¡No estaba muerta, andaba de parranda!

Ok no, pero no estaba muerta (?

¡Muy buenas mi gente querida!

Por fin yo, con un nuevo capítulo, tardando mucho como siempre.

Lamento el retraso, me pasaron algunas cosas que dificultaron un poco la actualización, pero ya estoy bien y ya está el nuevo capítulo.

Espero que les guste y les voy a decir una cosa, esperen con ansias el siguiente capítulo, se los recomiendo ;)

Algo más, antes de que empiecen a leer, el capítulo de hoy tiene el nombre de una canción. Si quieren entrar en el climax, búsquenla y lean la traducción antes y durante la lectura del capítulo, es de Miley con Nick Jonas.

Ya sin más, los dejo leer.

¡Nos leemos abajo!

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V


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Deathberry una vez más

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Capítulo 17: Before the storm.

Durante el camino de regreso a la tienda ninguno volvió a hablar. Renji sabía que Rukia estaba molesta con él, y realmente tenía por qué, aunque no se arrepentía. Haberle dicho sus verdades a Ichigo, desmemoriado o no, lo había liberado de un peso. Siempre se había sentido culpable por haberse alejado de ella después de que los Kuchiki la adoptaran, pero cuando conoció a Ichigo y supo que su posterior sentencia de ejecución estaba ligada estrechamente a lo sucedido con él, simplemente lo detestó. ¿Por qué sacrificarse por un simple humano? Renji no lo entendió en ese momento, incluso ahora seguía teniendo sus dudas, pero cuando él e Ichigo pelearon en la Sociedad de Almas se dio cuenta de, muy a su pesar, lo fuerte, decidido y obstinado que era. En ese momento pensó que estaba bien dejar la gran responsabilidad de proteger a Rukia en sus manos.

Pero tal vez se equivocó.

Eran pocas las veces que Rukia dejaba ver sus sentimientos, en especial si era algo que la afligía, pero cuando estaba relacionado con Ichigo parecía olvidarse de todo eso y le hacía ver a todos, mediante esos ojos tan expresivos, lo que sentía en ese momento. Le gustaba verla feliz y animada, pero eran muchas más las veces que la veía preocupada, contrariada o triste. Y todo eso sólo tenía un nombre y apellido.

La última vez que la vio tan mal fue después de que Ichigo fuese enviado de nuevo a casa sin memoria. Ella no había salido de la habitación donde él había estado esperando su sentencia. Cuando entró y la vio arrodillada, tratando de calmar su llanto, sintió que volvía a odiarlo. Cada vez que se separaban era así, Rukia siempre se ponía nostálgica pero era seguro que se volverían a ver, incluso cuando Ichigo perdió sus poderes, un suceso que la dejó devastada un tiempo, volvieron a encontrarse. Pero sin recuerdos de alguna vez haberla visto, pensó que esta vez era la definitiva. Pero volvió a equivocarse.

¿Por qué no insistió un poco más para ser él quien se encargara de esa misión? Él también conocía el mundo humano, también conocía a Ichigo, ¿por qué tenía que ser Rukia precisamente?

-Rukia- la llamó antes de llegar a la tienda. Ella se detuvo y lo miró, pero no dijo nada- Sé que estás enojada…

-Enojada es poco, Renji.

-B-bueno, pero escucha- le dijo un poco nervioso, Rukia podía ser peligrosa si se lo proponía- Sé que me pasé, pero lo que dije no era una mentira.

-Renji…

-No, entiende. ¿Te has puesto a pensar en todo lo que has pasado desde que lo conoces? Maldición Rukia, no lo conociste ni veinticuatro horas y le diste tus poderes.

-Basta Renji. No quiero seguir discutiendo esto. Seguiré con esta misión hasta que el Comandante decida que es suficiente.

Ella comenzó a caminar directo a la casa, pero Renji volvió a hablar:

-¿Incluso si terminas rota?

-He estado rota desde mucho antes de conocerte, Renji. Lo sabes bien.

Ninguno dijo nada más y entraron a la tienda. Urahara y Yoruichi levantaron su mirada al sentirlo entrar.

-Bienvenidos.

-Era hora que llegaras Renji, ya tenemos que irnos-le informó Byakuya sin levantar la mirada.

-Si capitán.

Luego fue a la trastienda para dejar el gigai que le habían prestado.

