¡Muy buenas mi gente querida!
Esperen, déjenme llorar de la felicidad de que por fin pude terminar este capítulo.
Bueno, ya lloré y puedo decir que realmente lamento haber tardado tanto.
Tuve parciales que me consumieron la vida, sumando la falta de inspiración.
Pero hoy, sábado 2 de Junio, por fin puedo continuar esta historia.
A todo esto, hay algo zukulemto esperando a ser leído en compensación por la tardanza ¬w¬
Ya sin más, espero que les gusta el capítulo.
¡Nos leemos abajo!
l
l
l
l
l
l
l
l
V
.
Deathberry una vez más
.
Capítulo 20: La cadena.
Desde que Ichigo le contó acerca de sus sueños, Rukia decidió que también debería vigilarlo de noche. Y debía admitirlo, le estaba pasando factura. Dormía muy poco y estaba a su lado casi todo el tiempo, por no decir que completamente. Las escasas horas que podía dormir era cuando estaba en clases y no era tan cómodo la rama del árbol.
-Deberías ir a descansar, Kuchiki. No te ves muy bien.
-Tranquilo. Son solo gajes del oficio.
-Permíteme discernir- dijo Ishida mientras se acomodaba los lentes.
El Quincy y la shinigami estaban en el patio, alejados de todos.
-No tienes que preocuparte, Ishida. Estaré bien.
-¿Kurosaki te ha visto así?
-Ishida.
-Lo siento, Kuchiki, pero de verdad no pareces estar bien. Estás pálida y ojerosa.
-Gracias, eres muy lindo al decirle eso a una chica.
-Lo digo en serio.
-Lo sé- suspiró y se masajeó el puente de la nariz- Pero es algo que tengo que hacer. Forma parte de mi misión.
-¿Cuál es tu misión? Después de todo este tiempo…
-Imagino que ya debes intuirlo, Ishida, eres un chico listo.
-Quiero que me lo confirmes.
-No es el momento- se miraron a los ojos, ambos sabían que lo que el otro, pero por ahora no era necesario ponerlo en palabras.
El timbre sonó y ambos emprendieron camino a sus respectivos lugares. Ishida se acomodó en su lugar justo para ver cómo Rukia se quedaba dormida en una incómoda posición sobre la rama. El chico suspiró y antes de que llegara la profesora, caminó un par de asientos atrás.
-Kurosaki.
-¿Qué ocurre Ishida?- preguntó sin ganas.
-¿Has visto a Kuchiki estos días?
-¿Qué?- balbuceó nervioso- No sé de qué me estás hablando.
-No te hagas el estúpido conmigo y respóndeme.
-No, no la he visto hace unos días- murmuró- ¿Por qué tanto interés en ella?
-Tus celos son innecesarios conmigo, Kurosaki. Solo me preocupa.
Ichigo farfulló con molestia y lo observó sin negar o afirmar nada.
-¿Acaso está enferma?
-Tendrás que averiguarlo tú- y luego se alejó hasta su asiento.
.
.
.
De regreso a casa, Ichigo no pudo sacarse de la cabeza la preocupación de su amigo. Suspiró varias veces, pensado en lo que podía hacer. Rukia, detrás de él, caminaba más dormida que despierta. Sus pasos lentos y descoordinados daban la sensación de que caería al suelo en cualquier momento.
Repentinamente Ichigo se detuvo y casi choca con él. Lo miró con extrañeza y siguió su mirada hacia un poste de luz, pero lo que él miraba era una pequeña botella de vidrio tirada, con flores y agua esparcida alrededor. Se acercó hasta acuclillarse y ponerlo de pie, junto con las flores.
-Mira que hay idiotas que no respetan nada- murmuró para sí mismo- Mañana te traeré flores nuevas- luego se levantó para volver a su camino.
Rukia no se movió de su lugar, pensando si fue o no coincidencia que Ichigo hiciera eso, justo cuando el espíritu de un niño pequeño estaba llorando al lado de las flores caídas. Y no solo eso, prometerle que le traería unas nuevas.
