¡Muy buenas mis queridos lectores!

Si, es viernes, pero ya quería publicar este capítulo y que lo leyeran. Me entusiasma que lo hagan.

Antes de comenzar, quiero que sepan que tuve epifanía acerca del final de Bleach, digamos que pude... "superarlo" de alguna manera,
no la OTP, por supuesto, solo ese desastroso final.

Ya había leído como teoría varias veces, pero después de dos años recién pude ver por mí misma ese final con otros ojos.

Incluso así, entiendo por qué terminó de esa manera, no lo justifico obviamente, pero lo entiendo.

Después de la amenaza de Yhwach, era obvio que Ichigo y Rukia no podían estar juntos, ahí estaba su felicidad después de todo. Así que lo ví más como un sacrificio por parte de ambos, su felicidad por el bien del mundo. Es así que se entiende que hayan pasado 10 años para que Yhwach apareciera, justo cuando Ichigo y Rukia se vuelven a encontrar. Porque ninguno era feliz hasta que vieron al otro.

A grandes rasgos es la teoría, que seguramente ya la leyeron. Como les dije, yo lo hice varias veces, pero el dolor seguía ahí. Ahora, que fue como si una lámpara iluminara en la oscuridad, para mi ese final tiene sentido. Es canon implícito, aunque nos cueste verlo.

Ya, sólo querían que me siento más ligera que cuando empecé a escribir este fic.

Sin más, los dejo leer.

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V


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Deathberry una vez más

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Capítulo 22: Parte de la verdad.

¿Qué mierda estaba pasando?

¿Acaso estaba soñando de nuevo?

Pero… todo esto parecía demasiado real para ser un sueño, entonces ¿qué estaba pasando?

La cabeza de Ichigo no paraba de dar vueltas, ver a Rukia vestida de esa manera pero al mismo tiempo tenerla desmayada en sus brazos… ¿Se había vuelto loco finalmente?

-Rukia…- era lo único que podía pronunciar. En lo único que podía pensar.

Ella abrió la boca, pero la volvió a cerrar. No sabía qué decir ni cómo hacerlo.

-¿Eres tú cierto?- y miró de nuevo el cuerpo en sus brazos, apretándola un poco hasta dejarla con suavidad en el suelo. Lentamente se levantó y caminó hasta ella.

Rukia quiso retroceder, pero no lo hizo. No porque no quisiera realmente, sino porque no podía hacerlo. Sentía que su cuerpo no le respondía y que sus manos no dejaban de temblar.

-Hey, respóndeme- pidió, pero ella lo sintió casi como un ruego. Cuando estuvo lo bastante cerca para rozarla, se detuvo. Alzó la mano para intentar tocarla, pero la bajó de nuevo, inseguro de hacerlo.

Ichigo sentía su cabeza dolerle cada vez más. Su respiración se tornó más pesada y lo único que pudo hacer fue cubrir frente con su mano.

-Mierda- murmuró y levantó de nuevo la vista, viendo que ahora ella movía los labios como si le estuviese diciendo algo, pero no podía oírla. Intentó pedirle que lo repita, pero una repentina puntada en la cabeza le hizo gemir de dolor y luego comenzó a ver todo oscuro.

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Ichigo despertó aun con el terrible dolor de cabeza pero no quiso volver a dormir, se enderezó con dificultad y sólo ahí se dio cuenta que no estaba en su habitación.

-Por fin despiertas- volteó encontrándose a Rukia, quien estaba entrando con una bandeja con comida.

-¿Dónde estoy?- preguntó con la garganta seca, así que Rukia le pasó el vaso con el jugo.

-En lo de Urahara.

-¿Qué fue lo que me pasó?- preguntó y empezó a tomar el jugo rápidamente.

-Te desmayaste en plena calle, me tenías preocupada. Estuve a punto de llamar a Isshin-san.

