Aunque debo decir que no tuve mucho más que agregar a este en concreto, aún debo mejorar en varios aspectos.

Espero y sea su agrado XD

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Black Feathers

Capítulo 2: Ángel Caído

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A como había sido el primer día de clases, el segundo vino con más rapidez de la que me hubiera gustado.

Falta poco para salir a comer, realmente estoy hambriento. Miré al reloj intensamente ¡Cambia ya!

—Hyōdō-kun… espero que estés poniendo atención en la clases —dijo una voz sacándome de mis pensamientos.

Sacudí la cabeza para despejar mi mente y volteé a ver al profesor en turno.

Sentí mi nerviosismo aumentar a tope.

—L-lo siento Tendō-sensei, no volverá a suceder —mire a mi pupitre como lo más interesante del mundo mientras me sobaba el cuello.

Mis compañeros rieron para mi vergüenza, ¿Por qué la tierra no me ha tragado todavía?

—Eso espero —dijo con una ceja alzada y se volteó.

Di un suspiro leve y silencioso, ya era suficientemente malo pasar por esto y esta hambre solo aumenta.

El sensei siguió con la clase de Historia… espera ¿Qué no estábamos en japonés hace un momento?

Ahora que lo pienso no tengo registrado nada de nada de todas las clases. No he prestado atención a absolutamente nada, espero que alguien al final pueda ayudarme…

Lloré internamente por mi estupidez.

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—Harán un ensayo del tema que hoy abordamos—dijo Tendō, pero tenía un aura ominosa en él—. Es relativamente corto por lo que será aproximadamente de unas seis cuartillas como máximo.

Todos asintieron, unos con desgana y otros sí se quejaron, pero otros por su parte solo asintieron sin decir nada, incluso Issei lo hizo con calma, solo necesitaría leer el tema y no era nada complicado.

El profesor de historia tomó sus cosas tranquilamente, sin embargo mantenía su mirada en Issei, fue un momento corto y nadie lo notó.

Luego de que el profesor saliera del aula el timbre del receso hizo su trabajo. Todos se movieron de sus lugares y fueron a almorzar con sus amigos, solamente Issei se quedó solo, éste último al ver que no había nadie conocido solo pudo suspirar, debía buscar a su mejor amigo del alma, se levantó de su lugar y fue directamente hacia la salida.

Ya habían grupos formados y él no pertenecía a ellos, el día anterior le habían preguntado sus gustos pero todo lo sintió superficial, a los hombres no parecía agradarles mucho y realmente no quería andar rogando su amistad. Las chicas por otro lado lo evitaban un poco o desviaban la mirada o al menos la mayoría de ellas, a veces ser visto es malo para las amistades.

Cuanto estaba por cruzar la puerta y salir a la cafetería fue abordado por alguien, quién había tomado su hombro con un toque suave.

—Hyōdō-kun —llamó. Era una de sus compañeras de clase, Kiyome Abe.

Ella es una belleza de chica, aunque según muchos chicos no estaba a la altura de las cuatro bellezas, ella era considerada la quinta chica más popular. Su pelo de color marrón claro tiene rizos parecidos a taladros, sus ojos azules oscuros que emulaban perfectamente al bello cielo nocturno. Sin embargo incluso si él la estaba mirando a los ojos solo podía pensar en una cosa…

Tiene grandes pechos —no lo iba a grita a los cuatro vientos, era más inteligente que eso y también más controlado.

—¿Hum? ¿Sí, Kiyome-san? —preguntó él.

Ella sonrió y mostró una caja con Bentō, el castaño al ver eso se sorprendió… ella lo estaba invitando a que la acompañara a comer.

—¿Quieres almorzar conmigo? —había acertado en eso, él sin embargo tuvo que declinar.

—Sería genial... —sonrió nerviosamente mientras se rascaba la mejilla—. Pero como ves hoy no traje Bentō y tengo que ir a comprar algo para almorzar.

Ella por otro lado no le vió problema, después de todo la cafetería jamás se llenaba realmente y podría acompañarlo a comprar y comer juntos, él era un tipo curioso realmente tenía interés en conocerlo.

A Kiyome siempre le había dado curiosidad este chico, ella había escuchado de él por sus compañeras y generalmente estaba en boca de las chicas, extrañamente él parecía realmente ajeno a lo que se decía de él, era eso o un plan elaborado para ser más popular. Sus gafas le habían dado un toque misterioso, pero ahora que lo veía bien, pudo percatarse de algo, sus ojos.

