REENCUENTRO
El salón patriarcal estaba en silencio mientras Athena leía y Saga revisaba algunos documentos, cuando la puerta principal se abrió. Una figura de 1.88 cruzó por el umbral dejando ver una melena turquesa que el patriarca reconoció al instante.
-Has vuelto -dijo Saga sonriendo y acercándose a darle un abrazo a su gemelo- me alegra que estés bien.
El hermano menos le dio una palmada en la espalda y se dirigió hacia Athena poniéndose de rodillas en muestra de respeto, mientras Li entraba al salón.
-Kanon -dijo la diosa- bienvenido. Te agradezco hallas acudido a mi llamado
-Era mi deber Athena
La oriental hizo un gesto de desaprobación, sabiendo que de entrada se había negado pero se detuvo ante la mirada amenazadora de Kanon. Saga interrumpió la escena mencionando los motivos de la petición de Athena-
-Queremos que te quedes con la armadura de Géminis y tengas el templo a tu resguardo.
-Pero hermano, ahora que tu has vuelto a la vida…
-Yo estoy con Athena, quiero decir… Como Patriarca y mi deber ahora es otro, por eso quiero pedirte que tomes el lugar que siempre debió ser tuyo.
-De ambos, pero si ahora esto es lo que necesitan de mi, será un honor.
Athena sonrió complacida, no solo de tener su santuario completo, sino de ver a Saga estar en paz con su hermano pues sabía que en el pasado era algo que le había atormentado.
-En cuanto a usted señorita -pronunció el Patriarca con severidad- Aunque tardo un poco, consiguió traer al testarudo de mi hermano como lo prometió y demostró su lealtad. La cloth de Pictor es suya ahora, en adelante deberá portarla con respeto y seguir las normas y funciones que se le asignen.
-Por supuesto -dijo Li conteniendo su emoción- muchas gracias, no los defraudaré. Y perdón por la tardanza, fuimos atacados por un berseker.
-¿Un berseker? -apreguntó la diosa mirando a Saga con preocupación- es lo que temía.
-Ahora ve donde Shaina para que te asigne algún lugar donde vivir. Quiero que te incorpores mañana a tus labores.
-¡Pff! Seguro me manda de nuevo a los calabozos.
-¿No le caes a la cobra? -preguntó riendo Kanon- Quédate en la cabaña, yo debo mudarme a Géminis y no creo que Saga tenga problemas con ello ¿o si?
-Por supuesto que no, puede quedarse ahí con tal que tengas una nueva amiga que falta te hace.
-¡Oye! - repele molesto Kanon- yo tengo amigos
-Como digas hermanito.
-Vayan a instalarse -dice Saori- mañana a primera hora tomarán sus responsabilidades.
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Santuario de Ares, templo de Keres
-¿Me estas diciendo que te derrotó una mujer que ni siquiera era caballero?
-No mi señora Keres -se excusa Arioch- pero ella se entrometió y alertó al gemelo menor.
-¡Eres un estúpido! Esa era nuestra oportunidad perfecta ¿no lo entiendes? -dice la líder del Batallón de Fuego Rojo- el gemelo mayor está en el santuario y es difícil llegar a él con Athena ahí. Y ahora Kanon también se encuentra allá. ¿Que se supone que le diré a nuestro señor Ares? ¿Que no puede regresar a la tierra porque no conseguimos a ninguno de sus recipientes humanos?
-Discúlpeme, deme una oportunidad más, no la defraudaré.
-Diosa Keres por favor permítame encargarme de esto -interrumpe un hombre moreno- no tengo problema en ir al santuario y traer a ese hombre ante usted, yo Nivo de Anfisbena con gusto lo haré.
El recién llegado se arrodilla ante la mirada furiosa de Arioch pues sabe que su compañero es uno de los más fieles bersekers. Proveniente de Italia, es el que más tiempo a servido a Keres y se cuenta que jamás ha perdido una batalla ni fallado una misión. Su imponente estatura de 1.86 y sus profundos ojos cafés lo distinguen, así como su carácter tajante y fuerte.
-Esta bien Nivo, cumple con tu deber y si lo consigues serás recompensado.
-Partiré ya mismo mi dama.
-Mientras tanto Arioch no quiero que estés en mi presencia hasta que encuentres la manera de recuperar tu honor.
-Si señora -dice conteniendo su ira- como ordene.
Mientras sale de aquel lugar, Arioch es interceptado por alguien.
-Parece que te fue mal -dice una voz femenina- no le des importancia, Keres siempre hace su berrinche.
-Brigith… ¿Viste salir a Nivo?
-Si, sonreía como idiota. Le encanta salirse con la suya. Ya no estés así
La mujer, que viste una armadura de berseker también, se acerca a él besándole el cuello. Él lo permite, observando los ojos verdes de la chica.
-¿Acaso quieres que Keres nos vea y termine de odiarme?
-Vamos, solo quiero ponerte de buen humor.
-De acuerdo -dice sonriendo- vamos a otro lado.