-Rukia, me gustaría hablar contigo un momento- la pequeña asintió y se sentó frente a él.

-Bueeeeeeeno, Yoruichi y yo vamos a preparar el senkaimon- agarró a la gata y la colocó entre sus brazos, para luego irse.

-Dime Nii-sama.

-¿Cómo has estado?

Rukia sonrió, le alegraba saber que Byakuya se tomaba su tiempo para preocuparse por ella.

-He estado bien, Nii-sama. No tienes por qué preocuparte.

-¿Segura? Puedo pedirle al Comandante que te retire de la misión si es lo que deseas.

-No, puedo con esto- negó ligeramente con la cabeza.

-Rukia- dijo con severidad, pero tratando de que no parezca un regaño- Sé que esto puede ser difícil para ti. Está bien si decides echarte para atrás.

Ella observó sorprendida a su hermano, era la primera vez que le daba permiso de dejar de lado una responsabilidad tan importante, y eso hizo que el amor que le tenía como hermana aumentara un poquito más.

-No puedo fallar ahora, Nii-sama. No cuando ya he avanzado tanto.

-Lo más probable sea que luego de leer tu informe el Comandante decida darte un límite de tiempo para volver.

-Lo sé- le contestó con la voz un poco apagada. Sí que lo sabía. Por eso no quería irse, no cuando le quedaba tan poco tiempo cerca de Ichigo para no volver a verlo más.

-Entiendo- murmuró y luego se levantó, haciendo que ella lo imitara- Entonces estaré a la espera de que termines con éxito tu misión.

-Gracias, Nii-sama.

-Ya estoy listo capitán- entró Renji vestido como shinigami. Byakuya asintió y los tres bajaron al sótano, donde el senkaimon los esperaba.

-Nos vemos- despidió la pequeña justo antes de que la puerta se cerrara.

-Esto sí que ha sido inesperado, ¿quién quiere cenar?

-¡Yo!- exclamaron Rukia y Yoruichi, levantando la mano –y pata- para acentuar la afirmación.

-Subamos entonces.

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Ichigo volvió a soñar esa noche, y la siguiente y la siguiente. Siempre la misma escena, siempre queriendo alcanzar a Rukia, pero nunca podía. Y antes de despertar, una voz le decía siempre lo mismo "es hora de que recuerdes, Ichigo", después todo se volvía negro y abría los ojos.

Todas las mañanas tenía la misma pregunta rondando en su cabeza "¿qué tenía que recordar?"

¿Tendrá algún significado ese sueño? No había cambios, era siempre lo mismo. Y lo que más le molestaba era no poder llegar hasta Rukia, todas las noches lo intentaba, corría y corría, pero nunca podía alcanzarla. Ni siquiera la rozaba. ¿Por qué Rukia?

-Mierda, todo esto hace que me duela la cabeza- murmuró y luego se levantó.

De camino al instituto el dolor solo empeoró y los gritos de Keigo no ayudaron en nada.

-¡Deja de gritar en mi oído, idiota!- lo golpeó.

-¡Vaya! Parece que alguien amaneció de mal humor… Bueno, peor que el de costumbre.

-No empieces tú también, Tatsuki.

-No empiezo nada- dijo levantando las dos manos, luego se acercó a él y murmuró bajo en su oído- ¿Qué tal la cita con Orihime?

-¿Ah?- preguntó mirándola extrañado- No era una cita.

-¿Cómo que no? Fueron al cine, la invitaste a comer, ¡eso es una cita!

-Sólo somos amigos, Tatsuki. Y deja de molestar con eso.

-Mmm- se enderezó y cruzó los brazos, Orihime le había contado todo lo que hicieron, incluso lo último, cuando ella apareció. ¿Realmente había sido una coincidencia como decía su amiga? No le estaba gustando nada eso.

Ishida, por su parte, parecía más serio de lo normal. Por supuesto que él notó que tanto Renji como Byakuya habían estado en Karakura hacía un par de días. Esas presiones espirituales no eran difíciles de sentir, pero no estuvieron mucho tiempo. Quiso hablar con Rukia, pero no tuvo oportunidad hasta día. La miró sentada en la rama de siempre y ella, al sentirse observada, lo miró. Uryuu señaló su celular en la mesa y ella asintió. En el almuerzo sería.

Como siempre, subieron a la azotea para comer pero Ishida no se movió de su lugar.

