Hola, esta vez actualice pronto ehh! :D Espero que sea de su agrado y muchas gracias a quienes dejaron sus reviews y también a quienes se toman el tiempo en leer esta historia, sin mas aquí les dejo este capitulo, espero y sea de su agrado, cuídense besos. ;)

Capítulo VI

Miércoles por la mañana faltaban cinco para las diez y una azabache aun se encontraba dentro de su cómoda e humilde cama durmiendo plácidamente. Tenía tres semanas sin parar de trabajar y si no fuera por los descansos de algunas horas , nunca habría terminado de instalarse en su oficina, hubiese ocurrido lo mismo que en su cuarto, estaba medio instalado, y si no fuera por la enorme y gran ayuda de su compañero Jankotsu, jama terminaría de instalarse en el enorme departamento que gracias a su hermana – que por cierto pensaba torturarla - no sabía por dónde empezar, así que Jankotsu se había encargado de la decoración de todo, ya que él conocía sus gustos no habría problema.

Su celular sonaba constante mente y esta simplemente ignoraba aquel espantoso aparato, por lo que lo arrojo lejos de ella y volvió a dormir, hasta que un joven castaño irrumpió en sus cuarto parándose al pie de la cama con las manos en las caderas.

- ¡Oye! ¿Qué acaso no planeas ir al trabajo? – decía mientras la removía con su pie.

La "cama" de Kagome consistía en un colchón matrimonial algo desgastado que sin base alguna, sólo estaba acomodado en el suelo en algún rincón de la habitación.

El teléfono volvió a sonar y esta vez siendo revisado por Jankotsu quien extendió el aparato hasta la azabache quien simplemente lo tomo arrojándolo a un lado sin dañar el objeto. El joven castaño simplemente suspiro con frustración.

- Mujer si no te apuras Sesshomaru se pondrá más que furioso…

- No me importa – interrumpió cortante.

El castaño suspiro por quinta vez y salió de la habitación; hiciera lo que hiciera nada sacaría a la chica de su cama. Una vez sola, la azabache abrió los ojos encontrándose con el blanco techo y se sumergió en sus pensamientos, como odiaba a Sesshomaru Taisho.

Desde el día en que se topo por segunda ocasión con Naraku en los preparativos de la convención Sesshomaru no dejaba de molestarla con su estúpida idea. Llevaba cuatro días molestándola con lo mismo, y la había sacado de sus casillas por lo que le dio su merecido y tan solo de recordarlo mostraba una gran sonrisa maliciosa.

"Al salir de la convención, Kagome y Sesshomaru caminaban al estacionamiento, estaban en completo silencio, la azabache iba cabizbaja, hasta que uno decidió romper el hielo.

- Y dime – menciono el peli plata - ¿Qué te ha parecido Kagewaki? – dijo subiendo al automóvil.

Kagome volteo algo sorprendida por la pregunta del ambarino, ¿a qué se refería precisamente con eso?

- Pues… - murmuro mientras cerraba la puerta – Creo que no es de tu tipo – dijo con ironía – O ¿Si? – dijo dudosa volteando a verle.

- Por supuesto que no – dijo con fastidio – Y no me refería a eso.

- Ok… pues… - no sabía que decir, ¿qué decía? – No se… yo… - ¿acaso estaba tartamudeando? tenía que remediarlo y rápido – Me parece que es… algo misterioso, ¿Por qué lo preguntas? – dijo curiosa.

- Por nada – dijo embozando una pequeña sonrisa ¿maliciosa?

Al día siguiente al llegar al trabajo, Kagome entro en su oficina dejando sus cosas sobre el escritorio y encendiendo su computadora, camino hacia la puerta donde sobre el marco de esta estaba un intercomunicador con una pantalla, la encendió y fue hacia la ventana y aprecio aquel paisaje de la ciudad.

- ¡Leo! – llamo

- Buenos días señorita Kagome

- Veo que tendré que reprogramarte para arreglar ese pequeño problema de "señorita – suspiro.

- Creo podre hacer unas modificaciones por mi cuenta

- Bien, dime ¿pudiste reproducir el área de convenciones?

- Afirmativo señorita – dijo para hacer aparecer en el lugar luces.