-Es mejor que no lo hayas hecho- contestó luego de terminar de beber. La cabeza le seguía doliendo, pero cuando estuvo a punto de decir algo, una nueva puntada horriblemente dolorosa lo atravesó.

Y como una película, lo que había visto antes de desmayarse volvió a mostrarse en su mente. El horrible monstruo y Rukia matándolo con una espada.
Se levantó tan rápido que se mareó un poco.

-¡Ichigo!- exclamó al verlo tambalearse, pero él no la dejó acercarse.

-¿Qué fue eso, Rukia?

-¿Qué fue qué?

-Lo que vi. Esa… cosa gigante y tú… tú estabas desmayada, en mis brazos, y luego…

-No sé de qué me estás hablando- le dijo con aparente seguridad, aunque por dentro temblara.

-No te hagas la tonta, Rukia.

-Ichigo…

-¡No! ¡Ya no puedo con esto, Rukia!- protestó, asustándola por la reacción explosiva- ¡No estoy loco! ¡No quieras volverme loco, sé lo que vi!

La respiración de Ichigo era errática y su cabeza daba muchas vueltas.

-Todo esto, los sueños, las voces, las personas con las cadenas en el pecho… todo esto me ha estado rondando por tanto tiempo que siento que mi cabeza va a explotar. Y ahora apareces vestida igual que en mis sueños, destruyendo esa cosa… ¿Qué mierda está pasando?

-Para, Ichigo.

-¿Que pare qué, Rukia? No entiendo nada, realmente siento que me voy a volver loco- el dolor era cada vez más intenso- ¿Qué es lo que puedo ver? Rukia, ¿quién eres realmente?

La angustia en ella, en los dos, era palpable. Rukia empezó a mover su cabeza, negando.

-No puedo.

-¿Qué no puedes?

Todo el estrés, el cansancio y la desazón que sintió desde que empezó la misión hicieron mella en ella. Ichigo vio cómo las paredes que Rukia siempre levantaba a su alrededor empezaron a caer. Pensó que se veía aún más pequeña y a pesar de que necesitaba las respuestas que sabía que ella tenía, quiso acercarse para no dejarla caer.

Pero el que cayó fue él.

-¡Ichigo!- exclamó al ver que tropezaba, a pesar de su tamaño, Rukia lo sostuvo con aparente facilidad. Se sentó, acomodándolo en sus piernas e hizo algo que sabía que no tenía que hacer.

-¿Qué…?- murmuro al sentir la mano de Rukia en su frente y después el dolor disminuir.

-Shh- susurró y siguió usando kido en él.

En lo único que pudo pensar antes de caer dormido de nuevo fue en lo fría que estaba la mano de Rukia y en lo terriblemente exhausta que se veía.

Cuando lo sintió respirar pausadamente supo que ya se había dormido, así que lentamente lo acomodó en el futón, no sin dificultad, y recogió la bandeja que había traído. Más tarde se lo volvería a llevar.

Al salir se encontró de frente con Urahara.

-Ah, Kuchiki-san, ¿Kurosaki-san ya se calmó? Lo oí gritar desde la sala.

-Si- murmuró en un suspiro- Y no hace falta que me mientas, sé que estuviste cerca escuchándolo todo.

Él rio sin culpa y la acompaño hasta dejar la bandeja en la cocina.

-Hablé con el Comandante hace un rato.

-Supongo que no es algo bueno que él este llamándonos tan seguido.

-No, no lo es. Pero espero poder darle una solución a eso.

-¿Qué quieres decir?- preguntó volteando a verlo.

-Ven, acompáñame a mi laboratorio.

-¿Estás seguro? Kyoraku-sama dijo que no era momento de que lo sepa.

-Ciertamente me sorprendió que te hayas enterado que estoy trabajando en algo, lamento haberte subestimado.

Rukia hizo un gesto para mostrar que no le molestaba y comenzó a caminar junto a él.

