AQUELLO QUE SE HA ROTO

CAPÍTULO VII

La noche fue larga y difícil, llena de pensamientos que descomponían a Dipper hasta sus cimientos pero a los cuales tristemente ya se había acostumbrado hace tiempo. Cuando abrió los ojos aun no amanecía, deseaba desesperadamente que dieran las nueve de la mañana para poder ir a la biblioteca, si bien no podía fiarse de Bill por ahora era lo único que tenía además sabía que al encontrar lo que buscaba Cipher se volvería a presentar. Permaneció en silencio dejando que sus sentidos se impregnaran de lo sucedía a su alrededor, la Cabaña siempre le pareció acogedora un lugar donde podía ser él y nadie más, en California estaba acostumbrado a fingir que los demás le importaban e incluso estaba sometido a socializar, no es que no hubiera hecho uno que otro amigo que no sólo lo utilizara para pasar las materias sino que al final del día todo eso estaba fuera de su esencia.

Siguió escuchando el murmullo del bosque, el silencio de la nada por instantes le pareció escuchar los ronquidos de Stan y la respiración de Mabel pero una vez más se asqueo de sí mismo ya que dicho pensamiento lo remitió a los labios de su hermana. Hizo una mueca de desolación en medio de la oscuridad apretando los dientes hasta que un sabor metálico inundo su boca, volvió a cerrar los ojos ya que tener pesadillas era mejor que no dormir. El ruido matutino lo despertó, era Soos que abría la tienda además desde que Wendy se marchó no encontraron quien la reemplazara por lo que en los meses restantes del año el handyman también fungía como cajero y en verano lo hacia Mabel. El castaño fue al baño a lavarse la cara solamente ya que no sentía deseos de bañarse, fue a la cocina por un poco de cereal después salió a ayudarle a Soos todavía faltaba una hora para que pudiera ir a la biblioteca.

-¡Hola Soos! –saludo desde el suelo mientras veía como una vez más su compañero intentaba colocar la "S" que parecía negarse a permanecer en su lugar.

-¡Hola chico! –contesto Soos desde el tejado.

-¿Te puedo ayudar? –pregunto Dipper.

-Claro una mano extra nunca está de más –dijo el regordete mientras sonreía –además eres la otra mitad de los hermanos pterodáctilo –añadió.

Dipper sonrió al recordar cuando la vida no era un asco, subió rápidamente y en menos de un minuto ya le estaba ayudando. El castaño escuchaba sobre la vida tranquila y cotidiana que tenía su amigo en ese pueblo, lo contento que estaba con Melody de hecho le confeso que le gustaría pronto convertirse en padre ya que ahora tenía lo que el suyo le había negado una familia. Su compañero era lo que se podría llamar "feliz", Dipper sintió celos de él ya que al parecer su propia felicidad le estaba negada o se escapaba entre sus dedos. Ambos vieron como Stan salía de la Cabaña se estiro un poco y después grito:

-¡Hey bajen a almorzar!, ¡Hay tacos! –dijo el viejo Pines mientras se rascaba la cabeza.

-¡Bajamos en un minuto Sr. Pines ya casi terminamos! –grito Soos.

-Ok, los esperamos –respondió Stan.

Al poco tiempo los cuatro almorzaban en la cocina, era como en ese lejano verano que por alguna razón en esos días volvía un sinfín de veces a la cabeza de Dipper. Todos rieron compartiendo un montón de historias bobas sobre Piedmont y Gravity Falls, parecían de nuevo una familia.

-Jajaja, mamá parecía una zanahoria gracias a Mabs –decía Dipper.

-¡Pero yo solo quería hacerle un cambio de look! –contesto la castaña entre risas.

-¡Su madre debió de verse como una loloca! –remató su tío.

Dipper masticaba lo que quedaba de su taco cuando sonó un claxon, Mabel se incorporó inmediatamente.

-¡Es Gid! Bueno me voy en unas horas regreso –dijo mientras tomaba su bolsa.

