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disculpen la demora pero aqui ando, dejare este nuevo capitulo esperando que les guste :D

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CAPITULO 2 REENCUENTRO


¿Cómo olvidar a quien te robo el aliento? ¿Cómo ignorar el palpitar de tu corazón cuando esa persona está cerca? ¿Cómo deshacerte del amor que siempre estuvo ahí? ¿Cómo perdonar a quien tanto daño te hizo? ¿Cómo estar con alguien que no amas? ¿Cómo amar a quien no te dicta el corazón? Pero ¿Cómo estar con la persona sin hacerle daño? Las heridas son necesarias para que un amor sea más fuerte pero ¿Qué pasa cuando no quieres hacer realmente las heridas? ¿Cuándo lo único que deseas es su felicidad, pero no puedes, que se debe hacer?

Y sobre todo ¿Cómo fingir no amar a quien amas cuando lo vuelves a ver? Cuando vuelve a ti, cuando aquel amor que pensaste nunca recuperar vuelve a tu vida ¿Cómo seguir fingiendo un amor que ocultas por años y que está por explotar en tu ser si no lo dejas salir? ¿Cómo fingir lo que no eres? ¿Cómo fingir para salvar? ¿Cómo dejar atrás lo que te está matando en el presente?

En realidad las preguntas nunca tienen una respuesta lógica, y estas se van encontrando conforme avanzas por el camino de la vida hacia la luz.

A.P.S


La tarde de ayer había sido muy amena y había realmente disfrutado de la compañía de Phoebe y Gerald, no podía creer que esos tortolos ya cumplieran casi tres años juntos desde que Gerald se decidió a dejar de ser un idiota y declararle su amor a Phoebe, ella tuvo que ver en eso pero ahora se maldecía, Gerald secuestraba a Phoebe todo el tiempo, de echo peleaban por la atención de ella y Helga no entendía porque pero le daban celos de ello pero también mucha felicidad, tal vez su locura había llegado al límite.

Habían ido solo a Slaussen's por un helado, afortunadamente no tuvo que reencontrarse con sus ex compañeros aun pero no pudo evitar encontrar la mirada con uno de estos que se encontraba saliendo del lugar cuando ingresaron, Brainy.

Aquel chico que según le había contado Phoebe fue su novio, cuando perdió en realidad la memoria, lo cual no recordaba y eso era aún más extraño y escalofriante, Phoebe le comento que nunca fue un noviazgo normal porque Brainy actuaba raro y ¿Cómo no serlo? Después de todo resulto que estaba bajo un tipo de trance, después de que despertaron ese día en San Lorenzo después de pasear por la jungla dicen que Brainy volvió a ser el mismo raro de siempre y callado, pero con ella…ella siempre vio como le observaba e incluso se sentía acosada por él, pero no podía confirmarlo ya que siempre parecía solo estar en el momento y lugar equivocados.

Cuando cruzo la mirada con el rubio pudo notar un brillo especial que para nada le pareció gusto por verla del modo "amigable" no sabía cómo explicarlo pero de pronto sintió algo que recorrió dentro de ella e incluso sus amigos no se dieron cuenta de quien se había encontrado, tal vez fue el cambio drástico que pareció tener el chico en el último año o tal vez el hecho de traer encima el regalo de Arnold, aunque no sabía ¿Cómo podía influir eso? Pero sea como sea, Brainy solo pudo verla de lejos y pese a ver su intención de acercársele no lo hizo.

Lo malo del asunto era que no podría evitar por siempre un saludo, irían a la misma preparatoria que todos por supuesto, menos Lorenzo, quien le platico Phoebe estaba en una preparatoria privada de Hillwood pero que todavía iba a fiestas que Rhonda había estado organizando desde el año pasado para mantenerlos a unidos, aunque su amiga decía que era solo para tener un poco de paz en su mente por lo que ocasiono en ella y también para sentirse aceptada de nuevo por muchos, principalmente Arnold.

Suspiro mientras miraba su conjunto, no tuvo tiempo de descanso, hoy era el primer día de clases, sus padres decidieron pasar el resto de las vacaciones en Londres con ella, por ello habían regresado tan precipitadamente a Hillwood y con el inicio del ciclo escolar encima.

