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¡Muy buenas gente!

Después de dos meses sin actualizar, por fin les traigo un nuevo capítulo, regalo atrasado de Navidad y el último del año.

Espero que les guste, me costó mucho concentrar ideas para este, pero quedó.

Falta poco para el final, aún no les puedo decir cuántos capítulos exactamente, pero pronto.

Ya sin más, que lo disfruten.

¡Nos leemos abajo!
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V


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Deathberry una vez más

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Capítulo 24: Secretos.

Era evidente que ninguno había pegado un ojo el resto de la noche. Las ojeras profundas y el rostro cansado de ambos pudo haberle dado una mala impresión a la familia, pero ni siquiera Isshin bromeó con eso. No podía evitar preocuparse cada vez más por la situación.

Ichigo, en cambio, no entendía por qué Rukia estaba así. En un principio pensó que solo se debía a que le preocupaba que él no pudiera dormir por los sueños, pero ya no estaba tan convencido. Desayunaron en silencio, al menos entre ellos, hasta que llegó la hora de irse. Subieron las escaleras y antes de que Rukia entrara a la habitación de las gemelas para dejar su gigai, Ichigo habló.

-Oye.

-¿Hm?- balbuceó medio adormilada aún.

-¿Hay algo… que me estés ocultando?- sabía que estaba siendo muy directo, pero Ichigo no sabía cómo enfrentar las situaciones de otra forma.

-¿Cómo dices?- preguntó más espabilada.

-No trates de mentirme Rukia, no más.

-Ichigo.

-No, basta. No soy estúpido- se rascó la cabeza, tratando de calmarse- Sé que hay algo más detrás de toda esa historia que me contaste la última vez. No quería presionarte para que me lo dijeras, pero estoy seguro que tú sabes acerca de mis sueños, Rukia.

-Tranquilízate, Ichigo.

-¿Que me tranquilice? ¡Me están pasando cosas extrañas! ¿Cómo se supone que haga eso?- sin querer su voz era cada vez más fuerte- Y lo peor de todo es que tú pareces saber qué es todo esto y te niegas a decírmelo.

-No hay nada que tenga que decirte- la voz calma y serena de Rukia parecía poner aún más nervioso a Ichigo.

-Mientes.

-No lo hago.

-¡Lo haces!- se acercó un paso a ella, pero Rukia no retrocedió- No tengo idea de por qué lo sé, pero lo hago. No me mientas.

-¿Por qué te estaría mintiendo?

-¡No lo sé! Pero no sería la primera vez que me ocultas algo.

-¿Qué estás tratando de decir?

-Que no sé qué tanto pueda confiar en ti, Rukia.

-No me vegas con eso ahora, idiota.

-Entonces dime la verdad, dime qué son esos sueños, dime qué es lo que me está pasando.

-Ya te expliqué, es por nuestra cercanía que-

-No te creo- interrumpió.

-¿Cómo?

-Hay algo más, estoy seguro que es así. Por favor, dímelo Rukia.

-No hay nada más que eso.

-¡Basta ya con eso! No sé qué es, ni por qué nadie me lo dice, pero tengo que saberlo, necesito saberlo.

Rukia no dijo nada, solo lo miró y trató de no perder la compostura.

-No sé de dónde sacaste esa idea absurda, pero no hay nada más

-¿Cuál es tu misión?

-Ichigo- dijo en tono de advertencia.

-¿Por qué no me lo dices?

-Eso no te concierne.

-Sigo sin creerte, Rukia. Sé que me estás mintiendo.

-No seas idiota y ya vete a cambiar, se te hará tarde.

-No trates de evadir el tema, ¿por qué me está pasando todo esto?

-Basta ya, Ichigo.

-Veo cosas que ante no veía, las escucho. No puedo dormir tranquilo por los malditos sueños y cada vez que te comento sobre esto parece que ya lo sabías.

-Claro que no.

-¿Qué mierda me está pasando? Quiero volver a mi vida de antes, no quiero ver todo eso, no quiero soñar nada de eso.

-Ichigo.

-¡Estoy cansado, Rukia!- exclamó en un grito- ¡Voy a volverme loco, no quiero nada de esto!

-Cálmate.

-¿Cómo me pides que calme cuando no sé qué me está pasando?

-Ya te dije que no hay nada que pueda decir para ayudarte.

-¡Mientes! ¡Lo haces desde que te conozco!

-¿Desde que me conoces, dices? ¡No tienes por qué tratarme así, idiota! ¿Quién te crees que eres?

-¡No lo sé! Pero sé que tú lo sabes.

-¡Ya basta con eso, cabeza dura!