-No sé qué le vez a esa pequeña rata albina –decía Stan mirando a su sobrina.

-Tío Stan, quedamos que ya no lo llamarías de ninguna manera despectiva –respondió Mabel –además él es un buen chico sobre todo desde… –no termino su oración sólo camino hacia la puerta.

-Además eras tú quien quería que perteneciera al equipo Gideon ¿No? –dijo desde la salida con una pequeña sonrisa.

-Muy bien ya no diré más sobre el tema, pero tienes que estar por la tarde para cubrir tu turno en la caja –enfatizaba Stan mientras daba un sorbo a su café.

-Bien, pero ahora que Gid es mi novio lo veras mucho por aquí así que acostúmbrate –decía poniendo un gesto un tanto descortés para venir de Mabel.

La chica Pines dejo a los tres hombres en la cocina en medio de cierto ambiente de tensión, la actitud de su tío reconfortaba a Dipper ya que compartían el hecho de desconfiar de Alegría.

-Eso de que cambio no lo creo –decía Stan mientras se servía otra taza de café –sigue siendo una pequeña escoria.

-Pero es la decisión de Mabel –dijo Soos en tono de empatía.

Los dos Pines le regresaron una mirada nada sutil al empleado de la Cabaña, de hecho a esté no le quedo duda de que eran parientes ya que esos ojos brillaron con la misma intensidad cargada de lo que el denomino como "frialdad". Soos se fue a seguir con sus labores en la tienda y Dipper estaba por marcharse a la biblioteca pero su tío lo detuvo.

-Como tu hermana se fue te toca estar en la caja –decía Stan mientras se colocaba su parche –un grupo de turistas llegara en unos diez minutos.

Esto molesto al castaño ya que modificaba sus planes pero no podía hacer algo al respecto ya que si intentaba excusarse su tío comenzaría a preguntar, sabía perfectamente que Stan podía detectar una mentira a kilómetros por ser especialista en ellas. Si se daba cuenta aunque fuera a medias de lo que planeaba lo detendría cosa que no estaba dispuesto a permitir, así que sin mucho ánimo se quedó toda la mañana en la caja. A través de su móvil consiguió un poco de información pero nada más allá que leyendas e historias llenas de folklor pero sobre todo el "NADIE QUE LO HAYA INVOCADO HA SOBREVIDO". Por suerte se pudo escapar a las dos de la tarde alegando el tener que ir a comprar un desodorante dado que nadie discutía con Dipper y sus "problemas de sudor", encendió la camioneta y en menos de diez minutos ya se encontraba en aquel viejo recinto de sabiduría.

Comenzó por la sección más antigua de la biblioteca pero al mismo tiempo la más extensa, muchos de los libros hablan sobre Oregón y su fundación, de la historia del país, de la fundación del pueblo entre muchas otras cosas pero nada que le fuera útil. Pasaron las horas sin que él se diera cuenta regreso la realidad hasta que la encargada le decía que era hora se cerrar, el castaño se disculpó porque dejaba muchos libros fuera de los estantes.

-No te preocupes hijo me alegra ver que alguien se interese en estos viejos libros –le decía una mujer no mayor de cuarenta años.

La misma rutina se repitió esa semana Mabel salía todos los días temprano y Dipper se quedaba en la caja para después ir a la biblioteca, seguía también fingiendo para que nadie notara o preguntara sobre su ausencia por lo que cuando tenían reuniones con sus amigos no faltaba lo bueno es que en esos días sólo se limitaron a ir al cine y a comer. El estar fuera de la cabaña también le daba a oportunidad de no ver a su hermana con Gideon en más de un ocasión regreso y lo encontró con Mabel en la tienda de regalos, siempre con una sonrisa y una amabilidad tan natural sin embargo Dipper recordaba todo lo que sabía sobre psicópatas por lo que estaba seguro que detrás de esa mascara seguía existiendo el mismo mounstro de la tienda de telepatía. Habían pasado cuatros días desde que inició la investigación pero la información que tenía Dipper era técnicamente nada de hecho comenzaba a pensar en abandonar la biblioteca y dirigirse al bunker, ya casi terminaba de revisar todos los libros incluso los archivos que se encontraban en el sótano pero nada de su esfuerzo daba resultados.

