicar en casa como para agregar más moretones.
-Yuzu se va a asustar mucho cuando te vea.
-Y seguro que Karin me va a preguntar a cuántos tipos apaleé.
Ella sonrió y negó con la cabeza.
-Son tan diferentes- murmuró y luego volvieron a quedar en silencio. Rukia comenzó a recoger los algodones y la crema para después tirarlas donde debía, Ichigo la miró sin saber qué decir. Ya le había agradecido, ¿por qué no se levantaba y se iba?
-¿Dónde has estado?- se le escapó preguntar. Maldijo por lo bajo y se rascó la nuca, nervioso.
Rukia lo observó sorprendida, no pensó que le preguntaría por su repentina desaparición.
-Pensé que Urahara o Ishida les habían dicho. He… estado ocupada, es todo.
Ichigo frunció el ceño y la miró a los ojos.
-Hace más de un mes, ¿qué puede llevarte tanto tiempo?
-No sabía que llevabas la cuenta- trató de cambiar de tema, no le gustaba como iba la conversación.
-Eso no importa- gruñó- ¿Por qué desapareciste así?
-Fue de improvisto.
-No te creo.
-¿Ah? ¿Que no me crees?
-Exacto. Estás mintiendo.
Rukia boqueó y frunció el ceño al igual que él.
-No lo hago. Ya te dije que fue de último momento, además, ¿por qué te importa tanto?
-No me importa.
-¿Entonces por qué preguntas tanto?
-Dejaste a todos los demás preocupados.
-Le pedí a Ishida que les dijera que he estado ocupada, eso debió bastar ¿no?
Ichigo apretó los puños y bufó.
-¿Siempre te comunicas a través de él?
-¿Cómo dices?
-También lo haces con Urahara-san y ese Grimm-no-se-qué.
-No entiendo a dónde quieres llegar.
Él tampoco, pero no se lo iba a confesar.
-Ya sabes, eso de desaparecerte pero tener a gente que pueda llevar tus mensajes. Ishida, Urahara-san, Grimm-algo.
-¿Estás molesto por eso?
Si.
-No.
Rukia inspiró hondo y expulsó el aire de una sola vez.
-No te entiendo I-Kurosaki.
-Yo tampoco- pensó.
De pronto, una ligera llovizna comenzó a caer e Ichigo observó el cielo gris. Suspiró y se rascó la nuca.
-Desde que te fuiste ha estado lloviendo- murmuró más calmado, él no sabía si lo decía solamente por la lluvia exterior.
-¿Tú también?- dijo por lo bajo, pero él alcanzó a oir.
-Ishida te lo dijo ¿cierto?
-Eres un cotilla- le dijo sin ánimo, estaba segura que él había escuchado la conversación (más bien sólo al Quincy) hacía unas semanas.
-No ha parado desde entonces.
-Yo no manejo el clima, Kurosaki. No decido cuando debe o no llover.
-Lo sé, pero… no puede ser sólo una coincidencia.
-Pero lo es. No le encuentro otra explicación.
Él asintió y comenzó a jugar con una hoja que estaba tirada en el suelo.
-¿Me vas a decir por qué te fuiste?
Rukia lo observó con añoranza, realmente anhelaba poder decirle todo y no guardarse nada, pero no podía. No debía.
-Sólo… lo creí necesario para poder continuar con mi trabajo.
No le estaba mintiendo, aunque ocultara la mayor parte.
-¿Éramos era una distracción?
-No- dijo moviendo la cabeza- No es así, solo…- no podía terminar la oración. No podía decirle que era por su causa, que lo mejor era que ella desapareciera de su vista, aunque ella podía verlo.
Las gotas de lluvia comenzaron a ser más gruesas y en un acuerdo silencioso decidieron que era hora de irse. Se levantaron al mismo tiempo, aunque Ichigo seguía adolorido. Caminaron hasta la entrada de la plaza, donde Rukia tiró en el basurero lo que ya no servía, y cuando estaba a punto de despedirse, Ichigo habló.
-Ven a cenar a casa- soltó de improvisto, sorprendiéndola.
-¿Cómo?
-Yuzu ya debe estar cocinando algo y lo mejor será ir a un lugar seco y caliente- se excusó como pudo.
-No creo que sea prudente.
-Sólo… déjame agradecerte por lo de hoy. Me sentiría mejor conmigo mismo si sé que comes bien, podrías enfermarte.
Rukia estaba a punto de decirle que ella podía soporta bien la lluvia, incluso si estuviese helada, pero no lo dijo. Lo observó parado enfrente suyo, con una mano en el bolsillo y la otra rascándose la nuca, últimamente repetía mucho ese gesto con ella presente. Ella sabía que si quería seguir como hasta ahora, lo mejor era rechazar su oferta y marcharse, pero no podía ni quería tampoco.
-Claro- sonrió- Vamos, tengo muchas ganas de volver a probar la comida de Yuzu.
Él asintió, contento aunque no lo demostrase demasiado. Comenzaron a caminar, ninguno se apresuró a pesar de que la lluvia era cada vez más fuerte.
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-¡Onii-chan!- exclamó al verlo, no sabía si preocuparse por lo empapado que estaba o por lo golpeado que lucía.
