Era una tarde oscura. Las manchas de vapor en las ventanas enmarcaban cada esquina del vidrio.

Ichigo se mantenía absorto en su mente mientras la televisión mostraba las noticias del momento.

Rukia está a su lado, como lo había hecho los últimos seis meses. Tras una búsqueda exhaustiva, carteles y actividades policiales nada daba resultado. Karin desaparecio sin dejar un solo indicio de a donde fue.

Y aunque no podían parar de buscarla, de alguna manera entendían que debían continuar con su vida. O eso pensaban ichigo e isshin.

No era por qué no quisieran a la joven de cabello negro. Simplemente que les parecía ridículo el nivel de su última rabieta... Siempre tan maleducada y egoísta.

Por supuesto, las acciones de Karin afectaron todo su entorno, causando que se pospusiera la boda. La fiesta de compromiso se llevaría a cabo en algunas semanas.

Mientras la música del ending noticiario suprimida el silencio en la sala, Yuzu, estaba en la cocína.

La comida liberaba vapor y un caldo burbujeaba aún sobre la estufa.

Un color negro profundo, junto con las bolsas de piel que colgaban bajo los ojos de la joven castaña remarcaban su resiente depresión.

Los hombres de la familia se mostraban inquietados ante el cambio tan abrupto en el comportamiento de su quería niña. Consideran culpable a la profuga.

Después de pensar por unos segundos, rukia se levantó del sofá para salir a la cocína. Dio un par de golpes en la pared y entró tratando de sonreír.

Yuzu en cambio sólo la mira con una sonrisa amarga.

–me alegra que hayas venido a cenar hoy, rukia.

–A mí solo me alegra probar tu comida. –trato de ser graciosa. Tal vez, así todo sería más sencillo.

No funsiono, como todos lo que ellos habían intentado.

Ante la partida de su hermana menor, ella se había vuelto introvertida y un tanto ansiosa. Pero no era la misma.

La familia se había quebrado de forma inevitablemente dolorosa. Y al parecer Yuzu era la única que lo notaba.

"una decisión exagerada e irresponsable, por una simple tontería de celos" Así era como los demás interpretaban la partida de Karin y eso a Yuzu le dolía.

Tras llegar desesperado, después de que Ichigo lo llamase, Toshiro se volvió colérico. Algo poco común en él.

No fue simplemente una reacción violenta sólo por que sí. No. Fue más que eso.

Fue la negligencia y falta de colaboración de la familia lo que lo enloqueció. Toshiro era un chico pasiente y pensaba en todo como si estuviera en medio de una guerra. Verlo actuar de manera tan espontánea y sobreprotectora con su hermana le parecía razonable a Yuzu pero algo no estaba bien.

No comprendió que era hasta que su hermano se quejo de la falta de consideración de Karin por arruinar su fiesta de compromiso. Claro, eso lo llevó a una discusión severa con rukia quien no le dirigió la palabra a ichigo mas que para saber de Karin por un tiempo.

Pero, ese fue el problema que Yuzu reconoció al instante. ¿Realmente no le importaba a su hermano la desaparición de Karin?

Esa cuestión la dejó petrificada. Luego llegaron las quejas de su padre por la actitud de ichigo. Yuzu habría pensado que lo reprenderia un poco más, pero no. Luego él también se quejo de la irresponsable hija que tenía.

¿Acaso nadie notaba lo horrible que eso sonaba?

Toshiro inició una pelea. No fueron a los puños, pero si dijo cosas que dejaron a la pobre castaña en un estado atónito.

Dijo que esto era su culpa. Culpa de la mala familia que tenía. Culpa de la falta de compromiso que tenían al rededor de Karin y la falta de aprecio. Les juzgo por no prestarle atención y por tomarla como una busca pleitos, defendiendola y diciendo que todo lo que ella hacía era por ellos.

Después de eso, Toshiro no había vuelto a hablar con ellos. Solo iba de vez en cuando para saludar a Yuzu y preguntar que sabían sobre Karin. Pero nada más.

Y así estaban las cosas, aún después de tanto tiempo su familia seguía siendo una mierda. Y eso la decepciono muchísimo.

