AQUELLO QUE SE HA ROTO
Capitulo III
Dipper miro a Gideon mientras lo seguía, aquel pequeño y regordete niño al que consideraba una molestia no existía más ahora era un joven que se veía demacrado y delgado además de tener un expresión de infinita soledad en la mirada esto le hizo suspirar, tal vez tenían más cosas en común de lo que se hubiera imaginado.
-¿A dónde vamos Gideon? -Pregunto el chico Pines
-¡Calla y sígueme! -Contesto el peliblanco de manera tajante.
El Bunker era enorme y existían pasadizos que desconocía, caminaron entre algunos de ellos solo iluminados con una lámpara que el siempre previsor Dipper llevaba. Los túneles, la falta de luz, las formas rocosas y una exacerbada mente no son una buena combinación, el sentimiento de angustia y desesperación crecían cada vez más en el interior del castaño hasta que no pudo con ellos.
-¡MALDICIÓN! ¿A DÓNDE VAMOS? ¡NECESITO ENCONTRAR A MABEL! -Grito frenéticamente el joven Pines.
-Hemos llegado. -Dijo Gideon.
Frente a ellos se encontraba una puerta metálica no había nada sorprendente en ella solo la tierra y el óxido así como el desgaste natural del tiempo a acepción de una extraña cerradura. Gideon saco un extraña llave de su bolsillo esta encajo perfectamente abriendo la puerta este entro inmediatamente, Dipper dudo por un instante pero sabía que eran pocos sus recursos y que aunque no lo deseara en ese instante Gideon era su única ayuda, al entrar lo primero que asalto sus sentidos fue un intenso olor a desinfectante además de la falta de luz todo estaba sumergido en las tinieblas. El castaño solo pudo reconocer varios libreros y algunas mesas de trabajos así como un sinfín de cosas con distintas formas que se le escapaban a su imaginación.
-!No toques nada!, déjame encender las luces. -Le ordeno Gideon.
Pines no respondió nada y solo espero, Gideon se alejó un poco en dirección contraria y desde un pequeño tablero activo la luz de esa extraña habitación. Súbitamente esta se encontró iluminada dejando expuestos todos sus secretos, al principio a Dipper tuvo que acostumbrar su visión para poco a poco tomar cuanta de la dimensión de aquel lugar, los libreros estaban llenos de cientos de frascos con pedazos de criaturas desconocidas, garras, ojos, extremidades, órganos internos, líquidos putrefactos de colores apariencia aterradora y muchas otras cosas carentes de formas lógicas además de estar etiquetadas en varios idiomas que aun el sabelotodo Dipper desconocía. Sobre las mesas de trabajo había un infinidad de escritos viejos así como nuevos, el castaño se acercó a observarlos mejor pudo distinguir un especie de listado de diversas fenómenos y criaturas sobre naturales alrededor del mundo, miro de reojo a Gideon que buscaba algo en el escritorio principal y por un momento se preguntó: ¿Qué es lo que su pequeño enemigo había hecho todos estos años?
Siguió observando esa habitación que para ese instante le parecía enorme, le llamo la atención una enorme caja cubierta por una sucia y vieja manta era casi tan grande como él y tan ancha como su amigo Soos, la curiosidad lo invadió quitó la tela para saber que era aquello. Dentro de la caja completamente hecha de cristal se hallaba flotando una criatura humanoide en posición fetal a la cual Dipper solo pudo llamar "Ángel", esta irradiaba luz, su piel parecía una fina porcelana, su belleza era incompresible además de parecer una adolescente. Sus ojos se encontraban entre abiertos y por un instante el joven Pines se sintió observado, no pudo desviar su mirada, lentamente sentía que su mente cedía y caía por un pozo sin fondo (vaya que conocía esa sensación). De repente se encontraba una vez más en el suelo:
-¡Imbécil te dije que no tocaras nada!-grito Gideon mientras volvía a poner la manta.
