Hola, primero que nada, una gran disculpa por la demora, pero e tenido mucho trabajo, como verán, trabajo de tiempo completo en una veterinaria que aparte del cambio de instalaciones, es todo un show y cosas personales, estaba a punto de abandonar el fic, pero no, lo seguiré aunque les tendría que pedir que me tuvieran un poco de paciencia u.u. Espero que este capitulo sea de su agrado y gracias, muchas gracias a quienes dejaron sus reviews y también a quienes se toman el tiempo en leer esta historia, sin mas aquí les dejo este capitulo, espero en realidad y sea de su agrado, cuídense y muchos besos. ;)
Capítulo 9
Un hombre y dos mujeres se encontraban en el comedor mientras degustaban un poco de estofado de verduras y mientras comían, dos de ellos conversaban amenamente, mientras que una azabache miraba el interior de su plato vacío. Sin más se levanto de golpe exaltando un poco a los demás. Fue a la cocina para momentos después regresar con una gran rebanada de pastel de chocolate y cajeta, un vaso grande de leche y el teléfono en la mano.
- Dios… Kagome – musitó la mujer - Eso no es para nada saludable.
- ¿Gusta un poco?
- No gracias querida, estoy bien así – dijo sonriendo con nerviosismo.
Izayoi concentro más su mirada en Kagome y comenzó a detallarla minuciosamente a cada detalle.
- Kagome querida – llamo - ¿Cuándo fue la primera vez que te depilaste las cejas y él bigote?
La pelinegra detuvo su labor en seco, para luego vacilar un poco con el cubierto y fijar su vista en el castaño que tenía quien también había volteado a verle al escuchar la pregunta. Jankotsu inevitablemente soltó una pequeña y leve risita a lo cual Kagome solo frunció el sello levemente por el acto de su compañero.
- Amm bueno pues yo… - la miro a los ojos unos instantes para luego evadirla – hace… uno año y medio… o dos – dijo volviendo a tomar bocado.
- ¿Qué? – musito mirando a Jankotsu confirmar lo que le había dicho la joven – Caray… Y bueno… ¿cada cuanto te depilas tus piernas? querida – cuestiono al recordar a ver visto algo de vello en ellas.
- Cada dos o tres meses – dijo sin verla.
- Dios, creo que tendremos un largo trabajo…
Fue interrumpida por el llamado a la puerta, a la cual Kagome no dudo dos veces y fue a atender. Izayoi aprovechó el momento para comprobar algunas cosas con el castaño quien solo sonreía con ironía; al regresar Kagome con dos cajas de pizza y dejarla sobre la mesa de centro, la mujer solo se exalto sorprendida y volvió a ver a Jankotsu quien se aproximaba nuevamente junto a la azabache.
- Ustedes dos no tienen remedio. De ti Jankotsu comprendo un poco, pero tu Kagome ¿cómo es que haces para mantenerte… así? – dijo señalándola de arriba abajo.
- Simple querida Izayoi – menciono el castaño – Llevamos una rutina muy estricta – dijo colocando una rebanada en su boca.
- Vamos tome un poco, no es veneno – animo la azabache – Creo que no hace ningún mal comer dos o tres rebanadas de vez en cuando, y más si usted mantiene una dieta estricta y ejercicio diario – le alcanzo un plato con un par de rebanadas.
Izayoi dudo un poco en aceptarlas puesto a que según ella ya no era hora de comer algo tan pesado y que eso le costaría varias horas extras en el gimnasio, pero la tentación pudo más que su vanidad, así que tomo el plato y se unió junto a la pareja que ya hacia sentada en el sofá viendo las noticias.
- Mañana a primera hora pasare por ustedes – dijo entre bocado – Kagome, tu no iras a trabajar mañana en TaishoCorp sino a Shikon – sentencio y al ver que la chica iba a protestar prosiguió – De Sesshomaru no te preocupes, de eso yo me encargo,… bueno su padre se encargara – dijo para dedicarle una amplia sonrisa.
…
Las ocho y cuarto de la mañana; una azabache se removía incomoda en la pequeña sala star de la oficina mientras el ajetreo detrás de la puerta y no es que quisiera escuchar pero semejantes "gritos" era difícil ignorar.
- Oh lo siento querida pero tenemos reacomodar el programa – decía Izayoi entrando y sentándose junto a la chica.
- Perdón Kagome, esta mujer suele ser algo exagerada – decía Jankotsu entrando detrás de Izayoi y tomando asiento frente ella – Ya le he dicho que yo puedo hacer esa parte del trabajo, pero ella se empeña en que quiere a alguien "profesional con papeles y todo eso" – dijo con sarcasmo al ver la expresión de la mujer que lo fulminaba – Sabe muy bien que no me afecta sus miradas fulminantes – aclaro.
- Bien, sigo sin atender – suspiro la azabache con pesadez.
- Que tenemos que espera hasta que llegue el asesor de imagen querida – tomo un sorbo de su café exprés.
Kagome ladeo su rostro y miro de reojo al castaño con fastidio y buscando respuesta sobre lo que tenían planeado hacerle ¿en qué demonios estaba pensando al aceptar semejante estupidez?
…
Las diez en punto de la mañana y un ambarino se encontraba enojado por la impuntualidad de su asistente con quien tenía que repasar los pendientes de la junta que se llevaría acabo en unas pocas horas.
Llamo a su oficina para ver si ya había llegado pero nada, por lo que tuvo que llamar constantemente a su celular incluso a su casa pero ni rastro de esa mujer. Estaba tan sumergido en sus asuntos que no se percató de que alguien había irrumpido en su oficina con gran pereza hasta que se para frente a él.
- Muy bien grandísimo idiota, aquí está lo de la junta – dijo en un gruñido.
El ambarino alzo su vista gélida para encontrarse con el molesto de su hermano cruzado de brazos en símbolo de fastidio; centro su vista en la mano izquierda de Inuyasha y encontró que sostenía su agenda electrónica por lo que frunció el sello en señal de desaprobación.
- ¿Qué significa esto?
- Kagome no podrá venir, así que nuestro honorable padre me ha vuelto a poner de tu asistente – dijo con desgano – Por lo menos hoy tienes más accesible tu agenda – menciono mientras revisaba con fastidio – Aun ignoro él como Kasumi te ha soportado tan…
Fue interrumpido por el repentino empujón que sintió al pasar Sesshomaru aprisa junto a él.
Sesshomaru se dirigía realmente molesto a la oficina de su padre a la cual entro sin anunciarse y haciendo que Inutaisho lo fulminara con la mirada al interrumpir una revisión de de proyectos con sus asistente.
- Déjanos – demando el recién llegado - ¿Qué significa este jueguito?
- No sé a qué te refieras, Sesshomaru
- Primero quitas a Inuyasha de asistente, luego colocas a esta loca Higurashi como mi asistente, luego la quitas y vuelves a colocar a Inuyasha en su lugar – dijo irritado - ¿Qué significa? – demando saber.
