"Disclaimer: Los personajes fueron creados por Jane Austen, yo solo me adjudico la historia".

Una vez más nuestro héroe literario nos demuestra que no solo es un buen esposo, sino también un gran padre.

Espero disfruten la lectura.


Darcy sonrió al escuchar las risas de Emma mientras cabalgaba velozmente por los campos que rodeaban Pemberley, con ella en su regazo. Sus rulos le golpeaban el rostro, y sentía su cabeza dándole ligeros golpes en el pecho cuando saltaban los distintos obstáculos que habían en el camino. Su pequeña alzó las manos hacia el cielo mientras gritaba: "más rápido papi, más rápido", haciéndolo reír y apretar las rodillas contra el abdomen de Nelson para que acelerara el galope.

Luego de un corto trayecto, notó el cansancio del animal en su respiración agitada y en la lentitud de sus zancadas. Darcy tiró de las riendas, desmontó con la agilidad propia de alguien que pasó años de su vida cabalgando, y agarró la pequeña cintura de Emma, levantándola en el aire para luego depositarla en el suelo. Mientras la dejaba explorar su alrededor, Darcy acarició las crines de su viejo amigo.

-Vaya paseo, Nelson. Nunca te había visto correr de manera tan elegante. ¿Acaso estás intentando impresionar a mi damita?

Por respuesta, el atrevido le dio un empujón con su hocico en el hombro. Meneando la cabeza ante su juguetón comportamiento, Darcy sacó la cantimplora con agua de una de las alforjas, se dio vuelta y le dijo a su hija.

-Emma, cariño, ¿te gustaría dar de beber a Nelson?

Ella, que se había distraído con un pájaro que volaba en dirección al estanque de patos que se encontraba a varios metros de distancia, dio la vuelta y corrió hacia él entusiasmada, con la misma felicidad que mostraba cuando recibía un obsequio.

-Si papi.

-Ven aquí. Pon tus manos juntas, como una copa.

Ella obedeció de inmediato. Darcy colocó un poco de agua en el cuenco que había formado y le indicó que acercara las manos al hocico de Nelson. Ella retrocedió ligeramente asustada.

-Pero, ¿y si decide morderme como el caballo del tío Fitz mordió al chico del establo?

Él recordó vagamente el incidente sucedido hacia tres años. El muchacho era nuevo en el empleo y había asegurado que podía realizar la tarea fácilmente, pues había observado a su padre hacer lo mismo por años. Sin embargo, cuando Fitz le cedió las riendas de Mercury, un temperamental y elegante semental gris, fue evidente que el chico no era adecuado para el puesto. Su voz y sus modos suaves no eran lo que un caballo brioso como Mercury necesitaba. Cuando le intentó dar un terrón de azúcar, el caballo le mordió la mano para quitárselo. Luego de que el mismo Fitz controlará al enojado animal y de que el médico vendara la mano del desafortunado joven, Darcy tuvo que reasignarlo a un puesto acorde con su personalidad. Despedirlo era imposible pues su padre había servido excelentemente a la familia Darcy, además de que su esposa Lizzie sentía una terrible culpa por el lastimoso suceso.

Darcy no tenía idea de que el incidente estuviera tan presente en la memoria de su hija. Colocándose detrás de ella, la animó.

-No cariño, no va a morderte, yo no se lo permitiría. Además, Nelson es todo un caballero.

Asintiendo, y con una actitud mucho mas confiada, Emma acerco sus manos al caballo, que se inclinó agradecido para saciar su sed. Darcy siguió vertiendo agua en las manos unidas de su hija hasta que consideró que fue suficiente. Luego le dio la cantimplora, y mientras ella tomaba agua, él ató las riendas de Nelson en un árbol cercano, dejando que comiera el pasto alrededor del mismo.

Emma se sentó en la baja y gruesa rama de un árbol que había crecido inclinado hacia la derecha. La misma estaba ligeramente curvada dándole forma de asiento. Darcy se hizo un lugar a su lado y juntos observaron Pemberley a lo lejos en silencio.

-Papi.

-¿Si señorita Emma?

-¿Por qué a los árboles se les vuelven marrones las hojas y se caen?

Darcy la observó en silencio unos segundos, preguntándose a que vendría esa repentina curiosidad. Meses atrás Emma había comenzado a hacer toda clase de preguntas a cualquiera que cruzara su camino. Pensó la respuesta durante otros instantes antes de decir.

-Pues porque en otoño el clima se vuelve más frío. Como hay menos sol, eso impide que los árboles puedan hacer su alimento, así que las hojas se marchitan y caen.

