Este capítulo contiene LEMON por lo cual pongo está advertencia, léanlo bajo su propia y ERÓTICA responsabilidad.

AQUELLO QUE SE HA ROTO

CAPÍTULO V

A pesar de lo poco que había dormido Dipper los días transcurrieron con tranquilidad, los chicos reían mientras desayunaban en compañía del tío Stan y de Soos. El robusto los hacía reír con las ocurrencias que le tocaba vivir desde que se había casado, el viejo Stan dejo escapar un leve suspiro ya que cada vez era más solitaria la vida en la cabaña del Misterio ese era el precio de la vida que había decidido vivir, no podía negar que en ocasiones se arrepentía de ello pero el "hubiera" no existe así que solo se resignaba a la felicidad que le proporcionaban esos momentos. Era consciente de aquel era uno de los últimos veranos que pasaría con los gemelos ya que en poco tiempo ellos también seguirían con sus vidas, irían a la universidad, crecerían y formarían sus propias familias por lo que el compartir tiempo con ellos parecía cada vez más un sueño lejano.

-Así fue como descubrí que no puedes llevar a tu suegra de setenta años a una casa embrujada –dijo Soos con seriedad mientras los chicos se reían a todo pulmón.

-¿Qué planes tienen para hoy? –Pregunto Stan a los gemelos.

-¡IREMOS A LA PISCINA! –Contesto Mabel sumamente emocionada, mientras tomaba otro vaso de jugo Mabel (ahora adicionado con bebida energética).

El ir a la piscina no era algo que emocionara del todo a Dipper, sobre todo porque la última vez que fueron se quedó dormido y Mabel le escribió "TORPE" en la frente con la ayuda de sus amigos y del protector solar. Pasaron el resto de la mañana ayudando a su tío en la cabaña, nada del otro mundo además el que Stan se comportara misterioso no era algo que les sorprendiera, sabían que había cosas que nunca llegarían a comprender o conocer de este. Era justamente medio día cuando se marcharon a la piscina, Soos y Dipper llegaron al acuerdo de que si él castaño mantenía lleno el tanque y cuidaba la camioneta podía usarla todo el verano lo cual acepto encantado. Cuando llegaron sus amigos ya los esperaban, el grupo de jóvenes entro entre risas y juegos Pines pensó que aquello no había sido una mala idea después de todo.

Todos se dirigieron a los cambiadores los chicos salieron primero, por lo que Dipper se apresuró a buscar aquella tumbona en la posición perfecta por la cual su tío y Gideon se pelearon en esa ocación. Al pensar en Gideon sintió un pequeño escalofrió si bien cuando lo necesitaron en aquel verano les ayudo, obviamente sacó provecho de la situación así que Dipper no dejaba de pensar en el como una pequeña escoria, puso su toalla sobre la cama y se fue junto a sus amigos.

-¡Wuaw! –exclamo Lu al ver por fin salir a las chicas lo que trajo de vuelta a la realidad al castaño.

Los años no habían paso en vano las chicas eran ahora un trio de bellas jóvenes, Grenda seguía siendo un tanto masculina pero al ser acérrima practicante del deporte sobre todo de la lucha libre había desarrollado un cuerpo sumamente atlético el cual se destacaba en el traje de baño completo de color azul marino que usaba, Candy era la más pequeña del grupo su piel blanca resaltaba con ese traje de baño verde de una sola pieza con la cara de cierto pirata del anime en el pecho, no era voluptuosa pero su formas parecían encajar a la perfección con su fricky personalidad además ese corte asimétrico le favorecía resaltando las finas formas del rostro de la asiática. Los ojos de Dipper no pudieron evitar ver a su hermana esta llevaba una traje de dos piezas rosado y con un estampado de peces multicolor, Mabel a comparación de sus dos amigas tenía muchas más curvas, además de unas piernas largas y delicadas pero firmes por los recorridos en bicicleta que hacia todos los días rumbo a la escuela en compañía de su hermano, caderas anchas también unas nalgas firmes y redondas, sus pechos eran proporcionales a todo lo demás. Esto la inhibió un poco al principio de la pubertad ya que sus compañeras de grado la molestaban sin embargo Dipper le dijo que no importaba cuanto cambiara siempre le parecería hermosa, todo lo anterior coronado con una enorme y fresca sonrisa ahora libre de frenos lo cual sin duda la hacía ver mucho más hermosa de lo que ya era.

