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¡Hola! Por fin, desde de un mes les traigo el nuevo capítulo.

Creo que como el anterior esperaron demasiado, hubo pocos reviews (? Pero vi que hay gente nueva que se suma a esta historia :D

Me alegra mucho que siga gustando aunque tarde tanto en actualizar

Este capítulo es ya prácticamente el ante-último de este fic. Falta muy poco para el final, así que esperen con ansias.

Ya sin más, los dejo con cel capítulo

¡Nos leemos abajo!

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V


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Deathberry una vez más

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Capítulo 25: Shinigami.

Rukia no había podido dormir de nuevo. En la madrugada se había levantado ya cansada de intentarlo y había terminado sentada en el tejado hasta que el sol empezó a salir. Bajó sin una pizca de sueño hasta la sala, donde se encontró con Isshin preparándose un café.

-¿No pudiste dormir, Rukia-chan?

-No, y por lo que veo usted tampoco durmió muy bien- Isshin sonrió, haciendo notar aún más las ojeras debajo de sus cansados ojos.

-Están pasando demasiadas cosas en tan poco tiempo, hasta un viejo como yo se preocupa.

Puso dos tazas sobre la mesa y ella se acercó agradeciendo el gesto. Ambos se sentaron a disfrutar de la bebida hasta que Isshin decidió hablar.

-Hablé con Urahara ayer, así que supongo que tú también lo hiciste.

-Si- cerró los ojos al sentir el aroma del café inundarla- No sé qué hacer, Isshin-san. Me preocupa lo que pueda pasar con todo esto.

-¿Tienes miedo por mi hijo?

Apretó su taza con ambas manos y asintió- Mucho, todo esto es demasiado para él. Lo mejor era que hubiese quedado como antes de que yo volviera a Karakura.

-¿Prefieres que Ichigo siga con la memoria borrada?

-Ichigo está bien así, es… lo que siempre quiso desde que me conoció. Ser un shinigami-

-Ser un shinigami-interrumpió-Es lo que hizo feliz a mi hijo. Lo que lo hacía ser él de verdad.

-Eso fue antes, ahora está abrumado con poder ver a los espíritus. Ni siquiera sabe que fue un shinigami antes.

-Acaso… ¿tienes miedo de que se entere que estuviste ocultándole esa información todo este tiempo?- la miró sobre la taza, notando como se tensaba.

-No voy a negar que me inquieta saber que se enojará cuando sepa eso. Pero lo entendería y realmente me lo merezco, pero no puedo decirle la verdad de eso.

-Sí, yo también creo que está bien que no se lo digas, pero no trates de llevar la carga de no contárselo tu sola. Todos estamos en la misma bolsa.

Rukia sonrió y de un trago se terminó su café.

-No sé qué va a pasar después de eso- comenzó, tratando de que su voz no sonara tan desgarrada como se sentía- Lo más probable es que no quiera hablarme o saber de mí, y lo comprendería.

-Rukia-chan.

-Pero realmente espero que no termine tan mal como pienso que lo hará- Rukia se levantó llevando su taza al lavadero- Gracias por el café, Isshin-san.

Él asintió y la siguió con la mirada hasta que la perdió por las escaleras. Suspiró cansado, sea como sea, quería que ya terminara. Y en lo posible, que terminara bien.

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Ichigo se levantó cansado. Le dolía todo el cuerpo y la cabeza le latía horrores. Se sentía pesado y a cada paso que daba le costaba levantar los pies.

-¿Estás bien, Ichi-nii?

-Creo que estoy por resfriarme- le contestó a Karin cuando se sentó a desayunar.

-¿Resfriado? Pero si tú nunca te enfermas.

-No deberías ir a clases así, onii-chan- Yuzu se acercó con el desayuno y luego a Ichigo, poniendo una mano en su frente- No parece que tengas fiebre.

-No te preocupes, seguro es algo pasajero.

-Hmm- Yuzu lo miró con desconfianza- Deberías dejar que papá te revise para estar más seguros.

-Sí, sí. Por cierto, ¿dónde están el viejo y Rukia?

-Papá se despertó temprano y se puso a trabajar, Rukia-chan está hablando por teléfono afuera- respondió Karin empezando a comer.