-Después de todo lo que ha pasado hoy, el Comandante dijo que es mejor que estés enterada de una vez, por si algo así vuelve a ocurrir.

Al entrar al laboratorio, vio a Yoruichi en forma humana revisando algunos papeles.

-Yoruichi-san, hacía tiempo que no la veía así.

-Créeme, Kuchiki, no tenía planeado volver a esta forma al menos en un tiempo más. Pero Kisuke necesitaba que lo ayude.

-Te lo compensaré, Yoruichi, sabes que sí- sonrió.

-Más te vale- amenazó mientras se sentaba en la silla del ex capitán.

-Verás Kuchiki-san, esto no ha sido nada fácil de hacer y me ha tomado bastante tiempo- le dijo mientras se acercaba a una mesa un poco alejada de su escritorio.

-¿Qué es esto?- preguntó sorprendida.

-Es lo que ayudará a Kurosaki-san- Uarahara suspiró y movió su sombrero un poco hacia atrás- ¿Recuerdas qué fue lo que dijo Yhwach acerca de que podría volver a aparecer?

-¿Te refieres a que encontraría un momento de felicidad para matarnos?- preguntó con un escalofrío recorriéndole la espalda.

-Sí, eso mismo. Desde que Kurosaki-san lo derrotó, esas palabras no se me han salido de la cabeza ni tampoco a Kyoraku-sama- aclaró su garganta- Inclusive Kurosaki-san se acercó a mí a decirme que eso le preocupaba.

-Ese idiota-murmuró demasiado bajo como para que Urahara lo escuchase.

-Fue por eso que decidimos que lo mejor para él era olvidar todo lo que había pasado y sellar sus poderes.

Rukia asintió, recordando inevitablemente ese momento. Cuando pensó que nunca más lo volvería a ver.

-Pero… No pretendíamos que durara por siempre.

-¿Qué?- alzó la vista sorprendida hacia el rubio.

-Sabíamos que sin memoria y sin poderes, algo en Kurosaki-san impediría que realmente no encontrase la felicidad plena. Tampoco te tenía a ti, Kuchiki-san.

La confesión de Urahara la tenía tan impactada que no le dio tiempo a sonrojarse.

-Incluso ahora, que él te conoce y están tan cerca, todavía le falta algo. Pero parece que ya no quiere esperar, sus poderes ya quieren salir.

-¿Cuál es tu plan, Urahara?

-Escucha Kuchiki-san, el Comandante General sabía que la solución más fácil hubiese sido que Kurosaki-san conservase sus recuerdos y que viviera como un simple humano aquí, en su mundo. Que tuviera una vida común, que se graduase de preparatoria, que estudiase alguna carrera, que trabaje y posteriormente se case con una linda muchacha y tenga un pequeño niño. Todo eso parecía un buen plan también.

Rukia tragó grueso, puede que sea un buen plan, pero aun así no le gustaba demasiado.

-Pero Kyoraku-sama dijo que él merecía mucho más que eso. No quería condenar su vida a la de un humano común, no al que nos salvó tantas veces. Dijo que si él así lo decidía, estaba bien, pero no quería forzarlo a vivir una vida que no quisiera sólo por el temor de que Yhwach vuelva. Quería que Kurosaki-san sea feliz. Así que me encargó una misión.

-¿Qué clase de misión?- preguntó con la voz un poco rota.

-Mi deber era el de buscar la forma de acabar con los restos de Yhwach. Sabemos que esa amenaza realmente se puede cumplir, así que me costó bastante idear algo que contenga semejante poder. Primero, hice las capsulas que encerraron la memoria y los poderes de Kurosaki-san, el que tenga recuerdos y pueda visitarte, Kuchiki-san, hacía que la misión corriese muchos peligros.

-Creo que estás exagerando las cosas, Urahara.

-Tampoco queríamos que tú seas infeliz, Kuchiki-san. Tu felicidad y la de Kurosaki-san… Es algo que realmente queremos resguardar.