Sintiéndose incomoda por no encontrar conversación con Rukia, yuzu decidio sacarla de la cocina de manera discreta.

En el horno permanecía una porción fresca de galletas. Las había preparado en la mañana pero ninguno en la familia se había tomado el. Tiempo de desayunar.

–Rukia. – la llamó cortésmente, tratando de poner una sonrisa inexistente. Sacó las galletas del horno y las puso con cuidado sobre el mesón – ¿podrías llevar estas galletas a la sala. La comida aún tardará unos segundos pero no puedo dejar la sopa sin vigilancia.

La excusa era más que pésima. La mirada de Rukia lo decía todo, se había dado cuenta. Pero lo dejo ser.

Con una sonrisa la peli negra tomó en brazos la cacerola y salió de la cocina.

Desde el fondo se escucho el ligero cambio de ichigo en su voz. Un poco de alegría no era malo.

Pasaron los minutos y Yuzu no dejaba de pensar en esas cosas. Le dolía. Le dolía por qué sabía que no había sido buena hermana.

Debió haber prestado más atención al comportamiento de Karin y a sus reacciones. Pero... Es que ella lo hizo. Lo que no hizo fue reaccionar ante esas reacciones.

No la protegió cuando su padre o su hermano le gritaban, no la defendió cuando la inculpaban de manera directa y muy pocas veces iba a su cuarto a consolarla. A pesar de sus ojos ligeramente cristalinos, a pesar de la mirada dolida y la forma en la que su cuerpo se tensionaba al ser regalada, ella jamás fue a apoyar a su hermana.

Con todo eso y más, ella también era culpable de las acciones de su hermana.

¿Cómo pudo ser tan mala si ella suponía que era una buena amiga y hermana? Como pudo dejar las cosas en una simple suposición.

Se sentía extremadamente egoísta. Por qué se quejaba. Se había quejado en ocasiones de Karin por no apoyarla...¡Que hipócrita!

Se seco las lágrimas con la manga de su saco. Bajo el fuego de la estufa. Aún faltaban unos treinta minutos para que la comida estuviera completa.

Se lavo las manos en el lavaplatos y cuando estuvo apuntó de secarse con el trapo que colgaba al lado de la ventana, una sombra oscurecida fue revelada ante un rayo.

Soltó un grito repentino que fue encubierto por el estruendo de los truenos.

Su hermano desde la sala grito preguntó que pasaba. Estaba a punto de responder cuando él encapuchado se descubrió un poco.

Toshiro estaba de pie en medio de la lluvia torrencial. Le hizo un par de señas para que no dijera nada.

–sólo fue una cucaracha, ichigo. No pasa nada. –

Después de responder, Toshiro le señaló en dirección a la parte trasera de la casa.

Ella confundida asintió. Se quito el delantal y bajó un poco más la llama para evitar accidentes.

Con cuidado de no ser vista por su familia se desplazó hacia la puerta del jardín. Tomó una sombrilla y salió de la casa con ssumo cuidado. Asegurándose de que la puerta no rechinara.

Bajo las escaleras fijándose en donde pisaba para evitar caerse. Cunado levantó la mirada estubo a punto de soltar otro grito.

Toshiro había reaparecido como un fantasma frente a ella. Estaba un poco mojado pero la chaqueta al parecer era impermeable.

–Toshiro, me alegra verte. Pero, por que decidiste hacer esto. Pudiste haber golpeado, mi familia no te odia por lo que dijiste la-... Hice sopa de calabaza, ¿no, te gustaría-

–Te agradezco la oferta, Kurosaki. No vine por eso, además, la verdad no tengo ganas de ver a tu familia en lo absoluto, pero agradezco tu oferta. –Metió sus manos entre sus bolsillos y sacó un sobre que permanecía sorprendentemente intacto. Lo estiró hacia ella rápidamente para que no se mojara. –Karin lo envío.

Yuzu salto ante la mención de su hermana y lo miró con agradecimiento. Estaba a punto de preguntar por qué lo tenía él . Pero él se adelantó.

–Escucha, Kurosaki. Karin la envío a mi casa por que no quiere que nadie más que tu la lea. Nadie puede saber de esta carta. Me escribió otra carta y me advirtió que debes quemarla en cuanto la leas.