-¡Bro, si no funciona con Candy sin duda lo intentare con Mabel! –dijo Lu mientras le daba un codazo a Dipper, el cual le regreso una mirada asesina a su amigo. No era la primera vez que eso pasaba, Frank un amigo de Piemont había salido un tiempo con su hermana una de las peores temporadas de la vida del joven Pines, ya que el verlos besándose tanto en la escuela como en su casa le resultaba sumamente molesto además de que él siempre sentía "celos", si "celos" no existía otra palabra para llamarlo pero eso era normal en alguien que cuida a su hermana ¿no?

-Ok, mensaje recibido –dijo Lu ante la mirada fulminante de Dipper.

-¿Cómo nos vemos? –pregunto Candy.

-¡Destellantes! –respondió Marius mientras besaba la mano de su novia.

-¡Gracias cariño! –le contestó Grenda mientras golpeaba su espalda haciéndolo perder un poco el equilibrio.

-¿Tú qué piensas Dippingsause? –pregunto la castaña mientras miraba a su hermano.

Este se sonrojo levemente, no podía contestar, las palabras se quedaban atoradas en su lengua, que podía decir que no resultara raro. Todo lo que venía a su cabeza era verdad pero se sentía incómodo, tan incómodo como cuando tenían quince años y sin querer vio desnuda a su hermana mientras se cambiaba en el baño, los días que siguieron a ese encuentro Dipper no la pudo ni mirar ya que sus mejillas se encendían de inmediato, fue ella quien salvo la situación al entrar a la ducha mientras el castaño se bañaba y decirle – ¡AHORA ESTAMOS A MANO! – mientras reía pícaramente, de esa forma ambos pudieron seguir con su vida cotidiana.

-Las tres lucen aceptables –"aceptables" qué clase de comentario era ese, Dipper se sintió tonto con su respuesta pero era la que le parecía más acorde a la situación.

-Bueno ahora que sabemos que lucimos "aceptables" entremos al agua. –Dijo Mabel riendo mientras se lanzaba a la piscina, lo bueno es que el Señor Aguaclara había cambiado de trabajo hace un año (ahora dirigía una pequeña escuela militar a las afueras de Gravity Falls) así que podían hacer tanto bullicio como quisieran. Los demás chicos la siguieron, jugaron con una pelota hasta que Candy sugirió luchas en hombros tenía la convicción de derrotar a los invictos Grenda y Marius, se formaron los equipos primero fueron Candy y Lu dieron batalla pero insuficiente para ese par de gladiadores, Dipper y Mabel planearon su estrategia habían hecho equipo miles de veces en ese juego además en Piemont eran los campeones absolutos. Supieron que aquello iba enserio cuando Grenda y Marius cambiaron de posiciones siendo ella la que cargaría a su compañero.

-¡No te preocupes Dip, sostenme bien y ganaremos! –le dijo su hermana mientras la subía a sus hombros.

Dipper no era el más atlético del mundo, pero entrenaba todas las mañanas antes de ir a clases también impulsado por Stan había tomado clases de box sin embargo su personalidad siempre lo regresaba a sus novelas y libros de investigación, además el saco de golpear que le regalo su tío le ayudaba a descargar su furia y frustración (lo cual era más seguido de lo que hubiera aceptado el castaño). El encuentro había comenzado, Mabel no cedía antes los embates de Marius, Dipper luchaba contra las piernas de Grenda que intentaban derribarlo sin embargo este resistía estoicamente, por un instante trastabillo lo cual le hizo perder el equilibrio y soltar un poco a su gemela por lo que tuvo que reacomodarse. Al hacer esto se dio cuenta de cuál era la parte del cuerpo de Mabel que quedaba en su nuca, además de sentir en sus manos las firmes piernas de esta, no pudo evitar voltear hacia arriba y ver desde una perspectiva espectacular los senos de su compañera. Una sensación indescriptible subió por todo su cuerpo, asentándose en su cabeza y su entrepierna, él joven Pines no resistió tal acumulamiento de sentimientos y termino siendo derribado por Grenda.