Ese color de ojos solo los tenían dos personas, Shitori Sōna y Himejima Akeno, aunque esta última los tenía de un tono más profundo ahora sabía que él igualmente los tenía.

—No me es ningún problema Hyōdō-kun —la expresión que ella hizo, logró ponerlo nervioso, necesitaba hablar con más chicas, estas cosas no le impedirían tener novia en un futuro—. Si no te importa, claro.

—En ese caso te tomaré la palabra Kiyome-san —ella se puso a su lado y empezaron a caminar.

Muchas de las chica presentes vieron como Kiyome se adelantó, estaban tomando valor para ir, pero aparentemente Kiyome les ganó en ese ámbito.

Mientras tanto Kiyome iba a empezar a hacerle preguntas a Issei.

—Entonces ¿Sabes que eres bastante popular? —fue la directa pregunta de Kiyome.

Issei la miró confuso.

—¿Popular? Bueno eso creo hehehe—él empezó a reírse levemente—. Es genial pero no me da mucho amigos.

Kiyome decidió que ella sería amiga de este chico, fácil de molestar.

—¿Ara? —dijo ella con una sonrisa burlona—. ¿Te sientes solito? Podríamos volvernos amigos y... Ser más, cercanos.

Kiyome decidió molestarle, se acercó suavemente hasta su oreja y susurró.

—¿Quieres intentarlo?

Sentía sus pechos en su brazo, fue una sensación maravillosa.

¡Esta sensación es increíble!

Sin embargo debía dar una respuesta.

—Si de ser cercano se trata... Te contaré mi deseo, seré un Rey del Harem —dijo con confianza, afortunado nadie cercano pudo oír eso a excepción de Kiyome.

La chica de rizos se quedó mirando fijamente a Issei.

Él se puso más nervioso ¿La había cagado? Posiblemente ¡¿Cómo se le fue algo así?!

—¡Pfff! ¡fuahahahahaha! —para la consternación de Issei Kiyome se empezó a reír.

—L-Lo siento lo siento, debiste ver tu cara —Issei hizo una cara de Póker—. Bueno solo lo dije para molestarte, realmente no importa si te gustan los pechos o los traseros, tampoco si quieres un Harem… creo que a todo chico de tu edad debe llamarle la atención eso.

Ella dijo reflexivamente.

—Casi me matas de un susto, aunque hablo en serio —Issei lloró comicamente—. Nadie lo toma en serio...

Ella se echó a reír, luego Issei se le unió. Durante el corto camino a la cafetería supieron algunas cosas de ellos, Kiyome era parte del Club de Tenis, le gustaba cuidar animales y es una chica bastante atlética, Kiyome es el tipo de chica que le gusta hablar las cosas directamente y siempre tiene algo que decir, ambos se llevaron de maravilla.

La chica de pelo rizado supo que Issei sabía cocinar y preparar todo tipo de postres y pasteles, le había dicho que luego haría algo rico para celebrar su primera amistad.

Sin darse cuenta el receso ya se había terminado, ambos habían regresado a su salón tranquilamente. Sus compañeros se habían dado cuenta de cómo entraron ambos, sonrientes y hablando como si fueran amigos de toda la vida.

Sōna veía a Issei con sumo interés, como si estuviera buscando algo en él, algo importante que él posee. Era difícil saber que sucedía en la cabeza de esa chica fría.

Además mantener la atención de no solo una si no dos chicas populares era algo que debía ser genial, por desgracia el no lo notó.

Rias por otro lado, se mantuvo sonriente viendo a Hyōdō como si hubiera encontrado una especie de cosa extraña, no quitaba que dicha sonrisa llevaba algo minúsculo de diversión.

Sin embargo nadie dijo nada, se mantuvieron observando a su compañero disimuladamente, nadie, ni el propio Issei se dio cuenta.

Las clases pasaron sin más detenimiento, Issei por fin pudo recobrar su concentración, admite que fue gracias a que Kiyome lo distrajera de todo lo que lo tenía algo estresado.

