LA BATALLA FINAL

Deimos había regresado, un gran ataúd hermosamente grabado estaba en el centro del salón, donde Ares lo contemplaba complacido.

-Los Santos de Athena ya están dentro de los templos más bajos, estoy seguro que mi batallón podrá aniquilarlos, pero aún así me preocupa que iniciemos la ceremonia de transferencia con ellos tan cerca.

-Deimos, hijo mío, tu no permitirías que ninguno se acercara a mí durante este ritual ¿o si?

-Por supuesto que no. Puede que no esté de acuerdo con esto, pero jamás te traicionaría padre.

-Es bueno saberlo, ahora envía a algunas doncellas a que aseen mi cuerpo y lo vistan con ropajes nuevos. Quiero estar presentable cuando vuelva por fin a la vida.

Ares se retiró para ir a la habitación en donde se encontraba Saori. Abrió la puerta encontrándola sollozando y dejó pasar a una mujer, parte de su servidumbre.

-Deja de llorar Athena, muy pronto tu y yo completaremos un destino que estaba marcado desde la antigüedad, le daremos al cielo y la tierra un nuevo futuro, en el que los amos de la guerra marcaran la pauta, todos se arrodillaran ante nosotros.

La diosa solo lo miraba sin darle mucha importancia a lo que él decía.

-Ares… ¿me dejarás al menos despedirme de Saga?

El dios la vio con un poco de rabia y suspiro después, sonriendo.

-Si Athena, te despedirás de él. Para siempre. Ahora ponte lo que traje para ti, quiero que estés hermosa cuando completemos nuestro pacto.

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Dágolas había esquivado fácilmente el polvo de diamante y había logrado contraatacar.

-"Aullido Infernal"

Las ondas psíquicas que disparaba el pelinaranja llegaron directo al caballero de Acuario, que a pesar de ponerse en guardia, chocaron contra su cerebro, dejándolo aturdido en el piso.

-Ah esto realmente es aburrido -dijo el Berseker de Ortro- yo esperaba una batalla más interesante pero veo que ustedes, caballeros de Athena son mucho muy inferiores a nosotros los Bersekers de Ares.

Camus se puso de pie, sin responder a los comentarios despectivos del hombre de piel aceitunada, sabía que buscaba desconcentrarlo.

-Veo que intentas recuperar tu honor, Camus de Acuario. Bien, si es así continuemos.

Dágolas se precipitó sobre el Acuariano con múltiples golpes, que Camus logro evitar.

-Al menos eres ágil. Camus, seré benevolente contigo y terminaré con tu vida de forma rápida e indolora, es lo menos que puedo hacer por un compatriota francés.

-Tu no tienes ni la mitad del honor que se requiere para ser llamado francés.

El Santo de Athena, encendió su cosmos, concentrándose para atacar, pero Dágolas no dio tiempo para que lo hiciera.

-Deja de decir estupideces "Mordida Cánida"

Los puños de Dágolas se convirtieron en desafiantes colmillos que desgarraron la piel y la armadura de Camus, ocasionándole una grave hemorragia.

-Veo que no he debido subestimarte, Dágolas de Ortro -dijo Camus oprimiendo sus heridas y congelándolas para detener la sangre- Ahora te mostraré el verdadero poder del cero absoluto "Ejecución Aurora"

Un cosmos más frío que los glaciares de Siberia, consumió el último aliento de vida del Berseker que cayó de frente sin respirar más. Camus dio apenas unos pasos afuera del Templo del Fuego Rojo, cuando perdió el conocimiento debido a sus graves heridas.

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Shura estaba realmente sorprendido del tamaño del cosmos de su oponente. La imagen de aquella mujer, de 1.66 cm y ondulados cabellos verdosos, no era equivalente al nivel de pelea que él habría imaginado cuando la vio por primera vez. En realidad, su rostro era bello y angelical, de ojos violetas y tez blanca, Shura se perdió por un segundo en el timbre femenino de su voz, hasta que se dio cuenta de que el ataque venía directo hacia él.

-"Espadas Gemelas del Tártaro"

Taramis uso ambos brazos al girar, cortando con ellos todo lo que había a su paso. Shura tuvo que rodar por el suelo para salir ileso de la técnica, que tenía algo en común con él.

-Realmente no quisiera pelear con usted señorita, por favor desista.

La peliverde rio fuertemente.

