LA DIOSA Y LA AMAZONA
Campo de entrenamiento de amazonas
Después de entrenar por varias horas, las chicas se sentaron a comer y descansar en grupos. A pesar de llevar días ahí y no haber tenido ningún problema con ninguna, Li no sentía que encajaba entre ellas. Podía sentir cómo la observaban y hablaban de ella. Al pasar por donde algunas estaban, logró escuchar que criticaban que no usara máscara. Es una falta de respeto para todas, se pasea como si nada incitando a todos los santos. Decían unas, otras mencionaban la amistad que mantenía con Kanon. Pobre ilusa, todos saben cómo es el gemelo del Patriarca, solo la usará y desechará. Este último comentario la hizo perder la paciencia y decidió alejarse.
-¿A donde crees que vas pintora? -la detuvo Shaina- recuerda que tienes guardia en los jardines del área sur.
-Van dos veces en esta semana ¿nadie más hace guardias aquí?
-Eso lo decido yo, así que ve directamente para allá, tu turno terminará antes de la media noche.
-Bien -dice Li empujándola al pasar- haré tu maldita guardia, pero más vale que busques a alguien más porque es la última vez.
Jardines del santuario
Athena había salido a caminar a solas, necesitaba pensar y planear una estrategia contra Ares, antes de que sucediera un nuevo ataque. Le había pedido a Seiya y a los otros caballeros de bronce que detallaran información sobre el número de enemigos con los que contaba el ejército de su hermano, así como sus habilidades y características.
Cansada de caminar, buscó un árbol en el cual sentarse a ver el atardecer que apenas comenzaba.
-¡Diosa Athena! -dijo Li sorprendida- No esperaba encontrarla aquí ¿Esta sola?
Saori sonrió apenada, sabía que si Saga se enteraba que había llegado tan lejos de su templo sin un guardián la reprendería. Así que invitó a la oriental a sentarse con ella.
-Bueno… -dudó Li- se supone debo terminar mi recorrido pero supongo que no hay nada más importante que resguardar que usted.
Li se sentó y la diosa le empezó a preguntar sobre su procedencia.
-Soy de una provincia de China, crecí ahí con mis padres. Ellos murieron en un accidente cuando tenía 9 años. Un años después, mi maestra Niobe me encontró en las calles y me tomó como su discípula..
-Es una pena, al menos disfrutaste a tus padres por varios años, la mayoría aquí perdió a su familia a temprana edad.
-Es verdad, algunos ni siquiera los conocieron. Yo tengo lindo recuerdos de mi niñez, mis padres fueron afortunados. Me enviaron a las mejores escuelas y me llenaron de cosas materiales y de amor.
-Si tus padres tenían buena condición económica ¿por que terminaste en la calle?
-Por los socios de papá, su avaricia los hizo traicionar su legado y me despojaron de todo en cosa de meses. Yo solo era una niña, no sabía nada de negocios. Niobe fue mi salvación, de no ser por ella, seguramente estaría muerta.
-Lamento que hayas pasado por eso -dice Saori con su mirada dulce- supongo extrañas esa vida.
-Ya no, alguna vez pensé que mi vida habría sido distinta pero no hay otro lugar en el que me gustaría estar ahora, a pesar de que no me acepten.
-¿Por que lo dices?
La caballero femenino negó con la cabeza afirmando que sus problemas no eran dignos de ser escuchados por una diosa.
-Porque a pesar de que la mayoría de las chicas aquí me odian, siento que mi vida tiene un propósito.
-No creo que te odien, solo debe llamarles la atención que te portas diferente a ellas.
-Me juzgan por no usar la máscara y ser amiga de Kanon.
-Quizás debí hacer una aclaración publica respecto a eso, lamento si te causó problemas, pensaré que hacer al respecto. ¿Sabes? Casi no hablo con ninguna mujer aquí, ni siquiera con las doncellas que me atienden, creo que me tienen miedo. Es curioso como mucho tiempo me sentí agobiada por tener la fundación Graad a mi cargo y al tomar mi papel como diosa, solo empeoró.
-Debe ser muy difícil tener el peso del mundo en los hombros -dice pensativa Li- y muy solitario supongo.
-Si, lo es. Pero alguien debe hacerlo.
-Diosa Athena, conozco bien lo de su voto de castidad pero ¿nunca ha pensado en acercarse a alguien? ¿en amar a alguien como mujer?
-¿Que? -dijo Saori sonrojada- ¿Tu crees que aceptarían verme al lado de alguien?
-No veo por que no. Ha pasado siglos manteniendo la paz y ese voto pero ¿acaso Athena no quiere nacer como humana en cada reencarnación para experimentar la vida mortal? Si jamás se ha enamorado ni estado con un hombre creo que se pierde de una gran parte de esa experiencia.