-Ellos ya desayunaron más temprano.

Ichigo frunció el ceño y decidió comer también. Ya más tarde hablaría con Rukia.

Ella, mientras tanto, hablaba con Ishida para poder tener más seguridad sobre lo que podría ocurrir con Ichigo. No le dijo toda la verdad, pero sabía que podía contar con el Quincy y luego él se las arreglaría para enterarse de todo.
Cuando entró de nuevo a la casa, el ceño fruncido de Ichigo la recibió.

-Buenos días- le dijo calmada, no se dejaría llevar por los sentimientos así como así.

-Buenas- respondió seco, Ichigo siguió comiendo el desayuno y Rukia no quiso decir más, así que subió a la habitación para dejar le gigai.

-¿Pasó algo entre ustedes?- preguntó Karin mirando a la shinigami con su rostro apoyado en una mano.

-¿Por qué piensas eso?- contestó sin mostrarse muy interesado en el tema.

-Porque la estás tratando extraño.

-Siempre la trato así.

-Últimamente parecía que se llevaban mejor- desvió su mirada hacia él y sonrió- Hasta te salían corazoncitos cuando estabas con ella.

-¿Qué-? No digas ridiculeces, Karin- el tic en la ceja de Ichigo le hizo saber a su hermana que no estaba del todo equivocada.

-Vamos, Ichi-nii, admite que Rukia-chan te gusta- levantó la cejas sugerente y la sonrisa pícara se hizo más grande.

-¡No seas entrometida!- exclamó y terminó de desayunar- Gracias por la comida Yuzu, iré a cambiarme.

Karin siguió riendo viendo las mejillas coloreadas de su hermano.

-No seas así, Karin-chan.

-Tranquila Yuzu, al menos sabemos que Ichi-nii no se desvió del camino hacia Rukia-chan.

-Hm- asintió, recogiendo los platos sucios- Me alegra que estén juntos.

-No creo que estén juntos aún, pero no están lejos de estarlo.

-Pero si siento que Onii-chan y Rukia-chan están actuando algo extraño hoy.

Karin intuía que tenía que ver con los poderes de Ichigo, pero decidió no comentárselo a su hermana para no preocuparla más.

-Seguro es cosa de adolescentes, las hormonas, ya sabes.

-Si tú lo dices.

Rukia ya lo esperaba fuera del gigai para cuando Ichigo terminó de cambiarse. Él todavía sentía su cuerpo pesado y adolorido, pero se sentía con las energías suficientes para ir a clases.

-¿Ya estás listo?- Rukia se terminó de acomodar la bufanda, sin mirarlo.

Ichigo murmuró una afirmación y bajaron las escaleras directo a la puerta.

-¡Onii-chan! ¿No vas a esperar a que papá te revise?

-No te preocupes Yuzu, seguro se me pasa.

El trayecto fue silencioso, no había incomodidad, pero ambos sentían que no era como otras veces. Rukia estaba preocupada por la aparición de algún hollow o que Ichigo pudiese desbordarse por su reiatsu, en cambio, él trataba de pensar en aquello que debía recordar y la razón por la Rukia parecía querer ocultarle cosas.

Quería hablar con ella, pero no sabía cómo hacerlo sin que termine en pelea. La última vez le había dicho cosas que no sentía y casi lo hecha todo a perder. Pero no podía evitar discutir con Rukia, era como natural en ambos que terminaran peleando o gritándose.

Sin darse cuenta ya se habían separado, por lo que decidió apresurarse para sentarse. Saludó a sus amigos, Inoue le correspondió un poco nerviosa y con las mejillas rojas, y recordó de pronto que le debía una repuesta.

Todo parecía ir normal, salvo que cada vez se sentía más pesado y el dolor de cabeza iba incrementando. Trató de que no se notara mucho para no preocupar a sus amigos, pero cuando fue al baño para refrescarse supo que sí había alguien que lo había notado.

-¿Te sientes mal?- Rukia comenzó a caminar a su lado, mirándolo preocupada.

-Tranquila, seguro es un resfriado nada más- agradecía que no había tanta gente en el pasillo en ese momento.

-Ichigo.

-Cuando lleguemos a casa le diré al viejo que me revise.