-¿Qué, no vas a comer?-le preguntó Ichigo.

-Adelántense, tengo que hacer una llamada.

-Como quieras.

Cuando ya no hubo nadie en el salón, Rukia entró e Ishida hizo como si estuviese llamando.

-¿Qué ocurre?

-Supe que Abarai-san y Kuchiki-san estuvieron aquí.

-Sí, así fue. Vinieron a buscar mi informe.

-¿Sólo por eso?

-También querían saber cómo me estaba yendo en la misión.

-Supongo que debe ser preocupante para ellos que tengas tú esta misión.

-Algo así. Se preocupan demasiado.

-¿Y no tienen razón de hacerlo? Kuchiki, él y tú compartieron demasiadas cosas. Entiendo por qué se preocupan.

-¿Tú también? Puedo con esta misión y la terminaré perfectamente.

-No dudo de tus capacidades, ¿pero podrás salir ilesa después de esto?

-Ishida…

-No quiero entrometerme en tu trabajo, Kuchiki. Pero tarde o temprano tendrás que irte y volverás a despedirte de él, ¿o acaso no lo harás esta vez?

-Para serte sincera… No he pensado en eso aún. Lo haré cuando el Comandante decida que debo irme.

-¿Y estarás bien con eso?

-Por supuesto que no, pero no puedo hacer nada más.

-Pasa más tiempo con él.

-No. Definitivamente no.

-¿Por qué?- preguntó Ishida y se paró, acercándose un poco a ella, que había quedado apoyada contra el vidrio de la ventana.

-¿No lo entiendes Ishida? No quiero volver a formar parte de su vida, ya una vez la di vuelta de cabeza, no quiero que vuelva a pasar por eso.

-Ya es tarde para eso, Kuchiki. Ya te conoce, te llama por tu nombre. Cuando te vayas para no volver, él preguntará por ti.

-No lo sabes.

-Sí que lo sé, y tú también. Habla con él.

-¿Para decirle qué? ¿Que él y no nos conocimos antes, en circunstancias dudosas y cuando podía ver fantasmas? Sólo me vería como si estuviese loca.

-Él sabe que hay algo que le falta en su vida, tal vez no conscientemente, pero seguro que lo siente.

-No soy yo la respuesta, Ishida.

-¿Sabes cuándo te iras?-terminó por preguntar. Veía en los ojos de Rukia que no era un tema fácil para ella.

-Aun no lo sé, todo dependerá del Comandante. No ha pasado nada relevante respecto a la posible aparición de los poderes de Ichigo, así que tal vez en un mes o dos.

-¿Te iras de la misma forma en la que viniste?

Ella lo miró extrañada y él aclaró.

-Sin avisar.

-Ya te dije que no pensé en eso, Ishida-suspiró.-Estoy segura que me despediré de ustedes cuando el momento llegue.

-¿No le dirás a Kurosaki que te tienes que ir?

-No es necesario que lo sepa.

-Se va a enojar.

-Él siempre está enojado.

Ishida iba a decir algo más, pero vio por la ventana detrás de Rukia el cielo y no pudo evitar comentar:

-Se está nublando.

Rukia volteó y su corazón pegó un brinco cuando observó las nubes grises.

-No vayas a pensar de nuevo que es por mi causa- murmuró.

-Si no es así, es demasiada coincidencia-le dijo.

Detrás de la puerta corrediza del salón, Ichigo escuchó la conversación. O al menos lo que Ishida decía. Sus ojos estaban escondidos tras su flequillo y decidió que era suficiente, así que volvió por el camino de regreso hacia la azotea.

-¡Ichigo! ¿Encontraste tu billetera?- preguntó Keigo al verlo entrar.

-Eh, no… Debí haberla olvidado en casa- contestó y se sentó.

Haber escuchado a Ishida hablar con Rukia fue un simple accidente, él quería dinero para comprarse un jugo y fue a buscar su billetera al salón, pero jamás pensó que terminaría en esa situación. De hecho, estaba por entrar igual, no haría demasiado ruido, pero al escucharlo nombrar a Rukia se quedó escondido tras la puerta.

No entendió por qué hizo eso, como tampoco entendió por qué era tan importante que Ishida hablase con ella a esa hora. Cuando lo vio llegar a la azotea y acomodarse justo en frente suyo para empezar a comer quiso preguntarle, pero sabía que no era el lugar correcto. Así que no lo hizo, de hecho, se mantuvo callado todo el almuerzo y solo hablaba cuando le preguntaban algo directamente.