La diosa miro al cielo que comenzaba a estrellarse pensando en las palabras de su caballero femenino, tenía lógica pero ¿de verdad algún día podría ser libre de amar?
-Perdone mi atrevimiento -dijo Li al percatarse de lo seria que la diosa se había puesto- No quise molestarla.
-No me molesta, solo no creo que eso alguna vez suceda. ¿que me dices de ti? Kanon y tu parecen llevarse bien.
-Si, somos amigos. Aunque a veces creo que jamás lo conoceré realmente, parece como si se escondiera todo el tiempo de él mismo.
-Kanon al igual que su hermano es más de lo que puedes ver a simple vista. Pero creo que si logras ver más allá de esas barreras puedes descubrir al verdadero Kanon, quien seguramente esta esperando que lo hagas.
La oriental sonrojada bajó la mirada, hasta ahora no había admitido que además de curiosidad, Kanon despertaba otros intereses en ella. Por un momento pensó en contarle más sobre él pero sintió algo raro en el ambiente. Una ráfaga de viento cálido llegó hasta ellas, poniendo en alerta a la amazona.
-Hay alguien aquí, manténgase detrás de mi, diosa Athena.
Una esfera de fuego fue lanzada desde lejos hacia ellas, por lo que la santo de Pictor tomó a la diosa y ambas cayeron al piso para esquivarla.
-Querida Li, tu siempre me tienes agradables sorpresas -dice sarcástico Arioch- vine por ti y me tienes a Athena de regalo.
-Tu de nuevo ¿Que demonios quieres?
-A ti, pero si me dejas llevarme a Athena te dejaré fuera de esto, tomalo como un favor por los viejos tiempos.
-Estas loco si crees que te dejaré que te la lleves, primero tendrás que pasar sobre mi cadáver.
Li tomo impulso para atacarlo pero al estar a un par de metros de distancia, Arioch le arrojo un lìquido blanco que salìa de su casco.
-Ahh ¿Que es esto? -dice ella frotándose la cara- ¿Que…
La chica de ojos lilas pierde el conocimiento a causa del veneno, dejando a Saori a merced del berseker.
-Bien, ahora me las llevaré a las dos y me asegurare de que Keres esté feliz conmigo.
Saori se puso de pie para intentar huir mientras el berseker de la Salamandra se da cuenta de ello y le lanza el mismo líquido que a Li. La pelilila empieza a toser y en un par de segundos cae al suelo también. Arioch toma a Li y se acerca a la diosa para llevarla ante Keres pero al estar a punto de tocarla, siente como un enorme cosmos se acerca hacia èl.
-No te atrevas a tocarla -grita Saga acercándose rápidamente a él mientras una esfera de energía crece en su mano derecha- ¡morirás!
Arioch se sorprende al ver al legítimo recipiente de su señor Ares en persona, emanando un cosmos agresivo y avasallador. Por un momento consideró enfrentarse a él y llevárselo a Keres, pero su astucia y cobardía lo hicieron aceptar la diferencia que había entre sus poderes.
-¡Maldición!- dice el berseker- al menos tendré lo que vine a buscar.
Antes de que Saga pudiera acercarse más, Arioch sujeta a Li de la muñeca y comienza a elevarse. El patriarca intenta seguirlos pero Athena aún yace en el suelo y desconoce la gravedad de daño físico que la diosa pudiera tener, por lo que decide seguir su deber y atenderla. El rubio sonríe al ver que el geminiano desiste de seguirlos y desaparece con la amazona, quien permanece inconsciente.
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Cámara de Athena
Saga salió de un portal dimensional y depositó a Saori con cuidado en su cama, mientras gritaba por ayuda. Algunas doncellas entraron asustadas al ver desmayada a la diosa y salieron corriendo en busca de un médico, mientras Saga se ponía de rodillas sosteniendo la mano de la diosa.
-Athena, por favor despierta.
En ese momento, el caballero de virgo entró en la habitación.
-¿Qué fue lo que sucedió?
-Un berseker la atacó en los jardines. Es mi culpa, no debí dejarla sola.
El rubio se acerca a la pelilila y la examina con su cosmos.
-Solo se ha desmayado, al parecer estuvo en contacto con alguna clase de veneno pero en muy poca cantidad, estará bien, he limpiado su cosmos y es mejor dejarla descansar.
-No quiero dejarla sola.
-Debes calmarte Saga y atender otras cosas, yo me quedaré con ella.
Saga aceptó, dándose cuenta que estaba notoriamente alterado y debía disimular. Salió de la habitación de la diosa con semblante preocupado y se encontró con Kanon.
-Escuché que atacaron a Athena ¿esta todo bien?
-Esta fuera de peligro pero aún no despierta. Ese infeliz estuvo a punto de llevársela.
