Hola, tarde un poco ya que andaba corta de inspiración, pero me las arregle y aquí esta la continuación XD. Espero que sea de su agrado y gracias, muchas gracias a quienes dejaron sus reviews y también a quienes se toman el tiempo en leer esta historia, sin mas aquí les dejo este capitulo, espero y sea de su agrado, cuídense besos. ;)
Capítulo VII
Entonces el tiempo se detuvo para la azabache, perdiéndose en aquellos profundos ojos carmesí hipnotizantes; su blanca piel de porcelana había tomado un tono más pálido al instante y su respiración se entrecorto y su corazón casi se detuvo al verlo tan cerca… ¿cerca?, ¿en qué momento se había acercado tanto?, entonces salió de su trance al sentir el aliento cerca de su oído seguido de un tirón en su muñeca.
- Gatita – susurro a su oído – Es hora de hablar –dijo tirando de su muñeca derecha.
- No eres nada tonto como para hacer una escena en pleno centro comercial rodeado de am… mucha gente – dijo soltándose de su agarre – O ¿sí? Naraku.
- Entonces iremos a un lugar mucho mas privado. – sonrió sarcásticamente volviendo a tomarla de la muñeca.
- Oh, claro que no – dijo soltándose con brusquedad.
- Necesitamos hablar y este no es el mejor lugar – clavo sus ojos en los chocolates y esta se tensó – Dime, ¿cómo está tu hermana Sango? ¿Sabes? es buena en sus trabajo – sonrió con malicia.
- A mi hermana no la metas, deja a Sango fuera. Esto es entre tú y yo…
Fue interrumpida por su risa irónica, como odiaba ella eso… bueno, ahora.
- Las damas primero – dijo irónico dándole el paso – Afuera esta mi auto – decía detrás de ella mientras miraba su trasero – Lastima, esa ropa te queda algo grande – menciono haciendo que la chica se parara en seco dando media vuelta y observarlo con frialdad.
- Eres un imbécil – dijo con desprecio.
- Pero bien que te encantaba est…
- ¡Kagome! – se escucho algo cercas.
Ambos azabaches miraron a la dueña de aquella voz; Sango que con un par de vestidos mas en las manos, se acerco a ellos algo sorprendida y ¿alegre?
- Joven Kagewaki, que sorpresa verlo por aquí – dijo saludando al pelinegro – Veo que ya a conocido a mi hermana Kagome.
- Si, de hecho hablábamos sobre ti Sango, sobre tu gran desempeño en el proyecto o ¿no señorita Kagome?
- Si, así es – dijo con cierto toque de sarcasmo – De hecho al joven Naraku ya se iba – decía mientras lo veía fijamente a los ojos abriéndolos un poco mas de no normal.
- Así es, nos vemos en otra ocasión señorita Kagome, Sango, nos vemos mañana en la reunión – decía desviando su mirada a la castaña que por alguna extraña razón se puso ¿nerviosa?
- Claro joven Kagewaki, espero que lo que tengo hasta ahora les guste, are mi mejor trabajo – decía levemente sonrojada.
¿Sonrojada? acaso su hermana ¿estaba sonrojada?; entonces decidió poner más atención en el comportamiento de sus hermana y sintió un estrujo en su estomago, esto era malo, muy malo y debía resolverlo pronto.
- Sango, no ¿acaso tu…?... no puede ser, no por favor, esto debe ser una broma. Sango, ¿Por qué? ¿Por qué él? – pensaba la azabache con su mirada fija en la nada.
…
Eran pasadas de las nueve y media de la noche, un ambarino de mirada fría caminaba en el estacionamiento en dirección de a su automóvil cuando dos hombres llamaron su atención. Inuyasha y Miroku abordaban el auto del Taisho menor.
- ¡Oye Sesshomaru! - grito el pelinegro – ¡Iremos al departamento de Higurashi! ¿Vienes?
- ¡Bien los alcanzo! – dijo después de pensarlo uno segundos y embozar y sonrisa maliciosa – Esto será interesante.