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Iba todo viento en popa, había llegado a salvo a casa de su antigua sensei, ella había trabajado duro y se graduó con honores y terminó su carrera a los dos años y con doctorado… fue duro, ahora uno de sus antiguos profesores de la universidad la había recomendado para enseñar en la Academia Kuoh y se lo dijo a su sensei, Hyōdō Miki, ella le dijo que podía vivir con ella y sus hijos el tiempo que quisiera. Claramente no estaba segura de tomar su palabra, pero Miki-sensei fue demasiado convincente, por ahora tomaría su palabra y si se fuese a quedar a vivir con ella le pagaría.

—(suspiro) No estoy segura de qué hacer, pero hace mucho que no veo a Miki-sensei, estoy nerviosa —su suave y delicada voz estaba con un tono tembloroso.

¡Beeeeeeeep!

La mujer de rubia cabellera cual mar de oro, de ojos verdes y anteojos se mantuvo ahí por unos momentos, esperando a que su Sensei saliera, estaba emocionada.

La puerta se abrió, revelando a una mujer adulta que parecía en los veinticinco años, de cabello castaño oscuro corto y ojos dorados, su cuerpo parecía en forma y… la voluptuosa y firme silueta de la mujer lo daba a entender.

Miki, al ver a la mujer frente a ella sonrió tan feliz como le fue posible a su rostro.

—¡Tearju-chan! —exclamó la mujer contenta, rápidamente fue a alcanzarla.

Tearju vio a su antigua Sensei y vio que apenas había cambiado, de hecho parecía que el tiempo estaba a su favor, ella se veía más radiante que en ese entonces… aunque pudo notar un leve rastro de tristeza en ella.

—Miki-sensei, ha pasado tiempo —ambas se dieron un abrazo corto.

Miki notó el gran cambio en la belleza de su antigua alumna.

—¡Mírate!, Te ves maravillosa, debes traer a muchos hombres a tus pies —el pensamiento hizo que Tearju se ruborizara un poco.

Ella negó con ambas manos rápidamente.

—No es así, no he pensado en eso antes… además tener novio es un poco… no lo sé—le rubia de anteojos dijo con suavidad, con una leve tonalidad rosa manchando sus mejillas.

—Tonterías, vamos Tearju-chan, pasa —Miki con rapidez ayudó a Tearju con sus maletas, pronto se encontraban charlando alegremente.

Tearju no se había percatado de los dos niños que estaban jugando atrás hasta que fueron llamados. La rubia no sabía que su Sensei tuvo más hijos a parte del que ella ya conocía.

Ahora se preguntaba dónde estaba él, tenía doce cuando lo había conocido y ahora si no se equivocaba estaba en preparatoria. Ella llegó a hacerse una buena amiga de él, era un niño un poco extraño pero agradable en ese entonces.

—Ayaka-chan, Hayato-chan, ella es Tearju Lunatique-chan, yo fui su maestra de Biología en la preparatoria —dijo Miki a sus dos pequeños hijos.

Ayaka rápidamente se puso al frente de Tearju y se presentó.

—¡Hola! ¡Me llamo Hyōdō Ayaka, gusto en conocerte Tearju-neechan! —el rostro de la niña fue tal que Tearju pensó que estaba brillando—. Él es mi hermano gemelo ¡Hayato!

Ayaka estaba señalando al otro niño, él tiene su cabello lacio de color castaño oscuro.

Los niños se llevaron bien con Tearju, posteriormente de platicar fueron a subir las maletas que había traído consigo la rubia.

Ambas se pusieron al día, Miki le contó todo lo que había vivido, acerca de su hijo mayor y los dos pequeños. Tearju estaba contenta, se había reunido con una de las personas que más la apoyaron en su camino, además de que ella le contó lo que ha estado haciendo ya que además de sus estudios ella es una escritora relativamente novata.

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Ahhh qué cansado estoy, fue un día productivo, al menos me pude poner al día con lo que habían explicado anteriormente y que no había escuchado en su momento. Kiyome-san fue bastante amable conmigo, debería agradecerle con algún pastel o bocadillo dulce. Además ella no se burló de mi sueño de tener un Harem ¿Ella querrá unirse? ¡Eso sería mas que grandioso! Ella tiene un cuerpo erótico.

Escalofríos...

Miré detrás mío… nada, no había nada y realmente fue algo raro.