-N-no soy tan importante.

-Lo eres para Kurosaki-san. Y sé que para protegerlo y para proteger la Sociedad de Almas también hubieses sacrificado tu propia felicidad. Eso que ambos tienen se llama coraje, ¿sabes?

Rukia no sabía qué decir, estaba segura que si el antiguo Ichigo estuviera ahí, realmente tendrían un presente diferente. Pero con lo que Urahara le había dicho, casi agradeció que no fuera así. Después de todo, él no se equivocaba respecto a ella. Su felicidad era poco comparada a evitar otra guerra, incluso si tenía que hacer un sacrificio enorme, lo haría casi sin dudar.

De todas formas, entre ella e Ichigo realmente no había posibilidades. En este presente o en el cualquier otro.

-¿Por qué me muestras esto?- preguntó tratando de cambiar de tema.

-Porque una de las cápsulas de Kurosaki-san ya no está resistiendo. Se suponía que duraría al menos unos meses más, pero al parecer sus poderes son demasiado para contenerlos.

-¿Y la otra?- frunció el ceño sin despegar su mirada de la mesa.

-Esa no ha dado indicios de que esté peligrando. Parece que sólo se ve afectada en el subconsciente.

-¿Cuándo terminaras esto?

-Bueno, es difícil decirlo- suspiró- He estado trabajando lo más rápido que puedo, pero aún no es perfecto. Cuando llegue el momento, tiene que absorber el poder de Yhwach.

-¿Y para qué me necesitas?- lo miró y se cruzó de brazos- Supongo que no me haz traído hasta aquí solo para contarme todo esto.

-Vaya, vaya, Kuchiki-san, siempre tan perspicaz- sonrió y sacó su abanico- Necesitaré que cuando la capsula del poder ya no resista, tú estés con él. Además de eso, te pediré otro favor.

-¿Cuál es?

-Esta vez es diferente a cuando le diste tus poderes la primera vez o cuando él los recuperó luego, ahora están despiertos y Zangetsu está consciente. Pero así como esas veces, deberás atravesarlo con una espada, lo más probable es que cuando la capsula se destruya el reiatsu que liberará será tan fuerte que pueda destruir todo Karakura.

-¿Quieres decir que con usa espada podré controlar su reiatsu?

-Algo así, automáticamente harás que se convierta en shinigami. Su cuerpo humano podría salir lastimado si eso no ocurre.

-Entiendo.

-Perfecto- aplaudió con alegría y se acercó a un cajón detrás de ella- Traté de que esa espada sea algo que puedas llevar contigo por si ocurre en cualquier momento, lo hice cuando fabricaba las cápsulas, así que tiene la misma forma.

Sacó del cajón una pequeña esfera, del tamaño de su dedo pulgar, y la entregó a Rukia.

-Por favor, llévalo contigo todo el tiempo. Sólo necesita que concentres en él un poco de reiatsu para activarse.

Ella asintió y la guardó en su bolsillo.

-¿Eso es todo?

-Así es- Rukia se dio vuelta, dispuesta a volver a la habitación- Oh, algo más, Kuchiki-san.

-¿Sí?

-Respecto a lo que ocurrió antes de venir para acá, supongo que puedes decirle lo que creas conveniente.

-Lo haré- murmuró y caminó hasta la puerta, pero se detuvo cuando sostuvo la perilla- Urahara.

-¿Qué ocurre?

-¿Era necesario que sea yo la que haga esta… misión?- preguntó sin voltearse.

Él guardó silencio, pero luego se volteó hacia la mesa.

-Eras la única que podía hacerlo, Kuchiki-san.

Rukia asintió, aunque Urahara no lo vio.