Encendió el auto y marcho detrás de los otros y al llegar al departamento todos fueron directo a la sala, o lo que se suponía que era una sala, ya que solo había un sofá viejo una enorme alfombra con grandes y pequeños cojines regados dándole un estilo persa, algo muy sencillo.
Sesshomaru para la sorpresa de los demás había optado por sentarse en la alfombra acomodándose en los cojines recargado a la pared.
Todos se encontraban tomando y esperando las pizzas mientras jugaban videojuegos, no había pasado más de media hora, eran las once cuarenta y ocho de la noche cuando la puerta del departamento se abrió dejando ver a una azabache con un par de comparas y que parecía estar más que molesta por su expresión, su mirada era tan fría que podía dar pequeñas apuñaladas con ella. Paso de largo frente a ellos sin siquiera saludar.
- Oye Kagome, ordenamos unas pizzas por ¿que no…. – corto Jankotsu al momento de ver la actitud de su amiga
Dio vuelta a la izquierda sin decir más, solo las pisadas en las escaleras y un fuerte portazo. Sesshomaru, desde que la vio entrar sonrió con malicia, pero al ver que ella ni se había inmutado en que se encontraba ahí frunció el cello indagando y volvió a su bebida.
Veinte minutos después llega la pizza y en el mismo momento pasa una Kagome con ropas deportivas, con la capucha de su sudadera puesta pasando por el lado contrario de pasillo en el que había dado El tiempo paso, todos en la sala se divertían jugando, tomando y comiendo; habían pasado cercas de tres horas y ellos aun seguían en lo mismo, cuando Kagome vuelve a pasar por donde mismo esta vez algo empapada.
- Vaya, si que está enojada – susurra por lo bajo Miroku.
- ¿Y ahora que le hiciste? – le pregunta Inuyasha sorprendido a Sesshomaru.
- Algo le ha de ver molestado mucho, mucho, mucho… mucho para que la tenga así – menciono Jankotsu preocupado – No la había visto así,… bueno desde que llegamos. Ni siquiera con Sesshomaru se había molestado así – viendo al ambarino – Suerte que esta vez no hay ninguna pistola a su alcance…
- ¡¿Pistola?! – cuestiono asustado Inuyasha.
- Ah…. sí, bueno am… de gotcha – dijo nervioso – Solíamos jugar mucho… am… y más cuando estaba así… era un peligro – rió – ¿Alguien quiere más pizza? –
- ¿Gotcha? ¿en serio? vaya técnica de desquitarse – dijo con un leve escalofríos en su espalda – Ten cuidado hermanito o seré hijo único – dijo serio – Aunque… no suena tan mal – dijo riendo junto a Miroku y Jankotsu.
- Propongo ir a jugar, será interesante – dijo con suma seriedad con la vista perdida en su vaso con ron.
Ante aquellas palabras, todos se quedaron de piedra, realmente sorprendidos, puesto que nadie se esperaba a que Sesshomaru propusiera, por lo que lo veían como bicho raro.
….
Al día siguiente a las ocho de la mañana, en un departamento semi amueblado, una azabache merodeaba en la cocina como zombi, trataba de hacer el menor ruido posible puesto a que no deseaba molestar a su compañero, sin mucho éxito.
- Solo en estas ocasiones es donde te falla tu habilidad sigilosa – dijo burlo detrás de ella.
- Lo siento… anoche…
- No te disculpes mujer, habrás tenido tus razones – le da un beso en la frente – Te comprendo – dijo para luego regalarle una cálida sonrisa – Ahora dime que por favor compraste un hermoso vestido… y sensual.
- Uy Jankotsu, eres increíble, nada se te escapa – suspiro para luego sacar un pedazo de piza del refrigerador junto con un refresco y volver a su habitación.
- ¡Oye! vuelve aquí y calienta eso, ¡te hará daño! – dijo siguiéndola.
- No seas exagerado que no es la primera vez que lo hago, y lo sabes – dijo entrando en su habitación y echándose en la cama – Las bolsas están en aquella esquina… y ni te emociones – dijo al ver el intento de hablar de Jankotsu sabiendo lo que le diría.
- ¿Por qué lo dices?...