-¡Dime la verdad! ¡Dime cómo terminar con todo esto!

-¡No lo sé, Ichigo! Si lo supiera te lo habría dicho hace mucho.

-Todo esto empezó desde que te conozco, Rukia. ¡Tú tienes que arreglarlo!

-¿Qué-?

-¡Quiero volver a ser una persona normal, quiero-!

-¡Ichigo!- la voz grave de su padre lo interrumpió. Ichigo lo miró desconcertado, Isshin estaba serio como pocas veces.

-Papá.

-Es suficiente, deja de discutir y ve a cambiarte.

-Pero…- miró a Rukia, como buscando decir algo más, pero ella no lo estaba mirando. Su flequillo tapaba sus ojos y había girado su cabeza hacia un lado.- Rukia.

-Vas a llegar tarde, ve a cambiarte- su voz sonaba igual que siempre, pero Ichigo sabía que no se sentía así.

Alargó una mano, quería hacer que lo mirara, pero ella retrocedió un poco y entró a la habitación. Ichigo apretó su mano en un puño y antes de entrar también en su habitación, Isshin lo llamó.

-Lo único que te voy a decir es que tengas cuidado con lo que dices, Rukia-chan no se merece que la trates así.

-¿Tú también?

-No presiones Ichigo, lo que tenga que llegar, llegará.

Él no dijo nada, solo asintió y entró. Isshin suspiró y bajó de nuevo, agradeció haber llegado a tiempo antes de que su hijo dijera algo más, ya suficiente tenía su querida tercera hija como para cargar con eso.

Cuando ambos estuvieron listos, se marcharon sin decirse nada, solo despidiéndose. Isshin esperaba que cambiara la situación durante el trayecto, pero el ambiente no había cambiado estando solos. Ella decidió seguir como si nada, esperando que Ichigo siguiera su ejemplo, pero claramente no sería así. Su ceño estaba más hundido de lo normal y, aunque estaban en los bolsillos, estaba segura que sus manos estaban apretadas en puños.

-Rukia, yo…- comenzó, pero se vio interrumpido cuando escuchó a lo lejos una voz conocida.

-¡Kurosaki-kuuuun!- Inoue se acercaba trotando y saludando muy emocionada- ¡Kuchiki-saaaan! ¡Buenos días!

-Buenos días, Inoue- dijo Rukia, un poco aliviada de verla.

-Hm, Buen día- obviamente Ichigo no compartía ese sentimiento, pero trató de serenarse para que la chica no se preocupara.

-¡Me alegra encontrarlos!- sonrió, sin darse cuenta de la tensión que había hacía un momento- Acabo de venir de comprar un poco de licuado de palta con ají y melón ¿quieren probar un poco?

-No, gracias- contestaron al mismo tiempo demasiado rápido.

-Oh, bueno, no importa- sonrió- ¿Vamos juntos a clases?

De camino sólo se escuchaba a Orihime hablar, en ocasiones Rukia le contestaba, pero Ichigo se había apartado un poco, aun pensando en Zangetsu. Miró a Rukia, sonriendo nerviosa mientras se negaba a probar un poco de batido de nuevo, sabía que había algo más que todavía no le contaba. Primero pensó que se trataba de algo que era difícil para ella, pero ya estaba dudando para quién realmente lo era.

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Orihime no sabía qué había pasado con esos dos, era la primera vez que los veía así de distantes.

-¿Ocurrió algo malo, Kuchiki-san?- preguntó por lo bajo, aunque realmente Ichigo no parecía estar prestando atención.

-Tranquila Inoue, solo nuestras típicas peleas.

-Humm- asintió sin estar del todo convencida, miró hacia atrás para ver a Ichigo, quien miraba su celular distraído- Oye, Kuchiki-san.

-¿Si?

-Yo…- de alguna manera Inoue sabía que si no aprovechaba ese momento, no lo volvería a tener- Quiero declararme a Kurosaki-kun hoy. La última vez… no pude hacerlo.

-Inoue.

-Por favor, ¿podrías dejarnos solos hoy?

Rukia se sentía con mucha culpa al pensar en lo que había pasado con Ichigo, pero también sabía que si aceptaba a Inoue las cosas para él serían diferentes. Sería como tendría que haber sido al comienzo, sin ella ahí.

-Claro, no te preocupes- asintió- De todas formas estaba pensando en ir a lo de Urahara en la tarde.

-¡Muchas gracias!

