Tres golpes en la puerta advierten mi llegada. La puerta corredera se abre y un campo de uvas se muestran ante mi.
Los árboles rodeaban el área. Un territorio enorme conformaba el viñedo "di San Carlo". Lámparas negras colgaban por el camino. La noche cálida y todo a mi alrededor era de un ambiente extrañamente tranquilo para ser... Este tipo de lugar.
El hombre que había servido como mi chófer estiró sus manos para ayudarme a bajar.
Normalmente me hubiera negado, pero este lugar no era karakura, y él no era precisamente un hombre caballeroso. Era su obligación y negarle la mano podría meterme en problemas. No me gustaba ser ayudada por muchos, pero aquí tendría que acomodarme.
Tendría que poner mi lugar a la larga de otra manera no sobrevivirá. Pero ahora no era el momento.
Me acompañó hasta que entramos dentro del camino principal. Marcado con rocas y rodeado por una cerca. Solo entonces logré ver bien a mi acompañante.
Cabello negro. Alto, cuerpo delgado pero musculoso. Uniforme negro, como de policía. Pero definitivamente él no es un policía. Chaleco antibalas, un cinturón de carga y dos pistolas en la cintura.
Su rostro estaba protejido por un par de gafas negras. Las facciones eran ligeramente marcadas pero masculinas. La nariz respingada y una cicatriz desde su oreja hasta, probablemente, por la profundidad de la herida, la clavícula.
Era serio y la verdad no había hablado absolutamente nada a lo largo del camino. Tampoco me importaba mucho. No lo volvería a ver después de todo.
No lo creó.
A lo lejos se veía una gran mansión, mi nuevo hogar.
A cualquier otra persona le parecería exagerada la decisión de huir de casa. Pero, no para mi. No para alguien como yo.
Desde la muerte de mi madre, mi familia se quebro. Ichigo se había vuelto un amargado, no queriendo que ninguno de nosotros nos metieramos en su vida.
Él siempre parecía un idiota. Era inteligente pero impulsivo. Salió con orihime por un tiempo, pero las cosas no salieron bien y ahora estaba con una chica de familia rica. Hija de un político. Rukia Kuchiki.
Yuzu seguia siendo la misma de siempre. Era ella la que menos se merecía esto. Pero ya no lo soportaba. Se que soy una carga para ellos. Siempre lo fui.
Para mí familia no era más que una decepción. Principalmente para mí padre.
Mi papá jamás pareció conforme con lo que yo hacía. Trataba de mejorar, en serio. Traté de ser lo que él quería, pero jamás fue suficiente. No conmigo. No de mi. El se centraba más en mis otros hermanos. Ichigo con sus estupideces y peleas callejeras por no se que cosas.
Gracias a esas estupideces él se había vuelto una especie de "agente encubierto". Se infiltraba en medio de las pandillas y ayudaba a la policía a desmantelar los grupos de micro tráfico.
Ese había sido el momento en el que mi padre más atención le había prestado. Era su orgullo, ¿no? Él varón, siendo un policía como él lo fue en algún momento.
Isshin kurosaki es un médico reconocido. Pero también es conocido como uno de los sobrevivientes del combate en la armada de karakura. Era parte del equipo de rescate, pero también había servido al frente.
No importaba lo que sucediera, de ninguna manera me prestarían atención a mi. Y eso hacia las cosas más fáciles. Pero ser una decepción para tu familia no siempre es bonito, y no tener la atención que mereces... Es peor.
Jamás hice cosas para llamar su atención, yo no servía para eso.
Cuando mi madre falleció todos nos pusimos tristes y poco a poco nos apartamos unos de otros. Claro, intentamos estar juntos, pero el vacío siempre estaba presente. Yo me hacía la fuerte... Por que sentía que ellos solos no podrían. Y era verdad. Ya era demasiado con que todos los hombres de la familia anduvieran deprimidos y Yuzu no tuviera el apoyo que merecía. No ella. Así que me volví conflictiva.
Grave error.
Ser conflictiva había sido benéfico al principio. Hacía que mi familia se distrajera de la falta de mi madre y me permitía a mi distraerme del dolor. Eso hacía que mi hermana tuviera la oportunidad de tener voz y palabra, y así, Yuzu se volvió el centro positivo de la familia. Ella era la luz y la alegría. Yo me tomé el papel de ser quien cargaría con lo emocionalmente negativo.
