CAPITULO 12. SOBREVIVIR
En el templo de Leo el sonido de las columnas resquebrajándose era lo que dominaba el ambiente. Clío de Esteno dominaba la pelea ante la sorpresa de Aioria.
-Debo admitir -dijo Leo limpiándose la sangre del rostro- que eres más fuerte de lo que pensé.
-¿Creíste que por ser mujer podrías derrotarme fácilmente? -responde orgullosa- yo soy una de los Bersekers más poderosos y fieles del ejército de Ares, no me subestimes.
-Ni tu a mi, te demostraré la fuerza de los caballeros dorados, "Plasma Relámpago"
Clío es alcanzada por algunos de los rayos pero ninguno causa daño considerable al saltar y girar para esquivarlos. Al caer de pie, sonríe con desdén.
-Realmente esperaba más de los famosos caballeros de Athena, aquellos que fueron capaces de derrotar a Poseidòn y al mismo Hades. Es decepcionante. Ni siquiera el Patriarca, aquel que llaman el más poderoso de los 88 caballeros, fue capaz de oponer resistencia a mi técnica.
-¿De que hablas?
-De que ahora mismo lord Ares ya ha tomado el cuerpo de su recipiente y seguramente no tarda en acabar con la vida de tu diosa Athena. Todo esta perdido Leo, lo mejor es que dejes de luchar y busques una muerte rápida, "Dimensión Infinita"
Arioria se lleva las manos a la cabeza y comienza a revivir la noche en que murió su hermano…
Flasback
-Hermano ya casi esta lista la cena… Hermano ¿que te pasa?
-Perdón pequeño, hay algo que desde hace rato me esta molestando, una especie de presentimiento de que algo malo sucederá… Iré a ver al Patriarca, tu comienza a cenar, no tardaré.
Yo esperé y esperé con la cena en la mesa, hasta que escuché los gritos de los soldados. Al salir a la puerta pude sentir tu cosmos pero no te encontré. Te llamaron traidor y fueron tras de ti. Algunos soldados vinieron a casa a buscarte, me golpearon para que les dijera donde estabas pero yo no lo sabia, aun así ellos no lo creyeron. Esa noche no dormí, me dolían las heridas provocadas por los golpes, pero mucho más las causadas por la muerte de mi hermano mayor a quien yo admiraba tanto. Después de esa noche nunca volví a ser el mismo.
Fin del flasback
Aioria había recordado cada lagrima y cada emoción de ese suceso, el dolor que sentía era el mismo que cuando era niño, sentía el miedo, la frustración, la vergüenza. El caballero de Leo no pudo contener el llanto.
-¿Que rayos fue lo que me hiciste? No soporto este dolor.
-Mi técnica Dimensión Infinita permite identificar el momento más doloroso de la vida del oponente, toma todo ese dolor guardado y lo usa en tu contra, consumiéndote por dentro. Ahora ya no podrás pelear con todo tu poder pues se ira disminuyendo hasta que se desvanezca por completo.
-Eres una desgraciada. Ahora entiendo todo lo que se dice de los Bersekers, usan cualquier cosa a su favor para ganar, no tienen honor ni consciencia.
-¿Y eso a quien le importa? Nadie recuerda quien fue justo o no en la batalla, lo único que queda para la posteridad, es la victoria.
-Yo… No permitiré que alguien como tu se salga con la suya -dice Leo intentando ponerse de pie- "Plasma Relámpago"
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Shaka empezaba a perder la paciencia, su oponente tenía un estilo de batalla que lo desconcentraba de su usual control de sí mismo. Nèfele usaba el poder de su armadura para hacerse visible e invisible a su antojo y aunque para el Santo dorado de Virgo eso no debería ser problema, la mujer rubia ya había logrado asestarle varios golpes.
-No pensé que los guerreros de Ares se comportaran de esta manera, no me dejas alternativa "Rendición Demoníaca"- Shaka lanza su ataque pero la mujer desaparece antes de ser impactada por este- ¿En donde esta?
El rubio no podía sentir el cosmos de su oponente, era como si hubiera desaparecido por completo. Sin más opción Shaka abre sus ojos, solo para encontrarse con Nèfele de frente que no pierde la oportunidad de atacarlo.