Jankotsu saco las cosas de aquellas bolsas quedando sin habla y completamente desilusionado y más al ver las zapatillas.
- ¿De donde sacaste esto? ¿Acaso del closet de tu abuela? – dijo con sarcasmo.
- No, hasta eso que mi abuela tenia buen gusto – dijo pensativa – Era el más decente, los demás no dejaban mucho a la imaginación, dejaban mucha carne descubierta y eso no me agrada para nada… - callo al ver la expresión del castaño con una ceja ligeramente levantada.
- Mentirosa – dijo fulminándola con la mirada, ella simplemente sonrió con ironía.
….
En el evento todas y cada una de las empresas se encontraban exhibiendo sus más recientes inventos y aperando a que iniciara el evento principal de lanzamiento automotriz, por lo que había mucha presión por los fanáticos y por las fanáticas ya que no había ninguna que no coqueteara, en especial con un Taisho de mirada fría y calculadora que se encontraba mirando su reloj con fastidio y ¿la razón? La tardanza de la Higurashi y no es que ella le preocupara sino más bien los reportes que le había encargado en la semana.
A lo lejos pudo divisar a una pareja muy dispareja discutiendo, si era ella junto con el inepto de Jankotsu quien luchaba por ponerle algo en la cara, al parecer era maquillaje, ella no quería pero el castaño insistía hasta que termino accediendo a regañadientes.
- Aunque la mona se vista de seda, mona se queda – dijo Sesshomaru colocándose a un lado de ellos y ella lo ve fulminándolo.
- Me hubiera gustado que la conocieras antes de esto – dijo señalándola de arriba abajo – A ver si decías lo mismo.
- Y ¿ahora a que anciana has asaltado? - viendo su reacción.
- Eres un grandísimo idiota – dijo en el momento que le aventaba los reportes en el pecho.
- No hay mujeres feas, sólo bellezas raras – decía un hombre llegando junto a ellos.
Narra Sesshomaru.
Volteo a ver a quien ha hablado, es Naraku, mejor momento no podría haber llegado, sonrió levemente y veo a Higurashi la cual se ve sorprendida y tensa. Él la mira de arriba abajo, a caso ¿se arrepintió de lo que acababa de decir?... yo lo haría. Se acerca a ella y la saluda cosa que ella lo hace tan rápido como si su contacto le quemara ja patético. Lo mejor será actuar rápido, no me gusta la forma en que Jankotsu lo ve; lo saludo y me disculpo llevándome a Kumar casi a rastras hacia donde mi madre y padre estaban.
Regreso y me pongo a una distancia respetable, hay que darles su espacio ¿no? Los observo, por la expresión de ella no parece nada contenta, emocionada, ni nada, está más seria de lo normal con una actitud de alerta.
Él se recarga en una de las columnas junto a ella, por lo que la incómoda y ella se aparta de él; para ser sincero, no es la reacción que creí que tendría, parece demasiado incomoda.
Naraku toma dos bebidas que les ofrecen y le ofrece una a ella, esta duda unos segundos, al parecer él le insiste por lo que acepta de mala gana.
Muy bien no sé si reírme de su actitud, preocuparme o llorar, definitivamente esta mujer necesita una mano, yo le ayudaría con mucho gusto pero no me cae muy bien.
Un momento, no lo creo, en verdad esto va a ser bueno para mí y querrá matarme, eso lo aseguro y ¿Por qué? simple, no sé qué es lo que Naraku le podrá haber dicho a Higurashi pero esta se sonrojo de sobremanera, hasta un jitomate le daría envidia, es raro verla así ya que siempre está con esa pésima actitud burlesca, despreocupada y en cierta manera de superioridad, me vuelve loco y me irrita. Con ese sonrojo sobre sus mejillas la hace ver frágil e inocente, una rara belleza…
- Hermosa… - sacudí mi cabeza al reaccionar lo que había murmurado, maldición al parecer el alcohol había empezado a hacer efecto en mi – Si eso debió ser.