- Significa que Kagome tuvo un imprevisto y no pudo acudir hoy a trabajar y tal vez mañana también – dijo con seriedad – Así que Inuyasha ocupara temporalmente su lugar y espero que sepas tratar bien a tu hermano que no es cual quiera otro empleado al que puedas tratar – aclaro.
- Y ¿Por qué no me aviso a mí?
- Porque tu madre no la dejo – vio la cara de confusión en el rostro de su hijo – Esta con ella ¿Por qué?... no lo se
…
Kagome se encontraba en el centro de una sala de pruebas; de frente tenía una cámara de video que filmaba todo cuanto hacia, sus reacciones, acciones y su tono de hablar.
Con ella se encontraba su fiel amigo y cómplice de Izayoi, quien también se encontraba presente en la sala junto con una señora de edad avanzada, Kaede era su nombre, de carácter fuerte pero re confortable.
La chica parecía estar bastante fastidiada, pues ya llevaba un par de horas, precisamente tres horas en esa sala, en la cual le hacían una serie de preguntas y ala ves le hacían pruebas de colores, telas, estilos, incluso le tomaban medidas cosa que le llego a incomodar y ¿Para qué? no tenía la menor idea y ni quería saberlo. La tenían realmente mareada, se movían de un lado a otro, no dejaban de parlotear y sin duda, no la dejaban respirar.
El trió empezaron a centrar su atención en una plática en la cual no pensaba integrarse, así que camino hacia el amplio ventanal que daba a una pequeña terraza en la cual se recargo mirando el horizonte, suspiro con pesadez apoyando su cabeza sobre sus brazos, levanto un poco la vista y contemplo la ciudad.
- Nunca creí decir esto pero – centro su vista hacia el trió – Como desearía estar con el idiota Sesshomaru en estos instantes – suspiro volviendo a cerrar sus ojos – Aunque recordando su estúpida agenda… hoy pasaría a Shikon… Quiero mi cama y una pizza con extra queso…
Fue sacada de sus pensamientos por el llamado de Izayoi quien le pedía unírsele para explicarle algunas cosas; la azabache simplemente rodo los ojos y se encamino dentro de la sala para otra sesión "tortuosa" según ella.
Al final de día Kagome había tratado de convencer a la mujer de que sin el asesor de imagen no podrían hacer mucho, y no entendía pero ciertamente fuese quien fuese ese mentado asesor de imagen, lo amaba por no haber podido presentarse y también sabía que después de presentarse lo odiaría. Así que la mujer accedió en dejarla "tranquila" mientras el sujeto se presentaba.
Al llegar a su departamento, fue directo a la cocina sacando un poco de fría pizza y una soda para luego ir en dirección de su habitación.
Termino su "comida" y se adentro en el baño duchándose rápidamente, ¡estaba muerta! solo quería recostarse y no saber nada de nada.
Al salir se vistió rápidamente colocándose un simple blusón solo con un par de pantaletas con estampado floral; se tumbo en el colchón que seguía reposando en el suelo y ladeo su cabeza hacia el ventanal y entonces capto de reojo su celular que se encontraba sobre la "mesita" de noche que ella misma había hecho con un par de cajas de cartón.
Tomo el aparato revisando las numerosas y constantes llamadas del "Lord hielo" y uno que otro mensaje para nada gentil, sus labios inconscientemente surcaron una pequeña sonrisa en su rostro mientras seguía en su revisión.
Nunca lo admitiría pero le encantaba sacar de sus casillas a ese testarudo ambarino e incluso, ¿Cómo explicar que el simple contacto con él hacía que su piel se erizara por completo? Sus grandes y varoniles manos, su gruesa y gélida voz; sus rasgos tan finos pero varoniles… su colonia, gracias a dios y tenia completo autocontrol.
De pronto las imágenes de aquella noche cuando pelearon por la computadora llegaron de repente como un rayo; sus mejillas se enrojecieron y pensó en el "hubiera", si, ¿qué hubiese sucedido de haberse dejado llevar por el momento?
Se sentó de golpe en el borde del colchón y sacudió su cabeza en negación por aquellos pensamientos, ¿pero en qué rayos está pensando? Se incorporo y saco su ropa deportiva de sus aun hechas maletas; se vistió y bajo al "gimnasio" que Jankotsu y ella habían hecho.
- ¿Pero en qué demonios estoy pensando? – entro y cerró la puerta de golpe asustando a su compañero quien se encontraba en la cocina.
Narra Kagome
¿Qué rayos fue todo eso? ¿"grandes y varoniles manos, su gruesa y gélida voz"? es una locura.
Entro en el salón del "gimnasio" y me pongo a hacer una serie de rutina de calentamiento, sinceramente preferiría estar en mi cama, pero si eso indica tener que pensar en estupideces como yo les decía entonces estaba en el mejor lugar.
Al cavo de quince minutos me encontraba golpeando el saco de arena y me dejaba llevar por la música y que mejor que algo de ACDC y comienzo arremeter a mi objetivo con más fuerza y a completo el programa con veinte minutos y paso a la cuerda en la cual no duro mucho solo una serie de cien y paso a las pesas. Oh si el ejercicio siempre me mantiene ocupada, libre de pensamientos; pero no todo puede ser bueno ¿cierto?
- Y ¿Ahora qué es lo que te atormenta? señorita Higurashi – decía desde el marco de la puerta con esa mirada intuitiva yo simplemente lo evadí.
- Este tonto proyecto de modelo en el que me metiste, pequeña sabandija – mentí, me levante cogiendo la toalla y limpiar el sudor - ¿Sabes que esto nos puede traer problemas y echar todo por la borda?
- No te preocupes, ya lo saben y estuvieron más que de acuerdo, ¿sabes por qué? – simplemente lo vi de reojo sorprendida – Les ahorramos el tenernos que contactar puesto a que estaban a punto de ordenarlo. Dicen que así tendremos más acceso…
- No saben lo que hacen – musite.
Apague la música y pase por un lado de Jankotsu quien se había quedado confundido en el marco de la puerta, me volteo a ver de reojo, bueno lo supuse ya que sentía la intensidad de su mirada sobre mi ya que me encontraba de espalda; me gire un poco a verlo y estaba en lo cierto, me veía confundido y sabia que posiblemente comenzaría a querer encajar las piezas.
- Kagome tu…
- ¿Sabes cómo hacer de tu vida más fácil? – le mire a los ojos y yo misma podía sentir mi frialdad hacia él. Y como imagine, Jankotsu simplemente negó con la cabeza, contuve la respiración e intensifique más la mirada – No preguntes si no quieres saber las respuestas.
Di media vuelta y fui hacia mi habitación; al entrar me vi en el espejo de cuerpo completo y suspire con fastidio y pereza, estaba empapada en sudor por lo que tendría que volver a ducharme.
