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Hola queridos lectores
lamento mucho la demora pero aqui estoy con un nuevo capitulo de mi fic
espero que les guste
muchas gracias en verdad por su paciencia y por sus hermosos reviews
espero que me sigan dejando sus reviews que son los que me alientan a seguir escribiendo
saludos
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CAPITULO 7 DURO DESPERTAR I
UN POCO DE VERDAD EN LA LUZ DEL AMANECER
EL RENACER DE UN AMOR PERDIDO
¿Cuándo la vida no te permite estar al lado de una persona? ¿Qué mas puedes hacer? ¿Cómo poder vivir sin la persona amada? ¿Cómo amar cuando esta tan cerca y a la vez tan lejos de ti mismo?
¿Cómo podrías vivir sabiéndose del amor y sin poder tener el mismo a su lado?
A veces la vida puede ser tan cruel y difícil que en circunstancias puede llevar a una vida infeliz, entonces ¿Qué caso tiene vivir? ¿Qué sentido tiene la vida misma sin la razón de existir?
La luz de la mirada del ser amado puede ser la salida a la iluminación despues de una gran oscuridad alrededor de tu vida.
Cuando las sombras se pueden dispersar entonces puede venir la calma y la luz.
A.P.S
Helga corría rápidamente por la selva, entre la maleza y los árboles, no podía respirar bien, el corazón se le estaba saliendo del pecho, sentía aun la humedad de los besos del rubio, aquel hombre que había tomado su cuerpo con tanto amor y pasión esa misma noche antes de que fueran interrumpidos por la sombra de siempre, quien había comenzado una batalla con ambos
Alexander corría detrás de ella, iba impulsándola con aire cálido.
Ella sonreía aunque no fuera el momento adecuado, no podía evitar sentir el gran amor de su amado.
-¡Sigue Helena! –Grito el rubio mientras seguía detrás de ella.
La rubia siguió corriendo, mientras miraba de reojo que Alexander siguiera detrás.
Cuando de pronto una fuerte llamarada de cayo frente a sus ojos, provocando que se resbalara de bruces, Alexander la alcanzo a tomar de los brazos para poder evitar que terminara de caer en el suelo.
-¿Esta bien?
-Si
En ese momento llego otra ráfaga de llamas, que fueron desviadas por el aire que el rubio despedía en ese momento.
-Vamos
-¡No escaparan mas Alexander!
Y una llameante cortina de fuego se poso frente a sus ojos.
-Vete –Susurro Helena empujando al rubio
-No
En ese momento el joven pelinegro que los había estado persiguiendo por toda la selva los alcanzo, solo que sus ojos destellaban fuego
Helena sintió escalofríos
-Si no es mio el poder de la princesa de nadie será –Dijo amenazando a Helena con una flecha de fuego.
Ella no pudo concentrarse para atacar
Pero Alexander coloco una ráfaga de viento frente a ella –No le harás nada
Alexander sonrió burlonamente –Y tu no me quitaras lo que es mio
-No te puede pertenecer algo que no te fue dado –Se burlo el rubio
Aquella sombra con el rojo llameante de su capa enfureció
La tierra temblo y entonces…
-¡Helena!
-¡No! –La rubia sintió como se cruzaba el arma del pelinegro en su cuerpo, la sangre comenzaba a manchar su ropa, Alexander la sostuvo antes de caer para dejarse caer de rodillas con ella entre sus brazos
-¿Por qué? –Pregunto con un hilo de voz
-Te…Te amo –Susurro Helena débilmente
El rubio la miro con dolor –Yo también…¿Qué hago sin ti?
Ella sonrió –Pelear –Y tomo su mano para que una luz saliera despedida de esta para que pasara al rubio.
Alexander no decía nada pero sollozaba.
Y antes del ultimo aliento….una fuerte llamarada de fuego se expandió ante ellos.
-¡Alexander!
Helga despertó gritando el nombre, estaba bañada en sudor, sintiendo el corazón latiendo fuertemente.
Sentía una gran opresión y sobretodo un vacío enorme en el corazón.