Rukia lo dejó estar, pero no estaba convencida de que se tratara de un simple resfriado y lo confirmó cuando vio a Ishida del otro lado, asintiendo. Ambos sabían que lo que estaba afectándolo era su reiatsu. Era cada vez más fuerte y su cuerpo no estaba resistiendo. Apretó entre sus dedos aquella cápsula que Urahara le había dado hacía varios días, rogando que no fuera necesaria usarla.

Fueron tres largos y tortuosos días en los que Ichigo no mejoraba, había hablado con Isshin pero solo confirmó lo que él tanto explicaba, pero ni siquiera así se sintió satisfecho acerca de lo que le pasaba. Sentía a Rukia cada vez más preocupada, aunque ella intentaba no demostrarlo, también sentía que Ishida lo observaba más detalladamente, pero cada vez que intentaba hablar sobre eso él desviaba la conversación o simplemente lo dejaba con las palabras en la boca.

Estaban regresando a casa cuando el cuerpo de Ichigo pareció colapsar. Sus piernas le fallaron tan inesperadamente que no tuvo tiempo de sostenerse antes de caer.

-¡Ichigo!- Rukia se agachó a su lado y cuando lo tocó para tratar de ayudarlo retiró la mano en un movimiento involuntario- Estás hirviendo- murmuró y se apresuró a palpar su rostro y brazos, buscando comprobar que realmente todo su cuerpo estaba igual.

-No me puedo mover- alcanzó a decir entre jadeos, aferrándose al kimono de Rukia como si se le fuera la vida, y él sintió que así era- ¿Qué me pasa, Rukia?

-No lo sé, yo…- boqueó sin saber qué contestar hasta que una fuerte presión espiritual los aplastó a ambos. Rukia miró con terror hacia arriba, una gran garganta se abría en el cielo y el aullido de varios hollows empezaron a estremecer la ciudad.

-¿Qué mierda está pasando?- preguntó Ichigo viendo también a los hollows.

Rukia no contestó, se separó de Ichigo y desenvainó a su zanpakuto.

-Lo mejor es que te quedes aquí, no puedo dejar que se esparzan por todo Karakura.

-¿Qué dices? No voy a dejar que vayas sola.

-No puedes ayudarme en esto, Ichigo- dijo sin mirarlo- Además, apenas puedes moverte. Quédate aquí.

-Mierda, no decidas eso por ti misma- Ichigo intentó levantarse sin éxito alguno. Molesto vio como Rukia se alejaba y comenzaba a matar a los monstruos sin duda ni esfuerzo.

Arrastrándose se acercó a una pared y se apoyó en ella para tratar de levantarse. Procuró no distraerse viendo a Rukia usar la espada que repentinamente se había vuelto blanca con un largo listón. Intentó levantarse varias veces, pero no podía despegar sus rodillas del suelo. El hueco en el cielo era cada vez más grande y bajaban más de esos hollows. Ichigo quería moverse, quería ayudarle, pero no podía y no sabía cómo. Sentía que sería una molestia.

Rukia intentaba deshacerse rápidamente de los hollows para poder cerrar la garganta antes de que algo peor bajara, pero no le daban la oportunidad. Eran demasiados y la atacaban todos juntos. Y no podía usar su bankai en Karakura, sería desastroso y podría llevarse consigo a demasiados inocentes. A medida que acababa con unos, más aparecían, no podía negar que era por el reiatsu que Ichigo estaba despidiendo. Cada vez más fuerte y no podría protegerlo todo el tiempo. De pronto los hollows se detuvieron y comenzaron a retroceder, Ichigo suspiró aliviado pero Rukia temió lo peor. La garganta se abrió aún más y comenzaron a emerger varios Menos Grande lanzando un grito que hizo que Ichigo temblara de pies a cabeza.

-¡Rukia!- exclamó cuando uno de ellos la atacó, pero lo había esquivado. Ichigo vio que estaba cansada, y estaba seguro que no era solo por la pelea de antes. Hacía mucho que la veía agotada y se sentía impotente al no poder ayudarla como quería.

Quería estar ahí con ella.

Quería aligerar el peso que tenía en su espalda.

Y sobre todo, quería protegerla.