A la mañana siguiente más temprano que de lo costumbre, la verdad quería evitar a toda costa a Jankotsu por lo de anoche, así que me coloque unos jeans obscuros a la cintura y rectos, una camisa azul celeste a botones y manga hasta la muñecas, me coloque mi saco negro y mis típicos zapatos de bajo tacón. Salí de mi habitación y corrí escalera abajo, cruzando la sala y salí rumbo al trabajo.
Al llegar pude notar que todavía era muy temprano a pesar de a ver ido caminando; Kasumi aun no había llegado y eso era más que obvio al observar su lugar aún vacio. Entre y salí de mi oficina tomando mis herramientas de trabajo, solo espero que Inuyasha no haya alterado nada; reviso la agenda y entro en la oficina del demonio, me sobresalto un poco al creer que se encontraba ya en el lugar, falsa alarma aun no llegaba y la ¿razón del sobresalto? Al entrar había llegado hasta mí el aroma de su varonil fragancia, he de admitir el muy maldito tiene buenos gustos. Cierro los ojos y me dejo llevar por el momento; camino hacia el escritorio y me tumbo en su silla sin ninguna delicadeza y coloco los cafés que compre de paso en el suelo ya que si se llagara a derramar alguno no quería escuchar los reclamos del demonio.
¡Ah! maldito bastardo, ahora entiendo es cómo su condenado trasero se empeña en quedarse a trabajar.
Me recargue y coloque ambos pies en el escritorio mientras que leía plácidamente el periódico y la misma agenda; al cavo de un par de minutos escucho mormullo fuera de la oficina, al parecer Kasumi ya a llegado, después la escucho algo acelerada, vaya al parecer Sesshomaru ya ha llegado, pobre Kasumi aun no logro entender ¿cómo ha logrado soportar todo este tiempo a ese pedazo de hielo? simplemente, no lo entiendo.
Sigo en la misma posición a pesar de que escucho que entran en el lugar, ¡ah! para que me inmuto sí ya sé que se trata de él, pero… siento cierta ansiedad, el corazón empieza a latir cada vez más rápido. Escucho la puerta cerrándose y el olor de una colonia bastante conocida golpea mis sentidos, es él, que como siempre sin decir una sola palabra cordial, solo está parado frente al escritorio y eso que no hacía falta verlo pues era lo más seguro.
- Si muy buenos días joven Sesshomaru ¿qué tal estuvo su día ayer? – baje el periódico dejándolo sobre mis piernas – Por su expresión creo que no muy bien – O más bien era por mis modales.
- Si mal no recuerdo, ese es mi lugar – me dijo cortante.
- Si y ahora entiendo el por qué no quitas tu horrendo trasero de aquí – La única respuesta que tuve fue un leve gruñido, se le veía cansado, al parecer había trabajado hasta muy tarde, más de lo que acostumbraba o se divirtió toda la noche como sabe el muy maldito, si es así, qué bueno que no fui directo a su departamento. Estire un poco la mano hacia abajo para alcanzar uno de los cafés y alcanzarle el de él - ¿Me extrañaste? – embocé una enorme sonrisa con irónica
Narra Sesshomaru
Estaba cansado, ese inútil de Inuyasha de lugar de ayudarme me atrasaba más y en ese momento desee que la "andrajosa" – como yo la solía llamarla a veces – llegara con su altanería y se ocupara de lo que le corresponde, pero era mucho pedir y claro no lo admitiría ante nadie, pero esa chiquilla era me era útil aunque había momentos que me sacaba de mis casillas.
Al llegar fui recibido por Kasumi quien me daba lo datos al día, lucia bastante cansada, al parecer ese idiota de Inuyasha no solo me complico a mí el trabajo, Kasumi también salió afectada.
- Señor Sesshomaru, su padre me ha pedido que se encargue de la junta en Osaka para firmar el contrato con el señor Sora y también de la junta representativa de Shikon junto con su señora madre – informo e inmediatamente voltea a verle confundido.
- ¿Junta representativa? – ella solo asintió entregándome un par de carpetas – ¿Esta mi padre en su oficina?
- Si señor ¿desea que le comunique con él? – solo asentí mientras daba una leve hojeada.
- ¿En qué hotel desea que le haga la reservación? señor
- En el Taiyo no mon.
Entre en mi oficina y pude darme cuenta de que había alguien en mi escritorio, no podía verle bien ya que tenia extendido el periódico, pero tenía la leve sospecha de quien se trataba.
Me acerque sin decir absolutamente nada, ya que sabía perfectamente que era yo.
- Si muy buenos días joven Sesshomaru ¿qué tal estuvo su día ayer? – sin más bajo el diario y me miro a los ojos con esa maldita mirada y sonrisa burlona que me gustaba – Por su expresión creo que no muy bien – al verle siento cierta y extraña sensación la cual no sé cómo explicar.
- Si mal no recuerdo, ese es mi lugar – dije cortante al volver en sí.
- Si y ahora entiendo el por qué no quitas tu horrendo trasero de aquí – gruñí ante tal comentario altanero - ¿Me extrañaste? – embozó una sonrisa irónica mientras me alzaba el vaso de café exprés.
- No tienes idea – pensé al momento de tomar el café.
De pronto el teléfono suena, era Kasumi quien tenía un mensaje de mi padre, al parecer quería verme en ese preciso momento ya que se encontraba afuera, así que sin más los hago pasar.
Me siento en mi silla mientras que Higurashi se aproxima hacia el pequeño mini bar.
Mi padre hace acto de presencia junto con su asistente Yura, tan leal como un perro; al principio admito que llegue a desconfiar de ella, pero al final cedí al ver su archivo, todo en orden, todo bien. Entonces me percató de algo, Yura no aparta su vista de mi asistente, e incluso su mirada parece ser intensa mientras que inspecciona a cada detalle a Higurashi, cosa que me molesta pues se las intenciones de esa mujer; se acerca a ella junto a la barra, Kagome se da cuenta de su cercanía, le sonríe con nerviosismo y escapa del lugar situándose junto a mí, lo cual me tranquilizo.
- Y ¿Qué se te ofrece? padre – dije cortante, tenía pendientes el que termina con Kagome y esto solo me retrasaba.
- Como sabrás tenemos negocios con el señor Sora de las empresas LigExperte y para cerrar el trato ahí que ir directamente con él en Okinagua, y sin embargo e inesperadamente coincidente, Shikon tiene que presentarse allá – tomo asiento frente de mi sin apartar en todo momento su vista, suspiro con pesadez y su vista se desvió hacia Kagome – Tu madre algo entre manos y no quiere decirme nada – él no apartaba su vista y Higurashi parecía ¿nerviosa?
- Y sea lo que sea la señorita Kagome esta más que enterada de la situación, pero por mas que se le pregunte no suelta la sopa ¿cierto Higurashi?