-¡GANAMOS! –Gritaba la pareja mientras se abrazaban y besaban discretamente.

-¿Dip estas bien? –pregunto Mabel mientras lo ayudaba a incorporarse.

-Sí, son realmente buenos –respondió el joven Pines evitando ver a su hermana.

-¡REVANCHA! –grito Mabel saltando en el agua.

-Lo siento Mabel, pero realmente quiero salir un rato del agua –añadió Dipper un poco serio.

-¿Te sientes mal Dipi-dy?

-No, sólo que ya ha sido demasiada interacción social para mí –dijo el castaño –voy a leer un rato, ustedes sigan divirtiéndose. Eso no le preocupo a Mabel porque su hermano había utilizado más de una vez esa excusa para huir, este salió de la alberca tomó "El Guardián del Juego" libro que le había regalado su padre, se tiró sobre la tumbona queriendo escapar de sus pensamientos a través de las palabras de otros como lo hacía desde que aprendió a leer. Sin embargo una voz lo hizo levantar la mirada del libro:

-Hola Dipper –dijo sensualmente natural.

-Hola Pacífica –respondió Dipper –sabía que entre ellos existían asuntos pendientes desde el verano pasado pero había demasiadas mierdas en su cabeza como para ahora agregarle a Pacífica.

-¿Desde cuándo llegaron al pueblo? –Pregunto la rubia mientras se sentaba a su lado.

-Casi una semana –respondió Dipper.

-Muy bien, tal vez algún día podamos salir –agrego Pacífica mientras le sonreía.

Esto desconcertó a Pines ya que lo que esperaba era unos cuantos reproches e incluso gritos por parte de Noroeste, sin embargo ella actuó de lo más natural tal vez era el quien se seguía comportando como un niño.

-Claro, aquí tienes mi teléfono –dijo esto mientras escribía en un post it pegado en la tapa del libro. No supo bien porque lo hizo pero ya estaba hecho.

-Gracias, bueno me voy mis amigos me están esperando. Se levantó despidiéndose con la mano del castaño.

Este la pudo observar detalladamente era sin duda una chica espectacular, con el cuerpo sumamente voluptuoso parecido al de las modelos de las revistas que le había incautado su padre, además ese bikini color violeta dejaba muy poco a la imaginación y su larga cabellera rubia la hacían sumamente sexy. Pudo ver como jugaba con sus amigos en el extremo opuesto de donde estaban Mabel y los demás, no pudo dejar de sentirse un poco triste por Pacífica y sobre todo por él. Siguió leyendo un rato más hasta que fue hora de cerrar la alberca, los demás le ayudaron a recoger las cosas mientras caminaban a los vehículos Marius le pregunto.

-¿Así que tú y la señorita Noroeste?

-No es lo que parece, sólo somos amigos –respondió apenado.

-¡Ya sabemos qué clase de "interacción" busca Sir Dippingsause! –dijo riendo Mabel.

-¡Por dios Mabel! Sabes que somos amigos. –dijo refunfuñando.

-No parecían eso el año pasado –le guiño el ojo la castaña.

-¡Aghhh!, listo no pienso decir nada al respecto –gruño Dipper.

Pacífica nunca fue amiga de Grenda o Candy, sin embargo su actitud había mejorado considerablemente desde ese verano cuando todos tenían doce años claro desde los límites de la propia rubia, pero a decir de las dos chicas la señorita Noroeste ya hacía más cosas como los simples mortales tal era el hecho que ese día se encontraba en la piscina pública con sus amigos (claro que para Pacífica y sus compañeros aquello simbolizaba un acto de rebeldía).

