TAURO, MUESTRA TU PODER

Santuario de Athena, salón patriarcal

Los cosmos emanados de la batalla en Tauro se sentían por todo el santuario, Athena bajó las escaleras que comunicaban a su recámara, alarmada por la situación.

-Saga ¿sentiste eso?

-Si, una batalla se está llevando a cabo en la casa de Tauro. Creo que definitivamente la guerra contra Ares ha dado inicio.

-Debemos hacer algo, debí poner la barrera protectora.

-Eso solo te debilitaría y no garantiza que no puedan entrar. Solo nos queda confiar en Aldebarán.

-No quiero que vuelva a pasar -dice la diosa entre lagrimas- no permitiré que muera nadie.

-Tranquila -contesta Saga abrazándola- No permitiré que nadie te haga daño.

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Casa de Tauro

Aldebaràn se había puesto de pie encarando al enemigo, la lucha cuerpo a cuerpo parecía desigual dada la complexión del toro. A Nivo le costaba esquivar los intempestivos ataques del santo de Athena pero cansado de evadirlo decide lanzar una técnica que le dará la ventaja.

-Muy bien santo de Athena, ya me cansé de jugar contigo, ahora te mostrare que no puedes ganarle a un berseker, "Regeneración Maligna"

Nivo libera una esfera de energía púrpura en la que se ve envuelto Aldebaràn. El toro intenta salir de ella pero se encuentra con una barrera de la que no se puede liberar y que absorbe su energía.

-¿Que es esto? -pregunta Tauro en gritos de dolor- ¿Que es lo que haces?

-Es mi técnica secreta, no podrás liberarte de ella y drenará toda tu energía vital hasta que no puedas volver a ponerte de pie, lo que es mejor, esa energía solo aumentara mi cosmos. Será mejor que la dejes fluir, no hay manera de que lo evites, si tratas de oponerte solo aceleraras el proceso.

Aldebaràn siente como su fuerza se desvanece sin que pueda hacer nada para detenerlo y cae al suelo.

-No… No puedo morir así.

Su consciencia se desvanece poco a poco mientras su mente regresa a la batalla que tiempo atrás tuvo con Pegaso, escuchando su voz exigiendo que se ponga de pie "vamos Aldebaràn, no puedes rendirte ahora, tu me enseñaste que cualquiera puede elevar su cosmos al infinito si tiene voluntad, aunque tu cuerpo no responda tu cosmos vive".El toro abre los ojos con decisión e intenta ponerse de pie.

-¿Pero que haces? -pregunta sorprendido Nivo- ya deberías estar a punto de morir ¿Que caso tiene sufrir más? Acepta tu derrota.

-Eso no sucederá, Seiya y sus compañeros me han demostrado que incluso cuando no hay posibilidades de ganar se debe seguir luchando y yo lucharé hasta que no quede nada de mi cosmos.

El toro concentra el poder que le queda, haciendo arder todos sus sentidos para un último ataque.

-No me importa perder la vida, no lograrás pasar por esta casa -grita emanando luz- "Gran Cuerno"

-Es inútil… No, no puede ser.

El rostro de Nivo se congela al darse cuenta que la técnica de Aldebaran luce diferente y logra atravesar la esfera que lo mantenía preso, golpeándolo directamente y lanzándolo contra la pared.

El berseker cae totalmente herido y derrotado, pensando en que ha defraudado a Keres, usando su último aliento para despedirse.

-Perdón mi señora, le fallé.

Aldebaran al ver que logro vencerlo cae al suelo de frente pero satisfecho.

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Salon Patriarcal

Athena había decidido llamar a su orden dorada para informar sobre la eminente amenaza de Ares, había explicado lo que sabían hasta ahora y con la ayuda de Saga, se planeó mejorar la seguridad en cada rincón del Santuario. Al dar por terminada la reunión, varios comentarios sobre el estado de salud del guardián de Tauro salieron a colación.

-Dicen que sufrió graves heridas -comentaba Aioria- pudo haber muerto.

-Sin duda fue una batalla bastante violente -dice Shaka con calma- afortunadamente se encuentra fuera de peligro.

-Si, pero pudo haber salido mejor parado si "Alguien" lo hubiera ayudado -dice Milo en tono sarcástico- ¿No creen?

-En realidad tienes razón Milo -Aioria sigue la corriente- no debemos dejar de lado el compañerismo.