-¿Acaso…?
Más adelante, Ichigo pensaba si lo que había escuchado había sido producto de su imaginación. ¿Era posible relacionar esa botella con flores a un niño llorando? Él no vio nada, simplemente escuchó un sollozo y luego todo tirado. Seriamente pensaba que se estaba volviendo loco, desde que tenía esos sueños había comenzado a escuchar cosas donde no debía.
-Estoy en casa- anunció, sacándose los zapatos.
-¡Bienvenido hijo!- exclamó Isshin recibiéndolo con una patada que Ichigo logró esquivar.
-¡Esa no es manera de recibir a tu hijo ni a cualquier persona!
-¡Tienes que aprender a defenderte, hijo mío!
-Cállate y déjame pasar- dijo, empujándolo con el hombro.
Isshin estaba por gritar algo más, pero vio entrar a Rukia y por su expresión intuyó que se trataba de algo grave.
-Rukia-chan- murmuró por lo bajo.
-Tengo que hablar con usted, Isshin-san.
-Entiendo, ven, vamos a la clínica, ahí no nos van a molestar.
Isshin se aseguró se cerrar la puerta con seguro antes de voltearse a hablar con la shinigami.
-¿Te encuentras bien, Rukia-chan?
-Es solo falta de sueño, no se preocupe- hizo un gesto con la mano para mostrar tranquilidad- Ahora, necesito hablar de Ichigo.
-¿Qué ocurre con él?- preguntó, apoyándose sobre su escritorio.
-Imagino que sabe cuál es mi misión.
-Lo sospecho, sí.
-Kyoraku-sama me pidió que viniera al mundo humano para vigilar a Ichigo, quería que compruebe que realmente ya no tiene memorias ni poderes.
Él asintió, comprobando tal vez que realmente ya lo sabía.
-Así fue hasta un par de días- suspiró y tocó su frente, tratando de ordenar sus ideas- Ichigo me contó que ha estado teniendo sueños extraños, Urahara y yo creemos que se trata del verdadero Zangetsu.
-¿Cómo dices? Se supone que está sellado.
-Así es, pero parece ser que pudo encontrar la manera de ingresar al subconsciente de Ichigo. Antes, cuando tenía pocas semanas aquí, Ichigo tuvo pequeños momentos en lo que parecía sentirme, pero eran esporádicos. Ahora es diferente.
-¿Qué tan diferente?
-Usted también presenció la vez en la que Ichigo incrementó por poco tiempo su reiatsu. No sé qué lo llevó a hacerlo consiente, pero he estado vigilándolo de noche también. No siempre sucede, pero hay ocasiones que se vuelve a repetir ese momento.
-¿Tú crees que Zangetsu hará que mi hijo recupere su memoria y poderes?
-No creo que él vaya a recordar algo de su pasado como shinigami, pero sus poderes…
-¿Le has dicho a Kyoraku-sama todo esto?
-Por ahora solo sabe acerca de los sueños. Necesito saber con más exactitud lo que ocurre. Es por eso que le pido su ayuda,
-Quieres que lo vigile cuando tú no puedes hacerlo- afirmó y Rukia asintió- Esto se está volviendo más complicado, Rukia-chan. Se suponía que esto no debía ocurrir.
-Ichigo es fuerte... el shinigami que lleva dentro lo es, debimos esperar que algo así no lo retendría demasiado tiempo.
-Por ahora no ha mostrado indicio de estar recuperando sus poderes estando en casa, pero estaré más atento y me aseguraré de mantenerlo vigilado de noche. Mientras tanto, tú debes descansar, estás a punto de caer desmayada.
-Se lo agradezco- sonrió y se volteó para irse- Nos vemos pronto.
-Rukia-chan- llamó antes de perderla de vista, ella se giró a verlo- Me alegra que hayas sido tu a quién mandó el Comandante General.
La shinigami sintió algo cálido envolverle al escucharlo. No dijo nada, pero sonrió sinceramente y luego se fue.