Dipper recupero su conciencia y pregunto: -¿Qué demonios es eso?
-Justamente eso un DEMONIO, ¿qué no viste los sellos de sangre alrededor de la caja? –Dijo alterado el peliblanco.
Dipper miró alrededor de la caja y en las esquinas de esta, en efecto ahí se encontraban los sellos de sangre había leído sobre ellos pero nunca los pudo ver en acción hasta ese instante.
-¡Es muy peligroso aun estando sellado! –Mascullo enojado. –Si lo he de saber yo, dijo más para sí que para el chico Pines. La mente de Gideon regreso a su casa hace unos dos años en el día que supo que su vida se había ido a la mierda.
-¡BUDDY! ¡BUDDY! ¡BUDDY!
-¡POR DIOS BUDDY RESPONDE!
-¡GIDEON QUÉ HAS HECHO! –gritaba frenéticamente su madre.
Cuando Gideon abrió los ojos se encontraba en la sala de su casa, todo le resultaba extraño, todo daba vueltas, por qué las paredes están tan sucias, por qué está mojado, por qué su madre está llorando. Miro sus manos, sus ropas estaba cubierto por un rojo intenso casi negro además de emanar un insoportable olor a hierro, la realidad golpeo súbitamente su frente aquello que lo cubría era sangre, esta bajaba desde su cabeza hasta sus pies densa y pegajosa haciendo que la ropa se pegara a su ser. Que lo que tapizaba las paredes de la sala también era sangre, dirigió su mirada al centro de esta ahí se encontraba su madre hincada vociferando cosas inteligibles también bañada en sangre. Frente a ella se encontraba un montículo de carne molida, viseras y despojos hediondos, solo alcanzo a escuchar decir a su madre:
-Buddy… dijo con una voz que se desvanecía. Esta lo miraba completamente aterrorizada, esa mirada lo perseguiría hasta el fin de sus días, la sensación de dolor y angustia al saber que la mujer que lo había traído al mundo no solo maldecía este hecho sino que sobre todo le temía.
-¡JAJAJAJAJAJAJAJA! –Reía enloquecidamente mientras se daba cuanta que aquello era su padre y sobre todo que era él quien lo había hecho. Antes de perder el conocimiento (para despertar un mes después en el hospital) un bello Ángel besaba su frente y le decía. –Ahora has pagado el precio…
-¿Gideon de dónde has sacado toda esta información? –La voz de su viejo enemigo lo traía devuelta al presente. Le costó un poco regresar su cada vez más inestable cordura y volver a articular sus palabras.
-NO PUEDO CREER LO IMBÉCIL QUE ERES DIPPER, ESE HA SIDO EL ERROR DE LOS PINES CREER QUE EL MUNDO ES SOLO ESOS ESTÚPIDOS DIARIOS QUE SOLO ES GRAVITY FALLS, JAJAJA EL MUNDO ESTÁ TAN LLENO DE GUERRAS, ENIGMAS, MISERIA, ENFERMEDAD Y MUERTE QUE JAMÁS LLEGARAS A COMPRENDER. SU PROPIA ARROGANCIA HA ESTADO A PUNTO DE EXTERMINARLOS MÁS DE UNA VEZ O ES QUÉ YA NO LO RECUERDAS -dijo sarcásticamente el peliblanco.
El castaño no pudo responder nada.
-¡MIRA ESTA HABITACIÓN! SABES PERFECTAMENTE A QUIEN LE PERTENECÍA Y AUN ASÍ LA DESCONOCÍAS, LOS RESTOS MUTILADOS EN LOS FRASCOS PUDRIÉNDOSE EN SU PROPIA SANGRE NO SOLO DE CRIATURAS SOBRE NATURALES SINO DE HUMANOS COMO TÚ Y YO, ADEMÁS DE SUS ALMAS ATADAS PARA SIEMPRE A ESTA PLANO EXISTENCIAL DE MIERDA, TODO ESTO "EL" LO HIZO... NADA LO DETUVO PARA CONSEGUIR SU OBJETIVO TÚ LO SABES MEJOR QUE NADIE Y ESTE LUGAR GUARDA LOS HORRORES MÁS PROFUNDOS DE ESA HISTORIA, LO HE HECHO MÍO PORQUÉ ME RECUERDA MI PROPIA EXISTENCIA DE MENTIRAS PORQUE SI ALGO SABEN HACER LOS PINES ES MENTIR. ¿ACASO ME EQUIVOCO DIPI-DY?
