CAÍDA DEL TEMPLO DE FUEGO ROJO

La berseker de la Quimera se había enfrentado a Hyoga, dejándolo fuera de combate y ahora se enfrentaba a Shun. La mujer griega parecía dominar la batalla, tomó impulso y ante la mirada atónita de Andrómeda, logró esquivar la cadena que la atacaba y llegar hasta él, golpeando su rostro.

-Dejémonos de juegos niño, debo ir tras los cobardes que huyeron, así que no demoraré más contigo.

-No, prometí darles tiempo a mis amigos -dice el peliverde con convicción- no te dejaré ir de aquí.

-Ya lo veremos -desafió ella riendo- "Atracción Mortal"

La armadura de la berseker comenzó a destellar ante los ojos del Shun, quien se sintió extrañamente atraído por ese brillo.

-¿Que? ¿Que es esto que siento?

-Es una de las habilidades de la Quimera, ahora estás a mi merced y harás lo que yo quiera.

Andrómeda intentó resistirse al dolor de cabeza que le producía aquel brillo, pero de repente su consciencia quedó en blanco y el dolor se detuvo. Sus ojos se tornaron pardos y sin vida.

-¿Cual es su deseo, mi señora?

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Seiya, Shiryu y Kanon habían llegado a un majestuoso salón con cortinas de terciolpelo

-Estén atentos, puedo percibir un gran cosmos -advierte Kanon- se que nos observa.

-Yo no veo nada.

-¡Seiya Cuidado!"

Shiryu se interpone entre Seiya y el ataque usando su escudo.

-¿Quien eres? -pregunta Seiya- Sal de donde estes.

-Vaya, vaya, así que han logrado llegar hasta aquí. Jamás pensé que insectos de Athena tuvieran el valor de entrar al santuario del señor Ares. Creo que tendré que terminar con ustedes yo misma.

-No si nosotros terminamos contigo primero "Meteoros de Pegaso"

-Espera Seiya ¡no!

Los meteoros son repelidos por una barrera regresando al castaño y golpeándolo contra la pared.

-Esta mujer no es un adversario común -dice Kanon- no podemos confiarnos.

-¿A que te refieres? -pregunta Seiya incorporándose- ¿Quien esa mujer?

-El viejo maestro alguna vez me contó sobre el ejército de Ares, los líderes de sus batallones no son humanos cualquiera. Ares elige a dioses menores para dirigir su ejército, por lo que esta mujer es…

-Así es estúpidos, yo soy Keres, diosa de la muerte violenta, uno de los espíritus que acompañan la muerte y destrucción en cada guerra santa.

-Ya veo -dice Kanon- así que Ares se vale de ustedes mientras se encuentra sellado por el poder de Athena, ahora entiendo cómo es que a pesar de ello, logra mantener la sed de sangre entre quienes son tentados por ustedes.

-¡Es suficiente! No soporto que pisen este templo sagrado, serán los primeros en morir en esta guerra en la que Athena por fin perecerá.

-¡Ya cállate! "Meteoros de Pegaso"

Seiya continua atacando sin éxito, mientras Keres ni siquiera se inmuta. El dragón decide probar suerte, pero al intentar acercarse a ella, una cadena detiene su puño.

-¿Pero que? ¡Shun!

Brigith ordena a Shun atacar a Kanon, mientras ella se encarga de Shiryu. Seiya por su parte, es el que se encuentra más herido pero insiste en levantarse.

Andrómeda ataca con su cadena al caballero dorado, que lamenta tener que pelear e su contra pero no se detiene, usando sus puños para intentar despertarlo de ese trance. Mientras esto sucede, el caballero de Géminis siente un cosmos desvanecerse.

-No, no puede sermonearon

Deja caer a Shun y camina hacia la escalera que hay en una esquina pero la cadena de Andrómeda lo detiene.

-Ya basta Andrómeda, no me hagas tener que matarte -dice encendiendo su cosmos con rabia- si es necesario lo haré.

Kanon concentra su energía formando una esfera dispuesto a atacar cuando unas plumas de Fénix le pasan rosando el brazo.

-Eso no será necesario, yo me encargaré de él, ahora ve.

El geminiano observa a Ikki interponerse entre él y Shun y asiente, dejando la pelea para correr escaleras abajo. Mientras el Fénix usa su poder fantasma para intervenir en la hipnosis que aqueja a su hermano.

Shiryu por su lado se encuentra en una pelea muy cerrada.