Los chicos se despidieron no sin antes ponerse de acuerdo para una maratón de películas de terror en la cabaña del Misterio dentro de unos días, el recorrido fue calmado Dipper agradeció que su hermana se quedara dormida ya que no sentía ganas de responder las preguntas sobre Pacífica, podía escuchar su tranquila respiración ahora su piel lucia bronceada pensó que era tan hermosa pero aquellas sensación de la alberca volvía a surgir lo que le hacía sentirse como la peor sabandija sobre esta tierra. El día siguiente era de diversión familiar lo que consistía en iniciar el día con los mejores capítulos de "Pelea de bebes", después un saludable almuerzo de pizza y Pitt Cola, seguido por un juego de cartas para finalizar con fuegos artificiales. Stan era un genio del contrabando y Mabel una "Diosa de la Destrucción" lo que convertía a ese momento en el favorito de los dos. Dipper se encontraba leyendo en su habitación cuando vio que su hermana se arreglaba para salir, no hacía falta que preguntara con quien saldría lo sabía perfectamente.

-Vas a ver al pequeño psicópata ¿verdad? –dijo un tanto enojado.

-Sip, voy salir un rato con Gideon. –respondió mientras se podía un suéter azul con una estrella fosforescente.

No podía entender como le había dado una segunda oportunidad después de todo lo que les hizo sufrir, además de que siempre buscaba salir beneficiado, superar los conocimientos que tenía Dipper en cuanto a lo sobrenatural además lo más importante este seguía enamorado de Mabel y ni siquiera era bueno ocultándolo. Incluso solían mandarse cartas, si cartas al castaño esto le parecía un tanto infantil por parte del peliblanco sin embargo a su hermana le gustaba, incluso impedía que Dipper leyera lo que le escribía Gideon lo que ponía furioso al chico Pines. Mabel tomo su bolso y se marchó, Dipper sabía que esa amistad tampoco le agrada al viejo Pines pero este no le podía negar nada a Mabel por lo que solo pudo fruncir el labio y seguir leyendo. Eran las diez de la noche y todavía no regresaba, sabía que solo habían pasado un par de horas pero aun así no podía concentrarse, su móvil vibro y pensó que era Mabel que le pedía que fuera por ella, se sorprendió al ver que el mensaje era de Pacífica. Le pedía que se reunieran en el muelle dentro de 15 minutos, no supo que responder pero si Mabel podía salir con alguien él también lo haría, "nos vemos ahí" fue todo lo que escribió tomo las llaves le dijo y se marchó rumbo al muelle.

En el camino a Dipper lo asaltaron los recuerdos del verano pasado, para ser preciso los de la fiesta de dieciséis años de Pacífica, esta lo había invitado junto a su grupo de amigos para que asistieran, en un principio pensó en no ir pero ante la insistencia de su hermana y de la rubia accedió. La fiesta era un derroche de excesos y dinero, decadencia de la nueva aristocracia pensaba Dipper sin embargo su hermana y sus amigos se divertían de lo lindo entre todas esas cosas, el castaño se escapó para fumar un cigarro en uno de los balcones, casi se había extinguido la mitad de su cigarrillo cuando escucho una voz familiar.

-¿No pensé que los sabelotodo también fumaban? –Dijo Pacífica un tanto risueña.

-Ah, esto es solo para calmarme lo nervios hay demasiada estridencia ahí adentro –respondió Dipper.

-Sí, lo sé. En realidad no quería una fiesta así de grande solo quería algo para mí y mis amigos, pero en fin no puedo dejar de ser un Noroeste –dijo melancólicamente.

-¿Quieres? –pregunto Dipper mientras le ofrecía de su cigarro a la par que sonreía. Esta acepto, siguieron hablando de cosas sin sentido mientras reían, Pines sabía que la rubia no era una mala persona solo que la sociedad y la familia donde había crecido le exigía comportarse de esa manera.

-Creo que ya debemos entrar –señalo Dipper.

-Sí, creo que si –respondió la rubia mientras le daba la mano. Repentinamente esta lo beso, fue un beso suave e inocente solo el roce de los labios, ella se apartó rápidamente de él.

-Lo siento Dipper, pero de verdad me gustas –dijo tímidamente.