Dipper sabía que todo lo que le decía Gideón era verdad, su familia estaba llena de mentiras sus padres, tu tío, el autor, todas esas personas eran importantes para él y aun así le habían mentido un sinfín de veces, esto había oscurecido su alma lentamente.
-¡Lo se Gideon! Conozco las miserias y mentiras de mi propia familia y es por eso que la necesito, la necesito más que a mí mismo porque ella es todo para mí.
Gideon sabía que compartían ese sentimiento de extrañarla, de necesitarla, de ver su sonrisa una vez más esto le hizo sentir una especie de empatía hacia el castaño. Recobro la compostura y continúo:
-Dentro de aquel cajón se encuentran 9 velas tráelas, ahhh y están hechas de victimas del Medz Yeghern* así que trátalas con cuidado.
Al escuchar esto Dipper sintió un escalofrió recorrer su espalda, fue por las velas eran grandes y oscuras con un olor rancio y putrefacto además la sensación grasosa no le dejo duda de que aquello se componía de restos humanos.
-Colócalas en círculo. –Le indico Gideon.
El joven Pines lo hizo mientras que el otro dibujaba en el centro una especie de pentagrama con símbolos creados por antiguas civilizaciones ya olvidadas, después se dirigió a un viejo anaquel tomó unos frascos de distintos colores y mórbidos contenidos así como un cáliz de plata un poco maltratado. Vertió dentro de este los frascos estos inmediatamente produjeron una extraña mezcla viscosa y oscura de la cual emanaba un extraño olor a dulzura y putrefacción, se dirigió a Dipper y le ordeno ponerse en medio del círculo.
-Dipper tienes que permanecer en el círculo en todo momento sosteniendo el cáliz. Tengo que encender las velas –agrego el peliblanco.
El chico Pines tomo el cáliz poniéndose en el centro sin perder un momento de vista a Gideon aún no se sentía del todo confiado. Alegría saco de su bolsillo un pequeño encendedor de oro cubierto de cientos de pequeños símbolos solo perceptibles para la mirada más aguda. Comenzó a encender las velas mientras enunciaba distintas palabras:
-Blut*
-Feuer*
-Angst*
-¿Alemán? Siempre supe que eras un pequeño tirano pero esto es ridículo –dijo Dipper riendo sarcásticamente.
-¡No puedes permanecer un momento callado!, ahhh ya se eres tan IMBÉCIL que no sabes que al hacer un ritual de esta magnitud debe de ser conjurado en un lenguaje que haga resonancia con tus ancestros. –Atino a responder condescendientemente el otro joven. –Tienes que estar callado el resto del ritual así que ¡CIERRA LA PUTA BOCA DE UNA BUENA VEZ!
El joven Pines permaneció callado, en unas cuantas horas se dio cuenta de las muchas cosas que ignoraba siempre se pensó más listo que los demás, conocía un sinfín de misterios y criaturas que otros nunca podrían llegar a imaginar, pero eso ya no era suficiente no al menos para recuperar a su hermana. Gideon tenía razón no era más que un pobre imbécil, al pensar esto sonrió tristemente para sí mismo.