-Estoy en casa- murmuró y dejó sus zapatos a un lado- Y acompañado.
-¿Con visita?
Detrás de Ichigo, una igual mojada Rukia se asomó y le sonrió a Yuzu.
-¡Rukia-chan!- cubrió su boca con ambas manos, no pensó que sería ella la visita- ¡Karin-chan, tráeme dos toallas por favor!
-¡Ya voy!
-Dios, no deberían estar afuera con esta lluvia. Se van a enfermar- los regañó con un tono maternal.
-Lo siento Yuzu, pero la lluvia nos agarró en el camino- se excusó la shinigami.
-Aquí están Yu-¡Ichi-nii, Rukia-chan!- rápidamente se acercó a ellos con las toallas y les dio una a cada uno- ¿Qué te pasó Ichi-nii?
-Ah… bueno, verás… Un puño chocó contra mi rostro. Fue un accidente.
-Onii-chan, ya te he dicho que no te metas en peleas callejeras.
-No fue mi culpa, ellos empezaron la pelea.
-¿Cuántos eran? ¿Pudiste con todos?
Ichigo y Rukia sonrieron, las hermanas actuaron tal cual ellos habían predicho.
Yuzu los mandó a cambiarse, ella le prestó uno de sus vestidos a Rukia y la shinigami no pudo evitar recordar cuando vivía en el armario de Ichigo. Cuando todo recién empezaba.
Al bajar, se encontró con Isshin que discutía con Ichigo por haber llegado a casa todo lastimado, pero cuando le vio le guiñó el ojo de manera cómplice, y siguió con la discusión. Rukia pensó que el ex capitán de la décima división realmente tenía un buen instinto.
-Ya es hora de comer- dijo la pequeña Kurosaki todavía con el delantal puesto, los demás se acomodaron a la mesa e Yuzu comenzó a repartir las raciones de la sopa de pollo.
-¡No puedo creer que Rukia-chan tuvo que llegar para salvarte Ichi-nii!
-¿No te lastimaron, Rukia-chan?
-No, no alcanzó a acercarse a mí cuando tu hermano apareció. Yo creo que le dio más miedo su rostro que el golpe que recibió.
-¡Oye!- las gemelas y su padre estallaron de la risa mientras que a Ichigo le saltaba una vena.- ¡Si no llegaba a tiempo quien sabe lo que ese tipo te hubiese hecho!
-No lo digas de esa manera Kurosaki-kun, me haces sentir como una damisela en apuros.
-No uses esa maldita voz- gruñó- Y para ser una damisela en apuros primero deberías ser una dama.
Rukia frunció el ceño y por debajo de la mesa golpeó a Ichigo en el tobillo, haciendo que la maldijera. Karin se carcajeó más fuerte e Yuzu le preguntó si le pasaba algo. Isshin los miró nostálgico, hacía tanto que no veía esa escena frente a él y realmente agradecía que su querida tercera hija estuviese compartiendo ese momento. Miró el enorme póster de su amada esposa y suspiró.
-Al fin estamos en familia- pensó y siguió tomando la deliciosa sopa de su hija.
Cuando terminaron de comer, en la sobre mesa se seguía charlando sobre la pelea de Ichigo.
-¡Deja de mentir enana!- exclamó golpeando la mesa- ¡Yo no estaba llorando!
-¿No eran lágrimas las que veía en tus ojos, Kurosaki-kun?
-¡Cómprate anteojos si estás viendo mal!
-¿Así tratas a tu salvadora? Eres muy malagradecido.
-Fuiste una distracción, ¿no?
Karin ayudó a Yuzu a recoger los trastos y cuando volvió a la mesa comento algo que había visto en la televisión.
-Dicen que mañana ya va a salir el sol.
-¡Que bueno! La ropa no se seca igual sin el sol.
-Por fin la cancha va a estar libre de agua, siempre nos resbalamos en el barro. Nee, Rukia-chan ¿cuándo vas a ir a ver algún partido mío?
Ichigo observó a la chica hablar con su hermana, todo este tiempo que no la había visto la lluvia no había aminorado, pero ahora que la volvía a ver el pronóstico cambiaba de nuevo. ¿Sería realmente una coincidencia?
-Oye Rukia-chan, ya es muy tarde. ¿Por qué no te quedas a dormir?
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¡Chan!
Fin del capítulo 13.
Lo sé, dejarlo ahí fue muy cruel (? Pero eso los hace felices en el fondo... espero.
Quiero agradecerles a todos los que ponen como favorito a esa historia y sobre todo a los que me dejan aunque sea un pequeño comentario. Mil gracias a:
Aqua
Inverse L. Reena
Andrea Palacios
Yukkiteru Yukitemura Taisho
Sakidi
Uchiha Sam97
Lamento no contestar como tal cada uno de los comentarios, pero les prometo que en el siguiente capítulo lo haré. Así que si tienen alguna pregunta que hacerme, dejen un review y en el próximo les contesto :D
Bueno, eso es todo por esta noche (01:53 am) es hora de descansar este bello cuerpo (?
Espero les haya gustado y nos leemos en el próximo capítulo ;)