-"Dragón Naciente"

La berseker observa la técnica de su rival y cruza sus brazos al frente.

-"Escamas de Quimera"

Se produce una fuerte barrera frente a ella que impide que el ataque del caballero de bronce la toque.

-¿Esos es todo caballero de Dragón? Esperaba más de ti que de tus otros dos caballero, pero en fin, será mejor que termine contigo de una vez, siente el mayor poder de la Quimera "Llama Disolutiva"

A pesar de cubrirse con el escudo de su armadura, Shiryu ve como el ataque es más de lo que puede resistir y su vestidura empieza a fundirse con el calor provocado por Brigith. Sin poderlo creer, cae aún con la piel ardiente, cerrando los ojos.

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En el sótano del templo, Kanon encuentra a Li en el piso y encuentra los restos del liquido viscoso que le fue arrojado. La mujer al sentir que la levanta, abre los ojos.

-Debes irte -dice en voz baja- es una trampa, debes irte.

-Lo se, regresaremos juntos al santuario, todo estará bien.

-No, es muy tarde… Es tarde.

Al subir de nuevo al salón, Kanon encuentra a Shun y Shiryu fuera de combate, Seiya siendo totalmente acabado por Keres y a Ikki haciendo frente a la berseker de la Quimera. Por un momento se queda ahi de pie, si decide ayudarlos podría deshacerse de Keres y dar un gran golpe al ejército enemigo, pero es posible que su amiga no sobreviva; si se va quizás tampoco lo haga y más de alguno de los caballeros de bronce muera. Interrumpiendo sus pensamientos, pegaso cae por enésima vez al suelo y entiende que no puede solo irse. Pone a Li en el piso con cuidado y se para frente a Keres, quien le sonríe al ver que puede tener al recipiente de Ares por fin.

A pesar de mantener una pelea difícil contra Brigith, la mujer resulta no ser rival para las alas ardientes del Fénix, quien toma la delantera y pone la pone fuera de combate, pero el Fénix cae al piso exhausto.

Keres sonríe, haciendo a un lado su largo cabello rojo oscuro; no es una mujer demasiado alta, sin embargo su cosmos y presencia impone.

-Kanon, por favor. No deseo lastimar al recipiente de mi señor Ares.

-Yo no soy recipiente de nadie y te lo dejaré muy claro "Triangulo de Oro".

La técnica usada por el ex Dragón Marino rebota en una especie de barrera y lo ataca a él.

-Yo no soy como cualquier enemigo al que te has enfrentado -dice la diosa de la violencia, al ver el rostro de sorpresa de su contrincante- No olvides que peleas contra una diosa.

El peliazul mira de reojo a Li que yace junto a un pilar, mientras se pone de pie, pensando que el tiempo se agota para ella.

-¿Quieres salvar a esa mujer? Así que Arioch tenía razón. Bien, yo puedo revertir el efecto del veneno a cambio de que cooperes conmigo.

-¿De verdad crees que caeré en algo así, diosa de la muerte violenta?

-Es una buena oferta, todos tendríamos lo que queremos.

-Solo hay un problema, yo ya sirvo a una diosa y jamás volveré a traicionar su confianza.

La peliroja lanza un ataque de energía directo al caballero de Géminis pero alguien se interpone para protegerlo.

-¡Fénix! ¿Que demonios crees que haces?

-Vete de aquí Kanon -dijo apenas soportando el dolor del ataque recibido- yo me haré cargo de ella.

-Pero…

-¡Hazlo!

Kanon dio media vuelta y tomó en brazos a la santo de plata herida.

-¡Espera! -gritó Keres- Tu y yo aun no hemos terminado esta pelea.

Cortando el camino de la mujer, Ikki le recuerda que èl sera su oponente, lo que Kanon aprovecha para abrir un portal dimensiona e irse.

Al salir del portal, el geminiano cruza el salón patriarcal, llamando a su hermano.

-Volviste -dijo Saga sorprendido- ¿Estas bien?

-Si, pero ella…

Saga revisò los signos vitales de la santo de Pictor, bajando la mirada.

-Creo que es tarde.

-No, debes hacer algo, esto también es tu culpa.

-Tranquilizate, no podemos hacer nada.

-¡No! Debes ayudarme. Jamás te he pedido nada y ella… No merece morir así. Me lo debes Saga. Tú, Shion, Athena.

-Él tiene razón -interrumpe Athena en la discusión- Te lo debemos.