Volvió a asentir y no dijo nada más, varios estudiantes ya estaban ahí y además, no se sentía con la fuerza suficiente para hacerlo.
Ichigo y Rukia no volvieron a hablar en toda la tarde, ni siquiera pudieron dirigirse la mirada, o al menos Ichigo no pudo hacerlo. Luego de pensarlo un poco, sabía que había lastimado a Rukia con sus palabras y no haber sido por su padre, quién sabe cómo habrían terminado las cosas.

Pero no quería disculparse, era culpa suya que hayan terminado así. Si tan solo dejara de ocultarle cosas, nunca hubieran pasado por ese momento.

-¿Qué?

-Tengo que ir a lo de Urahara.

Las clases ya habían finalizado y estaban en el patio cuando ya casi no había estudiantes. Sólo estaban Ishida, Chad e Inoue.

-¿Por qué tienes que ir?- el ceño fruncido de Ichigo era cada vez más profundo.

-Tengo que darle unos reportes, nada más.- Rukia tenía los brazos cruzados y no lo miraba a los ojos.

-Entonces te acompaño.- dijo acomodando su bolso.

-No es necesario. Tú vete a casa.

-¿Por qué?

-¿Por qué simplemente no puedes hacer lo que te digo y marcharte?

-Tú no me mandas, enana.

-Ni tú a mí tampoco, cabeza de zanahoria. Así que ya deja de molestar y vete a casa.

-Rukia.

-O mejor, acompaña a Inoue a la suya, ya se está haciendo tarde.

-¿Ah?

Orihime no pudo evitar sonrojarse un poco, mientras que Chad e Ishida levantaron una ceja, incrédulos.

-¿Por qué no me dejas ir también?

-Porque quiero terminar esto rápido y tú eres demasiado lento.

-¿Quién demonios es el lento?

-Ya basta Kurosaki, pareces un niño pequeño.

-No te metas, Ishida.

-Deja de discutir estupideces, déjala hacer su trabajo.

-Agh, mejor te acompaño Inoue- le dijo y volteó sin esperarla.

-¡Eh, si! Adiós a todos- los chicos levantaron la mano correspondiendo el saludo de la chica.

-¿Hay algo malo entre ustedes?- preguntó Ishida.

-Lo usual, nada más.

-Como digas- movió los lentes con sus dedos- Nos vemos.

-A veces Ichigo es un idiota- dijo Chad y Rukia lo miró, extrañada por el comentario- Las palabras le salen antes de pensar, pero seguro que con uno de tus golpes lo harás recapacitar.

Ella sonrió y asintió.

-Tienes razón, gracias por el consejo Sado- él asintió y se marchó, haciendo que ella también se marchara usando el shunpo.

-Espera por favor, Kurosaki-kun- exclamó Inoue casi corriendo tras el chico que parecía a punto de romper el suelo con cada paso.

-¿Eh?- se detuvo y vio a Inoue jadeando mientras llegaba a su lado- Lo siento, no me di cuenta que iba tan rápido.

-Es-está bien, al menos ya te detuviste- dijo aun con la respiración entrecortada.

-Hm- se rascó la cabeza y miró hacia los lados- Ven, te invito a tomar algo.

-E-eh, no es necesario- contestó un poco nerviosa.

-Tranquila, en compensación a lo que te hice pasar. Vamos.

-Entonces, muchas gracias.

El corazón de Orihime latía tan fuerte, que de alguna manera y pese a todo aún albergaba un poquito de esperanza.

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-Me sorprende verte por aquí, Kuchiki-san.

-Tengo que hablar contigo.

-¿De qué quieres hablar?- Urahara se levantó de donde estaba recostado y se sentó, abanicándose.

-Sobre Ichigo.

-¿Pasó algo más?

-Ichigo vio a Zangetsu en sus sueños- suspiró- Habló con él.

-Vaya, ¿qué fue lo que dijo?

-Al parecer, busca que Ichigo recuerde. Pero no está funcionando, Ichigo está cada vez más confundido.

-La capsula de la memoria es mucho más fuerte que el de sus poderes.

-Si- asintió- Supuse que era así, pero… ¿no es mejor dejar las cosas como están?

-¿A qué te refieres?

-Ichigo está bien como está ahora, es la vida que siempre quiso- cruzó sus brazos- ¿Por qué quitarle todo eso de nuevo?

-Una vez estuvo desesperado por recuperarlos.

-Ahora no sabe que alguna vez los tuvo.

-Si la capsula de la memoria se rompiera, estoy seguro que los pediría.

-Lo único que estamos logrando es lastimarlo, se siente perdido en este mundo que ahora es nuevo para él.

-¿Acaso pasó algo entre ustedes?

Rukia calló y esa fue la respuesta que Kisuke esperaba.

