Hola, aquí les traigo el segundo capitulo, pero antes que nada… unas sinceras disculpas por la tardanza, es solo que con el trabajo y sin internet me cuesta algo de trabajo actualizar pronto.
También aprovecho para decir que soy nueva en el foro y por esa misma razón no pude presentarme en el primer cap. por que no le hallaba el cómo publicar.
Bueno, agradezco muchísimo a quienes se han tomado la molestia de pasar a leer este sencillo fic, como también a quienes han dejado sus reviews, muchas gracias y espero que sigan leyendo así como también espero que les guste este fic.
Nota
- Narración – es cuando hablan las personas
- Narración – los pensamientos
- Recuerdos
- … cambio de escena
Capítulo II
Sango se encontraba en el último piso del edificio Souunga una prestigiada compañía de autos y aparatos electrónicos; caminando por los amplios pasillos que llevaban directo a la oficina de su jefe… y padre. Se detuvo frente a la secretaria quien tecleaba unas cuantas cosas en su computadora, quien detuvo su labor al verla. Le dedico una leve sonrisa y asintió levemente; Sango llamo tres veces a la puerta e ingreso en la oficina al escuchar un "adelante".
Ahí se encontraba su padre sentado en su gran silla de cuero tinto, y frente al escritorio, ya hacían dos hombres sentados; uno de larga cabellera azabache ondulado y el otro con un poco de friz y castaño oscuro con algo de canas, ambos ojos carmín. A lado de este se encontraba una mujer albina cuya expresión era fría y sin vida, sostenía unos cuantos folders, los cuales comenzó a guardar en una maleta café.
- ¿Me mandaste a hablar?, padre – menciono sin ánimo alguno.
- Sango, ellos son los dueños de las empresas de autos "Entei motor company", de la industria electrónica "Saimyosho" y por último la casa de moda "Shoki" – se levanto y apoyo una mano en su escritorio – Te presento a Onigumo Kagewaki y a su hijo Naraku Kagewaki.
- Es un gusto, señorita Higurashi – hizo una pequeña reverencia a la que ella respondió de igual manera.
- El gusto es mío – viendo de reojo a su padre por respuestas.
- Hija, ellos son muy amigos míos, y quieres contratar a "YUE predictions" para que crear la imagen publicitaria para sus productos que están por salir – dijo caminando hacia ella y pasando una mano por sus hombros - ¿Qué dices? ¿Te interesa?
- Ah yo… no… - balbuceaba, no se esperaba tal noticia – No lo puedo creer, es maravilloso – menciono asombrada – Por supuesto que me interesa.
- Bueno creo que lo más convenientes es que nos haga una cita cuanto antes, si no es mucha molestia – dijo el mayor Kagewaki – Así podemos acordar algo, mostrar nuestro producto y lo que deseamos que se vea – Sango solo asintió positivamente y estrecharon sus manos.
Cuando Sango estuvo a punto de abandonar la oficina su padre la detuvo, ella giro un poco su cabeza y lo vio esperando respuesta.
- Habla con Yuko y que te diga si el banquete está confirmado para mañana, por favor – ella solo asintió y salió del lugar.
Al cerrar la puerta tras de sí, suspiro levemente y dio un pequeño brinquito con alegría, la joven secretaria solo lo vio con rareza puesto que nunca había visto de esa manera a la hija de su jefe.
Sango al percatarse se sonrojo de sobremanera y volvió a guardar la compostura y apunto de marcharse, su celular sonó.
- ¿Diga?... Kagome, ¿Qué pasa?
…
Mientras tanto en Shikon un joven de ojos dorados y un ojiazul discutían sobre cosas tribales y sin importancia, más sin importancia para el ojiazul quien se entretenía en cuanto a cuanto pasaba a su lado alguna joven y bella mujer.
- ¡Miroku! ¿me estas escuchando? – el ambarino viro a su lado donde debería de estar el ojiazul - ¡Con un demonio! ¡deja de molestar a esas chicas y ponme atención! ¡Miroku!
- Joven Inuyasha – llamo una joven de cabellera castaña – ¿Podría pedirle un gran favor? señor – junto sus manos en forma de ruego y espero respuesta.