Al otro día, Ichigo llevó las flores de camino a clases. Ya no escuchó a ningún niño llorar y eso le hizo sentir mejor de alguna manera.
Durante todo el día tuvo la extraña sensación de que algo faltaba y que Ishida lo mirara como si le gritara que haga algo no ayudaba mucho. Rechazó una salida con sus amigos, cosa que hizo que Keigo hiciera un berrinche y que Inoue se entristeciera un poco, pero él tenía otros planes.
Caminó con falsa seguridad y cuando llegó lo único que pidió fue que no estuviera él.
-Oh, Kurosaki-san, bienvenido.
-Gracias Ururu.
-¿Busca a Urahara-sama?- mientras retomaba su trabajo de barrer- Él no se encuentra ahora.
-Sí, no, yo…- se rascó la nuca y suspiró- Busco a… Busco a Rukia.
-Kuchiki-sama está durmiendo.
-¿Durmiendo a esta hora? ¿Se siente mal?- preguntó preocupado.
-B-bueno… ella ha estado trabajando demasiado y casi no dormía.
-Entiendo, entonces es mejor que me vaya.
-K-Kurosaki-san- llamó antes de que se volteara- Kuchiki-sama ya ha dormido demasiado… ¿podría despertarla?
Ichigo levantó una ceja y asintió.
-Claro-le dijo y entró a la casa.
-Es la tercera habitación del fondo- le explicó antes de cerrar la puerta.
Buscó la habitación según lo que había dicho la niña y tocó la puerta, esperó un poco y volvió a tocar, entonces decidió simplemente entrar. La habitación estaba poco iluminada debido a que las cortinas tapaban la ventana y sobre el futón estaba Rukia, durmiendo sin ser consciente de que él estaba ahí.
Se sentó a su lado, mirándola directamente y sonrió al ver su cabello desparramado por la almohada.
-No deberías trabajar tanto si vas a terminar así, tonta- murmuró mientras rozaba su rostro con sus dedos. Tenía una piel tan suave que parecía porcelana, recorrió cada rincón de su rostro sin tocar sus labios, y cuando llegó a su frente acomodó su flequillo haciéndole cosquillas. Rukia apretó los ojos y lentamente los abrió.
-¿Ichigo?- peguntó con la voz ronca.
-Hey dormilona, ya es hora de que te levantes.
-¿Qué hora es?- dijo mitras se incorporaba hasta quedar sentada y rascarse un ojo.
-Son cerca de las cinco de la tarde.
-¿Qué?- exclamó más espabilada- ¿Dormí tanto?
-Ururu dijo que trabajaste demasiado, ¿era necesario llegar a este extremo?
-Lo sé, es solo… que tenía que hacerlo, pero ahora voy a dormir más.
-Espero que así sea.
Luego quedaron en silencio, Rukia trataba de espabilarse todavía e Ichigo recién en ese momento se dio cuenta de lo que tenía puesto.
-¿Acaso no había de tu talla?- le dijo mientras reía.
Rukia no entendió, pero luego se miró y frunció el ceño. Antes de caer dormida Urahara le había dicho que se ponga un pijama suyo, pera no estar incómoda. Y, por supuesto, le quedaba enorme.
-Cállate, solo me prestaron- se abrazó a sí misma, sus mejillas estaban un poco rojas y el ceño más hundido. Ichigo, sin embargo, no dejaba de reír.- ¡Ya deja de reírte!
Agarró su almohada y trató de golpearlo, pero Ichigo lo agarró antes de que lo golpeara.
-Vamos, no seas violenta, hasta te queda bien- trató de calmarse, pero la risa se le escapaba.
-No te burles, idiota.