-Eres un estúpido, ¿todos los santos de Athena se detienen a cortejar de ese modo a sus enemigos?

Shura se sonrojó sin saber que decir.

-No, yo solo..

-Me has faltado al respeto con tu manera de desestimarme por ser una mujer -gritó enfurecida- me las pagarás

La Berseker de Dracaena arremetió varios golpes, que el capricorniano solo se limitó a recibir, un poco avergonzado.

-¿Esos es todo? ¿No te defenderás? -preguntó frustrada- ¡Maldita basura de Athena, solo te burlas de mí!

-No es así -dijo firme Shura- Yo jamás me burlaría de una dama y menos de una tan hermosa como usted. Es solo que no entiendo cómo puede pelear para proteger a Ares.

-¿Pensaste que seríamos ogros horribles? Ja ja ja, que mente tan cerrada, !dejemos las tonterías y pelea!

A pesar de que Shura evitaba dañarla con sus golpes, ella no detenía sus ataques.

-Ya me harte de esa cara de estúpido que pones, si no te defenderás entonces ya no perderé más mi tiempo contigo, "Tornado Bestial"

El cosmos de Taramis formó un remolino alrededor de su cintura, de donde la figura de varias bestias comenzaron a unirse hasta que el poder avanzó hasta el caballero de Capricornio, arrojándolo contra un muro. El ataque había ocasionado muchas heridas graves al español, que con dificultad movió sus brazos para intentar ponerse de pie.

-Deja ya de luchar, admítelo, has perdido desde que inicio la batalla.

-No. Eso no es verdad. Solo quise dar oportunidad de que recapacitaras, pero se bien que mi deber es hacia con la princesa Athena, puedo sentir su cosmos temeroso aún desde aquí. Yo, Shura de Capricornio, el caballero más fiel a la diosa Athena, te derrotaré ahora mismo ¡Excalibur!

El cosmos del caballero se concentró en su ataque, mientras la Berseker de Dracaena miraba sorprendida el poder oculto del Santo.

-No, no puede ser, este cosmos… ¡Ahhh!

La peliverde recibió el ataque de Excalibur en el pecho, que comenzó a sangrar y mientras aun se sostenía en pie dijo:

-Eres un verdadero caballero de Athena, Shura de Capricornio. Ha sido un honor ser vencida por ti…

Ella cayó inconsciente, Shura tomó su mano con la poca fuerza que le quedaba y antes de desmayarse le dijo unas ultimas palabras.

-Ha sido una maravillosa guerrera, Taramis.

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Kanon había enviado a Otra Dimensión al Berseker de Jabalí, con quien no quiso demorarse y ahora corría hasta la parte superior del Santuario de Ares, donde encontraría su cámara.

Mientras tanto, Saori había sido ataviada con un hermoso vestido griego de una manga y bellas joyas antiguas. Un soldado la escoltó al salón principal, donde pudo ver el ataúd mitológico que contenía el cuerpo real de Ares que había sido vestido con su armadura y perfumado con el aroma de finas flores. Le fue indicado que tomara asiento en un trono a un costado que el del dios de la guerra y sus ataduras fueron liberadas. Ella observó las marcas que habían dejado en sus muñecas y pies, cuando Ares entró y se sentó en su trono, dándole una mirada lasciva.

-Verte así me trae muchos recuerdos de milenios atrás, hermana.

-Deja los halagos para otra ocasión Ares, procede a dejar el cuerpo de Saga, ahora.

El dios sonrió maliciosamente y le pidió a Deimos que le acercara su espada, pero Kanon abrió las puertas de par en par en ese momento.

-¡Kanon! -gritó Athena poniéndose de pie, pero Ares la sujetó-.

-¡Maldita sea! ¿Cómo es posible que haya llegado hasta aquí? Deimos, acaba con el.

El líder del batallón del Caos le cortó el camino al caballero de Géminis.

-Te has vuelto una verdadera molestia para mi padre, disfrutare matarte Santo de Athena, "Desastre Total"

El templo de Ares comenzó a temblar por la poderosa técnica del semidiós, que golpeo el cuerpo de Kanon con rocas formadas por su cosmos. Athena gritó el nombre del hermano menor de su amor, sufriendo por las condiciones en que el peliazul se encontraba.

El dios de la guerra no perdió el tiempo, tomando su espada que se encontraba en el cuerpo que yacía en el ataúd divino.