- Am, si claro – dudoso - ¿De qué se trata? Serina
- Podría entregarle este paquete a la señora Izayoi – rogo – Es que voy algo retrasada en la presentación de mi hermana y…
- De acuerdo, de acuerdo, ve yo se lo entregare a mi madre – sonrió levemente a lo cual la chica quedo embobada – Anda que se te hace tarde – solo vio como la chica salió disparada con un leve sonrojo y en gran "Gracias"
- Ves, no soy el único popular en este lugar – guillándole el ojo.
Inuyasha comenzó a andar sin darle importancia a Miroku; llego a al último piso y llamo a la puerta blanca y al no recibir respuesta entro en la oficina sin esperar con lo que se encontraría. Izayoi, su madre se encontraba en unos cortos pantalones azules, un top blanco que cubrían solo lo necesario – sus pechos- frente a un televisor el cual aparecía una joven haciendo un tipo de danza árabe sensual y si, su madre imitaba o trataba de imitar a la chica del televisor. El peli plata tenía sus ojos muy abiertos por tal sorpresa, no sabía si reírse o gritar. Lo único que atino hacer fue cerrarle la puerta a su amigo en sus narices antes de que entrara y viera el "espectáculo" de su madre.
- ¿Madre? – dijo saliendo de su trance.
- ¡Ah! ¡Inuyasha! – corrió a apagar el televisor y después por una bata para cubrirse - ¿Por qué demonios no llamas a la puerta antes de entrar?
- ¡Lo hice! pero no contestabas, así que entre porque pensé que algo podría haberte pasado – abrió la puerta nuevamente al ver a su madre más "presentable" – Lo siento – se disculpo con el ojiazul por haberle cerrado la puerta en sus narices.
Miroku entro y saludo a la mujer quien estaba algo sonrojada por lo que había ocurrido. El peliplata tomo asiento frente al escritorio y sobre este le dejo el sobre a su madre junto con otros documentos y unas carpetas con muestras de diferentes tipos de telas de muy alta calidad y costosas.
- Son las muestras del área tres, Kaede te las manda; dice que tienes hasta mañana para hacer la elección para el diseño base del vestido – dijo con algo de fastidio.
Izayoi toma las carpetas y las hojea, comienza a ver una por una y comienza a hacer diferentes tipos de muecas hacia las telas.
- Oh, esta parece exquisita – viro su rostro a su escritorio y vio el sobre amarillo junto a su correspondencia que aun no había revisado, y entonces vio la invitación - ¿Tienes acompañante para la fiesta? – lo vio a los ojos – Y no hablo de tu amigo Miroku– aclaro con sus ojos fijos sobre – Y tu hermano te quiere en menos de una hora en la corporación para sustituyas temporalmente a su asistente personal…
- ¡¿Qué?! ¡¿Otra vez?! – exaltado – Yo tengo trabajo que hacer, lo suficiente como también hacerle de asistente del Lord de Hielo – gruño por lo bajo, paso su mano por su larga cabellera con frustración – ¿Qué no pueden recortar las vacaciones del viejo Jacken? y asunto terminado.
- No hagas berrinche y ve hacer lo que se te pide – Decía una hermosa mujer madura de larga cabellera azabache y labios cual carmín entrando a la oficina.
- Vamos Miroku, acompáñame – dijo resinado – Hola tía Tsubaki – saludo a la mujer dando un pequeño beso en la mejilla y se dispuso a salir.
Tsubaki camino hacia el escritorio y se sentó en una de las esquinas de este; tomo la correspondencia que aun seguía sin abrirse y las barajeo una por una separando las más importantes y dejándolas sobre la computadora de Izayoi, mientras que las otras solo las devolvía de donde las había tomado y entonces…
- Sin remitente… mmmm ¿Esto es normal? – mostro el sobre a la otra mujer – Izayoi - quien había apartado su vista del ventanal que mostraba un hermoso atardecer – Tal vez sea importante, deberías de abrirlo – opino dejando el sobre encima de la computadora.
- Solo hay una persona capaz de soportar temporalmente al ogro de mi hijo – camino hacia el escritorio y tomo el sobre – Y ese es Jankotsu… y Jacken, claro pero por el momento no se puede – meneaba la mano con el sobre y decidió abrirlo.
- Sí, pero te recuerdo que lleva más de ocho años "desaparecido" – se levanto y camino hacia la puerta - Cuando puedas, date una vuelta por mi oficina, quiero mostrarte algo que se que te encantara – sonrió y salió.