Esos parecían recuerdos, eran constantes, como si ella hubiera vivido vidas pasadas respecto a esos dos personajes, pero en donde mas se concentraba sus sueños eran en esa selva.
Esa selva que tanto se le hacia conocida pero ¿Por qué?
Ella no había ido allá al menos no recordaba que sus padres le hubieran dicho algo sobre un viaje a la selva.
Suspiro frustrada antes de que alguien tocara su puerta
-Helga ¿Cariño? ¿Estás bien?
-Si papa
Bob entro a la alcoba preocupado mirándola -¿Segura?
-Si….solo fue… -Suspiro temblando –Una pesadilla
-Supongo que no quieres hablar de ello ¿No?
La rubia negó
-Bien pero…intenta dormir entonces –Le dio un beso antes de alejarse de ella
Helga bajo la mirada hacia su cajón.
-Creo que escribir un poco no me hará daño
Abrió el cajón para sacar su libreta pero en ese momento algo cayo de ella.
-¿Qué…?
Vio una pequeña hoja doblada y comenzó a leerla sorprendiéndose de su contenido.
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Arnold caminaba tranquilamente por las calles de Hillwood, desde la noche estaba algo inquieto, no comprendía ¿Por qué?
La mejor pregunta era ¿Por qué rayos había tenido esa pesadilla?
Temprano había marcado a la casa de los Pataki's para saber si todo estaba bien con cierta rubia, Bob le comento que en efecto la rubia había tenido una pesadilla a mitad de la noche eso no le agradaba ya que eso quería decir que….quizás no era una simple pesadilla aquella que tuvo.
Al final sabia que él no debía acercarse a la rubia.
-Puedo amarte mas que a nada en el mundo –Sonrió con melancolía para si mismo –Si te amo tanto como para ser infeliz toda mi vida por no tenerte
Suspiro con dolor
¿Cuánto tiempo mas tendría que tener esta maldición? ¿Cuánto tiempo mas puede una persona soportar amar a alguien y no poder decirlo?
Ahora admiraba mas a Helga.
-Arnold
-¡¿Helga?!
No se había dado cuenta de que la rubia estaba justo enfrente de él hasta que ella le hablo
Quizás ella también estaba distraída pero no tanto como para no notarlo, su mirada era confusa, no podía entender bien esa mirada, pero esos azules hermosos como el mar ya no le miraban como le hacia normalmente
Eso lo puso nervioso
-¿Qué haces aquí?
-Caminar –Dijo con sarcasmo la rubia pero de inmediato se sorprendió
Arnold también se sorprendió un poco pero después cambio también su actitud hacia ella
-Pues el país es libre ¿no? Asi que sigue tu camino que yo debo ir a otro lado
-Necesitamos hablar
-No creo que tengamos algo de que hablar Helga
Helga lo miro molesta –Creo que si…anoche tuve…
-No creo que sea de mi interés
-Arnold
El rubio dio media vuelta para alejarse de ella, pero la rubia entonces hizo algo que no pensó que haría.
-¡Arnold Phill Shortman tenemos que hablar y me vas a escuchar ahora mismo! –Grito tomando la mano del rubio para halarlo hacia ella.
Sintió una corriente eléctrica que provoco un poco de dolor, pero ignoro, necesitaba hablar con el rubio.
Arnold solo miraba su mano y la de ella y su rostro determinado de ella, tratando de encontrar algún rastro de dolor de ella, pero esta solo lo miraba con molestia y seguridad, aquella rubia que tanto amo, se comenzaba asomar, esa seguridad y valentía que siempre lo enamoro, ahí estaba.
-Yo no entiendo que pueda ser de lo que tu y yo tengamos que conversar con tanta urgencia
-Lo sabrás si me escuchas
Se zafo del agarre de la rubia
-Bien ¿vamos?
Helga sonrio dulcemente –Si
Ambos caminaron lentamente hacia el parque, ella no dijo nada hasta que estuvieron lo mas lejos de la gente, en aquel lago donde muchas veces cuando niños jugaron con sus compañeros.
Suspiro
Deseaba recordar, deseaba mirar atrás y saber todo lo que paso con aquel joven cabeza de balón a su lado
Arnold solo la miraba sin decir tampoco nada, solo contemplándola.
