Aeropuerto Internacional de Narita, Japón
27 de Febrero, 2019 [05:11am]
La humanidad esta regida por jerarquías, su deseo por mantener el orden entre sus semejantes y hacer una distinción de clases es clara.
Italia al igual que toda nación esta regida por jerarquías, la mas notable es la Ciudad del Vaticano ya que su máxima autoridad es el papa quien cumple su papel como jefe de estado. El sumo pontífice es de alta autoridad quien delega las funciones de gobierno en el secretario de estado.
La ciudad del Vaticano alberga la máxima institución de la iglesia Católica; La santa sede. Institución que mantiene la relaciones diplomáticas con otros países y además de realizar otras actividades sumamente confidenciales, es ahí donde el mundo espiritual yace oculto. Eso es todo lo que Óbito tiene como conocimiento sobre el lugar donde se dirigen. El día anterior les fue llegada una carta de suma urgencia que solicitaba la presencia del clan ¿La razón? No fue especificada pero supone Obito que debe ser algo realmente malo.
Sasuke acomoda las ultimas maletas y toma asiento al lado de Obito quien no desaprovecha esa oportunidad para interrogarlo.
—¿Como es la ciudad del Vaticano?— el azabache deja escapar una exhalación imaginando que las preguntas de Obito no pararan en todo el transcurso del viaje.
—Barroca.
Obito hace una mueca por la corta respuesta de su mentor, no es que le sorprenda a decir verdad, suele ser de pocas palabras cuando se lo propone sin embargo no es impedimento para el menor seguir irritando a Sasuke.
—¿Todos lo clanes estarán ahí?
—Si— Sasuke cruza los brazos y cierra los párpados restándole importancia a la efusividad de Obito.
—¡Hey! No te duermas— exclama el menor molesto.
—No voy a dormir, te escuchó claramente —dice sin abrir los párpados sintiendo que su paciencia podría acabarse en cualquier segundo.
—¿A que hora llegaremos a Italia?
Sasuke forma una sonrisa ladina previendo la expresión que hará Óbito cuando responda.
—Veinte horas.
El menor levanta las cejas lo mas alto posible y entre abre la boca incrédulo de la cifra.
—Estas mintiendo —contraataca.
—Puedes preguntarle a la azafata si gustas— el azabache desea reírse en la cara de Obito, no esta bromeado con el horario y a pesares del menor también lo sabe.
—Sera un largo viaje...
Aeropuerto de Roma-Fiumicino – Leonardo Da Vinci.
27 de Febrero, 2019 [07:11pm]
Óbito arrastra los pies somnoliento siguiendo pesadamente desde atrás a su mentor y los demás integrantes del clan. Apenas aterrizaron y el cambio de horario entre los dos países fue un duro golpe por lo menos para el menor.
—¿Que hora es aquí?— pregunta, acelerando su paso quedando finalmente a la misma distancia que Sasuke.
—Las 7:11 pm y en Japón son exactamente la 1:12 am de mañana —Obito talla con las yemas de sus dedos sus párpados ganando una sonrisa divertida del mayor —No te preocupes te acostumbraras al horario.
—¿El pequeño ya tiene sueño?— Itachi aparece al lado de ambos. Obito rueda los ojos ignorando el cometario del azabache— Vamos mocoso solo bromeaba, deberías ver el lado bueno de esto.
—¿Cual?— Itachi gira levemente el rostro encontrándose con un grupo de chicas quienes parecen notarlo y comenzar a murmurar y sonreír. El menor y Sasuke bufan exasperados.
—No tenemos que usar nuestros camuflajes— Itachi guiña un ojo para después desaparecer del lado de ambos e ir directo con las chicas.
Sasuke niega desaprobando las acciones de su hermano sin en cambio no es sorpresa para nadie del clan. Pero Obito acepta que tiene razón el mayor, después de todo cualquier persona perteneciente de un clan vive para ello, no hay una vida social estable y mucho menos tranquilidad, destierran arpías de día y de noche usando trajes camuflaje, hechos espacialmente para ellos por brujas y hechiceros. Disfrutar, si, disfrutar que es visto como una persona mas de entre miles de ellas.
Cdad. del Vaticano, Roma
28 de Febrero,2019 [03:14 pm]
Sasuke termina por hacer el nudo de su corbata, escucha los toques de la puerta llamadolo e imagina saber de quien se trata.
—Obito— dice al abrir la puerta dándole acceso al menor a su habitación.
—¿Todos irán con ese traje?— interroga al notar la misma confección que llevan puesto Fugaku e Itachi. Camisa roja y en cuanto el saco, pantalón y corbata son negros.
—Si— el mayor se dirige al tocador alineando suavemente su corbata.