-Bien Athena, querías despedirte de este maldito mortal ¿no es así? Pues ha llegado la hora -gritó mientras elevaba la espada, apuntando hacia su pecho- dile adiós.

-No, Ares ¿Que haces? ¡No!

El filo de la espada penetró la piel de Saga al mismo tiempo que el espíritu de Ares salia de él y se introducía a su verdadero cuerpo. Saori corrió a sostener el cuerpo de su amado que había comenzado a sangrar.

-Prometiste liberarlo sano y salvo -reclamo ella entre lagrimas- ¡Lo prometiste!

Ares se puso de pie, ya dentro de su propio cuerpo y se acercó a ella.

-No, yo prometí abandonar su cuerpo y es lo que hice, jamás dije nada de mantenerlo vivo. Tu fuiste ingenua ¿En serio creíste que dejaría con vida a este desgraciado mortal que anhela estar contigo? Pude saciar mi sed de venganza al sentir su sangre. Ahora sera solo una ofrenda para celebrar mi verdadero despertar.

Kanon vio lo que sucedía y quiso ayudar a su gemelo, pero un rodillazo en el abdomen por parte de Deimos, lo hizo sucumbir.

-Te mataré maldita sea y no será agradable -dijo el geminiano poniéndose de pie- "Explosión de Galaxias"

El choque de las estrellas colapsando aturdieron al dios pelirojo, pero rápidamente se incorporò.

-¿Así que esta es la famosa explosión de galaxias? -preguntó riendo- Realmente esperaba mucho más de alguien como tu.

-¿Que? ¿Como es posible que siga de pie después de recibir mi ataque?

-Existe una gran diferencia entre nosotros, Kanon de Géminis. Por muy fuerte que seas, tu poder no se compara con el de el hijo directo de 2 dioses. Ahora, deberás morir por haberte atrevido a desafiarme "Terrible Agonía del Ser"

El cosmos agresivo de Deimos se filtro en el cuerpo del ex Dragón Marino y sintió como sus órganos empezaban a fallar, dando gritos de dolor.

Athena elevó su cosmos tratando de detener la hemorragia de Saga, pero solo consiguió curar superficialmente la herida, pues Ares la levanto de la cintura y la puso contra un pilar acercando la espada a su garganta.

-No, no, mi futura esposa no debe preocuparse por ese estúpido humano más. Debes borrarlo de tu mente Athena ¿me entiendes?- los ojos de Ares se enrojecían de ira- Si no lo haces tendré que cortar tu hermoso cuello y realmente no quiero hacerlo.

-Hazlo, me engañaste. Te pedí solo una cosa a cambio de complacerte y me mentiste. Si fuera verdad lo que dices sentir por mi entonces… Alguien que ama a alguien no lo dañará jamás. Ares… ¡Tu no entiendes lo que es amar a alguien de verdad!

El cosmos de la diosa se incendio con furia y el cosmos de Ares, que no se negaría a una batalla con su oponente favorita, se encedio también, presionando el filo de la espada en la piel nívea de la pelilila.

-¡Aleja tus manos de Athena!

-¡Saga! -gritó emocionada Saori- Estas vivo.

El Patriarca de Athena había despertado y a pesar de sus heridas se ponía de pie para desafiar al dios de la guerra.

-No pienses que te desharás de mi tan fácilmente. Usaste mi cuerpo para tu plan de destruir el Santuario y para acercarte a Saori, pero manipularla para que esté contigo ¿Esa es la manera en que el dios más viril del Olimpo consigue meterse en la cama con otras diosas?

-¡Cállate bastardo! -gritó Ares que sintio cómo las palabras del geminiano herían su orgullosa masculinidad- Ella jamas sera tuya, te arrancare la cabeza mientras ella observa y la haré mía sobre tu cadáver.

Ares se preparó para lanzar un ataque con su cosmos, pero en ese momento Kanon empujó la caja de la armadura del Patriarca, que se abrió frente a Saga, protegiéndolo del ataque.

-¿Que demonios es eso? ¿Crees que una estúpida armadura te protegerá del poder de un dios?

-No es solo una simple armadura -respondió Athena- Esa armadura fue hecha especialmente para él, con una mezcla de oricalco y con mi propia sangre en cantidad. Esa sin duda, es la armadura más poderosa de todo mi ejercito.

La armadura se elevó para colocarse en el cuerpo de Saga, que rápidamente vistió aquella armadura azul marino que brillaba llena de vida.