-Encontré esto
Le extendió un papel pudo notar que estaba algo sonrojada, seguramente no quería enseñarla pero seguro que era algo importante para estar ahí buscándolo y pidiéndole que leyera la carta.
-¿Qué es esto?
Helga le hizo una señal para que la leyera
Arnold la desdoblo, comenzó a leer.
Por un segundo hubo solo un silencio pero poco a poco el rubio fue sintiendo tensión en su cuerpo.
-¿Y…y que con esto?
Intento sonar frio pero la verdad es que su corazón dio un brinco de esperanza
Helga lo miro con la ceja enarcada –¿Enserio?
-Esto es de hace años…
-Arnold –Se levanto para estar cerca de él –Quiero saber todo –Dijo con exigencia –Quiero recuperar todo lo que perdí porque…siento que sin eso….no puedo estar bien, no se como, pero necesito recuperarlo porque es importante para mi
-¿Qué quieres que te diga? –Dijo molesto –Si tu no sabes nada de tu pasado ¿Cómo rayos lo voy a saber yo?
-No es el pasado solamente y lo sabes, perdí la memoria, pero lo mas importante…me olvide de ti
-No hay nada que recuperar –Dijo lo mas duramente que pudo
Sentía dolor.
-No te creo
-Me da igual, ya te dije
Le dolía pero no podía arriesgarla
-Quiero que me dejes recuperar la luz de mi mirada, porque estoy segura que no soy esa Helga que escribió esa carta –Dijo la rubia mirándole con seguridad en lo que deseaba
Arnold suspiro
-Helga…lo único que te puedo decir es que…yo no tengo idea de que sentías en ese entonces –Mentiroso se dijo pero prosiguió –Lo único que si es que eras un fastidio para mi
-¿Enserio? –Le miro desconfiada
-Eras mi bullying personal puedes preguntarle a cualquiera
-Entonces ¿Ahora me regresas todo?
-Me fastidie de que me tomaras como tu conejillo de india
-Siento que hay algo que me ocultas
Arnold no la miro, le entrego la carta –Piensa lo que quieras
-Arnold –Susurro la rubia antes de que este diera media vuelta
-¿Qué?
Helga se acerco haciendo tal vez lo mas estúpido que había hecho en su vida, al menos eso pensó Arnold cuando sintió los cálidos labios de la rubia sobre los suyos, se había agarrado al mismo tiempo y con fuerza del cuello del rubio.
Este no supo bien como reaccionar, pero por un segundo por un minuto, deseaba no pensar en nada, mas que Helga lo estaba besando.
Helga lo había pensado mucho pero necesitaba hacerlo, deseaba hacer lo que fuera para poder enfrentar lo que sentía desde hace tanto, ese vacío, que solo se llenaba de cierta y retorcida manera cuando estaba cerca del rubio, le molestaba sus actitudes, los apodos, el enojo que no comprendía, lentamente ese rubio llamo su atención aunque no lo dijera a los cuatro vientos, y encontrar ese poema la noche anterior le había dado una pequeña y rara respuesta quizás del porque el comportamiento, del porque la amnesia solo borro recuerdos con referencia al rubio, seguramente porque, ¿Por qué recordaba a todos menos a él?
Necesitaba entender sus sentimientos y lo único que pensó mientras Arnold le respondía lo último era en ¿Besarlo? No entendió de donde salió ese deseo, ese arranque irracional que ahora la había llevado a sujetarlo por el cuello fuertemente y dejar sus labios sin control alguno sobre el néctar que tanto anhelaba de los labios del rubio, no sabia que esperaba buscar o encontrar, pero estaba besándolo como nunca pensó besar a alguien, con extrema dulzura pero con tanta pasión.
Algo en su corazón se encendió.
Aunque solo por unos segundos pudo disfrutar pues la corriente eléctrica que había sentido en un momento al tocarlo ahora era lo doble. Sintió un fuerte mareo que provoco alejarse del rubio inmediatamente antes de caer al suelo.
-¡Helga!
Fue lo ultimo que escuchó antes de caer en un profundo hoyo negro.