Asintió.

Antes de que el se retirara le ofreció comer.

–Toshiro, qué tal si más tarde te llevo un poco de comida, se que te gusta ese plato. Karin siempre me pedía que te apartara un poco cuando lo preparaba.

La voz se volvolvio un poco amarga antes de terminar la oración.

–Gracias, pero, no tengo tiempo y netemo que ya no se podrá. Me voy a Tokio. La escuela acabó y me dieron una beca. Lo siento.

–¿y si ella regre.-

–Lo siento. Ella no lo hará... Lee la carta y has lo que te dije. Fue un gusto hablar contigo, yuzu.

La chica quedó sorprendida. Era la primera vez que la llamaba por su nombre.

Una lagrima cayó por su rostro sin previo aviso. Se retuvo antes de continuar llorando. Aún debía terminar la cena y comer con su familia. Era mejor no dejar que se dieran cuanta.

Cumpliría lo que dice esa carta.

*Toshiro*

Se alejo rápidamente de la casa Kurosaki. El agua y brisa le daban sierta calma a pesar de que sabía que esto le causaría un resfriado.

Cuando llegó a su casa, se encontró con un desorden organizado de cajas y cosas personales. Se hiria Tokio en la mañana.

Había recibido el par de cartas hacia una semana. Le habría dado la carta a Yuzu antes de no ser por el hecho de que no le convendría. Sabía que algo importante estaría en esas cartas y que por algo las había mandado a su dirección.

La carta no tenía dirección de envío., Solo el. Nombre se Karin en un esquina y los nombres de ambas familias en las esquina de su debida carta.

En ese momento había tenido que correr a su habitación antes de que su entrometido madre lo encontrará con las "manos en la masa" como diría ella.

La carta lo decía todo. Le pedía disculpas a él por no haberse despedido y por haber tomado la decisión equivocada, pero que no había encontrado otro camino para escapar. Le explicaba cómo le. Deseaba lo. Mejor en la universidad y como lamentaba no estar allí para el en la final del campeonato de fútbol.

Además de eso había explicado como los sentimientos y los gritos habían regresado a su mente. Los deseos de hacerse daño. Le pidió que la perdonará por no haberlo buscado en primer lugar, pero que quería lo mejor para él.

Además, le había advertido sobre la carta de su hermana y sobre eel hecho de que debía quemarla.

Al terminar la carta, Toshiro tomó la decisión de partir hacia Tokio.

La beca se la habían ofrecido hace mucho tiempo, pero se había negado por que tanto la universidad en Tokio como la de Karakura eran buenas y preferpreferia quedarse con Karin. Y así lo haría.

Mientras leía la carta había comprendido que Karin había aceptado la oferta de Samantha. Él conocía a esa mujer de hacía un buen tiempo. También sabía la tremenda estupidez que Karin había cometido al aceptar aquel acuerdo.

Y ella lo sabía. Karin sabía que él entendería lo que había hecho y por eso pedía dispulpas. Por que él le había pedido que se alejara de esa mujer y de esa vida tan peligrosa.

De hecho, fue la misma Karin quien le había presentado a Samantha . Pues Karin la veía de paso por él parque y cuando él la acompaño ella no dudo en presentarlo.

Claro, lo que Karin no sabía es que toshiro ya la había visto antes. Un día el iba de paso por aquel lugar. Fue cuando la svio a las dos hablando.

Estaba apuntó de saludar cuando noto que la mujer, aunque escondida, traía un arma. Se quedo tras la pared para asegurarse de que Karin no corría peligro.

Durante esos minutos también había escuchado la conversación.

La mujer le explicaba que trabajaba en un viñedo, en Tokio. Poco después, Karin le contó sobre el tema del tráfico de drogas y por su puesto él la saco de ese camino. Le dolió saber que no había hecho mucho en realidad.

Aún tenía preguntas de porqué Kairn no fue a él cuando se sintió así. Supuso qué tubo que haber un detonante para que ella hiciera una estupidez así.

Pero eso, por ahora, no importaba.

Ahora, solo debía importarle su traslado a Tokio y allí, se encontraría de buscarla... Hiria de visita al viñedo. Aún recordaba su nombre.

"Di San carlo"