Dipper no dijo nada la tomo de la cintura y le regreso el beso, este era un beso intenso, un beso correspondido donde las lenguas de ambos comenzaban un danza, el castaño podía saborear en su compañera un poco de licor de durazno, tarta de fresa así como el cigarrillo que ambos habían compartido. Jugaba con su lengua, mordisqueaba sus labios, mientras las manos de Pacífica acariciaban su espalda por debajo del saco, lentamente bajo por su cuello besando la blanca piel, Noroeste dejaba escapar unos leves gemidos de excitación, las manos de Dipper subieron por el ceñido vestido violeta hasta llegar a sus senos, los acariciaba con un poco de fuerza lo cual provoco que los gemidos de Pacífica fueron más fuertes. Ella lo detuvo seguían en el balcón alguien podría verlos, lo tomo de la mano y lo guio hasta su habitación, era gigantesca con varios cuadros de los antiguos Noroestes colgados en las paredes, grandes lámparas y candelabros de oro, en medio había una cama estilo victoriano digno de una princesa aunque un tanto sombría para una chica de dieciséis años.

Pines se sintió nervioso si bien ya había tenido "acción" con algunas de sus novias todo se había quedado en pre-eliminares, esta vez sabía que iría por todo.

-Si no estás lista podemos dejarlo –dijo Dipper un poco avergonzado.

La rubia lo miro con sensualidad y lujuria, se acercó a él, continuo besándolo, entre besos y caricias llegaron a la cama de la Pacífica, el joven Pines se quitó el saco para estar más cómodo. Dipper estaba sobre Pacífica seguía besándola frenéticamente tanto que por instantes tenían que separarse para recobrar el aliento, las manos del castaño fueron bajando por la espalda de la rubia primero llegaron a sus nalgas las apretó con fuerza para después acariciarlas, de ahí paso a sus piernas eran bellas, blancas y firmes. Los gemidos de ambos eran cada vez más fuertes, Noroeste le había quitado la camisa a Dipper y él empezaba a desabrocharle el vestido, lo deslizo con delicadeza dejando expuesta a la rubia, ahí estaba Pacífica sólo en un conjunto de encaje color lila el cual la hacía verse demasiado sensual, Pines le desabrocho el sostén y pudo mirar los senos de la joven, eran grandes para su edad con unos pequeños pezones rosados que invitaban a ser probados. El castaño los besó y lamio mientras apretaba los ya duros pezones de la rubia para después succionarlos e incluso los morderlos suavemente, esto hizo que de la garganta de Noroeste se escapara un pequeño grito. Pacífica no se quedaba atrás había deslizado su mano dentro de los pantalones de Dipper podía sentir su erección dentro de los bóxer, acariciando con delicadeza el miembro de su compañero. Pines seguía disfrutando de los senos de la rubia pero una su manos se aventuraba hasta la zona más íntima de esta, ella sintió como los dedos de su compañero se deslizaban dentro de su ropa interior. Los dedos de Dipper comenzaron a explorar ese lugar estaba tibio y húmedo, Pacífica sentía como lo dedos del castaño entraban y salían de ella, intentaba ahogar su gemidos mordiendo sus labios pero esa sensación la sobre pasaba, en ese preciso instante Dipper había encontrado ese pequeño botón de carne que dispara las sensaciones y se dedicó a jugar con este. La rubia busco los labios del castaño para entre besos suavizar sus sonidos, el joven Pines podía sentir como los jugos de su compañera escurrían por su mano claro está que situación dentro de sus pantalones era bastante similar, se apartó por un instante para quitarse los pantalones se sintió tonto al casi caerse, Pacífica le sonrió, Dipper se quitó la ropa interior era la primera vez que estaba completamente desnudo ante una mujer. En realidad también era la primera vez que la rubia tenia y estaba desnuda frente a otro por un momento sintió miedo al ver la erección de su compañero en todo su magnitud, Pines se acercó a ella puso sus manos en la cadera de la rubia y la despojo de lo que le quedaba de ropa. Pacífica abrió las piernas lentamente, el castaño pudo mirar completamente su vagina, era rosada y húmeda, esto obviamente por su causa lo cual le hizo sonreír. Dipper se recostó sobre ella, se colocó en la entrada de la rubia y la comenzó a penetrar lo hizo despacio ya que aún estaba nervioso, Pacífica dejo escapar una lagrima y un ligero gemido de dolor, el castaño noto un pequeño hilo de sangre deslizarse por la pierna de la rubia, se dio cuenta que también para Noroeste era su primera vez.

