EL PACTO
Saori instintivamente puso una barrera de cosmos para evitar que Ares la atacara. El dios dio un paso atrás al ver el muro de energía.
-¿Por qué me temes tanto Athena? ¿Ya no recuerdas? ¿No recuerdas como eras la única que solías calmar mi ira? ¿No recuerdas que eras la única a quien escuchaba? Tu… Solías enfrentar mi ira sin temor y desarmarme, jamas me temiste cuando me guiabas con tu mano a mi trono para evitar que hiciera alguna locura. Incluso cuando mi ira te alcanzaba, golpeabas con fuerza mi garganta, llena de furia y excitación ¿Por que te olvidaste de eso? Yo no lo he olvidado.
La pelilila instintivamente retiro la barrera al ver a Ares de la manera vulnerable en que se mostraba.
-Ares -dijo ella poniéndose de pie- Yo no lo recuerdo así. Me preocupaba por tus acciones y sus consecuencias, por eso me atrevía a enfrentarte. Yo siempre te vi tan entusiasmado con Afrodita que…
-Afrodita… Esa maldita manipuladora. Lo que tiene en belleza lo tiene en hipocresía, siempre me uso y quede en ridículo por su culpa. Y si, lo admito, disfrute y tome lo que pude pero ella puede hacer caer en sus brazos incluso a una roca gracias a su poder, en el fondo nada es real con ella.
-Pero Eris siempre me reprochó como me metí en tus planes y lo mucho que me odiabas.
Ares rio y movió la cabeza negativamente.
-Eris te odia y mucho. Yo… Te odio -afirmó viendo hacia la nada- odio tu maldita perfección, odio que al final las cosas siempre te salgan bien, odio que nuestro padre te adore mientras que de mí se avergüenza, odio que siempre tengas la respuesta correcta para todo, que nunca sepas cuando callarte, que siempre me sermonees sobre justicia o lo que esta bien o mal, odio que niegues lo mucho que disfrutas el fulgor de las batallas, esa adrenalina yo se que la amas tanto como yo, odio tu estúpido voto de castidad y odio que desde que tome este maldito cuerpo lo único que hago es pensar en ti.
La pelilila lo miraba fijamente mientras escuchaba aquella confesión. Antes de que todo eso sucediera, lo único que quería era que Saga se sincerara con ella y ahora obtenía sinceridad de sus labios, el único problema era que no era él.
-Me conmueven tus palabras, nunca creí que dentro de toda esa mascara de agresividad y maldad estuviera algo como lo que dices. Eso me hace creer mas que todos tenemos bondad en nuestros corazones.
-Athena, deja que la pasión del arte de la guerra te consuma, deja que Zeus en el cielo se retuerza y que los humanos imploren tu regreso -el dios la tomó de la cintura- Athena se mi diosa de la guerra.
-Ares… Yo no. Realmente me halagas pero hay alguien que...
-¡Este desgraciado mortal te desea tanto como yo! El mal nacido cree tener el derecho de estar con una diosa pero los humanos solo son juguetes para los Inmortales como nosotros ¡Y lo sabes Athena!
-El no es un juguete para mí, es el alma más dulce y triste que he conocido, a pesar del mal que causo su corazón aun tiene pureza. Yo siempre creí en él y estar a su lado es la única razón por la que sigo aquí. Ares, hermano -dijo ella intentando tomar el rostro del dios- si es verdad que hay algún sentimiento por mi en tu corazón, liberalo, te lo ruego.
El dios de la guerra evito el toque de la diosa y meditó por un momento.
-Si lo libero y detengo esta guerra santa, tu te quedarás conmigo. No podrás volver a tu santuario. Regresaras al Olimpo y te desposaras conmigo sin tener permitido visitar la Tierra mas que a mi lado.
Saori sintió las lagrimas escapar de sus ojos y mordió sus labios. Todo lo que había hecho para estar al lado de Saga sería inútil y nunca volvería a estar cerca de el si sucumbía a los deseos de Ares, pero al menos su amado caballero estaría a salvo y libre de ser feliz con alguien más, aunque se le destrozara el corazón.
-Acepto el trato.
- 0 -
Kanon bajaba con la armadura del Patriarca por las doce casas, al llegar a Géminis, vio a Li sentada en un peldaño de la entrada y se acercó a ella.