-¿Joven cómo le ha ido con su investigación? –pregunto la bibliotecaria mientras se acercaba al castaño.

-No muy bien –respondió dejando de masticar su playera.

-¿Y sobre que investigas? La verdad es que no muy común ver a chicos de tu edad en la biblioteca y menos en verano –le dijo la señora.

Dipper medito un poco antes de responder no es que le pudiera decir a cualquiera el motivo de su investigación.

-Bueno hago un rastreo histórico sobre los orígenes y la historia desconocida de Gravity Falls –contesto con firmeza –sabe quiero ser historiador y eso me dará créditos extra para la universidad.

-¡Oh!, que interesante. –decía la encargada mientras daba unas leves palmaditas cargadas de emoción.

-¿Son estos todos los libros de hablan sobre la Historia de Gravity Falls? –cuestionó Dipper a la encargada.

-Lamentablemente, esas son las desventajas de vivir en un pueblo pequeño –respondió la mujer –mmmm aunque existe otra biblioteca pero es privada.

-¿Enserio?, ¿Dónde queda? –decía Dipper con inquietud renovada.

-Pues es la biblioteca de la familia Noroeste – dijo la bibliotecaria.

-Pero son una familia muy buena estoy segura que te dejaran investigar, bueno me tengo que ir esos ficheros no se ordenaran solos –hizo un gesto y se despidió con la mano.

Al quedarse solo se sintió estúpido ya que una vez más había sido engañado por Bill, si bien este le dio la pista nunca le dijo que estaría en la biblioteca pública ahora tendría que buscar a Pacífica y además pedirle un favor cuando estaba seguro que era al último ser humano que quería ver en esta tierra. Recogió sus cosas, antes de marcharse le agradeció a la mujer ahora tenía que concentrarse en cómo acceder a la mansión Noroeste, pero Dipper es humano después de todo aun contra sus propios deseos el estómago le exigió alimento condujo rumbo al "Grasoso" para comer algo. Ordeno una hamburguesa además de un refresco, se dedicaba a morder su pluma perdido en sus pensamientos que ni siquiera noto que alguien se sentaba enfrente de él.

-¿Por qué no me sorprende verte en un restaurant comiéndote un bolígrafo? –decía un voz familiar.

Dipper volteo ver a su ahora acompañante, la reconoció de inmediato era junto con Pacífica la otra mujer que por instantes pudo sacar a Mabel de su mente.

-¡Wendy! –dijo emocionado.

-¡Hey Dipper! –decía mientras comía una papa de la orden del castaño la cual tampoco había notado.

-¿Qué haces en Gravity Falls?, ¿Me dijiste que irías a desfilar a Milán en verano? –pregunto Dipper con auténtica extrañeza.

-Bueno digamos que me quise escapar este verano de las pasarelas –contesto mientras seguía comendo papas.

-¡Genial! Tenía casi un año que no nos veíamos y en la última ocasión sólo fue por un par de horas en California –decía el castaño. -¿Cuándo llegaste?

-Hace uno cinco días, ya sabes pero primero tenía que pasar tiempo en familia sobre todo ahora que Dan Jr. está en su primer año de universidad –dijo mordiendo la hamburguesa. -¡Hey Susan otra hamburguesa con papas por favor! –le hizo una señal a la madura mujer.

-Me alegra mucho verte –dijo Dipper un poco sonrojado.

-A mí también, ¿pero no te vez muy bien que digamos? –Señalo Wendy. -¿Acoso el pequeño Dipper sigue metiéndose en problemas?

-En problemas si, pequeño ya no –Dipper se sorprendió por la franqueza de su respuesta.