Ishida lo miró con sospecha, justo cuando le dijo a la shinigami sobre el cielo nublado y ella volteó, él también lo hizo, pero hacia el otro lado. Por el vidrio de la pequeña ventana de la puerta pudo ver puntas de color naranja asomarse y luego irse hacia el lado de la azotea. Al subir y ver a Ichigo tan serio supuso que había estado escuchando la conversación por un buen rato.

-¿Te ocurre algo, Kurosaki?- preguntó cuando la atención de los demás chicos se vio opacada por una de las estupideces de Keigo.

-No me pasa nada.

-¿Estás seguro? Ese ceño fruncido está por llegar al suelo.

-¿Ahora te preocupas por mí, Ishida?

El Quincy levantó una ceja y luego bufó.

-No seas idiota, solo me preocupo por el bien de las personas que tengan que mirarte a la cara y no asustarse.

-Tch, maldito.

El timbre sonó anunciando el fin del almuerzo, y justo cuando todos levantaron sus cosas y se dirigían hacia la puerta, Ichigo volvió a hablar.

-Oye- llamó a Ishida, delante de él.

-¿Qué quieres?

-Tengo que hablar contigo, después de clases.

Ishida pensó que había aguantado bastante.

-Bien- y luego volteó y se fue.

Ichigo inhaló con fuerza y exhaló lo más lento que pudo y después lo siguió. Rukia, detrás suyo, pensó que no sería una conversación muy amigable.

Las horas pasaron lentas para Ichigo, quería que la maldita clase de geografía terminara pronto para poder hablar con el maldito de Ishida. Y de todas maneras, ¿de qué mierda le iba hablar? No tenía por qué enterarse de las cosas de Rukia, apenas y eran conocidos, maldita sea. ¿Qué estaba pasando con él?

Al terminar la clase, juntó sus cosas tratando de que no se note lo apurado que estaba. Vio a Ishida salir y lo siguió hasta llegar detrás del edificio, donde ya no pasaba nadie.

-¿Y bien? ¿De qué querías hablar?

Ichigo lo pensó y lo único que pudo contestare fue:

-Te escuché hablar con Rukia.

La chica cerró los ojos y sus hombros se hundieron un poco, Ichigo sabía que ella tenía que irse.

-¿Nunca te dijeron que es de mala educación escuchar conversaciones ajenas?

-¡No fue porque quise!- se defendió- Fue sin querer.

-Ajá-murmuró y se levantó los lentes un dedo.

-No importa cómo lo hice, lo importante es que lo escuché.

-¿Y qué pasa con eso?

-Yo… ¿es cierto que Rukia se tiene que ir?

-¿Es eso por lo que estás tan molesto?

-Ishida- murmuró la pequeña, sintiendo que estaba pisando un terreno que no debía.

-No estoy molesto.

-Lo estás, pero no me cambies de tema. ¿Por qué quieres saberlo?

-Solo… tengo curiosidad.

-No te hagas el tonto conmigo, Kurosaki.

-¿Qué dices?

-¿Realmente crees que voy a creerte eso de que sólo sientes curiosidad por lo que hablé con ella hoy?

-No es necesario que digas más, Ishida- murmuró casi desesperada la shinigami. Sabía que él no podía hablarle, pero por lo menos esperaba que la escuchara.

-¡Contesta Kurosaki!- dijo ignorándola, por esta vez, haría que idiota se diera cuenta de las cosas, a la fuerza si era necesario.

-¿¡Qué demonios quieres que te conteste!?

-¿Es necesario que te lo deletree para que tu lento cerebro entienda las cosas?

-Con un carajo, Ishida. ¡No sé qué quieres oír de mí!

-¡No es lo que yo quiera oírte decir, es lo que tú quieras decir!

-No entiendo lo que me pides.

-Escucha idiota, porque no lo volveré a repetir. Si te molestaste por las cosas que hablé con Kuchiki en el almuerzo, deberías ver qué es lo que pasa dentro tuyo. No siempre va a estar aquí y ahora lo sabes.

Se alejó de él golpeando su hombro con el suyo, dejándolo con las palabras en la boca. Eso que dijo Ishida le hizo acordar a su padre, cuando Rukia había desaparecido y la lluvia parecía querer llevarse todo.