-Escuche lo que hiciste. No tenias por qué resguardar mi templo en mi lugar.
-De nada -respondió ella sin voltear a mirarlo- no lo hice por ti, sino por nuestra diosa.
-¿Y la máscara? Pensé que la odiabas.
-También te odio a ti y aquí estoy.
El gemelo menor no pudo evitar reír, aun en medio de una situación desastrosa como en la que estaban, ella siempre podía sacarle una sonrisa.
-Vas a ir tras Ares ¿no es así?
-Debo hacerlo. Tiene a Athena y a mi hermano. Si hubiera estado aquí quizás esto no habría sucedido pero fui testarudo como siempre. Saga tenía razón… Dijo que me arrepentiría de huir, solo que no pensé que el arrepentimiento llegaría de esta manera.
-Quiero ir contigo. Camus y Shura no serán suficientes para enfrentar al último batallón y a Ares al mismo tiempo.
-De ninguna manera -dijo el gemelo tajante-.
-Se que no soy tan fuerte como ustedes pero…
-¡Dije que no!
La máscara ocultaba los ojos de furia de Li, pero Kanon podía percibirlos aún así. El cosmos de la Santo de Plata se había tornado pesado y agresivo, por lo que él intento tranquilizarla.
-No dudo de tu fortaleza, se que lucharías hasta el final de ser necesario y es por eso que no permitiré que vayas.
Ella solo guardo silencio.
-Has estado en peligro demasiadas veces desde que llegaste al Santuario y cada vez que eso pasa mi concentración en batalla disminuye, no puedo darme el lujo de preocuparme por ti y luchar contra un dios como Ares al mismo tiempo.
-¿Por que tendrías que preocuparte por mi? Kanon yo también soy un caballero igual que tu, no necesito que me cuides, no trates de menospreciarme por que…
Kanon decidió callar sus quejas abrazándola y ella se quedó estática ante la muestra de afecto.
-Kanon -dijo ella separando los brazos del geminiano de su cuerpo- no se que intentas hacer o que clase de juego sea este, pero se bien las molestias que mi amistad te ha causado y no me interesa seguir siendo un lastre.
El gemelo menor la miró confundido por el reclamo.
-Tu cabaña quedo en orden y tu templo fue defendido por el aprecio que te tengo pero se que debo adaptarme a este lugar que ahora es mi hogar. Te pido perdón si me acerqué más de lo que debía.
-¿De que demonios esta hablando Pictor? -se levantó molesto- no entiendo nada.
-Te escuché, te escuché cuando le decías a Saga lo molesto que era que te vieran conmigo.
Kanon sintió su cuerpo pesado. Aquel día, como muchos otros, su boca solo había soltado lo primero que se le había ocurrido para detener las insinuaciones de Saga, pero no imaginó que Li lo pudiera escuchar.
La verdad es que mientras estuvo fuera del Santuario se dio cuenta que ella era de las pocas personas con las que podía ser él mismo, no tendía que aparentar ser fuerte o insensible, no tenía que comerse sus palabras o comentarios sarcásticos por temor a herirla, no tenía que aparentar ser un casanova para llamar su atención. Cuando estaba con ella era como estar solo, pero no en el mal sentido de la palabra, era como estar con él mismo, sin juicios y sin caretas.
-Li, yo… Lo siento, solo dije eso para quitarme a Saga de encima pero…
-No tienes que explicarme nada -dijo ella acariciando un mechón azul del cabello del Santo- eres un idiota, lo sé. Pero aún así me caes bien. Y no quiero que mueras a manos de Ares.
-¿Sabes? Tu máscara no me gusta.
-¿En serio?
-Extraño ver tus ojos.
-Ya te acostumbrarás.
Kanon tomó la Pandora Box de la armadura del Patriarca, no podía perder más tiempo.
-Espera -dijo ella sacando algo que llevaba escondido en la armadura- quiero que lo lleves contigo.
-Pero esto es… No puedo aceptarlo, tu abanico de combate es el único recuerdo que tienes de tus padres.
-Si. Y lo quiero de vuelta… Lo necesito de vuelta -dijo mientras la máscara ocultaba algunas lagrimas- así que prometeme que no harás alguna estupidez como siempre y vendrás tu mismo a devolvérmelo.
Kanon tomó el abanico y lo guardo.
-Lo prometo.
