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¡Muy buenas mi gente querida!

Por fin, un capítulo más, a un día del cumpleaños de nuestro fresa favorito.

Después de mil años, espero que les guste este capítulo.

Ya, sin más, los dejo leer.

¡Nos leemos abajo!

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V


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Deathberry una vez más

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Capítulo 21: Revelación.

Nanao pensó que, cuando Kyoraku Shunsui fue nombrado Comandante General de los shinigamis, muchas cosas cambiarían. Y lo hicieron, si, pero había cosas que lastimosamente siguieron igual.

-¿Dónde se metió ese hombre? Siempre deja el papeleo para última hora y mañana hay una reunión importante- murmuraba mientras caminaba con prisa por los pasillos del escuadrón, lo más probable sea, pensó, que esté durmiendo la siesta.

Y así lo encontró luego de varios insultos después, su capitán estaba recostado en el suelo junto al patio con su gran sombrero cubriendo su rostro.

-Ahí está, llevo buscándolo toda la mañana. No puede desatender sus obligaciones así como así- regañó acomodándose los lentes.

La respiración, antes tranquila del capitán, se vio interrumpida por una fuerte aspiración nasal, haciendo que se sentase de un solo tirón, asustando un poco a la teniente.

-Nanao-chan- llamó, su voz sonaba tan seria que ella no pudo evitar tener un mal presentimiento- Comunícame con Urahara.

-¿Ocurre algo malo?

Kyoraku levantó su sombrero, dejando ver su único ojo sano. Tenía el ceño fruncido y una intensa mirada, casi daba miedo.

-Eso es lo que pretendo averiguar.

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Ichigo no había podido dormir desde el accidente. Sentía que se estaba volviendo loco, no podía encontrar respuesta lógica a lo que había visto. Y los comentarios de Rukia no habían ayudado mucho tampoco.

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Flash Back

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-¿Lo ves?

Rukia guardó silencio hasta que volvió su mirada a la venta y de nuevo a él.

-El muchacho de la bicicleta está tirado en el suelo, Ichigo.

-Lo sé, pero es diferente. El que yo veo tiene una cadena en el pecho- dijo casi con desesperación.

-Es solo imaginación tuya, en unos días empieza el periodo de exámenes, ¿no?- preguntó condescendiente- Tu mente solo te está jugando una mala pasada.

-No, no es…- volteó a mirar de nuevo al chico con la cadena, pero ya no estaba. La cabeza comenzó a darle vueltas y rascó sus ojos, como tratando de arreglar su vista- Tienes razón, tal vez solo vi mal.

Después de eso, terminaron de merendar en silencio. Con la imagen del ciclista encadenado todavía rondando.

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Fin Flash Back

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No le contó a nadie más sobre ese pequeño momento. De todas manera, seguro que lo tildarían de loco como él mismo lo hacía. Volvió a dar una vuelta en el colchón, y otra, y de nuevo otra, hasta que decidió que lo mejor era levantarse. Tal vez un vaso de leche lo ayudaría a dormir.

Bajó las escaleras en silencio, ya era muy tarde y su familia estaba durmiendo. O al menos eso pensó.

-¿Qué estás haciendo despierto tan tarde?- preguntó viendo a su padre sentado en la mesa con una taza en la mano.

-Podría preguntarte lo mismo, estúpido hijo- contestó, pero no tan energético.

-No podía dormir- metió las manos en los bolsillos del pantalón pijama y se acercó a buscar la leche.

-No es bueno que te desveles tanto, ya estás estudiando para los exámenes.

-Tú también- murmuró con el ceño fruncido y ponía el líquido a calentar.

Isshin ahogó su risa con el café.

-¿Y tú por qué no podías dormir?

-¿Por fin te preocupas un poco por tu querido padre?

-Es solo curiosidad- sopló un poco el humillo y dio el primer trago. Sintiendo su cuerpo calentarse.

-Tenía algunos papeleos pendientes. Hay algo que me inquieta.

-¿Un paciente?

-Podría decirse, si- Ichigo asintió, dispuesto a ir de nuevo a su habitación- ¿hay algo que te está molestando?

Se detuvo un momento, como si meditara la respuesta y luego movió la cabeza, negando.

-No, son solo los exámenes. Buenas noches.

-Buenas noches.

Cuando escuchó que la puerta de la habitación se cerraba, suspiró y volvió su vista al frente.

-No parece que haya recuperado su visión.

-Eso creo- dijo Rukia, sentada frente a Isshin- Tal vez fue solo un lapsus.

La shinigami se había mantenido tensa toda la conversación padre e hijo, temiendo que Ichigo pudiese verla.