Pero poco a poco el tiro me salió pora borda. Mi familia se lo tomó demasiado en serio. Mi padre pensó que yo tenía el propósito de llamar la atención y ichigo me tomó por terca y desconciderada, (como si él no lo fuera) Muchas veces yo era culpable de cosas que nisiquiera tenían que ver conmigo... Pero, si eso evitaba que se pusieran mal, estaba bien.
Era demasiado joven para entender que las cosas no eran así. Que mi familia se desahogaba conmigo y el mayor daño siempre lo recibiría yo...
Con el tiempo me centre en los estudios. Pero los métodos estudiantiles me parecían desesperantes siendo tan monótonos y poco constructivos. Los profesores sabían eso sobre mi. Por ello, optaron por abrir un espacio diferente para mi forma de desarrollar mis estudios a final de las clases.
Mi familia no me creyó. Ellos pensaron que simplemen era una hipócrita que no podía hacer ni un trabajo y los profesores me habían obligado a tomar un curso de recuperación. Y así fue con todo.
Nada de lo que hice estaba bien y lo peor: Ninguno de ellos intentó investigar bien las cosas.
Si ellos lo pensaban, era concretamente cierto.
Yuzu jamás me juzgo. Pero no me dio el beneficio de la duda tampoco.
A mis trece años conocí a mi actual... Mentora. La conocí en las calles, durante los días en los que no podía entrenar fútbol nos poníamos a hablar.
Resultó ser una narcotraficante de drogas e incluso armas.
Lo descubrí por mí misma. Ella no me amenazó. Por el contrario me explico las cosas y me ofreció trabajo.
Lo considere por mucho tiempo. Mi padre no me daba dinero porque pensaba que lo malgastaria y mis hermanos ni hablar.
Acepte. Con el tiempo descubrí que no era tan mala en mi trabajo y me volví muy cercana a mi contacto y a su padre, el jefe.
Los años pasaron y aunque me iba muy bien con este trabajo, Toshiro no me permitió seguir en ello. El sabía en lo que estaba metida. El me apoyo y todo poco a poco se volvió como un claro de agua pura. Tranquilo.
Pero la paz no dura para siempre. Las peleas regresaron y las discusiones con mi familia se volvieron mayores. Ichigo se comprometió con rukia, pero yo tuve un accidente con su prometida.
No fue nada. En serio, nada. Estoy segura que Rukia ni siquiera se ofendió, pero la pelea que se derivó de ello con mi hermano fue un infierno. Luego estuvieron algunos problemas con mi padre. Siendo yo la 'inutil' decidió que debería tratar de aprender a ser alguien en la vida y me empezó a enseñar medicina. Servir como enfermera oficial en el hospital. Un trabajo obligatorio y sin paga... No me queje. Tal vez así hubiera podido mejorar la relacion con mi padre de no ser por un incidente con un paciente.
Bueno, no fue uno. Fueron varios.
Muchos de los pacientes que iban allí a consulta se pasaban de la mano. Mi padre, como siempre, tomaba la palabra de su cliente y no la mía.
No le creas a la problemática. Esa era su regla.
Las discusiones aumentaron y luego llegaron las voces. Esas que me gritaban cualquier tipo de defecto. Cualquier falla y recalcavan mis errores.
Estuve a punto de suicidarme. Nadie lo sabía. En realidad fui muy cobarde para eso.
Pasaron tres semanas desde eso. Así fueron pasando los días y mi depresión aumentó. Sentía que no podía seguir allí. Pero si decía algo, probablemente sólo estaría mintiendo. Pará mí familia sería una vil mentira.
Ya no podia más. Ese día en la mañana había decidido pedirle a Toshiro que me dejara quedar en su casa hasta que se me pasara el sentimiento.
Lo vi besándose con Mitsuki.
Lo admito, dolió. No podía culparlo. Él tenia derecho a enamorarse de alguien más. Pero, ¿por qué con ella?
De alguna manera, esa pequeña estupidez fue la gota que rebasó la copa. Y después de mucho tiempo volví a llamar a mi contacto.
Y aquí estaba ahora. En medio de un viñedo enorme que sólo era una fachada para mantener un campo de mariguana y cocaina. Además de otras cosas.
Entramos en la gran mansion. Una mujer se cabello rubio bastante largo se encontraba sentía da en medio del sofá. Con una bata morada de tela fina que apenas cubría lo necesario.
Estaba desnuda. No había mucho problema, este lugar era básicamente cálido. Las temperaturas tendían a ser altas a pesar del invierno. Además, estavamos a punto de iniciar el verano.