- 0 -
En el Santuario de Ares, Deimos acudió ante su padre, quien tenía un pedido especial.
-¿Que dices padre? ¿Quieres que traiga tu cuerpo real hasta aquí? Pero no lo entiendo eso te haría más vulnerable ¿por que?
-Quiero deshacerme del cuerpo de este despreciable hombre y tampoco quiero usar a su gemelo, que a fin de cuentas sería el mismo reflejo maldito que vería cada mañana, ¡No! Quiero ser yo por completo cuando… Cuando complete mis planes.
-Pero..
-¿Acaso osaras desobedecerme? Porque en ese caso no importa que mi sangre corra dentro de ti, o que Afrodita que te dio a luz venga a reclamarme, te destruiré.
-Por supuesto que no. Ahora mismo hago los arreglos personalmente.
Deimos salió furioso del salón. No solo era una idea absurda usar su cuerpo después de tantas dificultades por conseguir su recipiente, había algo más en esto que no le gustaba y su intuición le decía que alguien más estaba involucrado.
A pesar de las instrucciones recibidas, el líder del batallón del Caos se dirigió a la habitación en donde Athena estaba cautiva. Abrió la puerta y encontró a la Diosa sentada sobre la cama.
-La gran diosa Athena en persona, es un placer tener la como invitada en el palacio de mi padre. Porque al parecer eso es lo que es ¿no es así? Una invitada -rió irónicamente- Y yo que creí que eras nuestra prisionera. ¿Estas cómoda? ¿Necesitas que te traigan algo? ¿Comida? ¿Almohadas? ¿no?
-¿Que es lo que quieres Deimos?
-Quiero saber qué le prometiste a Ares, ¿Por que en vez de matarte ahora quiere su cuerpo real? Estoy seguro de que lo manipulaste de algún modo para que caiga en alguna trampa.
-Yo no hice nada. Ares es quien me tiene aquí por su voluntad. Yo no busqué esta guerra, lo único que quiero es que deje de haber muertes para ambas partes. Deimos, ayudame a que esto se detenga. Liberame y dejen el cuerpo de Saga y yo accederé a abandonar esta pelea.
-¿Liberarte? -pregunta mientras la toma por el cuello- ¿por que mejor no termino contigo de una buena vez y evito que mi padre sea manipulado por una perra como tu?
Saori intentó liberarse, pero la fuerza y el cosmos agresivo de Deimos fue apretándola más, marcando su cuello y dejándola cada vez tomar menos aire.
-¡suéltala ahora mismo! -gritó Ares, abofeteando a su hijo- ¿Fue esto lo que te pedí que hicieras? ¡Deberías estar camino a los Elíseos para traer mi cuerpo hasta aquí! Eres igual que la mosca perruna de tu madre, hurgando en asuntos que no son tuyos.
Athena respiraba jadeante, tocando su cuello que se sentía ardiendo por el ataque y vio como Deimos salía de la habitación, mirándola con odio. Ares la tomó del brazo bruscamente, revisando su cuello.
-Estarás bien, enviaré a alguien con ambrosía. Deberías descansar, te ves cansada.
-Gracias… Ares -dijo antes de que el Dios se saliera por la puerta- ¿que pretendes con todo esto? Incluso si… si accedo a tus deseos, sabes que Zeus nos castigará por faltar a mi voto de castidad.
-¿Por el voto? ¿O por que siempre me ha despreciado? Se bien que sería una pesadilla para él ver a su hija favorita al lado de su hijo más odiado.
-Él no te odia..
-¡Claro que lo hace! Me lo ha dicho incontables veces. Aborrece mi impulsividad y falta de empatía con los estúpidos mortales. Pero disfrutaré cada gesto cuando se entere -dijo acercándose a ella- cuando sepa que eres mía, cuando sufra por no ser capaz de matarte a ti o al hijo que cargues dentro de ti.
-¿Que? -Saori dio un paso hacia atrás asustada- Tu solo quieres hacerle daño a nuestro padre a través de mi.
-No, te quiero a ti -le dio un beso forzado y violento que ella quiso evitar, pero al sentir los labios de Saga no pudo detenerse- el daño que pueda hacerle a Zeus solo es un pequeño plus de todo esto.
-Antes debes cumplir tu promesa. Dejarás el cuerpo de Saga en paz.