En el centro de la oficina apareció un mapa holográfico en el cual mostraba los planos del edificio donde se haría la convención.

- Bien marca de de amarillo el primer área de la segunda planta, de azul el compartimento donde estaremos y de rojo el objetivo, el cual no está muy lejos de nosotros. Marca la bodega en verde y manda el archivo al contacto RT-H28.

- Muy bien, ¿algo más?

- Cierra el programa y muéstrame las fotos

En eso en una pantalla de cristal trasparente, se colocaron una serie de 7 fotografías, y en todas Naraku Kagewaki estaba presente. Kagome empleo una de ellas un máximo de 300% y miro hacia un punto sumiéndose en sus pensamientos que no escucho la alarma.

- ¡Higurashi quiero los re… - Corto el ambarino al entrar a la oficina de la chica y encontrarse con lo que veía.

Para él, ahí se encontraba la azabache observando unas foto de su amigo Naraku, ampliada y de un buen perfil en la playa, un pantalón blanco, blusa blanca y desabotonada. Miro a la azabache quien parecía estar ¿pálida?

- Así que, mis sospechas eran ciertas – menciono embozando una sonrisa de lado – No te sabia esas mañas señorita Higurashi – dijo irónico.

- ¿A qué se refiere? – dudosa.

- Te gusta Kagewaki, no, te mueres por el – burlo – Bien, primero has tu trabajo y después contemplas a tu amor platónico. Quiero los reportes – dijo dando media vuelta.

- ¿Qué? Por supuesto que eso no se verdad, esa es una idea estúpida yo no… - no pudo continuar puesto que Sesshomaru se había ido dejando a la azabache con la palabra en la boca.

Narra Kagome

El resto del día y el siguiente tuve que soportar sus estúpidos comentarios acerca de su "amor platónico", hasta que llego el día en que me canso de sus estúpidos comentarios, si se estaba vengando por el hecho de que no podía despedirla, está muy pero muy equivocado, se había metido con la persona equivocada.

Estábamos en la recepción, ambos alejados uno del otro yo estaba con Inuyasha, Miroku y el señor Inutaisho quien me había pedido acompañarlo a un evento de prueba de uno de recientes inventos ya que su asistente tenía cita con el médico y los otros dos, bueno ellos iban de colados. Por lo tanto Sesshomaru había aprovechado para salir como de a costumbre, pero, no se saldría del todo con la suya.

Una joven chica llego con un vestido azul marino corto arriba de la rodilla de mangas largas con un gran escote en v tanto al frente como en la espalda, al parecer era una modelo por lo que los chicos comentaron.

Entonces Sesshomaru se acerco a nosotros para según él "despedirse", pero sin antes lanzarme otro comentario.

- Ahora si tendrás algo de tiempo para contemplar las fotos de "tu amor platónico" – dijo dando media, era la gota que derramo el vaso.

- Espere joven Sesshomaru, casi lo olvida – dije sacando una cosas de mi maletín - Sus pastillas para la diarrea y su crema para las almorranas – dijo entregándole las cosas al peli plata quien me veía con mirada asesina – O esto es para usted – dije entregándole una pinza de ropa a la mujer – Nunca se sabe cuando le caiga mal una comida, con eso que no está muy acostumbrado, suele ser algo flatulento. Espero y traiga perfume en su bolso – dije sonriente – Bueno eso es todo, que se diviertan – di media vuelta y camine hacia Inutaisho quien me veía con asombro y con unas ganas de reír mortales - Vamos viejito o se nos hará tarde – dije jalando de su brazo.

Y detrás de nosotros Inuyasha y Miroku quienes habían explotado de la risa nos seguían aun sin parar de reír, mientras que yo luchaba conmigo misma por no voltear a ver a Sesshomaru, puesto que imaginaba su expresión, bueno no hacía falta ya que podía sentir la mirada penetrante de él ya que mi espina dorsal se encontraba erizada como la de un gato.

En el campo de prueba, estaban por hacer la segunda prueba del coche, mientras que nosotros nos encontrábamos observando desde un lugar seguro y como no, platicando amenamente y recordando lo sucedido en la recepción. Hasta que una sorprendente aparición acabo con las risas; un platinado de mirada más fría que el mismo hielo, acababa de llegar y tomando asiento junto a nosotros y como siempre, yo no me podría callar, tenía que decirle algo, no podría aguantar ni un segundo más.

