— ¡Vamos Hika-chan! Si tu hermano no quiere ir que no vaya. — sentencio el mayor de los cuatro niños que se encontraban en la habitación.
— P-pero... — balbuceo la niña y su vista se enfocó rápidamente en su hermano mayor, que estaba observando como la menor de todos dormía plácidamente en su futon.
Los ojos del pequeño que estaba siendo dejado de lado se concentraron en la bebé y como si no le importara lo que hicieran su hermana y su primo se acercó a ella, con la intención de cuidar su sueño mientras los adultos compartían en el patio de su casa.
— Descuida Hime-chan, yo cuidare de ti sin importar que. —
La ceremonia había sido un éxito, al menos eso era lo que pensaba el sexto Hokage, Hatake Kakashi.
Finalmente, el nieto mayor del honorable tercer Hokage había contraído nupcias.
Sarutobi Konohamaru a sus 21 años no cabía más en su dicha; y la enorme sonrisa en su rostro era la prueba de ello y a parte que sostenía por la cintura a su amiga y compañera de vida, que desde ese día y para siempre seria conocida como Sarutobi Hanabi.
El ambiente en la mansión era grato, todo el mundo disfrutaba con alegría la nueva unión en el pueblo, y para ser ya pasada las dos de la madrugada la fiesta de celebración estaba en su máximo punto.
Todos los niños se encontraban dormidos, para tranquilidad de sus padres. Aunque solo un matrimonio estaba preocupado, estaban en pleno conocimiento de lo inquieto que podía ser su hijo y más preocupados aun por el simple hecho de que el chiquillo era un imán de problemas y travesuras.
El novio se percató de la inquietud de quienes eran considerados sus hermanos mayores y que desde ese día políticamente lo eran, decidido le hizo una señal a su esposa para que se acercaran a los Uzumaki's con la intención de tranquilizarlos.
— Naruto nii-chan, quita esa cara de susto, estoy seguro que Boruto-kun está dormido en el cuarto que quiso compartir con sus primos y la pequeña Wari. — menciona el novio con una sonrisa, que de paso logró contagiar a Hinata, dejándola más tranquila.
— Konohamaru-kun tiene razón. Ya es tarde, quizás nos estamos volviendo paranoicos. —
Ante las palabras de su esposa, Naruto intento relajarse un poco.
El rubio dejo salir un suspiro y su atención se dirigió hacia su antiguo aprendiz y su cuñada.
— Solo me preocupa que alguna de sus bromas arruine su boda. — susurra el Uzumaki con cierta vergüenza.
Hanabi no pudo evitar soltar una risa ante las palabras de Naruto, contagiando de paso a Konohamaru.
— Ninguna de sus bromas podría arruinar este día. — agrega Hanabi con seguridad.
Una mueca se instaló en el rostro de Hinata, quien desaprobaba con creces el hecho de que su hermana consintiera tanto al mayor de sus hijos, aunque estaba segura de que algún día seria su turno cuando Hanabi fuera madre.
— Venga, sigamos disfrutando — agrega el Sarutobi con alegría. — Los niños han de estar bien, además si algo sucede estoy seguro que Natsu-san nos avisara. —
Esto al parecer dejo un poco más tranquilos a los jóvenes padres, quienes dejaron ver un poco de paz en sus rostros, para luego entregarles una sonrisa a los recién casados.
Dentro de la mansión Hyūga el ambiente estaba un poco más calmado que en el patio, debido al simple hecho que en las habitaciones superiores se encontraban los más pequeños durmiendo.
Aunque en la cocina se podía presenciar como una joven dama intentaba disfrazar sus penas comiendo y bebiendo lo primero que encontrara.
— Yo debía ser la que hoy llevara el apellido Sarutobi. — regaña la joven de cabellos castaños. — Hanabi-sama siempre consigue lo que quiero.