- ¿Qué demonios es esto? – saco el interior y observo - ¡Oh por dios!
….
Al día siguiente, Higurashi e hija supervisaban todo para el evento de esa noche; Setsuna revisaba el banquete y las bebidas mientras que Sango revisaba una vez más la lista de invitados.
- Padre – Se acerco lentamente hacia el azabache – Creo que deberías pasar más de tiempo con mis hermanos, tus hijos… - se cruzo de brazos.
- No es necesario, se divierten en la piscina – le miro con desinterés – Además tienen todo lo que quieran…
- Ese es el problema – Se paro frente a él haciendo que le pusiera atención – Crecerán sin apreciar las cosas, el esfuerzo, la vida. Todo lo querrán en la mano y no querrán esforzase por lograr sus objetivos – exclamo furiosa – Si es que los tienen…- dijo en casi un susurro.
- ¡Basta!, ¿adónde quieres llegar? Sango
Paso por un lado de la chica y se encamino molesto a su oficina; camino hacia la ventana que daba al amplio jardín de la mansión. Sango irrumpió en el lugar asiendo que Setsuna volteara con brusquedad.
- Es mucho pedir ¿qué te acerques a tus hijos? – protesto – Dime, ¿cuándo fue la última vez que te preocupaste por Kagome? – Setsuna miro a su hija a los ojos con seriedad – ¡Solo por que la policía te haya dicho que posiblemente Kagome este muerta no quiere decir que les tengas que creer al cien por ciento! – derramo un par de lagrimas traviesas las cuales rápidamente aparto de su rostro con sus manos - Y más cuando no tienen pruebas, ni siquiera rastro de ella – dijo casi imperceptible – Ah un así sigue siendo tu hija…
- Si estuviera con vida entonces sería una hija malagradecida, y si estuviese muerta entonces yo no… - trago saliva y volvió su mirada a la ventana – Termina con los preparativos y ve arreglarte.
Más tarde en ese mismo lugar, la noche caía sobre la mansión Higurashi. Eran pasadas de las 11:30 y la fiesta seguía su curso adelante; la gente con prestigio se encontraban disfrutando de aquella velada. Setsuna se encontraba en medio de una conversación interesante e importante, mientras la música cumplía con su trabajo – relajar a los invitados –
Alzo la mirada en busca de su hija Sango - quien hace ya más de una hora había desaparecido del salón – Pero no la encontró, en cabio se encontró con una mancha roja que caminaba con elegancia entre los invitados. Su mirada delineo el perfecto cuerpo de la mujer azabache y sus labios se curvaron en una pequeña sonrisa sínica y lujuriosa para después cambiarla a una de repulsión al notar junto a ella unos largos cabellos plateados.
- ¿Sucede algo? Setsuna – pregunto el hombre mayor que se encontraba con él.
- No es nada Onigumo, solo una sabandija que vi – dijo irónico – ¿En que estábamos?
…..
Faltaban quince para la una e Inuyasha luchaba para sacar a Miroku al jardín a tomar un poco de aire fresco, pues el condenado hombre se hallaba envuelto entre una manada de jóvenes mujeres. Pero lo llevo, arrastras pero lo llevo hasta el jardín sin ni una sola chica pero si con un par de vasos con whisky. Caminaron hacia el ala oeste del jardín, justo donde se encontraba una fuente no tan grande como la de la entrada principal y a un hombre de larga cabellera plateada sentado sobre uno de los bordes de esta misma, con su copa de vino blanco descansando sobre su mano izquierda.
- Con que aquí es donde te habías metido –comento Miroku quien se sentó a un lado del ambarino.
- ¿También te ha sofocado el ambiente de la fiesta? – Inuyasha solo recibió una respuesta afirmativa pero casi imperceptible por parte del mayor – Oye Sesshomaru estas muy callado. Bueno más de lo normal – corrigió – ¿Sucede algo?
- Solo estoy algo cansado – contesto cortante – Necesito que estés temprano mañana a primera hora en mi oficina.
- Vete al demonio…
De pronto algo capto su atención, parecía una persona con un par de maletas en la mano; llevaba unas botas de motociclista negras y una sudadera con capucha gris. Dejo una de las maletas en la entrada de y llamo a la puerta pero nadie le respondía por lo que retrocedió unos pasos hacia atrás para esperar.