-¿No me habías dicho que Ichigo dejó de ver al muchacho cuando lo revivieron?

-Si- cerró los ojos y tocó su frente, como si le doliera- No lo sé, es la primera vez que él ve algo así. Estoy segura que antes solo podía percibirlos levemente o incluso escucharlos de alguna manera, pero verlos… esto se está complicando más.

-Tranquila Rukia-chan. En ningún momento su reiatsu ha dado señales de poder.

Y tal vez era eso lo que más los preocupaba.

-Que no me haya visto ahora es buena señal, pero no puedo confiarme demasiado. Tendré que vigilarlo desde la distancia.

-¿Ya hablaste con el Comandante?

-Aún no, pero no puedo extenderlo demasiado. Mañana hablaré con él.

Isshin asintió y se levantó a lavar su taza.

-Puedes quedarte, Rukia-chan- dijo al verla parándose también.

-Se lo agradezco, pero es mejor que me vaya.

-Está bien. Solo trata de no agobiarte con estos temas, Ichigo se dará cuenta de que algo te preocupa.

-Lo sé.

Y luego se fue.

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El estado anímico de Ichigo no mejoró, llegó a clases con la mente en otro lado y eso hizo que varios profesores lo regañaran por no prestar atención. Orihime y los demás lo observaron preocupados, pero por más que intentaron averiguar qué le ocurría, él les respondía que solo era estrés. Sin embargo, notaron que Rukia lo observaba desde un punto bastante lejano a su posición usual. Ishida la miró, como si le preguntara, pero ella solo negó con la cabeza.

Antes de finalizar las clases, Rukia decidió ir en busca de su gigai. Después de todo, no quería que él estuviese pasando por todo ese caos eso solo.

Ichigo, por otro lado, fue arrastrado por sus amigos a quién sabe dónde. Solo sabía que iban caminando por el centro, él y Orihime adelante, y Chad e Ishida detrás. La chica le estaba hablando desde que salieron del instituto, y aunque en un principio lo intentó, no la escuchaba. Sentía que había miles de voces hablándole al mismo tiempo, que veía personas más nítidas que otras y justo en uno de esos momentos de distracción chocó con alguien. De nuevo.

-¡Mi chaqueta!- exclamó al ver su hotdog empapado en su pecho- ¡Tu maldito bastardo, más vale que me compres otra!

Pero Ichigo no le prestaba atención. Por un momento creyó ver una persona con la cadena en el pecho, igual que la última vez, pero cuando quiso seguirla, el tipo con el que había chocado lo sujetó por el cuello de su camisa.

-¿A dónde crees que vas, idiota? Me debes una chaqueta y un hotdog- era bastante corpulento y aparentemente mayor que Ichigo y los demás, pero eso no lo intimidó.

-Suéltame- murmuró con el ceño más fruncido de lo normal.

-No te hagas el valiente, devuelve lo que arruinaste.

-Vamos chico, solo hazlo, Goro no es muy paciente- le dijo uno hombre detrás, no tan alto que el nombrado pero más delgado.

-Déjalo Shun, el idiota se lo merece. Además, será divertido ver cómo lo pone en su lugar.

Además de Goro y Shun habían dos hombres más riendo por la escena. En cambio, Ishida y Chad observaban con cautela y Orihime con preocupación.

-Kurosaki-kun…

-Oh, ¿es tu novia?- se burló Goro- ¿Qué tal si intercambiamos? Te perdono la ofensa y tú dame a la chica.

Chad e Ishida se pusieron delante de ella instintivamente.

-Bueno, bueno, hay más valientes aquí. Pero creo que empezaremos contigo, chico naranja.

Ichigo no dijo nada más, sólo actuó. Golpeó al hombre directo al rostro, haciendo que lo soltara. Pero antes de que pudiese ir en busca de aquella persona, los amigos de Goro se pusieron delante suyo.

-¡No creas que vas a escapar después de eso!

-Tch- murmuró entre dientes y se preparó para pelear.

-¡No se queden ahí parados, acaben con él!- gritó Goro, acercándose también.

-¡Ichigo!- Chad se unió a la pelea, colocándose de espaldas a su amigo.

-Quédate aquí, Inoue-san- ella asintió e Ishida fue a ayudar también.

Si bien los tipos eran fuertes, Ichigo, Chad e Ishida lo eran más, pero los superaban en número y eso les jugaba en contra.
Al estar en pleno centro, pronto comenzó a llenarse de gente curiosa y uno de ellos llamó a la policía. En cuanto a la sirena empezó a escucharse más cerca, Goro y su grupo decidieron dar por terminada la pelea y correr antes de que los atraparan.