-¿Nada ilegal supongo? – decía dándole una enorme mordida a su comida.

-No, claro que no es una simple recolección de datos –contesto Dipper ahora por fin comiendo.

-¿Entonces por qué es un problema? –pregunto la pelirroja.

-Hago un rastreo histórico y ya sabes lo difícil que es encontrar información en este pueblo –respondió joven Pines para después darle un sorbo a su refresco.

-En eso tienes razón en este pueblos hay mucho bobos –dijo su amiga riendo. –Pensaba en ir a verlos a la Cabaña después de comer pero ha sido una coincidencia encontrarte aquí y sobre todo sin Mabel.

El comentario de Wendy hizo un vacío en el estómago del castaño, como en muchas otras veces tardo un poco en contestar sobre todo para meditar lo que sería su respuesta.

-Ya conoces a Mabel por ahora está todo el tiempo con su "Amor" de verano –contesto Dipper evitando hacer contacto con la mirada.

-¡Esa es la Mabel que conozco!, ¿Quién es ahora el afortunado?, ¿Un domador de ardillas o un paseador de perros? –pregunto en tonó burlón.

-Gideon Alegría –contesto ahora con la vista clavada en el piso.

-¡Hombre! Con razón esa cara quien no te conociera creería que estás hablando de una ex novia –sin querer la pelirroja arrojaba sal a la herida - ¿Pero Stan está de acuerdo?

-No, ninguno de los dos lo está pero mi tío no le niega nada a Mabel y ella insiste en que ese bastardo ha cambiado –contestó Dipper dejando ver su molestia.

-Ok, te creo pero no estoy aquí para avivar tu enojo. Mejor terminemos de comer y después vamos a la Cabaña me muero de ganas de saludarlos a todos –dijo Wendy en señal conciliadora.

Ambos comieron con tranquilidad, continuaron hablando de cosas sin importancia como la escuela y los desfiles sobre todo de los muchos lugares que Wendy había conocido en su ahora vida de modelo. Cuando terminaron de comer los dos caminaron rumbo a la camioneta de Soos ya que Dipper le dijo que se la había prestado para poder moverse durante su estadía, Wendy no pudo evitar mirar al joven Pines ahora era sin duda un chico alto de buen porte y cuerpo además ser guapo ahora los años entre ellos no parecían ser tantos. Por su parte Dipper también pudo observar los evidentes cambios en su amiga, toda ella parecía demasiado elegante desde la ropa de diseñador que llevaba hasta los tacones con los que caminaba con mucha gracia, recordó a la Wendy de antaño que no cambiaba sus botas por nada en el mundo. Además era alta casi como él, de figura delgada y espigada el hecho de ser pelirroja natural le daba ese extra por lo cual a Dipper no le quedaba duda porque ahora se dedicaba al modelaje, era una lástima que siempre serian sólo buenos amigos. En menos de veinte minutos ya se encontraban en la Cabaña del Misterio.

-¡Woow! La Cabaña no parece cambiar con los años –dijo Wendy al bajarse de la camioneta.

-No, e incluso Stan parece ya no envejecer –añadió Dipper.

-Jajaja, tu tío es un hombre único –decía Wendy mientras caminaba a la entrada. –Bastante parecido a una cucaracha si me lo preguntas, él podría sobrevivir al apocalipsis.

El castaño no pudo contener la risa al escuchar tal comparación sobre todo porque Wendy tenía razón, el proceder tan extraño de su tío no siempre le agrado sin embargo ahora algo le decía que ser como Stan no era tan malo. Eran casi las nueve por lo que la Cabaña ya estaba cerrada, Dipper desde la sala grito.

-¡Miren lo que me encontré!

Mabel bajo del ático para esos momentos ya se encontraba sola y Stan salió de su oficina, al verla la castaña fue corriendo a abrazarla.

-¡Wendy!, ¡Wendy! –saltaba, gritaba y la abrazaba algo típico de Mabel.