Si ella no fuera cuidadosa hubiera terminado de escupir el café en mi cara, casi se ahogaba por el comentario tan directo de mi padre, tocio varias veces mientras daba pequeños golpecitos en su pecho para poder recuperar el aliento. Dio pequeños pasos lejos de mi volviendo lentamente a su postura, se alejo de nosotros encaminándose hacia la puerta.
- Iré a ayudar a Kasumi, Inuyasha la atraso bastante en su trabajo… Oh es verdad Totosai quiere que le ayude con unos planos, creo que tendré que dividirme en dos, con su permiso – abrió la puerta y escapo del lugar.
- ¿En qué demonios estas metida? Higurashi – pensé mientras la veía partir, sin bien no era común de ella huir.
- Así que también iras a ver lo que se traen entre manos – hizo una seña a su asistente para que se acercara y le alcanzara unos documentos – Aunque no creo que tu madre ande por malos pasos, pero tampoco quiero arriesgarme que cometa alguna tontería – Me extendió lo documentos que sin más revise – Tu hermano y Miroku también irán pero ellos se van directo con tu madre.
- ¿Quieres decir que me mandaras como niñero? – dije molesto.
- No lo tomes de esa manera; en cuanto pueda los alcanzare, solo serán dos semanas – dijo de lo más tranquilo – Además, Shikon también es tuya, más que de nadie más – me miro a los ojos y pude ver cierto rastro de tristeza – Sesshomaru - capto mi atención – Ese contrato es sumamente importante. No me defraudes – Se levanto y camino junto su asistente a la puerta – Lo olvidaba, lleva a Higurashi contigo, de todas formas tu madre la iba a llevar – dijo para después salir de ahí.
Sin más que perder le pido a Kasumi hacer una segunda reservación para Higurashi; veo la montaña de pendientes y sin más me pongo a trabajar pero no sin antes mandarle un mensaje a Kagome de que regresara. Quería probar si pudiese sacarle algo acerca de lo de mi madre y por si fuera poco, el saber por qué de su falta de ayer.
Me pongo a trabajar mientras espero a la mujer y al cabo de una hora sigo esperando, al parecer si hablaba en serio a lo que dijo de trabajar en lo pendiente. Tengo la inquietud de llamar a la tía Tsubaki y preguntar por la situación, al fin y ella estuvo al cargo en cierto tiempo; tomo el teléfono, marco y espero a que de línea, timbra un par de veces y entra la chica Higurashi como alma que se la lleva el diablo lo cual hizo que colgara, ¿qué demonios? De verdad que no puedo llegar a comprender a esta mujer, están impredecible, altanera, poco educada y desafiante; a decir verdad, es la primera persona en enfrentarme y contradecirme, ni siquiera el tonto de Jacken lo ha hecho.
- ¿Sucede algo malo? – dije tratando de captar su atención, lo cual resulto haciendo que esta dice un pequeño respingo.
- No, para nada – sonrió con nerviosismo, algo pasaba pero igual al parecer no quería decírmelo, así que supuse y era algo relacionado con Yura – Disculpa, apenas vi tu mensaje y trate de venir lo más pronto posible pero ya sabes cómo es el viejo Totosai de despistado y te quita un poco de tiempo – eso sí que me molesto.
¿Qué apenas había visto el mensaje? ¡Si se lo mande hace más de una hora! Masaje mi sien para tratar de tranquilizarme.
Ella se ha cerca para tratar de ayudarme con el trabajo, cosa que ya no es tan necesaria puesto a que acababa de terminar, pero entonces recordé algo muy importante… el viaje, ella aun no estaba enterada, así que algo se atravesó por mi mente, muy bien, si no iba a soltar la lengua por las buenas, entonces seria por las malas.
Me levanto de mi lugar y camino hacia el mini bar, me sirvo una copa de whisky o volteo a ver a la Higurashi. Simplemente poniéndose al día con la agenda; me doy la libertad de observarla con más detalle aprovechando que ella se encontraba "distraída".
Bien, no es muy alta, cuando mucho mide alrededor de uno sesenta aproximadamente; sus largas piernas son cubiertas por ese horrendo pantalón que al parecer le queda un poco flojo en esa parte, sus caderas a pesar de ser un poco anchas llega a llenar la zona y evitar que caiga el pantalón ya que por ser a la cintura a penar y sostenía el cinturón que llevaba puesto, ¡por dios! ni siquiera tenía buen porte, se encorvaba y metía el trasero, que por cierto y al parecer era lo único bueno que tenia ya que ni busto tenia y si lo poco que tuviera, esa ropa no la ayudaba mucho.
Sacudí en desaprobación mi cabeza pues no debería estar perdiendo mi cabeza en esas tonterías.
- Higurashi – llame y al instante ella viro su cabeza para verme a los ojos para que prosiguiera – ¿Por qué faltaste ayer?
- Creo que eso ya lo sabe, estuve con la señora Taisho…
- Sobre eso – interrumpí, tome un poco de mi bebida y me encamine hacia ella – ¿En que está metida mi madre? ¿Qué hacías tú con ella?
- Bueno pues, me pidió que le ayudara en algunas cosas y discúlpeme pero no puedo decirle más… - respingo un poco retrocediendo un paso hacia atrás al percatarse de mi cercanía.
- Facilítame las cosas Higurashi… ¿Qué esconde mi madre? – la acorrale en el escritorio, mientras esta me desafiaba con la mirada.
- Si tanto el interés, ¿Por qué no se lo pregunta usted mismo?
- Muy lista, pero no tanto – sonreí de lado acortando la distancia haciendo que nuestros cuerpos chocaran entre sí – Ella no quiere hablar, pero tú lo harás por ella – Me acerque un poco mas haciendo que ella se hiciera hacia atrás, así que lleve ambas manos a los lados y recargándolas en el escritorio hasta que un extraño olor golpeo mi nariz con delicadeza.
Era un aroma dulce, delicada, fresca y embriagante, todo lo contrario con ella y sin mal no me equivocaba era sándalo con ligeros toques de musk. Me acerque a su cuello y deslice mi nariz por este hasta su; su piel se erizaba levemente y su cuerpo se había paralizado. Subí hasta donde se hacía más presente aquel aroma, por detrás de su oído y aspire su aroma que se extendía hacia sus cabellos.
- ¿Qué cree… que está haciendo? – fingió firmeza en sus palabras.
- Hueles bien – susurre - ¿Qué planea mi madre? Higurashi – insistí.
- Si tanto le interesa, pregúntele usted mismo – reí ante su comentario, coloque mi mano en lo que parecía ser su cintura - ya que al parecer llevaba algún tipo de faja - lo cual pareció molestarle – Le agradecería que por favor mantenga su distancia y ¡me soltara por favor!
Iba llevar una mano contra mi cara pero la intercepte, cosa que le sorprendió, pues si bien me había dado cuenta de que la chica tenía ciertos trucos, pues ya era hora de demostrarle que yo también los tenía. Quiso propinarme un golpe con su pierna pero de igual forma la detuve, la tome con firmeza y la levante hasta mi cadera y la tumbe sobre el escritorio tomando de un rápido movimiento ambas y levantándolas por encima de su cabeza formando un grillete en sus muñecas.