-¿Estas bien? –pregunto el jadeante y excitado Dipper.

-Sí, solo se gentil ¿vale? –respondió Pacífica.

Dipper comenzó a moverse, primero lentamente para no lastimar a su compañera pero aquella sensación de calor y humedad que lo envolvían lo hacían desear querer más, su ritmo se hizo más veloz, sus embestidas eran más fuertes así como los gemidos de ambos. Pines se dio cuenta que la rubia lo disfrutaba tanto como él por lo que fue con todo, la penetraba rápida y fuertemente mientras que alternaba su boca en sus labios y senos. Pacífica se había dejado ir, sus gemidos resonaban en la habitación mientras que sus uñas se clavaban en la espalda de Dipper, sentía como el pene del castaño palpitaba dentro de ella, su roce y fuerza simplemente la hacían estremecer. Sintieron una descarga eléctrica recorrer sus espinas advirtiendo la proximidad del orgasmo, el castaño quiso salir de la rubia pero esta lo aprisiono con sus piernas, Dipper termino viniéndose dentro de Pacífica, a la rubia le gusto esa sensación de calidez dentro de su vientre que comenzaba a escurrirse por la pierna. Se quedaron unos minutos recostados sobre la cama, tenían que recobrar el aliento, Noroeste miro el reloj eran casi la una de la mañana tenían unas dos horas en la habitación se besaron apasionadamente una vez más. Después se vistieron y bajaron al gran salón, todo estaba igual, la música estridente, sus amigos divirtiéndose, uno que otro Lord tirado de borracho en una esquina, les sorprendió nadie notara su ausencia.

-¿Dónde estaban tortolitos? –dijo Mabel mientras le sonreía a ambos.

-Estábamos platicando en la biblioteca –respondió avergonzada Pacífica.

-Sí, Pacífica me contaba sobre la familia Noroeste –agrego Dipper.

-¡OK! Bueno entonces es hora de bailar –dijo Mabel mientras los sujetaba de las manos para seguir disfrutando de la fiesta.

Ese verano Dipper se encontró con Pacífica un sinfín de veces, claro siempre a escondidas porque los padres de esta jamás le permitirían salir con él, lo cual también le resultaba conveniente al castaño ya que mantenía las explicaciones al minino. Dipper más de una vez se preguntó si aquello que sentía por Pacífica era "amor", lo único de lo que estaba seguro era que al estar con ella el nombre que surgía en su mente por las noches desaparecía por instantes y le permitía seguir existiendo. Al final de las vacaciones prometió llamarla pero nunca hizo, al principio Pacifica le marcaba o mandaba textos pero al no tener respuesta después de un par de semanas desistió. Sabía que actuó como un cobarde, por eso mismo le sorprendía la actitud de Pacífica, sintió remordimiento y quiso regresar pero ya era muy tarde el muelle estaba justo en frente. Bajo de la camioneta y se dirigió al muelle, sabía que el bote de los Noroeste estaba casi al final de lago ya que era donde casi siempre se encontraba con Pacífica para tener sexo. En efecto ahí estaba la rubia sentada sobre la orilla en una manta fumando tranquilamente, sonrió al verlo llegar.

-Creí que no vendrías.

-Lo siento tarde más de lo esperado –respondió Dipper.

-Sí, en efecto te tardaste casi un año –dijo Pacífica – pero no te quedes ahí siéntate a mi lado. Dipper lo hizo, la rubia también le ofreció un cigarro el cual acepto, ambos fumaban mientras el lago se llenaba de silencio.

-Lo siento Pacífica, fui un imbécil –dijo finalmente Pines.

-No creo que seas un imbécil, solo que nunca estuviste enamorado de mi –respondió mientras el humo se escapa de su labios.