Kanon escucha el comentario malintencionado del escorpión y le lanza una mirada amenazadora que pudo haber terminado en pelea de no haber sido porque Aioros les pidio que regresaran a sus respectivos templos. El gemelo menor intentó acercarse a su hermano para comentar el incidente, pero aparentemente tenía algo urgente que atender con Athena, pues ambos salieron en dirección a los jardines. Molesto, comenzó a caminar sin rumbo hasta darse cuenta que sus pies lo habían llevado al área de entrenamiento de amazonas.

Sin que nadie se diera cuenta, se acercó a donde escuchó voces y vio a Li entrenando con varias jóvenes reclutas. Sabía que no debía estar ahí, por lo que dio la vuelta pero un cosmos agresivo se dejó sentir detrás de él.

-¿Que demonios crees que haces aquí?

-Shaina, no te preocupes ya me iba.

-¡Eso no fue lo que pregunté! No me importa que seas hermano del Patriarca, la regla es que ningún hombre debe acercarse aquí.

-Estoy consciente de ello, ni siquiera se cómo llegué hasta aquí, solo caminaba distraído pero ya me iba.

-¡Aún no termino de hablar! -grita Shaina encendiendo su cosmos- si dejo que te vayas solo así, creerán que cualquiera puede venir y husmear.

-¿Que es lo que pretendes mujer? ¿Acaso quieres pelear conmigo?

Todas en el campo de entrenamiento escuchan el alboroto. Li se da cuenta que es Kanon el que ha irrumpido en el área confinada para mujeres y se acerca.

-¡Lárgate de aquí! -le grita Shaina a Li- esto no es asunto tuyo.

-Ya se disculpó y es un caballero de un santo superior a ti Shaina, ya basta.

-Li tiene razón Shaina -habla tranquila Marin- No debemos pelear por cosas así cuando hay un enemigo real allá afuera. Chicas, vuelvan a su entrenamiento, el santo de Géminis ya se va.

Kanon observa a Marin y sin decir nada solo empieza a caminar. Li se despide de sus discípulas y va detrás de él.

-Hey ¿estas bien?

-¿Por que no habría de estarlo? -contesta el peliazul de mala gana-.

-¿Que hacías aquí?

-Nada, ni siquiera me di cuenta que había llegado aquí ¿Por que tantas preguntas?

-Lo lamento -dice ella- no quise incomodarte es solo que… Luces molesto.

-Pues si, estoy molesto ¿feliz? Odio este estúpido lugar, siempre lo odié.

-Tranquilo, dime que te paso.

-Todos aquí me odian, jamás dejaré de ser un traidor para ellos, nunca seré parte de su grupo dorado ni confiarán en mí.

-Pero si ya lo hicieron antes, no te adelantes a los hechos.

-No me adelanto, puedo sentirlo, escucho sus comentarios y veo sus miradas de desdén. No se para qué me pidieron regresar si me detestan. Y mi hermano en su nuevo puesto soñado, no hace más que adular a Athena e ignorarme.

-Te sientes solo

-¿Que? Claro que no. Yo estoy acostumbrado a estar solo, pero no soporto que me juzguen de esa manera.

La portadora de la cloth de Pictor lo miro con ternura, Kanon era demasiado testarudo para aceptar algo así, pero sabía que se sentía solo, porque al igual que él, ella también tenía problemas para adaptarse a las reglas del santuario.

-Ya no estés molesto, vamos a la cabaña y prepararé algo de comer mientras tu hablas mal de todos los que te molestan ¿te parece?

El geminiano aun se sentía fastidiado, pero algo de comida casera no le venía mal, dado que otra de las cosas que odiaba del santuario, era la comida que era servida todos los días, pues le parecía repetitiva y de poco sabor. Además, sus compañeros estarían en el comedor y prefería no verlos.

-De acuerdo, vamos.

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Cámara de Athena

Athena descansaba cuando Saga tocó a su puerta. Ella le sonrió y lo dejó pasar.

-Acaban de avisarme que sus caballeros de bronce están en el santuario. ¿Les pidio que vinieran?

-Así es, quiero pedirles que sigan el rastro de los bersekers hasta encontrar el templo de Ares. No quiero que nos vuelvan a tomar por sorpresa.

-No estará pensando en ir allá ¿o si?

-Quiero resolver las cosas con Ares por mí misma y esa decisión no depende de ti.

-No dejaré que vaya a enfrentarse a Ares.

-No me trates como una niña inútil. Te dije que no veré derramarse la sangre de mis santos. Y esto ya comenzó, Aldebarán sufrió y no pude hacer nada.