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Santuario de Athena, cámara privada de Athena
Saori se cepillaba el cabello cuando escuchó tocar suavemente a su puerta, se levanto con gracia sonriendo pues esperaba ver un rostro conocido.
-Hola -dijo Saga con una sonrisa coqueta- quise traerle la cena yo mismo.
-Te lo agradezco -dijo un poco apenada- pasa por favor.
El peliazul puso la charola con fruta y bizcochos que cargaba sobre una mesita y comenzó a servir té en dos tazas ante la mirada divertida de la diosa.
-¿Que es tan gracioso eh?
-Nada, solo te ves tierno. Es una parte de ti que me parece pocos conocen.
-Es verdad ¿eso es malo? -preguntó acercándole una de las tazas- Yo pensé que le gustaría conocer más de mí.
-Me encanta -dijo entusiasmada- me hace sentir especial.
-Y lo es.
Saga se acercó y le dio un dulce beso en la frente.
-¿Quiere un poco de fruta?
-En realidad -dice tomándolo de la mano y subiéndose a la cama- quiero que me abraces y que dejes de hablarme de usted.
-Mi hermosa diosa, perdón si no lo he hecho hasta ahora, porque tengo miedo.
-¿Miedo? ¿Acaso ya no quieres que…?
-¡No!, no es eso. Es solo que siento que cada que paso que doy hacia usted es sin retorno. No quiero faltarle al respeto o aprovecharme, usted aún es joven y yo…
La pelilila acaricia el cabello abundante y azul del patriarca, quien no porta máscara ni casco.
-Saga, esto es lo que yo quiero. Más ahora que al parecer Ares está decidido a pelear.
¿De verdad cree que esta batalla sea inevitable?
-Escuchaste lo que dijo tu hermano, si un berseker los atacó es porque esto ya ha dado inicio y para ser honesta, no se si tendré la fuerza para enfrentar al mas violento de mis hermanos. Pero si te tengo a mi lado, se que seré más fuerte.
Las miradas de ambos se cruzaron, perdiéndose en el brillo del otro por largos momentos para después acercarse lenta y tímidamente hacia los labios del otro. Saori tenía un mal presentimiento desde hacía tiempo y la idea de perder a quien ahora era una razón más para proteger el santuario y la tierra, le hacía encogerse el corazón.
Saga se puso de pie acercándose a la puerta.
-Que tenga dulce sueños mi diosa -pronunció con ternura- te veré mañana.
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Afueras del Santuario de Athena
Kanon terminaba de llenar el par de cajas con las cosas que se llevaría al templo de Géminis, mientras Li curioseaba entre las cosas empolvadas que había en el lugar.
-¿Estos niños? Eres tu y tu hermano.
-Deja eso -dice intentando quitarle la foto amarillienta- no seas curiosa.
-¿Quien es el hombre mayor de los puntitos en la frente?
-El patriarca Shion, él prácticamente nos crió a Saga y a mí aunque… Bueno la mayor parte del tiempo yo no podía andar libremente por ahí.
-Escuche algo de eso -dijo ella- tuviste que entrenar en las sombras y por tu cuenta. Debio haber sido difícil.
-Lo fue, por eso me dediqué a dañar y destruir todo lo que pensé que me había hecho lastimado. Ahora entiendo que jamás fue a propósito pero el mal está hecho.
-Todos comentemos errores, ahora estas del lado correcto.
El gemelo empieza a guardar algo de ropa con el semblante molesto.
-A veces es difícil olvidar todos mis errores, la gente que lastimé, quienes murieron por mi sed de venganza.
-¿Por eso estabas en aquel bosque solo y bebiendo?
-¡Eso no te importa!
-Lo siento.
Ella sale y se sienta en el escalón de la entrada. El mal carácter del peliazul a veces lo hace ponerse a la defensiva, pero pasado unos minutos de silencio, Kanon se da cuenta de ello y se sienta a un lado de Li.
-Lo lamento, creo que no estoy acostumbrado a tocar ciertos temas con quien sea, mucho menos con una mujer.
-No te preocupes, no estoy molesta y si pregunté no es por entrometerme sino porque en verdad me interesa.
Él observa los ojos lilas de la chica, a pesar de conocerla desde hace poco hay algo en ella que lo hace confiar y querer contarle cosas, es una sensación nueva, diferente a las otras mujeres con quienes se ha relacionado y que usualmente solo entabla relación por atracción o conveniencia.
-Cuando desperté después de la batalla de Hades me encontré a varios kilómetros del santuario. No entendí bien cómo pero había logrado salir del inframundo por mi cuenta o al menos eso creí.
-¿A que te refieres?
-Un par de días después lo empecé a escucharlo en mi cabeza, a Ares. No eran palabras sino ideas, de violencia, lujuria, muerte. Me estaba llamando. Entonces entendí que no podía volver y poner en peligro a Athena de nuevo. Decidí alejarme y seguir por mi cuenta hasta averiguar cómo derrotarlo por mí mismo.
-Vaya con tus ideas suicidas. Si te hubieran capturado habrías puesto a la diosa Athena en desventaja.