-No te preocupes -dice Kanon intentado tranquilizarlo- ya todo está bien.
-En realidad… El berseker se llevó a Li
-¿Que dijiste?
-Lo siento, no pude ayudarla. La prioridad era poner a salvo a Athena
-¿Tu prioridad como Patriarca? ¿O la prioridad de tus hormonas?
Saga enfurecido por la manera en que su hermano pone en duda el honor de él y de su diosa, le asesta un puñetazo en el rostro.
-¡No permitiré que te expreses así!, entiéndelo no podía poner en riesgo a Athena solo por salvar a tu novia.
-Ella no es mi novia, pero aún así no hiciste nada por salvarla.
-No tuve opción Kanon.
El gemelo menor se queda pensativo.
-Sé bien a donde la llevaron, iré por ella.
-No, no lo harás- dice Saga con firmeza- Si lo haces obtendrán lo que realmente quieren. Es evidentemente una trampa.
-No me importa, mientras no acabemos con esos bastardos y su dios nunca seremos libres y lo sabes.
-Entiendo lo que dices pero solo les darás la ventaja que están buscando, debemos ser más inteligentes que ellos.
-No voy a abandonar a Li a su suerte. Si el hombre que se la llevó es quien creo que es, ella no sobrevivirá. Comprende Saga, esto es algo personal.
-¿Personal entre ellos? ¿O personal para ti?… Kanon no importa cuantas estupideces digas o hagas, cuando ella está cerca eres mejor, puedo verlo. Pero a pesar de eso, no puedo permitirte que salgas del santuario. Además según lo que dices ella no te importa, así que esperemos que los caballeros de bronce que están en territorio enemigo puedan hacer algo por ella.
Kanon dejaba ver la molestia en su rostro, pues a pesar de saber que su hermano mayor tenía razón, no estaba dispuesto a quedarse cruzado de brazos. Saga le da la espalda, consciente de que sus palabras no detendrán a su gemelo, pero espera al menos que no se meta en demasiados problemas.
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Templo de Keres
Arioch encerró a Li en una celda, en el sótano del templo mientras ella aún estaba desmayada por el efecto del veneno. Después fue a reportarse con su líder y explicarle los motivos de haber llevado a una santo de Athena hasta ahí.
-¿Dices que uno de los recipientes de Ares está interesado en esta mujer? -pregunta Keres sin poner demasiada atención- ¿Y eso a mi de que me sirve?
-Si, el menor de ellos. Estoy seguro que él vendrá por ella.
Brigith quien también escuchaba en silencio, se mostraba claramente enfadada de tener a Li cerca de Arioch.
-Mi señora, no creo que sea conveniente tenerla con vida -dijo llena de celos- podríamos matarla y aun así caerían en la trampa. Permítame hacerlo.
-¡No! -dijo Arioch- ese no es el plan.
-¿No? ¿Entonces cuál es Arioch? ¿Huir con ella?
-¡Ya basta Brigith!
-Hay información que al parecer no tengo y eso me molesta mucho -dice Keres elevando un cosmos extremadamente oscuro y agresivo- quiero saber qué sucede ¡Ahora!
-Esa mujer es la que debió de haber matado Arioch para convertirse en berseker.
El rubio miró a la mujer que lo delataba con rabia, jamás debió haber confiado en ella. Mientras Keres se levantaba de su asiento y caminaba alrededor del su guerrero traidor.
-Así que eso es. Mentiste al decirme que había muerto a manos tuyas.
-Pensé que había sido así, hace apenas un par de semanas que la encontré al lado del que llaman Kanon. Hay algo entre ellos, se que él vendrá.
La lider del batallón de fuego rojo sonrió, había sido traicionada y eso no le gustaba.
-Bien, seguiremos con tu plan. Esperaremos a que ese hombre venga a nosotros pero… -se detuvo sonriendo- matarás a esa mujer ahora mismo. O de lo contrario serás un traidor para mí.
Arioch asintió, no le molestaba matarla, pero por alguna razón no quería hacerlo justo en ese momento. Dio media vuelta para regresar al sótano, mientras Brigith lo siguió sigilosamente. Al entrar en la celda, el berseker vio que Li había despertado y, aunque aún mareada, exigió saber en donde estaba. El solo la miró, había llegado la hora de terminar algo que había empezado hacía demasiados años, algo que hizo por ambición y sed de poder cuando era apenas un adolescente pero ¿sería capaz de hacerlo? ¿Matarla a sangre fria?
Gracias a Singularidad y Eucalol cinefantastique por seguir y comentar, y en general a todas las personitas que siguen acompañándome en mi historia. Espero hayan disfrutado el capítulo, intentaré actualizar antes de terminar el año.