Ichigo decidió, por alguna extraña razón, alargar su mano para acomodar de nuevo su flequillo. Rukia quedó tan sorprendida que no se movió e Ichigo, al darse cuenta de lo que hacía, permaneció congelado en su lugar. Tragó grueso y la miró. No sabía por qué, pero sentía que Rukia se había puesto nerviosa a pesar de la estoicidad de su mirada. Tomó aire y cuando la pequeña shinigami pensaba que bajaría su mano, no se le ocurrió que lo haría a su mejilla. Su corazón comenzó a martillar tan rápido contra su pecho que esta vez Ichigo sí estaba seguro que ella estaba nerviosa. Tan rápido como hizo eso, volvió a acariciar su rostro, haciendo que Rukia cerrara los ojos.
Ichigo pensó que ella se veía tan linda con su corto cabello desarreglado, ese pijama que le quedaba enorme y sus mejillas sonrosadas que no se pudo resistir a agacharse un poco y unir sus labios.
Era la segunda vez que se besaban, pero no pudo evitar pensar que de alguna manera, él ya conocía esos labios mucho más que eso. Rukia puso una mano encima de la suya y la otra sujetó su camiseta, estrujándola entre sus dedos. La otra mano de Ichigo fue a parar a su nuca, tocando un poco su oreja, como si quiera acercarla más de lo que ya estaban.
El beso, que en principio parecía calmado, comenzó a ser más fuerte y salvaje. Ichigo usó su lengua para abrirse paso y Rukia correspondió el gesto sin negarse, mordió un poco su labio inferior y acercaron un poco más sus cuerpos. La última vez se besaron más por la tensión del momento que por otra cosa, pero ahora que se besaban por el simple hecho de hacerlo, les daba a ambos una sensación más placentera.
Se besaron tanto que para cuando se separaron tenían los labios un poco hinchados. Ichigo le robó un pico más y luego se separaron completamente. Ninguno quiso decir algo al respecto, así que Rukia se levantó y lo miró.
-Iré a cambiarme, ¿me esperas?
-Claro.
-¡Pero Yoruichiiii!
-Ya te dije que no, Kisuke.
-¿Por qué no dejas que un shipper cumpla su sueño de ver a su OTP canon?
-¿De nuevo con eso? Ya estás viejo para seguir con esas cosas.
-Ya te he dicho que estoy en mi plena juventud.
-Sí, sí, será mejor que continúes con tu trabajo.
-Eres muy mala, Yoruichi.
Ella levantó su pequeña ceja y bufó. Ella y Urahara estaban en su laboratorio, él no había dejado de trabajar desde que se había enterado de los sueños de Ichigo y todavía sentía que no avanzaba. Estaba tan concentrado que no había sentido llegar al ex shinigami sustituto, fue Ururu la que le avisó y cuando supo que él se había ido a despertar a la pequeña Kuchiki quiso ir rápidamente para espiarlos, pero Yoruichi saltó encima suyo y lo arañó.
-Será solo un minuto.
-Ya no tenemos un minuto, Kisuke.
Él suspiró y volvió a su trabajo, era cierto que necesitaba terminarlo pronto, ya que parecía que los poderes de Ichigo estaban volviendo poco a poco. Sabía que tarde o temprano algo así podría ocurrir, pero no pensó que sería tan pronto. Él había esperado a que tardara al menos unos diez años, pero al parecer su zampakuto no pensaba igual.
-¿Cuándo se lo dirás a Kuchiki?
-No lo sé, creo que me golpeará cuando se enteré- rio.
-Seguro lo hará- asintió la gata.
-Gracias por darme esperanzas- murmuró- Pero por ahora es mejor no decirle nada, no es del todo seguro aún que ocurra.
-¿Qué hay de Isshin? ¿A él se lo dirás?
-Isshin-san sabe que estoy trabajando en algo, tarde o temprano será él quien venga a preguntarme. Mientras tanto, sólo lo sabremos nosotros y Kyoraku-sama.
-¿Resultará?
-…Eso espero.
.
.
.
Cuando Rukia salió cambiada, Ichigo le dijo que tenía que comer algo para recuperar fuerzas y la invitó a merendar fuera. Ella sonrió agradecida, esos pequeños gestos eran algo que él jamás perdería, a pesar de que ya no tenía memoria.