-"Desgarre Oculto"
La técnica desgarra el vientre de Shaka que sale volando y cae al piso con un gran estruendo. Los hilos de sangre comienzan a correr. A pesar de haber enfrentado adversarios temibles en el pasado, pocas veces ha recibido este tipo de daño a nivel físico, su sentido de alerta se minimiza y recuerda las enseñanzas de Buda, no puede dejarse derrotar por una chica que su mayor poder es jugar con el enemigo. Ella llegó hasta el templo de Virgo por alguna razón, algo me queda por aprender y es por eso que me ha aventajado en el combate. Gracias maestro por iluminar mi senda como siempre".
Shaka tomó aire y a pesar del dolor de tener perforado el abdomen, se puso de pie con dificultad. Su cuerpo sangraba y su cosmos era drenado, Shaka jamás se había sentido tan débil en un combate. Aun así elevó el cosmos que le quedaba, era uno de los caballeros dorados más poderosos y perder ante un enemigo que se basaba en tretas sería un completo deshonor para él.
-Te enviaré al otro mundo "Tesoro del Cielo".
Néfele intentó escabullirse como anteriormente, pero la técnica más poderosa del Santo de Virgo era casi perfecta y nada pudo hacer para esquivarla. La misteriosa mujer de ojos color vino cayó derrotada y Shaka cubrió su cuerpo con su capa, agradeciendo la lección aprendida.
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Fobos no podía creer que un caballero cualquiera hubiera podido herirlo de gravedad
por lo que tomó su espada y se lanzo contra el Santo de Piscis que contraatacó con las Rosas Pirañas. Afrodita sintió el frio hierro de la espada de Líder del Batallón de Miedo y supo que no se trataba de una espada normal, el dolor recorrió todo su cuerpo, inyectándole un dolor no físico sino emocional. Fobos estaba realmente débil por los ataques de Afrodita.
-Ya verás, no te perdonaré, haré que te pierdas en un sueño eterno del que jamás despertarás "Pesadilla silenciosa"
Afrodita cayó en una especie de coma, a pesar de que él en su sueño aún estaba consciente de todo, su cuerpo yacería mientras él vagaba en esa extraña dimensión, mezclada la fantasía con la realidad.
Fobos sucumbió ante las heridas, a pesar de su status, las Macas de la guerra que antes lo acompañaron, ahora venían a deleitarse con su agonía, hasta que se lo llevaron.
Ares sintió cómo su hijo moría y exclamó un grito de furia. En realidad, de todos los Bersekers que habían entrado al Santuario, solo un par permanecía luchando. El dios tomó violentamente del cabello a Saori.
-¡Esto es tu culpa! Siempre ha sido tu culpa.
-Ares por favor, si tanto deseas acabar con mi vida, hazlo de una buena vez, pero dejemos de lamentar vidas de ambos bandos, te lo ruego.
-Creo que se me ocurre algo mejor Athena…
-¡Suéltala ahora mismo!
Ares giró hacia donde la voz que lo había interrumpido y se encontró con su reflejo.
-Ah, así que por fin apareces, recipiente numero dos, pero lamento decirte que ya no me eres necesario. He tomado el cuerpo de tu hermano y él tiene algo que tu no, algo invaluable en esta batalla. Pero me rehúso a aniquilarte, podrías servirme más adelante así que huye, escapa por tu vida y fingiré que no estuviste aquí entrometiéndote.
-Deja de decir estupideces "Explosión de Galax…
Ares tomó a Saori de la cintura.
-¿De verdad me atacaras? ¿Aún a costa de sacrificar a tu diosa?
Kanon se detuvo de golpe, mientras Saori lo animaba a hacerlo. Ares sonrió ante la debilidad del Santo de Géminis, que le dio oportunidad de desaparecer, llevándose con el a Athena. Kanon enfurecido dio un golpe al piso, destrozando parte de las losetas de la habitación de la diosa. Ares no solo tenía a Saga, ahora Athena estaba en su poder también.
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El Santo de Leo peleaba ante la imagen de su querido hermano.
-¿Que clase de engaño es este? -pregunta Aioria en un tono solemne- ¿crees que caeré en esto?
-No es un engaño, mi técnica Trance de Vida y Muerte, me permite darle unos momentos de vida a alguien a quien amaste, él solo volverá a la paz de la muerte cuando hayas respirado tu último aliento. Eso o que me derrotes, pero eso no sucederá.