Mire hacia donde se encontraban ellos, seguían igual, ella aun estaba sonrojada pero ya no tanto, sin embargo Naraku era quien hablaba solamente manteniendo una sonrisa burlesca, como me gustaría saber lo que le está diciendo para reírme en su cara, ja ya podía ver su reacción. Higurashi se acerca un poco hacia él, le ha dicho algo y al parecer a él no le gusto mucho puesto que su sonrisa se borro en un instante, ella le devuelve la bebida y se retira.
…
Kagome caminaba a toda prisa hasta toparse con Jankotsu e Izayoi, que al parecer el joven castaño le estaba contando quien sabe que tonterías sobre lo que le hace al pobre engreído de Sesshomaru, bueno bien que se lo merecía; su cabeza empezaba a tejer nuevas ideas de hacerle la vida de cuadritos y más por lo de esa noche.
- Kagome querida ¿Cómo estás? – decía la mujer dándole un fuerte abrazo a la azabache – Te vez… am… muy bien – dijo dudosa.
- No tiene que ser gentil señora Izayoi, ya sé que me veo como una abuela – suspiro con pesadez.
- Nada que yo no pueda arreglar – dijo sonriendo con amabilidad
- Eso es lo que me da miedo…
- Disculpe ¿Higurashi Kagome? – pregunto una joven rubia camarera la cual recibió una dudosa afirmación – Le mandan esto – dijo extendiéndole un pedazo de papel.
La azabache lo tomo y desdoblo para ver su contenido; abrió ligeramente más de la cuenta sus ojos para después disculparse e irse en dirección a la bodega.
Al llegar a la puerta respiro profundo armándose de valor en caso de que fuera alguna trampa; abrió la puerta, no estaba obscuro pero la poca luz que había la hacía sentir insegura, era una luz tenue y sombría, había muchas cajas apiladas en estantes por lo que hacía difícil su visión, así que decidió adentrarse más hasta que unos pasos la hicieron sobresaltarse y ponerse a la defensiva hasta que…
- Tan alerta como siempre Higurashi – decía una mujer a sus espaldas.
- Maldición – dando un brinco de sorpresa – Me has dado un gran susto… ¿Qué haces aquí? si te descubre… Te estás arriesgando mucho.
- Descuida, solo vengo a decirte algo y me voy, al cabo me he arriesgado más en otras ocasiones… en especial aquella vez, y la que debería preguntar eso soy yo – dijo acercándose - ¿Qué haces aquí? ¿A qué has vuelto? Casi me cuesta mi vida al ayudarte a salir. No debiste volver Kagome – decía con preocupación.
- ¡Ohh! gracias yo también me alegro de verte… - fue interrumpida puesto que la mujer la había agarrado desprevenida, pues la había abrazado fuertemente.
- Te extrañe Kagome, estaba muy preocupada por ti – dijo sin soltarla.
- Gracias yo igual te extrañe – dijo separándose un poco - ¿Qué era lo que me tenias que decir?
…
Había empezado el evento principal y ni rastro de la azabache, todos disfrutaban y admiraban las exposiciones. Izayoi conversaba de vez en cuando de cosas de trabajo junto con Jankotsu mientras sostenía el brazo de su marido, Inuyasha y Miroku peleaban de vez en cuando, el azabache no podía dejar de coquetear con cuanta chica se les acercaba y el platinado rogaba tan solo un minuto de su atención, al parecer cosas de trabajo ya que no dejaba de abanicar unas cuantas carpetas que llevaba en la mano. Sesshomaru se acerco hasta su madre y Jankotsu, acompañado de su acompañante, una modelo y no cualquiera, Kagura Mogami, superficial y ambiciosa se apegaba al ambarino como sanguijuela, según Izayoi ya que nunca fue de su agrado y por lo que nunca había le tomo en cuenta para ser imagen en su línea de moda.
El ambarino miraba a su alrededor con disimulo sin quitar su expresión fría y seria, hasta que se encontró con una azabache agitada llegando hasta donde su hermano y Miroku; la chica se planto entre ambos chicos tratando de calmarlos y a la vez calmarse a sí misma tratando de recuperar el aliento perdido por la carrera que había emprendido para llegar hasta ahí y lo único que él se preguntaba era "¿Dónde estaba?" Sí, la había estado buscando desde ya hace un gran rato desde que se separo de Naraku
La chica pareciese que se volvía loca, ninguno de los dos le prestaban atención hasta que se harto y los tomo de las orejas mientras se acercaban a donde los demás.