-Yo jamás pensaría en usted como una niña inútil, me duele que piense eso de mí. Como sea, ellos pasaran a verla en el salón de abajo. Con permiso.

Pensativo, Saga camina por las escaleras de las doce casas. Él sabe el poder que se guarda en el interior de aquella joven, ni por un momento duda de que pueda luchar y vencer a quien sea. Pero hay miedo en él, miedo a perderla. Al llegar a su antiguo templo, se sienta en un sillón de la sala de estar, en donde Kanon lo encuentra al llegar.

-Ya casi anochece -dice el patriarca- ¿En donde estabas?

-Fui a la cabaña por algunas cosas que olvidé.

-Eso o fuiste a visitar a tu nueva amiga.

-¿Que? No empieces por favor

-No, me da gusto que alguien además de mi te soporte -dice bromeando Saga- parece buena chica.

-No me interesa, ni ella ni nadie. Solo es una amiga y seguramente solo habla conmigo porque no conoce a nadie y se aburre… Y a todo esto ¿que haces aquí?

-Solo quise despejarme. Seiya y los otros volvieron a petición de Athena. Me preocupa su seguridad ahora que quiere encargarse de Ares ella misma.

-¿La seguridad de Athena o de Saori?

El patriarca mira a su gemelo desconcertado preguntándose cómo es que noto algo si se ha preocupado de ser discreto.

-Por favor Saga, soy tu hermano. He visto las miradas que cruzan y tu cosmos se torna raro cada vez que ella está cerca. No creo que los demás lo noten pero a mí no puedes ocultarme algo así. Mejor dime que pasa ahí.

-No ha pasado nada entre nosotros, quiero decir… La besé si, pero yo jamás me atrevería a tocarla.

-Yo jamás te juzgaría. Saori es una mujer hermosa y cualquier hombre podría desearla aunque fuera pecado. Además creo que ella ha hecho bastante para tenerte cerca de ella.

-Yo aun no entiendo cómo puede verme a los ojos sin pensar en todo el mal que le cause.

-Hay cosas que no tienen explicación.

Los gemelos se miran con complicidad, Saga agradece que a pesar de todo lo sucedido, aún pueda contar con su hermano.

-Será mejor que regrese, no quiero que Athena esté sola tan tarde. Y tu… Tu deberías reconsiderar lo de la oriental, yo también tengo intuición cuando se refiere a ti.

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Templo de Keres, santuario de Ares

La derrota de Nivo había hecho a enfurecer a la diosa de la violencia, pues uno de sus tres bersekers había muerto en vano. La única berseker femenino del grupo está afuera del templo de Keres cuando Arioch pasa por ahí.

-¿De verdad quieres entrar ahí? -pregunta ella sarcástica- Keres está insoportable por la muerte de su guerrero favorito.

-Me lo imagino, pero no tengo opción ¿o si?

-Te culpará. Sabes que estaba enamorada de él.

-Lo sé, no te preocupes, la tranquilizaré.

Arioch se acerca y le da un beso apasionado a su compañera. Ellos se han visto a solas por varios meses y ella conoce bien la historia detrás de él. El rubio la mira con una sonrisa y le pide que lo espere ahí, para después entrar al salón principal, donde su líder lo espera.

-Nivo fue derrotado -dice la diosa de la violencia- Si hubiera cumplido con tu deber la primera vez, él estaría vivo.

-No debe preocuparse por eso, tengo un plan que hará que ese hombre venga directamente a nosotros.

-¿De verdad? ¿Y por que no lo hiciste antes?

-Perdóneme, no tenía toda la información necesaria. Pero prometo que arreglaré todo.

Keres lo mira con desconfianza y molestia pero asiente, dejándole saber que puede retirarse y seguir su plan. Arioch sale del templo donde Brigith lo espera.

-¿Que tal te fue?

-Te dije que saldría bien.

-¿Y a donde irás?

-Al santuario de Athena, pero no te preocupes, no iré a pelear. Seré más astuto que Nivo y haré que ellos vengan a mi.

-No me gusta que vayas allá de nuevo, quiero ir contigo.

-No será necesario, solo iré a visitar a alguien.

-Claro -dice ella molesta- al parecer verla de nuevo te hizo que la extrañaras ¿no es así?

-Deja esos celos -dice abrazándola- volveré pronto.

Espero les esté gustando esta historia, gracias por leer.