Recargue mi peso contra su cuerpo, la chica en verdad que era insistente y fuerte pues a pesar de estar poniendo todo mi peso sus forcejeos eran violentos y constantes.
- ¡Basta! – exigí.
- ¡Pues entonces suélteme! – exclamo con rabía, cosa que me pareció divertido.
Sonreí de lado y eso pareció enfurecerla aun más puesto a que golpeo con su pierna liberada un costado de mis costillas. Contuve la respiración unos segundos tratando de aminorar el dolor y recuperar el aliento, pero ella aprovechó esa pequeña oportunidad para liberar sus manos; iba a darme un golpe bajo pero la tome nuevamente su muñeca izquierda volteándola de espaldas y colocando su brazo por detrás, tomé su otro brazo e hice lo mismo; separe sus piernas y apreté un poco más el agarre haciendo gemir por el acto.
- ¡¿No cree que… está llevando esto muy lejos por algo… tan absurdo?!
- Si, lo admito es absurdo hacer todo esto pero – me acerque y susurre – Me resulta bastante divertido…
Con que, le parece divertido ¿eh? – hecho su cabeza hacia atrás apoyándola sobre mi hombro - ¿Sabes? Yo también me quiero divertir – murmuro.
De pronto la Higurashi tomo cierta fuerza haciéndonos hacia atrás alejándonos del escritorio para luego tomar vuelo alzando sus piernas y colocarlas alrededor de mis caderas.
- Entonces a jugar – menciono.
Dicho esto tomo vuelo hacia adelante con tanta fuerza haciendo que diéramos una vuelta en el aire para después caer de espaldas contra el piso y ella encima de mí aplastándome.
Debo admitir que tal acción me sorprendió, de hecho no la esperaba; sentía como ella se incorporaba, el aire me faltaba, bien, la chica era ruda.
Tomo sus cosas, acomodo sus ropas y se encamino a la salida pero antes de tomar el pomo de la puerta…
- Higurashi – le llame y ella solo me miro de reojo, abrió la puerta y antes de que se fuera – Arregla tus maletas, partiremos mañana a primera hora a Osaka – le grite mientras me incorporaba – Es una orden – dije sonriendo de lado y haciendo que la chica se marchase dando un gran portazo.
…
Pasada de las siete de la noche, una chica de cabellos azabache caminaba con molestia por el centro comercial, después del suceso con su jefe, había decidido trabajar lo que restaba del día en su oficina y así lo hizo, se disculpo con Kasumi puesto que tenía que moverla de vez en cuando de su lugar para que le entregara o avisara a Sesshomaru sobre cosas importantes que tenía que hacer antes y después de partir. Después decidió ir por algo de comida y ahora que caminaba de regreso a la oficina su humor iba de mal a mucho peor, pues hacia lo lejos había visto claramente la silueta de su padre así que decidió ir por el otro camino, pero lo que no contaba era toparse con una persona chocando de frente.
- ¿Kagome?
- ¡Sango!
Ambas hermanas entraron a un pequeño pero decente bar, sentándose en la barra y pidiendo un par de copas, bien miro su reloj que marcaba las siete y treinta y recordó que tenía que empacar, aunque prácticamente ya lo estaba, ya que desde que había llegado no había deshecho sus maletas, solo tenía que re empacar algunas que otras cosa, así que sin más se despreocupo y siguió con su hermana.
- No quisiera preguntar pero tampoco me quiero quedar con la duda – hablo la azabache quien daba un sorbo a su bebida, ron en las rocas – Él… tú ya sabes, mi padre…
- Sigue igual de insoportable, incluso piensa mandar a Souta y Kohaku al próximo campamento, al que nos mandaba a ti y a mí cuando jóvenes – sonrió ante sus recuerdos.
- ¡Oye! ¿Cómo que cuando jóvenes? – reclamo – No se tu pero yo aun sigo siendo joven…
- ¡Hay por dios! supéralo ya que pronto cumplirás ¿Qué son? ¿veintitrés años? – dijo con ironía, haciendo que la pelinegra hiciera un el pequeño berrinche inflando sus mejillas – Y el alcohol no ayuda nada en tu "juventud"
- Eres una vieja amargada…
- ¿Disculpa? creo que vi un poco de sangre en tu frente – acerco una servilleta hasta su frente y froto ligeramente – Oh no, me equivoque solo era una auto pedrada – rio y Kagome saco su lengua con berrinche por el comentario de su hermana.
- Y dime ¿qué tal estuvo tu cita con Kagewaki? – dijo con cierta curiosidad.
- Pues que te cuento, fue la cita más maravillosa que he tenido en mi vida - dijo con sarcasmo-
Kagome quien llevaba su bebida a su boca se detuvo a medio camino para voltear a ver a la castaña con sus ojos abiertos con sorpresa, su cara palideció por unos instantes para luego dejar su trago sobre la barra mientras veía con intensidad el interior de este. Sus ojos cambiaron drásticamente de sorpresa a rabia. Ese miserable le había hecho una promesa y sin embargo no la cumplió; estaba tan sumida en sus pensamientos que no se percató del tono con que dijo aquello su hermana.
- Me alegro que te la hallas pasado bien en tu cita – dijo con indiferencia.
- ¿Pero qué tonterías dices? Kagome yo… no salí ese día con él – dijo con un deje de tristeza y haciendo que la pelinegra volteara con sorpresa hacia la castaña – Me cancelo – saltó por fin con nostalgia.
- Yo… yo lo siento Sango… - artículo lo primero que se le vino a la mente mientras le daba un re confortable abrazo.
Kagome estaba sin poder decir más; eso quería decir que él cumplió con su palabra, entonces es significaba una sola cosa, cumplir su parte del trato, pero pensándolo mejor tenía que asegurarse de que cumpliera al pie de la letra su trato.
- Ese bastardo ¿cómo se atrevió a hacerte eso? dijo con un deje de culpa – Aun que creo que esta puede ser una señal de que no es el indicado – trato de confortar – Por algo pasan las cosas hermana – decía mientras la abrazaba con más fuerza.
- Si, tal vez tengas razón… Otra copa por favor – le decía al barman.
- Trae la botella – murmuro mientras le hacía señas y haciendo sonreír al joven.
- Y dime Kag ¿tú qué tal? ¿cómo te va con la familia Taisho? ¿Es cierto que Sesshomaru es un demonio?
- Mmmm… La familia es muy linda y amables, e septo Sesshomaru, si, es un demonio – bebió de un solo trago – Y que esta como quiere el maldito condenado y sexy demonio – pensó arrebatándole la bebida a su hermana y bebiéndola de golpe – Cariño te tardaste – le decía al chico quien traía la botella encargada y casi arrebatándosela – Bien ¿en dónde nos quedamos?