El lugar era maravillosamente costoso. Así era ella. Le gustaba lo caro y amaba el dinero. Pero también era una mujer seria y dedicada a aquellos que amaba.
Cuando nos conocimos ella tenía apenas los veinte y su padre aún estaba al mando. Ahora ella era la jefa y su padre estaba, bueno, pensionado. Si una pensión te compra una casa en una isla desierta claro.
–Me alegra mucho que finalmente aceptaras mi oferta, Karin. Espero que te sientas cómoda.
–Muchas gracias, Samantha.
–Para eso estamos las amigas, querida. Ahora, deja que Katsu te acompañe a tu habitación. Toma un descanso. Duchate y pide lo que quieras al servisio de habitación. Los cocineros están de servicio hasta la media noche. Mañana en la mañana hablaremos sobre tu trabajo en 'el viñedo' – me dio un pequeño guiño recalcando la última parte de la frase.
Asentí antes de mirar al chico a mi lado. Ya no traía las gafas... Y tenía unos ojos muy lindos.
...
Decir que la casa era exageradamente. Lujosa era lo correcto. Desde candelabros escandalosamente grandes hasta las decoraciones de oro en las puertas . Lámparas en la pared, unidas con las bombillas del techo.
La habitación a la que me habían confinado era maravillosa y a la vez insoportablemente ordenada y decorada. Las mesas y los muebles de madera de roble. Un televisor pantalla plana ridículamente grande. Un baño privado con una ducha multifuncional y el jacuzzi.
Todo en esa maldita casa era exagerado y poco llamativo a mi parecer. La forma tan voluminosa de las decoraciones. Con pinturas que deberían costar un semestre universitario.
Las ventanas daban a la parte de atrás del viñedo. El bosque enorme que rodeaba el lugar escondiendolo de posibles intrusos. A lo lejos la casa no se veía. Era impresionante, pues la misma estructura gritaba por su misma un número de postal propio. Simplemente enorme.
Organice mis cosas mientras escuchaba un poco de música. Al menos dejaron la clave del wifi sobre la mesa.
No era mucho lo que yo traía. Acomode mis cosas y dejé la ropa en el armario. Tan poco fue lo que traje que ni siquiera ocupe la mitad del closet (claro, igualmente era enorme por si mismo).
La sensación de vacío constante no se apartaba de mí. Hacia algunas horas había permanecido en casa... Con problemas depresivos y una familia a la que le importaba una mierda lo que pasara conmigo. Y sí, es verdad que cometieron errores, pero, ¿cómo culparlos? . La muerte de mi madre fue exageradamente dolorosa y a su vez escandalosa... Los solos recuerdos aún me causaban náuseas.
Es imposible evitar sentirme idiota por tomar una desicion tan exagerada... Pero, los deseos de quitarme la vida van en aumento y no podía seguir.
Me hubiera podido intentar suicidar de nuevo si tan solo no le hubiera prometido al idiota de Toshiro que jamás lo intentaría.
Toshiro. Probablemente debe estar en una cita con Mitsuki. Ignorando por completo mi falta de presencia. Nadie lo notaria, al menos no mi familia.
Él lo hará. Pero mañana o tal vez en unos días.
Ya no importaba. No hay vuelta atrás.
Busque un par de prendas cómodas antes de dirigirme al baño. Abrí la llave y baje el sifón para llenar la tina. Dejé que el agua corriera con ese sonido tan ligero mientras me quite la ropa.
El uniforme escolar. Era blanco con azul oscuro. Una falda larga por encima de las rodillas. Camisa blanca con una chaqueta igual a la falda. A eso se le sumaba la corbata roja y los zapatos negros. Las medias altas hasta la rodilla, negras igualmente. Al menos no era monocromático.
Solté el nudo de la corbata mientras descolgaba la chaqueta de mis hombros. La dejé de lado y solte los botones de las muñecas. Primero un brazo y luego el otro.
Algunos cortes aún seguían frescos. Fueron de la pelea con mi hermano.
Que ridícula. Una simple pelea fue suficiente para romperte. ¿Por qué sigues siquiera con vida?
No.
No volveré a lo de antes.
No quiero depender de unas pastillas solo por que no se manejar las voces de mi mente. Solo soy una adolescente con algunos problemas emocionales que pasarán temporalmente.
Disperse mis pensamientos y me quite la falda. Fue un poco complicado. Yuzu siempre me ayudaba a soltar los botones de la falda que se encontraba atrás.