- Oh joven Sesshomaru, ¿qué no estaría hasta tarde con la joven? ¿Que está haciendo aquí? – dije irónica.

Inutaisho, Inuyasha y Miroku, por más que intentaban aguantarse las ganas de reír no pudieron, sin más empezaron a reír como en su vida, Inuyasha parecía lombriz y la mirada de Sesshomaru parecía la de un demonio.

Kagome se removió un poco más en su cama deslizándose a la orilla, tenía una gran pereza en sima, así que sin más se levanto de la cama y entro a la ducha. No escuchaba a Jankotsu desde hace ya varios minutos por lo que dedujo que ya había salido al trabajo y por si fuera poco su teléfono celular había cesado de sonar, por fin Sesshomaru había desistido en llamarla. Ni que no se las pudiera arreglar solo un par de horas, "es un idiota" pensó la azabache saliendo de la ducha en redada en una toalla y saliendo del baño hasta que...

- ¡AAHH! ¡rayos! – grito al ver al ambarino sentado en la "cama" - ¡¿Pero qué demonios haces aquí?! ¡Eres un maldito pervertido! ¡Sal de mi habitación! ¡¿Quieres?! ¡Necesito vestirme para poder darte una buena paliza! – gritaba histérica desde el otro lado de la puerta del baño.

- Bien pero date prisa – Abrió la puerta y sonrió con malicia, cerró la puerta pero sin salir de la habitación.

- Juro que lo matare a golpes… ¡AAH! ¡Sal de mi habitación! – dijo tirándole una almohada en el rostro y aprovechando para sacarlo – Idiota – decía poniéndole el seguro.

Mientras tanto Sesshomaru del otro lado de la puerta se encontraba con una sonrisa de oreja a oreja, debía admitirlo, le estaba gustando sacar de sus casillas a esa mujer. Había sido una lástima el hecho de que estuviera enrollada en una toalla grande, sonrió con picardía y volteo hacia la puerta de la habitación.

Kagome saco de su maleta un pantalón negro de vestir que le quedaba un poco flojo, una blusa de mangas largas con botones en los puños y un saco gris con unos zapatos de piso que según Sesshomaru, parecían pantuflas.

El ambarino merodeo un poco por el departamento de la azabache, el cual casi estaba vacío a no ser por unos cuantos muebles viejos y algo desgastados; el departamento era grande muy grande, fácil media lo mismo que el suyo. Tom asiento en uno de los sofás y se perdió en sus pensamientos recordando lo sucedido minutos antes; juraría que había visto marcas en su piel unas extrañas carcas.

La azabache salió vestida pero con el cabello aun húmedo en su totalidad por lo que el ambarino simplemente alzo una de sus cejas.

- De tu cabello aun escurren algunas cuantas gotas de agua.

- Ya es tarde, date prisa – respondió molesta, abrió la puerta del departamento y espero a que saliera el ambarino.

Eran las seis de la tarde, Kagome y Sesshomaru se encontraban en una cafetería, él por alguna extraña razón había decidido darse un pequeño descanso. La azabache tomaba un capuchino junto con unas donas de chocolate, mientras que el peli plata solo bebía un café algo cargado y unas cuantas galletas.

Kagome pudo notar cierta inquietud en el peli plata, de vez en cuando miraba de reojo hacia la entrada o a la ventana, a caso ¿esperaba a alguien?

Sesshomaru tomo una galleta deteniéndose a la mitad de la boca por voltear a ver a alguien, cuando de pronto…

- Que chismoso eres – dijo quitándole la galleta y comiéndola – Vaya están mejor que las donas – menciono para tomar otras dos.

Él la miro con desaprobación alzando una de sus cejas mientras tomaba su café, hasta que lo dejo a un lado y ¿sonrío con malicia?

- Disculpa tuve unos contratiempos – decía un hombre llegando y situándose a lado de la chica.

Kagome quien estaba tomando su bebida junto con una galleta se exalto un poco haciendo que se ahora pasándose rápido el contenido en su boca, se aclaro un poco la garganta y tocio un poco para después voltear a ver a quien acababa de llegar.