- ¡Ya compórtense!, parecen unos niños – dijo soltándolos – ¡Dame eso! – decía arrebatándole los documentos a Inuyasha quien sobaba con delicadeza su oreja.
- No sabía que también hacías de niñera Higurashi – escupió con veneno la mujer junto a Sesshomaru.
- Ah no tienes idea y el niño especial esta a tu lado, todo un caso – dijo con sarcasmo pasando a un lado.
Kagome se dirigió hacia Inutaisho entregando los documentos y hablando de ciertas cosas para luego unírsele Izayoi comenzando una plática más amena, riendo juntos; la mujer pasó uno de sus brazos por la pequeña espalda de la azabache dándole un pequeño abrazo sin dejar de platicar y reír.
En cierto momento, Sesshomaru quiso saber de lo que hablaban, "¿De qué tanto podían estar hablando? ¿Qué era tan divertido?" y sobre todo "¿Qué es lo que tiene esa mujer que les agrada a toda la familia? a pesar de ser una Higurashi" esas preguntas rondaban en la cabeza del ambarino.
Mientras tanto, una mirada achocolatada miraba aquel trió conversando amenamente, Setsuna llevaba un rato observando aquella escena causándole una eminente irritación, su fastidio aumento en el momento en que Inutasho poso su mano sobre el hombro de su hija.
Era tarde y faltaba poco para que aquello terminara, Sesshomaru se dirigió hasta la salida junto con su acompañante, era hora de darse un pequeño respiro hasta que alguien lo intercepto en el camino; una azabache de ojos marrones con sus tacones en las manos y un par de formularios.
- Bien joven Sesshomaru, aun hay mucho por qué hacer, estoy cansada y quiero terminar pronto e ir a mi cómoda cama…
- ¿Pero qué demonios te has creído? niña…
- Tu niñera, así que anda. Termina tu tarea y después podrás ir a jugar con tu amiguita – dijo adelantándose al estacionamiento.
El ambarino se soltó de Kagura para ir detrás de la azabache, dejándola irritada, dio vuelta sobre sus talones y ando contoneando sus bien delineadas curvas, pero antes se detuvo unos momentos y giro levemente su cuerpo observando por donde se habían ido el ambarino y la Higurashi, su serio rostro irritado embozo un pequeña sonrisa de lado y se dirigió hacia donde se encontraba Naraku situándose a un lado de él mientras se colgaba levemente de su brazo.
- Tengo algo importante que decirte – susurro.
…
Sesshomaru había conducido hasta la empresa tal y como Kagome le había dicho, no dejo que entrara siquiera en el estacionamiento, le pidió que la esperara fuera del edificio y dentro del automóvil, por lo cual este solo le dedico una mirada fulminante "¿Quién se creía?". Lo último que supo es que vio a una despavorida azabache saliendo a todo lo que le daban sus pies descalzos, si, la chica había dejado en el carro sus tacones, en verdad esa chica era todo un caso perdido.
Kagome corría por los pasillos hasta entrar a las escaleras de servicio, puesto que no había alcanzado el elevador llegando solo al decimo piso para después entrar en uno de los elevadores dispuestos y se dirigió al penúltimo piso, donde al llegar salió dando unos leves tropiezos hasta llegar a su oficina.
- ¡Leo! te pasare la información – dijo entrando e introduciendo una pequeña memoria en la computadora principal – Manda la pieza al archivo anterior en dos secuencias y envíaselas a RT-H28.
- Entendido señorita Kagome – ella solo suspiro – Pro cierto, tengo lo que me pidió – la chica detuvo su labor.
- Bien mándalo a mi clave – dijo sacando una mochila de uno de los muebles y la memoria – Cualquier cosa sabes cómo contactarme – salió de ahí y se dirigió a donde se encontraba Kasumi, la secretaria de Sesshomaru e izo entrega de las formas que traía consigo.