Emma asintió y volvió a observar a su alrededor.

-Entonces si a los arbolitos se le caen las hojas, ¿eso quiere decir que a Lily se le van a caer los pelos porque no hay tanto sol como en verano?

Él se rio en voz alta ante su tono preocupado.

-No Emma. Los animales son diferentes a los árboles. No hacen su propio alimento, ellos comen a otros animales o plantas y de esa manera sobreviven al invierno. Lily no va a perder su pelo.

Con una mirada de alivio ella le sonrió. Luego de unos minutos volvió a hablar.

-Papi.

-¿Si Emma?

-¿Por qué el cielo es azul?

Darcy recordó las innovadoras teorías que había aprendido en sus clases de Física de Cambridge para tal misterio. Aunque la iglesia seguía diciendo que eran herejías, muchos estudiosos había realizado experimentos y fórmulas para explicar los fenómenos naturales. Sin embargo, esas teorías eran demasiado complicadas para explicárselas a una niña de seis años.

Pensó en Lizzie. Ella siempre tenía una forma muy ingeniosa de responder las dudas que les surgían a Emma y Alex.

-Cariño, quizás debas preguntarle a tu madre cuando llegues a casa, o quizás tu institutriz pueda explicártelo mejor.

-Oh.

Ahora Emma fruncía el ceño.

Darcy observó a Nelson. Se veía más tranquilo. Quizás ya era hora de volver. Su cita con el abogado era esa misma tarde, y si se quedaban allí más tiempo, llegaría atrasado, algo que Darcy odiaba con pasión.

-Papi ¿por qué las niñas tenemos que montar de lado y los niños a horcajadas?

Emma ahora tenia sus ojos azules clavados en el animal, que sin darse cuenta de que era observado, pastaba ociosamente cerca de ellos. Darcy suspiró. Al menos esa pregunta era fácil de responder.

-Porque sería muy indecoroso. El vestido de las niñas se subiría y mostraría sus tobillos y piernas.

-Oh. Pues entonces ¿puedo usar pantalones y montar a horcajadas de Lily?

-¡No!

La respuesta salió de sus labios abruptamente. Dios, no imaginaba lo que todo Derbyshire diría si vieran a la hija de Fitzwilliam Darcy montando a horcajadas en un caballo. El chisme se esparciría como fuego en el bosque y en Londres no hablarían de otra cosa. Lo peor, todos afirmarían despectivamente que la culpa era de su querida Lizzie debido a su supuesta inferioridad de clase. No, eso nunca debía pasar.

-¿Por qué no papi?

Ella se veía herida. Darcy quiso golpearse a sí mismo al darse cuenta de lo brusco que había sido su tono. Extendiendo su mano, le dio un cariñoso apretón en el hombro.

-Cariño, no es decoroso que una niña use pantalones.

-Lo siento papi. No voy a usar pantalones.

Darcy le dio un beso en la frente, pues seguía viéndose un poco triste. No le gustaba negarle algo a su hija, pero había reglas que tenían que ser respetadas por todo el mundo, incluidos ellos. Le informó que Nelson ya había descansado lo suficiente y era tiempo de ir a casa, así que tomados de la mano, padre e hija se acercaron a él.

Darcy decidió a ultimo momento que primero estiraría un poco las piernas, así que colocó a Emma en la montura y comenzó a caminar en dirección a la mansión tirando las riendas de Nelson. Suspiro aliviado de que las preguntas por fin cesaran ya que se le estaba volviendo cada vez más difícil encontrar las respuestas adecuadas.

Sintiendo seca la garganta, comenzó a beber el resto de agua que quedó en la cantimplora cuando escuchó la voz de su hija.

-Papi, ¿de donde vienen los bebés?

Atragantándose, Darcy pensó que iba a ser un largo viaje de regreso a casa.


Y milagrosamente he regresado de la muerte literaria. Lamento muchísimo que hayan tenido que esperar todo un año para leer otro capítulo, pero la facultad no me dejaba tiempo ni para respirar, y en los momentos en que podía escribir la inspiración me era esquiva. Espero éste año ser más constante.

Darcy sigue siendo un amor, tan paciente ante las preguntas de su hija, y es que a esa edad todo niño quiere saber el porqué y el cómo de las cosas.

Háganme saber su opinión sobre Darcy, Emma y este pequeño fanfiction con un review, o un fav, o un follow, si quieren. Estaré esperándolo con ansias.

Oh, y ya volverán Alex, Lizzie, Mary y Richard.

Besos y buena lectura.

Christal White.