Cuando salió y cerró el laboratorio, se apoyó en la puerta. De alguna manera, Rukia se sentía como un maldito títere en manos del Comandante General y del ex Capitán del 11avo escuadrón. Todo eso que habían planeado, sin decirle a nadie y luego hacer que ella fuera a esa misión, era una tomada de pelo. Pero… ¿y si no funcionaba? Albergar esperanzas durante tanto tiempo tampoco hubiese sido lo mejor.

Simplemente suspiró y se despegó de la puerta directo a la habitación de Ichigo. Todavía quedaba un largo día.

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Sin embargo, Ichigo no despertó sino hasta el otro día. Llamó a Isshin para que no se preocupe y trató de no dar tantos detalles sobre lo que le había pasado, pero estaba segura que él ya lo intuía.

Había clases ese día, pero no creía que a Ichigo le importase faltar una vez. Después de todo, parecía no haber dormido bien en varios días. Juntó fuerzas de quién sabe dónde y decidió que era momento de despertarlo, ya casi era medio día y tenía que comer algo.

-Ichigo- llamó mientras lo sacudía un poco- Ya levántate, no seas vago.

-¿Hm?- murmuró con la voz ronca- Déjame dormir un poco más.

-Claro que no, ya dormiste demasiado- regañó sin levantar la voz.

-Solo cinco minutos más- dijo mientras se daba la vuelta y se tapaba el rostro con la frazada.

-Si no te levantas ahora, juro que te voy a tirar agua helada.

Ichigo no se movió, pero cuando escuchó unos pasos alejándose, decidió que lo mejor era despertar.

-Ya, ya estoy despierto- dijo mientras se sentaba, pero el sueño todavía le pesaba.

-Bien- escuchó movimientos en la habitación, pero no se molestó en averiguar qué era- Come esto, debes tener hambre.

Ichigo asintió, espabilándose un poco más, y agarró la bandeja que Rukia le ofrecía.

Rukia.

Se había olvidado que no estaba en su casa y también todo lo que había pasado.

-¿Cuánto tiempo dormí?- preguntó todavía con un tono cansado.

-Mucho, dormiste toda la noche y parte de esta mañana- lo vio fruncir el ceño y asentir nuevamente, mientras comenzaba a comer.

El silencio se instaló entre ellos. No es que fuera incómodo, pero realmente no era algo agradable. Había una ligera tensión a pesar de que ninguno dijo nada raro, pero todavía no se habían mirado directamente.

-Gracias por la comida- murmuró y apartó la bandeja a un lado. Se rascó la cabeza un poco nervioso y levantó la mirada hacia la chica. Momentos como esos admiraba la impasibilidad de la mirada de Rukia, si no la conociera pensaría que nada le afectaba.

Pero lo hacía.

-¿Y bien?- comenzó- ¿Ya me vas a decir todo?

Rukia cerró los ojos y suspiró pausadamente mientras que arrugaba la falda de su vestido. Cuando los abrió, Ichigo pensó que se veían de un violeta muy intenso.

-Es demasiado complejo explicártelo todo, no sé por dónde empezar.

-Entonces, empieza por decirme quién eres realmente, Rukia. Supongo que al menos tu nombre es real, ¿no?

-Lo es, mi nombre es Kuchiki Rukia- alzó el mentón con orgullo- Y soy una shinigami.

-¿Una… shinigami?- preguntó extrañado.

-Sí. Somos seres espirituales encargados de mantener el equilibrio en el flujo de almas en el mundo- comenzó a relatar con seriedad, teniendo un déjà vú- Vengo de un lugar llamado Sociedad de Almas, ese monstruo que viste ayer son seres malignos que nos encargamos de derrotar. Hollows.

El ceño de Ichigo estaba cada vez más fruncido, señal de concentración.

-Generalmente no podemos ser vistos por los humanos, pero siempre hay excepciones.

-Entonces…- comenzó con inseguridad- Eres un ser de otro mundo.

Rukia asintió.

-Y vienes aquí a buscar almas y derrotar esos monstruos como el de ayer.

Volvió a asentir.