Aioros se encontraba de pie, en silencio y con un semblante frio. Sin escuchar las palabras de su hermano menor, el antes caballero de Sagitario atacó sin piedad a Leo. Aioria intentaba esquivar los ataques, pero estaba muy malherido.
Alguien más entró corriendo al sexto templo.
-¡Clío, no!
-Deneb ¿que haces aquí?
-No mates a ese hombre. Dejemos todo esto, Ares se ha ido y los demás están muertos, incluso Cidoimos.
-Si, lo sentí. Pero aún así no podemos desertar. Imagina la recompensa que Ares nos dará si logramos derrotar a los Santos Dorados. Hermana, tu y yo somos las Berseker más poderosas, se que unidas lo conseguiremos.
-No lo haré -dijo Deneb con tranquilidad- No esta vez. Clío te he seguido en todo esto a pesar de odiarme a mí misma, odiar lo que me convertí, lo que tu te convertiste. Soy tu hermana mayor y esta vez no dejaré que tomes la decisión incorrecta.
-¿De que hablas? Ambas hemos conseguido más poder del que nunca hubiéramos tenido de seguir en las calles donde crecimos.
-¿Y eso que? ¿No te das cuenta de todos nuestros pecados? ¿Del dolor que hemos causado? Yo por fin abrí los ojos, gracias a la Santo de Athena con la que combatí, ella me enseñó que siempre tenemos la opción de hacer las cosas bien.
-Solo te lavó el cerebro -repele Clío- no dejaré a mi señor ares por los discursos baratos de una desconocida.
-Entiendo… Hermana, si de verdad no existe otra manera de hacerte volver a entrar en razón.
Deneb se acerca a su hermana lista para atacar.
-¿Que crees que haces? ¿Usaras tu cosmos contra mí?
-No me importa sacrificar nuestras vidas con tal de que vuelvas a ser mi hermana, la que perdí cuando acepté entregar nuestras vidas a un dios malvado.
-¡tonta! No creas que dejare que arruines mis planes "Petrificación de la Voluntad"
Aunque el ataque detuvo momentáneamente a Deneb, logró sobrepasar la técnica de su hermana, a quien rodeo con sus brazos e hizo arder su cosmos al máximo.
-Quiero que vuelvas hermana, Clio, te quiero.
-¡Suéltame maldita! ¡No!
Deneb concentró su energía volviéndola un gran remolino de cosmos que las envolvió, elevándolas al cielo.
Aioria, quien luchaba contra el fantasma de su hermano, pudo ver como aque ente desaparecía al mismo tiempo que ellas se convertían en una estrella y admiró el valor de Deneb que siguió sus ideales para salvar a su hermana, incluso al grado de sacrificarse.
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En el Santuario de Ares, Deimos recibió a su padre afectuosamente con un abrazo. Su batallón era lo único que quedaba para protegerlo, por lo que no defraudaría a su progenitor.
-Veo que trajiste viva a Athena ¿quieres que acabe con ella de una vez?
-¡No! La necesito viva. Quiero que la instalen en una habitación de mi templo, átenla con esto.
El dios de la Guerra le entregó a su hijo un lazó dorado que estaba cargado con su bélico cosmos.
-Ella no podrá liberarse.
Deimos la tomó de mala gana, no le gustaba la idea de alargar la vida de la diosa pero debía obedecer a su padre. Condujo a Saori por un corredor hasta una habitación donde la ató de un pie, según las instrucciones. Ella guardó silencio, podía notar la energía agresiva del Líder del Batallón del Desastre.
Tras dejar a la diosa, Deimos volvió y solicitó la presencia de sus Bersekers.
-Señor Deimos, aquí estamos sus fieles guerreros. Yo Dágolas de Ortro, me reporto.
-Taramis de Dracaena a su servicio.
-Naim de Jabalí listo para el combate.
El hijo pelirojo de Ares asintió con agrado y dio la orden de estar alerta, esperaba un ataque de los Santos de Athena en cualquier momento.
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Kanon convocó a una junta con todos los sobrevivientes del Santuario, dio la noticia del secuestro de Athena y hizo un rápido recuento de los daños. Varios Santos de Oro estaban muy malheridos como para seguir combatiendo, pero no sabían lo que Ares tramaba, por lo que debían planear un ataque en territorio enemigo lo antes posible.