La blusa que llevaba escotada hacia ver su hermosa figura que durante este tiempo había logrado gracias a los deportes que practicaba, era de color morado, mangas cortas, una falda color café claro que le llegaba encima de la rodilla, sus tenis color morado con negro, su cabello suelto cayendo del lado derecho la hacían lucir realmente hermosa.

-¡Helga cariño, Lila está aquí!

-¡Voy!

Lila seguía sin novio desde el año pasado lo que ayudaba a que alguien estuviera más tiempo con ella, había aprendido a querer a la pelirroja durante estos años y se volvió una de sus mejores amigas, bajo rápidamente para encontrase con ella, estaba emocionada de verla de nuevo y de ir a clases, la había extrañado aunque no lo admitiría en voz alta.

-Lila –Dijo sonriéndole al verla parada justo en la entrada de la casa.

-¡Oh dios…Helga, estas realmente hermosa!

Se acercó para abrazarla, Helga dejo que lo hiciera y le correspondió por un momento el abrazo.

-Bueno…ya hay que irnos –Dijo nerviosamente, llevaba en su cuello el collar como el día anterior, en el fondo deseaba ver la reacción de cierta persona…

-Si…

-Helga –Bob se acercó a la pequeña rubia con una lonchera azul celeste –Toma hija y ten –Le dio un billete –Por si acaso –La abrazo provocando que Helga se tensara aún no estaba tan acostumbrada a esos detalles y no sabía porque en su interior algo le gritaba que estallara al sentir esos detalles de sus padres pero había aprendido a controlarse, aunque nunca comprendería ¿Por qué le molestaba? En realidad siempre han sido así ¿No?

-Gracias…papa

-Suerte en tu primer día de clases, princesa

-Por favor cuando salgas de la escuela vienes directo a casa pequeña dama, Phoebe te acompañara

-Si mama –Dijo molesta por eso último, pero no dijo mas solo frunció el ceño y salió de la casa seguida por Lila

-Estas molesta

No fue pregunta, su amiga lo sabía y ella también, lo que no entendía ¿Por qué le molestaba tanto si sus padres siempre han sido así? O ¿No?

-Solo un poco.

Ambas se detuvieron en la parada del autobús, Helga estaba comenzando a sentir los nervios a flor de piel, sabía que no podía esconderse mucho de sus antiguos compañeros había llegado el momento de enfrentar también a uno en específico de ellos, ya no quería huir, no más, no quería mas mentiras y para ello debía hacerle frente a toda la verdad que olvido, aquellos recuerdos sin sentido que la atormentaban en sus sueños, esa pesadilla que la seguía noche y día y esa voz que había comenzado escuchar hace poco más de un mes, ¿Quién era Alexander?

Subieron al autobús, donde cuando la vieron todos se callaron rápidamente, eso solo provoco que su estómago no estuviera tan gentil después de tomar el almuerzo que su madre había subido a su alcoba mientras se arreglaba.

"Demonios ¿Qué tanto me ven?" se preguntaba mientras caminaba nerviosa detrás de la simpática pelirroja que caminaba en el pasillo para llegar al fondo donde estaba Phoebe y Gerald, quien estaba platicando con un joven rubio.

Eso no esperaba que fuera tan pronto.

-Buenos días Phoebe, Gerald –Lila miro hacia el rubio molesta –Arnold

Helga quedo congelada al saber que en verdad era el, no podía respirar y sintió su corazón arder de emoción, una emoción que aún no comprendía bien del todo pero que le quitaba el aire.

-Buenos días Lila –Dijo amablemente el rubio mientras se levantaba –Iré con Rhonda para que puedan sentarse –Dijo sin mirar a la rubia que acompañaba a Lila.

-Hermano pero…

-Después platicamos Gerald…además si no voy Rhonda estará furiosa –Murmuro mientras pasaba a un lado de Helga quien le miro pero no recibió ni una respuesta de ese modo, no pudo articular palabra alguna es por ello que menos pudo hacerse notar y decirle al idiota de Arnold que estaba ahí frente a él. ¿Qué demonios…?

Se preguntaba mientras tomaba el asiento donde había dejado impregnado el aroma, un aroma que sabía perfectamente bien que era de su perfume, Arnold era simplemente perfecto para ella, pero imperfecto para ella, es decir era perfecto el hombre, antes niño, perfecto para cualquier mujer perfecta, pero ella era imperfecta o al menos eso sentía cuando Arnold estaba cerca porque él la hacía sentir como si fuera una peste que no soportaba, una persona tan imperfecta para ser siquiera una compañera, eso sería demasiado honor para ella misma, aunque pensó que al hacerle semejante regalo era porque no la consideraba así pero tal vez se equivocó.