He tenido esa sensación desde que estaba en clases, no puedo evitar sentir que me han estado viendo si fuera un chics no me molestaría del todo, pero es algo molesto… igual puede ser el estrés o qué sé yo, no es que sea un tipo demasiado llamativo como para que alguien me siga con malas intenciones.

Ahora que me fijo, ¿No hay pocos alumnos? Digo hace tan solo un momento habían bastantes, Kiyome-san ya se fué a su Club desde hace un buen rato. Extraño sin duda alguna.

Seguí con mi camino directo hacia la salida, pero de nuevo esa extraña sensación de ardor en mi nuca, además de una maldita comezón en mi brazo Izquierdo, la sensación es como si muchas hormigas me estuvieran mordiendo al mismo tiempo.

Miré al lado contrario con un poco de molestia, esa sensación me está enojando. No fue para menos, esta vez, contrario a todas las demás, vi a mi compañera de clase Rias Gremory-san, me estaba observando desde lejos en el salón de su Club, que es el edificio antiguo de la academia.

Su pelo Carmesí ondeaba besado por el viento que casualmente estaba pasando justo cuando la ví, ella me sonrió, el sonido de los árboles que están ahí resuenan por el sitio, parece demasiado mágico. Ella me vió y sonrió... Debo alegrarme, pero por alguna razón es aterrador, esto es una mala sensación.

Devolví la sonrisa nerviosamente, eso fue raro.

Con cansancio me seguí caminando hasta por fin salir de la Academia, las farolas de la calle estaban encendiéndose poco a poco y el ocaso ya había terminado, el tiempo realmente vuela si te quedas de pie haciendo nada. Mi casa queda un poco lejos, tampoco es para tanto, es suficiente con seguir caminando.

Tengo que pasar al lado de una bodega que ha estado abandonado desde hace unos años, me da un poco de cosa, no soy de lugares demasiado solitarios y menos en la noche, podrían asaltarme y realmente no quiero que algo así me suceda.

Estoy por pasar ese sitio, ese lugar queda en una intersección de las calles, justamente en una esquina. La estructura es un desastre, vigas de metal caídas y oxidadas en el suelo y el polvillo de metal viejo es el principal atractivo, el cemento con el que fue construido se ha desgastado por el clima, está un poco mohoso y emite un asqueroso hedor, incluso donde estoy el olor apestoso llega. Las puertas de madera están totalmente quemadas, se dice que hubo una explosión ahí dentro, pero no se sabe qué fue el causante, eso sucedió hace bastante tiempo pero fue abandonado.

Toque ¡Escalofríos!

Mierda, esa sensación que hace que la bilis casi saliera de mi boca desde dentro, me habían tomado del hombro, ¡Joder!

—¿Qué haces tan solo por lugares como estos Hyōdō-kun?

—¡Aaah! —no pude evitarlo ¡Casi me da un maldito infarto!—. Tendō-sensei, casi me mata de un infarto.

¡El maldito sonrió! E incluso no parece arrepentido, siempre supe que eras malo en el fondo.

—Eso hubiera sido muy, complicado —en serio ¿Él espera que me crea eso?

—Entonces, Tendō-sensei ¿Necesita algo? —gruñí.

—A ti —¿Qué?

Ladeé la cabeza, no es por nada pero eso sonó muy Gay y yo definitivamente NO soy de esa dirección sexual, solo puedo aceptar mujeres ¡Solo mujeres!

El sentimiento de miedo ya no se encontraba, pero se volvió bastante incómodo

—No bateo para ese lado, Tendō-sensei, buenas noches —me giré para irme a la mierda a mi casa.

¡Baaaaang!

Duele.

De repente estaba en el aire… luego otra vez en el suelo y me duele todo el cuerpo, ¿Qué rayos ocurrió? Ahora mismo estaba dentro del viejo y apestoso almacén.

Tendō-sensei estaba caminando hacia mí errático, pero no puedo evitar querer alejarme mucho, esto esta mal ¡Esto está muy mal! Se ve tan casual que parece peligroso...

Él empezó a babear horriblemente y comenzó a cambiar.

¡¿Cómo mierda fue que pasó esto?!

Estoy temblando, mi cuerpo, no reacciona, no puedo moverme… tengo miedo, tengo mucho miedo.

Él me miró con esos horribles ojos de animal, porque ya no parece tan humano.