La falda cayó al suelo, junto con mi ropa interior. Me quite las medias y solté el seguro del sosten. Que libertad.
El bracier era molesto. La varilla del metal se volvía incomoda a pesar de no tener muchos cenos. Bueno, en realidad si tenía bastante, pero tampoco era una pechugona. De eso estaba agradecida, no quería pasar mi vida con dolores lumbares por que mi espalda no soporta el peso de mis propios pechos.
Me mire en el espejo. Curvas finas, algunas marcas de heridas en competencia o entrenamientos exagerados. Cortes que yo misma me hice o incluso simplemente accidentes por mi propia terquedad.
Entre en la tina y deje que el agua caliente se llevara mis problemas. La temperatura perfecta.
Tal vez, esta desicion no fue tan mala. No siempre de nace para ser doctor o un ingeniero. Es mejor desarrollarse en algo en lo que sirvas.
Puede que ser narco no sea tan malo. Después de todo, tengo buena puntería.
...
La noche caía sobre la ciudad de karakura mientras las luces de la calle iluminaban las carreteras.
Ichigo kurosaki regresaba a su casa después de una discusión larga y tendida al lado de su prometida.
–No puedo creer que lo hayas hecho.
–no era justo para ti.
–! Y tampoco para Karin!, tu hermana sólo intentaba ayudarme. Fue mi culpa, estaba estresada.
– Eso no le da derecho a haberte dicho esas cosas. Tú hermano tiene razón en negarle la entrada a la fiesta de compromiso.
–Mi hermano sólo lo hace por que desea tener menos gente de tu familia en casa. Quiere disminuir el personal y que sea sencillo. Karin no tiene nada que ver con eso. Si Yuzu no fuera la dama de honor, entonces tampoco iría.
–No la defiendas. No me interesa nada de eso. Ella lo hace en venganza, seguramente quiere llamar la atención.
–¡Siquiera te estás escuchando! Tu hermana no es así. Karin es impulsiva, pero no es mimada ni mucho menos caprichosa. Llamar atención no es su estilo. En verdad, parece que su hermana fuera yo y no tu.
—¿por qué la sigues defendiendo?
—Por qué tu hermana no es culpable. La pregunta es ¿por qué tu no? Eres su hermano, tu trabajo es apoyarla y guiarla. Puede que se le hallan ido algunos comentarios indebidos, pero nada más.
Ichigo se quedó callado. Las acciones de Karin no le parecían razonables y tampoco consideraba que su hermana lo hubiera hecho sin pensar. Karin es muy grande para saber las consecuencias de sus acciones.
Su boda estaba a tan solo unos meses. Su familia estaba atosigada de trabajo en busca de la boda perfecta a pesar de que sería una reunión sensilla, (en los términos de los Kuchiki). Yuzu estaba preparando el menú y su padre ayudando con las decoraciones.
Bien hubieran podido dejar todo en las manos de Byakuya, él incluso se había ofrecido a hacerlo todo, pero su familia no lo permitiría. Por eso, Kuchiki prestaría al personal y ellos darían la fiesta de compromiso. El daría la boda y parte de la luna de miel.
Ahora su hermana decidió hacer una rabieta y causó una disputa durante la elección del vestido de bodas. Esta de más decir que esto a Byakuya le pareció indignante.
–Sigo pensando que no tenía por qué hacerlo.
–Ichigo, ella es tu hermana. Debes perdonará. Sí, se equivoco, pero es una adolescente.
–Está bien, hablaré con ella, pero solo por que tu me lo pides.
–Iré contigo.
–Si te lo digo es porque lo haré, ¿acaso no me crees?
–Te creo, ichigo. Pero eres un idiota y vas a meter la pata. No vas a disculparte de la manera correcta.
–En primera: no me llames idiota, seré tu esposo. Y en segunda: la que debe disculparse es ella y no yo. Solo la perdonaré.
Rukia era consiente de que Ichigo tenía parte de la razón. Pero sabía que Ichigo le había dicho cosas a Karin que no eran verdad y no quería que quedarán en malos términos por su estupidez. Ella quería mucho a Karin. La niña era muy buena y no merecía estar excluida de la boda por palabras estúpidas de su hermano y la terquedad de su prometido.
De hecho, Byakuya sólo había dicho eso cómo advertencia, mas ninguno de los dos habían esperado que ichigo aceptará excluir a su hermana de la celebración.