-Pero no te quedes mirando, porque ella no va a estar para siempre.- ¿él también se había referido a Rukia? Mierda, su cabeza era un enredo tan grande que no sabía dónde comenzaba y dónde terminaba. Lo único que tenía claro era que Rukia se tendría que ir y no sabía por qué, pero eso lo molestaba demasiado.

-Mierda, Rukia- murmuró por lo bajo y luego emprendió camino a su casa.

La shinigami le quedó viendo hasta que se perdió en la lejanía, con las ganas de llorar atoradas en su garganta y deseando que todo terminase pronto.

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Cuando ya estaba lo suficientemente lejos de Ichigo y Rukia, Ishida sacó su celular y marcó un número. Esperó un poco hasta que le contestaron:

-¿Urahara-san?

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En la noche, Ichigo volvió a soñar. Pero esta vez fue diferente.

La neblina seguía cubriendo todo el lugar, era tan gris ahí que a Ichigo le parecía demasiado triste. Buscó con la mirada a Rukia, ella siempre aparecía. Caminó un poco hasta que pisó el listón rojo y en frente, Rukia le daba la espalda.

-Rukia- llamó sin moverse. No quería que ella se fuera corriendo de nuevo.

Ella no se inmutó a su llamado, pero tampoco hizo amago de moverse, así que trató de hablar con ella.

-Escúchame Rukia, necesito que me respondas algo.

Ella no respondió, pero movió un poco su cabeza, dándole a entender que sí lo escuchaba.

-¿Te irás, Rukia?- preguntó y casi se sintió desesperado.

No contestó, pero movió la cabeza de nuevo, en un asentimiento.

-¿Por qué, por qué tienes que irte?

Todo quedó en silencio e Ichigo pensó que no le respondería hasta la vio mover los labios.

-Porque ya no hay nada que pueda hacer aquí.

Él estaba sorprendido, era la primera vez que la Rukia de su sueño le hablaba.

-¿Y qué tenías que hacer?

-Estar a tu lado.

-¿Qué?- preguntó en voz baja, boquiabierto.

¿Qué quería decir con eso? ¿Su sueño le estaba jugando una broma?

-¿Por qué tenías que estar a mi lado?

-Porque era mi responsabilidad, pero eso ya ha terminado.

-¿Qué se terminó?

-Ya no puedo quedarme a tu lado. Voy a tener que dejarte solo.

-¿Rukia?

-Estuve a tu lado muchas veces, Ichigo. Pero no podías verme.

-Espera, Rukia…- de pronto, gotas empezaron a caer y cada vez era más fuertes.

-Y me volveré a quedar parada en la lluvia.

-No, no te vayas- le pidió cuando ella comenzó a avanzar. Él quiso seguirla, pero no pudo. El lazo rojo bajo sus pies comenzó a atarlo y no podía moverse.- ¡Rukia! ¡RUKIA!

-Es inútil, Ichigo- dijo esa extraña voz que siempre le hablaba al final de sus sueños. Rukia ya no estaba y el lazo parecía envolverlo más y más.

-¿¡Quién eres!?

-Es hora de que recuerdes, Ichigo. No puedes esperar más.

-¿Qué es lo que tengo que recordar?

-A Kurosaki Ichigo.

-¿Qué demonios estás diciendo? ¡Yo soy Kurosaki Ichigo!

-Lo eres, pero no el verdadero. Date prisa, o este mundo se inundará.

-¿Qu- pero no pudo seguir porque el agua comenzó a subir hasta cubrirle por completo la cabeza. Intentó liberarse de las ataduras, pero no pudo y poco a poco comenzó a cerrar los ojos.

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Cuando los volvió a abrir, estaba en su cuarto sano y salvo.

-¿Qué demonios fue eso?- se preguntó y vio a través de su ventana el cielo gris. Anunciando una fuerte lluvia.

-¡Despierta estúpido hijoooooo!- exclamó su padre al entrar, pero la reacción de Ichigo no fue la esperada- ¿Qué te pasa?- preguntó y miró hacia la ventana, como él hacía.

Afuera, además del cielo gris, estaba Rukia sentada en el poste, como siempre. Él la miró y ella negó con la cabeza, como respondiendo la tácita pregunta: "¿qué le pasa a mi hijo?" "no lo sé".