El ambarino estaba a punto de bajarse cuando Kagome entro dejando la mochila junto sus zapatos, ella volteo a verle incrédula pues la fulminaba sin piedad, "¿Ahora qué es lo que había hecho?"
…
Mientras que aun en la presentación, un ambarino se había apartado de la multitud, era cansado estar entre toda esa gente, suspiro con pesadez, al menos cuando la azabache esta cerca se aliviana el ambiente y deja de ser tan denso. Embozo una pequeña sonrisa al recordad todas aquellas locuras que se le ocurrían en cuanto menos se esperaba, y más al recordad las cosas que le hacía pasar a su hermano mayor.
- Tiene suerte de que sea su asistente, hubiera preferido que trabajara para mí. Pobre la compadezco – Suspiro con pesadez, le estaba tomando gran afecto a esa chica – Maldito suertudo – susurro.
- ¿Por qué no la invitas a salir? – dijo alguien detrás de él.
- ¡AH! Maldita sea… ¡Jankotsu! Me asustaste – dijo calmándose - ¿A quién? – menciono confundido.
- Pues a Kagome, te gusta ¿Cierto? – dijo burlón.
- No… no se dé qué diablos me estás hablando – dijo desviando su rostro sonrojado.
- Sí, claro – burlo.
…
Kagome se encontraba sentada en uno de los sofás de Sesshomaru junto a unos documentos y su computadora portátil; llevaba puesto un pantalón deportivo y una camisa de mangas largas azul marino, ¿Cómo? bueno siempre tenía un par de cambios guardados en su oficina y vaya que le sirvió, ya que con ese hombre nunca se sabía.
Por más que el ambarino había tratado de que trabajara en el estudio, se negó rotundamente alegando que era mucho más cómodo. Esa mujer podría ponerlo realmente irritado.
La chica se estiro un poco se incorporo y separo lo que ya estaba hecho mientras lo que faltaba lo dejaba en el sofá.
- ¿Quieres café? – le pregunto la chica.
- Hm
Kagome entro en la cocina a preparar un poco de café, bueno a servirse un poco mas de café y cuando regreso casi se ahoga, pues iba dando pequeños sorbos hasta que vio a Sesshomaru con su computadora.
- ¿Q…ué… haces? – dijo nerviosa.
- Solo termino lo restante – dijo mirándola con una cejas levemente arqueada.
- Pues… utiliza la tuya… - dijo caminando rápidamente hasta él.
- En la tuya están las facturas no en la mía – dijo cortante – No sé por qué te pones tan nerviosa… o acaso ¿Estas ocultando algo? – dijo para mirarla fijamente a los ojos.
- … No – dijo tratándole de arrebatar la computadora, pero él fue más listo y la desvió – Joven Sesshomaru, no estoy para juego así que… dénmela, por favor – dijo sumamente seria y nerviosa.
Sesshomaru se incorporo y se alejo de la chica junto con la computadora. Kagome trato de guardar la compostura y no alterarse, así que camino hacia él y cada vez que ella se acercaba el retrocedía más.
- ¡Joven Sesshomaru! no juegue, tenemos que terminar con el trabajo…
- Ya está terminado el trabajo – dijo interrumpiéndola.
- Entonces con más razón entrégueme mi computadora si ya está el trabajo…
- No – dijo cortante - ¿Qué escondes Higurashi? – soltó con frialdad al momento de dejar la computadora en el recibidor.
- No escondo nada – dijo seria.
- Entonces ¿por qué tanta insistencia? – decía avanzando hacia ella – ¿Por qué tan nerviosa por una simple computadora?
El peli plata seguía avanzando hacia la chica la cual retrocedía con cada paso que él avanzaba, mientras que ella miraba fijamente aquellas orbes doradas, desvió su mirada hacia donde había dejado Sesshomaru la computadora para después volver su mirada hacia él sobresaltándose de lo cerca que estaba ya de ella, a tan solo un paso, entonces retrocedió otro topándose con la fría pared en su espalda.
- Por… que no… me gusta que… toquen mis cosas – dijo con nerviosismo.