-Y yo, por extraño que parezca, puedo ver todo eso.

Asintió una vez más. Pensó que sería igual que la última vez, que él no le creería de buenas a primeras toda esa explicación.

-Normalmente no lo creería, pensaría que estás loca- admitió y a ella se le hinchó una vena- Pero lo vi, es decir, no solo me lo cuentas porque si. Y yo no creo en cosas que no puedo ver.

Rukia estaba sorprendida por la madurez del Ichigo de casi 18 años. Para ella no parecía tanto tiempo desde esa vez que conoció al chico de 15, pero el tiempo era relativo para los shinigamis.

-¿Y… qué es lo que haces con las almas?

-Bueno, te lo explicaré de manera sencilla- dijo y sacó de algún lugar un cuaderno y comenzó a dibujar, cuando se lo mostró, a Ichigo le tembló una ceja- En este mundo hay dos tipos de almas- comenzó a explicar con os dibujos de chappy, Ichigo casi no podía concentrarse pero trató de comprender todo lo que decía- ¿Hay alguna duda?- preguntó al terminar de hablar.

-Si- murmuró y Rukia realmente pensó que la tenía- ¿Por qué tienes que mostrarme todo eso con tus horribles dibujos?

La vena de Rukia saltó y terminó por golpearlo fuertemente con el cuaderno.

-¡Mis dibujos no son horribles!

-¡Claro que sí! ¿Quién demonios puede dibujar algo tan deforme?

-¡Chappy no es deforme, idiota!

-¡No sé por qué te gusta esa cosa, ni siquiera perece un conejo!

-¡Será mejor que te calles o te golpearé con algo más fuerte que un cuaderno!

Ichigo le hizo caso, pero en susurros la insultó un par de veces.

-¿Hay algo más que quieras saber sobre los shinigamis?- preguntó, recobrando la compostura.

-Quiero saberlo todo, pero no ahora- aclaró y movió su pierna doblada, mostrándose ansioso- ¿Por qué los demás te conocen? Es decir, no solo mis amigos, también mi familia.

-Eso…- tragó grueso- No es la primera vez que vengo a este mundo ni a Karakura. He venido tantas veces que ya he perdido la cuenta.

-¿Y por qué nunca supe de ti hasta ahora?

Rukia se planteó decirle la verdad, pero pensó que era demasiado considerando toda la información que estaba recibiendo de golpe. Además, ¿realmente creería que ellos ya se conocían y que él fue un shinigami? Por ahora, solo omitiría esa parte.

-Tú no podías ver fantasmas hasta solo un tiempo, es normal que no sepas de mí.

-Pero… ¿Ishida, Chad e Inoue saben todo esto?

-Para resumirte un poco, Ishida no es un humano común. Es un Quincy- le dijo, volviendo a sacar su cuaderno con los dibujos- Tienes poderes que les permite acabar con los hollows como nosotros, pero no los purifican.

El tic en la ceja de Ichigo le hacía ver que no le gustaban los dibujos, pero decidió que para evitar otro golpe, no diría nada.

-Y respecto a Saso y a Inoue, ellos también tienen poderes, pero lo descubrieron hace un par de años- trató de explicar, evitando tocar el tema sobre su pasado- Digamos que tuvieron demasiado acercamiento con el mundo espiritual.

-¿Qué hay de mi familia? Es raro que ellos si te conozcan y yo no.

Suspiró derrotada y apartó el cuaderno, esa vez trataría de hablar con la verdad, al menos en parte.

-Tu padre y Karin pueden verme- comenzó casi con duda de lo que diría después- Sólo Yuzu no es capaz, pero sabe lo que soy.

-¿Por qué?

-Porque… Karin se lo dijo. Supongo que es algo de gemelas- se encogió de hombros.

La explicación tenía huecos por todas partes, pero Ichigo decidió no presionarla demasiado.

-¿Por qué tienes un cuerpo si eres un espíritu?