A las espaldas de Kazamatsuri Moegi se encontraba Natsu, la antigua cuidadora de Hanabi, que hoy por hoy estaba a cargo de cuidar a la nueva generación de Hyūgas, pero por sobre todo, ella misma se había dado la misión de evitar que Uzumaki Boruto se inmiscuyera en algún problema hoy y el resto de días que le quedaran siendo su tutora.
Con cuidado la ya mayor Natsu se encaminó por los pasillos de la mansión, así como lo había hecho cada una hora, para cerciorarse de que los más pequeños de la familia estuvieran sin ningún inconveniente.
El reloj marcaba casi las tres de la madrugada, así que con tranquilidad siguió avanzando, sin percatarse de la seguidilla de shōjis que se encontraban abiertas de par en par. Recién cuando estaba a unos cuantos metros de la habitación a la que se dirigía algo capto su atención.
Dos pares de pequeñas sandalias estaban regadas a mitad del pasillo.
Apresuró su caminar para al fin dar con la temida escena que se había formado en su cabeza. La calma volvió a ella cuando vio como la más pequeña estaba siendo cuidada por el más responsable y sensato de los niños.
— Esto es malo. — reconoció la mujer con pesar.
Con cuidado se encargó de cobijar a los niños y rápidamente salió de la habitación, con dirección al patio de la mansión.
Habían estado esperando por varios minutos a que Chouji-san se alejara del enorme pastel que se encontraba en la mesa central y a pesar de que ya todos los invitados se habían servido del postre, esto no había sido impedimento para que sobrara una gran cantidad.
Cantidad que esos dos pequeños deseaban comer con ansias.
— Nii-san — susurró la pequeña castaña.
— ¿Qué Hika-chan? —
— ¿Podré comer todo lo que quiera? —
Uzumaki Boruto asintió repetidas veces, dándole a entender a la pequeña que nada ni nadie los regañaría por comer a tan altas horas de la noche.
— ¡Vamos! — exclama con alegría el rubio.
Nuevamente las risas se habían hecho presentes entre ellas.
¿Y cómo no? Si estaban asustando a Hanabi.
La razón era simple, la menor de las hermanas Hyūga quería ser madre, por el simple hecho de que su hermana y sus amigas ya lo eran.
— Hanabi-chan, si yo fuera tú. — Exclamó Nara Temari con esa típica voz autoritaria que la caracterizaba. — Si yo fuera tú, esperaría hasta después de los 25, así podrás disfrutar más de tu juventud y de tu vida junto a Konohamaru. — explico la hermana mayor del Kazekage.
— Temari-san tiene razón. — apoya Hinata con voz calma. — No es necesario que planees ya el tener un bebé, eso llegará con el tiempo. Primero disfruta tu tiempo con... —
Las palabras de la líder del clan Hyūga fueron interrumpidas por un fuerte estruendo de vidrios rompiéndose y que de paso atrajo de presencia de la tutora de los niños.
Esto asustando a todas las madres ahí presentes.
— ¡Hinata-sama! ¡Tenten-sama! — exclama Natsu una vez que se encuentra a una corta distancia de las mujeres.
Unos metros de donde se había ubicado la mujer para llamar la atención de las madres, se encontraban la mayoría de los varones, incluyendo a Hyūga Hiashi.
Con dificultad para hablar Natsu encontró las palabras para dirigirse a las mujeres que había nombrado.
— L-los niños, e-el pastel — tartamudeo la mujer con susto.
Dos de los varones presentes habían entendido perfectamente lo que sucedía y sin tener la necesidad de preguntar los nombres ya sabían quiénes eran los responsables.
— ¡BORUTO! —
— ¡HIKARI! —
El grito de Neji y Naruto era lo último que querían oír esos dos niños.
Hola! Espero que el capitulo les haya gustado, cualquier consulta dejenla en los comentarios.
Quiero aclarar un poco el tema de las edades de los niños, aqui Himawari será tres años más pequeña que Boruto en la historia original.
°Boruto: 5 años
°Hikari: 4 años y medio
°Himawari: 2 años