En realidad era lógico, él era toda la luz en un mundo lleno de oscuridad y ella era alguien extraña e imperfecta joven que parecía estar loca siempre, al no recordar su propio pasado y sufrir siempre de amnesia era obvio que no podía aspirar a nadie más que a alguien como Brainy.

El solo pensamiento le dio escalofrió.

Gerald y sus amigas estaban enfrascados en una amena charla donde no la incluyeron tal vez porque cuando le preguntaron algo ella no respondió más que un aja. No los culpaba pero a veces ella debía desaparecer necesariamente en su mente para poder tratar de entender a los hombres o más bien a un solo hombre. Arnold Phill Shortman.

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Las clases transcurrieron lo normal, ella se presentó ante cada clase diferente que tuvo, lo más extraño del asunto era que sus horarios habían coincidido con Arnold, quien solo la miraba de reojo cada que pasaba al frente para presentarse, había otros de sus excompañeros pero no le daban importancia, solo Harold pero era porque según él la había extrañado.

También compartía la mayoría de sus clases con Lila, eso le agradaba se sentó prácticamente en todas con ella, pero para cuando llego una de sus últimas clases del día, después del almuerzo.

Historia.

No había rostros conocidos en ella, al menos eso pensó cuando ingreso al salón, pero pronto unos ojos verdes la capturaron. Era la primera vez en todo el día que se dignaba a mirarla directamente, que podían encontrarse, reencontrarse, Helga sintió sus piernas flaquear, fue un momento donde solo importaban ellos, Arnold sonrío amargadamente pero no pudo evitar seguir mirando a la joven que tenía frente, esa mujer ya prácticamente que le robaba el aliento, que aspiro su aroma desde que paso junto a ella en el autobús, la razón por la que tuvo que dejar a Gerald y la conversación que estaban teniendo, la razón por la que Lila Sawyer lo odiaba, la razón por la que el odiaba a Rhonda Wellington y estuviera con ella, la razón de su existencia, la razón de su amor, pero también de su odio y rencor, dejo escapar el poco aliento que le quedaba sintió su corazón brincar de emoción, en su mente se veía a si mismo abrazándola pero no podía.

Helga ya estaba sintiéndose en el paraíso deleitándose solo con esa mirada con un brillo que no había visto más que en sus sueños, esa mirada que solo era para ella y esa cálida sonrisa que le brindaba el rubio, dándole la bienvenida, era algo dulce, íntimo y único que solo ellos podían entender, al menos ella sí, pero por como el no apartaba la mirada sentía que el también comprendía.

-Buenos días jóvenes –Miro a Helga que aún estaba atrapada en aquella mirada sin pestañear ni mover un musculo -¿Usted debe ser la señorita Pataki?

Helga sintió la mano del profesor en su hombro y fue que pudo salir del trance que había entrado al ver directamente esos verde esmeralda que tanto le obsesionaban desde hacía años.

-Si –Dijo débilmente

-Bien, creo que ya no hace falta presentaciones ya tuvo clases con sus compañeros hace rato ¿Ya los conoces no? –Dijo sonriendo con dulzura a su ex alumna –Me alegra mucho verte

Helga negó con la cabeza –No a todos profesor Simmons –Dijo sonriéndole amigablemente –También me alegra verlo de nuevo.

-Bueno entonces en tal caso deberán presentarse para que puedan ubicar mejor a su compañera especial y tú a ellos, Helga, por favor, chicos haremos las presentaciones de cada uno de nosotros primero.

Después de un momento en el que todos dijeron sus nombres y demás, Helga pudo tomar asiento que para mal de su ritmo cardiaco fue al lado de Arnold, quien le sonrío solo una vez antes de sentarse ella.

La rubia miraba sin mirar realmente el pizarrón donde el profesor Simmons, pero también era porque Arnold estaba observándola, sentía su mirada que le quemaba la piel, su cercanía la estaba matando, aquellas miradas furtivas que daba hacia el justo en el momento que el decidía verla, esas miradas y miles de preguntas aun sin responder aun sin poder decir, aun sin saber porque, pero aquel reencuentro era lo que necesitaba, reencontrarse con ella misma era reencontrarse con él, sabía que tenía mucho que ver el rubio en su pasado y que él era la clave para saber todo nuevamente algo se lo decía aunque era una estupidez.