—Hacía tiempo que no devoraba a un adolescente, y aún más que sea uno de esos estúpidos Ángeles Caídos —¿De qué, de qué está… hablando?

¿Ángeles Caídos? ¿Devorar?

Yo, sólo soy un tipo normal… ¿Qué hice para merecer este final?

Miré a Tendō-sensei… si es que realmente es él, no es que no puede ser él ¿Verdad? Es algo que se parece a él.

Sus ojos empezaron a volverse más grandes y siniestros, su pupila se hizo pequeña y la esclerótica se volvió amarillenta con una especie de luz verde en los bordes horribles… su piel empezó a deshacerse y a caer como si fuera algo de tela destrozada, dejando ver su verdadero ser, tan negro como un carbón pero adornada con horribles y rizados pelos, el hedor empezó a hacerse más fuerte, me dan ganas horribles de vomitar. Su asquerosa cara era lo que más me arrugada y vomitiva, sus afilados dientes estaba chorreando saliva y lo rojo de su lengua exponía lo que había comido… personas, ay no.

Se volvió más grande y sus manos habían perdido dos dedos compensando esa desventaja con garras blancas como hechas de algo parecido a un hueso, muy afiladas, mucha de su forma había desaparecido y dejaba ver casi los huesos porque parecía que su piel estaba pegada al hueso.

—Muy bien, creo que serás un festín luego del hombre al que una vez se llamó Tendō kekekeke —voy… a morir—. Nadie vendrá a salvarte niño.

No quiero morir.

No.

No no.

No no no no nonononono…

¡No quiero morir ahora!

—¡Guh! —intenté con todas mis fuerzas arrastrarme, pero esa cosa me aplastó con su pie como si nada, con una fuerza brutal.

—Una vez acabe contigo, iré a por tu familia y más con esa hermosa y delicada mujer que tienes por madre kekekekeke, será espléndido cuando grite mientras la devoro viva —si muero y dejo que se vaya, matará a Kaa-san y a mis hermanitos, no puedo dejar que eso pase—. Oh pobrecito cuervo, luchando por salir cuando no tiene oportunidad, como amo cuando se resisten.

—Cálla… te, guh —no puedo así, no tengo fuerzas para enfrentar a esta cosa…

¡Paaaaat!

—¡GAAAAAAH! —el aire abandonó mis pulmones por el golpe que recibí—. T-tú… e-eres un mon-monstruo.

El ser rió siniestramente, tienes un gusto horrible en el humor.

—Morirás de todos modos, no tiene sentido ocultar nada, soy un Uwan un tipo Yōkai, pequeño cuervo —Yō... kai es literalmente lo que dijo.

Sus garras se incrustaron en mi brazo derecho, duele mucho, la sangre salía de mi, era mi sangre.

Voy a morir, lo siento Ayaka, Hayato, Kaa-san, Kiyome-san… no podré verlos otra vez.

Ah. Ojalá hubiera tocado uno pechos antes... Viejo no podré seguir el Ero y no podré tener un harem.

¡Onii-chan!

¡Nii-san!

Mi pequeño.

Ise-kun.

Perdónenme...

No.

Esto no puede terminar, no así, aún tengo metas que cumplir y sueños que lograr alcanzar, incluso si este Yōkai trata de matarme, no puedo morir aquí.

¡NO PUEDO MORIR! ¡NO PUEDO MORIR TAN PATÉTICAMENTE!

Sentí un pulso extraño en mi cuerpo, todo.

Luz, la luz más brillante que jamás hubiera visto, cegadora y cálida, casi como la luz del Sol. Un viento extraño salió de la nada aquí dentro y una especie de energía que parecía salir de mí, por algún motivo siento nostalgia al sentirla.

Abrí nuevamente mis ojos, en mis manos sentí algo, estoy agarrando una vara, no esto es una… ¿Lanza? Parecía estar hecha de ¿Luz? Era blanca en su totalidad y muy afilada. Me sentí restaurado por completo, como si pudiera romper cualquier cosa, pero no creo que sea una buena idea.

Me levanté del suelo y miré al Yōkai, es en serio ¿Un Yōkai? Es difícil de creer.

—Así que… no estabas indefenso, esto complica un poco las cosas —no parece que esté nervioso por lo que acaba de pasarme, incluso puedo decir que estaba esperando esto.