Necesitaba protegerla.

Y con ese pensamiento en mente se enderezó y, apoyado en la pared, se levantó hasta quedar de pie. Todavía sentía su cuerpo pesado, pero decidió que no podía estar ahí mirando sin hacer nada.

No entendió qué fue lo que pasó, pero uno de los hollows gigantes giró hacia él y lo atacó, intentó moverse, correr de ahí, pero el cuerpo no le respondía. Creyó que ese sería su fin y sin querer cerró los ojos, pero el impacto nunca llegó. El aire casi se le escapa de los pulmones al ver a Rukia en frente, protegiéndolo.

Ella había ido a su lado lo más rápido que pudo y usó a Sode no Shirayuki para hacer una gran barrera de hielo, pero no logró hacerlo en el momento justo porque el cero había alcanzado a darle en su brazo izquierdo. Maldijo entre dientes y con una de las danzas acabó con él, pero aún quedaban Menos Grande y estaba segura que no tendría tanta suerte la próxima vez. Se apoyó un momento en su zanpakuto y trató de pensar en una solución rápida, pero no le gustaba nada por donde estaban yendo.

-Mierda, Rukia ¿estás bien?

Rukia se irguió y tragó grueso. No había más alternativa, aunque no quisiera, no había forma de acabar con ellos sin él. Así que volteó sin titubear y se acercó sacando del bolsillo la capsula de Urahara. Concentró un poco de su reiatsu en él y pronto tomó la forma de una espada, igual a la que había usado la última vez que ayudó a Ichigo a recuperar sus poderes.

Pero esta vez era diferente. Porque Ichigo no lo buscó, no lo pidió. No tiene memorias acerca de eso y temía estar cometiendo el peor error. Porque no sería como la primera vez, ni como la segunda. Sabía que esa ocasión haría que las cosas entre ellos cambiaran totalmente.

-Lo siento, Ichigo- fue lo último que dijo antes de atravesarlo con la espada.

Ichigo no pudo replicar, no sintió dolor físico, pero por un momento pensó que Rukia de alguna manera lo había traicionado. Algo empezó a emanar de él y de pronto todo se vio cubierto por una enorme explosión de luz. Rukia se cubrió el rostro y observó con cierto pesar y alivio mezclado el cuerpo de Ichigo en el suelo. Un cuerpo vacío. Porque el verdadero estaba parado justo al lado, vestido como shinigami. Igual a la última vez que se habían visto antes de que todo esto pasara.

De repente el dolor y la pesadez habían desaparecido de Ichigo. Miró sus manos, su ropa y por último la enorme espada que colgaba en su espalda. Todo eso le resultaba extraño, se sentía perdido, pero al mismo tiempo sentía que por fin estaba como debía estar. Era una mezcla extraña de sentimientos que no se molestaría en indagar por el momento. Sujetó la enorme espada y la desenvainó. Pensó que sería pesada, que no la podría cargar, pero para su sorpresa no fue así. Se sentía tan cómodo que no lo pensó demasiado para atacar a los hollows.

Rukia lo miró con un deje de nostalgia, pero rápidamente desechó esos pensamientos y comenzó a atacar también. Incluso sin memoria, Ichigo seguía siendo poderoso. Aprovechó un momento en el que los Menos Grande estaban distraídos con él para cerrar la garganta e impedir la entrada a más de ellos. Después todo fue más sencillo, entre los dos pudieron exterminar a los Menos Grande lo suficientemente rápido sin causar demasiado alboroto en la ciudad.

Ichigo miró su espada luego de eso, la sentía tan familiar, como si no fuera la primera vez que la sostuviera. De pronto recordó uno de sus muchos sueños extraños y un solo nombre se le vino a la cabeza.

-Zangetsu- murmuró y la espada pareció reaccionar. Sintió como si palpitara, escuchando su llamado y en un parpadeo algunas imágenes de sí mismo, vestido algo diferente, pero con la misma espada llegaron a su mente. Se vio a si mismo derrotando hollows, pero no solo eso, eran muchas peleas y las imágenes pasaban tan deprisa que no podía distinguir contra qué peleaba, pero había algo que sí pudo ver con claridad- Rukia.