—¿Porque no puedo ir?— Óbito deja caer su cuerpo sobre la cama extendiendo sus brazos en forma de una t. Sasuke lo mira desde el espejo lastimoso por dejar a Óbito en el hotel.
—Volvere pronto — se gira encarando al menor, Obito lo ignora, esta molesto con el, no debería puesto que no es decisión de Sasuke, solo pueden entrar tres representantes del clan y Obito no es uno de ellos— Esperó que hayas empacado tus lentes nocturnos y diurnos.
El mayor toma el saco sobre su cama y abandona la habitación dejando a Obito confundido.
—"¿Porque mencionó los lentes tan de repente? ¿Sera que?.."— el menor sonríe alegre, como un niño se levanta precipitadamente y corre hacia su habitación, hoy tendría un gran día.
Plaza San Pedro,Cdad. del Vaticano
28 de Febrero, 2019 [04:34 pm]
Fue una tarea difícil encontrar la famosa "Plaza San Pedro" el lugar es bastante turístico para el gusto de Obito, escuchaba idiomas distintos cada vez que cruzaba una distancia determinada y aunque el maneje a la perfección varios idiomas no deja de ser desconocido el lugar. Ahora se había mezclado entre un grupo de turistas estadounidenses que no dejaban de tomar alguna foto con sus ostentosas cámaras, admitía que el estilo arquitectónico de la plaza le parecía maravilloso muy diferente a su tierra natal.
El grupo que era guiado por una mujer de piel apiñolada los detuvo juntamente en la entrada de la basílica, las puertas eran altas de madera pintadas de un café cenizo. La mujer anunció el termino del recorrido en ese punto, las voces decepcionadas no se hicieron esperar varias preguntado la razón del termino.
—Por razones desconocidas las puertas de la basílica no abrirán este día, lo sentimos mucho.
Nadie sabia salvo Obito. Las puertas de la basílica se encontraban cerradas por la reunión de los clanes con los arzobispos y quien sabe también el papa.
Los turistas aceptaron decepcionados el término del recorrido y comenzaron a dispersarse a diferencia del pelinegro, no se movió ni un milímetro de su lugar, observaba la puerta atentamente preguntándose cuando seria el día que conocería su interior así como varios de su clan lo habían hecho.
—¿Increible cierto?— una voz femenina lo saca de su transe. Miro a su costado y ahí estaba, piel blanquecina, lentes de sol, un pequeño sombrero cubriendo su cuero cabelludo que seguramente se encontraba levantado y vestía un vestido negro, reservado y formal a la vez.
La mujer volteo a verlo e inclino levemente su cabeza.
—¿Iras a nadar?
—¿E-eh?— el menor no entendió su expresión, la mujer señaló sus lentes y el inconscientemente la imitó — A-ah estos, no son goggles— aclara avergonzado, no es la primera ves que le dicen algo parecido sobre sus estorbosos lentes amarillos diurnos.
La mujer lo mira detenidamente causando el nerviosismo de Obito y es que a pesar de que la mujer use lentes de sol no impide que sienta su mirada profunda sobre el.
—¿Cual es tu nombre?— pregunta con seriedad pareciendo un interrogatorio policíaco.
—Obito— contesta rápidamente evitando mirar a la mujer, concentrando su vista en algún punto del suelo, sintiendo su rostro arder.
El menor no entiende como es que una mujer que ha salido de nada logre avergonzarlo y abochornarlo fácilmente.
—Es un gusto mi nombre es Sakura— la mujer extiende su mano frente a la vista de Obito.
Levanta la vista encontrando una sonrisa, una sonrisa que logra un efecto inquietante en el.
—¿Entraras?— estrechan sus manos y Sakura señala la puerta frente a ellos.
—A-ah hoy no abrirán — dice recordando el aviso de aquella guía.
—No habrá problema, esos ancianos nos dejaran entrar — la mujer toma la mano del chico y hala de el como un muñeco caminando apresurada— Llegue tarde maldita sea.
Sakura toca constante dejando pequeños espacios entre ellos en total ocho toques.
—No creo que ellos...— pero antes de que el menor termine su oración una puerta es abierta. Sakura gira su rostro sonriendo orgullosa por aun recordar la clave distintiva de "La santa sede".
—Que no te engañe su piel de oveja Obito.
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Hola mis querid@s lectores esperó que este capitulo fuera de su agrado.
Haré dos partes de esto, este en la perspectiva de Obito y el siguiente la de Sasuke.
¿Que sera Sakura? ¿Se imaginan algo?
El siguiente capitulo estará repleto de personajes esperó aclarar varios puntos sobre sus dones ahí.
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