- Ah, esto no está bien, no debería estar tomando ¿sabes? – suspiro para después tomar un trago – Mañana tengo un vuelo que tomar a Osaka representando Goshinboku…
Kagome quien se encontraba en su cuarta copa había escupido todo y casi encima de un mesero que pasaba justo a ella.
- ¿Representando? – cuestiono un tanto nerviosa.
- Si, es sobre un proyecto; algo ambicioso pero con visión – fijo su vista en su bebida – Lo que me molesta es trabajar ha lado de ese viejo Orochi aunque no tanto del joven Izumo – Rodo su vista hacia la azabache quien se encontraba muy atenta en sus bebida – Aunque no tendría que pasar por todo esto si asumieran la responsabilidad que les corresponde. Kagome…
- Bueno entonces no me extrañaras – dijo interrumpiéndola y haciendo que la castaña la viera confundida – También iré a Osaka de negocios – bebió y después se volvió a servir – Y por alguna que otras cosilla pendiente – sonrió con nerviosismo.
Goshinboku era una de las empresas "Higurashi"; bueno realmente pertenecía a la familia Hitomi, pero pasaron a manos de los Higurashi por medio de un convenio matrimonial.
Sonomi Hitomi, esposa de Setsuna Higurashi y madre de cuatro de sus hijos, una heredera de una de las empresas Hitomi y una de las firmas de casas de moda más codiciadas después de Shikon, Goshinboku.
A la muerte de Sonomi, paso al poder de Setsuna, dejando este al cargo a uno de sus "fieles" trabajadores, Orochi Lee quien junto con su sobrino Izumo Lee, manejaban la empresa.
Pero después de la muerte de Sonomi, nada fue igual, la marca fue decayendo poco a poco, y de ser el segundo lugar bajo al séptimo y ahí permanecía. Sango como Higurashi y Hitomi tenía cierto poder y responsabilidad sobre la empresa hasta que el beneficiario asumiera a su cargo.
Ambas terminaron con la primera botella y después fueron por una segunda; Sango hablaba cosas como el desamor y del mal ejemplo de padre que tienen sus hermanos, era claro, ya estaba algo ebria, mientras que a la azabache apenas y comenzaba a sentir poco los efectos del alcohol en sus venas, Así que fue por la tercera botella y después de cuatro tragos, Sango se puso a llorar. Kagome se levanto repentinamente asiendo que se tambaleara un poco, jalo a su hermana por el brazo y la condujo a un pequeño espacio del lugar; la dejo ahí y corrió como pudo por la botella, se acerco a la roo cola, coloco unas cuantas monedas y eligió una canción – Have on a drink on me de ACDC- y regreso junto a su hermana quien la veía confundida. Tomo un trago directo de la botella y le ofreció un poco a su hermana quien sin chistar la acepto haciendo lo mismo; mientras que del otro lado en una de las mesas se encontraban dos chicos viéndolas con gran curiosidad, asombro y divertidos.
- ¿Qué asse..mos aquí? Kag…
- Tú solo dejate lleevar… por la… mussi..ca
- ¡¿Qué..?!
Era un caos, la poca gente presente en el lugar veían entretenida a aquellas chicas; una de ellas parecía saber lo que hacía mientras la otra no tenía la menor idea se dé que hacer, solo seguía torpemente a la azabache y casi al termino de la canción Kagome la botella y sirvió un poco a su hermana en una copa y brindaron, pero al momento del chocar las copas estas salieron volando en pequeños trozos de vidrio, se voltearon a verse con estupefacción, ambas se habían hecho una leve cortada, no tan grave pero lo suficiente como para que brotara un poco de sangre.
- ¡Ohhh por dios! – gritaron a la par mientras se mostraban una a la otra su herida.
A ambas se les bajo un poco el efecto del alcohol y corrieron como pudieron al baño; al regreso tomaron asiento nuevamente en la barra, pero Kagome al momento de sentarse en la periquera, calculo mal sentándose en la orilla del borde y cayendo al instante de lado y levantándose casi de golpe sosteniéndose de la barra.
Llamo al joven barman y le pidió una copa de vodka, el joven dudo por unos instantes, si bien esas chicas ya estaban algo ebrias, pero los ojos que le daba la azabache de borrego a medio morir eran irresistibles, suspiro con pesadez y sirvió para ambas.
La pelinegras le sonrió con agradecimiento y guiño el ojo, haciendo que el chico se sonrojara levemente. Para Kagome se le hacía atractivo aquel joven; tez bronceada, ojos esmeraldas, cabello largo cobrizo sujeto con una coleta baja y dueño de un cuerpo muy bien trabajado.
Pasaron veinticinco minutos más y las chicas seguían en el establecimiento pero sin beber más pues el chico se había negado ya el servirles, pues ya se encontraban lo suficientemente ebrias, pero una azabache alegaba con él para que le sirviera una compa más.
- Ya es suficiente – menciono un caballero posando su mano en el hombro de la azabache - Están ahogadas de borrachas, las llevaré a casa…
- Noo… Inuyasha…no seas aguafiestas. Otro.. ratito…¿shi? – decía pasando un brazo por el cuello del ambarino – Vamos Inuyasha… yo se que quieres…
- Uh que afortunado eres, la castaña ya se durmió – decía su acompañante.
- ¿Miroku? – trato de enfocar la vista y aprecio al pelinegro a lado de su hermana - … ¿Sango? – Tomo unos cuantos mechones de la castaña y alzo la cabeza de la joven tirando de los mechones – No aguanta nada – murmuro quejándose.
- Bueno señoritas, es hora de irnos – alzo a Kagome y la coloco en su hombro como costal de papas – Miroku, trae lo que queda de Sango Higurashi.
- Ni siquiera… he pagado…
- Oh claro que lo hiciste – dijo saliendo del lugar – Pagabas conforme ibas consumiendo.
Subieron a las chicas al auto de peli plata y partieron rumbo al mansión Higurashi, donde dejaron a la joven castaña y luego partir rumbo al departamento de Kagome quien iba recostada en la parte trasera.
Al llegar fueron bien recibidos por Jankotsu quien llevo a la chica al sillón más cercano y regreso para agradecerle, mientras que una azabache simplemente contemplaba el blanco techo se la sala.
- Muchas gracias Inuyasha ¿cómo podría agradecértelo? – parpadeo un par de veces mientras se acercaba poco a poco al chico.
- Cuidándola más, mira en la condición en la que llega – dijo viendo hacia el sofá con la chica –en verdad ¿no quieres que te ayude a subirla a su habitación? ¿crees poder solo?
- ¡Oh! ¡Inuyasha! – lo estrujo con la mirada – El hecho de que sea gey no significa que sea débil – expresó decepcionado.