-Tod*
- Elend*
-Schmerz*
-Dunkelheit*
-Stille*
-Sünde*
Al pronunciar la última palabra las luces de la habitación se apagaron dejando solo la iridiscencia de las velas, Dipper pudo ver como las sombras reflejadas en las paredes tomaban distintas formas grotescas que parecían estar a punto de atacar, algunas parecían auténticas siluetas de los demonios ilustrados por Goya, otras más solo pacerían estar en un sufrimiento eterno en medio de esa cada vez más profunda oscuridad. El castaño sintió la necesidad de preguntar qué pasaba pero en un esfuerzo sobre humano especialmente para alguien tan inquisitivo como el, mordió su lengua hasta casi sin sangrar y permaneció callado. Gideon se acercó hasta quedar frente a él, saco un pequeño cuchillo plateado cortando la palma de su mano dejando ver un pequeño rictus de dolor después vacío la sangre dentro del cáliz.
-Mein Blut *–dijo al hacer esto. Tomó la mano de Dipper, este supo inmediatamente lo que iba a pasar así que tomo un poco de aire y estiro la palma. Pudo sentir como la navaja atravesaba su piel doliendo más de lo que imaginaba tal vez a causa del otro joven que tomaba aquello como una pequeña venganza. Gideon sujeto la mano de Dipper y dejo caer la sangre de este en el recipiente para conjurar otras palabras.
-Das Blut des Feindes* –al terminar esto comenzó al hablar tan rápidamente que Dipper no pudo seguir el paso además de que su alemán no eran tan bueno, a la par de esto sentía como cada vez las sombras se acercaban a ellos, los acechaban esperaban el mínimo error para acabar con ellos. El aire que los rodeaba se tornaba denso además dejar sentir el olor a muerte y putrefacción salido de la velas, el castaño cada vez veía cada vez más borroso, le costaba mantenerse de pie.
-¡Trinken!* –repetía Gideon mientras le acercaba el cáliz a la boca de Dipper, este la abrió lentamente dejando entrar aquel elixir a su boca. Extrañamente a pesar de su apariencia el líquido tenía un sabor agradable al menos eso creía el joven Pines, era un sabor conocido como el de los caramelos recolectados en el Super Halloween, o el de las manzanas acarameladas de la feria, o ese extraño refresco sabor cereza que bebía todos los veranos, a algodón de azúcar, era tan dulce y reconfortante sin duda sabia a Mabel… a MABEL. Al pensar esto Dipper sintió como si una descarga eléctrica sacudiera su cabeza, cayó de espaldas mientras se retorcía en un trance lleno de convulsiones sacando una espuma negra de su boca algo difícil de observar. Al ver esto Alegrá solo dijo:
-Está listo ahora solo tengo que esperar…
HACE UN AÑO
Dos jóvenes que desde los doce años habían encontrado en ese pequeño pueblo de Oregón un segundo hogar bajaban del autobús, ambos cargaban unas cuantas maletas, tomaron una gran bocanada de ese aire fresco para mirarse el uno al otro sonriendo.
-¡Este será un verano inolvidable, de esto estoy seguro Mabs! –Dijo el joven mientras se acomodaba su vieja gorra.
-¡Sin duda alguna Dip! –respondió con una radiante sonrisa un bella jovencita…
FIN DEL CAPITULO III
NOTAS DEL AUTOR:
Bueno he aquí el capítulo tres espero que les agrade, realmente me costó un poco de trabajo ya que tenía un sinfín de ideas pero pues no todas sirven así que hay que descartarlas. Pienso que no va mal pero al final ustedes queridos lectores tienes la última palabra.
Comenten deseo saber su opinión.
Esperando que gocen de sus demonios, me despido nos vemos en el siguientes capitulo.
Sangre
Fuego
Miedo
Muerte
Miseria
Dolor
Oscuridad
Silencio
Pecado
-Mein Blut *– Mi sangre
-Das Blut des Feindes* -La sangre del enemigo
-¡Trinken!* -Bébelo
Medz Yeghern* fue la deportación forzosa y exterminio de un número indeterminado de civiles armenios, calculado aproximadamente entre un millón y medio y dos millones de personas, por el gobierno de los Jóvenes Turcos en el Imperio otomano, desde 1915 hasta 1923.