-¿Estás bien? ¿Acaso estás enfermo? ¡No me digas que estás madurando!

-Cállate viejo- contestó desviando su mirada a él.

-Te ves extraño hijo, ¿acaso tuviste un mal sueño?- preguntó y luego sus mejillas se sonrojaron- ¡No me sigas que tuviste uno de esos sueños! ¡Ah, pillín!

-¡No tuve esa clase de sueños, viejo pervertido!

-¡No está mal tener esa clase de sueños, hijo mío! Es normal a tu edad y…-no pudo seguir porque Ichigo lo había pateado.

-¡TE DIGO QUE NO!

-¿Entonces qué te pasa?- le preguntó, reincorporándose lentamente.

Ichigo dudó, no sabía si hablarlo con su padre pero… ¿qué es lo que tenía que hablar en realidad?

-Viejo, tu… ¿sabías que Rukia tiene que irse?- soltó al fin. Isshin levantó ambas cejas ante la confianza de su hijo al llamarla por su nombre.

-Sí, lo sabía. ¿Por qué?

-¿Por qué no me lo dijiste?

-Acaso… ¿tenía que hacerlo?

-No, es decir…

-Ichigo- interrumpió el balbuceo sin sentido de su hijo- ¿Te molesta acaso que Rukia-chan se vaya?

Y ahí estaba la maldita palabra de nuevo, ¿por qué tenía que molestarle necesariamente?

-No lo sé- confesó- No sé cómo sentirme, ni qué es lo que me pasa.

-Escucha hijo, ¿te acuerdas de la conversación que tuvimos hace un tiempo sobre encontrar personas reales?- él asintió- Te lo dije en esa ocasión, Rukia-chan es la definición más clara acerca de una mujer real. ¿Recuerdas lo que te dije después? Acerca de que no te quedes mirando.

-Que no iba a estar siempre.

-Si- asintió- Eso te está pasando, hijo.

-¿Qué? No entiendo, papá.

-Ichigo, si esperas sentado y mirando porque no sabes que hacer, simplemente va a pasar de ti y nunca más podrás verla de nuevo.

-¿Verla?- susurró, recordando su sueño.

-Sé que muy dentro de ti, sabes que tengo razón. Pero no seas tan obstinado y deja que sea tu corazón el que te guíe, no tu cabeza.

Le dio una palmada en su hombro y salió de la habitación. Rogaba que su hijo encontrara pronto una respuesta.

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Al día siguiente, ni él ni Ishida intentaron hablar con el otro. Ni siquiera para burlarse. A los demás les pareció un poco extraño, pero nadie comentó nada, inclusive Orihime decidió no callar al respecto aunque le carcomía por dentro pensar que sus amigos estaban peleados.

Por alguna razón que Ichigo no terminaba de entender, decidieron que ese día irían a la tienda de Urahara. El pelinaranja se negó en un primer momento, pero al final terminó aceptando simplemente porque no tenía nada que hacer ese día. Sólo por eso.

Rukia tuvo que adelantarse a ellos para poder usar el gigai antes de que ellos llegaran. No le gustaba tener que recurrir a eso, pero hablar con el Quincy le hizo pensar en muchas cosas.

-¡Bienvenidos!

-Con permiso- dijeron los cuatro al entrar.

-Pasen, pasen. ¿Quieren tomar té? Ururu hizo unas galletas riquísimas.

-¡Oh! Yo ayudaré a Ururu-chan- exclamó Inoue.

-No preocupes, Inoue-san, Kuchiki-san ya la está ayudando.

Cuando llegaron a la sala, Rukia y Ururu ya estaban acomodando las tazas.

-Gracias por ayudarme, Kuchiki-san.

-No hay problema, es lo mínimo que puedo hacer.

-Awww, que linda escena. Parecen hermanitas, aunque Ururu debería ser la mayor, es la más alta- dijo justo antes de que una de las tazas se estrellara en su rostro, haciéndolo caer.

-Será mejor que no digas más o te tiro la tetera.

La frente de los cuatro se pintó de azul, con miedo a que la amenaza de la pequeña shinigami se hiciera realidad. Pasado ese momento, se sentaron a la mesa a disfrutar el té, hasta que Urahara exclamó:

-¡Es cierto!- y comenzó a buscar en sus bolsillos- Kuchiki-san, necesito pedirte un favor.