-Ok, chica Pines. Tranquila o me romperás el cuello. –Decía liberándose de Mabel.

-¿Qué te trae por es desoladas tierras? –pregunto Stan con su típico tono sarcástico.

-Simplemente vacaciones, nada del otro mundo. ¿Y qué anciano tú no me darás un abrazo? –Pregunto Wendy mirando a viejo Pines.

-Ya sabes que a los hombres Pines no se les da mucho eso de demostrar afecto –dijo Mabel.

-Bien se lo daré yo –la pelirroja se acercó a su ex jefe y lo abrazo.

-Incomodo abrazo de ex empleada –decía ella. –Incomodo abrazo de ex jefe –dijo Stan.

-¿Te quedaras a hablar un rato verdad? –pregunto Mabel.

-Esa es la intención –respondió Wendy.

Todos se dirigieron a la sala y continuaron charlando de sus distintas vidas, sobre todo Mabel no dejaba de hacerle preguntas a Wendy sobre los desfiles, la ropa, los lugares e incluso de sus conquistas pero bueno no es acaso que la pelirroja vivía el sueño de muchas. La noche avanzo tranquila su tío se despidió y los dejo, los chicos continuaron un rato más rato más en la charla hasta que llego la madrugada.

-Bien chicos me tengo que ir, ya saben cada vez que vengo de visita mi padre insiste en tratarme como cuando tenía quince –dijo tomando su chaqueta.

-Está bien, déjame llevarte a tu casa –dijo Dipper sacando las llaves de su bolsillo.

-No te preocupes Dip, lo genial de este pueblo es poder recorrerlo a pie –decía la pelirroja ya en la puerta. –Mañana iré al mirador con los demás, ¿nos acompañan?

-Lo siento Wendy pero mañana saldré a cenar con Gideon –se disculpó Mabel.

-¿Y tú Dipper? –pregunto Wendy.

-Claro, no tengo nada mejor que hacer –contesto el joven Pines.

-Entonces te espero a las seis en el mirador – se alejó en medio de la noche estrellada y hasta que los gemelos perdieron su silueta en la lejanía.

-Me voy a dormir Mabs realmente estoy cansado –dijo Dipper camino a su habitación.

-Bien, descansa Dippy –decía Mabel con una pequeña sonrisa.

Antes de entrar a su habitación sintió como lo abrazaban desde la espalda, un intenso sentimiento de calor inundo todo su cuerpo.

-Te quiero Dipper – lo seguía abrazando –eres el mejor hermano del mundo.

-Yo también Mabel –respondió el castaño pero al hacer esto rompió el abrazo entrando a su habitación sin voltear a ver a su gemela.

Por qué seguía atormentándolo a cada minuto, por qué tenía que recordarle todo el tiempo que eran hermanos él lo sabía perfectamente y eso era lo que le jodia la vida ya que nada podía hacer para cambiarlo. Pasó gran parte de la noche pensando en cómo acercarse a Pacífica, todas las ideas le parecían demasiado estúpidas, no era únicamente pedirle acceder a la biblioteca sino que lo dejara investigar en ella. Si bien sus padres jamás se enteraron de lo suyo esto no significaba que les agradara la idea de un Pines merodeando por la mansión, tenía que pensar con sumo cuidado el poder acceder a los documentos de la familia Noroeste. El día llego como siempre con un Dipper a medio dormir lleno de sus ideas, una Mabel que cada vez pasaba más tiempo con Gideon y un Stan que parecía no importarle pero que no dejaba un cabo suelto.

Llegaron las seis de la tarde y cada uno de los gemelos se dirigió a su respectivo destino. Dipper llego al viejo mirador ahí se encontraban Wendy, Lee, Nate, Thomson, Tambry e incluso Robbie quien tocaba su guitarra si tan sólo tuviera talento pensó el castaño.

-¡Hola Doctor Diversión! –lo saludaron Nate y Lee.