- Tampoco es para que lo tomes de esa manera, lo decía por el estado en el que estaba – aclaro – Me voy, ya es tarde y mañana hay mucho por hacer – dijo con gran pereza – Descansen.
El castaño cerró la puerta tras de sí y se dirigió hasta donde se encontraba la azabache, se paro frente a ella con los brazos cruzados.
- Ya puedes dejar de mentir, no estás borracha – se paro frente a la pelinegra y se cruzo de brazos - ¿Ya empacaste?
- Sólo hace falta una maleta…
- ¿Y qué esperas? ve y termina – demando – En seguida te llevare un vaso con leche para que se te baje.
- Estaría mejor con un café pa…
- El café en la mañana, anda ve y te duchas después.
- Si mamá – dijo son sarcasmo.
- Kagome, dime ¿paso algo con Sesshomaru? – miro fijamente.
- ¡Que se vaya mucho al demonio! – grito mientras subía por las escaleras.
…
En un departamento en Okinawa, el atardecer se hacía presente en el horizonte, mientras su espectadora, una chica azabache en medio de una terraza contemplaba tan bello espectáculo.
- Sabía que te encontraría aquí – decía un hombre a sus espaldas.
- Es hermoso – susurro – Un buen lugar para quitar la tención y bueno para trabajar…
- Y pasarla bien – tomo su pequeña cintura y la acerco hacia sí abrazándola por la espalda mientras hundía su rostro en su cabello y bajaba hasta su cuello – Regresemos a dentro.
- El programa no se abrirá hasta dentro de treinta y ocho horas…
- Lo sé, pero podemos hacer más amena la espera – susurro a su oído – Otra vez…
…..
Sus ojos no daban crédito, ante una abruman te imagen frente a ella; dirigió su vista ante aquel bulto apoyado sobre la enorme mesa holográfica quien se iba de un lado a otro con lo que parecían ser planos, bajo los escalones poco a poco y con cuidado de no llamar su atención. Volvió su vista alrededor del lugar y camino hacia el sujeto y vio en lo que tanto se entretenía. Llevo una mano instintivamente a su boca para callar el grito de sorpresa.
- ¡¿Qué significa esto?! – cuestiono con sorpresa - ¿Qué has hecho? Kaijimbo.
- El futuro…
…
Narra Kagome.
La alarma del despertador sonaba constantemente, me levante de golpe; parpadeé un par de veces y volteé a ver a mi alrededor, todo me daba vueltas por lo que volví a recostarme, sobe mi frente y presioné mi entrecejo.
Me levante y me puse a prepararme, en un par de minutos más estaría en dirección al aeropuerto.
Jankotsu entro junto con un par de tazas de café, camino hacia mí y ofreció un poco el cual acepte con mucho gusto, la cabeza me dolía bastante. Me coloque unos vaqueros poco holgados, una camisa tres cuartos grisácea y se coloco unas botas; tome mis cosas y baje pasando a lado de mi amigo. Sin duda seria un día sumamente largo.
Al llegar al aeropuerto, subí a mi respectivo avión ya que había llegado un poco tarde. La azafata me guió hasta mi respectivo lugar y vaya lugar, nada estaba a mi favor ese día, el horrible dolor de cabeza por la resaca, la luz brillante de afuera por el sol y de las instalaciones me eran irritantes y por si fuera poco, el terrible, amargado, frío, hostil, sexy e indiferente compañero de asiento de viaje: Sesshomaru Taisho.
El me volteo a ver y yo sin aviso alguno pase a mi asiento que se encontraba en el lado de la ventanilla, me deje tumbar y coloque el cinturón y solo podía sentir su mirada de desaprobación ¿qué a caso no tenía más expresiones? siempre presiento las caras que pondrá ante alguna acción o palabra.
- Llegas tarde, Higurashi.
- Discúlpeme su grandísima alteza por asarle esperar – sonreí con sarcasmo mientras cubría mi rostro con una sudadera.
Dormí durante todo el trayecto del viaje y al llegar fue un poco más tranquilo, cosa que se me hacía muy raro, ¿pero qué importa no? tenía un gran rato de paz.
Al llegar al hotel, ya había estado antes en aquel lugar, solía venir con mi madre.
El lugar era hermoso y grande, muy, muy grande. Estaba conformado por dos grandes edificios, en medio de ambos se encontraba una enorme y hermosa pecina la cual tenía una cascada artificial con enormes piedras y otras medianas de cuarzo de diferentes colores. El lugar estaba era exclusivo por lo cual era cercado por unas murallas de metro y medio por concreto blanco y medio metro más por unas rejillas color cobre.
Al llegar fuimos hacia la recepción, todas las recepcionistas se encontraban algo ocupada; suspire con pesadez y di media vuelta hacia el lobby, estaba exhausta me senté en el sillón y recargue mi mejilla sobre mi muñeca y dormite.
Narra Sesshomaru.
Había bastante movimiento en el hotel, todo indicaba que la mayoría de la gente hospedada ahí venía por asuntos de negocios ya que alcanzaba a visualizar algunos rostros conocidos. Alcé la vista y mire alrededor en busca de mi madre y hermano, si bien no mal recuerdo, también estarían en el mismo hotel. Mis ojos se toparon con la imagen de una azabache dormitando en el lobby, se veía tranquila, dulce y delicada dormida.
- Disculpe la espera señor – se disculpo una recepcionista rubia y ojos miel - ¿En qué puedo servirle?
- Tengo dos reservaciones, a nombre de Sesshomaru Taisho – dije cortante, estaba fastidiado.
- Claro, permíteme un minuto por favor - ¿un minuto? llevaba ya varios minutos esperando – Por supuesto, una suite con dos recamaras ¿cierto? – la situación iba de mal en peor.
- ¿Disculpa? ¿Una suite con dos recamaras? – la mujer simplemente asintió con algo de nerviosismo dado a mi tono que era algo molesto – Hice una reservación para un pent-house y una habitación sencilla – aclare.
- Sí, eso parece pero aquí me indica que su reservación fue cambiada…
- ¿Por quién? – demande saber.
- Por la señora Izayoi Taisho quien se quedo con el único pent-house disponible, de hecho aclaro que usted estaba de acuerdo, señor… dijo casi en un hijo de voz.
Bien estaba enojado, más que enojado ¿cómo se atrevía mi madre darse la libertad de cambiar mi reservación?. Respire profundamente y conté hasta diez, mire a la empleada y en su rostro se apreciaba el nerviosismo causado por el miedo, ¡por dios! ni que fuera un monstruo.
- Bien, deme la llave – demande – Y espero que para la otra me llamen personalmente y confirmen, ¡Que no se repita!
La chica hizo los trámites y me entrego un juego de llaves que consistía en una tarjeta; firme el papeleo y fui a donde se encontraba aquella chiquilla dormilona. Llame al botones para que llevara las maletas mientras yo la despertaba.
Moví un poco su hombro y abrió sus ojos con pereza viéndome con fiereza y cuando se entere se incendiara su mirada aun más… y muero por verla.