-Lo siento –dijo una vez más Dipper.

-Sabes al principio creí que solo te habías acostado conmigo por venganza, bueno ya sabes por todo lo que les había hecho. Por sentir miedo en esa ocasión y no quererles ayudar, pero creí que te conocía y ese Dipper jamás hubiera hecho eso.

-Déjame explicarte por favor –añadió el castaño.

-No es necesario, yo no te estoy pidiendo una explicación. Apago su cigarro y lo miro fijamente.

–Solo quiero saber que aquello no fue un sueño –dijo mientras besaba una vez más a Dipper.

El joven Pines correspondió su beso, se besaron largo rato pero eso besos eran tan distintos a los de su primer encuentro, estaban llenos de la rabia de Pacífica y la frustración de Dipper que más que gustar dolían, dolían en una parte muy profunda de sus almas abriendo pequeñas y hondas heridas que ninguno sería capaz de sanar. Pacífica se colocó sobre Dipper, este simplemente se dejó caer sobre la manta, lo seguía besando y acariciando llena de ira, el castaño no hacía nada sabía que ese encuentro estaría lleno de furia y resentimiento pero pensaba que esa manera Pacífica lo perdonaría. La rubia le desabrocho los pantalones, descendió lentamente hasta llegar a la entrepierna de Dipper, se encontraba erecto bueno era lo mínimo que podía hacer por la rubia, sin duda seguía pensando como un estúpido adolescente. Pacífica comenzó a lamer su miembro, el castaño no pudo evitar sentir un escalofrió subir por todo su cuerpo, la boca de la rubia era caliente y húmeda, su biología lo dominaba, aquello se sentía bien más no era satisfactorio, sentía como su lengua lo envolvía y saboreaba, dejó escapar unos pequeños gemidos. Además probablemente Mabel estaría cogiendo con Gideon así que, ¡¿qué mierdas importaba todo?! El simple hecho de imaginarse a su hermana en esa situación lo hizo paralizarse, su corazón se llenó de miedo y furia, de frustración y vergüenza, de odio y arrepentimiento, ¿Por qué su hermana no dejaba de atormentarlo un instante? ¿Por qué deseaba que Mabel estuviera en el lugar de Pacifica? Esa idea lo hizo abrir los ojos, era mucho más de lo que jamás se permitió siquiera imaginar, detuvo a la rubia y se abrocho los pantalones.

-Lo siento Pacífica no puedo hacerlo –dijo mientras se levantaba. Esperaba gritos e incluso alguno que otro golpe por parte de la rubia pero esta solo encendió un cigarro y miro en dirección al lago.

-Sabía que todo aquello solo fue un sueño –respondió tristemente.

Dipper se alejó sin mirar atrás pero aun así pudo escuchar los sollozos de Pacífica, la rubia lloraba mientras miraba la luna detenerse sobre el lago de Gravity Falls.

Pines manejo a toda velocidad rumbo a la cabaña, no porque quisiera llegar pronto sino porque su mente estaba en shock, siempre mantuvo callados esos pensamientos, esas ideas y esos sentimientos hacia su hermana y ahora parecían desbordársele por el pecho. Estaciono pero no entro se quedó sentado en el viejo sillón pensando en todo lo que había pasado, pensaba en Pacífica, en Mabel, en su familia y sobre todo en el mismo, en cómo se había convertido un ser miserable y patético. Escucho un auto llegar, eran Gideon y Mabel ambos bajaron riendo no vieron a Dipper, se despedían y ponían de acuerdo para su siguiente salida, el castaño no perdía ni un movimiento, ni una acción pero no estaba preparado para lo que vio. Al despedirse Gideon y Mabel se besaron, aquello que tanto temía sucedía frente a sus ojos, no importo que solo fuera un pequeño beso en los labios, simplemente enloqueció. Sin previo aviso se fue contra el peliblanco dándole tremendo puñetazo en la boca el cual no solo lo derribo sino que lo hizo sangrar inmediatamente.

-¡¿QUÉ DIABLOS TE PASA DIPPER?! –gritó Mabel.

-¡CALLATE! –también gritó Dipper.

