Hola de nuevo, les dejo el siguiente capítulo, espero les guste.

CAPITULO 2: LO QUE SE APROXIMA

Costa sur de Grecia.

Li había seguido pistas que parecían llevarla a ningún lado y cuando creía estar cerca de encontrar a Kanon, el rastro se desvanecía. Acababa de llegar a una aldea con la idea de comprar algo de comida e indagar si alguien sabía algo de él. Se acerca a un pequeño mercado al aire libre donde toma unas uvas y las paga a la vendedora, cuando lo ve caminando a las afueras del pueblo.

Li: ¡No puede ser! ¿Es él?

Camina en su dirección discretamente para cerciorarse de no confundirlo. Mientras tanto, Kanon camina tranquilo con una bolsa de papel que parece llena de comida y camina por la vereda que lleva hacia el bosque que bordea al poblado. Li camina directamente hacia él sin cuidado, por lo que el geminiano rápidamente nota su presencia y sin preguntar le lanza energía de su cosmos, el cuál ella apenas logra esquivar.

Kanon: ¿Quien eres? ¿Que quieres?

Li: Tranquilo, no soy enemiga, Athena me ha enviado.

Kanon: ¿Y crees que soy estúpido? Si fueras una mujer caballero usarías máscara. Además no veo que lleves una Pandora Box.

Li: Lo se, es una larga historia y ya me sermonearon mucho por lo de la máscara, así que dejemos ese asunto de lado y no vuelvas a atacarme.

Él la mira de arriba a abajo y apaga su cosmos.

Kanon: Esta bien, supongo que no eres una amenaza ¿Que es lo que quieres?

Li: Fui enviada por Athena para llevarte de nuevo al santuario.

Kanon: ¿Tu? -pregunta intentando no reir- pues si ese es tu único asunto conmigo lo mejor será que inicies tu camino de regreso, no pienso volver allá.

Li: Oh… La verdad no pensé en una negativa como respuesta. No importa. Prometí llevarte ante Athena y lo haré.

Kanon: Reconozco tu entusiasmo -dice riendo- pero no está a discusión. Regresa por donde viniste y dale mis saludos a Athena.

Li: No puedo decepcionarlos así, ni a la diosa Athena ni al Patriarca Saga.

Kanon: ¿Que dijiste? -pregunta desconcertado- ¿Dijiste Saga?

Li: ¡Ahh Claro! Es tu hermano.

Kanon: ¿Es verdad? ¿Está vivo?

Li: Athena los revivió y está reconstruyendo el santuario ¿No sabías nada de esto? ¿Por que no volviste?

Kanon: Me he mantenido alejado por buenas razones. Ninguna de ella es asunto tuyo.

Li: Pero ahora regresaras para ver a tu hermano ¿verdad?

Kanon: ¿Tu no sabes nada sobre nosotros? -pregunta confundido- Si él regresó a su puesto no tengo nada que hacer allá, bien por él.

Li: No se llevan bien ¿eh? Es normal, bueno me han dicho porque la verdad yo soy hija única y no tengo idea de lo que es tener un hermano que no me caiga bien pero…

Kanon: ¿Jamás te callas? Te dije que no iré, así que vete.

Li: Bueno -suspira- el punto es que si no te llevo conmigo perderé mi armadura y romperé la promesa que le hice a mi maestra Niobe de portarla.

Kanon: ¿Y se supone que eso debe importarme? Todos tenemos nuestros propios problemas, así que esfúmate que tengo cosas que hacer.

Li: Pero…

El geminiano emprende su camino ante la mirada frustrada de la chica. No podía darse por vencida pero tampoco podía obligarlo; ella una chica de 1.63 y complexión atlética pero que no se podía comparar con la del ex Dragón Marino. Así que lo siguió a distancia, ya se le ocurriría algo para convencerlo. Así logró seguir sus pasos sin que el peliazul la notara durante un buen rato.

— 0 —

Santuario de Athena

El Patriarca había tocado a la puerta de la diosa varias veces sin obtener respuesta por lo que entró y la encontró en el balcón.

Saga: ¿Pasa algo malo Athena? La noto preocupada.

Athena: No es nada, solo pensaba en algo que me dijo mi padre cuando le pedí que los volviera a la vida. Dijo que accedía porque sabía que tenía batallas que librar y enemigos que vencer. Eso me tiene inquieta. Cuando derrotamos a Hades pensé que por fin todo había acabado y no quiero que ustedes hayan vuelto solo para verlos pelear de nuevo,

Saga: Oh Athena, estoy seguro que mis compañeros están agradecidos con esta nueva vida. Los he visto sonreír como jamás vi que lo hicieran. Y se bien que si tienen que luchar una vez más por usted, con gusto darán su vida de nuevo.

Athena: Se que lo harían pero no quiero que tengan que hacerlo y no quiero estar sola de nuevo.

Saga se acerca conmovido por la confesión no de una diosa sino de una joven, le besa la mano y la mira a los ojos.

Saga: Mi diosa yo prometo que aun si llegara a morir por defenderla, siempre estaré con usted en alma y corazón.