-Hola chicos –contesto Dipper mientras se estacionaba.

-No sabía que los niños podían conducir en este condado –dijo Robbie al verlo.

-Dipper ya no es un niño –dijo Wendy -¿Quieres un cerveza?

-Si –respondió el castaño cachándola en el aire.

La velada fue tranquila la música salía de la van de Thomson, todos bebían cerveza e incluso fumaban un poco de mariguana también habían hecho una fogata improvisada en medio de los vehículos. Wendy se sentó sobre el cofre de la camioneta de Soos a beber y fumar un poco Dipper fue a su lado, los dos miraron en silencio por unos minutos el enorme bosque de Gravity Falls fue la pelirroja quien hablo primero.

-¿Hey Dipper eres feliz? –pregunto Wendy.

La pregunta de Wendy resultaba contundente ya que estaba seguro que era todo menos feliz y sin embargo no podía decirle a nadie el origen de su tristeza.

-Sobrevivo –fue la respuesta del castaño. -¿Y tú?

-No me quejo gano más de lo que me imagine, he conocido muchos países y muchas personas pero incluso el glamour cansa –decía sorbiendo un poco de su cerveza. –Me canso de siempre ser una pose o una cara bonita, extraño esos días sin preocupaciones en este ridículo pueblo, extraño a estos idiotas, extraño a mi familia, los extraño a ustedes, carajo incluso extraño al anciano de tu tío.

Dipper sintió la nostalgia en las palabras de Wendy, era verdad su vida cambio en poco tiempo al cumplir 18 se fue del pueblo por una oferta de trabajo del que ahora era su profesión. La vio de reojo y le pareció triste lo que no fue una visión alentadora de alguien que apenas y rebaza los veinte años, el castaño no supo que contestar no era el mejor con las palabras y menos las de aliento.

-Aquí siempre tendrás un hogar, ¿lo sabes no? –fue lo que dijo a su vieja amiga.

-Claro que lo sé, bueno dejemos esta charla tan deprimente y vamos a bailar –tomo la mano de Dipper y fueron con los demás.

Bailaron, jugaron y se divirtieron con los demás Dipper incluso bromeo con Robbie acerca de Thomson y su manera de bailar, tal vez era el alcohol o la mariguana pero el chico Pines olvido por un momento su dolor. Un poco después de media noche el castaño se despidió, Wendy le dijo que había quedado de darle unas revistas de pintura que compro en Paris a Mabel por lo que lo acompañaría la Cabaña. Al llegar a la cabaña pudieron ver aun encendidas en la ático por lo que ambos decidieron subir, Wendy le decía que hablan sobre los grandes pintores del renacimiento por lo que estaba segura que le gustarían a su hermana. Dipper abrió la puerta y lo que vio lo petrificó, Wendy al ver la escena se disculpó cerró la puerta y se llevó al castaño a la entrada de la cabaña.

-¡Diablos eso sí que fue incomodo! –decía entre risas bochornosas. Se dio cuenta de que Dipper no había articulado una sola palabra y su mirada estaba vacía.

-¡Hey Dip reacciona! –dijo chasqueando sus dedos en la cara del castaño. Escucho como los pasos de Mabel y su acompañante que se acercaban, Gideon fue el primero en salir no cruzo una palabra únicamente hizo un gesto y se despidió. Al parecer a causa de sus nublados sentidos no se percataron de que a un lado de la cabaña seguía estacionado el GTO del rubio, Mabel le dijo "adiós" acompañado de un gesto de que lo llamaría.

-¡Wendy, Dipper!, ¿Cómo les fue? –pregunto la apenada Mabel.

-Muy bien, pero no tanto como a ti –dijo la pelirroja entre risas.

-No es lo que parece –respondió Mabel totalmente roja.

-No te preocupes, yo también conozco a las hormonas –decía mientras sacaba las revistas de su bolsa. –Ten espero que te gusten.

-Gracias Wendy, bueno me tengo que ir. ¿Dip no entras también? –le pregunto a su hermano con cierto temor.