Un joven de ojos azules les miraba desde atrás, ninguno de los rubios se dio cuenta de tal acto por estar enfrascados en su propio juego de miradas.

"Los encontré" pensó sonriendo maliciosamente hacia donde estaban los rubios.

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La campana dio finalizada la clase, aunque Helga no podía moverse, sintió al rubio recoger su mochila y estar a punto de levantarse cuando decidió enfrentarlo solo un momento, solo deseaba…quería saber que no era invisible.

¿Invisible? ¿Siempre habrá sido así?

-Arnold –Murmuro la rubia mirándolo pero este le daba la espalda.

Sintió su corazón romperse cuando la rubia menciono su nombre -¿Qué ocurre? –Pregunto lo más cortante que pudo pero esto estaba llegando a su límite, no sabía cuánto más podría ¿Cuánto más soportaría tenerla cerca y no tenerla?

-Quisiera hablar contigo sobre…sobre…lo que…bueno el…regalo que…

Arnold se dio la vuelta para encararla, estaba sorprendido cuando le vio aquella piedra que le dio en forma de anillo, colgada en el cuello, al principio felicidad pero después… ¿es que no podía ser peor? Amar a quien no debes amar ¿Qué maldita ironía de la vida no? Los papeles invertidos, yo muriendo de amor por mi ex abusona personal y ahora él era su abusador personal, tal vez no al grado que ella pero Arnold estaba consiente que la lastimaba su manera de ser y sin poder evitarlo entendió esa parte de Helga e incluso a veces cuando la molesto lo disfrutaba y le frustraba.

Que ironía.

-Bueno yo te lo di como…

-¡Arnold amor!

Helga abrió los ojos cuando Rhonda Wellington ingreso al salón llamándole amor a Arnold, no sabía que tuviera novia y menos que fuera nada más y nada menos que Rhonda, aquella joven que según Phoebe la mayoría odiaba porque su inicio y fin fue por ella, eso era el colmo.

-¿Amor? –Pregunto perdida en el rostro de Arnold y sin aliento

-Si querida es mi novio –Tomo al rubio de la mano quien incomodo le correspondió el apretón de manos –Así que por favor no te acerques a él, es mi novio y nada tiene que hablar contigo ¿De acuerdo?

-Rhonda –Dijo Arnold mirándola con dureza y fiereza, pero en ese momento Rhonda no estaba pensando, los celos la estaban matando desde que la vio subir y las demás clases no había problema unas las compartía con ellos pero las que no estaban sus súbditas amigas que lo cuidarían por ella.

-Solo quiero que quede claro amor, ahora vámonos

-Pero…

-Arnold por favor debemos llegar rápido a mi casa ¿Vamos?

El rubio suspiro resignado –Vamos –Dijo mientras le daba una última mirada a la rubia, quien bajo la mirada ya con la vista nublada por las lágrimas ¿Por qué demonios le importaba para empezar? ¿Por qué le dolía? No eran nada…nada…ni siquiera amigos.

-¿Helena?

Helga volteo para encontrarse entonces con unos ojos azules intensos que la miraban con adoración y…no sabía cómo describir el brillo obscuro que este destellaba de su mirada, pero sintió como escalofrió que recorría su espina dorsal al ver aquel joven.


Espero que les guste este nuevo capitulo

muchas gracias por sus hermosos reviews mis queridos lectores los amo y su apoyo y reviews son los que me hacen seguir escribiendo

lamento mucho tardarme tanto pero estoy ya casi a un mes de que se estrene la obra de teatro en la que formo parte (miserables) si son de mexico y quieren ir a verme :3 estaria genial jejejejej

y pues la rutina normal ya saben el trabajo y demas a veces me estresa y me deja en un estado donde la inspiracion se me va pero no dejare ninguno de mis fics por ustedes queridos lectores y claro por mi tambien pero como he dicho ustedes me alientan a seguir escribiendo y mi recompensa que no tiene precio es que ustedes se deleiten con lo que escribo jejeje :D

mil gracias y sigo por aqui

saludos