-Se llama gigai, Urahara lo hace cuando los shinigamis tenemos que ser vistos.

-¿Urahara-san también es un shinigami?- preguntó, aunque no le sorprendía.

-Lo fue hace tiempo- asintió- Ahora es solo un simple comerciante que de vez en cuando ayuda a shinigamis.

Había tantas cosas que Ichigo tenía en mente y demasiada información que no podía pensar con claridad. Solo se le ocurrió preguntar una cosa.

-Hay algo más que quiero preguntarte- le dijo y la miró directo a los ojos- ¿Por qué estás aquí esta vez? ¿Por qué soy capaz de verte?

Rukia sabía que tarde o temprano esa pregunta llegaría, pero no estaba preparada para responder con la verdad. Sin quererlo, ese estoicismo que la mantenía a raya de sus sentimientos se evaporó poco a poco y dejó mostrar lo abatida y abrumada que se sentía. Ichigo no quería verla así, mucho menos que él sea la razón, pero necesitaba respuestas.

-Yo tengo una misión- comenzó con duda.

-Esa misión… ¿es el trabajo que siempre decías que tenías?

-Sí.

-¿Y de qué trata tu misión?

Boqueó varias veces, pero no pudo decirlo. Él comenzaría a preguntar más y no sabía si realmente él entendería todo de buena manera.

-Lo siento, no puedo decirlo.

-Rukia.

-Por favor, Ichigo- arrugó sus dedos de nuevo en la falda- He contestado todas tus preguntas, sólo… déjame esta ¿sí?

Él quiso insistir, pero ver a Rukia tan frágil, a punto de romperse, impidió que abriera la boca de más.

-Respecto a por qué puedes verme… Tal vez se deba a que hemos estado más cerca y algo en ti despierta por su contacto- explicó tratando de no dar tantos detalles, esa podría ser una verdad muy convincente.

-¿Como le pasó a Inoue y a Chad?

-Sí, algo así.

Ichigo asintió, aparentemente conforme con esa explicación. El silencio se volvió a instalar entre ellos pero la tensión que antes había se disipaba. Él parecía estar meditando toda la información, así que no miraba a Rukia, sino hacia abajo. Ella, en cambio, si lo miraba. Veía su ceño fruncirse y dejar de hacerlo cada tanto, las manos que tenía puestas en sus rodillas se apretaban hasta que los dedos le quedaban blancos y luego los soltaba. Sabía que esto no era algo fácil de digerir.

Estuvo a punto de levantarse para dejarlo solo y pensar con claridad, pero su voz llamándola la retuvo.

-Rukia.

-Dime.

-Gracias- soltó luego de pensarlo un poco.

-¿Por qué me agradeces?

-Sé que fue difícil para ti decirme todo esto- dijo y se rascó la nuca- Lamento si te presioné demasiado.

Ella bufó, por supuesto que era difícil, más si tenía que mentir en algunas partes. Pero no dijo nada de eso, solo sonrió y se acercó un poco a él empujándose con sus manos por el suelo.

-Tú… eres un idiota, ¿sabes?

-¿Hah? ¿Te doy las gracias y así me respondes?

-Un idiota cabeza de chorlito- dijo de nuevo, sin dejar de sonreír, aunque ahora parecía que quería llorar- Tú realmente sabes cómo sacarme de mis cabales.

-Oye…-murmuró preocupado.

-Una estúpida fresa pretenciosa que no sabe medir su carácter- siguió diciendo, acercándose un poco más- ¿Acaso no te enseñaron a tratar mejor a una dama?

-¿Rukia?

-¿No podía ser de otra manera?- preguntó al aire- Se supone que los shinigamis no podemos ser vencidos por nuestros sentimientos, que su existencia no es más que una carga. Pero… todo esto que siento… no puedo echarte la culpa de todo, no sería justo.