-No quiero volver a dejar su mundo de cabeza, Urahara.

-No puedes cambiar su destino, Kuchiki-san. Esto es lo que es Kurosaki-san.

-No me darás más opción, ¿no es así?

-Esta es la única solución.

-Lo dudo, pero si veo que esto es demasiado para él, hablaré directamente con el Comandante. Haré lo que sea para evitar que él siga sufriendo.

-Eres demasiado amable, Kuchiki-san. ¿No estarías feliz también al saber que él te recuerda?

-Yo no soy importante.

-Lo eres. Eres demasiado importante para él.

-Tal vez así fue antes, pero ya no más. Ahora el que debe entender eso eres tú.

-Estamos haciendo lo posible para solucionar todo esto.

-Simplemente no lo hagan a costa de su cordura.

Urahara asintió, murmurando un "no te preocupes" antes de que ella diera media vuelta y saliera de la tienda.

-Será mejor que te apresures, no dudo que Kuchiki haga lo imposible para que el Comandante deje a Ichigo- escuchó Urahara detrás de él.

-Tranquila Yoruichi, falta poco.

-Si tú lo dices.

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-Gracias por acompañarme y por la bebida, Kurosaki-kun- ya habían llegado a la entrada del edificio.

-No es nada. Bueno, nos vemos mañana entonces- dijo con un además despreocupado, pero antes de que se girara, Inoue dijo algo más.

-Uhm, ¿Kurosaki-kun? Me gustaría hablar contigo un momento.

-¿Qué pasa?

-Yo… yo...- su rostro estaba tan rojo como un tomate y sus manos comenzaron a temblar del nerviosismo- Tengo que decirte algo muy importante.

-¿Importante?

-Kurosaki-kun, yo…- inhaló profundo y lo miró directo a los ojos- Yo… estoy enamorada de ti.

Ichigo boqueó ante la declaración, sin saber qué decir, pero Inoue continuó.

-He estado enamorada de ti desde hace muchísimo tiempo- sonrió- Pero creí que ya era tiempo de confesártelo.

-Inoue, yo-

-No, no me digas tu respuesta ahora- se apresuró a decir- ¿Está bien si te pido que… lo pienses?

-Está bien- murmuró, aún sorprendido.

-Gracias, Kurosaki-kun. Hasta mañana.- él asintió y luego la vio entrar.

Se dio la vuelta para irse, pensando en la declaración. Tal vez, si Orihime se lo hubiera dicho antes, él habría aceptado. Nunca había pensado realmente en sus sentimientos, pero le gustaba, de hecho, ella hizo que su mal humor de hoy disminuyera un poco. Pero no era suficiente, al menos ya no lo era.

Lo que le dijo a Rukia en la mañana era cierto, desde que ella había llegado a su vida las cosas que antes creía que eran correctas ya no le parecían igual. Ella había cambiado su mundo, y pese a todo, no estaba mal de todo. Aunque él le haya dado a entender otra cosa.

Cuando llegó a su casa, les dijo a sus hermanas que le avisaran cuando estuviera lista la cena, mientras que él se acostaba ignorando las preguntas acerca de donde estaba la pequeña shinigami. Pero no pasó mucho cuando la vio entrar por su ventana.

-¿Acaso no te enseñaron a entrar por la puerta?- dijo mientras se sentaba.

-Es más fácil entrar por aquí e ir directo al gigai que ir por la puerta.

-Pareces una ladrona.

-No te preocupes, Kurosaki-kun, no voy a llevar nada de tus cosas.

-Ugh.

Rukia salió de la habitación, pero volvió poco después ya con el gigai.

-¿Y bien?

-¿Y bien qué? Oye, siéntate en el suelo.

-No seas maleducado, no voy a sentarme en el suelo- le dijo acomodándose más al borde de la cama- ¿Qué pasó con Inoue?

-¿Qué…? ¿Tú lo sabías?

-Claro que sí.

-¿Por qué no me dijiste nada?

-Porque no me correspondía- suspiró.

-¿Qué es lo que quieres saber?

-¿Qué le respondiste?

-Nada.

-¿Nada? ¿Eres así de estúpido?

-No me digas estúpido, enana maldita- gruñó- No supe qué contestarle, y ella me pidió que lo pienses.

-Entiendo.

-¿Entiendes?- el mal humor que creía había desaparecido, estaba volviendo- ¿Qué acaso no te importa?

-Sé acerca de los sentimientos de Inoue hace mucho, Ichigo.

-¿Y qué, crees que debería aceptarla, acaso?

-Si.

-Rukia.