Mientras tanto Sesshomaru miraba aquella escena un tanto divertido, la chica parcia que hubiese visto un fantasma, que raro, juraría que se pondría completamente roja, tal vez y así es como reaccionaba ella, no era de esperarse, la chica era un tanto extraña.

- Descuida Naraku, no tenemos mucho tiempo aquí, toma asiento – dijo mientras llamaba a una camarera para que le tomara la orden – Bueno ya conoces a mi asistente, Higurashi – dijo cortante.

- Por supuesto – asintió – Oh pero que modales los míos; señorita Higurashi es nuevamente un placer conocerle – decía extendiéndole la mano.

- Igual mente – correspondió rápidamente para después levantarse de su lugar – Perdone que los deje, pero tengo algo importante que hacer…

- Espero que se para tener algo presentable mañana en la convención – dijo fríamente.

- Con su permiso – dijo dando media vuelta.

Sesshomaru se quedo con una pequeña sonrisa de lado, mientras que el azabache se quedo mirando de reojo por donde se había ido.

Sango apenas y entraba en su casa cuando ya recibía los mensajes de su padre; Yuko la ama de llaves le entrego las notas que había tomado tras las llamadas, de Setsuna y de otras personas. Sango suspiro con pesadez al ver los mensajes de su padre.

Tocaron a la puerta un par de veces y Yuko abrió enseguida sorprendiéndose un poco por quién era.

- ¡Hermana! Qué bueno que te he encontrado – dijo entrando y abrazando a la castaña – Necesito un favor, uno muy grande esta vez.

- Kagome ¡que es lo que pasa? ¿Qué necesitas? – dijo con un deje de preocupación.

- Mañana es la convención y… No tengo nada adecuado para la ocasión...- menciono preocupada y dudosa – Podrías ayudarme un poco po…

- Esa ropa es más que suficiente para mañana – decía alguien desde la entrada de la puerta – Parece que a los Taisho no les alcanza el dinero como para darte un buen sueldo como para comprarte ropa más decente – Dijo tajante.

- Padre, no creo que sea conve…

- A decir verdad me pagan lo suficientemente bien, solo que no tengo la capacidad de escoger una prenda adecuada – interrumpió Kagome con la mirada firme sobre su padre quien la veía con desaprobación.

- Me podrías explicar ¡¿Cómo es que una de mis hijas termina siendo la asistente de un Taisho?!- grito furioso.

- ¿Sabes sango? creo que mejor iré a comprar alguno antes de que cierren las tiendas departamentales – dijo pasando por un lado de Setsuna pero siendo detenida al instante por Setsuna quien sostenía fuertemente su muñeca –

Kagome lo miro retadoramente por unos segundos para después zafarse con brusquedad y salir de ahí siendo seguida por su hermana quien la intercepto en su auto.

- Sube – dijo para después arrancar, siendo observadas mientras se alejaba.

Setsuna se derrumbo en uno de sus sofás de su estudio, tomo su cabeza entre sus manos y jalo unos cuantos cabellos, volteo a ver un foto retrato el cual tomo entre sus manos y estrujándolo un poco.

Ambas chicas, la castaña y la azabache se encontraban en medio de una discusión de prendas; la castaña sostenía un vestido azul eléctrico escotado con un cinturón dorado en la cintura y un poco arriba de la rodilla, unos tacones de diez centímetros negros con un ligero toque en azul, mientras la azabache sostenía uno más sencillo, serio y clásico de color… negro que llegaba por encima de la rodilla con un saco grisáceo con un broche de flor de cristal cortado color tornasol, unos tacones de cinco centímetros negros y en punta.

La casta suspiro con pesadez, esa no era la Kagome que conocía, sin duda alguna, había cambiado bastante…. demasiado.

Kagome decidió ir al probador, pero en el camino, algo llamo bastante su atención… ¿Qué hacia Naraku ahí?

Por como lo veía parecía buscar a alguien, hasta que sus miradas chocaron entre sí y entonces supo que era a ella a quien buscaba.

Continuara...

Merezco reviews? o jitomatasos? acepto sugerencias XD!... u.u ok nos vemos en la próxima actualización cuídense mucho y muchos besos;)