Inoue actuó lo más rápido que pudo, ayudó a sus amigos y se alejaron del lugar hasta un callejón.

-¿Qué demonios pasó?- Inue volteó y suspiró aliviada.

-Kuchiki-san, que bueno que estás aquí. Ayúdame por favor.

Rukia se acercó a Ishida, ya que Inoue tenía a Ichigo y Chad podía mantenerse en pie. Caminaron hasta llegar a la casa de la chica, que era la más cercana. Los tres se sentaron alrededor de la pequeña mesa ratona e Inoue fue en busca de su botiquín.

-¿Ahora sí me van a decir qué ocurrió?

-Bueno… fue un accidente- musitó el Quincy.

-¿Accidente?

Ishida y Chad evitaron ver a Ichigo, pero Rukia entendió lo que pasaba.

-¿Por qué demonios te tienes que meter en peleas tan estúpidas?-

-¿Ah? No fue por mi culpa, él empezó todo.

-¿Ah sí?- preguntó sarcástica.

-Si.

-Tú… ¡Eres un maldito inconsciente!- exclamó, levantándose y apuntándole con el dedo- ¡No sabes controlar tu temperamento explosivo y siempre terminas haciendo estupideces como ésta!

-No es…

-¡Cállate!- puso su mano en su cabeza y la bajó- ¡De ahora en adelante tus opiniones me importan una mierda!

Una sensación de déja vú lo atravesó e Ichigo sintió su corazón latir desbordado, pero no entendía por qué.

-¡No puedes simplemente pelear cada vez que te metes en problemas!- siguió y luego volteó a ver a Ishida y Chad, quienes se pusieron firmes al instante- ¡Y ustedes tampoco! ¡Se supone que son más racionales que este estúpido!

-¡Oye!

-¡Silencio!- bajó más su cabeza- ¿Por qué carajos ustedes también estaban metidos ahí? ¡Tendrían que haberlo parado antes!

-L-lo sentimos, Kuchiki- respondieron al unísono. Sus frentes sudaban de los nervios que les causaba esa pequeña chica.

-Y ahora que ya están advertidos, uno de ustedes me dirá qué fue lo que pasó- calló, evaluando quién sería su mejor opción- ¡Sado! Tu nunca mientes, dime qué pasó.

Chad tragó grueso y contó lo ocurrido. Inoue había llegado en algún momento del regaño y se acercó a Ichigo mientras su amigo seguía hablando.

-Eso es todo.

-Así que el primer golpe lo diste tú- le dijo a Ichigo, cruzando los brazos.

-Hm, el idiota ese de todas maneras me iba a obligar a pagar por algo que fue accidental, hubiese terminado de igual manera.

-No busques excusas, y menos tan malas.

Rukia suspiró y se acercó a Chad e Ishida. Primero empezó a curar al Quincy, que no estaba tan lastimado como Ichigo, pero de los tres Chad era el que mejor la había llevado.

Cuando las chicas terminaron, Orihime se ofreció a prepararles algo para comer y, aunque realmente temieron por su vida más que en la pelea, aceptaron con una sonrisa. Rukia se quedó recogiendo la basura que había quedado esparcida por la mesita.

-¿Puedes dejar de fruncir el ceño así?- preguntó sin levantar la vista de su labor- Un poco más y eso llega a tocar el suelo.

-Cállate- murmuró sin importarle que se haya dado cuenta de ese detalle aunque no lo mirara.

-No seas infantil. No sólo te peleaste por una cosa absurda sino que metiste a tus amigos en eso.

-Ya entendí Rukia, no volverá a pasar.

Ella suspiró y asintió.

-Eso espero.

-Aquí traje algo para que se refresquen- dijo Inoue, saliendo de la pequeña cocina- Había un poco de jugo de cuando Tatsuki-chan vino, pero les traje ramitas de cilantro por si quieren hacerlo más delicioso.

A todos les sudó la nuca al pensar en la combinación de lo que parecía un simple jugo de naranja con esa cosa verde.

Inoue acercó la bandeja y comenzó a servir los vasos, cuando Rukia dio el primer trago su celular empezó a sonar. Al ver quién era se tensó por completo.

-¿Ocurre algo?- preguntó Ichigo al notarlo.

-Nada, solo es algo del trabajo- se levantó y se dirigió hacia el balcón- Atenderé la llamada y luego vendré a terminar el jugo.

Cerró la puerta corrediza de espaldas e inhaló profundo antes de contestar.

-Kuchiki.

-Kuchiki-san, espero no estar interrumpiendo tu trabajo.