-¿Qué ocurre?- le preguntó, tratando de no mirar a Ichigo, quién estaba al lado del ex capitán.

-¿Puedes ir a comprarme esto? Sé que podría ir Ururu, pero la pobre tiene deberes del colegio y no me gustaría interrumpirla.

Rukia lo miró extrañada. Agarró el papel que le tendía y lo leyó.

-¿Quieres que vaya ahora?

-Por favor-asintió-Más tarde puede que estén cerradas esas tiendas.

-Está bien, me voy entonces.

-¿Quieres que te acompañe, Kuchiki-san?- preguntó Inoue.

-No es necesario, gracias Inoue.

Y luego se marchó. Ichigo maldijo su suerte, quería hablar con ella sobre… cualquier cosa y al final no tuvo oportunidad. Se levantó de un brinco, asustando a Inoue que estaba del otro lado.

-Voy a pasar al baño-le dijo a Urahara.

-Claro, Kurosaki-san. Sabes donde es.

El chico asintió y se dirigió al baño, Urahara miró a Ishida y éste asintió.

-Por cierto, Ishida-san, tengo tu pedido. ¿Te parece si me acompañas a buscarlo?

-Claro, gracias.

-Ustedes sigan comiendo las galletas de Ururu, enseguida volvemos- les dijo a Chad y a Orihime, para después caminar hacia otra habitación, cerca del baño.

Al entrar, dejaron la puerta entre abierta.

-¿Realmente esperas que esto funcione, Ishida-san?

-Kurosaki es un idiota muy simple. No sería la primera vez que escucha una conversación en donde se la nombra.

-Nunca pensé que me llamarías para poder idear un plan, ¡me alegra no ser el único que apoya el IchiRuki!

-No sé si quiero saber qué es eso- murmuró, acomodándose los lentes.

Antes de que Urahara pudiera responder, escucharon el sonido de la cadena y después de la puerta que se abría.

-Lastimosamente Kuchiki-san tendrá que irse pronto- comenzó.

-¿Ya sabe cuándo tiene que irse?

-Aún no, pero no dudo que sea pronto. Después de todo, no hay nada que la ate aquí.

Del otro lado de la puerta, Ichigo apretó su mano en un puño. ¿Cómo decía que no había nada que la retuviera en Karakura? ¿No tenía amigos acaso? Porque Inoue, Chad e Ishida lo eran ¿no? ¿Y qué había de sus hermanas? Cuando ella se vaya la van a extrañar mucho, al igual que su padre. ¿Y qué pasa con…?

Mierda.

Dejó todo lo que tenía en la tienda y no le molestó despedirse de nadie, lo único que hizo fue correr hacia la entrada, ponerse sus zapatos y salir corriendo.

-Ojalá resulte como lo planeaste, Ishida-san.

-A partir de ahora, todo depende de él.

Urahara e Ishida volvieron a la sala y el tendedero decidió cubrir al pelinaranja.

-Parece que a Kurosaki-san le salió un imprevisto y tuvo que irse.

-¿Se fue sin sus cosas? Debió haber sido algo muy importante.

-No te preocupes, Inoue-san. Más tarde le mandaré sus cosas con Tessai.

La chica asintió, pero la preocupación siguió. Ya mañana le preguntaría qué le pasó. Por otro lado, el Quincy y el shinigami rogaban que todo saliera bien.

Antes de que se largue la tormenta.

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Y así, señoras y señores, es como se termina un buen capítulo de manera misteriosa (?

Lo admito, me gusta terminar mis capítulos así, les dan estilo.

Como dije arriba, esperen con ansias el próximo capítulo, yo sé lo que les digo ¬w¬

Hoy no voy a poder responder a los reviews uno por uno, no porque no quiera, sino por falta de tiempo. Pero ustedes saben lo agradecida que estoy que siempre me comenten y digan lo que piensan sobre cada capítulo 3

Agaeti du Evarinya, Nenyanga, Gabi Loxar, NyvLonele, Yukkiteru Yukitemura Taisho, fel01, Ari, Aqua, A AA, Uchiha Sam97, Rukia-chan 93, Shinran, Guest, Andre y se que hay uno más pero ff no me muestra y el correo me está andando mal. Infinitas gracias por sus palabras, son los mejores por lejos.

P/D: Amo cuando me dejan reviews largas.

Ya es todo por hoy, espero les haya gustado y nos leemos en el siguiente capítulo.