-Ares, podrás ser un maldito dios, pero ni tu ni nadie lograrán separarme de Saori. Ya bastante dudé de si era digno de estar con ella o no, pero el tiempo que posesionaste mi cuerpo pude notar la diferencia entre tu sentir y el mío. A diferencia tuya, yo lo único que deseo es que ella sea feliz y si por su voluntad te hubiera elegido, yo preferiría la muerte antes que interponerme entre ustedes. Pero tu, solo sientes deseo de poseerla, solo quieres saber que ganaste.

-¡No es así! ¿Que puede saber un ser inferior como tu lo que un dios como yo quiere?

-Puede que sea tan solo un humano, uno marcado con una estrella maldita de mi constelación, pero aún así el amor que siento por Athena va más allá de cualquier limite terrenal y te lo demostraré.

El cosmos de Saga comenzó a elevarse, magnificado por el poder de la armadura que portaba y lo concentró en sus manos.

-"Explosión de Galaxias"

Ares hizo su parte, lanzando un ataque con su agresivo cosmos divino. El choque de los cosmos hizo retumbar el templo y concentrarse en medio de ambos combatientes, que parecían estar decididos a no ceder.

En otro extremo del templo, Deimos tomó su lanza, atacando al caballero de Géminis, quien trataba de protegerse. Sin embargo, el hijo del dios de la guerra, usó la lanza para desequilibrar a Kanon y hacerlo caer. Al verlo en el piso, comenzó a golpearlo y terminó por usar el mango de su lanza para oprimir el cuello del gemelo menor. El caballero de Athena, trató de defenderse pero la posición no era favorable para él y la fuerza de Deimos parecía sobrepasarlo. El aire comenzó a faltarle y por un momento temió que su garganta se quebrara por el yugo. Sus sentidos empezaron a debilitarse por la disminución de oxígeno y algunas frases comenzaron a rondar su mente: "No necesito que me hagas favores, no se que mañas tengas", "Ares fue quien me arrebató la vida que alguna vez quise tener", "¿Por eso estabas en aquel bosque solo y bebiendo?", " Prometeme que no harás alguna estupidez como siempre" "Lo quiero de vuelta, lo necesito de vuelta"

-Lo prometí… -dijo Kanon con dificultad tomando el Tessen que llevaba con él- ¡Yo prometí volver!

Kanon concentró su cosmos en el arma que Li le había confiado y con un movimiento extremadamente rápido y preciso, cortó el cuello de Deimos, que con incredulidad en sus ojos, llevó sus manos a su garganta, de donde brotaban montones de sangre. El pelirojo cayó boca arriba con la mirada perdida y el geminiano logró por fin respirar, dándole una mirada al abanico de combate de la caballero de Pictor y sin poder evitarlo sonrió, pensando en ella.

Saori miraba como Ares y Saga parecían igualar en poder, a pesar de su preocupación, una parte de ella se sintió muy orgullosa de aquel hombre al que le pertenecía su alma. Había sido tentado por el mal tantas veces y aún así había logrado mantener la bondad de su corazón al grado de luchar cara a cara contra un dios.

Pero el Señor de la Guerra se sentía ofendido e iracundo, se había mostrado vulnerable ante una mujer por primera vez y no cualquier mujer, sino su gran némesis ¿Y el resultado? La humillación de ser rechazado. Eso jamás se sabría en el Olimpo, él mataría a aquel humano y conseguiría que Athena aceptara sus sentimientos, porque estaba seguro que tanta pasión en la guerra tenía otro significado y solo estaba deslumbrada por su caballero.

Así que lleno de orgullo, elevó aún más su cosmos para hacer retroceder el de Saga, que a pesar de su esfuerzo, tuvo que dar un par de pasos hacia atrás.

-¿Ahora lo ves? No importa que tanto te esfuerces, jamás lograrás equiparar tu cosmos al mío y jamás serás digno de estar con Athena.

Ares empuñó de nuevo su espada, esta vez cargándola con su cosmos y la apuntó hacia el peliazul.

-¡Muere Saga!


Estamos a punto de terminar esta historia, en el siguiente capítulo, debo confesar que me he sentido un poco nostálgica con la idea pues fue bastante tiempo el que le dediqué a este proyecto, el desarrollo de personajes, técnicas y trama. Pero me siento contenta por el interés que han mostrado por mi historia. Gracias!