Ichigo la llevó a un pequeño café que hizo que Rukia lo mirara con nostalgia, recordando la primera vez que fueron a ese lugar.
.
Flash Back
.
Fue una de las veces en la que Rukia había ido al mundo humano y había vuelto al instituto junto a Ichigo. Ya habían salido de clases cuando, caminando de regreso a casa, vio algo que la hizo emocionar.
-¡Es Chappy!
-Ay no- murmuró el chico cuando la vio correr hasta la vidriera.
-¡Mira Ichigo!- señaló la vidriera- ¡Dice que hay un especial de Chappy en este café!
-¿Y qué quieres que haga con eso?
-¿No es obvio? Invítame a tomar uno.
-¿Estás loca enana? No voy a gastar el dinero de mi mesada en un café con forma de Chappy.
-No seas avaro, te devolveré.
-¿Cuándo?- preguntó levantando la ceja.
-Algún día, pero sabes que lo haré.
-Claro que no, enana mentirosa, nunca me devuelves el dinero que gasto por ti.
-Solo porque el dinero de aquí no es el mismo que en la Sociedad de Almas.
-No me sirve de nada tener dinero de allá si lo tengo que usar aquí.
-Ya, deja de quejarte y cómprame uno- le dijo cruzado sus brazos.
-Ya te dije que no, consíguete tu propio dinero- se volteó dispuesto a irse cuando escuchó un sollozo y se sintió palidecer- No te atrevas- le dijo antes de girar y verla sacar un pañuelo de su bolsillo.
-Eres tan injusto conmigo, Kuroski-kun- lloriqueó- Yo siempre hago todo lo que me pides y tú… ¿no puedes comprarme al menos un café? A veces siento que solo me usas para satisfacer tus deseos carnales y luego me tiras como si fuera un trapo.
-No sigas, enana del demonio- pidió un poco nervioso al ver que la gente se acercaba a curiosear.
-¿Acaso no he sido buena? ¿No cumplo con tus expectativas?- siguió diciendo mientras se secaba imaginarias lágrimas.
-Cállate ya- amenazó entre dientes cuando escuchó a la gente murmurar.
-Vaya, parece una pelea de parejas.
-Pobre chica, debería dejar a ese idiota.
-Todos los hombres son iguales, solo te quieren para una cosa.
Ichigo sintió sus mejillas calientes y se acercó a Rukia a paso agigantados para tomarla de la mano y entrar al café.
-Pide tu maldito café y vámonos de aquí- le dijo mientras se sentaba en una mesa lejos de la vidriera.
Rukia sonrió e hizo el pedido, luego fue a sentarse con él. Ichigo seguía cabreado así que decidió no molestarlo. Cuando trajeron el café, él también recibió uno.
-Yo no te pedí uno- le dijo a Rukia.
-Ya lo sé, pero ya que estamos los dos aquí, disfrutemos los dos.
-No sé si pueda disfrutarlo si soy yo quién tiene que pagar.
-Ya, no te quejes y tómalo.
Él suspiró y antes de tomarlo se dio cuenta del dibujo que tenía el café. Era Chappy, sí, pero tenía la forma de su cabello y al ver el de Rukia, tenía el suyo. Antes de que lo tomara, le dijo:
-Cambiemos.
-¿Qué? ¿Por qué?
-Solo hagámoslo.
-No si no me dices por qué eso tan de repente.
-Solo… no quiero tomar un café que se parece a mí, ¿sí?
Rukia levantó una ceja, incrédula.
-¿Es eso?
-Solo cambiemos.
-Bien, bien- dijo para luego pasarle su taza y agarrar la de él- ¿Contento?
-No me hables como a un niño.
Rukia se resistió al comentario de que, para ella, si lo era, así que solo dio el primer sorbo y sonrió pícaramente.
-Eres bastante rico en forma de Chappy- se burló.
Ichigo volvió a sentir sus mejillas calientes.
-Maldita enana- murmuró antes de tomar el suyo.