Dipper podía sin conseguir asimilar lo que acababa de ver, su mente no le permitía articular palabra nada más existía neblina entre sus pensamientos.

-¿Dipper? –pregunto Mabel.

-No te preocupes Mabel, Dipper quedo que me llevaría a mi casa. ¿Verdad? –dijo Wendy con la intención de romper la tensión.

-¡Vámonos!, en un rato regreso –por fin decía algo el castaño.

-Bien, cuídate hermano. –contesto Mabel además utilizando esa palabra que tanto jodia a Dipper.

En un minuto el joven Pines conducía con dirección a la casa de Wendy, la pelirroja podía sentir la ira y la tensión que emanaba su amigo.

-Dipper no es para tanto, además son novios ¿no? –dijo intentando calmar al castaño.

-Sólo cállate Wendy –la respuesta de Pines la dejo helada nunca había escuchado una voz tan fría y menos proviniendo de él. El resto del viaje permaneció en silencio, la dejo enfrente de su casa y por un momento temió por lo que Dipper pudiera ser capaz de hacer.

-Dipper prométeme que no harás ninguna locura, tu hermana sabe lo que hace –decía la pelirroja antes de bajar.

-No claro que no –dijo con una determinación que en vez de reconfortar a Wendy la alerto más.

Wendy permaneció en la puerta de su casa viendo como la camioneta se perdía en la carretera, que problemáticos son los Pines pensó mientras entraba a su casa. Dipper manejaba sin la mínima precaución recordando lo que vio, lo que sucedió en el ático de la Cabaña recordó la cara sonrojada y jadeante de su hermana mientras besaba a Gideon y como este tenía una de sus manos debajo de la falda de Mabel y la otra dentro de su blusa. Lo peor de la situación fue el recordar como la castaña tenia enredado el cuerpo del rubio entre sus piernas además maldita sea por qué todo el mundo se empeñaba en recordarle que era su hermana, vida de mierda que le tocaba vivir y ahora esto era más de lo que podía soportar.

El aviso del tanque de la camioneta lo regreso al camino, se sorprendió de no haber chocado ni recordaba que manejaba lo bueno es que la gasolinera le quedaba de paso. Mientras llenaba el tanque pensaba en las distintas formas en la que podía asesinar a Gideon y desaparecer su cuerpo sin que lo culparan es más que importaba que lo descubrieran se abría librado de ese bastardo. Creyó que su suerte cambiaba cuando vio que el objeto de su odio también se detenía en aquel lugar el rubio no cargo combustible entro a la tienda, Dipper lo espero fuera de esta tal vez dejaría de ser un asqueroso cobarde y por fin le cobraría todo lo que le había hecho a Alegría. Antes de que abriera su coche Dipper lo sujeto de la camisa y le dijo:

-¿Qué pretendes maldito?

-Nada, sólo pasar un buen rato con mi mujer –respondió alegría dándole una sonrisa malvada.

-¡Ella no es tu mujer! –dijo el castaño a punto de golpear al rubio.

-Ah, es verdad pero tampoco es tuya aunque parece que eres tú quien no lo recuerda. –contesto Gideon con suma malicia.

Al escuchar esto Dipper soltó al rubio ¿acaso estaba siendo tan obvio son sus sentimientos?

-Es mi hermana, si la lastimas te asesinares con mis propias manos –dijo con firmeza.

- Lastimarla jamás además que no viste ella lo disfrutaba bastante –decía Alegría sonriendo con sarcasmo –es más si no nos hubieran interrumpido te aseguro la hubiera dejado más que complacida.

Ya no importaba nada lo mataría en ese mismo momento y lugar sin embargo el rubio continuo hablando.

-Mírate Pines das asco, eres un despojo de persona pero sobre todo puedo leer en ti tus intenciones. No sé qué es lo que buscas pero realmente espero que mueras al hacerlo, así ella será siempre y sólo para mí.