-Conozco el terreno lo suficiente como para entrar sigilosamente -dijo Kanon- Camus y Shura irán conmigo, Dohko y Aioros se quedarán a resguardar el Santuario y como defensa en el caso de que nosotros falláramos.
-No debes pensar en morir antes de ir a una batalla -dijo el caballero de Libra- no es de buena suerte.
-No planeo morir, pero Ares tiene algunas ventajas sobre nosotros. A pesar de ser famoso por su impulsividad, no todos sus actos son sin pensar.
-¿A que te refieres?
-Destruyó la estatua de Athena ¿sabes lo que eso significa?
-¡La armadura de Athena!
-Así es Dohko, Ares no es tan impulsivo como todos creen. Sin la estatua no hay manera de traer la armadura de Athena y eso la deja en desventaja en una batalla.
El caballero de Libra comprendió que era necesario ser más precavidos. También observó a Kanon, había tomado el liderazgo del contraataque, a pesar de siempre ir dando muestras de rebeldía, siempre tomaba parte activa cuando era necesario, al punto de comportarse como un Patriarca lo haría.
-Kanon – se acercó Mu- ya que irás tras Ares, creo que quizás deberías saber de la armadura que Athena mandó a hacer para tu hermano.
-¿Una armadura dices?
Mu lo condujo hasta la habitación de Saga, en un armario estaba guardada, la armadura del Patriarca.
-Athena me ordenó fabricarla, en caso de que saga tuviera que luchar y tu estuvieras usando la armadura de Géminis.
-Pero ahora Ares lo posesionó. No se si esto nos sea de utilidad.
-Eso es cierto, pero también es cierto que tu hermano ya ha sido encaminado hacia el mal antes, y por más poderoso que sea el enemigo, siempre logra combatirlo. Kanon, tu hermano jamás permitiría que Ares le haga daño a Athena, confía en él y llevale su armadura.
Kanon asintió mientras Mu le daba una palmada en el hombro y se retiraba.
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Saori había intentado liberarse de su atadura por todos los medios posibles en su situación, pero cada que lo hacía, una descarga de cosmos la hería. El lazo que la ataba le permitía moverse con libertad por la habitación sin dañarla, pero si intentaba quitarla la atacaba.
Después de un rato de intentarlo, la diosa puso su cabeza en la almohada y cerró los ojos, quedándose dormida. La pelilila comenzó a soñar con Saga, por quien estaba sumamente preocupada, dentro de aquella fantasía, Saori veía a su amado a lo lejos y corría hacia él, pero por más que sus pies se movían, no conseguía alcanzarlo.
Ares entró a la habitación donde Athena soñaba y la vio moverse con expresión de dolor. Cerró la puerta y se sentó en la cama, observándola.
-Athena… Si tan solo dejaras siempre de luchar por los estúpidos mortales. Se bien que disfrutas el arte de la guerra como yo.
La mano del dios recorrió el largo cabello de Saori, mientras ella seguía con la respiración agitada, como si tuviera un mal sueño. Ares se acercó a los rosados y suaves labios de ella y la besó de una manera que pocas veces el violento dios lo hacía. Saori sumida en el sueño correspondió el beso y por un momento, los dioses en eterno conflicto, hicieron las paces en aquel beso.
-Saga… -murmuró Saori- Mi amor…
Ares se separó de Athena totalmente enfurecido de escucharla decir otro nombre. Camino hasta un espejo e irritado de ver en su reflejo el rostro del mortal que anhelaba Athena, incrustó su puño en el objeto dejando caer los pedazos estrellados en el piso y derramando un poco de su sangre.
Saori despertó sobresaltada por el ruido y vio los ojos de rencor de Ares, a pesar de conocerse como un dios violento, su expresión se veía diferente y ella sintió temor cuando él dio unos pasos hacia ella. No había podido traer su báculo por la rapidez con la que sucedieron las cosas, estaba desarmada, atada y sin nadie alrededor que la ayudara, esta vez, solo dependía de ella misma.
Estuve leyendo mucho sobre este shipp mitológico y descubrí toda una cultura underground del "Arena" o AresxAthena, creo que eso influyó este capítulo. Estoy segura que a Saga no le está gustando esto...
Gracias por leer, espero lo hayan disfrutado.