Siguieron caminando por el camino y llegaron a la puerta de la casa Kurosaki. Golpearon a la puerta y esperaron por un rato. Nada.
–¿No dijiste que estarían en casa?
–Sí, pero tal vez mis padre y Yuzu salieron de compras. Karin debe esta durmiendo.
Volvió a golpear en la puerta. Nada.
—y tu olvidaste tus llaves de nuevo ¿no es así?
–Me conoces demasiado bien.
Él plantó un beso en sus labios con cuidado. La mujer a su lado lo tenía loco y él no se negaría a nada por ella. La dulzura del momento se fue disipando y terminó por completo cuando un par de pasos llamaron su atención.
Isshin estaba junto a su hija con miradas preocupadas. Ichigo se dio cuenta al instante.
–¿Qué sucede?
–Es Karin, no ha regresado a casa y tampoco estaba en la escuela. Se fue a mitad de clases.
–Es solo una rabieta, tal vez está en casa o con sus amigos. Llamen a Hayashi. Seguramente se quedó con ellos.
Yuzu negó con la cabeza. Su mirada respondía varias preguntas que Ichigo estaba a punto de formular.
Su hermana había desaparecido.
–Quizás ya regresó. Tal vez este en su habitación.
Todos asintieron ante las palabras de Rukia.
En cuanto isshin abrió la puerta todos se dispersaron en la casa.
Yuzu fue quien se dirigió a la habitación de su hermana. Tal como lo había visto desde el principio. No había nadie.
Una brisa pasó por su lado causándole escalofríos. La ventana estaba abierta y la cortina estaba fuera.
Se acercó a la ventana y acomodo la cortina. No cerraría la ventana en caso de que su hermana regresará.
Cuando se dio la vuelta para salir, su zapato tropezó con un objeto en el suelo. Era una cadena de oro con las iniciales de su hermana. Era un regalo que ella le había dado.
Tal vez se le había caído. La cadena era un poco pesada y el seguro era de mala calidad. Se lo había regalado a los diez años y eso estaba hecho con la mejor cadena que los ahorros de su cerdito podían pagar en ese entonces.
Vio la cadena una última vez antes de abrir las puertas del closet en busca del cofre de las joyas. La guardaría.
Hasta que sus ojos se encontraron con un horrible desorden y un obvio vacío dentro del mueble de madera.
Desesperada abrió los demás cajones. Todos estaban igual. Las cosas desordenadas y algunas prendas en cajones equivocados. Abrió la otra puerta. Faltaban algunos zapatos y un par de sacos.
Un pensamiento cruzó por su cabeza llenándolo de miedo.
Rápidamente miró bajo la cama buscando la maleta de viaje... No estaba.
Su mente no tardó en darle orden a semejantes pistas. Las lágrimas irritaron sus ojos antes de deslizarse por sus mejillas.
Un par de pasos por el pasillo se dirigieron hacia ella. Ichigo se paro en la entrada y se preocupo por el estado de su hermana.
No tardó en socorrerla
–Yuzu, ¿te encuentras bien? , ¿que pasa?
–Se fue. – Fue un susurro. Ichigo lo escucho, pero no quería creerlo.
–¿qué?
–!Se fue, Karin huyó de casa!– y la niña no soporto el llanto.
Todos en la casa escucharon aquel grito. Y todos escucharon el mensaje.
No tardaron en ponerse manos a la obra. Isshin llamó a la policía mientras Ichigo se comunicaba con los conocidos de su hermana.
Su contacto inmediato fue Toshiro, el mejor amigo de Karin. Tal vez había escapado allí.
Contestó rápidamente. Y un intercambio de palabras destruyó sus esperanza.
–Hola, toshiro eres tu?
–¿Kurosaki, por qué me estás... ¿Sucedió algo con Karin? La llamé, pero no me contesto.
–Ella... Ella no está contigo?
–¿No, ella no está aquí?, kurosaki qué... Esta todo bien?
–Toshiro, Karin huyó de casa.
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Bueno, bueno. Quien diría que estaba tan inspirada.
Esto se desvío por un camino que para ser si será queria trabajar desde hace mucho. Lo narcos.
Droga, armas y demás.
Inicie con la depresión y se que esa temática va a jugar un papale muy divertido en la trama (no es que diga que la depresión sea chevere)
Y ¿que les pareció?
Espero sus comentariospara seguir con esto. Recuerden que los comentarios también me alientan a seguir con esta historia
Los amos y espero que lean más de nos historia. Mua, besos