Ella se acercó lentamente y con precaución, no sabía lo que podría estar pasando por la mente de Ichigo. Veía incertidumbre y confusión, las muecas en su rostro parecían de dolor, pero no estaba del todo segura. Fue cuando pronunció su nombre que entendió que no era dolor lo que estaba sintiendo.

-Ichigo.

-¿Qué es esto, Rukia? ¿Por qué yo…- clavó a Zangetsu en el suelo y se sostuvo de él- puedo manejar esta espada? ¿Por qué me veo como tú?

Abrió la boca para contestar, pero nada salió. No sabía cómo responder a sus dudas sin hacer destrozos en su corazón.

-¡Contéstame Rukia!- trató de calmarse, pero estaba siendo demasiado difícil- Yo, yo llamé a esa espada Zanegtsu, como en ese sueño, y comencé a ver imágenes extrañas. Imágenes donde yo peleaba y también… tú estabas conmigo. Como si lo que acaba de pasar no fue la primera vez.

-Escucha Ichigo- intentó parecer serena, pero la situación la estaba sobrepasando.

-¿Soy un shinigami?

Rukia no respondió, pero asintió rendida, ya no podía seguir ocultándole cosas.

-¿Por qué? ¿Cómo?

-Eres un shinigami desde los quince años, Ichigo.

-Los quince- repitió y miró sus manos, manos que ya sabían cómo sostener una espada y vino a su mente cuando él y Rukia se habían enfrentado en ese juego, donde tuvo la misma sensación de familiaridad- ¿Por qué no sé nada de esto?

-Porque…

-Dilo, Rukia- murmuró y se acercó con pasos largos para sostenerla por los hombros. Ella no podía ver sus ojos cubiertos por su flequillo- ¿Qué demonios pasa conmigo?

Rukia cerró los ojos y tocó las manos de Ichigo con las suyas, no trató de separarse, solo las dejó ahí.

-Tú te convertiste en shinigami a los quince años- repitió- Fue justo después de conocernos, te di mis poderes para que protejas a tu familia, justo como hoy.

Apretó sus manos contra ella, tratando de contenerse, no quería lastimarla.

-¿Y por qué no recuerdo nada de eso?

-Hace poco más de medio año tuvimos una guerra, la sociedad de Almas y el mundo real estaban en peligro- trató de resumir lo mejor que pudo, quería simplemente desaparecer- Pese a muchas pérdidas, logramos derrotarlo, pero prometió que volvería.

-¿Eso qué tiene que ver con que no recuerde nada?

-Porque él dijo que volvería cuando estuviéramos en nuestro momento de más felicidad y paz- inhaló profundo y se decidió a mirarlo- El Comandante General y tú decidieron que lo mejor era que no recordaras nada de esto.

-¿Estás diciendo que accedí a que me borraran la memoria?- Ichigo no vio rastros de mentiras en los ojos de Rukia, no más.

-Si. Lo hiciste.

-He… ¿He estado viviendo una mentira todo este tiempo?

-Ichigo-

-¡No!- interrumpió y se alejó de ella- ¡Me has estado mintiendo todo este tiempo!

-Para, Ichigo.

-Es por eso que mi familia y mis amigos te conocen, ¿no? Me siento como un estúpido.

-Lo hiciste porque creíste que era lo mejor.

-¡Estoy seguro de eso!- respondió iracundo, él tenía muy presente que era capaz de tomar una decisión así- Lo que no entiendo es por qué estoy viviendo esto. Si tan peligroso dices que era ese tipo, por qué estás aquí de nuevo.

-Esta es mi misión, Ichigo.

-¿Cuál, cuál es tu maldita misión?

-Tenía que vigilarte, para controlar que todo siguiera en orden.

-¡Mírame Rukia, soy un shinigami!

-Lo sé, pero esto también es parte de mi misión- trató de acercarse a él- Tu poder se desbordaría poco a poco y necesitabas liberarlo antes de que algo peor sucediera. Es por eso que te sentías mal estos días, tu cuerpo ya no podía contenerlo.

-¿Qué mierda?- miró su cuerpo tirado en el suelo por primera vez- ¿Y qué va a pasar después de esto?

-Por ahora es difícil decirlo- mintió, no quería alterarlo más.