-Inoue es una chica maravillosa, Ichigo. Nunca encontrarás a alguien como ella, mucho menos alguien que tenga tanta paciencia contigo.

-No me interesa eso. No necesito de alguien que me tenga paciencia.

-¿Y qué es lo que necesitas, entonces?

-A ti.

Por un momento, Rukia sintió que su corazón saltó de su pecho.

-No sabes lo que estás diciendo.

-Sé muy bien lo que digo.

-Ichigo, tienes que entender…

-¿Entender qué, Rukia?

-Yo jamás podría hacer lo que ella hace, no te diría palabras bonitas ni alentadoras.

-Lo sé- asintió- Y es por eso que no quiero nada con Inoue. Ella no puede hacer lo que tú haces.

-¿Y qué hago yo?

-Detener mi lluvia.

Rukia boqueó, inhaló profundo y cuando estaba por hablar la voz de Yuzu anunciando la cena la interrumpió.

-Es mejor ir ahora, sino Yuzu se enojará- Rukia se levantó sin esperar respuesta.

-Oye- la detuvo cuando abrió la puerta- Lo que dije en la mañana, sí creo que cambiaste mi vida- ella se tensó, pero Ichigo no pareció darse cuenta- Pero me alegra que lo hayas hecho.

-Idiota- murmuró, pero tenía las orejas un poco rojas, cosa que hizo sonreír a Ichigo.

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La cena había pasado sin más, discusiones entre ellos y un par de golpes, todo normal. Rukia se había ofrecido, junto a Karin, a lavar los trastes. Ambas hablaban sobre los entrenamientos que Karin tenía para los partidos y los que Rukia tuvo que hacer para entrar en la academia. Fue el sonido del celular de la pequeña shinigami la que interrumpió el momento.

-Tranquila, Rukia-chan, atiende la llamada que yo termino aquí.

-Te lo agradezco- sonrió y salió de la cocina- ¿Urahara? ¿Qué ocurre?

-Kuchiki-san, llamo porque es necesario que estés preparada.

-¿Preparada para qué?

-Solo me faltan un par de detalles para terminar con el artefacto que ayudará a Kurosaki-san.

-¿Es en serio?

-Me faltan un par de detalles, simplemente quiero que estés pendiente por si algo llegara a pasar con Kurosaki-san antes de que lo perfeccione.

-¿Acaso hay posibilidades de que algo ocurra?

-Las hay- escuchó el suspiro de Urahara- Para poder hacer esto, tuve que usar el reiatsu de Kurosaki-san que almacené antes de que él perdiera la memoria. Como sabes, su reiatsu es tan alto que atrae con facilidad a los hollows, pero ahora también está que el mismo Kurosaki-san está liberando un poco de ese reiatsu. Todo eso podría hacer que atraiga a un-

-Menos Grande- completó Rukia, impresionada por lo que escuchaba.

-Así es, es posible que un Menos Grande aparezca atraído por tanto poder, es por eso que te pido que estés alerta y que lleves la espada que te di en cualquier momento.

-Si, la tengo conmigo siempre.

-Bien, por favor, ten cuidado de ahora en adelante.

-Lo tendré.

Aún inquieta por toda la información, Rukia cortó la llamada. No estaba segura acerca de cómo proceder ahora, podían pasar muchas cosas y lo único que ella quería hacer era ir con Ichigo e impedir que saliera en lo más mínimo.

-Oye, enana, te estoy hablando.

-¿Qué?

-Te decía que si quieres comer helado, el viejo trajo un poco.

-Ah, claro. Sí, sí.

-¿Estás bien?- preguntó con una ceja alzada.

-Sí, no es nada- dijo más calmada- Ya, vamos antes de que Isshin-san se lo termine todo.

Ichigo la vio irse, sin creer nada de lo que le decía, pero no volvería a discutir con ella sobre eso. Al menos no por el momento.

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¡Ya falta poco para dar fin a esta historia!

Quiero desearles que pasen un hermoso año nuevo y les quiero agradecer de corazón que sean tan pacientes conmigo y esperar siempre la actualización de este fic. Hicieron que este año fuera hermoso. Especialmente a esas personitas que siempre me dejan su comentario, logran siempre sacarme una sonrisa y una que otra lagrima: Ulquiorra-vastoLord-94, Yukkiteru Yukitemura Taisho, FIRE OF THE DEAD, linithamonre77, Guest, JeLann7, fel01, VizoredLisa, Uchiha Sam97, , y Mia.

Les deseo un espléndido 2019 lleno de éxitos y felicidad, ¡nos leemos el año que viene!