-Lo se -dice con voz baja- cuando apareciste diciendo que todos habían vuelto me di cuenta que quizás Ares iría tras mi hermano. Por eso quise volver, para evitarlo.
-Y yo que pensé que había sido gracias a mi poder de convencimiento y carisma -dice Li bromeando-.
Kanon la mira con cara de fastidio y luego suelta a reír.
-¿Cómo haces eso mujer?
-¿Que cosa?
-Sacarme una sonrisa aún cuando estoy sintiéndome tan mal y preocupado.
-No lo sé, creo que es algo con lo que nací y es mi deber esparcilo por el mundo -dice en un tono burlesco- la verdad muchas veces hago sentir bien a los demás aún cuando yo me sienta mal... ¿Te quedaras a dormir aquí o irás a Géminis?
-Dormiré en el sillón, mañana al alba me voy a mi nuevo templo, debo ver la porquería que seguramente dejó Saga allá.
-De acuerdo, yo me iré a dormir… Y Kanon, gracias por dejarme vivir aquí.
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Santuario de Athena, casa de Aries
Mu y Kiki salían del templo, pues regresaba a Jamir. A pesar de la alerta general que había la diosa Athena le había hecho un encargo especial y confidencial. Estaba decidido a usar técnicas milenarias que usualmente no implementaba en el manejo de armaduras ordinarias, pero para poder hacerlo, debía estar en su taller personal donde contaría con las herramientas, materias y sobretodo la concentración necesaria para llevar a cabo la encomienda.
No muy lejos de ahí, con el cosmos totalmente apagado, Nivo vigilaba el movimiento de la entrada del santuario. Le fue muy sencillo burlar a los soldados que hacían guardia. Encontró un par de caballeros de bronce que hacían rondines cerca del coliseo, a los que prefirió esquivar. Cuando encontró las escaleras que conducían a las 12 casas, le sorprendió encontrar el primer templo sin guardián, lo pasó riendo de lo descuidada que era Athena en no tener resguardado su santuario, pero eso solo sería una ventaja para él. En realidad no quería llegar hasta la diosa, únicamente debía conseguir llegar al tercer templo para encontrar a Kanon y llevarselo a Keres.
Al continuar subiendo, rápidamente se encontró en la entrada de la casa de Tauro. Aldebarán se sorprendió cuando vio entrar una figura desconocida. El hombre de 27 años, portaba una armadura de tonos verdes que combinaban con su piel tostada. El toro de inmediato tomó su postura defensiva y preguntó por la identidad del intruso, quien con una sonrisa de maldad se detuvo ante él y contestó.
-Mi nombre es Nivo de Anfisbena, berseker del batallón del Fuego Rojo. No tengo ningún interés en enfrentarme a ti Tauro, si me dejas pasar ahora te perdonaré la vida.
Aldebarán se dio cuenta que las sospechas de Athena eran ciertas, una nueva guerra santa había iniciado y en ese momento supo que debía darlo todo para cumplir su deber.
-Bien Nivo, mi respuesta es negativa. Si quieres pasar por esta casa deberás derrotarme a mí, Aldebarán de Tauro.
-De acuerdo -dice el berseker encendiendo su cosmos y poniéndose en guardia- como quieras.
El toro cruza los brazos y se planta en medio de aquel salón. Él italiano es el primero en moverse y lanzar un par de puñetazos que no surten ningún efecto en el más alto de los santos de Athena. Nivo algo sorprendido de que sus golpes no tienen el resultado que busca, enciende su cosmos buscando un punto débil en la posición de Tauro.
-Tienes una técnica interesante toro, pero veo que en realidad es muy simple de derrotarla -dice levantando sus brazos frente a sí mismo y poniendo un pie delante del otro- ahora conocerás una verdadera técnica infalible "Ofidio Rodante"
El berseker se precipita hacia adelante, girando sobre sí y formando una serpiente infinita que gira a toda velocidad en dirección del Aldebarán quien observa como cada vez se acerca con más fuerza y energía, orillándolo a romper su postura y poner sus manos frente a él para intentar protegerse sin embargo, el ataque de Nivo lo golpea de lleno arrojándolo contra un pilar y cayendo al suelo. El sirviente de Ares, da unos pasos hacia la salida, pensando que su oponente ha sido derrotado, pero antes de avanzar más de un metro, escucha la voz del toro.
-Es...Espera. Esto aún no ha terminado -dice intentando ponerse de pie- te dije que no pasarías este templo hasta que me derrotaras.
-Mírate, estas más muerto que vivo, pero si es lo que quieres, cumpliré tu deseo. Solo quiero que me digas ¿Por qué tanto interés en no dejare pasar?
-Porque en cada batalla pasada el destino me ha hecho irme demasiado pronto, dejando a mi diosa y mi deber hacia ella en números rojos, esta vez estoy dispuesto a dar hasta mi último aliento para resguardar esta casa. Así que Nivo de Anfisbena prepárate porque no saldrás vivo de aquí.
Gracias a quienes siguen la historia y dejan sus comentarios. Hasta pronto