Estuvieron en un silencio incómodo hasta que Ichigo volvió a mirarla.

-¿Me mentiste todo el tiempo?

-¿Qué?

-Todo esto de ser alguien que venía por trabajo y luego enterarme que eras algo más, todo eso lo entendí, pensé que era comprensible que no quisieras decírmelo antes, pero ahora- apretó sus puños con fuerza- Tú y todos los demás me ocultaron demasiadas cosas.

-No, entiende que-

-¿Qué fue mi decisión? Eso también lo entiendo, lo que no entiendo es por qué tratan de jugar con mi mente así. Si yo lo decidí, es porque estaba seguro, porque ya no quería esa vida.

Rukia sintió un hueco en su estómago al escucharlo decir esas palabras.

-Nadie sabe acerca de mi misión, Ichigo- contestó con la voz firme- Ellos no podían decirte nada porque simplemente no debían interferir.

-¿Así que también le has mentido a los demás?

-No le he mentido a nadie.

-A mí me mentiste- corrigió- Te pedí que me dijeras muchas veces acerca de tu misión.

-No es algo para hablar a la ligera.

-¿Y engañarme lo es? ¿Es más ligero, Rukia?

No. Obviamente era mucho más pesado, pero no podía contestar eso. Simplemente no respondió e Ichigo entendió.

-Realmente no te importa, ¿cierto?- sentía su corazón hecho trizas, Rukia lo había traicionado.

-Me importa Ichigo, pero la misión-

-¡La misión, la misión!- interrumpió- Si tu misión era cagarme la vida, felicidades, porque la completaste con éxito.

No volvió a responder, solo observó a Ichigo recoger su espada y luego ir hacia su cuerpo. Lo dejó ir sin más, sin si quiera una última mirada. No trató de detenerlo, aunque quería ir corriendo hasta él y gritarle que era un idiota por pensar así de ella y golpearlo, pero no lo hizo. Sentía que, una vez más, ya no tenía ese derecho.

Sacó su teléfono y llamó, al tercer tono una voz conocida se hizo escuchar.

-Comandante, soy Kuchiki- habló con templanza- Ha pasado algo importante. Ichigo ha vuelto a ser un shinigami.


Urahara ya sabía lo que había pasado mucho antes de que Rukia llegará a la casa. De alguna manera esperó que las cosas entre ellos resultaran mejor, pero al verla supo que no fue así. No hizo ningún chiste ni trató de animarla, la seriedad era inminente en ambos. Le pidió que lo acompañara al laboratorio mientras ella le explicaba cómo sucedió todo.

-Es increíble que haya aguantado tantos días.

-Ichigo es demasiado terco para dejarse vencer así.

-Supongo que si- murmuró y bajó su sombrero- Esa terquedad no siempre es buena, a veces termina lastimando de más a las personas.

Rukia no contestó, pero no hizo falta. Al llega al laboratorio Urahara la llevó hasta una gran tanque. Ella miró con sorpresa el contenido.

-¿Esto es…?

-La solución para acabar con Ywatch de una vez por todas.

-Es igual.

-Es por el reiatsu, adquirió una forma similar mientras lo iba creando. La primera vez que lo viste todavía no tenía una definida.

-¿Estás seguro de que esto funcionará, Urahara?

-Lo hará, una vez que devolvamos los recuerdos a Kurosaki-san, él pondrá fin al resto.

-¿Él?- murmuró y se acercó al tanque para ver más de cerca. Urahara asintió.

-Si. Kuchiki-san, te presento a Kazui.


¡Chan, chan, chaaaaaan! *música dramática*

Tenía que aparecer Kazui, si, ya que él fue quien "derrotó" a Ywatch en el canon, bueno, de algo tiene que servir acá también (?

De nuevo muchas gracias a las personas que siguen esperando por este fic y también a las nuevas personas que se van sumando, es un placer escribir para ustedes :)

El próximo será, espero, el último capítulo. Trataré de hacerlo largo para disfrutarlo más. Y lo más probable sea que tenga un epílogo, así que todavía queda "Deathberry una vez más" para rato :D

Corrección 10/02/19: El traductor de google hizo lo que quiso y el capítulo salió mal. Pero ya está corregido.