.
Fin de Flash Back
.
Después de eso había obligado a Ichigo un par de veces más a tomar un café, a pesar de que el especial de Chappy solo fue esa vez.
-¿Ocurre algo?- preguntó Ichigo al verla perdida en sus pensamientos. Ya estaban sentados, esperando el pedido.
-No, nada. Solo me recuerda a un lugar al que fui una vez.
-¿Y… acaso te trajo algún recuerdo en específico?
-Algo así- y aunque Ichigo quiso seguir preguntando, la mesera había llegado con sus cafés y un plato con medialunas.
-Que lo disfruten- dijo y se retiró.
Solo en ese momento Rukia se dio cuenta que estaba hambrienta y comió al menos cinco medialunas ella sola.
Ichigo solo tomó su café mientras a veía comer, casi ríe viendo la velocidad con la que comía, realmente parecía hambrienta. Justo cuando iba a empezar alguna conversación, escucharon el sonido del freno de un auto y luego un choque. Ambos miraron por la ventana y afuera ya se había juntado un par de personas mientras que el conductor del auto bajaba con miedo. El coche estaba completamente abollado en la parte de adelante, unos metros más alejados había una bicicleta destruida.
-¡Alguien llame a la ambulancia!- gritó una mujer mientras se acercaba a cuerpo de un chico tirado en la calle.
Todo el revuelo del accidente atrajo más gente que se acercaba a ver.
-Parece grave- le dijo Rukia, aunque ella sabía que ya no había salvación para el chico de la bicicleta. Miró a Ichigo, quien no podía despegar su mirada de la ventana y parecía algo impresionado- ¿Ichigo? ¿Lo conoces?
-No, no sé quiénes son.
-¿Qué te pasa, entonces?
-Es solo… ¿Rukia?
-Dime.
-¿Tú también ves al tipo de la bicicleta con una cadena en el pecho?
.
.
.
¡Chan, chan, chaaaaaaaaan!
Por fin Ichigo está volviendo a recuperar sus poderes, poco a poco, pero lo hace.
¿Qué les pareció el beso? ¿Les gustó? Ojalá que si, yo se que querían algo así ¬w¬
Ahora, para hacer honor a este glorioso sábado, ¡respuestas!
.
Jean: Todavía no sabemos qué está haciendo Urahara, pero seguro que ya tienen sus sospechas. Hay cariño IchiRuki hoy, ¡y qué cariño! Inoue va a seguir intentando algo con Ichigo hasta que vea con sus propios ojos lo que está pasando con Rukia, y prometo que será todo un drama (?
.
Yukkiteru Yukitemura Taisho: Yo también tengo miedo, y soy la autora (?
.
Andre: Dentro de poco sabremos qué pasa entre esos dos, pero por ahora seguirá como un misterio.
.
Yui-chan6910: ¡Muchas gracias por elegir esta historia que se actualiza cada muerte de un obispo! Ya está el segundo beso, ahora... ¿para cuándo el tercero?
.
fel01: Kyoraku tienes buenas intenciones, pero no siempre los medios correctos.
.
Nami: Lamento que esperes tanto por los capítulos, espero que este te haya gustado también.
.
NekoMimiR: ¡Gracias por seguir la historia! Espero te guste este capítulo.
.
Celine: Si tu mente pervertida trabajó en eso, me imagino ahora (?
.
Mia: Pasaron 84 años, pero llegó (?
.
Guest: No lo voy a abandonar, lo juro.
.
Uchiha Sam97: Muchas gracias por tus palabras, espero que este capitulo también te haya gustado.
.
Guest#2: ¡No llores!
.
Y listo, mil gracias a todos los que me escriben.
No se olviden de dejarme reviews si les gustó (o no) el capítulo y trataré de no tardar tanto la próxima.
Quiero intentar terminarlo relativamente rápido para empezar un nuevo fic IchiRuki, pero solo hasta entonces.
Ya sin más, nos leemos el próximo capitulo.