Saori lo mira un poco desconcertada y ruborizada, mientras miles de pensamientos corren por su mente hasta terminar en la profundidad de los intensos ojos del peliazul.

Dohko: ¡Saga!

Saga: ¡No pasa nada!

Dohko: ¿Que? Claro que pasa, los soldados han reportado actividad hostil en el lado oeste del santuario.

Saga: ¿Como es posible? Vamos de inmediato. Athena, no salga de aquí, enviare a Mu a su cuidado.

Saori asiente sin poner mucha atención al incidente, su cabeza está en otras fantasías más agradables.

— 0 —

Algun lugar de Grecia

Después de trepar a un árbol con el mayor silencio posible, Li pudo ver cómo Kanon encendía una fogata mientras bebía algo de vino.

Kanon: No se para qué sigo vivo -decía en voz alta el gemelo mientras lanzaba pequeños trozos de madera a la hoguera- debí haberme lanzado a cocytos.

Visiblemente afectado por el alcohol e incluso deprimido, Kanon no nota la presencia de Li en el árbol sobre su cabeza. Ella revisa su bolsa de provisiones y parte su último pedazo de pan.

Kanon: ¡Malditas ardillas! -grita quejándose de las migajas que caen sobre su cabeza y hombros- mejor me dormiré y ojalá no despierte.

Él da un ultimo trago a la botella y se mete a su bolsa de dormir.

Li: ¿Que le pasara? Pareciera como si sufriera por algo… Será mejor que yo también intente descansar.

Se acomoda con dificultad en la rama del árbol y cierra los ojos para intentar dormir. Un par de horas después, Li olvida por completo donde está, dando vuelta en la rama del árbol y cayendo con un grito justo a donde dormía el geminiano

Kanon: ¿Que demonios? -grita sorprendido, abriendo los ojos para ver que tiene a la chica encima- ¿Que haces aquí?

Ella aturdida por la caída solo observa de cerca los ojos de Kanon que empiezan a verse algo molestos.

Li: Bueno, yo… ¡Ese estúpido árbol me tumbó!

Kanon: Me refiero a lo que haces en este lugar ¿Estuviste siguiéndome? ¿Eres una acosadora o algo así?

Li: Yo no te estoy acosando ¡Ya quisieras! Tengo mejores gustos.

Kanon: Pues yo te veo muy cómoda encima de mi.

Ella apenada cae en la cuenta de que es verdad y se levanta rápidamente.

Li: Perdón.

Kanon: Si, como sea. Pudiste haberme matado, si que pesas.

Li: Ya dije que lo lamento. Me quede dormida y me caí.

Kanon: Bien, pues ahora déjame seguir durmiendo que aún falta para que amanezca -dice aún bajo los efectos del alcohol-.

Él se acomoda de nuevo en su bolsa de dormir, mientras ella se sienta debajo del árbol más cercano. Aunque quiere disimular, pronto empieza a temblar por el frío de la noche, ya que su vestido, aunque de manga larga, es corto y no la protege demasiado del clima del bosque. Kanon a pesar de estar molesto de que lo haya seguido hasta allí, se de cuenta de esto y suspira fastidiado.

Kanon: ¿Que no vienes preparada para dormir a la intemperie?

Li: Solo traía algo de comida, buscaba mesones en las aldeas para pasar la noche.

El peliazul abre la bolsa de dormir y hace un gesto con su cabeza.

Kanon: Vamos, entra. Antes que me arrepienta, pequeña acosadora.

Li: No necesito que me hagas favores, gracias. Además no se que mañas tengas.

Kanon: ¡Que entres te dije!

Li se acerca a regañadientes y se mete a la bolsa de dormir, dándole la espalda.

Li: Ni se te ocurra pasarte de listo ¿me oíste?

Kanon: Como si tuvieras tanta suerte -dice volteándose al lado opuesto- no creas que porqué estoy algo tomado puedes aprovecharte.

La mañana llegó, Kanon abrió los ojos sintiéndose relajado, pero esto cambio cuando se dio cuenta que abrazaba a la chica, e incluso le tocaba la pierna. "debió ser el frió nocturno" pensó, apresurándose a separarse de ella, que afortunadamente aún dormía. Aunque intentó salir de la bolsa de dormir con cuidado, ella despertó.

Li: Buen día.

Kanon: Si… -dice fríamente intentando olvidar su desliz- Iré a darme un baño al lago que está acá atrás.

Li: Claro ¿Tienes algo de comer?

Kanon: No, no esperaba invitados ¿Por qué no vas a cazar algo?

Li: ¿Cazar? ¿Quieres que mate a un indefenso animal y lo desolle con mis propias manos?

Kanon: ¿Que clase de santo no sabe cazar su propia comida? ¿Quieres que haga todo por ti, princesa?

Li: No es eso. Solo no me gusta ver sufrir a los animales. Esperaba tuvieras algo contigo o poder comprar comida en algún lugar.

Kanon: Pues si así piensas no sobrevivirás mucho.