- ¿Sabes? – dijo mientras la acorralaba colocando ambas manos sobre la pared – No te creo – dijo con una pequeña sonrisa sarcástica de lado – ¿Sabe? – dijo nuevamente acercándose más a la azabache – Muero por saber ¿qué es lo que te dijo Kagewaki como para que te sonrojaras de tal manera? – decía susurrándole al oído.
Sesshomaru bajo lentamente por su cuello rozando su fina nariz en la piel del cuello de la chica haciendo que esta se tensará levemente, ya que podía sentir él cálido aliento de él sobre su cuello.
- ¿Qué hace? – decía confundida por su actitud y el cambio repentino de tema.
- ¿A que le temes? ¿Qué escondes? – susurro.
Maldición, las palabras no le salían por más que quisiera, ¿Por qué le pasaba esto a ella? de seguro alguien la odiaba allá arriba como para hacer de su vida casi un infierno.
No lo había querido admitir pero, el condenado hombre que tenia frente a ella estaba como quería, no obstante su carácter destruía todo lo encantador, ¡era un cretino egocéntrico! Aunque debía admitir que era bastante responsable cuando se lo proponía, pero ahora la condición en las que estaba no ayudaba mucho a su autocontrol, ¡y menos con el torso semi descubierto! ¡Por dios era una tentación andante!, así que como pudo, reunió todo el valor posible para enfrentarlo.
- A nada y no escondo absolutamente nada – dijo colocando sus delicadas manos sobre el pecho del ambarino y trato de empujarlo sin éxito.
- Necesitaras más que empujones – dijo sonriendo con sarcasmo – ¿Lo deseas cierto? – susurro a su oído.
- No sé a qué se refie… ah
No pudo continuar puesto que el ambarino había rozado sus labios en su cuello sacando de la azabache un leve gemido; sonrío con satisfacción de lo que había hecho. Bajo un de sus manos hacia las caderas de la chica y frotar su cuerpo con el de ella mientras acariciaba sus caderas.
- Basta, deténgase o…
La chica ahogo un gemido al sentir la cálida lengua del peli plata sobre su lóbulo derecho; cerró los ojos con fuerza y entonces le seguiría el juego, le haría pagar.
Coloco sus brazos alrededor del cuello del ambarino al igual que sus piernas alrededor de su cadera y acercándose a su cuello, subiendo hasta llegar a su oído.
- ¿Te refieres a esto? – susurro para luego rozar el lóbulo del ambarino con la punta de su lengua sacando un leve gruñido.
Con un rápido movimiento al cargo hasta el sofá colocándose encima de ella mientras acariciaba con desespero sus caderas y colocando pequeños besos en su cuello; de un rápido movimiento la azabache quedo sobre él colocando sus pequeñas manos en su pecho y volviendo a acercarse al oído del ambarino.
- Más bien, esto es lo que tú deseas – dijo susurrándole al oído.
Kagome se levanto casi de un salto y guardando sus cosas rápidamente; el ambarino se reincorporo como pudo tratando de interceptar a la chica que pasaba por un lado de él y al momento de tomar el pomo de la puerta abriéndola tan solo un poco para volverse a cerrar. Miro la mano que retenía su huida sobre la puerta, así que decidió encararlo.
- Buenas noches joven Taisho – dijo apartando la mano de él sobre la puerta y saliendo de ahí sin más.
La azabache tomo el elevador bajando hasta la primera planta despidiéndose del portero que la despedía con una sonrisa sobre su rostro, ella simplemente inclino su cabeza y camino hacia la salida.
- Maldito idiota – susurro para sí.
Mientras tanto Sesshomaru se encontraba completamente furioso por no haberse controlado, ni siquiera le parecía sexy la chica… o ¿sí? No podía ser posible, no tenia buen físico y ni siquiera vestía bien, de vía ser por el cansancio, si eso era. Últimamente había tenido que trabajar más de lo habitual y todo gracias a esa asistente que lo volvía loco.
- Ya me las cobrare – dijo embozando una sínica sonrisa de lado.
Continuara...
Merezco reviews? les aburrí?... acepto sus sugerencias, no muerdo XD!... u.u ok nos vemos en la próxima actualización cuídense mucho y muchos besos;)