-No sé de qué hablas –respondió Dipper.

-Puedes negarlo todo lo que quieras, pero para mí eres trasparente como un fantasma de nuevo buscas más allá de lo que puedes entender y que sobre todo lo haces por ELLA. –Resalto Gideon. –Pero no me importa además ya te lo dije para mí sería mejor que murieras.

-Aunque yo desapareciera de esta tierra ella no se quedaría contigo además soy su hermano siempre estaremos juntos –dijo Dipper.

-Puede ser pero tengo una ventaja sobre ti el precisamente no ser su hermano –helada y contundente la respuesta de Alegría.

Dipper se quedó sin palabras el rubio podía darse cuenta de sus sentimientos hacia Mabel y si lo sabía que lo detenía para decírselos, las intenciones de asesinarlo se habían ido ahora eran reemplazadas por la necesidad de huir temía más que nada quedar expuesto.

-Bueno Pines me marcho –decía Gideon abriendo la puerta de su auto. –Mañana tengo una cita con tu hermana y a mí sí me importa como luzco.

Gideon arranco el auto dejando de pie a un estupefacto Dipper que se quedó sin palabras, era vital que encontrara como invocar a "AQUEL QUE NO TIENE NOMBRE" todo comenzaba a salirse de sus manos. Subió a la camioneta y sin pensarlo marco un número desde su celular escucho como sonaba hasta que hubo respuesta.

-Pacífica necesito verte, te espero en 15 minutos afuera de tu casa –al decir esto colgó ni siquiera se tomó la molestia en esperar la repuesta.

Ahora Dipper conducía con dirección a la mansión Noroeste con la única de idea de desaparecer sus sentimientos.

FIN DEL CAPÍTULO

Notas del Autor:

Gracias por seguir leyendo está loca historia, sé que no es tan rápida como otras sobre todo en relación al Pinecest pero les aseguro cada personaje y acción encajan además de ser necesarios para la trama.

Lentamente nos acercamos a la realización de este AMOR prohibido por llamarlo de alguna forma, ¿si es amor realmente puede ser prohibido?

¿Cuánto sabe Gideon en realidad sobre lo sentimientos de Dipper?

¿Pacífica lo ayudara?

¿Por qué Dipper no toco la puerta?

Para estas y otras respuestas esperen el siguiente capítulo.

En el episodio pasado hice una referencia al HIGADO REPTANTE, jajaja no me quedo duda que son muy jóvenes lo que leen esto. Bueno esta era una película que veían en la noche de Halloween Norbert y Daggett si los Castores Cascarrabias y el mounstro era un hígado con un dedo pegado lo que siempre me hizo reír.

Como ya estoy legalmente de vacaciones al menos por unas tres semanas esperen ver las actualizaciones de mis fics así como nuevos proyecto sobre todo de Gratity Falls, aunque quiero intentar algo de Steven Universe y Over the Garden Wall haber que pasa.

Ahora en otro tema no deja de llamarme la atención la falta de críticas y comentarios en los fics la mayoría de estos se queda en que "padre sigue así" además en cuanto a las críticas están peor ya que en su mayoría consisten en insultos.

Desde mi personal punto de vista puedes criticar un texto por parecer que lo escribieron con las nalgas, porque no proporcione un tema original o sea un plagio descarado entre otras muchas cosas pero no solo porque no te guste el tema de lo que se habla. Por ejemplo muchas personas aman a Paulo Coelho y yo lo detesto creo que sus obras cargadas de moralidad son un asco y si he leído muchos de sus libros pero ese es mi sentir por lo que no lo convierte en un mal autor sólo en uno que no es de mi gusto, claro que no con esto digo que debamos de soportar las basuras que terminan siendo publicadas como Crepúsculo o Fifty Shades of Grey hay que ser críticos pero siempre con bases que sustenten nuestras críticas.

¿Ustedes que opinan?

GRACIAS Y ESPERO SUS COMENTARIOS.