-No se preocupe Kyoraku-sama.

-Bien, porque necesito hablar contigo. He estado pensando en el informe que recibí y los sueños que me contaste, ¿ha avanzado a algo más?

-No sé acerca de los sueños, pero si hay algo que avanzó. Ichigo está recuperando su visión.

-¿Cómo? ¿Ya posee de nuevo su reiatsu?

-No, su reiatsu sigue siendo inexistente. Al menos no lo suficientemente fuerte como para percibirlo tan fácil y eso es lo más extraño. Está… empezando a ver las almas que vagan por las calles y puede distinguir que no son realmente humanos.

-¿Te ha visto?

-No en mi forma de shinigami- dudó un poco y tragó grueso- Comandante, hay algo que necesito reportar.

-Dime, Kuchiki-san.

Mientras tanto, en la sala Inoue hablaba con los chicos acerca de sus heridas, pero tanto Ichigo como Uryu estaban pendientes de lo que pasaba en el balcón.

Rukia seguía estando tensa, incluso más de lo que se había puesto al ver la llamada. Ichigo quería salir y preguntarle qué ocurría, pero sabía que ella no le contestaría. Su trabajo seguía siendo un secreto para él.

-Así que… has utilizado mi permiso de usar tu gigai para poder encontrarte con Kurosaki, varias veces.

-Si.

-¿Te has inmiscuido de nuevo en su vida?

-Lo hice. Aunque solo fue una coincidencia.

-Imagino que sí- no sonaba tan convencido, pero Rukia no podía asegurar cuál era la razón que no le placía- ¿Sabes que esto puede acarrear un enorme castigo? Has desobedecido mis órdenes.

-Lo sé.

-Podría sacarte de la misión y mandar a alguien más que la termine.

-Kyoraku-sama- dijo casi en tono de ruego- Entiendo que esto puede llegar a afectar muchas cosas, pero si no he informado hasta ahora sobre esto es porque no lo veía importante. Ichigo ha empezado hace muy poco con esto de ver los espíritus y además…

-¿Además?

-Sé que Urahara está planeando algo y que usted está al tanto.

Kyoraku guardó silencio y suspiró.

-¿Cómo lo sabes?

-Ha estado en el laboratorio mucho tiempo, aunque él piensa que no me doy cuenta. Todavía no sé qué está haciendo, pero estoy segura que es algo relacionado a Ichigo.

-¿Cómo supiste que yo estaba enterado?

-Eso solo fue una suposición, pero no me equivoqué.

-Entiendo, realmente esto parece estar saliéndose de nuestras manos y aunque es mi deber alejarte de esta misión no lo haré.

-¿Cómo dice?- la tensión latente en su cuerpo se desvaneció de golpe y se apoyó en el barandal.

-Gracias a eso es que realmente podemos saber si Kurosaki Ichigo recupera o no sus poderes. Y de todas maneras, estoy seguro que fue Kisuke quien te convenció de usar el gigai, ¿me equivoco?

-N-no, no realmente.

-Ah, lo sabía. Es un loco shippeador.

-¿Un… qué?

-No te preocupes, sigue así Kuchiki-san. Trata de averiguar qué más puede ver y si los sueños persisten.

-Eso haré, Kyoraku-sama.

-Y respecto a lo otro… Por ahora es mejor que no sepas qué es. Llámame ante cualquier novedad.

Luego cortó. Apoyó su otra mano en el barandal y respiró profundo. Al menos seguiría estando al lado de Ichigo. De todas maneras, si no tuviese el permiso del Comandante General, hubiese estado igual, aunque eso significara un peor castigo.

Entró de nuevo y se sentó a terminar su jugo que ya se había calentado un poco.

-¿Todo bien?- preguntó Ichigo en voz baja.

Rukia lo miró y sonrió.

-Sí, no te preocupes- Ichigo asintió y terminó de tomar.

Ya estaba anocheciendo cuando Ichigo se levantó.

-Gracias por todo Inoue, pero ya tengo que irme. Yuzu y Karin se van a preocupar y es mejor enfrentarlas así.

-Está bien- asintió- Muchas suerte Kurosaki-kun.

Ichigo miró a Rukia y le preguntó sin importar lo que pensaban los demás.

-¿Vienes?

Ella no quiso mirar a sus amigos, menos a Orihime. Sólo asintió y se levantó.

-Nos vemos.

Cuando cerraron la puerta, Ishida miró a Orihime pero ella tenía el rostro volteado a la salida, con una mirada que parecía resignada.