Saori se acerca a la amazona y pone sus manos en su pecho, elevando su cosmos y cubriéndola con esa energía cálida. Unos segundos después, Li abre por un momento los ojos, volviéndolos a cerrar.

-Abrió los ojos -dice Kanon exaltado- Li ¿puedes oírme?

-Esta viva -afirma Saori- pero su cosmos esta sumamente débil y no se si el veneno le haya afectado.

-Será mejor que la lleves al salón de recuperación -dice Saga- ahí cuidaran de ella hasta que mejore.

-Si, y Athena… Gracias.

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Ikki había soportado los ataques de Keres uno tras otro hasta lograr ver a través de ellos y ahora debía traspasar la barrera que la protegía. De una esquina del salón, vio como Shun se ponía de pie, como si supiera lo que estaba pensando. Andròmeda lanzó sus cadenas contra Keres, haciéndola usar su barrera para defenderse.

-¡Ahora hermano!

Ikki ataca a la peliroja con las alas ardientes del Fénix pero antes de que la técnica golpee a la mujer, Brigith se interpone y recibe el poderoso ataque, cayendo al piso sin vida.

-¡Estúpidos humanos! Han cruzado el limite al creer que pueden vencerme.

Dice Keres al ver que su berseker murió para protegerla. Shun e Ikki se lanzan al mismo tiempo a atacarla con todo su cosmos, mientras ella invoca su poder oscuro y divino. Las 3 energìas colisionan en una fuerte explosión que llena de ruido y luz todo el lugar. Al desvanecerse, los 2 hermanos están en el piso, con heridas. De Keres no hay rastro, por fin lograron vencerla.

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Los caballeros de bronce habían atendido sus heridas y reportado lo sucedido. Volvieron a oriente por indicación de Saori. Parecía que había un momento de paz después de la victoria obtenida en el templo del fuego Rojo.

Saga leía en el amplio sillón de su alcoba cuando Athena entró sonriente de puntillas y asegurándose de que nadie la viera, cerrò la puerta.

-Pareces una niña a punto de hacer una travesura.

-Creo que eso estoy haciendo -contestó la diosa, recostándose a su lado en el sillón- ¿te molesta?

-Claro que no, usted es mi diosa y puede hacer lo que quiera conmigo. Como santo y como hombre.

La pelilila se ruborizó un poco. Saga pocas veces hacia esa clase de comentarios. A pesar de tener algo de tiempo juntos, él siempre era muy respetuoso, pero ese comentario la hizo sentir como la chica de 16 años que era. Guiada por esa sensación, se volteó hacia él y lo besó, primero un poco tímida, después tomó confianza y empezó a explorar con sus manos el cuerpo del peliazul. Al notarlo, él abrió sus ojos, sintiendo cómo su cuerpo reaccionaba. Sin pensarlo, bajó su mano por la espalda de la diosa, deseando poder tocarla sin las fibras que los separaban.

Saori podía notar el olor de los cabellos azules que le cubrían el rostro por la cercanía, imaginando cosas que se supone no debería imaginar. Maldecía por dentro la penitencia que le había tocado soportar al tener que mantener una promesa de castidad, sin entender por qué la había hecho siglos atrás.

Saga había estado con algunas mujeres antes, ninguna que le importara lo suficiente como para recordarla en ese momento. Habían sido rostros pasajeros que satisfacían una necesidad. Pero ella. Esa chica a la que le doblaba la edad, lo hacía sentirse inseguro. Una parte de él siempre temería lastimarla y otra, anhelaba poseerla por completo. Mientras hundía sus labios en la fina piel de su cuello, empezó a sentirse fuera de sí.

Ella notó el cambio en la intensidad de las caricias del santo y abrió los ojos, notando el color gris en los antes azulados cabellos.

-Sa.. ¿Saga?

Él no respondió, con la respiración agitada continuó presionando sus labios contra ella, deslizando un poco su vestido por sus hombros. La música de piano que sonaba de fondo, contrastaba con la fuerza con la que el hombre de 1.88 la empujaba sobre el sillón, mientras su mano se deslizaba por debajo de su falda. Ella entró en pánico.

-Saga ¡basta!

Como si despertara de un trance, el geminiano se detuvo y se alejó de ella.

-Perdoname Saori, yo… No se que es lo que me pasa, yo… Perdoname.

Saga salio de la habitación evidentemente afectado, dejándola confundida.


Este capítulo cierra lo que serìa el primer arco de la historia. Mil gracias por seguir leyendo todo este tiempo y espero organizar algunas ideas para continuar.