Ichigo no comprendía del todo sus palabras, lo único que pensaba era que no quería ver a Rukia sufrir de esa manera. Así que él terminó por acortar las distancias y la acercó suavemente a su cuerpo sujetándola por la cintura, luego envolvió sus brazos en ella y apoyó su mentón en el hombro. Lentamente aspiró su aroma y acercó su nariz a su cuello. Rukia se estremeció por el toque y se sujetó a su espalda.

-No entiendo del todo este tema de shinigamis ni tus razones para estar aquí- dijo cerca de su oído- Tampoco sé qué es lo que tanto te aflige.

Las manos de Rukia se cerraron en puños junto con la ropa del chico.

-Pero si crees que estás a punto de derrumbarte, apóyate en mí- la apretó un poco más- Si sientes que no para de llover, déjame ayudarte a detenerlo. No puedo explicar lo que siento, pero de alguna manera, sé que fuiste tú quién hizo que mi lluvia interior se detuviera. Permíteme hacer lo mismo contigo, Rukia.

Ella escondió su rostro en el pecho de Ichigo y envolvió sus brazos por su espalda. Claramente él no entendía que sus palabras podían calar tan hondo, definitivamente tenía demasiado poder sobre ella.

No lloró, aunque se aferró a él como si se ahogara en esas lágrimas que no caían.

-Definitivamente… eres un idiota- contestó con la voz quebrada, pero él sabía que no lo estaba insultando.

Se quedaron así sin saber si fue poco o mucho tiempo, pero Ichigo pensó que eso no importaba realmente.

Si fuera por él, nunca más la dejaría ir de sus brazos.

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Bueeeeeno, creo que me quedó bastante cursi ese final y realmente no me convence del todo, pero espero que les haya gustado.

Como leyeron, usé la teoría que les comentaba arriba a lo largo de este capítulo y ya los misterios se están revelando. ¿Ustedes tienen alguna teoría acerca del final de Bleach que los convenza? ¿Superaron el final?

No se olviden de dejarme un review si les gustó o no, amo leerlos :D

Ahora, los agradecimientos:

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Ulquiorra-vastoLord-94: Las vacaciones que me pasé estudiando, las mejores (? Rukia tiene un carácter fuerte, es normal temerle de vez en cuando. Gracias por dejarme tu comentario.

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Tomatitoo: Esta vez no quise dejar un final con diálogo ni con intriga, merecían un capítulo explicando las cosas. Espero que este capítulo te haya gustado más que los anteriores también, ¡gracias!

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NyvLonele: Aunque amo cerrar los capítulos así, con mucha intriga, esta vez no lo hice. Me pareció que no era acorde a todo lo que ya había pasado en el capítulo. Urahara es un diablillo, pero uno con buenas intenciones (? así que lo que está planeando te haya sacado algún peso de encima. Gracias por comentar :D

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Mislu: ¡Yo también ya lo quiero terminar! Creo que ya llevo demasiado con esta historia, pero espero que al final haya valido la pena. Muchas gracias por comentar :)

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Jean: Bueno, acá está el romance (? No es que me guste verla sufrir, pero a veces es necesario para que tengan un bello final *^* espero te haya gustado este capítulo, gracias por el review :D

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Guest: No sé cuánto tardé esta vez, pero creo que no tanto como la última vez... espero. Gracias por estar siempre :D

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linithamonre77: No sé por qué te asustaste, pero me alegra que encontraras este fic :D Es un gran honor que mi historia guste tanto, me contenta el alma que así sea. Muchas gracias por tu lindo comentario, espero que te haya gustado este capítulo también.

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Yukkiteru Yukitemura Taisho: Orihime solo es mi chivo expiatorio en esta historia (? gracias por comentar :D

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En fin, gracias a los de siempre y gracias a los que llegan. Me pone muy feliz que les guste tanto esta historia.

Ya sin más, nos leemos en el próximo capítulo.

¡Adios~!