Caminamos hacia el edificio de enfrente en donde se encontraba nuestra suite, tomamos el elevador y subimos al séptimo y último piso, enfrente se encontraba el edificio principal por lo que teníamos al pent-house de frente a frente con nuestra suite. Si bien el hotel no contaba con una gran altura o varios pisos, pero se compensaba con lo largo y anchura, ni que decir de que eran dos edificios.
Al llegar a nuestra habitación, su cara reflejaba mucha confusión, no sabía lo que estuviera pensando pero me daba una leve idea, el "volcán" podría hacer erupción.
Narra Kagome.
No detuvimos frente a un portón blanco, voltea a ver al botones y después a Sesshomaru en busca de alguna aclaración, pero este simplemente abrió la puerta y se introdujo dentro de esta seguido del joven que llevaba las maletas. Sesshomaru se paro frente a una mesa céntrica y saco lo que parecía ser propina; el chico dejo las maletas a un lado de él incluyendo las mías, recibió la propina gustoso, hizo una pequeña reverencia y se marcho.
Bien, ¿qué significaba todo esto? ¿y mi habitación?
- ¿Te quedaras ahí afuera o entraras?
- ¿Y mi habitación? no…
- Es una suite con dos recamaras – intervino cortante como siempre – Había hecho reservación, para una recamara y un pent-house, pero la cambiaron. Agradéceselo a mi madre – menciono tajante.
- Maldita sea…
Tome mis cosas y me introduje en uno de las recamaras sin dejar que escogiera el suyo; perfecto ¿algo más podría salir mal? En ese instante mi celular sonó, era un mensaje de Jankotsu al parecer acababan de llegar, coloque el teléfono sobre el muro y me recosté, estaba cansada, así que me dormí, y no sé cuánto tiempo halla pasado pero cuando desperté se encontraba bastante obscuro.
Me levante y salí de mi habitación, todo estaba obscuro y al parecer él no se encontraba o eso creí cuando la curiosidad pudo más con migo y me asome por la puerta de su cuarto y ahí estaba el tomando una siesta, bueno por lo menos se ve más relajado y sobre menos enojado, digamos que más soportable.
Salí a la terraza y me recargue en la barandilla, fije mi vista en la piscina que era iluminada por unas cuantas luces y entonces observe la cascada artificial que daba un pequeño y agradable espectáculo con las luces que chocaban contra los cuarzos y el agua cristalina, me perdí por unos momentos hasta que nuevamente algo capto mi atención. En uno de los pasillos del edifico de enfrente se veía la silueta de un hombre que por la luz tenue que había no podía visualizar de quien se trataba, total ¿qué más daba? podría ser cualquiera, había muchos estaban hospedados ahí ¿no?
Y entonces capte el sujeto se movía más hacia la luz dejando ver más de él y entonces me paralice, ahí está él con su inconfundible porte arrogante, narcisista y prepotente, muy similar al idiota que se encontraba dormido, no podía equivocarme, lo reconocería en cualquier lugar, esa larga ondeada cabellera negra y sus inconfundibles rojos carmín.
Me agache ocultándome entre la barandilla; maldición, el también se encontraba en el mismo hotel, aunque pudiese sacar cierta ventaja.
…
Habían pasado solo dos días en aquel lugar y al parecer todo marchaba tranquilamente, hasta ese día.
Eran pasada de las ocho de la mañana y la azabache aun se encontraba dormida, mientras que Sesshomaru revisaba algunos documentos mientras desayunaba; había decidido tomarse medio día de descanso ya que la noche anterior habían trabajado hasta muy tarde, aunque si bien estaba consciente de que no estaban en aquel lugar para descansar pero tampoco podía sobre exigirle a su cuerpo tanto trabajo.
Escucho que alguien llamaba a la puerta por lo que frunció su entrecejo en actitud de molestia. Se levanto y fue a ver de quien se trataba y se sorprendió de quien se trataba, del otro lado de la puerta se encontraba su madre, Jankotsu y el amigo de su hermano, Miroku.
Apenas y abrió la puerta y Jankotsu la abrió estrepitosamente y entro sin alguna invitación junto con los demás.
- Hola bombón ¿Dónde está tu querida asistente? espero no en tu cama – dijo gañéndole el ojo.
- ¡Jankotsu! – reprendió Izayoi.
- En la recamara de la izquierda – dijo cortante
Jankotsu fue a donde le dijo el ambarino, no iba a tocar, para nada, entro como hace unos momentos y aprecio a la chica aun en su cama con las cobijas por encima de su cabeza.
- ¡Kagome! ya es hora– dijo sacudiendo la pierna de la chica provocando que la chica se carrucara un más - ¡Kagome!
Jankotsu tomo ambos pies de la pelinegra y jalo de ellos pero la pelinegra se aferro con gran fuerza del colchón y entonces jalo con más fuerza levantando medio cuerpo en el aire pero esta parecía no dar su brazo a torcer. Volvió a dar su último intento, jalo tomando más fuerza y en este caso las manos de la chica resbalaban por el colchón queriendo volver a aferrarse de el.
-¡Vamos Kagome!
- ¡No quiero!
No tuvo ninguna delicadeza y mucho menos cuidado, no soltó para nada sus pies y así como se encontraba la pelinegra siguió jalándola haciendo que callera de la cama logrando no golpearse la cara con el suelo poniendo sus brazos. Siguió jalándola, o más bien arrastrándola hasta la salida, siendo vista por todos los presentes ahí; parecía un gato tratando de aferrarse al piso con sus garras. Al llegar a la puerta, esta aprovechó y se aferro a ella.
- ¡No! ¡no quiero ir! ¡Bajame!...
Jankotsu se canso de luchar contra ella así que sin más la cargo sobre su hombro como un costal de papas.
-¡Que no quiero ir! ¡Bájame Jankotsu! – pataleaba constantemente - ¡Sesshomaru! ¡No te quedes ahí parado como idiota y ayúdame! ¡Sesshomaru! – grito para desaparecer por la puerta.
- Te la devolveré lo más pronto que pueda hijo, ahora si me disculpas, tengo cosas que hacer – Le dio un ligero beso en la mejilla y partió junto con los demás.
Mientras tanto Kagome seguía se en su berrinche mientras pasaban por el lobby del edificio principal, la chica en pijamas y aun en el hombro del castaño sequia resistiéndose, al entrar al elevados la pelinegra comenzó a exaltarse más y así fue todo el trayecto.
Al llegar al pent-house la puerta se abrieron a la par y el castaño junto con sus acompañantes, caminaron a la sala donde un hombre se encontraba dándoseles la espalda mientras que apreciaba el exterior por el enorme ventanal.
- Kagome quiero presentarte a Suzaku Hana – decía Izayoi posando su brazo por encima de su hombro – Él asesor de imagen – concluyo sonriente.
- Mátenme…
Continuara...
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