Coloco la otra maleta que se veía menos pesada en el suelo y después se dispuso a quitarse la sudadera dejando caer su larga cabellera azabache que era sujeta por una coleta alta, un travieso flequillo poco corto y unos mechones que resbalaban por su rostro.
Los presentes se dieron cuenta de que aquella persona era una joven chica; vestía unos jeans negros a la cintura y una blusa blanca de manga larga con escote en v y un poco corta.
Su piel era pálida, sus ojos chocolates, pero había algo en ella que los desconcertaban, y eso eran las perforaciones que llevaba en su rostro y orejas; dos arracadas en cada oreja, una en su nariz y otra pequeña en su labio inferior izquierda.
- ¿Y esa? ¿Quién será? – cuestiono Inuyasha.
- Tal vez Setsuna solicito su servicio – dijo sarcásticamente Miroku.
Sin embargo Sesshomaru no apartaba la vista de aquella mujer. Esa mujer se le hacía familiar, pero no recordaba donde o de quien se trataba. De pronto sintió la intensa mirada de aquella chica; sus miradas se cruzaron y entonces él se per capto de algo. Su mirada era igual de fría que la de él, pero en esos ojos chocolates había algo más, tristeza.
La joven volvió a tomar su maleta al ver que la recibían, entrando enseguida por la puerta trasera de la cocina.
….
Al día siguiente, temprano por la mañana, Setsuna ya se encontraba trabajando en su oficina; parecía algo estresado y con algo de resaca. La ama de llaves entro en la oficina dejando unas pastillas y una taza de café, estaba muy mal humor y más al ver que su hija Sango no se había presentado en toda las noche.
Tococo toda sus cabeza con sus dos manos por el tremendo dolor que tenia, tomo las pastillas y un poco de café.
- Señor, lo esperan en la sala – se inclino en forma educativa – son los Kagewaki – dijo la anciana saliendo de la oficina.
Setsuna salió a recibir a sus invitados, pero apenas entro a la sala cuando escucho un terrible estruendo. Parecía ser una clase de música, entre opera y electrónica, no le agradaba para nada y menos en las condiciones que estaba. Al parecer la música venia de arriba; se apresuro hacia las escaleras pero sin subir, solo se quedo al pie de estas.
- ¡Yuko¡ - Grito a su mama de llaves.
- Dígame señor – haciendo una pequeña reverencia.
- ¡Quiero que subas y le digas a Sango que baje inmediatamente! – decía aun irritado por el escándalo – Quiero hablar con ella – Dijo con seriedad – Y que quite esa cosa – dijo casi en un gruñido.
Los Kagewaki salieron y fueron hacia donde se encontraba Setsuna, pues había un gran escándalo y no podían concentrarse en sus asuntos.
- Pero señor – dijo algo confundida – La señorita Sango ya se ha marchado a su trabajo.
- ¿Qué? ¿Entonces quién diablos…
- Lo siento, no creí que aun estuvieras en casa – Decía una chica bajando de las escaleras.
Los presentes vieron con sorpresa a la chica, en especial Setsuna que se encontraba desconcertado y más por su apariencia.
La chica llevaba puesta una falda gris oscura, larga hasta los tobillos con una abertura del lado derecho, unas botas, una blusa blanca de manga larga y un chaleco de mezclilla abotonado; el cabello lo llevaba sujeto con una coleta alta dejando ver sus perforaciones.
- ¿Kagome? – Setsuna aun sorprendido - ¿Cuándo es que…
- Anoche – decía desviando su mirada de su padre y posarlos a uno de los Kagewaki quien no apartaba su asombrada mirada de ella.
- ¿Por qué no me avisaste que…
- No te preocupes, Sango fue por mi – regreso su mirada hacia su padre – Además no te quería molestar en medio de tu fiesta – dijo con sarcasmo bajando por completo de las escaleras.
- Buenos días, usted debe de ser la señorita Kagome Higurashi, hija de Setsuna – decía extendiendo la mano para saludar a la azabache.
- Buenos días – dijo sin tomar su mano pasando frente a ellos e ignorando lo demás para después entrar a la cocina dándoles la espalda.
El azabache se quedo viendo con seriedad por donde Kagome había desaparecido de sus vistas con una actitud arrogante y sin educación.
Continuara…