-No te preocupes Mabel, estoy bien –dijo Gideon mientras se incorporaba. –Eso fue bajo Pines, pero si quieres pelear ¡AQUÍ ESTOY HIJO DE PUTA!

Dipper ataco a Gideon, este le dio otros puñetazos en la cara pero se sorprendió al ver la resistencia del peliblanco además de que le había propinado varios golpes los cuales le hacían sangrar por una ceja, estaban muy parejos en esa pelea sobre todo porque la sangre nublaba la visión del castaño. Mabel gritaba para que se detuvieran, todo el ruido había despertado a Stan Pines.

-¡¿QUÉ DEMONIOS SIGNIFICA ESTO?! –Dijo Stan desde la puerta, Mabel corrió a su lado.

-¡POR FAVOR DETENLOS! –rogo Mabel llorando.

Esto hizo voltear a Dipper lo que aprovecho Gideon para golpearlo directamente en el estómago, esto lo sofoco y lo hizo caer al suelo, mientras el castaño intentaba recuperarse Stan ya se encontraba en medio de los dos, ambos estaban cubiertos de sangre, el viejo Pines miro al peliblanco con aire asesino eso lo asusto más que el propio Dipper.

-¡FUE TU SOBRINO QUIÉN INICIO STANFORD! –señalo Gideon mientras se limpiaba la sangre de la boca.

-¡ES VERDAD! –dijo Mabel entre sollozos.

-¡ESTO NO HA TERMINADO! –grito Dipper mientras se levantaba.

-¡SE TERMINÓ! -Grito Stan mientras miraba a Dipper, este intento golpear una vez más a Gideon pero su tío lo sujeto por la camisa y le volvió a repetir -¡SE TERMINÓ!

-¡MABEL LLÉVATE A GIDEON! –le ordeno a su sobrina mientras sujetaba su hermano. Esta ayudo al peliblanco a llegar al coche, él le dio las llaves y se marcharon rápidamente.

Los dos Pines se quedaron en medio del bosque, el mayor sostenía a su sobrino que aún estaba furioso.

-¡¿QUÉ MIERDAS TE SUCEDE DIPPER?! –dijo Stan mientras soltaba al castaño.

Dipper al ver que su hermana se había marchado se desplomó de rodillas en el césped, además de dejar escapar unas lágrimas solo pudo contestar:

-La besó… -su voz se quebraba al decir esto.

En el techo de la Cabaña del Misterio un triángulo amarillo con aires de dandi se divertía con ese espectáculo, no cabía duda que el dolor era "hilarante".

-Es hora de comenzar –dijo desvaneciéndose lentamente.

FIN DEL CAPÍTULO

Lo re subí porque aL leerlo casi me sangraron lo ojos de lo mal escrito que estaba, jajaja hice algunos cambios menores para su mejor lectura espero y les guste. ¡Una disculpa por haberlos hecho leer así! XD

Notas del autor.

Espero que le haya gustado el capítulo tanto como yo disfrute al escribirlo, bueno la historia avanza y las intrigas también, ¿Qué pasara ahora que apareció Bill? ¿Qué significa el beso entre Gideon y Mabel?

¡Para la respuesta esperen con ansias el siguiente capítulo! XD

En este capítulo quise un poco de lemon, y que mejor que la primera vez de Dipper, saben he leído muchos fics que obviamente tienen sexo de por medio en muchos de ellos el chico Pines es la primera vez de Mabel pero no la de él (bueno en la mayoría), así que quise imaginarme con quien y en que circunstancia sucedería, después de ver del capítulo de la "Mansión Noroeste" no me quedo duda que ese honor seria de Pacifica al menos en este fic. ¿Qué Dipper se portó como un cretino con la rubia? Sin duda pero todos aquellos que hemos sobrevivido a la adolescencia nos hemos portado de tal manera en alguna ocasión con alguien a quien queremos o nos quiere. También he de admitir que me sentí triste por ella, ese primer amor siempre resulta inolvidable, lloremos un poco en empatía por Pacifica Noroeste.

GRACIAS POR LEER Y ESPERO SUS COMETARIOS.