Nunca es usado una lanza, pero creo que puedo hacerlo, apunté hacia esa cosa e inhalé bastante… es la primera vez que lucho a morir.

Tengo miedo, pero no quiero morir así de patético, se supone que tengo que ser un Rey del Harem ¡No puedo acobardarme!

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Ambos se veían a los ojos, aunque visiblemente Issei era el que parecía más inseguro, la postura bastante abierta en sus defensas y estaba algo tembloroso. No era un luchador de armas, era más de cuerpo a cuerpo.

Ninguno dijo nada, no necesitaban palabras para saber qué era lo que iba a suceder, con vehemencia Issei arremetió con su lanza en mano intentando empalarlo sin perder de vista al Monstruo, siendo que tomó por sorpresa al Yōkai la velocidad a la que atacó. Apenas había podido bloquear el ataque, no pensó que fuera tan rápido.

Rápidamente un zarpazo fue lanzado por el Youkai, y dió de lleno en el brazo de Issei abriendo un par de rasguños en su brazo y rasgó su camisa. Issei saltó hacia atrás, pero al caer sintió extraña su espalda, miró hacia allí y se encontró con algo impresionante.

¡Estas son alas! ¡¿Cómo es que tengo alas?! —ahora que las había visto, eran bonitas plumaje negro brillante y tan oscuro como la noche, intentó moverlas y logró levantarse del suelo unos pocos metros.

Movió la cabeza despejando su mente, ya habría tiempo después, ahora tenía que matar a esta cosa.

El Uwan se acercó desde las sombras sin que Issei lo viera y lo mordió en su pierna. El castaño gimió del dolor y su lanza se había deshecho, la saliva de esa cosa ardía como el maldito infierno, ahora sintiendo las ganas de volver a retraer sus recién descubiertas alas y como si su mente supiera qué hacer, se retrajeron como si nada.

Con sus nuevas fuerzas levantó al Uwan y lo arrojó contra una viga caída. Sin esperar nada, intentó controlar esa energía y volverla una lanza otra vez si es que se podía, porque de algún lado tenía que salir.

De nuevo una luz volvió a cegarlo pero en menor medida esta vez, y volvió a formarse en su mano una lanza, era más pequeña pero funcionaba.

Con toda la fuerza que reunió en su brazo la arrojó la una columna de roca que había ahí, desestabilizando la estructura y cayendo al Uwan, que emitió un sonido gutural al ser aplastado totalmente por el duro concreto.

Jadeando Issei cayó sentado impactado, temblando y asustado. Estuvo a punto de morir, fue suerte lo que lo salvó. En el suelo habían plumas negras, tomó un par en sus manos y las guardó por simple inercia, no estaba pensando adecuadamente tras esta horrible experiencia.

—Buenas noches, Ángel Caído-san —una voz autoritaria resonó antes de que pudiera salir por completo del sitio.

Issei miró hacia atrás y abrió los ojos con sorpresa y nerviosismo.

Allí mismo, estaban dos de sus compañeras de clase, Rias Gremory y Himejima Akeno, aunque habían dos adiciones que jamás había visto, un tipo que parecía menor que él, es rubio y de ojos grises, tiene un lunar abajo de su ojo izquierdo, además de un rostro atractivo. La otra era una chica con apariencia de niña y una expresión estoica, tiene el cabello blanco corto, adornado con un clip de pelo en forma de gato, era muy bajita.

Sin embargo, lo que lo mantenía nervioso no eran sus presencias en sí, si no el cómo estaban.

El rubio estaba parado enfrente junto a la niña, mientras empuñaba una espada envuelta en llamas y la niña tenía un trozo de viga de metal… pero sus compañeras eran otro caso, Akeno mantenía sus manos alzadas, mientras siniestramente echaban chispas eléctricas doradas. Rias tenía una especie de ¿Gas? Negro con toques morados y rojos, parecía demasiado inestable y peligroso, demasiado.

Su cuerpo se tensó, sentía una opresión provenir de ellos y parecían hostiles, si las chispas y la espada no eran suficientemente aterradores.

El castaño sudó con nervios, su vista cada vez más borrosa de lo acostumbrado, había aguantado mucho era justo un descanso ¿No?

Se rió secamente, como si hubiese dejado ir todo lo que lo mantenía en pié.

—No me… pagan por esto —y cayó al suelo como roca.