Li: ¿Ah si? Te demostraré que puedo sobrevivir sin hacer semejante cosa.

— 0 —

Santuario de Athena

La alerta de ataque al parecer había sido una falsa alarma, sin embargo el Patriarca sospechaba que más que un ataque, alguien había intentado entrar para conseguir algo. Previniendo que se diera nuevamente esa clase de visitas, reforzó el patrullaje en los límites del santuario y pidió a los caballeros dorados no dejaran sus templos. Atacar directamente las doce casas era algo que no cualquiera se atrevería a hacer pues había pocas posibilidades de salir victorioso de algo así, pero no quería subestimar a quien quiera que estuviera detrás de esto.

Enfrascado en sus preocupaciones, Saga llegó al décimo templo donde un viejo amigo notó su gesto.

Aioros: Escuché que fue una falsa alarma, pero tu rostro cuenta otra cosa.

Saga: No encontramos a nadie, pero se que no es una coincidencia y la Diosa Athena ha tenido malos presentimientos últimamente.

Aioros: Debes tranquilizarla, su ejército está completo ahora. No dejaremos que nada malo le suceda.

Saga: Viejo amigo sabes… Hay un temor que no me deja desde que volví. Si él llega hasta mí y me usa para hacerle daño, no me lo perdonaré. Por eso acabé con mi vida la primera vez, no volví para ser su títere.

Aioros: ¿Hablas de Ares? Tu mismo me contaste que te sentiste libre de todo eso después de que el escudo de Athena actuó sobre ti, no deberías preocuparte.

Saga: No debería, pero lo siento cerca. Se que no lo entiendes pero puedo sentir esa ira como algo lejano que no desaparece. Estoy seguro que Kanon por eso decidió no volver, para no poner a nadie en peligro pero yo… Aquí estoy. Durmiendo solo a unos pasos de ella.

Aioros: Alguna vez dude de ti, pero después de todo por lo que hemos pasado ya no es así. Se que de entre todos, tu serías el último en ponerle un dedo encima, aún si Ares intentara obligarte.

Saga: Preferiría morir antes que verla derramar una lagrima por mi culpa.

— 0 —

Kanon regresa con el cabello aun mojado y par de pescados. Empieza a encender una fogata para cocinarlos, al tiempo que ve de reojo a su acompañante notando un rojizo inusual en sus labios.

Kanon: ¿Encontraste algo que comer?

Li: si, unas bayas. Estaban deliciosas, te deje algunas si quieres.

Kanon: ¿Bayas dices?

Li: Si -se las muestra- pruébalas, están ricas.

Kanon: Ya veo. Dentro de poco ya no podrás hablar. Aunque eso es un alivio para mi.

Li: ¿Que dices?

Kanon: Si, se inflamara tu lengua, ya no debe tardar en suceder.

Li: ¿Y se quita? -pregunta angustiada- ¿o se puede evitar?

Kanon: No te preocupes se te quitará… Como dentro de una semana.

El rostro de ella se pone pálido de preocupación, mientras el peliazul intenta esconder su sonrisa pero le resulta imposible y estalla en risas.

Kanon: Jajaja no puedo creer que lo creíste, deberías ver tu cara jaja.

Ella lo observa con mirada asesina y le suelta una cachetada.

Li: ¡Eres un mentiroso!

Kanon: ¡Auch! -se soba la mejilla aun riendo- valió la pena. Hacía mucho que no me reía así.

Li: Idiota -dice enojada mientas sigue comiendo las bayas sobrantes-.

Èl toma el pescado recién asado y empieza a comer ante la mirada de Li.

Kanon: Toma -le ofrece el segundo pescado- necesitas comer.

Li: Gracias.

Kanon: Ya lo estuve pensando y volveré al santuario contigo.

Li: ¿De verdad? ¿Que te hizo cambiar de opinión?

Kanon: No tiene caso que siga huyendo. Juré lealtad a Athena, si me llama debo obedecer. Además si no lo hago continuarás siguiéndome y no me desharé de ti.

Li: No me importa lo que digas, cumpliré mi misión que es lo importante.

Kanon: Será mejor que empiece a recoger todo esto para ir… -detiene su comentario- ¿sentiste eso? Quédate aquí, iré a investigar de donde vino.

Sin dejarla si quiera responder, Kanon se pierde entre los arboles. El agresivo cosmos que se percibió parecía venir de esa dirección pero un mal presentimiento la inundaba. De pronto, un intenso calor producido por fuego se aproximaba hacia ella a toda velocidad, apenas logró esquivarlo cuando lo vio. Un hombre de aproximadamente 1.80, complexión delgada y armadura negra con dorado se acercaba caminando. Tenía el rostro cubierto por un antifaz pero podía verse que sonreía.

Li: ¿Quien eres?...

Quiero agradecer a sirne de mes, Eucalol Cinefantastique y Virna Hayrah por los comentarios.

También como lo prometì, en mi cuenta de instagram ya esta la primera imagen de la protagonista, junto a su ficha técnica. (no me deja poner el link pero esta en la pagina de face en la cámara de Athena)

Me despido, gracias por leer!