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El camino a la residencia Kurosaki era silencioso. Rukia quería preguntarle acerca de los sueños, pero no sabía cómo. Estaba tan distraída pensando en eso que no se dio cuenta de que Ichigo se había detenido y chocó contra él.

-¿Por qué te paras así, imbécil?

-Eres tú la que está distraída, enana.

-Sólo sigue, ya me está dando hambre.

Rukia iba a continuar caminando, pero Ichigo la retuvo de la mano.

-Escucha, no sé qué fue lo que te pasó hoy en lo de Inoue, pero has estado rara. ¿Hay algo que te preocupa?

Ella no podía creer que en tan poco tiempo de conocerse Ichigo ya la conociera tanto, incluso sin memoria sentía que el único que podría saber tanto de ella sería él.

-Cometí un error en mi trabajo y eso casi me cuesta mi estancia aquí en Karakura.

-¿Qué? ¿Te pueden mandar lejos de aquí?

-Pueden… pero no lo harán, me han perdonado.

-¿Qué hiciste para que estuvieran a punto de hacerlo?

-Oculté información.

Ichigo sabía que no estaba mintiendo, pero también sabía que eso no era todo.

-¿Qué es lo que ocultas, Rukia? ¿Qué es lo que me ocultas?

No sabía qué contestar, abrió la boca para decir algo pero el grito de un hollow la alertó. Pero no fue la única que lo oyó.

-¿¡Qué es eso!?- exclamó Ichigo.

Rukia no se preocupó porque él lo escuchase, sino porque lo viese. Así se comenzó a correr rápidamente.

-¡Hey, Rukia!- Ichigo la siguió, pero ella era rápida. Dobló en una esquina y la vio tirada en el suelo- ¡Rukia!

La sostuvo entre sus brazos, tratando de despertarla, pero no reaccionaba.

-¡Despierta, Rukia!

Es horripilante grito se seguía escuchando, pero ahora estaba más preocupado por la chica en sus brazos. De pronto sintió algo pesado aplastar su cuerpo, pero no había nada. No podía levantarse aunque lo intentara pero la presión era más fuerte. Escuchó un fuerte ruido cerca de él, como una pisada, y ahí vio esa cosa.

Una enorme criatura que tenía un agujero en el pecho y una máscara blanca en la cara. Gritaba cada vez más fuerte y por un momento pensó que ahí moriría, el monstruo se acercaba a él.

Pero lo que pasó después no lo esperó.

Algo apareció frente a la criatura y cortó la máscara en dos. Ichigo observó sorprendido la pequeña figura vestida con el kimono negro que había miles de veces en sus sueños. El monstruo se desvaneció ante sus ojos, pero él solo la miraba.

-¿Rukia?

Ella volteó a verlo, sorprendida. Ambos lo estaban.

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¿Cómo podrían la muerte y la fresa superar esto?

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Ya, estamos llegando a la recta final (?

Era momento que Ichigo vea a Rukia como shinigami, aunque realmente no sepa qué es.

Ahora, mi parte favorita, ¡los agradecimientos!

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Yukkiteru Yukitemura Taisho: Volvieron a pasar 84 años, espero que también haya valido la pena D': No puedo poner más que ese beso... al menos no por ahora *guiño* *guiño*

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Inverse L. Reena: Y siguen pasando cosas importantes! Poco a poco el viejo Ichigo puede volver (?

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fel01: Ichigo se siente un loco, y quién no lo estaría después de ver eso. Pero bueno, todo esto valdrá la pena, lo juro (?

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Ulquiorra-vastoLord-94: No te desmayes que se viene lo más importante (? Espero te haya gustado este capítulo.

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goldenmash-chan: No abandonaré este fic, pero tenganme paciencia para actualizar.

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Guest#1: Si ese final este gustó, espero que este también lo haga, jajaja.

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Guest#2: Esta vez no dieron más besos, pero en un futuro (?

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Jean: Para mi esa rikura del beso era una rikura auténtica (? Perdón por tardar tanto en actualizar, pero no lo voy a abandonar. Hay veces que me cuesta escribir.

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Uchiha Sam97: ¡Muchas gracias! Por ahora, más que la memoria, está recuperando su visión que era como estaba Ichigo antes de ser shinigami. Pero ahora se viene lo bueno.

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andy cma: ¡Y a Rukia también!

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Tomatitoo: Gracias por ser parte de esta historia! Amo hacer esos momentos IchiRuki, aunque en este capítulo no haya tantos.

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Muchas gracias a todos los que siempre me dejan un comentario, ya saben que si les gusta o no, escríbanme que los leo ;)

Ahora, sin más, me despido hasta el próximo capítulo.