-Lo haré, mi futura diosa de la guerra, no quiero que ningún recuerdo de este mal nacido nuble tu mente cuando yazcas en el lecho conmigo.
Ares salio sonriendo, cumpliría su promesa, pero no correría ningún riesgo. Si algo había aprendido de tantos siglos luchando contra Athena era que lo mejor era tener una estrategia.
- 0 -
En las afueras del Santuario de Ares, Shura, Camus y Kanon entraban a toda velocidad. El templo del Fuego Roja estaba en ruinas por el último combate, donde los bronceados habían ayudado a Kanon a salvar a Li. Sin detenerse, llegaron rápidamente al templo de la Llama.
-Bien, aquí tampoco debe haber enemigos -afirmo Shura- Todos los Bersekers de este batallón fueron derrotados en las doce casas.
Sus compañeros asintieron y siguieron caminando, cuando escucharon un aullido estremecedor que los hizo detenerse.
-¿Que fue eso? -preguntó Camus alerta-.
-Sea lo que sea, significa que no estamos solos como pensamos, manténganse alerta.
-Veo que los insectos de Athena han regresado a nuestro territorio.
-¿Quien eres? -preguntó Shura- ¡Muéstrate!
-Soy Dágolas de Ortro, Berseker del Batallón del Caos y me aseguraré de que no den un paso más.
-Ya verás, cabeza de mandarina, te enseñaré cómo pasaremos por aquí.
-¡Kanon!, no podemos quedarnos aquí los 3, sigan, me encargaré de este niño.
-Pero Camus..
-Shura, él tiene razón. Debemos seguir.
El geminiano y Capricornio avanzaron, mientras Camus se interponía entre ellos y el Berseker.
-Bien ¿así que quieres enfrentarte a mi? -dijo Dágolas- Adelante entonces.
-"Polvo de Diamante"
- 0 -
Shura y Kanon llegaron al Templo del Miedo, sigilosos y alerta, caminaron por el templo sin que ningún ruido ni sombra los detuviera. Pero justo al salir, un ataque cortante les pasó rozando, al tiempo que una risa femenina se regocijaba.
-Miren lo que Athena me envió de regalo, un par de deliciosos Santos a quien torturar a mi antojo.
-Kanon ve por tu hermano y Athena, yo detendré a esta mujer.
Kanon estuvo de acuerdo y siguió su camino hasta el siguiente Templo, mientras Shura encendió su cosmos.
-Mi nombre es Shura de Capricornio y te demostraré el poder de mi Excalibur.
-¿Excalibur? ¿Como la famosa espada? Vaya coincidencia… Yo soy Taramis de Dracaena y te mostraré lo que una mujer reptil es capaz de hacer.
- 0 -
Kanon llegó finalmente al templo del Caos, donde un joven robusto y no muy alto, portaba una armadura pesada y tosca.
-¿Tu resguardas este lugar?
-Así es, soy Naim de Jabalí, el animal mítico de Ares.
-Buena presentación pero yo soy Kanon de Géminis, hermano del recipiente de Ares.
-Ya pude darme cuenta de eso, compartes el mismo rostro de Lord Ares, pero no compartes su gran poder y gloria.
-Afortunadamente tampoco comparto la reputación de perdedor que tiene ¿o no fue Athena quien lo puso fuera de combate en la era del mito?
-Si -dijo el Berseker incómodo- pero eso era cuando tu diosa era una divinidad completa y poseía todo su poder. Ahora la he vista, solo es una jovencita miedosa que llora por todo.
-Podrá llorar por todo, pero estoy seguro que aún puede patearle el trasero a tu amo, si se lo propone. Así que te mataré e iré a liberar a mi hermano y su diosa llorona, para que puedan aceptar que no pueden vivir el uno sin el otro y llenen el Santuario con mis sobrinos semidioses.
-¿Que? -preguntó el Berseker sin tener la menor idea de lo que Kanon decía-.
-Ah olvidalo, a ti solo debe importarte que en unos minutos más descansaras en paz en el Inframundo.
-¡Estúpido engreído! "Embestida Letal"
Después de tantas batallas, era necesario un momento para que nuestros protagonistas hablaran de cosas importantes.
Quiero mencionar que las memorias de las que habla Ares con respecto a su "relación" con Athena, han sido tomadas de mi interpretación de La Iliada.
Espero que les esté gustando, gracias por seguir la historia.
